jueves, 6 de mayo de 2021

Sobre los globos-sonda de los peajes

Estadísticas

 ¡No hay otro tema en cualquier tertulia que se precie! El Gobierno de España está lanzando globos-sonda sobre la posibilidad de implantar peajes directos en las autovías y autopistas de su competencia. Al parecer, así se lo ha hecho saber a las autoridades europeas, siempre preocupadas por la mejorable capacidad recaudatoria de nuestro país. 

Noten que no hay nada concreto, igual que no hay nada firme sobre la documentación enviada a Bruselas, y que el Gobierno se empeña en mantener bajo siete llaves, más o menos igual que el plan ese con el que se van a gastar los 70.000 millones de euros a fondo perdido, y del que solo se conocen generalidades y propaganda. En el fondo, todo forma parte del mismo plan. 

Un plan consistente en meter en un batiburrillo ecología, cambio climático, impuestos, a la loca de Teresa Ribera y, de soslayo, otro respaldo al coche eléctrico, que seguro que no tendría que pagar en este nuevo plan. Ya sabe, "para dar respaldo", y camuflar todo con mensajes cruzados, buenas intenciones, tontería a nivel muy intenso, y lo que nos ha tocado vivir con esta izquierda posmoderna que camina con paso firme hacia la irrelevancia. Lean:

 Con una red estatal que supera los 26.466 km de extensión, de los que unos 12.000 son de carreteras de alta capacidad, lo que hace que tengamos la más extensa de Europa, los costes de conservación son crecientes y no es posible que sean asumidos de manera directa por los recursos presupuestarios. Esto está generando un déficit acumulado de mantenimiento de la red, con una pérdida de su valor, así como con el consiguiente deterioro de la calidad del servicio y consecuencias en la seguridad vial.

Noten el lenguaje criptofranquista, consiste en decir cúanto tenemos -como cuando en plena epidemia Pdr Snchz decía que teníamos miles de kilómetros de fibra óptica- y el remache habitual de "los primeros de Europa" (o del mundo), como con lo de la Sanidad pública. No se a ustedes, pero a mí eso me parece lo peor en todos estos casos, porque son tan tontos que inmediatamente surge la pregunta adecuada. 

¿Por qué tantos km? Primero, porque somos un país muy extenso para lo que es la escala europea. Esto es así, y es incontrovertible. También que gran parte de la población vive cerca de la costa, mientras el interior está vacio desde hace siglos, con la excepción del gran agujero negro que es Madrid, donde no por casualidad se han centrado gran parte de las infraestructuras -o las que se han hecho con mayor celeridad-, y ese modelo de "las radiales", que estamos pagando todos vía Presupuestos Generales del Estado.

Adivinen la región de España
Jamás reconocerán que ha habido una mala planificación de infraestructuras también en las carreteras, igual que lo que ha pasado con el AVE. A la vista esta: carreteras nacionales desdobladas con gran esfuerzo presupuestario en los años ochenta y que, con los fastos de los noventa, se vieron arrinconadas por una autopista de nuevo cuño apenas una década después. A veces vas viajando por Españita y de repente ves la nacional paralela a la autopista, perfectamente desdoblada para camiones, y que ahora no la usa nadie, pero tiene que estar en perfecto estado de revista. 

¡Y que decir de esas vías logradas por acuerdo políticos inconfensables, como la "Autovía del Mudéjar" (sic), o esa otra que une Valladolid con Segovia, y que tiene un tráfico digno de Laponia, precisamente la zona por la que discurre! Ahora, de sopetón, descubrimos que tenemos muchas carreteras, que son caras, y que hay que pagarlas de manera directa. Y todo en plan ideológico del que no se concreta nada, solo un año (2024, veremos), y ni siquiera la forma en la que se va a recaudar ese dinero. 

Un dinero que, en otro globo-sonda de libro, se estima en un céntimo por kilómetro, con los típicos cálculos para anormales que hacen los medios de propaganda: "ir de Madrid a Barcelona saldría por 6´21€", como si fuese un trayecto de lo más común,  y no uno de los más estúpidos que se pueden hacer en este país. ¿Van a pagar por usar las circunvalaciones de grandes ciudades? ¿Por usar la inconclusa SE-30? ¿O la estúpida VA-30, que solo sirve para ver promociones inacabadas? Si finalmente se aplica la medida anunciada con globo-sonda, seguramente ese tipo de vías queden excluidas, porque en muchos casos son ya vías urbanas. 

Si realmente ese es el plan, es imposible saber qué tipo de aparato de medida usarán. Descartado por completo las cabinas de cobro como en las autopistas de pago, está el método portugués, consistente en instalar pórticos por todas las entradas y salidas, para así poder cobrar por vía telemática a cualquier vehículo que use las vías de alta capacidad. El país vecino instaló el sistema tras la crisis del 2008 y, aunque parecía que iba a ser imposible de llevar a cabo -por el despliegue, por la falta de costumbre- se ha consolidado y ya no lo van a quitar jamás, y eso que se anunció como una medida temporal. 

Con las tecnologías actuales sería fácil de implementar, otra cosa es si realmente sería efectivo. Estamos hablando de España, un país donde se reconoce abiertamente que un 8% del parque de vehículos circula sin el seguro obligatorio, causando al año más de 20.000 accidentes. ¿Esos van a pagar el peaje obligatorio? No se lo cree nadie; ni esos, ni los de la etnia. Eso ya lo damos todos por descontado con el Gobierno de "no dejaremos a nadie atrás", incluyendo transportistas y cadena de logística, porque dispararía el IPC y hay algunas cadenas de suministro que ya miran el céntimo de euro en la gasolina para ser rentables, como las macrogranjas de porcino en Aragón y Lleida. 

Como el chocolate y el queso Gruyere

Existe otra método para incrementar la recaudación menos lesivo e insultante para los votantes, que por supuesto se han llevado el globo-sonda como una cornada, porque muchas personas viven el coche como una extensión de su personalidad y de su mismísima vida. A mí me parece increíble que no se haya aplicado ya en España, un país por el que tienen que transitar obligatoriamente todos los vehículos que vayan o vengan de Portugal (un país con dos millones de emigrantes en Europa, y no vean como les gusta el coche), todos los que van al Magreb en la Operación Paso del Estrecho, y millones de turistas que vienen todos los años en su propio vehículo a nuestro país. 

Es el sistema de pago por viñeta, que se aplica en Austria o en Suiza. Es fácil, cómodo, no requiere el despligue de parafernalia añadida, es universal para todos, y no es nada complicado. Es mejor, en definitiva, para un país como España. Consiste en que a principios de año los residentes de ese país comprar un distintivo (la viñeta, del vignette francés) similar al que se pone por la ITV, y que permite el uso de la red de alta capacidad. Si te pillan circulando sin él, multón. 

Para asegurarse de que los vehículos de no residentes que entran en el país lo pagan, en todos los controles fronterizos se vigila y se pone, y también se puede comprar anticipadamente para no hacer cola. Es un sistema que favorece a los usuarios frecuentes -pagas una vez, y puedes usar las autopistas todo el año- y penaliza al usuario esporádico, como un turista o un vehículo en tránsito hacia otro país, y que en el caso de nuestro país es muy notable, como atestiguan los carteles en árabe en el País Vasco y Burgos. 

¿Y cúanto cuesta? En Austria, en 2021, para diez días consecutivos 9´5 euros, para dos meses 27´80€, y para todo el año 92´50€; en Suiza no hay tanta parcelación: un pago único de 40 CHF, vayas a usar las autopistas un día o 365 días. Actualmente en España hay 32 millones de vehículos -¡suerte en el PAU y en la unifamiliar de la periferia, con dos o tres vehículos por familia!-, lo que aplicando una viñeta de 70 euros porque nuestro país es mucho más extenso que los ejemplos alpinos, daría unos ingresos fiscales limpios de 2240 millones, en el mejor de los casos.

Eso únicamente con los vehículos de residentes, a los que habría que sumar todos los de los vehículos con matrícula extranjera. Antes de que un representante de la patronal del turismo se queje, dudo mucho que un turista que elige España por lo barato que le resulta, deje de venir por tener que pagar 70 euros -el precio de un depósito lleno-, igual que este verano van a pagar todos contentos 80 o 100 euros por ir con la PCR. En todo caso, no dudo que este sector lanzará el grito al cielo, como lo hizo con la tasa ecológica que iba a acabar con el turismo en Baleares (risas).

Como cualquiera puede ver, es una medida fácil de aplicar, y que podría servir a los objetivos de propaganda del Gobierno, porque aquel que no vaya a usar la autopista siempre puede dejar su vehiculo sin la pegatina. De hecho, creo que se debería haber implantado hace mucho tiempo, y si no se ha hecho es porque el coche es un animal totémico y el objeto de muchos intereses cruzados, incluyendo los de vertebración nacional. Entonces, ¿por qué se explica todo tan mal? ¿Por qué se ha perdido ya irremediablemente la iniciativa al hacer una comunicación tan desastrosa? Eso ya es algo fuera del alcance del conocimiento tangible.

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Atentos al nuevo caso de #MafiAsturias. Un diputado regional de Podemos -ojo a la foto y las pintas: para cambiarse de acera si te lo encuentras de noche-  denuncia un desalojo a una "persona vulnerable". La autoridad regional replica que no ha pagado jamás el alquiler de la vivienda social de la que disfruta, realquila habitaciones, vive de la paguina de 400 euros by-the-face, y está denunciada por sus vecinos por violencia. 

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Buen artículo-resumen sobre el sistema electoral que se aplica y el que se ha querido aplicar en la Comunidad de Madrid.

martes, 4 de mayo de 2021

La mayoría ha hablado

 

Los familiarizados con este espacio para minorías ya conocerán mi teoría de que si el PP presenta un estropajo a los elecciones de la comunidad o el ayuntamiento de Madrid, ganaría igualmente. La gente por aquí es conservadora, bien por herencia familiar -la gran expansión vino con el anterior régimen, donde muchos prosperaron-, bien por desconfianza de las alternativas, si las hubiere. No sirve de nada llamar a una "movilización histórica", porque los votantes de derecha también se movilizan, y los de centro cambian su voto si ven su estabilidad amenazada. 

El PP ha ganado en Madrid en un contexto de una guerra internacional donde no pintabamos nada (2003), y donde recibimos la peor de las consecuencias. El PP ha ganado en Madrid, o conseguido mayoría para gobernar, en medio de una corrupción espesa y nítida al mismo tiempo, y en sucesivos ciclos electorales (2011, 2015, 2019). El PP ha ganado en Madrid, en definitiva, con decenas de miles de muertos atribuibles a su gestión, e incluso ha doblado sus resultados (2021). 

Eso es hoy. No necesita ni presentar programa -basta un lema, "libertad", y un folio en blanco enviado a las casas de todos los electores-, porque no hace falta. La teoría del estropajo, plasmada de manera contundente. No tendría por qué hacerlo de manera diferente. Díaz Ayuso es la continuación natural de la chabacanería y el populacherismo implantados por Esperanza Aguirre y continuados por la ladrona de cremas y de títulos. Ellas ganaron, Díaz Ayuso también. A su electorado no le importa su baja formación, ni sus evidentes lagunas cognitivas, de todo tipo y amplio espectro. Gana, y arrasa. 

Ha reintegrado todo el voto perdido en Ciudagramos -un partido burbuja, como también se dijo por aquí-, y ni uno solo de esos votos cedidos durante algunos ciclos electorales ha ido a parar al PSOE, reflejo evidente de que era un partido nodriza -o marca blanca- y que ha servido para su función. Además, a la espera de lo que digan importante pholithologos con másters en la universidad Vanderbildt, ha tomado votos de la izquierda moderada, ante el frentismo caduco y estúpido con el que se ha presentado la oposición en esta campaña. 

¿Votar al PSOE de un líder inane -que ya tenía puesto en el Defensor del Pueblo, y al que el adelanto electoral pilló de sorpresa- que iba a ser un rehén de Pablemos en caso de una fantasiosa victoria de la izquierda? ¿Uno que hace gala de ser gris, como la propaganda electoral y la foto sacada de un casting de película de Fesser? Y más cuando la campaña se ha centrado en que la candidata del PP iba a ser rehén de Vox: pues la mejor forma de que no lo sea, es dándole una mayoría holgada, o mayoría suficiente, en lenguaje pepero. 

A la espera de los resultados definitivos, el PP se va a quedar a cuatro o cinco escaños de la mayoría absoluta. No necesita ni siquiera que Vox entre en el Gobierno, por mucho que ladrase el dueño de Villa Tinaja durante su aventura de mes y medio. Basta con que Vox se abstenga en la investidura, y habrá un Gobierno monocolor, y los negocios y las comisiones seguirán siendo la moneda de cambio común en Madrid. 

La izquierda presentó estas elecciones como un plebiscito de muchas cosas que no eran Madrid. Que si la única gran ciudad europea que no es progresista, que si la ultraderecha en las instituciones -y lo dicen los que callaron con el 1-O catalán y la persecución político-judicial posterior-, que si que "hable la mayoría". Y vaya si ha hablado. Madrid, y especialmente la región, es de derechas. Punto. Ya se sabía, y hoy ha quedado demostrado de una manera muy evidente. 

Es difícil, sin embargo, que se vaya a entender la lección. En dos años habrá de nuevo elecciones, esta vez diluidas con el resto de las CC.AA que no tienen sistema de voto particular, y también las municipales. No habrá tanto de ese "Madrid, Madrid, Madrid" que tanto molesta fuera de aquí, y con razón. Ojalá para entonces no se presenten de nuevo los contendientes con el cansino ahora o nunca que ha impregnado todas estas elecciones, pero es mucho esperar en el bando perdedor. Por eso es importante dejar reflejado algunas cosas relevantes para explicar lo sucedido hoy. Dos años no son nada, pero la memoria falla incluso en plazos tan cortos. 

En el momento de escribir esto, el PSOE apenas saca un diputado por encima de Más Madrid, y ambos se quedan a más del doble del PP. Los de Errejón, que ha llevado un papel muy discreto en esta campaña, apenas suben 4 diputados. Se podría decir que se consolidan -los cuatro años al frente de la alcaldía, aunque con otras siglas, fueron muy positivos-, pero eso no basta. No basta con esa campaña estúpida de "Mola Mazo Madrid", y el culto a la figura de una pinturera que parece llamada a empresas menores. 

Al menos sacan más del doble de diputados que el Partido Comunista y su marca electoral Pablemos, que apenas pasa de siete diputados a diez, un aumento pírrico, habida cuenta de que han presentado a su mayor activo (ojo, a lo mejor no lo es) con un discurso mesiánico y un scendo in piazza ridículo. Madrid podrá ser de derechas -algo que jamás podrán entender-, pero no es tan tonto como para creerse el discurso caduco, gañán e infantil de uno que se presentaba como decisivo, y que obtiene 10 de los 136 diputados en liza. 

Quizás sea ahora el momento de pensar por qué los partidos no han sacado en campaña la gestión de las residencias durante la epidemia de Covid-19. Como en tantos otros procesos electorales de este Régimen del 78 se ha pactado dejar a un lado ciertos temas de la agenda pública, a saber en función de qué cálculos electorales. Hace poco más de un año que morían miles de ancianos en Madrid bajo un auténtico plan Wansee que empezaba por no darles atención hospitalaria -en algunos casos, ni médica ni paliativa-, y el tema ni ha salido en campaña. Un-maldito-año,y ya se ha olvidado, vía amortización.

Era mucho mejor plantear la campaña en términos de democracia o fascismo (sic), apelar a unos supuestos obreros en chándal que no son más que clases pasivas y extractivas no muy diferentes de los que odian por clase, y arrastrar detrás suyo por puro seguidismo a un PSOE incapaz de proponer ideas o siguiera algo de izquierdas ("no tocaremos la fiscalidad", fue uno de los mantras de Gabilondo), esperando un colapso de las derechas, ante tan abrumadoras ideas. Colapso ha habido, pero era el esperado. 

Ciudadanos vive los estertores de su existencia, un poco más duradera e intensa que la de UPyD. Siguen manteniendo, a nivel de España, un poder regional y municipal que desaparecerá en 2023, porque lo suyo no lo remonta ya nadie. Como dijo acertadamente Pablo Iglesias en el único debate electoral a seis, el candidato voluntarioso del partido del Ibex-35 no había renunciado a su acta de diputado nacional  porque "las encuestas dice que no sacará acta de diputado regional". 

Tampoco era una predición como para ganar un premio. Como tampoco lo será decir que Pablo Iglesias, Premio Nacional de Licenciatura, durará mucho como diputado raso en la Asamblea de Entrevías (Vallecas). Su ego no va a poder con la irrelevancia que le ha concedido el electorado, de manera abrumadora. Eso lo saben aquí, y en Lima, y quizás también lo sepa Irene en Galapagar. Ya en campaña un medio de derechas dijo que estaba planificando su salto a la televisión nacional de la mano de Roures, que es el escenario que le pega. Desde luego, mucho más que el trabajo de líder del quinto partido más votado en un parlamento autonómico. Él, que venía a asaltar los cielos, o a salvar a los madrileños de la ultraderecha. 

Queda ver que este gran Narciso se arrogue también del hecho de que Vox no vaya a entrar en el Gobierno, algo en plan "la gran movilización ha sido en gran parte por mi culpa [muchos han votado para joderte, tan cual] y, en parte, Ayuso nos debe la victoria". Peores cosas se han visto, y peores nos quedan por ver en los dos años y medio que quedan de Gobierno de coalición a nivel nacional. De hecho, lo peor está por venir. 

Cuando en enero de 2020 se formó el primer Gobierno de coalición en cuarenta años del Régimen del 78 fue con un pacto con fórceps donde algunos advertimos que, si no salía bien -si no se agotaba la legislatura, si no hacían auténticas políticas de izquierda, si se perdía el tiempo y las energías en estupideces posmodernas-, en las siguientes elecciones podría empezar un largo ciclo de hegemonía de la derecha. Muchos van a extrapolar a nivel nacional el extraordinario resultado del PP en Madrid, cuando no siempre tiene traducción directa. 

El PP, por ejemplo, es un partido irrelevante en Cataluña, Navarra y País Vasco, y parece que el cambio de tendencia logrado en Valencia tiene visos de permanencia. Y sin eso, no se pueden ganar unas elecciones generales, salvo que la izquierda en el poder las pierda por dedicar el tiempo a políticas de género, transgénero, pobreza energética, Agenda 2030 .y tantas y tantas estupideces que han jalonado, además del Covid-19, su primer año y medio en el Gobierno. Quedan dos años y medio para invertir esa tendencia, porque si no, lo de Madrid llegará a toda España, incluso la más irredenta. 

Que las políticas de izquierda no sean dar dinero a fondo perdido, y presumir de ello (Renta mínima, ERTE). Que se pueden hacer otras cosas. Que la mayoría nunca van a ser esas minorías para las que hacen las políticas más visibles, y que no representan nunca más que a ellos mismos. Que la mayoría ha hablado en Madrid, y lo ha hecho de manera contundente. Que en dos años no se puede volver a ir con el mismo discurso. Que hay temas que se quitan de la opinión pública y se sustituyen por esa perniciosa política de sentimientos que nada aporta. No es tan difícil darse cuenta. La mayoría lo ha hecho.

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Un año con las bibliotecas cerradas, siempre con la excusa del Covid-19. No podía ser en otros sitio que en #MafiAsturias. 

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Diez años de cárcel para el antiguo presidente de Asaja Valladolid, que se pulió dos millones de euros para la formación de jóvenes agricultores en vicios varios. Siempre hay que seguir el rastro del dinero para la formación, en gran parte de origen europeo, para descubrir casos como estos. Y para explicar por qué en España siguen pasando cosas de generación a generación. 

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Un día habría que estudiar cómo El Escorial, junto con Aranjuez el único pueblo de Madrid que no es espantosamente horrible, se ha convertido en una gran ciudad, perdiendo todo su carácter. Probablemente ya será demasiado tarde. Relacionado con esto, este buen artículo donde se mezclan política, urbanismo y demografía, como si pudiesen presentarse de otra manera que no fuese esta.

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Interesante actualización sobre las locas de Astorga que asesinaron a Isabel Carrasco. 

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Un Guardia Civil condenado por traficar con tres toneladas de hachís pide reincorporarse a la Benemérita porque antes y después de su detención, su conducta había sido "irreprochable". Merece la pena entrar en el enlace, donde explican que la sentencia de este caso de tráfico de drogas se retrasó nada menos que 15 años, quien sabe para favorecer a quien, o a quienes. 

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Murcia, qué bonita y hermosa eres, hará que en su Universidad pública sea aún mejor premiando a los que tengan "méritos docentes" -años chupados como profesor asociado por sueldo inferior a un camarero- sobre los que tengan "méritos de investigación", que la cosa se estaba poniendo chunga con tanto índice internacional donde no vale haber publicado en "Annals of Totana" o "Journal of Alcantarilla Review". Vamos a más.

viernes, 23 de abril de 2021

El incidente que estaban buscando

Guitarte de Teruel Existe nunca lo publicó

 ¿Dónde quedó el veto de Vox al grupo Prisa? No se sabe, pero hoy la candidata del partido de ultraderecha a la Comunidad de Madrid participó en el debate a cinco organizado por la cadena de radio más escuchada de España. Un re-debate dentro de lo que se anunció por aquí como la campaña más abyecta en 40 años de Régimen del 78, al fin y al cabo la región de Madrid administra 20.000 millones de euros de manera directa, y muchos más de manera indirecta. Es más que muchos Ministerios juntos. 

Un debate a cinco, porque la candidata del PP ha decidido que solo participaría en el televisivo. Una decisión asumible, dada su preparación y los sabios consejos de sus spin-doctors, perfectamente conocedores del material que tienen entre manos. Ante la ausencia de la actual presidenta, que también es la única otra candidata identificable claramente con la derecha, Vox encaró con ánimo resuelto lo que era claramente una oportunidad única para presentarse como el voto de su espectro ideológico.

A esto sumamos lo del candidato Pablo Iglesias, al que las encuestas dan un 5% raspado. Fracasado su plan de movilizar el gelatinoso voto oculto en las barriadas de Madrid capital -noten que en campaña no ha ido a Alcorcón o Leganés, ni Móstoles ni Fuenlabrada: mucho Vallecas, mucho Moratalaz, mucho Carabanchel, porque también existe la barrera de la M-40, y la barrera de la M-50- encaraba a su vez la recta final de la campaña electoral con ánimo decidido de buscar otro golpe de efecto similar al de cuando presentó su candidatura

Le ha llegado por dos vías. La primera, un sobre anónimo conteniendo munición de arma de guerra, acto publicitado por él mismo por su cuenta de Twitter, y después refrendado por el Ministerio de Interior, que investiga el asunto. Está bien tomarse esta amenazas en serio, lo que no está tan bien es publicitarlas, y menos en campaña electoral, pero qué vamos a pedir a un comunista educado en las tácticas políticas del chavismo. Está cumpliendo punto por punto el programa: gira de medios mostrando las amenazas, y órdago anunciado esta misma mañana en la tele, justo antes de irse a la radio: quería una condena de la ultraderecha franquista a las amenazas en forma de balas no disparadas.La candidata de Vox ya había dicho previamente que no se creía la veracidad de las amenazas.

Tantos años aguantando lo de "condenar la violencia" por parte de los demás, y resulta que Pablo Iglesias ("vengo a renovar la política") se aferra a ese discurso infantil y cursi, y lo hace por un motivo muy claro. A falta de tener muertos sobre la mesa, vamos a poner la posibilidad de que haya muertos. Y que sea yo mismo, el Líder Supremo que en su primer discurso se presentó como o yo, o el fascismo. Así es como han ido ambos líderes de los partidos minoritarios al encuentro de hoy en la SER. La segunda vía era precisamente eso, externalizar y visibilizar todo. En la primera ocasión que hubiese.

Y así, tras unos preliminares muy duros -mucho más que en el debate televisado-, el del chalet en Galapagar con 2200 metros cuadrados de propiedad, ha sacado el tema donde es víctima y, por esas paradojas de la política, también beneficiado. Como la respuesta de la candidata de la ultraderecha no le ha parecido suficientemente rotunda -habría que ver donde esta el listón, pero como llevamos 30 años viendo lo mismo en el tema vasco, pues ya saben que es un listón nunca lo suficientemente alto-, el candidato Iglesias se ha levantado y ha ejecutado su espectáculo. 

Si aceptas debatir con la ultraderecha, es debatir hasta el final, no largarse de esa manera folclórica. Venía a argumentar y ganar por las ideas, y acaba recurriendo a la política de sentimientos esa que está tan de moda, con los perniciosos efectos sobre la vida pública bien conocidos por todos. Lo peor vino después, cuando tras la pausa del mediodía, la candidata de la ultraderecha moderó su lenguaje, que estaba siendo especialmente viperino y ofensivo, sin duda asesorada por sus consejeros de marketing político. 

Este mismo tipo de profesionales también están detrás de el momento más bochornoso, con mucho, de la mañana. Una hora después de que Pablo Iglesias se pirase porque piensa que el fascismo se combate mejor desde casa, hizo lo propio la candidata de Mas Madrid, y después también el candidato del PSOE. Seguidismo de la peor especie, y que demuestra que no tienen ninguna autonomía: lo hicieron cuando sus asesores les dijeron lo malo que era para la imagen de sus respectivas candidaturas que se quedasen en una mesa de debate donde todo el protagonismo ya se lo había arrogado el de las recomendaciones de teleseries.

Se quedó unicamente el candidato del partido a extinguir, llamándo al diálogo como un Pablo Azcárate viajando en el tiempo, mientras todos ya estaban en otra cosa, y se quedó la candidata de Vox Rocío Monasterio, enfangada en disputas personales con una Àngels Barceló completamente desbordada y superada por el show chavista premeditado. Como el debate no es obligatorio y se acude por invitación, si uno se va, que se vaya con todas las consecuencias:la primera de ellas, no poder confrontar las ideas, esas de las que tanto presume; la segunda, quedarse fuera del juego político. 

En la SER llevan todo el día lanzando durísimas soflamas contra Vox, porque el discurso ya estaba hecho desde los tiempos de Herri Batasuna. El que no condena la violencia es culpable, y el que se mete con los periodistas, es directamente Barrabás. A la vez, salen constantes llamadas a acudir a las urnas y frenar la ultraderecha, la misma que según las encuestas se iba a quedar como un globo pinchado precisamente en su mayor feudo.

Y así queda planteado el frentismo a diez días de las elecciones, precisamente en los mismos términos que quería el dueño de Villa Tinaja: o nosotros (y al abandonar los demás el debate queda claro el seguidismo) o ellos, el bien o el mal, el negro o el blanco, en ese dualismo estúpido que delata tan bien al consumidor compulsivo de relatos audivisuales y su simplista concepción de la realidad. 

¿Votar a la candidatura fantasma de Pablo Iglesias es combatir el fascismo? ¿En serio? ¿Uno que se levanta de la mesa y se va al Aventino, como los liberales tras el asesinato de Matteoti? ¿O más bien es ayudar a pagar la hipoteca de su chalet en la sierra y a reflotar a su partido hundido, al menos en Madrid? El ardid chavista con el que plantearon la campaña -polarizar, polarizar y polarizar- estaba buscando algo así, y lo están explotando al máximo en estas primeras horas.

Queda, por tanto, llamar a la calma. No hace falta explicar lo que es la ultraderecha española -ahí están los 40 años de franquismo- y la corruptocracia madrileña del PP, apoyada en los últimos años por su marca blanca Ciudadanos. Hay que recordar únicamente que existen otras alternativas de voto para que a partir del 5 de mayo no haya pin parental -veto ideológico a actividades docentes- ni reparto de comida gratis en colas del hambre solventadas gracias a escudos sociales consistentes en dilapidar el dinero público, y personalizando en una gallega sindicalista. El que tenga derecho al voto en Madrid, que vote para que no haya que depender de los extremos que representan tanto el de Vallecas-Galapagar como la pija asturcubana.Que ya están otra puta vez con lo de "los demócratas" y los que no condenan la violencia, joder. 

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(Amplición) Viene a cuento con el tema del post poner que Iglesias se negó a posar en la foto oficial antes del debate. Antes del debate, atención. Iba con toda la intención de montar el pollo. Si no quería dar cancha a la ultraderecha, pues que no hubiese ido, o que hubiese hecho como el siempre elegante Aitor Esteban: negarse a posar después.

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Eldiario.es, supuesto diario de izquierdas, publica este artículo sonrojante cuya única finalidad es blanquear Guantánamo, pero que la realidad no nuble una bonita historia sentimentaloide. Hay que vender.  

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Estas cosas inciden en el carácter estructural del fenómeno #MafiAsturias. Un pequeño pueblo costero de 10.000 habitantes proyecta un aparcamiento en altura para cuatrocientas plazas. Cuatro plantas de altura, ojo, en una época en la que ya solo se construyen aparcamientos en altura en China y Mozambique. Tras intentar varias ubicaciones, acaba decidiendo que lo mejor es ponerlo al lado de un colegio.Preguntan a la directora del colegio que qué le parece, y dice que bien. A cambio, les cubrirán un patio y dejarán para uso y disfrute unas salas en la planta baja. 

Y qué bonito va a ser el trasiego continuo de coches entrando y saliendo, porque el pueblo ejerce de capital comarcal, con todo lo que lleva ser el núcleo de servicios para toda una zona. Hipotenusas con brum-brum, diptongos con olor a gasolina. Por supuesto, el parking va a quedar a 5 metros de una playa infrautilizada, por si no está clara la operación final.

lunes, 15 de marzo de 2021

La polarización acabará con Pablo Iglesias


Apenas un año ha durado la presencia de Pablo Iglesias en el Gobierno de España. Con nulo olfato político, propio de alguien que ha sentado en el Consejo de Ministros a su concubina y al mismo tiempo se queja de "la poca calidad democrática", el personalísimo líder único de su propio partido político deja la Vicepresidencia "social" para irse directamente a competir por la presidencia de la Comunidad de Madrid. 

Son muchas las razones que explican este enésimo giro en su carrera política, marcada por el oportunismo sectario del que siempre hace gala. Recuerden que empezó como Eurodiputado, puesto donde duró dos años de los cinco para los que fue elegido, pero jamás creyó que tenía que explicar a los electores de Podeis esa ruptura del mandato representativo. ¿Para qué? Su misión siempre ha sido otra, la de ser algo o alguien, más allá de ese 15% de electores que lo votan. 

Como saben, esa moda de hace unos años de "el bipartidismo ha muerto" está en cuestión. El partido insuflado desde El Poder llamado Ciudadanos ha dejado de recibir aliento de los órganos de propaganda, y le está pasando lo mismo que aquel embrión que fue UPyD: en Cataluña han pasado, en dos años y medio, de ganar las elecciones con 37 escaños -recuerden esto cuando les pregunten sobre la influencia de la propaganda- a 7 escaños, sin variar en nada sus planteamientos, o lo ralo de sus élites políticas. 

Ahora mismo se encuentra en pleno proceso de descomposición, de tal calibre que apenas van a quedar unas raspas autonómicas hasta las elecciones de 2023, donde desaparecerá completamente. Su masa de electores, más o menos cifrada en 3 millones, está desplazándose en un 90% al PP, de donde venían. De sus cargos electos poco más se puede decir, con tránsfugas y auténticos vampiros como Fran Hervías sacándose el carnet del partido condenado por corrupción. Y eso que venían a regenerar la vida política y ser implacables con la corrupción. 

Las cosas no son mucho mejores en el antiguo partido Pablemos, descompuesto en una miriada de siglas, con el único denominador común del rechazo al liderazgo personalista, destructivo y de tierra quemada de su Único Líder. Por eso hicieron bien los de Compromís en no unirse en 2015, y por eso les han seguido con posterioridad en Galicia y otros sitios. Mejor no hablamos de cómo han despachado en Andalucía a la otrora elogiada Teresa Rodríguez. Mucha gente que los votó en las municipales y autonómicas de 2015 jamás lo volverá a hacer, y volverán a su abstención de siempre durante muchos procesos electorales venideros. 

En todo caso, el mejor ejemplo es Madrid. Si el efímero Gobierno municipal de Carmena y su equipo fue un ejemplo de eficacia y hacer las cosas bien , en gran parte se debió a haber rechazado desde el principio las injerencias de Pablo Iglesias, con el que acabaron tarifando, hasta el punto de formar otro partido político y presentarse a las nacionales con un resultado de 600.000 votos (solo dos escaños) que siempre han sido una estaca clavada en el corazón de vampiro del dueño de Villa Tinaja. 

Recientemente, a pesar de ser el partido con más representación en el Ayuntamiento de Madrid, el Más Madrid fruto de esa escisión se ha quedado en minoría, porque cuatro cargos electos se ha pirado a no se sabe muy bien donde, pero sin entregar su acta de diputado. Se habla mucho de la descomposición de Ciudadanos, un partido que tenía los mimbres de su propia destrucción, pero muy poco de la descomposición de Podemos y sus escisiones, solo camuflada por su presencia en el Gobierno de España. 

Por otros motivos se ha iniciado un ciclo electoral en la Comunidad de Madrid, uno que ha pillado de sorpresa a todos los actores políticos. Tanto que ni siquiera tenían presentada esa moción de censura de la que tanto han hablado. Tanto que ni siquiera el PSOE tenía buscado alternativa a Ángel Gabilondo, el inexistente líder de la oposición, a pesar de haber lanzado globos-sonda constantes. Mejor así, porque ya sabemos que la alternativa hubiese sido un Pepu, o cualquier otro producto de mercadotecnia. 

Por cuestiones complejas que empiezan en el artículo V de la Constitución Española, Madrid es mucho más que una autonomía. Con el País Vasco pacificado y Cataluña desactivada a base de porrazos y exilio, Madrid ha pasado a ocupar el espacio mediático que antes se repartían ambas regiones de España, y que más o menos es el 40% de la información política del país. No olviden nunca que ninguna de esas zonas llega al 20% de la población, pero así funciona el asunto: parece que son más, y luchan por seguir siendo más, aunque no lo sean. 

Así es como Madrid se ha autoerigido en supuesto baluarte de la libertad y no se qué otras cosas más, como si en el resto de España viviesen con alguna otra opresión que no fuese otra que la de sus mafias locales, en todo caso meras aprendices de la que se enseñorea de la capital y su región federal desde hace décadas. Es un discurso maniqueo (socialismo/comunismo vs. libertad) de graves consecuencias, pero que los irresponsables medios compran con placer, porque les encanta el salseo, y porque todos están radicados en Madrid. 

Si ya la situación estaba mal, la decisión de Pablo Iglesias -decisión personalista, apenas comunicada a su socio de Gobierno una hora antes- viene a añadir más keroseno al ambiente existente, precisamente la misma estrategia que ha perseguido siempre su enferma ideología de base. No olviden nunca que, sabiendo la entrada del delincuente Pablo Hasel en prisión, días antes Pablemos caldeó el ambiente con lo de la supuesta "baja calidad democrática española", aunque aparentemente hubiese dicho el exabrupto refiriéndose a otras cosas. Aparentemente, porque no dice nada de casualidad. De Valtonyc, exiliado político y mucho menos delincuente que Hasel, no ha dicho nada. Casualidad, eh. 

Ni que decir tiene que Iglesias, en su vídeo de 8 minutos donde se autopresenta -esta vez sin consultar a las "bases", que en todo caso refrendarían al 98% búlgaro, como cuando preguntó por Villa Tinaja-, aprovecha para hacer un llamamiento a la "unidad" frente a la ultraderecha, porque quiere presentar la cita electoral como un todo o nada, como un yo o el caos, como una choque entre dos, cuando hay muchas otras opciones políticas en el tablero. Muchas, porque hasta hace solo dos citas electorales, únicamente había dos partidos con opciones de gobernar.

Lo que busca Pablemos es unificar de nuevo el voto de su izquierda, por supuesto en torno suyo. No hay que olvidar nunca que su partido es un partido visceralmente madrileño, fundado como una secta en un departamento universitario -perdón por la redundancia-,e Iglesias es un madrileño que ejerce de tal en todos los aspectos de su vida, incluyendo irse a vivir a la sierra. Al parecer, la desgraciada que ejerce de líder de Más Madrid en la región -la que amenazó en la Asamblea con el gesto de una pistola- ya ha puesto ojitos a la propuesta del líder estalinista, porque se le veía la patita desde hace tiempo. El que está amancebado con una compañera de partido, a la que aupado a un Ministerio para el que carece de la más mínima formación o decoro. 

Por eso mismo le interesa polarizar la campaña. Yo, o la ultraderecha. Votadme a mí, que si no va a gobernar Vox. Es urgentísimo salir de ese marco mental totalmente artificial. Ni Vox va a gobernar más allá de una coalición -ni el más drogado de sus acólitos se imagina haciendo un sorpasso al PP, en cambio Pablemos soñó con el sorpasso a nivel nacional del PSOE-, ni el liderazgo cesarista y despótico de Pablo Iglesias es la única alternativa. Eso sí, de la campaña política más asquerosa desde la Euskadi en 2001 no nos libra nadie, y después dirá que él no ha contribuido nada al asunto. Que han sido los demás. 

Con la irrupción sorpresiva de Pablo Iglesias, de repente el candidato del PSOE ha ganado enteros. Es  muy plausible que una parte importante de los votantes de Ciudadanos que hubiesen votado sin tapujos al PP se lo piensen dos veces ante el ninguneo al que los están sometiendo, y ante la posibilidad real del acuerdo con Vox. Esos votantes podrían recalar en el PSOE, que necesita más que nunca quedar  por delante de Pablemos, como ya ha hecho en la última cita electoral, donde Gabilondo fue el candidato más votado. De largo.

De ser así, el nada humilde Pablo Iglesias jamás presidiría la Comunidad de Madrid -que maneja un presupuesto ingente, que dilapidaría en políticas públicas de corte chavista para aumentar su reducida base de votantes-, y como mucho tendría una consejería, si es que eso puede satisfacer su descomunal ego, el mismo que llevó a poner su careto en el anagrama de la papeleta electoral de su partido al Parlamento Europeo en 2014. Debería ser el fin de su carrera política, algo que no se si ha calculado hasta sus últimas consecuencias. 

Todos damos por descontado que, aún apartandose del Gobierno central, seguirá dando instrucciones y mandatos a los que deja detrás suyo, porque así opera el comunismo, pero ¿hasta donde podrá seguir manteniendo su liderazgo si se da un batacazo en Madrid? Yo confío en que solo los más subnormales y retrasados que han dado su voto a Mas Madrid caigan en la falacia de agrupar el voto en torno al mismo Stalin que los purgó, y que permanezcan más fieles que los de Ciudadanos a su partido. Quizás es demasiado confiar.

Si así es, y si el PSOE se beneficia de la polarización tercermundista que nos espera en esta campaña, habremos jubilado de la primera línea de la política a este desgraciado que vino a regenerar la política, y ha acabado haciendo leyes para trans (una minoría de una minoría), repartiendo dinero que no es suyo en forma de EREs, ultima una Ley de Vivienda que se salta la propiedad privada y beneficia a las mafias de vagos y maleantes, y que anunciaba seriales mientras se morían 100.000 personas en España (imaginen lo que hubiese montado de haber estado en la oposición). 

¿Quería una campaña polarizada? Pues la va a tener. Y va a perder.

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Podría ser increíble, pero no lo es. Un sector económico que no tuvo restricción alguna durante el confinamiento y el posterior periodo de pandemia solicita ayudas públicas por su pérdida de negocio. Ese sector, además, pertenece a una actividad que se ha visto incrementada durante todo este periodo, dado el mayor tiempo de asueto y para reflexionar: los índices de lectura han crecido de forma generalizada. 

Entonces, ¿dónde está la picaresca? ¿Dónde está la mamandurría? Como casi siempre, en #MafiAsturias, la región de las subvenciones, el pedir, el llorar. La del maná del dinero público. 

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(Relacionado con lo anterior) Esto lo explicaba mucho mejor Roberto Saviano en sus libros, pero nunca viene de más dejarlo indicado

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Extenso reportaje-resumen sobre Ponferrada, esa agujero social y moral que ahora vuelve por una serie. No hay gilipollas que no haya hecho su contribución a lo que fue entonces una campaña orquestada desde Madrid para poder poner una muesca más de satanismo al Gobierno del PP de entonces. Ponferrada sigue siendo un agujero inmundo. No ha cambiado en nada.

lunes, 11 de enero de 2021

Retrato de un país después de una borrasca

Una imagen cada vez más rara: un profesor en un aula llena

Uno de los lugares comunes con los que se le llena la boca a los políticos y a la plebe es que la educación es el futuro, que hay que cuidar la enseñanza desde los primeros balbuceos (¡gratuidad y obligatoriedad del tramo 0-3! ¡libros gratis! ¡becas!), la generación mejor formada y demás gilipolleces que conocen perfectamente. 

Después viene la realidad con toda su crudeza, la de un país ultramontano y en gran parte cavernícola en todos estos aspectos. Y en los demás, si me fuerzan. El temporal Filomena ha sido el vector necesario para mostrar este carácter indómito y racial del país que nos ha tocado vivir, porque cualquier excusa es buena para aplicar el auténtico lugar común de nuestro país: no dar un palo al agua. 

El temporal ha venido fuerte, y no es el motivo de este post. Fuerte, pero no deja de ser un asunto de nieve y hielo, frío en una sociedad aclimatada al veraneo 24/7/365, al laissez-faire entendido como no toques los cojones, a la erosión total de la autoridad no sustentada por una pistola, y al "total, a mí que más me da". 

La Comunidad de Madrid, la región que quiere ser España y que quepa toda España dentro suyo, acaba de anunciar la suspensión de las clases hasta el próximo dia 18 de enero, nueve días después del temporal de nieve totalmente extraordinario que se ha abatido sobre la zona. Nueve días, con sus días y sus noches heladoras. Las razones esgrimidas, más allá de los dos días -hoy uno, mañana el siguiente- anunciado cuando la región amaneció completamente blanca, son de los más variopintas y vagas. 

  • Necesidad de revisar "daños estructurales" -la nevada ha sido de 30 centímetros, no de un metro- en los colegios, como si lo sufrido no hubiese sido una cosa esperable, y sí un terremoto de esos que deja centros educativos tambaleándose, una inundación con todo lleno de barro, o un incendio pavoroso con olor a humo. 
  • "Arreglar desperfectos": ramas caídas y demás, porque dentro de los recintos no ha pasado nada, salvo que hubiesen dejado las ventanas abiertas durante todo el cierre vacacional de Navidad. Se da la circunstancia de que muchos colegios publicos tienen la figura del conserje -a veces con vivienda dentro del recinto-, que a estas horas estará quejándose de la "falta de medios" -un clásico perenne- y viendo la tele, porque entre sus funciones estatutarias no está apalear montones de nieve. 
  • "Garantizar una vuelta segura a las aulas" ¡Cómo no! ¡La seguridad! Pavorosas imágenes de niños resbalando entre el hielo perpetuo propio de una banquisa ártica adornan los pensamientos de los políticos al mando y de los nidos de víboras y frustaciones vitales que son las AMPAs

En la forma y en el fondo, les valdría cualquier excusa. La actual generación escolarizada ya ha perdido cuatro meses de educación presencial por culpa del Covid-19, y fue ayer mismo. Ahora mismo, con esta decisión, volverá a pasar un mes entero sin pisar un colegio. En el arco de un año, habrá pasado en educación presencial únicamente 15 semanas de 52 posibles, una indecencia para un país que sigue vendiendo eso de la educación es el futuro, y bla-bla-bla. 

La decisión se veía venir, no obstante. Como todas las que incidan en la vagancia y desidia general de la sociedad, de la generación de padres que va en chándal de lunes a domingo -y se queda de chismorreo en la puerta después de dejar o recoger a sus vástagos-, y del esfuerzo individual de cada uno. 

En otros países, una vez que se han despejado las carreteras, lo primero que se despeja es los accesos al colegio. En Madrid, tres días después de la Gran Nevada, las entradas a los colegios siguen blancas: nadie ha considerado que sea una infraestructura crítica. Nadie ha organizado quedadas ciudadanas para limpiar colectivamente los accesos, porque eso lo debería hacer el Estado, a pesar de que los medios de propaganda dicen sottovoce que está desbordado y no tiene medios. Nadie considera que pasar un mes entero sin escolarizar -y la semana de la vuelta será "de repaso", porque nadie se puede quedar atrás- es igual de grave que un hospital sin plena viabilidad, o una carretera importante impracticable. 

Por supuesto, quienes opinamos así somos minoría. En contra están los que se escudan en las bajas temperaturas, en el Covid-19 (ya ven que incidencia mínima ha tenido en el primer trimestre en los centros educativos) y, especialmente, en la laxitud con la que se toman todos estos asuntos. "El niño mejor en casa", "a esta edad lo mejor es divertirse", "aprenden mucho con la tablet" y "lo importante es la seguridad".  Lo fácil es cerrar los colegios. Lo fácil, y lo vulgar.

Es el mundo que nos ha tocado vivir. Con circunstancias sobrevenidas y de las que no existe recuerdo reciente -una pandemia, un temporal de época-, pero siempre con las mismas soluciones: los niños en casa, el ya se verá -apuesto lo que quieran que hasta el viernes no despejan las entradas a los colegios, y hará más el deshielo natural que las palas de operarios- y a quejarnos de seguir a la cola de Europa en tantas cosas. Han pasado 12 años desde el reparto gratuito de ordenadores en algunas comunidades autónomas, una medida electoralista que teóricamente iba a sacar, aunque solo fuese por efecto probabilistico, un Bill Gates, y lo que han salido son youtubers. Esperen a ver lo que sale dentro de 12 años de la generación que se ha tirado un año escasamente escolarizada. Es fácil de adivinar. También los hayes y quejas de los que estén en el Poder, mientras piden "pizarras inteligentes" y "más recursos", cuando sencillamente falta lo más básico: voluntad de enseñar, y voluntad de aprender.

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"La pensión media de jubilación en #MafiAsturias es de 1408 euros".  Cobran más los jubilados que los trabajadores, los jóvenes y bastante autónomos. Un sistema perfectamente sostenible. 

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¡Hombre! ¡La cerveza! No podía faltar en un proyecto de este estilo. Tanto quieren cambiar el mundo, que siguen con los mismos vicios de siempre. 

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Así funciona España, y Galicia en particular. 13 años después de la entrada en funcionamiento de la inútil planta de LNG de Reganosa hacen la declaración de impacto ambiental. Por supuesto, sale positiva. Como para no.

jueves, 10 de diciembre de 2020

La izquierda agita la Cañada Real

¿Dónde estará el conmutador de la luces de la piscina?

La noche pasada morían varias personas en una nave industrial abandonada en el barrio del Gorg (Badalona), demostrando por una parte que en Barcelona y su área todavía hay terreno para mucha más gentrificación -y ojalá venga pronto y sea extensa- y, por otra parte, los males que atenazan a este país, en su extensión. 

Al parecer, el incendio se produjo porque se cayó una vela en uno de los colchones donde dormían los numeroso ocupantes ilegales de la nave, porque ningún ser humano es ilegal, pero es ilegal que estén donde están. Noten en la lastimera crónica de La Vanguardia enlazada -un periódico en barrena, con analfabetos funcionales como Pedro Vallín ejerciendo de vates- cómo se destaca que "Los inquilinos de la nave no constituían ningún problema de inseguridad en el barrio", cuando ni siquiera eran inquilinos, pero hay que poner la propaganda buenrollista siempre.

Se da la circunstancia de que en Badalona gobierna el PP con el conocido lepenista García Albiol, el único político preVox que agitó la siempre peligrosa bandera de los peligros de la inmigración. Vilipendiado por todos -y con razón-, ha vuelto a la Alcaldía después de que una coalición lo impidiese al poner al frente a un alcalde de la tercera fuerza más votada que resultó ser un borracho crónico. Y fijénse la fecha de cúando lo pillaron.  

No se, parece que en Badalona pasa algo que va más allá de llamar "inquilinos" a okupas, esa clase de problemas que las fuerzas políticas del turnismo y sus muletas (llámense Ciudagramos o Podeis) siempre evitan porque es mejor hablar de los transexuales -una minoría dentro de una minoría-, la ablación, las políticas de género, los libros de texto gratuitos, o la eutanasia. Es por eso mismo que los votantes de Badalona, oh pesar de los pesares, han vuelto a depositar su voto en Albiol. Porque a lo mejor la convivencia no es tan apacible como la pintan. Nunca lo es. 

De manera similar en Madrid ha vuelto a la actualidad la Cañada Real. De manera resumida se puede decir que es el mayor asentamiento chabolista de Europa occidental, una vergüenza y aberración dejado medrar por las diferentes administraciones, hasta el punto de que alcanza más de 20 km. de longitud, en un terreno que debería ser público, pero que está okupado de facto desde hace mucho tiempo, demasiado. Como esa extensión abarca diferentes Ayuntamientos -Madrid capital uno de ellos-, y como a nadie le interesa resolver la situación, ahí sigue, para vergüenza de una ciudad y un país que en los años ochenta invirtió ingentes recursos en acabar con el chabolismo, y casi lo consiguió. 

Todos se pasan pasan la pelota. Nadie tiene la culpa de la Cañada Real, una no go zone que haría las delicias de esos que van a los barrios del sur de Chicago o de Minneapolis para enseñar la segregacion racial y económica, cuando la tienen aquí al lado. Ahora la Cañada Real y su vergüenza continua son noticia porque están sin luz eléctrica desde hace dos meses y medio. 

Hartos de los continuos pinchazos y colapsos de la red por los cultivos industriales de marihuana, la compañía eléctrica ha cortado el suministro a toda la zona. Un suministro que no era tal porque, al ser viviendas ilegales, no pueden tener fluido eléctrico regular. Es algo que se tenía que haber hecho mucho antes, pero aquí topamos de nuevo con la connivencia de las autoridades. 

Los okupas de la Cañada Real se han ido hoy mismo enfrente de la sede de la Concejalía de Vivienda de Madrid a pedir "sus derechos" -ninguno, de hecho- y, aquí viene lo grave, la asquerosa izquierda les ha secundado, hasta unos límites nauseabundos. Han sacado todo su arsenal vacío y de sensiblería noña y, visto que lo del asentamiento ilegal es irresoluble en una democracia -en otros sitios se haría con bulldozer-, el asunto tiene visos de convertirse en uno de los recurrentes durante la legislatura. 

Díaz Ayuso da para lo que da -apenas un monigote-, pero hoy hay estado brillante en la Asamblea de Madrid -precisamente ubicada a sabiendas en Vallecas en los años 80, como símbolo de la lucha contra el chabolismo- cuando la carcundia de una ideología que se muere le ha sacado argumentos como "niños que no pueden estudiar" o "niños que pasan frío", porque no valen para nada más. Merece la pena reproducir lo dicho por la presidenta regional:

"Para tener los Porsches ahí aparcados, bien; para pagar las facturas que es lo que está provocando esos cortes, no"(...)"Si para ustedes Otegi es un hombre de paz, estos delincuentes serán ingenieros agrónomos que estarán haciendo algún tipo de estudio"

Aquí, al margen de lo chabacano y lo impresentable que pueda ser Díaz Ayuso, volvemos al tema de qué quiere hacer la izquierda con los problemas de seguridad y de delincuencia que se plantean en una gestión de Gobierno. Ya se vió lo que intentó Carmena en Lavapiés con aquella especie de "jurados populares" que eran una puta aberración, más digno de una publicacion de los Testigos de Jehová donde las personas aparecen comiendo fruta con los leones, que de alguien con responsabilidades políticas. 

Y lo que quiere hacer la izquierda en estos asunto es esto: nada. Venden como ejemplar y envidiable la convivencia entre entre grupos de delincuentes que viven del robo y de la economía sumergida -y sin intención alguna de salir de ahí jamás- y entre el resto de las personas, que son las que votan. Después pasa lo que pasa cada cuatro años, y nadie se lo explica. Especialmente ellos. 

Peor ha sido lo perpetrado durante la tarde por el programa de la SER en Madrid, presentado por un lametraseros profesional llamado Javier Casal, uno que hacía la pelota a su contertulio Francisco Granados,  y que después se sorprendía de que fuese un corrupto. Han hecho un programa especial desde la Cañada Real -¡se viene campaña! ¡saquen el chubasquero para la mierda!- que merece la pena que escuchen, aunque no sean residentes en Madrid, o el tema les importe lo mismo que un anacardo. Se lo digo porque es una antología del disparate y la propaganda

Niños -mucho, su voz era lo más importante-, frío,  sensiblerismo barato, conculcación de la legalidad porque "las personas...", ninguna solución, un cura -en la cadena que,cuando no tienen nada que poner, ponen algún asunto sexual de la Iglesia- ,y propaganda viciada y nociva. Devolver la electricidad a un asentamiento ilegal que no debería existir no es viable, y noten como apenas se trata el tema de que consumían electricidad de gratis, porque nadie tenía contador. 

Mucho ojo con esto, porque esta izquierda desnortada y sin objetivos -su Supremo Líder ya los ha cumplido todos al sentarse en un Consejo de Ministros y tener un chalet con 2000 metros cuadrados de propiedad- se juega bastante en este debate, que interesa más a los ciudadanos de lo que se pueda creer. Ya es bastante malo ser conscientes de que, en el mundo inmediato, un 20% de la población va a vivir del puto cuento (llámenlo ingreso mínimo vital o salario mínimo) como para que encima lo hagan con todos los suministros gratis, que es otra pretension de la Berdadera Hizquierda -ningún corte de suministro básico como agua, luz o gas-, o con una vivienda legalizada de facto construida sobre suelo público. 

Y quédense con esta paradoja: si el incendio de Badalona se produjo porque se cayó una vela al suelo, es porque no estaban conectados a la red eléctrica. En Madrid ni se plantean que, dado que no tienen luz para estudiar, que se pongan velas; que si no tienen electricidad para la calefacción, que se pongan una estufa catalítica. En Madrid se da por hecho que tienen "derechos", cuando por estar viviendo donde están viviendo, el único derecho que tienen es a irse con 48 horas de antelación antes de que se derribe su casa y se devuelva al estado natural esa patrimonio usurpado a todos, pero que no parece importar a esa izquierda de postureo que dice hablar en nombre de todos. Esa izquierda que volverá a perder en las siguientes elecciones -anticipadas o no-, porque siempre agita los debates equivocados.

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Maravillosa Segunda Marcha Verde marroquí. Primero abren la espita que siempre estará apuntada sobre Canarias -una semana de cayucos y pateras con miles de personas que hay que enviar a la Península, porque no hay patio trasero en las islas- y después EE.UU reconoce la ocupación de facto de Marruecos sobre el Sáhara a cambio del reconocimento de Israel por parte de la dictadura corrupta alauita. Y quien no quiera ver que ambas jugadas están relacionadas es un ciego. 

Ha habido más noticias en estas dos semanas relacionadas con la antigua posesión española que en las dos décadas precedentes. Esto es así. 

Lo más gracioso ha sido la reacción de la inútil e incompetente al frente de Asuntos Exteriores (Spain is back!), que ha dicho que se tienen que cumplir las resoluciones de la ONU. Que lo que diga EE.UU no tiene validez. EE.UU, el mismo país que envió inmediatamente a Colin Powell -nada menos- a estrechar manos entre España y Marruecos tras el incidente de Perejil, no tardando más de 48 horas desde la desocupación del islote. Guste o no, las relaciones en esta parte del mundo -la única en donde el Islam hace frontera y no está en conflicto abierto- se miran con lupa en los sitios importantes. Lo siguiente será Ceuta y Melilla, dos enclaves indefendibles.

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Un organismo que analiza y tipifica los rascacielos del mundo. Una página web increíble.
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Se empieza con el "consume productos de tu región", y se acaba haciendo esta sandez.
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Un titular esperanzador, que sin embargo lo único que revela es una mala redacción periodística.
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Un buen ejemplo de cómo funciona la Mafia mundial de la droga.
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"La gran puta de Murcia es Cartagena". Después piden que nos los tomemos en serio.

martes, 1 de diciembre de 2020

Hay Zendal para rato (y no será por epidemias)

Muy de Victor Klemperer

Su medio de comunicación favorito ya le habrá hecho llegar la información sobre la inauguración hoy mismo del hospital de propaganda Isabel Zendal, una instalación típicamente del régimen que se vive en Madrid, el Estado de Obras de Licinio de la Fuente. Sin saber muy bien cual será su contenido (eso de "hospital de pandemias" no se lo creen ni sus autores intelectuales), al acabar este post quizás sepan realmente para qué se ha construido. 

No tiene finalidad, pero tiene nombre. Algo es algo. Y dice mucho que se llame oficialmente "Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal", igual que dice mucho esas calles andaluzas que se llaman "Poeta García Lorca" o "Arquitecto Gaudí". Es todo tan berlanguiano que hay que empezar por el nombre, un nombre que tiene que explicar lo que era la desconocida Isabel Zendal, otra aupada al catálogo de deidades hispanas ahora que ya no se lleva poner el santoral a hospitales. 

Yo no voy a entrar en los datos, típicamente franquistas, sobre camas, tiempo en realizar la obra, sobre sus dotaciones de personal -para eso están los sindicatos de clase-, y sobre el triste espectáculo del líder nacional del PP apareciendo por sorpresa. Está todo muy claro para cualquiera, así como la idea copiada del régimen comunista chino, cuando en febrero también alzó otro tenderete para ganar la batalla de la propaganda. Recuerden esto: en el mismo día en que se inauguraba este pseudohospital (¿puede haber un colegio sin profesores? ¿puede haber una comisaría sin policías?) morían en España 442 personas por Covid-19. 

Mente superior domina mente inferior

La cosa es mucho más compleja que el trumpismo mediático en que ha convertido la imagen de la región Miguel Ángel Rodríguez -el jefe de comunicación de Aznar, ahora de Ayuso-, basado en decir siempre cosas tontas adrede ("un hospital al lado de un aeropuerto, para servir a los turistas"), para que así el populacho esté todo el  día alimentado, y reproduzca continuamente en bucle -a modo de chismorreo- esos artificios ideados (como los menús escolares de pizza y sandwiches), mientras lo auténticamente importante pasa de soslayo. 

De momento, el hospital -que lo llamemos así ya indica cómo ha calado la propaganda- ha costado 100 millones de euros, sin contar personal, la partida más costosa a la hora de inaugurar nuevas dotaciones públicas. Es un sobrecoste (ahora llamado "desviación presupuestaria") del 100%, en la más pura tradición de la región donde campó a sus anchas una red clientelar basada precisamente en esos sobrecostes y conocida policialmente como Gürtel. 

Como aquí da todo absolutamente igual -estoy convencido que si el Partido Podrido presentase un trapo usado como candidado ganaría igualmente-y  se pueden repetir esquemas y mentiras porque el electorado no va a cambiar su voto, lo importante es centrarse en lo que realmente hay. Si no hay doctores, si no hay quirófanos, si solo hay un techo cubierto y unas instalaciones tendidas en tres meses -ya verán cómo va a estar eso a corto plazo-, ¿qué hay realmente en el Isabel Zendal?.

Lo de siempre. Aprovechando el clima de emergencia nacional y acoso imaginado a Madrid, se ha tramitado de urgencia -sáltandose legalmente todos los procolos para control y auditoría de las cuentas-una instalación presentada como hospital, pero que ya va a tener un edificio anexo con techos de 12 metros, el standard internacional para almacenenes robotizados. Dicen que es para hacer de depósito de suministros para emergencias sanitarias, pero la cercanía al aeropuerto probablemente le de otro uso. 

Así con todo. Gente que ha trabajado en la obra indica que la calidad de la obra es paupérrima, a juego con su adyacente Instituto de Medicina Legal, esa instalación abandonada de la Ciudad de la Justicia corrupta, y puesta a punto a marchas forzadas (¿les suena?) en marzo pasado para hacer de morgue improvisada. Fue en 2008 cuando su autor renunció a su autoría, pero nunca hay que olvidarlo.  Por cierto, jamás ha vuelto a construir en Madrid, y eso que es madrileño. 

¿El Zendal o el final de El Arca Perdida?

Una calidad paupérrima, pero fácilmente adaptable. Ya pueden ver las imágenes. El Zendal parece un hangar o un reciento ferial. No hay ningún tipo de detalle arquitectónico que lo diferencie. Está hecho a propósito así, para que después pueda ser alguna otra cosa, porque nadie se cree lo de las "pandemias". Entonces, ¿cual es ese propósito? 

Muchos apuntan a la expansión del recinto ferial de IFEMA, largamente aplazada, quizás esperando a que Sheldon Adelson vuelve a pasar por aquí y ofrezca un Eurovegas a cambio de cerrar la institución ferial. Es un opción nada descabellada, porque está a apenas medio kilómetro de los pabellones existentes y, aunque en medio hay una autopista, en otros países se solucionan esos incovenientes con un monorrail, una infraestructura de la que carece Madrid y que, como ya describieron los Simpson, trae el progreso y el futuro a la ciudad que la encarga. Como el Metro Ligero (llamado tranvía en el resto del mundo).

Yo sin embargo auguro un futuro inmediato como centro hospitalario. No por un repunte inminente de la epidemia existente y que ha permitido la construcción por el trámite de urgencia, sino por las corrientes del subsuelo (la longue duree según alguien de los Annales) con las que hay que ver Madrid en su conjunto. 

En Madrid gobierna el mismo partido desde hace 30 años, y va a seguir más tiempo. El partido hace y deshace, y gobierna la ciudad-región -que es un distrito federal- como un cortijo de su propiedad, que hace extensiva a todos los españoles porque Madrid es España y España es Madrid, o algo así. Es esa prolongada permanencia el poder, y de una manera tan corrupta, lo que permite interpretar el auténtico significado del Isabel Zendal. 

Uno de mis géneros fotográficos favoritos

Antes de caer en desgracia -el Máster, y las cremas caídas en el bolso- la anterior Ayuso conocida como Cristina Cifuentes había presentado lo que iba a ser el proyecto estrella de su hégira, lamentablemente interrumpida antes de tiempo. Ya nadie se acuerda, pero en fecha tan reciente como 2018 la chabacana heredera de Esperanza Aguirre -la longue duree de la que hablabamos- dejó para la posteridad esa imagen que me gusta tanto del político posando frente a maquetas arquitectónicas. 

Fue apoteósico. Nada menos que un plan para expandir el Hospital de La Paz -se llama así por los XXV años de Paz del franquismo, esa fenomenal campaña de propaganda de 1964, y que todavía hoy tiene eco: volvemos a lo de los nombres, y todo lo que nos dicen- en una obra faraónica que iba a durar ¡once años! y costar de entrada 550 millones, lo que se traduce en al menos 1100 millones finales, siguiendo el esquema Zendal-Gürtel. 

Ya solo este proyecto merecería una serie de post en este espacio, pero noten que en sus medios de propaganda no sale nada de este asunto. Ojo al montante, y ojo a quien presentó el proyecto. A pesar de la pérdida para la vida política de Cifuentes -bien engarzada ahora en el show business, porque cuando se es chabacana todo es monte-, el proyecto ha seguido adelante. Se hizo un concurso de ideas que fue en sí mismo un primor, y ganó la opción de unos arquitectos españoles. Cómo no.

Al parecer, no hubo nada mejor que un proyecto que hace crecer verticalmente el Hospital de una manera soviética, porque cuando se recalificó la adyacente Ciudad deportiva del Real Madrid para hacer "las Cuatro Torres", a nadie se lo ocurrió pensar que los hospitales son estructuras vivas que siempre están creciendo, y que hubiese sido oportuno hacer una reserva de suelo para futuras expansiones.  Ganaron el concurso, que prevía en sus bases siete meses adicionales para explicar los pormenores, algo nada baladí: cómo hacer una macroampliación -la volumetría media sube hasta 22 plantas, por ejemplo- sin interrumpir demasiado la actividad normal de un Hospital que atiende a gran parte de la zona norte de Madrid capital, y gran parte de las ciudades-satélites en ese punto cardinal, como Alcobendas, Colmenar Viejo, Tres Cantos o Algete, porque el Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes da para lo que da (un ala entera está vacía a pesar de tener 16 UCIs de verdad porque pertenece a un fondo de inversión)

El primer render del Zendal: pabellones

¿Empiezan a entender lo de los once años de obras? ¿En una ciudad que se jacta y presume de enterrar una autopista urbana en tres años? ¿De tener el 90% de las infraestructuras -era mentira, pero síganme- para unos JJ.OO ya hechas? ¿De hacer un hospital "de emergencias" en dos meses? ¿De montar el tenderete sanitario de IFEMA en dos semanas? Once años no eran viables, y no lo van a ser. Un hospital en obras -todos lo están, salvo que se haga de nueva planta- es muy incómodo, muy sucio y se tarda en ver la foto de la propaganda electoral. 

Ahí va a venir el auxilio del Isabel Zendal. Y su uso hospitalario, paradójicamente. Para acelerar las obras en La Paz, el Zendal va a atender las urgencias hospitalarias leves -ingresos no quirúrgicos, y demás- de toda el área sanitaria que cubre el macrohospital donde Franco defecaba "heces con forma de melena", según los partes médicos de 1975, y donde su yerno el Marques de Villaverde le sacaba fotos intubado y agonizante. Es un área sanitaria enorme, que cubre más de medio millón de personas. 

Por supuesto, esto es algo que sabe la clase dirigente madrileñita, que actua en sordina pero con un plan muy trazado. De estos días consta también la reforma del conocido como Nudo Norte -distante 300 metros en línea recta de La Paz-, para intentar aplacar ese gran caos urbanístico y viario donde confluyen varias autopistas y carreteras que funcionan como autopistas, en una actuación conjunta y nada casual con lo que se está contando en este post. 

Entonces, ¿por qué no tratar al populacho ("ciudadanía") como sujetos adultos y explicarles todo junto y de una vez? Porque no se puede, y no todo es reprochable a la derecha que hace y deshace en Madrid. Imaginen que, de entrada, Ayuso o alguno de sus subalternos -el Consejero de Sanidad, por ejemplo- se dirige a los alcaldes del norte de Madrid y les dice que durante unos años sus habitantes van a ser desviados al tenderete que es y será el Zendal. En menos de 24 horas la izquierda montaría movilizaciones con sus eslóganes romos ("Sanidad Pú-bli-ca", "ba-lon-cest-to"), y la pérdida de votos en unas zonas de fuerte voto al Partido Podrido se darían por descontado. 

Cotizarás 40 años al sistema piramidal de la SS

Empezarán las obras en La Paz -y lo van a hacer inminentemente- y "ante los inconvenientes y para facilitar la estancia a los enfermos", los desviarán de manera humanitaria al Zendal.  Después, cuando todo ya haya pasado, y las jugosas comisiones por la macroobra repartidas, también se hará la ampliación del muy cercano Ramón y Cajal, otro hospital construido como el culo y separado de la Paz por la M-30, que encima en ese tramo va en trinchera. 

Hay Zendal para rato. Se ha repetido el modelo de las estaciones de trenes "provisionales" con las que ADIF infectó todas las ciudades de España mientras prometía jugosas recalificaciones para pisos en los terrenos desafectados de servidumbre ferroviaria. Esas estaciones "provisionales" ya cumplen décadas, sin que todavía se haya visto ni plantado la primera piedra de la estación "definitiva", exactamente igual que con los famosos barracones en los patios de los colegios públicos. 

Como siempre en estos casos, lo más divertido va a ser ver cómo todos esos medios que hoy se están mofando -y con razón- del Hospital de propaganda Isabel Zendal modularán su discurso a medida que uso como Hospital satélite de otros grandes hospitales -prácticamente todos tienen planes de ampliación- se normalice, todo dentro del teatrillo informativo que es Madrid. Y lo modularán porque volverá el Acto de Fe consistente en decir "la mejor sanidad pública del mundo", "líderes mundiales en transplantes", y toda la mierda goebbelsiana que rodea la Sanidad en este país. Si no fuese así, hoy estarían diciendo que es indigno llamar hospital a lo presentado hoy, pero nadie lo hace. 

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(Relacionado con lo anterior) Esta línea regular de pasajeros va a durar menos que el AVE Toledo-Cuenca, suprimido a los diez meses de su lanzamiento porque iba vacío siempre.

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Con la obra soviética del Túnel ferroviario de Pajares inservible más de una década después de ser horarada, y en gran parte por las tremendas filtraciones de agua, el Estado se pone a hacer más túneles en la zona, esta vez para mejorar la seguridad de los túneles para tráfico por carretera. Lean con detalle la declaración de impacto ambiental positiva, que es una vergüenza cómo está redactada y lo que dice. 

Ya verán cuando caiga el agua a chorretones y por encima de cualquier caudalímetro, y los sobrecostes de una carretera de explotación privada.

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Hay que reírse sin ningún tipo de moderación ante las sucesivos intentos de La Montaña por intentar ser algo más de lo que es. La única región del norte de España que ha considerado necesario hacer un "Museo de Nosotros" (Museo de Cantabria) no ha tenido suficiente, y quiere más. Mucho ojo a los próximos descubrimientos de puertos fenicios, e incluso íberos.

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Maravilloso: la línea 9 del metro de Barcelona acumula ya 5000 millones en sobrecostes. Por supuesto, está sin acabar, y se antoja que todo el tramo por Sarriá también será complicado. Me imagino las grietas en edificios, y los habitantes poniendo querellas millonarias. Si ya ha pasado en el Carmel....

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Lacrimógena historia de whitetrash de la periferia madrileña. Lo más normal de casa, normalizado: divorciada con tres hijos, otro de comportamiento obsesivo-compulsivo manifestado en grafitear, dos adolescentes que queman cosas (y son exculpados por el periodista, al que le parece normal), y un tío de 26 años con un dogo argentino y que mata a golpes a otro. 

Un pueblo como otro cualquiera. Como otro cualquiera de Madrid, quiero decir. 

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En el noroeste de Murcia pueden estar siete meses sin ver ni una gota de lluvia, y eso ya ni es noticia. 

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Es increíble la cara dura que algunos le ponen a la vida: este buscavidas busca la paguita por un recurso emparentable a esos que aducen "contaminación electromágnetica" y similares. Es como de tebeo Bruguera, de Vázquez. 

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Urbanizar, construir, cementar. No importa donde, siempre se presentará como "inversión". 



miércoles, 18 de noviembre de 2020

Atentado terrorista-religioso en Madrid

El cruceiro y el barrendero

Vivimos un tiempo maravilloso para las noticias descacharrantes. Hace pocos días apareció destrozado un horrible cruceiro plantado en medio del centro de Madrid, porque era un "regalo" del Centro Gallego a la ciudad. No faltó el tiempo para que los responsables políticos apuntasen a la vía ideológica -por su significación cristiana, no gallega- para ese derribo, porque en el fondo están ansiando tener a su Samuel Paty, a tener de nuevo a la ETA, a poder sacar su ideología.

La presidenta regional habló de "se empieza por atacar lugares de culto (...) y se sigue así", quizás refiriéndose a que algunos de sus rivales políticos se dedicaban a asaltar iglesias en sus años universitarios, cuando ella estaba en una asociación del Opus llamada Altavoz, y el presidente gallego -región que exporta desde hace 400 años ingentes cantidades de población a la capital- amenazó con enviar un nuevo regalo, quizás aún más feo que el derribado. 

La ocasión es propicia para hablar del espantoso lugar donde está emplazado ese horrible símbolo de una civilización obsesionada con la muerte -la propia tipología del cruceiro es profundamente mortuoria- y el feísmo, y es que la plaza Jacinto Benavente es, en sí misma, un horror donde el símbolo derribado era un elemento más. 

Y si estaba ahí es porque el Centro Gallego está al lado, en un edificio horrible construido cuando el Desarrollismo, y que no desentonaría nada en Navalmoral de la Mata o Monzón como el típico edificio con gestorías, seguros agrarios y anuncios de Vía Dígital descoloridos. Es tan horrible y, en si mismo, tan gallego, que durante muchos años su primera planta estuvo sin ventanas, en una imagen más propia de Ankara o de Chantada que de la capital de España. Para afear aún más el conjunto, tiene una escalera de incendios exterior, como si esto fuese EE.UU.

El magnicidio

Toda la plaza en sí misma es un despropósito, y un perfecto resumen de lo que es Madrid. Está situada a medio camino entre la Puerta del Sol y  la Plaza Mayor, en un punto elevado que hace de nodo de caminos: ahí acaban o empiezan la calle Atocha, la calle Cruz, la calle de la Bolsa o la calle Carretas. Podría ser un sitio bonito, y es profundamente horrible. Un asco sin solución, por mucho que haya mejorado perceptiblemente en los últimos años. 

Al menos ya no hay putas callejeras que, en el sentido del reloj, se situaban justo en la acera de enfrente del Centro Gallego, sabiendo que no hay mejor cliente que los parientes de Tojeiro. Hace poco peatonalizaron el estrecho tramo de calle que separaba ambas orillas, ya demasiado tarde para facilitar las relaciones. 

Siguiendo ese sentido y orientación norte, en la esquina superior derecha de la plaza hay una librería de la cadena cristiana San Pablo, donde siempre merece la pena una ojeada al generoso escaparate, con su universo paralelo e invendible. En la misma acera hay una franquicia de churros, y todo ese lateral está separado de la plaza por la horrible boca de un aparcamiento y la salida de un túnel subterráneo que cercena todo el conjunto urbanístico, si lo hubiera o hubiese en algún momento. Es una muralla infranqueable, y un auténtico disparate.

En la parte sur de la plaza está el Teatro Calderón, volcado desde hace tiempo a los musicales, y famoso en su momento porque un día se cayó toda su marquesina de golpe, matando en el acto a varias personas. Es un edificio bonito, de estilo beaux-arts, y que no desentonaría en París o Bruselas, pero que aquí aparece sin conexión alguna con su entorno, y también ayuda mucho que se llame Teatro Haagen-Dazs, o que continuamente esté cubierto con cartelones horripilantes de espectáculos para gente que cree que un musical es un acto cultural. 

La mítica primera planta del Centro Gallego

Y da igual, porque entre la plaza y este edificio con cúpula pasa la calle Atocha que, aunque dulcificada en sus carriles y con las medidas de restriccion del tráfico en el centro, sigue siendo un atolladero donde se juntan taxis y buses en un embudo, porque también es estación terminus para bastantes líneas de la empresa municipal de transportes, una instalación que se come el 20% de la superficie de la plaza. 

En la parte oeste, por fin, se encuentra un edificio unitario de la administración de Justicia, parte del Registro Civil, y donde durante mucho tiempo se han juntado a su puerta locos y desesperados con sus pancartas de que les han robado hijos, no les reconocen derechos, y cualquier otra cosa, en una escena digna de ciudad estadounidense. El panorama un día normal es de cagadas y meados, mientras una terraza abusiva invade progresivamente más espacio, porque encima ahora tiene la legislación de su parte con lo del Covid-19. 

El conjunto se completa con una horrible estatua realista -esa moda de los noventa y dosmil- de un barrendero en posición de barrer, y que está puesta justo enmedio del eje norte-sur de la plaza, de tal manera que si quieres atravesar rápidamente el lugar -como hace todo el mundo, porque nada invita a quedarse- está justo en medio, produciéndose habitualmente escenas de confusión entre los viandantes, azuzadas porque en Madrid nadie deja pasar a nadie, en una muestra de civismo compatible con lo de ciudad abierta y acogedora. 

Muchos elementos urbanos=muchos obstáculos

No hay plaza. Todo el conjunto es un horror sin paliativos, y solo la reciente peatonalización de varias calles que van a dar a ese sumidero ha aliviado un poco la angustia del lugar. Como ven, el cruceiro no podria estar en mejor sitio: es un elemento tan horrible, tan fuera de lugar, y tan vinculado a un sitio y una cultura ajenas, que solo ahí podría pasar desapercibido, y ni siquiera, porque también estaba situado justo donde más puede molestar a un viandante. 

Ha adquirido un protagonismo que no le pertenece porque hay ganas de politizar todo. Desde un primer momento los comerciantes del lugar dijeron que lo había derribado uno de los muchos vagabundos y sin techo que prosperan día tras día en Madrid, sin que ninguna administración ataje el problema. Incluso el propio ABC, con lo que le hubiese gustado un derribo ideológico-religioso, ha tenido que reconocer que el iconoclasta es un músico callejero, y no un mena al grito de allahu akbar. 

Feijoo ya ha prometido reponer ese símbolo inmarcesible, esperemos que esta vez con el doble de tamaño. Al fin y al cabo, en Madrid está el mayor cruceiro del mundo, esa Cruz del Valle de los Caídos, erigida -y no es casual- como decoración para la tumba de un gallego, pero que solo le ha servido para menos de 50 años. Sic transit.  Qué menos que estar a la altura de las circunstancias y regalar una con mejor pedra, esa palabra y material totémico para esa cultura.

Será otro apaño circunstancial. Como explicado, no es el símbolo regionalista-religioso en sí, es el conjunto donde se ubica. Y, al igual que en el Valle de los Caídos, algunas cosas solo se solucionan con dinamita y volviendo a erigir todo de nuevo, intentando no repetir los errores del pasado.

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En su labor profesional, los militares ven vídeos pornos de pago y sacan parecidos con compañeras, a las que acosan y persiguen para expulsar de la carrera.  Todo tiene una lógica muy trazable.

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Las mamandurrias de este país no tienen fin. Además, la Cruz Roja es especialista en estas lides. Se lleva una subvención por la cara por su ayuda en la "Operación Paso del Estrecho", que este año no se ha hecho, como recoge el preámbulo. Entonces, ¿cómo logra chupar del bote si no ha habido prestación alguna de servicio? "Por ayudar en otras tareas", como informar, distribuir mascarillas....en una de las razones incluso se usa el condicional....

341.400 euros, otra patita más de la lluvia de dinero público -que pagaremos con deuda y déficit- sin control alguno.