jueves, 10 de marzo de 2022

"Vienen tiempos duros"

A esta no le puso la mesa grande, no
La frase la dijo Pdr Snchz hace unos días en el Parlamento. Es realmente inaudita en alguien que dirige un país donde el optimismo es la carta de presentación -independientemente del signo político-, de cualquiera al mando. Siempre vamos a más, vienen los turistas, triunfamos en el deporte, ra-ra-ra-ra. Que yo recuerde, nadie ha hablado con tanta franqueza negativa sobre algo que vendrá, especialmente porque rompe la narrativa impuesta tras la Transición, esa que rompió con nuestro tradicional derrotismo.

Vienen tiempos durísimos. No voy a abrumar con cifras macroeconómicas y microeconómicas. Los que tengan alguna empresa o negocio ya lo estarán viendo, y los asalariados lo van a ver muy rápidamente cuando su poder adquisitivo se vea reducido en cifras de dos dígitos, por el efecto tenaza de la subida de la energía ampliamente entendida, y de la inflación. De ahí viene la urgencia con la que Pdr Snchz, en la misma sesión parlamentaria, anunció un Pacto de Rentas

Forma parte del neolenguaje orwelliano, similar a ese Fondo para la Paz con el que la UE está armando al Ejército ucraniano, con armas encargadas hace un año. ¿Qué es un Pacto de Rentas? Pues la nueva versión de la moderación salarial, término-tótem de las economías que no compiten en productividad, y si en salarios bajos. Como la nuestra. 

Para poner el adecuado contexto, sepan que el 22 de enero el mismo gobierno anunciaba, con el tradicional boato de estas ocasiones ("nuestros mayores", "dignidad", "dignificación" etc) otro nuevo aumento de las pensiones, a añadir al aumento automático que se hace todos los años usando como referencia el IPC medio de diciembre a noviembre del ejercicio anterior. 

Una locura en un país en el que un jubilado ya cobra más que un joven, y el concepto joven aquí es extremadamente amplio. Por decreto, porque sí, los que ya no producen cobran más y más, a sumar a otras prebendas de las que no disfrutan los que si están en edad de trabajar, como transporte público gratuito en muchas ciudades de España. 

Ahora ha llegado de sopetón el brutal shock económico por la guerra de Ucrania y la insensata escalada de sanciones económicas mutuas, que se une a la escalada de la inflación ya en marcha antes del conflicto (IPC intermensual de febrero: 7´4%, subyacente del 3%), y en España con todos esos convenios colectivos vinculados al IPC, y el ya comentado caso de las pensiones. 

De ahí viene la urgencia del Pacto de Rentas, del que no se ha concretado nada ("es como el título de una película sin saber el argumento", ha dicho Garamendi de la CEOE), pero del que hasta más holgazán se dará cuenta que consistiría en congelar las subidas salariales por decreto y sin estar vinculadas a un aumento de la productividad o la actividad, mientras que los beneficios empresariales serán mucho más laxamente regulados, como se está viendo en las empresas eléctricas, al margen de sus beneficios caídos del cielo.

Por la rapidez con la que está yendo todo -ayer el mermado Borrell ya pidió apagar las luces y bajar la calefacción, para recochineo general: si se hace, será por su precio-, y la franca intención de uno de los bandos de la guerra en armar a los ucranianos para una conflicto largo y destructivo, es razonable pensar que la situación va a desembocar en auténticos polvorines de consecuencias imprevisibles

Mano de obra para la vendimia
Estamos ya en una situación en la que las clases medias van a sufrir especialmente las consecuencias de la guerra económica emprendida por Europa; las ayudas, si llegan, irán a los que están categorizados como pobres, al igual que les han llegado los bonos sociales y demás prebendas del Estado. Son esas mismas clases medias que conforman la mayoría de la población de Europa, a las que sus élites dirigentes han metido un conflicto en el que todo va a salir más caro, y para siempre.

La propaganda que sufrimos nos dice constantemente que en Rusia va a haber un colapso, que no van a aguantar las presiones y que terminarán abandonando su plan de conquista por la presión popular. Independientemente de que eso pueda llegar a pasar, Putin no tiene por delante unas elecciones y, si las tuviese, tampoco creo que las fuese a perder: por haber eliminado a la oposición, y porque está en guerra. En el resto de Europa sí tenemos elecciones, que es donde se cambian Gobiernos.

Todos los teóricos del colapso ruso por las sanciones económicas dan por seguro que el bloque europeo pasará más o menos indemne sobre las ascuas de la crisis económica, y la Historia nos demuestra que no tiene porque ser así. Aquí el voto todavía quita y pone y Gobiernos, incluso en tiempos de guerra. Las potencias que se metieron de lleno en la I G.M entraron victoriosas y con ganas de guerra -manifestaciones de cientos de miles de personas celebrando la declaración de hostilidades- y, años después, poco quedaba de eso. 

No ya el conocido golpe bolchevique de 1917, es que después vino el colapso del sistema austro-húngaro, el del II Reich alemán e, incluso entre las potencias vencedoras, los laboristas ganaron sus primeras elecciones al inicio de la siguiente década, en gran parte como consecuencia de las penurias provocadas por la guerra. A usted le puede parecer lejano todo eso, igual que le parecía lejana la gripe española de 1918, básicamente porque han pasado cinco generaciones y se ha perdido la memoria de las cosas que pasaron, igual que en Europa se ha perdido la memoria de la guerra. Está todo más cerca de lo que parece. 

Son esas mismas clases medias que van a padecer lo más crudo de la guerra económica desatada, y son las mismas que votan. Que quitan y ponen gobiernos, al menos en esta parte del mundo. Gente que se considera "clase media" -hay un sesgo a autoubicarse en ese segmento, nadie se define como "pobre"- aunque tenga problemas para llegar a fin de mes y pague la hipoteca porque está alquilando otra casa más pequeña que compró años antes, entrampándose de manera arriesgada. Clase media de esa, la más abundante en España. 

Es la misma que ya está padeciendo que los 50€ en combustible ya no dan para tirar toda la semana, y lo que está por venir ahora mismo. Ya. Esa misma clase media va a ver que esto en lo que nos hemos metido de cabeza no se va a ir rápidamente, y que la situación se va prolongar durante más tiempo del que pueda soportar la poca elasticidad de la mayoría de las economías familiares. Se está creando un campo de cultivo ideal para soluciones populistas, tanto a la izquierda como a la derecha, y aquí tienen posibilidades de triunfar. No en Rusia, no: aquí. Aquí se vota, allí se hace un simulacro.

Por aquí no entiendo únicamente España, que en todo caso celebra su ciclo electoral dentro de año y medio. El mayor problema reside en Francia, que celebra elecciones presidenciales en poco más de un mes, y quizás ahora se entienda, además de por su constumbre histórica, que las grandes empresas del país no se hayan retirado de Rusia. Francia, el mismo país de los chalecos amarillos, básicamente una revuelta por la subida del precio del combustible, ¡en los precios de 2018!.

Pagliaccio, Buffone
Francia, el mismo país donde en las anteriores presidenciales, ante la atomización de los partidos tradicionales, El Sistema tuvo que crear de la noche a la mañana un candidato con un partido ad-hoc que deja pequeño a la UCD para que las elecciones no las ganase la candidata del Frente Nacional. Se van a celebrar unas elecciones con aroma de guerra, y con una clase media movilizada parcialmente por su pérdida de poder adquisitivo, acrecentada en estos días. 

Va a ser interesante ver lo que suceda; si, como suele pasar en los primeros tiempos de una guerra, todo se aglutina en torno a un líder, o bien, como nuestros sistemas permiten, se produce una alternancia, que en el caso de Francia sería hacia Marie Le Pen, la candidata ultra que busca llegar a acuerdos con Putin -les une una misma sintonía- y ofrecer medidas sencillas para asuntos complejos, la definición más operativa de lo que viene siendo el populismo. 

El próximo mes nos jugamos muchas cosas al otro lado de los Pirineos. Es básicamente un refrendo sobre lo que opina la nación de la guerra económica, cuyas consecuencias estamos sufriendo todos, en la que nos han embarcado los dirigentes europeos. Y mucha atención con las consecuencias, porque lo de "vienen tiempos duros" en principio va referido a lo económico, pero es perfectamente extrapolable a lo político. De hecho, lo primero tiene consecuencias en lo segundo, y lo vamos a ver dentro de nada.

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Fascinante hilo, lleno de referencias de valor, sobre cómo se ha llegado a la guerra en Ucrania y quien tiene la culpa.  Este otro sobre la ayuda militar de EE.UU a Ucrania también es muy interesante.

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Este reportaje -malo, sentimentaloide, lleno de detalles innecesarios y repugnantes, como describir de rosa la vida del periodista- seguramente no se hubiese publicado, pero hete aquí que implica a una compañía minera rusa -más suiza que rusa- y ¡tachán!, ahora mismo va camino del éxito mundial. 

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Curiosa historia donde un grupo de australopitecus se dedica a hacer este tipo de cosas, y donde el juez no quiere establecer dónde consiguieron el número de teléfono. Curioso, eh. ¿Quien podría tener el número de teléfono de esta mujer? ¿Quien hace ese tipo de exhabruptos de manera habitual?

domingo, 6 de marzo de 2022

Lo siguiente va a ser peor, con total seguridad

 Prolongar el conflicto lo máximo posible y así lograr el esperado colapso del régimen ruso, vía sanciones económicas. Ese parece ser la consigna, mostrada sin disimulo alguno, de lo que antes se conocía como Occidente, haciendo un cálculo despreciable de las peligrosísimas derivaciones que podría tener algo así: al igual que a George Bush II le sucedió Trump, nada garantiza que el siguiente candidato republicano no vaya a ser alguien aún más ultra, y no faltan los aspirantes. 

Con la Rusia de Putin también puede ser así. Esas teorías de "golpes palaciegos" o ese irresponsable fomento a un alzamiento por parte de impresentables como el antiguo embajador de Obama en Moscú -¿tendría el mismo mérito que el millonario homosexual sin experiencia diplomática que colocó en Madrid?- forman parte de esa mentalidad hollywoodiense que impregna tantas capas de la sociedad, porque al final es la realidad la que se adapta a la ficción, y no al revés, como esos mafiosos de verdad que imitan a Tony Montana.  

Establecidas las gravísimas sanciones económicas al país agresor, la espiral no se ha detenido y estamos en plena campaña de rusofobia que no tiene parangón en nuestras democracias desde el macartismo o el franquismo. Se vetan actos de músicos rusos, se suspenden cursos universitarios sobre Tolstoi e incluso se interrumpe con boato la colaboración académica y científica con Rusia, que sigue siendo una potencia mundial en áreas clave del conocimiento, y no estoy hablando de armas. Se prohíbe la actividad en Europa de canales de comunicación rusos, e incluso se borra cualquier rastro pasado en buscadores como Google. 

¿Tiene esto algún resultado táctico en el campo de combate? Absolutamente ninguno. Entonces, ¿por qué se hace? Pues para intentar ejecutar un golpe desde dentro de Rusia, que gente ajena a los frentes -y que en ningún caso tomaría partido dado su perfil profesional- empiece a instigar y plantearse el régimen de Putin, al que en todo caso deben todo lo que son, como es el caso de los millonarios enriquecidos a través de los monopolios estatales supuestamente privatizados.  

Soy bastante escéptico con estas medidas, que en todo caso desacreditan nuestro orgulloso referente de espacio de libertades que tanto se vende. En una semana se han cruzado líneas rojas -disculpen la metáfora gastada- que jamás se deberían haber tocado, porque nos venden tanto eso de que Rusia quería una guerra relámpago, que son incapaces de asumir que ellos (nosotros) también quieren un colapso rápido, usando cualquier tipo de treta. 

Como ese colapso deseado no se está produciendo, y hay voces autorizadas que afirman que no se tiene por qué producir, vamos camino de un desastre aún mayor que la irremediable pérdida de vidas y de bienes materiales que se fomenta al suministrar armas sin fin a los invadidos. Por cierto, Rusia ya ha anunciado que no aplicará la Convención de Ginebra a cualquier extranjero (por tanto, mercenario) al que capture en Ucrania, bien sea combatiendo o transportando esas armas con las que se engola Borrell.

¿Incluye eso ataques aéreos? Por supuesto, y por eso está desplegada esta fuerza de combate aéreo en Bielorrusia, en la zona más próxima a la frontera UE con Polonia, Eslovaquia, Hungria y Rumanía. El riesgo de escalada es evidente, porque por nuestro bando nos presentarán a los transportistas de armas como héroes masacrados por Rusia, y a ver qué tal digiere nuestra siempre sensible opinión pública estas noticias; o, visto por el otro lado, a ver qué tal se toman en Moscú que sus aviones sean derribados por tropas extranjeras sin uniforme y pertrechadas con modernos misiles antiaéreos.

Sin embargo, hoy por hoy, no creo que la nada deseable escalada se produzca por vía militar. Los mayores riesgos, y los mayores esfuerzos de los últimos días, van por otro camino:Son abundantes los indicios y actuaciones que se están haciendo, a marchas forzadas, para cortar la compra y suministro de hidrocarburos rusos por parte de Europa.

En las primeras medidas de sanción económica a Rusia se excluyó de manera deliberada y exhaustiva cualquier producto energético, incluyendo en la detallada lista incluso la madera. El flujo constante de estos productos no es fácilmente sustituible, y son absolutamente necesarios para el funcionamiento de las economías europeas y, en menor medida, de EE.UU -que importa del orden de 600.000 barriles de petróleo/día de Rusia-, y más cuando otros países productores no están tomando partido con los "buenos". 

Es el caso de Arabia Saudí, el auténtico swing producer petrolero -el único país del mundo, junto con Rusia, que tiene capacidad para incrementar su producción- y que está siendo muy beneficiada con los altos precios del petróleo de estos días, que no ha conseguido bajar ni siquiera la activación de las reservas petroleras internacionales. El petróleo de los principales crudos de referencia, en especial el Brent, se cotiza a 120€ el barril, y en los principales mercados europeos el litro de gasolina se acerca a los 2€, una situación insostenible incluso a corto plazo. 

Al parecer, ha sido Putin el que ha advertido a la dictadura saudí sobre los riegos de "politizar la energía", del mismo modo que nuestras ejemplares democracias ha politizado la cultura, la educación, la ciencia y el arte, porque parece que todo suma en la demente aspiración de derrocar al mandatario ruso por una implosión. En maniobras paralelas, está a punto de alcanzarse el acuerdo nuclear con Irán, que permitiría al país árabe volver a vender petroleo en el mercado libre, mucho más rediticio que sus mercados de contrato fijo con Japón -poco se habla de esto-, China y la India. Era un acuerdo que llevaba encallado desde las salvajes sanciones económicas impuestas por Trump -exclusión del SWIFT incluída- y que ahora se ha encarrilado rápidamente. También se ha sondeado a Venezuela, que sufre sanciones parecidas pero más leves, para ver si puede incrementar su producción puntualmente, algo que no es muy realista. 

Son sondeos para ver si, interrumpiendo el flujo de 4 millones de barriles/día que Rusia pone en el mercado -los otros 5 millones de producción se quedan en consumo interno- la economía mundial no se vería paralizada. Están yendo muy rápido, y las presiones deben ser terribles para incoporarse a este nuevo consenso. En Europa se ve bien, especialmente por el gas. La inmensa mayoría de las exportaciones de gas ruso son por gasoducto, y ya se ha tratado el tema del interés particular y obsesivo de la administración de EE.UU para que NordStream II nunca entrase en funcionamiento. 


Tras lograr ese importante objetivo a pocos meses de su entrada en funcionamiento, ahora la Unión Europa, se supone que por iniciativa propia y sin recibir indicaciones de nadie, se encamina a sustituir el consumo de gas ruso a medio plazo, acortando plazos de una manera mágica. Es por eso que ayer estuvo por Madrid la presidenta de la Comisión. ¿Cómo? ¿"Europa en guerra" y la máxima mandataria de lo que identificamos como poder ejecutivo europeo encuentra tiempo para venir a un país sureño que no depende del gas ruso, y alejado 4000 km. de la zona de conflicto?

Pues sí, porque ha venido con una misión nada oculta. Fomentar la industria española de renovables -gran noticia para los accionistas de Iberdrola, y quizás también para Sánchez Galán en sus problemas judiciales con Villarejo- y aprovechar sus seis infrautilizadas plantas de LNG, construidas sin planificación alguna y sin interconexión con la red europea. En el caso de la regasificadora de Gijón, construida hace 12 años sin haber entrado jamás en funcionamiento, y ni siquiera conectada a la red nacional.. 

Residuos de los Años del Despilfarro, ruinas en pie de la tradicional mala planificación estratégica de nuestro país, que ahora y por culpa de la geopolítica, del Gran Juego en el que participamos en calidad de palanganeros, van a quedar como monumentos de nuestra contribución solidaria a Europa. Basta ver las sonrisas mutuas que se prodigaron Von der Layen y Pdr Snchz, mientras en Ucrania una guerra prolongada artificialmente seguía avanzando, con la ayuda decisiva de los países de la Unión Europea armando a civiles e incluso a niños. Por cierto, ¿saben quien tiene capacidad para exportar gas en formato LNG y no tenía mercados activos para todas sus reservas recientemente descubiertas? Si, EE.UU.

Vendrán tiempos muy malos. No quiero ser agorero, pero hay muchas más razones para hacer acopio de bienes ahora que con el coronavirus. Lo primero, por un motivo evidente: todo, todo, todo va a subir de precio en un plazo muy corto. Todo. Lo que compres ahora a 1´60€ costará en el plazo de unas semanas una cifra porcentual dos dígitos mayor, y no será únicamente el aceite de girasol que ya están racionando, y que en todo caso es un producto intermedio de cara al producto final en otros productos que usan grasas vegetales. 

Y lo segundo, menos evidente incluso para los responsables europeos, es que interrumpir el flujo mutuo de intercambio de hidrocarburos por dinero con Rusia, el mayor rubro de su economía, implica asfixiar totalmente un país, sin saber cómo va a reaccionar. El embargo total de productos energéticos se ha aplicado varias veces en la Historia, con resultados funestos. 

La Sociedad de las Naciones lo aplicó a Italia en 1936, con motivo de la guerra de agresión a Abisinia. Italia, que hasta entonces veía con recelo a la Alemania nazi y con la que solo compartía la misión de combatir el comunismo -lo sufrimos en España- se acercó al régimen de Hitler, mientras seguía procurándose petróleo de EE.UU; el embargo petrolero y de fondos (¿les suena?) de EE.UU a Japón como castigo por sus guerras de agresión en el sudeste asiático empujó al régimen militarista al ataque de Pearl Harbour, con las consecuencias conocidas por todos. 

Muy bien. Pero en ambos casos ninguno de los países sancionados era productor de petróleo. En aquel mundo pasado EE.UU producía el 50% del petróleo mundial. Aquí estamos en una situación mucho más perversa, que es la de un país al que se han aplicado unas sanciones económicas sin precedentes y que tendrán consecuencias a muy largo plazo (¿de qué servirá a otros regímenes autocráticos tener reservas extranjeras, si te las van a congelar cuando quieran? Ojo a las derivas autárquicas) se le va a aplicar una definitiva: cortar de raíz su mayor fuente de ingresos, una vez cortadas todas las demás, equivalente económico a dejar morir de hambre a todo el país

Llegados a este punto, y dado que no parece viable el fantasioso sueño de un golpe interno contra Putin y su círculo interno, que cada uno sea responsable de las gravísimas consecuencias que pueda tener un país como Rusia acorralado y puesto de rodillas, especialmente con el recuerdo vivo de que ya se vieron así en los años 90 del siglo pasado. Esa situación engendró a Putin, y cuidado con el que pueda venir después, al igual que pasó con el partido republicano después de Bush II.

miércoles, 2 de marzo de 2022

Kesselschlacht en Ucrania

Códigos de identificación rusos

En contra de lo que la propaganda en esta parte del mundo está repitiendo, la estrategia militar rusa en Ucrania está siendo bastante exitosa. Hoy se cumple una semana del comienzo de la invasión y los atacantes controlan la totalidad de la costa del Mar de Azov, después de que Mariupol cayese esta noche tras un cerco de varios días. 

Al otro lado de Crimea la situación es más o menos semejante: Jerson está rodeada y los vehículos de avanzadilla se ven en la principal estación de tren, y la ciudad portuaria fluvial de Nikolayev -donde se construyeron gran parte de los barcos de guerra de la Unión Soviética- completamente tomada desde hace días. El destino del último gran puerto de Ucrania está cantado: Odessa quedará rodeada por tierra en unos días, cerrando por completo el acceso de Ucrania al mar.

Son días de no dejarse llevar, como siempre en las guerras, por la propaganda. Las redes están inundadas de imágenes de columnas de abastecimiento rusas destruidas, y supuestos expertos militares pontificando sobre la falta de preparación, deserciones y demás tonterías sin soporte real alguno, al menos para la magnitud de lo que afirman. La realidad es que el ejército ruso está logrando sus objetivos de manera bastante eficaz y rápida, usando el tiempo como arma. 

Quienes creían en una guerra relámpago -qué malas son las metáforas, y qué efectivas en la gente que no entra en el fondo del asunto- pues dirán que han acertado y los rusos han fracasado. Nada más lejos de la realidad. La estrategia está muy clara desde hace días: avance rápido sobre Kiev y Jartov sin entrar a tomarlas, mientras se asienta  un corredor continuo por tierra entre Rusia y Crimea. Sin prisa. Una vez caída Kiev, cerrar toda la parte oriental del país -con la ciudad más importante de la zona en el centro, Dnipro- en un gran embolsamiento. 

Esa es la palabra clave, con la que el ejército ruso se ha manejado históricamente, tras haberlo aprendido a marchar forzadas de la Alemania nazi: en un campo de operaciones tan grande y tan poblado dispersamente, y con un oponente tan débil y desorganizado -han llamado al combate a cualquier varón-, habiendo ganado la superioridad aérea, el Kesselschlacht es la medida más eficaz.

Más si, como se está viendo, el ejército ocupante usa la táctica de los alienígenas de V, el presentarse como amigos y hermanos. Hay vídeos de civiles parando columnas de blindados a la manera de Tiananmen y, en contra de lo que cabría esperar, no han recibido una ráfaga de balas ni se han quedado debajo de la rueda de oruga. Si así fuese, no duden que nos lo hubiesen mostrado, y cien veces. Rusia aspira a una posguerra manejable, y eso no es viable si en cada pueblo por el que pasan -al principio iban por carreteras principales, ahora ya hay imágenes de caminos secundarios e incluso algún campo a través- dejan un reguero de cadáveres. 

Ese es otro asunto. Las máquinas de propaganda de ambos bandos están funcionando a pleno rendimiento y confieso que he sido un poco ingenuo al pensar que la primera guerra con teléfonos móviles por doquier iba a dejar una gran muestra de vídeos; los hay, pero en mucha menor cuantía de la que cabría esperar, y todos cortados por el mismo sesgo, independientemente del bando. No hay muertos en combate. 

Esas mismas columnas de logística y a veces de blindados referidas antes se muestran con vídeos tomados desde un coche como de casualidad, como que acaba de suceder y lo estamos viendo en falso directo, cuando la realidad es que no hay ni un cadáver. Columnas de diez o quince unidades, completamente calcinadas, y ni un cadáver. A nadie le interesa mostrar las atrocidades de la guerra, y lo que le haya pasado a los soldados invasores que hayan sobrevivido al fuego y las llamas. Vamos, es que no se ha visto ni uno carbonizado. 

Y es mejor así. Es la guerra más caliente de la posguerra fría, y es también la guerra con el hiperacceso a redes sociales, donde la sociedad del sentimiento se expresa y se muestra más voluble a la siempre perversa acción de la propaganda. Abundan los ejemplos en la historia -por ejemplo, el hundimiento del Lusitania- donde una emoción colectiva a partir de un hecho puntual se troca, en pocas horas y gracias al fértil sustrato que trae una guerra, en decisiones no lógicas, y tomadas desde los sentimientos. 

A pesar de los incesantes titulares del New York Times y otros medios perfectamente alienados -y ¡ay! del que rompa la columna, bien prieta-, no hay masacres en Jartov ni en Kiev. No hay bombardeos de edificios de viviendas -aún no, veremos como se desarrolla la lucha urbana en esas grandes ciudades planificadas a lo soviético, con grandísimos espacios y distancias- ni un mercado de Sarajevo que vender a la opinión pública e, inmediatamente, a los que toman las decisiones. 

De momento. Ucrania, como era de esperar, está perdiendo la guerra y a gran velocidad. Es ahora cuando empiezan las presiones para establecer una zona de restricción aérea sobre Ucrania, por parte de insensatos belicistas perfectamente conscientes de que eso supone una acción de guerra. Usan, por supuesto, razones como "proteger a los refugiados", como si estuviesen siendo víctima de algún hostigamiento, pero la razón principal es que quieren cambiar el curso de la guerra. 

Ahí está por ejemplo la Unión Europea -noten como EE.UU, que prometió el oro y el moro a Ucrania, está completamente de perfil en este asunto-, prometiendo en boca de su representante gagá "suministrar aviones de combate" a Ucrania, como si fuese un videojuego. Lo dijo y se quedó tan ancho, y su mentira duró 24 horas. Como tantas otras de Josep Borrell, un hombre superado por los acontecimientos y por su edad, además de un evidente declive cognitivo. 

No puedes suministrar aviones de combate a un país salvo que sean de modelos que ya estén usando, porque si no tendrían que ir con sus pilotos y red de apoyo. En eso consistió la Legión Condor, que no hace falta explicar. Caído de su fantasía, a Borrel le informaron que solo hay unos sesenta aviones de combate soviéticos en países de la Unión Europea, los únicos que podrían usar pilotos ucranianos, y sus dueños se han negado a donarlos porque saben perfectamente que es una acción de guerra. Preguntado sobre cómo pretendía llevarlos al frente, un Borrel que institivamente hubiese dicho "volando", se contuvo y dijo "estamos en guerra y no voy a dar ayudas al enemigo"; traducido: no tengo ni puta idea de lo que digo, y ni siquiera de las consecuencias. 

Pero ahí queda la frase, "estamos en guerra". Primero empezaron con sus medidas (iluminar con los colores de la bandera ucraniana edificios, expulsar a Rusia de Eurovisión) y después, azuzados por la opinión pública y el hazmerreir evidente, medidas que respaldan la declaración entrecomillada. "Estamos en guerra". En una cascasa de decisiones, muchos países se han apresurado a anunciar envios de armamento defensivo a Ucrania, y en cantidades francamente apreciables y con origen realmente sorprendente: miles (miles, 1000+) misiles antitanque unipersonales por parte de Finlandia y Suecia, países neutrales y no alineados en la OTAN y, el más notable, 200 MANPAND -leer esta vieja entrada sobre el tema- por parte de Holanda, en un claro guiño al avión derribado sobre Donestk en 2014, con casi 300 nacionales a bordo. 

España, que en un principio anunció chalecos antibalas y equipos NBQ -como si vas a una fiesta y llevas cava de Valencia-, ha corregido sobre la marcha, y anunciaba ayer envío de armamento de verdad, sin especificar cúal. Por supuesto, sin pasar por la Comisión del Congreso que tiene que vigilar la exportación de armamento. Nadie quiere quedarse atrás en el primer esfuerzo bélico de la Unión Europea, consistente en enviar equipos y material, porque tampoco hay coordinación para nada más. 

Es una escalada, sin embargo. Comparada con los que abogan por establecer una zona de exclusión aérea -ningún país de la Unión Europea podría- es un juego de niños, pero un paso significativo, así como que Alemania haya roto su tradicional contención presupuestaria en Defensa, anunciando un gasto extra de 100.000 millones de euros, después de tres décadas resistiendo las presiones de EE.UU al respecto. Lo ha hecho, para que quede constancia, con un gobierno rojiverde en el poder. Da miedo pensar en qué podrá gastar ese dinero uno de los ejércitos del mundo con equipamiento más moderno y actualizado. La perversa maquinaria de la lógica de la guerra, y leerán un poco más abajo esta frase de nuevo, ya se ha puesto a rodar.

Con este escenario, volermos a lo anteriormente planteado. Mucho ojo con una guerra así en una sociedad hiperconectada e hiperemocional a través de redes sociales y otros mecanismos mucho más perversos que los que tenía Hearst y el hundimiento del Maine, aunque beban de la misma fuente. Una intensificación de la lucha en Ucrania, una ruptura en la compuerta de la censura de ambos bandos para no mostrar muertos ni atrocidades, una bomba caída en una guardería, y esta sociedad en la que estamos inmersos se convertirá, en un plazo breve de tiempo, en un Kesselschacht de odio y venganza, y que explotará en una única dirección: la que nos llevan indicando los medios de propaganda desde hace una semana, la pura y simple guerra. 

Por último, Borrel respondió ayer a una pregunta evidente de un periodista (minuto 10´23"): ¿Temen que Rusia ataque esos envíos de armamento europeo? "Ya ha anunciado que tan pronto como entren en terreno ucraniano lo hará (silencio) Es la lógica de la guerra" ¿Eso sería un acto de guerra contra Europa? "Seamos serios. No podemos pretender que los rusos vean el envío de armas y [con sorna] cómo lo mandan los europeos lo vamos a dejar pasar", para después evitar afirmar que estamos en guerra con Rusia

¿Se dan cuenta de que ya estamos embolsados en la lógica perversa y circular de la guerra, y que puede estallar por cualquier parte? ¿O soy yo el único? Están ya todos los ingredientes. Vivimos en un Kesselschlacht y no somos muy conscientes de lo que eso supone.

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De esto se ha hablado poquísimo, y permanece oculto para el historiador que dentro de unas décadas estudie el año 2022: el máximo responsable de los espías alemanes estaba en Ucrania la noche de la invasión, y tuvo que ser rescatado por un operativo especial tras haberse perdido la primera evacuación. Seguro que estaba de turismo, cuando EE.UU ya había anunciado lo que iba a pasar. 

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Interesante entrevista a un miembro de la farándula:

o nos retratan como una Galicia tercermundista o bien como la de la cocaína, me gustaría que se hiciera algo de la juventud gallega o de las empresas de I+D. Pero el público reclama esto porque la cocaína es muy cinematográfica y televisiva

Sí, yo soy pesimista por naturaleza, pero mis padres ya lo eran. Todo lo veo negro y eso que me va como dios

Me está dando la sensación de que soy subnormal en esta entrevista

No hay nada como asumirlo.

jueves, 24 de febrero de 2022

Tierras de sangre (e hidrocarburos)


Mientras Rusia ataca e invade parcialmente Ucrania, estaría bien recordar los acontecimientos más recientes que han llevado a esta situación, otra más en lo que Timothy Snyder calificó como "Tierras de Sangre". Especialmente como EE.UU ejecutó una de sus operaciones más exitosas en la supuesta revolución ucraniana de 2014, ya tratada parcialmente en este mismo espacio, y cómo ha seguido adelante en su plan para expandir la OTAN al Este. 

La Guerra Fría acabó con el colapso del Imperio Soviético, derrotado económicamente e ideológicamente, pero que salió indemne en lo militar: nunca en la historia de la Humanidad un derrotado acabó conservando todo su arsenal. Obsoleto y caduco en gran medida, pero arsenal con todo su poder destructivo, especialmente en lo que está en el vértice de la pirámide del poder militar. Desde entonces, la política de EE.UU respecto a Rusia ha sido la de seguir hostigando al antiguo enemigo, que ya no supone una amenaza directa ni una alternativa a nivel global, pero conserva sus misiles nucleares. Es una estrategia que no entiende de qué partido esté en la Casa Blanca, y que empezó prácticamente en 1990. 


Gorbachov, una figura odiada en Rusia -y con razón-, accedió a la unificación de Alemania y que el antiguo territorio de la Alemania del Este pasase a formar parte de la OTAN, con el compromiso de que la Alianza Atlántica no incorporase a países del Pacto de Varsovia. No pasaron ni diez años y la República Checa, Hungría y Polonia ya formaban parte de la alianza militar auspiciada por EE.UU. Después vino la denuncia de los tratados antimisiles por parte de George Bush II, y el establecimiento de un escudo antimisiles de nueva generación, mientras la OTAN seguía incorporando nuevos países. 

Así ha sido la historia de estos últimos 30 años, mientras el antiguo poder soviético intentaba conservar rescoldos de sus áreas de influencia a medida que veía que los países de su entorno caían como naipes: pasó en Georgia en 2008, había pasado en Trandniester y pasó en Siria, donde únicamente la intervención de Rusia evitó que en el estado de Oriente Próximo se implantase un califato islámico promovido y armado por EE.UU. Sin embargo, el inesperado golpe de Ucrania fue una sorpresa. 



Si a los grandes teóricos de la Guerra Fría, algunos de ellos todavía vivos y lúcidos, les hubiesen dicho en 1990 que Ucrania pasaría en 20 años a ser un país del área de influencia de EE.UU se hubiesen pellizcado para despertarse. Y, sin embargo, pasó: de una manera mucho más incruenta de lo que se podría esperar de una pieza tan valiosa, y dejando todo en un status quo basado en unas sanciones poco efectivas a Rusia, mientras se daba por hecha la pérdida de Crimea. No fue suficiente para EE.UU. 

Como ya advirtieron algunos en aquel 2014, era muy difícil que Ucrania se desligase completamente de Rusia, porque un país envuelve al otro o, si se quiere ver de otra manera, un país penetra en el otro. Son muchísimos años de historia común, hasta tal punto que es difícil defender que Ucrania existiese más que como noción geográfica hasta que los soviéticos revolucionarios la inventaron. Hace un siglo, más o menos. Y aquí llegamos a la gran cuestión, ¿qué ha llevado a Rusia a invadir parcialmente Ucrania, en una guerra de agresión a un estado soberano como nunca vista en Europa desde la II G.M?

El plan demente de EE.UU de incorporar Ucrania a la OTAN, esto es: de seguir el expansionismo iniciado en 1990 y nunca detenido. Aquí no se trata de países con una historia y una cultura diferenciada antes de 1945, es la segunda república más importante del antiguo estado soviético, que en 30 años de independencia -y ocho sin la tutela de Moscú- se ha desarrollado muchísimo menos de lo que cabría esperar en un territorio que, de partida, tenía mejores condiciones que otras zonas de influencia soviética. 



Uno de los mayores rubros para la economía ucraniana son los derechos de tránsito de los oleoductos y gasoductos que atraviesan el país, herencia del Imperio Soviético. En los últimos años Rusia, en conjunción con Alemania y otros clientes europeos, ha trazado nuevos tendidos pasando por el mar, para evitar el pagos de esos derechos, que llegan a ser una parte importante del precio final, y que de esta manera se convierten en ganancia neta para el país exportador (y pérdida neta para el de tránsito). Así ha sido con el NordStream I, y así iba a ser con el NordStream II, tendido bajo el Báltico y que llega directamente a Alemania sin pasar por ningún otro país. 

A pesar de lo que dice la propaganda y el tópico sobre Rusia y su hombre fuerte actual -una constante en la historia de Rusia, quizás la democracia no sea aplicable en un país con once husos horarios y dimensiones de continente-, la gestión del país ha sido bastante exitosa. Gran parte de las ganancias debido a la bonanza de las materias primas se han destinado a mejoras evidentes en el nivel de vida de la poblacion rusa, palpables en sus medios de transporte públicos, y otras medidas de fuerte impronta estatalista. Por supuesto, no han cesado los gastos suntuarios en forma de macroeventos deportivos y armamento, pero tampoco hace falta irse a Rusia para ver el mismo fenómeno. 

Ya en los años 80 el Departamento de Estado de EE.UU amenazó gravemente a Alemania en contra del tendido del gasoducto de Urengoy. Los indicios del colapso soviético eran evidentes, pero nadie podría precisar cúando: los analistas yankis dijeron que el flujo de dinero para la URSS por ese gasoducto daría nueva vida al régimen, porque ya lo habían visto con el primer gasoducto ruso-europeo de 1973. Ahora Rusia y Alemania estaban a punto de inagurar el NordStream II, y de ahí la urgencia de EE.UU en meter en el mismo pack del problema ucraniano el asunto de la energía. 


Cartel de propaganda soviética contra el intento yanki de boicot al Urengoy



Hace 40 años la presión les salió medio bien, y todavía padecemos las consecuencias. La RFA se negó a que el gasoducto pasase por la RDA, y hubo que hacer un rodeo tendiendo el tubo por Ucrania y República Checa, evitando Polonia y Bielorrusia, la vía más corta y lógica. El Nord Stream II está diseñado para exportar 110.000 millones de metros cúbicos de gas al año, y se ideó cuando el gas costaba 300 dólares/1000 m3. Hagan sus cuentas, pero tampoco las den por definitivas: ahora mismo el gas está a 800 dólares/1000 m3, y algún destacado actor de todo esto apunta a los 2000 dólares/1000 m3

Todo, todo, dinero que iba a parar al Tesoro ruso, sin derechos de tránsito (en torno a los 220 dólares/10000 metros cúbicos) y con consumo asegurado desde el motor industrial de Europa, y su país más poblado. EE.UU lleva presionando desde hace años en contra de la puesta en servicio de esta infraestructura, lo que ha molestado mucho en Alemania, incluso más que la constatación de que los espiaban por vía de los daneses. A día de hoy, es seguro que el Nord Stream II nunca entre en funcionamiento, enviando a la basura los 10.000 millones de euros que ha costado, financiados en un 90% por Alemania.  

Entonces, ¿hacia donde nos encaminamos? A corto plazo, a una invasión y control del territorio ucraniano más próximo y afín a Rusia, un territorio indefendible por Ucrania y por ningún otro país, y la instauración de un Gobierno títere en Kiev. A medio plazo, a un escenario donde la comunidad internacional asumirá la nueva situación -igual que asumió lo de Crimea- y donde proseguirán las relaciones económicas y de todo tipo. Con suerte, declarando Ucrania un territorio no militarizable, al igual que Austria o Finlandia. A largo plazo, y en un contexto de calentamiento global -que no cambio climático- que beneficia enormemente a Rusia con la apertura de vastísimas áreas del territorio a la agricultura y la explotación de todo tipo, a una nueva Guerra Fría mucho más parecida a la existente hasta 1989 que la vivida en estos últimos 30 años, donde la inferioridad rusa era muy evidente. 

Con todo, el problema de las guerras es que se sabe cuando empiezan, pero no cuando acaban y las derivaciones que puedan tener. EE.UU viene de la espantosa imagen de la desbandada en Afganistán después de 20 años en un pozo sin fondo, y no es totalmente descartable que el octogenario gagá al mando intente una política militar más directa, después de años de revoluciones de colores (la naranja, la violeta, la blanca) en el espacio ex-soviético, con un coste próximo a cero. Y no tengan miedo de apagones o inviernos sin calefacción, porque los gasoductos existentes seguirán funcionando a pleno rendimiento, engrasando nuestro bienestar y las arcas rusas. EE.UU no dará el paso de imponer un veto a las importaciones de petróleo y gas ruso, básicamente porque son insustituibles a  medio plazo: simplemente va a impedir que vayan a más.

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Una noticia digna del franquismo, ese régimen del que el actual es heredero en todas las cosas de uniformidad y uniformados. 

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De esa clase de noticias que nos regala habitualmente Extremadura, tierra especialmente fecunda para estas cosas.  

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Menuda declaración de impacto ambiental más exhaustiva. Vale que es de un AVE y siempre son más especificas, pero asusta -para bien- el grado de detalle. 

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Otro buen artículo sobre gentrificación y urbanismo típicamente madrileño.

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(Relacionado con lo anterior) Galicia es preciosa y lo seguirá siendo

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No se puede ser más #MafiAsturias: todos pagaremos la indemnización a un Policía agredido en servicio por un insolvente. Además de su sueldo público, claro. 

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Un placer leer a Vaclav Smil, auténtico sabio. Una pena que la entrevistadora sea la incapaz de Zabalescoa, especializada en arquitectura y diseño, y que confunde en la entrevista el PIB con la renta per cápita, y que es capaz de hacer esta memez de pregunta:

Usted llegó a Canadá desde Checoslovaquia hace 50 años. ¿Por qué?

¿Quién quiere vivir en una jaula comunista?

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Terrible artículo sobre la incipiente sordera que padecen algunos músicos de estilos melódicos agresivos. Como en España todo es pandereta, quieren que se tipifique su dolencia como "enfermedad laboral", esto es: paguita al canto. En el artículo se citan ejemplos de buenas prácticas de países más desarrollados, basados esencialmente en la prevención temprana del problema con tapones y moderación en el volumen. En ningún momento del artículo se indica si en esos países se da paguita, por razones evidentes. 

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Policías españoles detenidos por delitos muy graves -si no, no estarían en la cárcel- escriben una carta en apoyo de su compañero de trullo Hugo "El Pollo" Carvajal. Con amigos así, ¿quien quiere enemigos? Fíjense si no en este detalle de la misiva:

“Hugo, aunque este escrito brote de la parte más baja de la sociedad, de los presos, te damos nuestra fuerza y apoyo para mantener la esperanza en la Justicia de nuestro país”

 Hombre, la parte más baja de la sociedad no son los presos, pero sí lo son, con total seguridad, los uniformados presos: aquellos que teniendo el monopolio de la violencia legal, y muchas prebendas asociadas a su uniforme, están en la cárcel por su ambición y codicia. 

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Interesantísima entrevista a Alejandro Zaera-Polo, el arquitecto que no construye en España porque se negó a pasar por el aro de la corrupción madrileña tras haber construido el Instituto de Medicina Legal (el donut) de la malograda Ciudad de la Justicia, ahora reconvertido en morgue. 

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Escaso artículo sobre cómo la industria del azúcar ocultó durante años los efectos nocivos sobre la salud vascular y dental de su producto. 

 

 

jueves, 6 de mayo de 2021

Sobre los globos-sonda de los peajes

Estadísticas

 ¡No hay otro tema en cualquier tertulia que se precie! El Gobierno de España está lanzando globos-sonda sobre la posibilidad de implantar peajes directos en las autovías y autopistas de su competencia. Al parecer, así se lo ha hecho saber a las autoridades europeas, siempre preocupadas por la mejorable capacidad recaudatoria de nuestro país. 

Noten que no hay nada concreto, igual que no hay nada firme sobre la documentación enviada a Bruselas, y que el Gobierno se empeña en mantener bajo siete llaves, más o menos igual que el plan ese con el que se van a gastar los 70.000 millones de euros a fondo perdido, y del que solo se conocen generalidades y propaganda. En el fondo, todo forma parte del mismo plan. 

Un plan consistente en meter en un batiburrillo ecología, cambio climático, impuestos, a la loca de Teresa Ribera y, de soslayo, otro respaldo al coche eléctrico, que seguro que no tendría que pagar en este nuevo plan. Ya sabe, "para dar respaldo", y camuflar todo con mensajes cruzados, buenas intenciones, tontería a nivel muy intenso, y lo que nos ha tocado vivir con esta izquierda posmoderna que camina con paso firme hacia la irrelevancia. Lean:

 Con una red estatal que supera los 26.466 km de extensión, de los que unos 12.000 son de carreteras de alta capacidad, lo que hace que tengamos la más extensa de Europa, los costes de conservación son crecientes y no es posible que sean asumidos de manera directa por los recursos presupuestarios. Esto está generando un déficit acumulado de mantenimiento de la red, con una pérdida de su valor, así como con el consiguiente deterioro de la calidad del servicio y consecuencias en la seguridad vial.

Noten el lenguaje criptofranquista, consiste en decir cúanto tenemos -como cuando en plena epidemia Pdr Snchz decía que teníamos miles de kilómetros de fibra óptica- y el remache habitual de "los primeros de Europa" (o del mundo), como con lo de la Sanidad pública. No se a ustedes, pero a mí eso me parece lo peor en todos estos casos, porque son tan tontos que inmediatamente surge la pregunta adecuada. 

¿Por qué tantos km? Primero, porque somos un país muy extenso para lo que es la escala europea. Esto es así, y es incontrovertible. También que gran parte de la población vive cerca de la costa, mientras el interior está vacio desde hace siglos, con la excepción del gran agujero negro que es Madrid, donde no por casualidad se han centrado gran parte de las infraestructuras -o las que se han hecho con mayor celeridad-, y ese modelo de "las radiales", que estamos pagando todos vía Presupuestos Generales del Estado.

Adivinen la región de España
Jamás reconocerán que ha habido una mala planificación de infraestructuras también en las carreteras, igual que lo que ha pasado con el AVE. A la vista esta: carreteras nacionales desdobladas con gran esfuerzo presupuestario en los años ochenta y que, con los fastos de los noventa, se vieron arrinconadas por una autopista de nuevo cuño apenas una década después. A veces vas viajando por Españita y de repente ves la nacional paralela a la autopista, perfectamente desdoblada para camiones, y que ahora no la usa nadie, pero tiene que estar en perfecto estado de revista. 

¡Y que decir de esas vías logradas por acuerdo políticos inconfensables, como la "Autovía del Mudéjar" (sic), o esa otra que une Valladolid con Segovia, y que tiene un tráfico digno de Laponia, precisamente la zona por la que discurre! Ahora, de sopetón, descubrimos que tenemos muchas carreteras, que son caras, y que hay que pagarlas de manera directa. Y todo en plan ideológico del que no se concreta nada, solo un año (2024, veremos), y ni siquiera la forma en la que se va a recaudar ese dinero. 

Un dinero que, en otro globo-sonda de libro, se estima en un céntimo por kilómetro, con los típicos cálculos para anormales que hacen los medios de propaganda: "ir de Madrid a Barcelona saldría por 6´21€", como si fuese un trayecto de lo más común,  y no uno de los más estúpidos que se pueden hacer en este país. ¿Van a pagar por usar las circunvalaciones de grandes ciudades? ¿Por usar la inconclusa SE-30? ¿O la estúpida VA-30, que solo sirve para ver promociones inacabadas? Si finalmente se aplica la medida anunciada con globo-sonda, seguramente ese tipo de vías queden excluidas, porque en muchos casos son ya vías urbanas. 

Si realmente ese es el plan, es imposible saber qué tipo de aparato de medida usarán. Descartado por completo las cabinas de cobro como en las autopistas de pago, está el método portugués, consistente en instalar pórticos por todas las entradas y salidas, para así poder cobrar por vía telemática a cualquier vehículo que use las vías de alta capacidad. El país vecino instaló el sistema tras la crisis del 2008 y, aunque parecía que iba a ser imposible de llevar a cabo -por el despliegue, por la falta de costumbre- se ha consolidado y ya no lo van a quitar jamás, y eso que se anunció como una medida temporal. 

Con las tecnologías actuales sería fácil de implementar, otra cosa es si realmente sería efectivo. Estamos hablando de España, un país donde se reconoce abiertamente que un 8% del parque de vehículos circula sin el seguro obligatorio, causando al año más de 20.000 accidentes. ¿Esos van a pagar el peaje obligatorio? No se lo cree nadie; ni esos, ni los de la etnia. Eso ya lo damos todos por descontado con el Gobierno de "no dejaremos a nadie atrás", incluyendo transportistas y cadena de logística, porque dispararía el IPC y hay algunas cadenas de suministro que ya miran el céntimo de euro en la gasolina para ser rentables, como las macrogranjas de porcino en Aragón y Lleida. 

Como el chocolate y el queso Gruyere

Existe otra método para incrementar la recaudación menos lesivo e insultante para los votantes, que por supuesto se han llevado el globo-sonda como una cornada, porque muchas personas viven el coche como una extensión de su personalidad y de su mismísima vida. A mí me parece increíble que no se haya aplicado ya en España, un país por el que tienen que transitar obligatoriamente todos los vehículos que vayan o vengan de Portugal (un país con dos millones de emigrantes en Europa, y no vean como les gusta el coche), todos los que van al Magreb en la Operación Paso del Estrecho, y millones de turistas que vienen todos los años en su propio vehículo a nuestro país. 

Es el sistema de pago por viñeta, que se aplica en Austria o en Suiza. Es fácil, cómodo, no requiere el despligue de parafernalia añadida, es universal para todos, y no es nada complicado. Es mejor, en definitiva, para un país como España. Consiste en que a principios de año los residentes de ese país comprar un distintivo (la viñeta, del vignette francés) similar al que se pone por la ITV, y que permite el uso de la red de alta capacidad. Si te pillan circulando sin él, multón. 

Para asegurarse de que los vehículos de no residentes que entran en el país lo pagan, en todos los controles fronterizos se vigila y se pone, y también se puede comprar anticipadamente para no hacer cola. Es un sistema que favorece a los usuarios frecuentes -pagas una vez, y puedes usar las autopistas todo el año- y penaliza al usuario esporádico, como un turista o un vehículo en tránsito hacia otro país, y que en el caso de nuestro país es muy notable, como atestiguan los carteles en árabe en el País Vasco y Burgos. 

¿Y cúanto cuesta? En Austria, en 2021, para diez días consecutivos 9´5 euros, para dos meses 27´80€, y para todo el año 92´50€; en Suiza no hay tanta parcelación: un pago único de 40 CHF, vayas a usar las autopistas un día o 365 días. Actualmente en España hay 32 millones de vehículos -¡suerte en el PAU y en la unifamiliar de la periferia, con dos o tres vehículos por familia!-, lo que aplicando una viñeta de 70 euros porque nuestro país es mucho más extenso que los ejemplos alpinos, daría unos ingresos fiscales limpios de 2240 millones, en el mejor de los casos.

Eso únicamente con los vehículos de residentes, a los que habría que sumar todos los de los vehículos con matrícula extranjera. Antes de que un representante de la patronal del turismo se queje, dudo mucho que un turista que elige España por lo barato que le resulta, deje de venir por tener que pagar 70 euros -el precio de un depósito lleno-, igual que este verano van a pagar todos contentos 80 o 100 euros por ir con la PCR. En todo caso, no dudo que este sector lanzará el grito al cielo, como lo hizo con la tasa ecológica que iba a acabar con el turismo en Baleares (risas).

Como cualquiera puede ver, es una medida fácil de aplicar, y que podría servir a los objetivos de propaganda del Gobierno, porque aquel que no vaya a usar la autopista siempre puede dejar su vehiculo sin la pegatina. De hecho, creo que se debería haber implantado hace mucho tiempo, y si no se ha hecho es porque el coche es un animal totémico y el objeto de muchos intereses cruzados, incluyendo los de vertebración nacional. Entonces, ¿por qué se explica todo tan mal? ¿Por qué se ha perdido ya irremediablemente la iniciativa al hacer una comunicación tan desastrosa? Eso ya es algo fuera del alcance del conocimiento tangible.

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Atentos al nuevo caso de #MafiAsturias. Un diputado regional de Podemos -ojo a la foto y las pintas: para cambiarse de acera si te lo encuentras de noche-  denuncia un desalojo a una "persona vulnerable". La autoridad regional replica que no ha pagado jamás el alquiler de la vivienda social de la que disfruta, realquila habitaciones, vive de la paguina de 400 euros by-the-face, y está denunciada por sus vecinos por violencia. 

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Buen artículo-resumen sobre el sistema electoral que se aplica y el que se ha querido aplicar en la Comunidad de Madrid.

martes, 4 de mayo de 2021

La mayoría ha hablado

 

Los familiarizados con este espacio para minorías ya conocerán mi teoría de que si el PP presenta un estropajo a los elecciones de la comunidad o el ayuntamiento de Madrid, ganaría igualmente. La gente por aquí es conservadora, bien por herencia familiar -la gran expansión vino con el anterior régimen, donde muchos prosperaron-, bien por desconfianza de las alternativas, si las hubiere. No sirve de nada llamar a una "movilización histórica", porque los votantes de derecha también se movilizan, y los de centro cambian su voto si ven su estabilidad amenazada. 

El PP ha ganado en Madrid en un contexto de una guerra internacional donde no pintabamos nada (2003), y donde recibimos la peor de las consecuencias. El PP ha ganado en Madrid, o conseguido mayoría para gobernar, en medio de una corrupción espesa y nítida al mismo tiempo, y en sucesivos ciclos electorales (2011, 2015, 2019). El PP ha ganado en Madrid, en definitiva, con decenas de miles de muertos atribuibles a su gestión, e incluso ha doblado sus resultados (2021). 

Eso es hoy. No necesita ni presentar programa -basta un lema, "libertad", y un folio en blanco enviado a las casas de todos los electores-, porque no hace falta. La teoría del estropajo, plasmada de manera contundente. No tendría por qué hacerlo de manera diferente. Díaz Ayuso es la continuación natural de la chabacanería y el populacherismo implantados por Esperanza Aguirre y continuados por la ladrona de cremas y de títulos. Ellas ganaron, Díaz Ayuso también. A su electorado no le importa su baja formación, ni sus evidentes lagunas cognitivas, de todo tipo y amplio espectro. Gana, y arrasa. 

Ha reintegrado todo el voto perdido en Ciudagramos -un partido burbuja, como también se dijo por aquí-, y ni uno solo de esos votos cedidos durante algunos ciclos electorales ha ido a parar al PSOE, reflejo evidente de que era un partido nodriza -o marca blanca- y que ha servido para su función. Además, a la espera de lo que digan importante pholithologos con másters en la universidad Vanderbildt, ha tomado votos de la izquierda moderada, ante el frentismo caduco y estúpido con el que se ha presentado la oposición en esta campaña. 

¿Votar al PSOE de un líder inane -que ya tenía puesto en el Defensor del Pueblo, y al que el adelanto electoral pilló de sorpresa- que iba a ser un rehén de Pablemos en caso de una fantasiosa victoria de la izquierda? ¿Uno que hace gala de ser gris, como la propaganda electoral y la foto sacada de un casting de película de Fesser? Y más cuando la campaña se ha centrado en que la candidata del PP iba a ser rehén de Vox: pues la mejor forma de que no lo sea, es dándole una mayoría holgada, o mayoría suficiente, en lenguaje pepero. 

A la espera de los resultados definitivos, el PP se va a quedar a cuatro o cinco escaños de la mayoría absoluta. No necesita ni siquiera que Vox entre en el Gobierno, por mucho que ladrase el dueño de Villa Tinaja durante su aventura de mes y medio. Basta con que Vox se abstenga en la investidura, y habrá un Gobierno monocolor, y los negocios y las comisiones seguirán siendo la moneda de cambio común en Madrid. 

La izquierda presentó estas elecciones como un plebiscito de muchas cosas que no eran Madrid. Que si la única gran ciudad europea que no es progresista, que si la ultraderecha en las instituciones -y lo dicen los que callaron con el 1-O catalán y la persecución político-judicial posterior-, que si que "hable la mayoría". Y vaya si ha hablado. Madrid, y especialmente la región, es de derechas. Punto. Ya se sabía, y hoy ha quedado demostrado de una manera muy evidente. 

Es difícil, sin embargo, que se vaya a entender la lección. En dos años habrá de nuevo elecciones, esta vez diluidas con el resto de las CC.AA que no tienen sistema de voto particular, y también las municipales. No habrá tanto de ese "Madrid, Madrid, Madrid" que tanto molesta fuera de aquí, y con razón. Ojalá para entonces no se presenten de nuevo los contendientes con el cansino ahora o nunca que ha impregnado todas estas elecciones, pero es mucho esperar en el bando perdedor. Por eso es importante dejar reflejado algunas cosas relevantes para explicar lo sucedido hoy. Dos años no son nada, pero la memoria falla incluso en plazos tan cortos. 

En el momento de escribir esto, el PSOE apenas saca un diputado por encima de Más Madrid, y ambos se quedan a más del doble del PP. Los de Errejón, que ha llevado un papel muy discreto en esta campaña, apenas suben 4 diputados. Se podría decir que se consolidan -los cuatro años al frente de la alcaldía, aunque con otras siglas, fueron muy positivos-, pero eso no basta. No basta con esa campaña estúpida de "Mola Mazo Madrid", y el culto a la figura de una pinturera que parece llamada a empresas menores. 

Al menos sacan más del doble de diputados que el Partido Comunista y su marca electoral Pablemos, que apenas pasa de siete diputados a diez, un aumento pírrico, habida cuenta de que han presentado a su mayor activo (ojo, a lo mejor no lo es) con un discurso mesiánico y un scendo in piazza ridículo. Madrid podrá ser de derechas -algo que jamás podrán entender-, pero no es tan tonto como para creerse el discurso caduco, gañán e infantil de uno que se presentaba como decisivo, y que obtiene 10 de los 136 diputados en liza. 

Quizás sea ahora el momento de pensar por qué los partidos no han sacado en campaña la gestión de las residencias durante la epidemia de Covid-19. Como en tantos otros procesos electorales de este Régimen del 78 se ha pactado dejar a un lado ciertos temas de la agenda pública, a saber en función de qué cálculos electorales. Hace poco más de un año que morían miles de ancianos en Madrid bajo un auténtico plan Wansee que empezaba por no darles atención hospitalaria -en algunos casos, ni médica ni paliativa-, y el tema ni ha salido en campaña. Un-maldito-año,y ya se ha olvidado, vía amortización.

Era mucho mejor plantear la campaña en términos de democracia o fascismo (sic), apelar a unos supuestos obreros en chándal que no son más que clases pasivas y extractivas no muy diferentes de los que odian por clase, y arrastrar detrás suyo por puro seguidismo a un PSOE incapaz de proponer ideas o siguiera algo de izquierdas ("no tocaremos la fiscalidad", fue uno de los mantras de Gabilondo), esperando un colapso de las derechas, ante tan abrumadoras ideas. Colapso ha habido, pero era el esperado. 

Ciudadanos vive los estertores de su existencia, un poco más duradera e intensa que la de UPyD. Siguen manteniendo, a nivel de España, un poder regional y municipal que desaparecerá en 2023, porque lo suyo no lo remonta ya nadie. Como dijo acertadamente Pablo Iglesias en el único debate electoral a seis, el candidato voluntarioso del partido del Ibex-35 no había renunciado a su acta de diputado nacional  porque "las encuestas dice que no sacará acta de diputado regional". 

Tampoco era una predición como para ganar un premio. Como tampoco lo será decir que Pablo Iglesias, Premio Nacional de Licenciatura, durará mucho como diputado raso en la Asamblea de Entrevías (Vallecas). Su ego no va a poder con la irrelevancia que le ha concedido el electorado, de manera abrumadora. Eso lo saben aquí, y en Lima, y quizás también lo sepa Irene en Galapagar. Ya en campaña un medio de derechas dijo que estaba planificando su salto a la televisión nacional de la mano de Roures, que es el escenario que le pega. Desde luego, mucho más que el trabajo de líder del quinto partido más votado en un parlamento autonómico. Él, que venía a asaltar los cielos, o a salvar a los madrileños de la ultraderecha. 

Queda ver que este gran Narciso se arrogue también del hecho de que Vox no vaya a entrar en el Gobierno, algo en plan "la gran movilización ha sido en gran parte por mi culpa [muchos han votado para joderte, tan cual] y, en parte, Ayuso nos debe la victoria". Peores cosas se han visto, y peores nos quedan por ver en los dos años y medio que quedan de Gobierno de coalición a nivel nacional. De hecho, lo peor está por venir. 

Cuando en enero de 2020 se formó el primer Gobierno de coalición en cuarenta años del Régimen del 78 fue con un pacto con fórceps donde algunos advertimos que, si no salía bien -si no se agotaba la legislatura, si no hacían auténticas políticas de izquierda, si se perdía el tiempo y las energías en estupideces posmodernas-, en las siguientes elecciones podría empezar un largo ciclo de hegemonía de la derecha. Muchos van a extrapolar a nivel nacional el extraordinario resultado del PP en Madrid, cuando no siempre tiene traducción directa. 

El PP, por ejemplo, es un partido irrelevante en Cataluña, Navarra y País Vasco, y parece que el cambio de tendencia logrado en Valencia tiene visos de permanencia. Y sin eso, no se pueden ganar unas elecciones generales, salvo que la izquierda en el poder las pierda por dedicar el tiempo a políticas de género, transgénero, pobreza energética, Agenda 2030 .y tantas y tantas estupideces que han jalonado, además del Covid-19, su primer año y medio en el Gobierno. Quedan dos años y medio para invertir esa tendencia, porque si no, lo de Madrid llegará a toda España, incluso la más irredenta. 

Que las políticas de izquierda no sean dar dinero a fondo perdido, y presumir de ello (Renta mínima, ERTE). Que se pueden hacer otras cosas. Que la mayoría nunca van a ser esas minorías para las que hacen las políticas más visibles, y que no representan nunca más que a ellos mismos. Que la mayoría ha hablado en Madrid, y lo ha hecho de manera contundente. Que en dos años no se puede volver a ir con el mismo discurso. Que hay temas que se quitan de la opinión pública y se sustituyen por esa perniciosa política de sentimientos que nada aporta. No es tan difícil darse cuenta. La mayoría lo ha hecho.

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Un año con las bibliotecas cerradas, siempre con la excusa del Covid-19. No podía ser en otros sitio que en #MafiAsturias. 

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Diez años de cárcel para el antiguo presidente de Asaja Valladolid, que se pulió dos millones de euros para la formación de jóvenes agricultores en vicios varios. Siempre hay que seguir el rastro del dinero para la formación, en gran parte de origen europeo, para descubrir casos como estos. Y para explicar por qué en España siguen pasando cosas de generación a generación. 

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Un día habría que estudiar cómo El Escorial, junto con Aranjuez el único pueblo de Madrid que no es espantosamente horrible, se ha convertido en una gran ciudad, perdiendo todo su carácter. Probablemente ya será demasiado tarde. Relacionado con esto, este buen artículo donde se mezclan política, urbanismo y demografía, como si pudiesen presentarse de otra manera que no fuese esta.

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Interesante actualización sobre las locas de Astorga que asesinaron a Isabel Carrasco. 

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Un Guardia Civil condenado por traficar con tres toneladas de hachís pide reincorporarse a la Benemérita porque antes y después de su detención, su conducta había sido "irreprochable". Merece la pena entrar en el enlace, donde explican que la sentencia de este caso de tráfico de drogas se retrasó nada menos que 15 años, quien sabe para favorecer a quien, o a quienes. 

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Murcia, qué bonita y hermosa eres, hará que en su Universidad pública sea aún mejor premiando a los que tengan "méritos docentes" -años chupados como profesor asociado por sueldo inferior a un camarero- sobre los que tengan "méritos de investigación", que la cosa se estaba poniendo chunga con tanto índice internacional donde no vale haber publicado en "Annals of Totana" o "Journal of Alcantarilla Review". Vamos a más.

viernes, 23 de abril de 2021

El incidente que estaban buscando

Guitarte de Teruel Existe nunca lo publicó

 ¿Dónde quedó el veto de Vox al grupo Prisa? No se sabe, pero hoy la candidata del partido de ultraderecha a la Comunidad de Madrid participó en el debate a cinco organizado por la cadena de radio más escuchada de España. Un re-debate dentro de lo que se anunció por aquí como la campaña más abyecta en 40 años de Régimen del 78, al fin y al cabo la región de Madrid administra 20.000 millones de euros de manera directa, y muchos más de manera indirecta. Es más que muchos Ministerios juntos. 

Un debate a cinco, porque la candidata del PP ha decidido que solo participaría en el televisivo. Una decisión asumible, dada su preparación y los sabios consejos de sus spin-doctors, perfectamente conocedores del material que tienen entre manos. Ante la ausencia de la actual presidenta, que también es la única otra candidata identificable claramente con la derecha, Vox encaró con ánimo resuelto lo que era claramente una oportunidad única para presentarse como el voto de su espectro ideológico.

A esto sumamos lo del candidato Pablo Iglesias, al que las encuestas dan un 5% raspado. Fracasado su plan de movilizar el gelatinoso voto oculto en las barriadas de Madrid capital -noten que en campaña no ha ido a Alcorcón o Leganés, ni Móstoles ni Fuenlabrada: mucho Vallecas, mucho Moratalaz, mucho Carabanchel, porque también existe la barrera de la M-40, y la barrera de la M-50- encaraba a su vez la recta final de la campaña electoral con ánimo decidido de buscar otro golpe de efecto similar al de cuando presentó su candidatura

Le ha llegado por dos vías. La primera, un sobre anónimo conteniendo munición de arma de guerra, acto publicitado por él mismo por su cuenta de Twitter, y después refrendado por el Ministerio de Interior, que investiga el asunto. Está bien tomarse esta amenazas en serio, lo que no está tan bien es publicitarlas, y menos en campaña electoral, pero qué vamos a pedir a un comunista educado en las tácticas políticas del chavismo. Está cumpliendo punto por punto el programa: gira de medios mostrando las amenazas, y órdago anunciado esta misma mañana en la tele, justo antes de irse a la radio: quería una condena de la ultraderecha franquista a las amenazas en forma de balas no disparadas.La candidata de Vox ya había dicho previamente que no se creía la veracidad de las amenazas.

Tantos años aguantando lo de "condenar la violencia" por parte de los demás, y resulta que Pablo Iglesias ("vengo a renovar la política") se aferra a ese discurso infantil y cursi, y lo hace por un motivo muy claro. A falta de tener muertos sobre la mesa, vamos a poner la posibilidad de que haya muertos. Y que sea yo mismo, el Líder Supremo que en su primer discurso se presentó como o yo, o el fascismo. Así es como han ido ambos líderes de los partidos minoritarios al encuentro de hoy en la SER. La segunda vía era precisamente eso, externalizar y visibilizar todo. En la primera ocasión que hubiese.

Y así, tras unos preliminares muy duros -mucho más que en el debate televisado-, el del chalet en Galapagar con 2200 metros cuadrados de propiedad, ha sacado el tema donde es víctima y, por esas paradojas de la política, también beneficiado. Como la respuesta de la candidata de la ultraderecha no le ha parecido suficientemente rotunda -habría que ver donde esta el listón, pero como llevamos 30 años viendo lo mismo en el tema vasco, pues ya saben que es un listón nunca lo suficientemente alto-, el candidato Iglesias se ha levantado y ha ejecutado su espectáculo. 

Si aceptas debatir con la ultraderecha, es debatir hasta el final, no largarse de esa manera folclórica. Venía a argumentar y ganar por las ideas, y acaba recurriendo a la política de sentimientos esa que está tan de moda, con los perniciosos efectos sobre la vida pública bien conocidos por todos. Lo peor vino después, cuando tras la pausa del mediodía, la candidata de la ultraderecha moderó su lenguaje, que estaba siendo especialmente viperino y ofensivo, sin duda asesorada por sus consejeros de marketing político. 

Este mismo tipo de profesionales también están detrás de el momento más bochornoso, con mucho, de la mañana. Una hora después de que Pablo Iglesias se pirase porque piensa que el fascismo se combate mejor desde casa, hizo lo propio la candidata de Mas Madrid, y después también el candidato del PSOE. Seguidismo de la peor especie, y que demuestra que no tienen ninguna autonomía: lo hicieron cuando sus asesores les dijeron lo malo que era para la imagen de sus respectivas candidaturas que se quedasen en una mesa de debate donde todo el protagonismo ya se lo había arrogado el de las recomendaciones de teleseries.

Se quedó unicamente el candidato del partido a extinguir, llamándo al diálogo como un Pablo Azcárate viajando en el tiempo, mientras todos ya estaban en otra cosa, y se quedó la candidata de Vox Rocío Monasterio, enfangada en disputas personales con una Àngels Barceló completamente desbordada y superada por el show chavista premeditado. Como el debate no es obligatorio y se acude por invitación, si uno se va, que se vaya con todas las consecuencias:la primera de ellas, no poder confrontar las ideas, esas de las que tanto presume; la segunda, quedarse fuera del juego político. 

En la SER llevan todo el día lanzando durísimas soflamas contra Vox, porque el discurso ya estaba hecho desde los tiempos de Herri Batasuna. El que no condena la violencia es culpable, y el que se mete con los periodistas, es directamente Barrabás. A la vez, salen constantes llamadas a acudir a las urnas y frenar la ultraderecha, la misma que según las encuestas se iba a quedar como un globo pinchado precisamente en su mayor feudo.

Y así queda planteado el frentismo a diez días de las elecciones, precisamente en los mismos términos que quería el dueño de Villa Tinaja: o nosotros (y al abandonar los demás el debate queda claro el seguidismo) o ellos, el bien o el mal, el negro o el blanco, en ese dualismo estúpido que delata tan bien al consumidor compulsivo de relatos audivisuales y su simplista concepción de la realidad. 

¿Votar a la candidatura fantasma de Pablo Iglesias es combatir el fascismo? ¿En serio? ¿Uno que se levanta de la mesa y se va al Aventino, como los liberales tras el asesinato de Matteoti? ¿O más bien es ayudar a pagar la hipoteca de su chalet en la sierra y a reflotar a su partido hundido, al menos en Madrid? El ardid chavista con el que plantearon la campaña -polarizar, polarizar y polarizar- estaba buscando algo así, y lo están explotando al máximo en estas primeras horas.

Queda, por tanto, llamar a la calma. No hace falta explicar lo que es la ultraderecha española -ahí están los 40 años de franquismo- y la corruptocracia madrileña del PP, apoyada en los últimos años por su marca blanca Ciudadanos. Hay que recordar únicamente que existen otras alternativas de voto para que a partir del 5 de mayo no haya pin parental -veto ideológico a actividades docentes- ni reparto de comida gratis en colas del hambre solventadas gracias a escudos sociales consistentes en dilapidar el dinero público, y personalizando en una gallega sindicalista. El que tenga derecho al voto en Madrid, que vote para que no haya que depender de los extremos que representan tanto el de Vallecas-Galapagar como la pija asturcubana.Que ya están otra puta vez con lo de "los demócratas" y los que no condenan la violencia, joder. 

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(Amplición) Viene a cuento con el tema del post poner que Iglesias se negó a posar en la foto oficial antes del debate. Antes del debate, atención. Iba con toda la intención de montar el pollo. Si no quería dar cancha a la ultraderecha, pues que no hubiese ido, o que hubiese hecho como el siempre elegante Aitor Esteban: negarse a posar después.

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Eldiario.es, supuesto diario de izquierdas, publica este artículo sonrojante cuya única finalidad es blanquear Guantánamo, pero que la realidad no nuble una bonita historia sentimentaloide. Hay que vender.  

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Estas cosas inciden en el carácter estructural del fenómeno #MafiAsturias. Un pequeño pueblo costero de 10.000 habitantes proyecta un aparcamiento en altura para cuatrocientas plazas. Cuatro plantas de altura, ojo, en una época en la que ya solo se construyen aparcamientos en altura en China y Mozambique. Tras intentar varias ubicaciones, acaba decidiendo que lo mejor es ponerlo al lado de un colegio.Preguntan a la directora del colegio que qué le parece, y dice que bien. A cambio, les cubrirán un patio y dejarán para uso y disfrute unas salas en la planta baja. 

Y qué bonito va a ser el trasiego continuo de coches entrando y saliendo, porque el pueblo ejerce de capital comarcal, con todo lo que lleva ser el núcleo de servicios para toda una zona. Hipotenusas con brum-brum, diptongos con olor a gasolina. Por supuesto, el parking va a quedar a 5 metros de una playa infrautilizada, por si no está clara la operación final.

lunes, 15 de marzo de 2021

La polarización acabará con Pablo Iglesias


Apenas un año ha durado la presencia de Pablo Iglesias en el Gobierno de España. Con nulo olfato político, propio de alguien que ha sentado en el Consejo de Ministros a su concubina y al mismo tiempo se queja de "la poca calidad democrática", el personalísimo líder único de su propio partido político deja la Vicepresidencia "social" para irse directamente a competir por la presidencia de la Comunidad de Madrid. 

Son muchas las razones que explican este enésimo giro en su carrera política, marcada por el oportunismo sectario del que siempre hace gala. Recuerden que empezó como Eurodiputado, puesto donde duró dos años de los cinco para los que fue elegido, pero jamás creyó que tenía que explicar a los electores de Podeis esa ruptura del mandato representativo. ¿Para qué? Su misión siempre ha sido otra, la de ser algo o alguien, más allá de ese 15% de electores que lo votan. 

Como saben, esa moda de hace unos años de "el bipartidismo ha muerto" está en cuestión. El partido insuflado desde El Poder llamado Ciudadanos ha dejado de recibir aliento de los órganos de propaganda, y le está pasando lo mismo que aquel embrión que fue UPyD: en Cataluña han pasado, en dos años y medio, de ganar las elecciones con 37 escaños -recuerden esto cuando les pregunten sobre la influencia de la propaganda- a 7 escaños, sin variar en nada sus planteamientos, o lo ralo de sus élites políticas. 

Ahora mismo se encuentra en pleno proceso de descomposición, de tal calibre que apenas van a quedar unas raspas autonómicas hasta las elecciones de 2023, donde desaparecerá completamente. Su masa de electores, más o menos cifrada en 3 millones, está desplazándose en un 90% al PP, de donde venían. De sus cargos electos poco más se puede decir, con tránsfugas y auténticos vampiros como Fran Hervías sacándose el carnet del partido condenado por corrupción. Y eso que venían a regenerar la vida política y ser implacables con la corrupción. 

Las cosas no son mucho mejores en el antiguo partido Pablemos, descompuesto en una miriada de siglas, con el único denominador común del rechazo al liderazgo personalista, destructivo y de tierra quemada de su Único Líder. Por eso hicieron bien los de Compromís en no unirse en 2015, y por eso les han seguido con posterioridad en Galicia y otros sitios. Mejor no hablamos de cómo han despachado en Andalucía a la otrora elogiada Teresa Rodríguez. Mucha gente que los votó en las municipales y autonómicas de 2015 jamás lo volverá a hacer, y volverán a su abstención de siempre durante muchos procesos electorales venideros. 

En todo caso, el mejor ejemplo es Madrid. Si el efímero Gobierno municipal de Carmena y su equipo fue un ejemplo de eficacia y hacer las cosas bien , en gran parte se debió a haber rechazado desde el principio las injerencias de Pablo Iglesias, con el que acabaron tarifando, hasta el punto de formar otro partido político y presentarse a las nacionales con un resultado de 600.000 votos (solo dos escaños) que siempre han sido una estaca clavada en el corazón de vampiro del dueño de Villa Tinaja. 

Recientemente, a pesar de ser el partido con más representación en el Ayuntamiento de Madrid, el Más Madrid fruto de esa escisión se ha quedado en minoría, porque cuatro cargos electos se ha pirado a no se sabe muy bien donde, pero sin entregar su acta de diputado. Se habla mucho de la descomposición de Ciudadanos, un partido que tenía los mimbres de su propia destrucción, pero muy poco de la descomposición de Podemos y sus escisiones, solo camuflada por su presencia en el Gobierno de España. 

Por otros motivos se ha iniciado un ciclo electoral en la Comunidad de Madrid, uno que ha pillado de sorpresa a todos los actores políticos. Tanto que ni siquiera tenían presentada esa moción de censura de la que tanto han hablado. Tanto que ni siquiera el PSOE tenía buscado alternativa a Ángel Gabilondo, el inexistente líder de la oposición, a pesar de haber lanzado globos-sonda constantes. Mejor así, porque ya sabemos que la alternativa hubiese sido un Pepu, o cualquier otro producto de mercadotecnia. 

Por cuestiones complejas que empiezan en el artículo V de la Constitución Española, Madrid es mucho más que una autonomía. Con el País Vasco pacificado y Cataluña desactivada a base de porrazos y exilio, Madrid ha pasado a ocupar el espacio mediático que antes se repartían ambas regiones de España, y que más o menos es el 40% de la información política del país. No olviden nunca que ninguna de esas zonas llega al 20% de la población, pero así funciona el asunto: parece que son más, y luchan por seguir siendo más, aunque no lo sean. 

Así es como Madrid se ha autoerigido en supuesto baluarte de la libertad y no se qué otras cosas más, como si en el resto de España viviesen con alguna otra opresión que no fuese otra que la de sus mafias locales, en todo caso meras aprendices de la que se enseñorea de la capital y su región federal desde hace décadas. Es un discurso maniqueo (socialismo/comunismo vs. libertad) de graves consecuencias, pero que los irresponsables medios compran con placer, porque les encanta el salseo, y porque todos están radicados en Madrid. 

Si ya la situación estaba mal, la decisión de Pablo Iglesias -decisión personalista, apenas comunicada a su socio de Gobierno una hora antes- viene a añadir más keroseno al ambiente existente, precisamente la misma estrategia que ha perseguido siempre su enferma ideología de base. No olviden nunca que, sabiendo la entrada del delincuente Pablo Hasel en prisión, días antes Pablemos caldeó el ambiente con lo de la supuesta "baja calidad democrática española", aunque aparentemente hubiese dicho el exabrupto refiriéndose a otras cosas. Aparentemente, porque no dice nada de casualidad. De Valtonyc, exiliado político y mucho menos delincuente que Hasel, no ha dicho nada. Casualidad, eh. 

Ni que decir tiene que Iglesias, en su vídeo de 8 minutos donde se autopresenta -esta vez sin consultar a las "bases", que en todo caso refrendarían al 98% búlgaro, como cuando preguntó por Villa Tinaja-, aprovecha para hacer un llamamiento a la "unidad" frente a la ultraderecha, porque quiere presentar la cita electoral como un todo o nada, como un yo o el caos, como una choque entre dos, cuando hay muchas otras opciones políticas en el tablero. Muchas, porque hasta hace solo dos citas electorales, únicamente había dos partidos con opciones de gobernar.

Lo que busca Pablemos es unificar de nuevo el voto de su izquierda, por supuesto en torno suyo. No hay que olvidar nunca que su partido es un partido visceralmente madrileño, fundado como una secta en un departamento universitario -perdón por la redundancia-,e Iglesias es un madrileño que ejerce de tal en todos los aspectos de su vida, incluyendo irse a vivir a la sierra. Al parecer, la desgraciada que ejerce de líder de Más Madrid en la región -la que amenazó en la Asamblea con el gesto de una pistola- ya ha puesto ojitos a la propuesta del líder estalinista, porque se le veía la patita desde hace tiempo. El que está amancebado con una compañera de partido, a la que aupado a un Ministerio para el que carece de la más mínima formación o decoro. 

Por eso mismo le interesa polarizar la campaña. Yo, o la ultraderecha. Votadme a mí, que si no va a gobernar Vox. Es urgentísimo salir de ese marco mental totalmente artificial. Ni Vox va a gobernar más allá de una coalición -ni el más drogado de sus acólitos se imagina haciendo un sorpasso al PP, en cambio Pablemos soñó con el sorpasso a nivel nacional del PSOE-, ni el liderazgo cesarista y despótico de Pablo Iglesias es la única alternativa. Eso sí, de la campaña política más asquerosa desde la Euskadi en 2001 no nos libra nadie, y después dirá que él no ha contribuido nada al asunto. Que han sido los demás. 

Con la irrupción sorpresiva de Pablo Iglesias, de repente el candidato del PSOE ha ganado enteros. Es  muy plausible que una parte importante de los votantes de Ciudadanos que hubiesen votado sin tapujos al PP se lo piensen dos veces ante el ninguneo al que los están sometiendo, y ante la posibilidad real del acuerdo con Vox. Esos votantes podrían recalar en el PSOE, que necesita más que nunca quedar  por delante de Pablemos, como ya ha hecho en la última cita electoral, donde Gabilondo fue el candidato más votado. De largo.

De ser así, el nada humilde Pablo Iglesias jamás presidiría la Comunidad de Madrid -que maneja un presupuesto ingente, que dilapidaría en políticas públicas de corte chavista para aumentar su reducida base de votantes-, y como mucho tendría una consejería, si es que eso puede satisfacer su descomunal ego, el mismo que llevó a poner su careto en el anagrama de la papeleta electoral de su partido al Parlamento Europeo en 2014. Debería ser el fin de su carrera política, algo que no se si ha calculado hasta sus últimas consecuencias. 

Todos damos por descontado que, aún apartandose del Gobierno central, seguirá dando instrucciones y mandatos a los que deja detrás suyo, porque así opera el comunismo, pero ¿hasta donde podrá seguir manteniendo su liderazgo si se da un batacazo en Madrid? Yo confío en que solo los más subnormales y retrasados que han dado su voto a Mas Madrid caigan en la falacia de agrupar el voto en torno al mismo Stalin que los purgó, y que permanezcan más fieles que los de Ciudadanos a su partido. Quizás es demasiado confiar.

Si así es, y si el PSOE se beneficia de la polarización tercermundista que nos espera en esta campaña, habremos jubilado de la primera línea de la política a este desgraciado que vino a regenerar la política, y ha acabado haciendo leyes para trans (una minoría de una minoría), repartiendo dinero que no es suyo en forma de EREs, ultima una Ley de Vivienda que se salta la propiedad privada y beneficia a las mafias de vagos y maleantes, y que anunciaba seriales mientras se morían 100.000 personas en España (imaginen lo que hubiese montado de haber estado en la oposición). 

¿Quería una campaña polarizada? Pues la va a tener. Y va a perder.

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Podría ser increíble, pero no lo es. Un sector económico que no tuvo restricción alguna durante el confinamiento y el posterior periodo de pandemia solicita ayudas públicas por su pérdida de negocio. Ese sector, además, pertenece a una actividad que se ha visto incrementada durante todo este periodo, dado el mayor tiempo de asueto y para reflexionar: los índices de lectura han crecido de forma generalizada. 

Entonces, ¿dónde está la picaresca? ¿Dónde está la mamandurría? Como casi siempre, en #MafiAsturias, la región de las subvenciones, el pedir, el llorar. La del maná del dinero público. 

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(Relacionado con lo anterior) Esto lo explicaba mucho mejor Roberto Saviano en sus libros, pero nunca viene de más dejarlo indicado

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Extenso reportaje-resumen sobre Ponferrada, esa agujero social y moral que ahora vuelve por una serie. No hay gilipollas que no haya hecho su contribución a lo que fue entonces una campaña orquestada desde Madrid para poder poner una muesca más de satanismo al Gobierno del PP de entonces. Ponferrada sigue siendo un agujero inmundo. No ha cambiado en nada.