Mostrando entradas con la etiqueta Galicia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Galicia. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de mayo de 2023

Órdago de Pedro Sánchez

Elige tu partido de izquierdas
No se votaban unas elecciones locales y regionales, se votaba una primera vuelta de las elecciones generales. Así ha sido siempre que el calendario electoral se ha dispuesto de esa manera (como en 1995-1996), y así ha sido en esta ocasión, con la elecciones aún más cerca que en aquel precedente, y con toda la campaña llena de temas nacionales (sic) como Bildu, votos por correo comprados en una de las plazas fuertes en África, la "libertad" o el "comunismo". 

El descalabro ha sido muy fuerte para todas los gobiernos de coalición que había a lo largo de las diferentes autonomías españolas. El primer análisis de la noche electoral lo hizo el falangista octogenario de Cantabria, un personaje nefasto en sí mismo, y provoca vergüenza a la inmensa mayoría de los castellanos con vistas al mar: algo sobre una marea -por la derecha-, que es inevitable, y que cuando estás en la playa te va a mojar. No busquen más elaboración, porque el personaje da para lo que da. 

Después vinieron los análisis de Lambán -que gobernaba el desierto aragonés en coalición con Podemos-, valencianos y demás: lo hemos hecho bien, pero es claro, desde el Gobierno central han hecho unas cositas que nos han perjudicado. Y no es mal análisis, incluso ocultando su negligente gestión, porque en cuatro años ha habido pocas transformaciones en esas regiones que veían, por primera vez, gobiernos de coalición y a los herederos del Partido Comunista en el poder. No es mal análisis por lo que les toca, pero es tremendamente injusto. 

Aquí -espacio aperiódico donde los haya- se escribió, con ocasión del advenimiento del gobierno PSOE-Podemos que, o se hacía bien, o se iba a iniciar un ciclo largo de gobierno de la derecha con la ultraderecha. Después vino el coronavirus, después la invasión rusa de parte de Ucrania, la guerra civil en el PP (con el líder del partido usando la palabra "testaferro" para los negocios del hermano de la rival en el partido) y, en medio, quedaron las políticas. 

Se ha legislado mucho, y en general bien: lo del salario mínimo -que iba a romper España y enviar a la quiebra a los hosteleros, los mineros de los autónomos-;  la Ley de Educación que impide financiar con fondos públicos a centros que segregan por sexo; la Ley de Vivienda; la refundida Ley de Memoria Histórica (que ahora impide ensalzar al dictador Franco); la reforma del voto exterior; la Ley de Universidades y muchos otros ejemplos. Muchos. Se ha hecho una labor legislativa intensa y extensa, considerando el tiempo en el poder y las dificultades de una coalición inédita en el actual régimen parlamentario. El problema es que se han permitido excesos legislativos que han calado, y mucho, en la opinión pública. 

Y sobre eso se ha votado en las elecciones locales y autonómicas, cómo no. La izquierda identitaria a la que ha evolucionado el comunismo tras abandonar el modelo alternativo al capitalismo ha monopolizado debates estúpidos y bizantinos para definir cosas que vienen dadas por la naturaleza y que, cuando no es así, afectan a una minoría de una minoría de una minoría: a menos del 0´1% de la población total, y siendo extremadamente generosos. A nadie le interesan esos asuntos, y no hay una demanda social, salvo que sea impulsada desde la política, para una de esas estúpidas leyes impulsadas desde el Ministerio de la concubina de Pablo Iglesias (y que está donde está por acostarse con quien se acuesta). 

Si eso ya era malo, peor ha sido otra estúpida Ley vendida como "un avance social" y que aportaba poco o nada. Estaba tan mal redactada, tan hecha con las tripas, que inmediatamente provocó la rebaja de condenas de violadores, e incluso la puesta en libertad de algunos. La derecha tenía razón en este asunto, y en algunos otros, y ha sabido capitalizar al máximo el asunto y sus terribles consecuencias, con mucho más perniciosas que sus posibles efectos positivos. Estaba tan mal hecha, que el PSOE y el PP votaron juntos en el Congreso para cambiarla, con la estupidez comunista de Podemos votando en contra por simple y estúpida cabezonería infantiloide. 

Sobre todo eso se votó ayer. Y la gente votó por el cambio, a pesar de que muchas políticas a nivel municipal -esas "ciudades del cambio" que han durado ocho años, y eso las más duraderas- se hayan hecho políticas que mejoran la calidad de vida a todos, hacen ciudades más vivibles y acaban con parte de las mamandurrías, pero sólo una parte. Eso, la gente normal, porque los ultras y los conservadores siempre iban a votar en contra de un Gobierno que pacta con lo que ellos consideran "terroristas", e incluso, a tenor de las declaraciones de los líderes regionales del PSOE en las regiones de siempre, también gente de su propio partido político. Eso es lo de menos, ya se sabía cuando se constituyó el Gobierno con los apoyos de los que, desde tiempos pretéritos, califican de "AntiEspaña". 

En lógica consecuencia, el Presidente del Gobierno ha disuelto las Cortes y ha convocado elecciones. Se quedan colgando leyes en tramitación como la de la Familia (más permisos, más cocrianza, más ideología: como si el hombre hubiese parido) e inauguraciones retrasadas para la fecha prevista de los comicios, allá por noviembre o diciembre de 2023: la del AVE a Asturias, por ejemplo, pero muchas más. La jugada, que ha pillado con el pie cambiado a todos, se podía intuir cuando Pedro Sánchez no compareció ayer, y esta mañana convocaba una rueda de prensa desde La Moncloa -sede del Gobierno- y no desde Ferraz -sede del Partido-. En el PSOE, al menos, mantienen la distinción entre ambos ámbitos, cosa que no ha pasado cuando el Partido Podrido ha estado en el poder (solo 14 de los 44 años de elecciones libres en España).

Habrá elecciones generales el 23 de julio. Solo hay 10 días para que los partidos que se presenten en coalición tengan listas sus candidaturas, lo que obliga a que la gallegada que ha hecho la gallega Yolanda Díaz tome forma, o no, después de un año gallegueando por ahí, sin concretar nada, solo dando abrazos y haciéndose fotos. Es una labor titánica en alguien así, y dirigiéndose al electorado que se dirige, pero parece que lo lograran, incorporando así a los 600.000 votos que en 2019 fueron a Más País, y que solo se tradujeron en dos escaños: el de Errejón, y el del otro del que nadie se acuerda. 

La duda está en que hará Podemos, lo que queda del partido que revolucionó la política española de los pies a la cabeza -y no es exagerado, antes ni existía la declaración de bienes de los cargos públicos- en las europeas de 2014, y que está por ver si llega a las elecciones de mismo signo en junio de 2024, ya convocadas. Es lo que ha durado un partido personalista, maniqueo y en gran parte espúreo, que se ha hundido por la razones que todos sabemos, y donde la persecución del aparato estatal heredero del franquismo no es una razón tan principal como vende el Líder Fundador, y cabeza visible del entramado. 

En principio, parece que acudirán en conjunción con la gallega de Trabajo y el resto de grupúsculos de izquierdas, incluyendo los verdes de Más País, y en este sentido el estrecho margen de diez días ayuda a que no se metan en imbecilidades propias de su ideología y de meter a sus cuadros en posiciones elegibles. Al final, tanto Podemos, tanto fin del bipartidismo, y lo que se va a presentar es un engendro que bien podría llamarse Izquierda Unida. Por la Ley Electoral, cuantos más, mejor, y menos votos disperso o no representado en provincias dominadas por el bipardismo, el problema es que mucho de su electorado se quedará en casa ante la disyuntiva de votar a la misma lista donde está su enemigo acérrimo, aún siendo de la misma religión. 

Metáfora política actual a partir de una foto antinuclear

Es parte de la estrategia del PSOE para sobrevivir. Superado el riesgo real de que fuese superado como el partido más representativo de la izquierda -y se quedaron muy cerca en las elecciones de 2015-, el partido más implantado en toda España depende para perpetuarse en el poder de que los situados a su izquierda no se desplomen, dado que en una generales pueden sacar, como mucho, en torno a 120 diputados. 

Eso, unido a unos 40 que puedan sacar las izquierdas unidas, más el apoyo de partidos locales, le daría para continuar un Gobierno que se va a elecciones anticipadas con unos excelentes datos económicos -nunca había habido tanta gente empleada en España, por ejemplo, y ese el gran tema económico en el país, porque la inflación no ha hecho que las terrazas se vacíen-. Al parecer, ese es el cálculo que han hecho desde Ferraz: extrapolando los resultados de las municipales y autonómicas a unas generales, al Partido Podrido le daría para 160 diputados, y solo podría pactar con Vox para la investidura porque ningún otro partido de la cámara quiere pactar con unos herederos directos de Franco y el autoritarismo español de Balmes y más allá. 

Ojo, que después se gobierna con 160 diputados perfectamente. Y con 144, como hizo Zapatero. El problema es la investidura. Al PP, con su política de tierra quemada, nadie lo quiere como socio, y más cuando se intuye que los líderes reales son la facción madrileña, encarnando un centralismo caduco y sumamente pernicioso para un partido que aspira a gobernar sobre todos los españoles, incluso en las zonas donde es la cuarta o quinta fuerza municipal y autonómica, como en Cataluña o País Vasco. El PP necesita a Vox, y el idiota narco de Feijoo ya ha dicho hoy que en la misma noche electoral ya tuvo contactos para sacar adelante gobiernos autonómicos. 

Les da absolutamente igual que sea un partido ultra. Que en Europa esa ideología esté marginada entre sus propios primos de la derecha, que han establecido un cordón sanitario para no contaminarse con sus problemas de la inmigración, la raza, el género, la religión y lo auténtico. "Defiende lo nuestro". Ya han pactado con ellos para conseguir Gobiernos autonómicos, e incluso gobiernan en coalición en Castilla-León, ¿cómo no van a hacerlo a nivel nacional? 

El PSOE va a hacer la campaña de las generales en un clima sumamente positivo para su estrategia de presentar a Vox como El Mal: por cada noticia de pacto, el partido socialista podrá decir que van a poner de consejero o concejal a tal o cual impresentable con denuncias por maltrato, estafa, cohecho o narcotráfico, porque gran parte de sus cuadros proceden de ese tipo de gente; eso sin llegar a entrar a lo que hayan dicho sobre la mujer, las personas de otra religión, raza o ideología, que ahí no se libra nadie, y no se libra simplemente por militar en ese partido. 

El problema es que el electorado ya se ha encontrado en esa disyuntiva, y ha votado de una manera bastante más inteligente de lo que los spindoctors y politólogos atribuyen a la masa. Pasó en Madrid, en las elecciones adelantadas de 2021. Se contó aquí. El idiota de Pablo Iglesias centró toda la campaña en el pacto inevitable entre el PP y Vox, y también en un soterrado "o yo, o el fascismo". ¿Y qué pasó? Que el ascenso de Vox se detuvo, la burbuja de Ciudadanos pinchó, y mucha gente que oscila su voto entre el PP y el PSOE -un 10% del electorado, y es el que decanta las elecciones desde 1977- votó masivamente al PP, porque la gente sabe sumar y hacer sus cábalas: para que el PP no tenga que pactar con Vox, voy a votar al PP. 

No, no te voy a ayudar, Tucán indecente

Así pasó, y así se ha concretado en las elecciones de ayer en la misma zona. Después de no haber podido sacar el presupuesto -en la vida legislativa, la votación más importante de cada año- en tres de los cuatro años de legislatura por culpa de la oposición de Vox, la gente ha votado masivamente al PP. Mayoría absoluta en la Comunidad, y también el Ayuntamiento. Mayoría absoluta, y dada a un partido que cuando ha gobernado así, y da igual en que zona de España, se ha comportado con métodos, técnicas y prácticas de auténtica banda mafiosa, mucho más allá de un hermano medio tonto que factura 300.000 euros en mascarillas. 

Normalmente, cuando te ves obligado a prorrogar el presupuesto en tantas ocasiones, pierdes las elecciones. Simplemente, no has podido aplicar tu programa de Gobierno por falta de dinero, porque no se ha podido destinar a esos fines previstos. Así ha vivido Madrid esta legislatura, y aún así han sacado mayoría absoluta. Esto se explica porque en Madrid hay tal cantidad de dinero, y se gasta de manera tan estúpida, que nadie nota su falta o no, por mucho que lloriqueen por una Sanidad que sigue siendo altamente efectiva para los medios de los que dispone. O la Educación. Y se explica también por qué el Partido Podrido, en Madrid, puede presentar como candidato a un estropajo, que lo votarán igual. A Cifuentes o Ayuso me remito, porque son las herederas del modelo ideado con Esperanza Aguirre. 

El órdago de Sánchez, un político que venció a su propio partido con el caso de Gusana Díaz, es antológico. Le puede salir bien o mal, pero seguramente le va a salir mucho mejor que haber retrasado las elecciones a final de año ("hará cualquier cosa por mantenerse en el poder", decían los ultras), cabalgando la ola relativamente favorable de los sorprendentes datos macro y microeconómicos, la próxima presidencia de la Unión Europea -a ver cómo la compatibiliza con la campaña- y el miedo a Vox, que va a funcionar muchísimo en regiones de España donde el PSOE siempre ha tenido un caladero importante de votos, como Cataluña. 

***

Si me dispensan, otro día escribo más en detalle del candidato a la Presidencia del Partido Podrido, un señor de 61 años con escasos estudios y amigo de un narco cuando era la edad de estudiar. 

***

Feijoo llega a Cádiz y dice que tiene la "pupila dilatada", todo un guiño a los compañeros de profesión de su amigo Marcial Dorado. Es tan gallego que intenta tener un habla culta, pero solo demuestra su ignorancia. 

***

Fantástica historia sobre el desconocido origen del Monopoly, el popular juego de mesa. 

***

Protegido con la categoría de "monumento" -y se quedan cortos- la obra maestra de Fisac. Es una decisión importante, porque el edificio está en una zona muy jugosa y revalorizada, y ya se sabe la avidez de los escuelas privadas y centros de negocios por encontrar ubicaciones "emblemáticas" y "centrales". 

***

Van a poner un Burger King en los bajos del edificio del casino de Santander. Siempre aspiraron a ser una ciudad de alta burguesía, pero la realidad es terca.

***

¿La Comisión Europea no iba a prohibir estas animaladas? Toulouse y Barcelona, separadas por 250 km. de buena autopista, tendrán tres vuelos a la semana, cortesía de Vueling. Es un desatino y una aberración, se mire como se mire. Mientras tanto, en el país vecino sacan una ley para prohibir los vuelos internos de menos de no se cuantas horas, pero las excepciones son tantas que solo se aplicará a vuelos estúpidos. 

***

Derribar una presa que no ha cumplido ni cuarenta años....un pueblo (el más feo de España por encima de lo 10.000 habitantes) donde no se puede beber el agua del grifo. Qué desastre todo. 

***

Cada vez menos libros en las bibliotecas escolares, y cada vez menos bibliotecas escolares, a pesar de ser obligatorias por Ley. 

***

Bonito artículo, muy blanco, sobre el creciente tráfico de cruceros en Burdeos. 

jueves, 27 de abril de 2023

Sigan la pista del dinero a través de los patrocinadores

 

Otro sustituto de la familia
Al parecer Willy Valadés lleva sin salir de su domicilio más de 84 horas. Ni él, ni sus padres, secuestrados en su propia casa por voluntad de su hijo, que ni siquiera les habría comunicado su cáncer depredador. Lo sabemos porque el programa de infoentretenimiento -me encanta el palabro- Hablando Claro, que se emite en El Ente por las mañanas, tiene a un pobre chica apostada permanentemente en la puerta. 

Con algo tiene que matar la espera, y como buena periodista ha optado por hablar con los vecinos: que si son una familia de caraduras, que si la hermana vivía dos pisos más arriba y que fue desahuciada tras una estafa, que fingía una cojera que aparecía y desaparecía...más brochazos para el retrato que se está haciendo todo el mundo de lo que, por fuera y por dentro, parece un auténtico tuno. Por su tamaño. Por sus compañeros de piso. Por su edad. Por su oficio. Por su forma de vivir. 

Pero insisto en que no es el protagonista. El protagonista, y lo es desde el principio de esta historia, es la Cadena Cope, el equipo de Tiempo de Juego (la familia), y el dinero que fluía libremente. En este sentido es altamente significativo que Paco González haya concedido una entrevista al medio amigo El Mundo -el periódico de la Kangoo y la mentira, el peor periódico de España, ideado y financiado desde Italia para debilitarnos como país-, con el que la Cadena Cope mantiene una relación de colaboración desde hace tiempo, hasta el punto que la pueril y naif Radio Marca emite programas de la supuesta emisora rival. 

Sabemos que es Paco González porque, aunque no aparezca identificado como tal, en el propio artículo se dice que "según esta fuente, puede que la mejor posible", ¿y quien otro va a ser que el valedor de Valarés, el que se lo trajo de la SER sin función concreta alguna, simplemente porque en una pandilla alguien tiene que hacer de bufón? La mejor fuente posible: lo ponen ellos, no yo. Y si habla el pater familias, es para desmentir lo que más le preocupa: el origen de los fondos traspasados al del cáncer. El cómo un médico le da información confidencial de un paciente del que no es familiar. Y todo lo demás ilegal, alegal o simplemente corrupto que se intuye detrás de todo esto. 

Cuando uno de los jefes del grupo pidió a contabilidad, sin tener muy clara la perspectiva, cuánto dinero del presupuesto general se le había dado ya a Willy, la sorpresa fue enorme: «Flipamos cuando nos dimos cuenta de que, con el último pago, ya le habíamos dado 400.000 euros. Pero ojo, 400.000 euros incluido el IVA

Noten como se esparcen por el párrafo, con la gracia de las fichas del Scrabble, términos gratuitos como "del presupuesto general" o "incluido el IVA". Es una constante del artículo, el típico ejercido de palanguerismo periodístico de el peor periódico de Europa, siempre a sueldo de tal o cual campaña. 

Tampoco se hizo uso de ningún fondo de primas o de reptiles para ello.

«Se le pagó del presupuesto general del programa, del mismo fondo del que se pagan todos los sueldos, los de Paco, Manolo y los demás. Y se le pagó regladamente, con su IVA y todo, con factura. ¿Tú crees que le íbamos a dar semejantes cantidades en metálico? No se le dijo en concepto de qué, si como un adelanto de sueldo o qué. Simplemente él dijo que necesitaba el dinero y todos nos volcamos, no hubo dudas

Paco González no se acuerda del concepto de las facturas, pero sí que llevaban IVA. Que eran legales. Ya. 

Siempre del presupuesto general, siempre con IVA [la negrita no es mía]

Y ya es la tercera vez que se repite el asunto, lo que ya llama la atención, incluso en el contexto de baja escritura del medio, lleno de faltas de ortografía, sintaxis y donde se confunde habitualmente "doblar" con "duplicar", por poner un ejemplo de la cultura de sus redactores y palanganeros. 

Dejó de venir, pero se le siguió pagando su asignación mensual, aparte de estas cantidades, que él nos pidió porque el tratamiento iba avanzando

Reparen en el término, por favor: "asignación mensual", no sueldo. Asignación, como un niño tonto del que no se sabe muy bien que hace, y así es como describen todos los que trabajaron con él sus funciones. Que lo diga su jefe, el que le daba 100.000 euros de asignación, tiene narices. 

El dinero no salía de ningún bote de primas: «Simplemente porque la prima sólo sabemos si Cope nos la paga al final de año, y sólo nos la paga si hemos sido líderes todos y cada uno de los meses. Con uno que fallemos, ya no hay prima

Qué insistencia, ¿no? Canta mucho. Yo creo que queda muy claro el objeto del publireportaje, y quien está dando las declaraciones: el que se puede caer con todo, como jefe de una famiglia con cuenta B desde hace muuuuucho tiempo, como se explicará más adelante. 

Y queda otro fleco suelto, el de la delación de un médico, sometido a secreto profesional, justificada así por los del gremio de otro secreto profesional, si es que existe en un medio como El Mundo.  

Nadie quiere creer lo que parece evidente cuando, tras varias conversaciones con la Clínica Universitaria de Navarra, y siempre con la dichosa protección de datos de por medio, emerge la verdad: allí, les soplan de forma completamente sotto voce, no se está tratando a ningún Guillermo Antonio Valadés García.

¡Dichosa! Y no es la única de este estilo, puesto que:

También han averiguado que ha declarado a Hacienda todos los cobros, revistiéndolos de legalidad

¿Y cómo se averigua eso? ¿O será el enésimo capote para decir que todos los pagos, y su origen, son legales? ¿Cómo se declara a Hacienda ingresos periódicos de los que no se sabe el concepto, y siempre del mismo pagador? 

Ahí está la cuestión. Siempre lo ha estado, por si a alguien no le queda claro después de que se repita ¡cinco veces! en un artículo-masaje-entrevista no excesivamente largo. Cinco veces. Lo del fondo de patrocinadores o reptiles es una cosa bien conocida en la radio deportiva, y lo inventó, como casi todo, el medio hombre de Luarca Jose María García. 

Maneken Pis
Es y era bien conocido, y así aparece recogido en el notable libro que le dedicaron hace unos años, que el enano asturiano negociaba con los patrocinadores de sus exitosos programas deportivos en persona, y no mediante la emisora que lo sufría, bien fuese la SER o la COPE. García alegaba que la idea de muchas cosas había sido suya, y tenía razón: ¿lo de meter una emisora en los coches de los directores de equipos ciclistas y así hacer entrevistas en directo, dado que los ciclistas no podían hablar? De García, y de ahí que el patrocinio de El Corte Inglés pasase por su cuenta y, si eso, después caía algo en la cadena de emisoras donde estuviese.

Y después estaban los cheques-regalo de esa conocida empresa, una gratificación opaca y ajena al fisco, con los que García agradecía a los directores, a sus mujeres, y a quien pasase por ahí, su colaboración. Es un sistema bien conocido, documentado, y reconocido por los que estaban metidos dentro de esa rueda de la fortuna. Y como El Corte Inglés, otros tantos patrocinadores históricos de sus programas y, en el fondo, de su hégira. 

La competencia copió el modelo. En la época de González y el gallego Castaño en la SER era bien sabido que el famoso talonario Bancotel (el talonario, el talonario... talonario Bancotel) se repartía alegremente, como una gratificación extra más, en toda la redación de deportes, y siempre de manera generosa a una familia ampliamente extendida: mujeres, primos, parientes lejanos y becarios sin remuneración monetaria. Es un ejemplo más. 

Ahora gracias a Willy Valarés, y también a los periodistas de El Confidencial, que lo publicaron en su primer artículo porque sabían que es una práctica común en un medio donde los sueldos son históricamente bajos comparados con otras ramas del periodismo, sabemos de la práctica todavía vigente de la Caja B, ahí donde se retratan los patrocinadores al margen del fisco y de la Cadena Cope. Tenían hasta lista de espera, y solo admitían a diez al mismo tiempo. Un sistema de sobres y sobresueldos perfectamente regulados, estructurado y parecido al del Partido Podrido. Un sistema auténticamente español. 

Es por eso que, en aras de facilitar la necesaria labor de inspección fiscal y laboral de este entramado, las autoridades deberían investigar los contratos de los últimos patrocinadores de la famiglia encabezada por Paco González, el que insiste tanto en "facturas con IVA" (¿qué se detallará en el concepto? Estoy intrigado), y aquí va una pequeña lista para facilitar la labor

  • Ron Arehucas
  • Stihl
  • Bricomart 
  • Grefusa (snacks)
  • Finetwork (un timo digital que empezó en Forocoches)
  • Cabreiroá (agua gallega)
  • Panter (calzado de seguridad)
  • Emilio Moro (vinos)
  • Estrella Galicia (agua gallega)
  • Verti (seguros online)
  • Citroen 
  • Cosentino (encimeras con silicosis)
Imagino que con una lista de espera tan grande, habría atajos para entrar como patrocinador en "el programa deportivo más escuchado de la radio española". También es fácil imaginar qué tipo de atajos, y destinados a nutrir de liquidez de según qué cajas. 

***

[El convento] "Fue desamortizado, y en enero de 1843 fue destruido por los propios vecinos, que buscaban en él supuestos tesoros" ¿Dónde? En Extremadura, cómo no. El estado actual es lamentable, por eso ahora se hará cargo la Junta, que meterá una porrada de millones a cargo de algún proyecto de desarrollo, y pondrá a tres funcionarios públicos para recibir visitas de escolares.
***
Tremendo reportaje de El País -por extensión- donde básicamente no viene a contar nada, salvo de lo siempre: pobre gente, pobre selva, pobre todo. Para salir de la pobreza hay que crear riqueza, pero parece que esa fórmula no sirve para México. Qué vergüenza de ideología. 
***
¿Quien si no se podría haber inventado una historia de muertos de hambre? Inventado directamente, y con la famosa fantasía propia de esa cultura aberrante: pues nada menos que un muerto de hambre gallego, y perdón por la redundancia.  

***

Pavoroso artículo con el lenguaje indolente y fatuo de la propaganda arquitectónica, y esta vez dirigida a animales y votantes del PACMA. "Estamos creando un ecosistema", dicen los muy cretinos. Es como cuando se arrojan escombros y restos de obra a un fondo marino, también se "crea un ecosistema".

***

Magnífico reportaje sobre la emisión a la atmósfera de gas metano desde Turkmenistán.

***

Menuda historia. Hay que llegar al último párrafo.

lunes, 12 de diciembre de 2022

Una historia gallegoide

Jersey al cuello, 100% gallego
Por motivos inconfesables, pero relacionados con una equivocada forma de entender la amistad, me he visto obligado a leer "Hasta que se me acaben las palabras", un producto editorial de Aguilar y con la firma de Pepe Domingo Castaño, el moribundo, anticuado y gagá animador radiofónico. El libro es una auténtica basura, y lo es por varios motivos que paso a exponer. 

Formalmente es un libro porque tiene tapas, ISBN y todas esas cosas, pero realmente es un refrito de unas memorias y un libro no-nato que intentó escribir cuando lo despidieron de la SER. La labor del editor está tan ausente que no se han preocupado en limar las incorrecciones e incongruencias que suelen pasar cuando juntas dos cosas escritas con más de una década de diferencia, porque ¿qué más da? Es otro libro de famoso (sic) y únicamente se tiene que vender por la portada, y a sus parroquianos (los de su pueblo, y si realmente es popular, los de su provincia o región). 

El propio Castaño lo ha explicado en las muchas entrevistas y presentaciones que ha hecho como parte de la gira promocional de un libro que, un año después de publicarse, no ha pasado de la primera edición y dos o tres reimpresiones. Aquel libro no-nato se iba a titular "Tu prima la coja", que es supuestamente lo que su jefe Paco González espetó al director de la SER cuando le encargó varios trabajos relacionados con su puesto, pero no con su ego y sus ganas de viajar a Sudáfrica con motivo del Mundial 2010. Supuestamente, porque el directivo vejado explicó que le había llamado "hijo de puta", que casa más con el personaje que la presunta cojera de una presunta prima. 

En fin. Batallitas sobre las que habrá que volver, porque en cualquier caso suponen lo único a recuperar, en el futuro, de un libro horrible y espantoso.  El prólogo se lo escribe su amigo Julio Iglesias -condición de la que presume a lo largo de todo el libro, llegando a dedicarle un capítulo entero-, pero quedan serias dudas, dada la lamentable condición del cantante lobotomizado en Miami, de que lo haya escrito en persona. 

La primera parte de libro, que supone más o menos la mitad del libro, es para su vida en Galicia, de donde se fue con 23 años para hacer la cola en Madrid, en afortunada definición de Juan Ramón Jiménez. Es una narración edulcorada y escrita de manera almibarada sobre una infancia de pobreza -12 hermanos, uno cada año: hasta el Concilio Vaticano II no se permite los anticonceptivos en la muy religiosa Galicia profunda- y un intento de vida monacal, puesto que P.D Castaño estuvo cinco años internado en un colegio religioso de los Dominicos en Corias (Asturias),en parte para escapar del hambre, en parte para buscarse un futuro bajo la sotana. 

Espléndida mañana aquella. El sol se había hecho dueño de la aldea. Resplandecían los verdes del monte, como si hubieran sido hechos de nuevo. Bajaba el río cantando más alegremente, un río de aguas límpias y atractivas. Hasta los pajarillos se habían puesto de acuerdo aquella mañana para trinar con sus mejores cantos de fiesta.

El autor aprovecha para atacar de manera desalmada a Jesús Torbado, que no puede defenderse porque está muerto. El autor leonés estuvo en el internado de Corias en las mismas fechas que el gallego, y lo plasmó todo en el gran libro que es Las Corrupciones, publicado bajo la censura franquista en 1965, y donde refleja todo lo contrario que el bucólico ambiente del animador radiofónico Castaño. En uno de los ataques más rastreros que se pueden hacer escribe: "supongo que para escribir una novela con carnaza suficiente para excitar el morbo del lector hay que darle un giro a la realidad de la historia (...) lo que a él le valió para ganar un premio y nada más [nada menos que el Alfaguara de 1965, el primero que se daba] para mí fue la oportunidad de convertirme en una persona".

Un importante comunicador
Una persona que después enlazó con el noviciado en Palencia, hasta que a los 18 años y cuando tenía que coger los hábitos, se volvió para su Padrón natal, a vivir los entronizados y santificados 22 años que son mito y leyenda gallega, como quedaron plasmados por Blanco Amor en La Parranda. La palabra que más se repite en el libro es "borrachera", seguida de "cubata", y creo que cualquiera que haya tenido la mala fortuna de ver al protagonista sentado en la Gran Vía tomándose un copazo antes de entrar al estudio de radio lo puede corroborar. 

Es una narración roma, donde jamás entran las lecturas que hace, simplemente batallitas como el día en que, de doblete, se embarca con unos amigos en un viaje a Gijón (con las carreteras de 1962) para seguir la fiesta. Dedica un capítulo entero al aspecto. De por qué no hizo la mili no hay ni palabra. Es una biografía con grandes lagunas, las propias de una vida alcoholizada, de uno que fue envenenado con raticida por una tía suya por estar sisando bombones. 

Y la biografía de un anciano de 80 años siempre obsesionado por la niñas a medio formar -recordar su etapa de cantante y las letras que interpretaba-, y que es capaz de dedicar cuatro páginas de su libro a la primera vez que tocó unas tetas. En ese sentido, se podría leer con algo de simpatía, pero en el fondo y la forma es el libro de un amargado, de alguien que está pasando facturas constantemente, como si el pasado se pudiese cambiar. 

En Madrid comienza a saltar de un lado para otro gracias a la red de conexiones y simpatías mutuas gallegas, hasta llegar a la fama gracias al programa Discoparada de RadioCentro, perteneciente a la red de emisoras sindicales, las del Sindicato Único. Una vez más, todo podría estar contado como una novela picaresca, porque sin duda lo fue, pero lo único que produce es asco y repugnancia, especialmente la narración de su primer matrimonio, con una compañera de trabajo en la tele:

Al comprobar que aquello no funcionaba, me fui alejando de ella y empecé a recuperar mis vicios de soltería. Seguramente le hice mucho daño, pero en aquellos momentos mi comportamiento me pareció normal (...) No me apetece entrar en detalles de lo que paso y por qué pasó. Las cosas suceden porque alguien hace algo para que sucedan [frase gallega 100%]

Contrasta vívamente con la narración de cómo conoció a su pareja sentimental y madre de su único hijo biológico, narrada de tal manera -les presentó un gallego, es gallega-, a medio camino entre la gañañería pura y dura ("rubia espectacular", "su olor se metió en mi cuerpo"), y rematada con frases que podría firmar un racista como "cuando Manolo me confirmó que era gallega, de La Coruña, me emocionó porque siempre había soñado con conocer a una mujer como aquella, que fuera gallega como yo". Para eso te hubieses quedado en tu pueblo, aldeano. 

Todo está lleno de lagunas. Por ejemplo, abandona su carrera musical porque supuestamente era incompatible con trabajar en la radio ("era imposible hacer bien las dos cosas a la vez") y después salta a 1985, diez años después. Es cuando la narración se empieza a hacer caótica, a mezclar contenidos del libro no-nato, a desbarrar senilmente, como cuando explica como engañó a los directivos de la SER para presentar Carrusel Deportivo a razón de un millón al mes allá por 1988, en la típica historia de gallego de "yo soy más inteligente que vosotros", que paradójicamente se ve continuada con cuatro años donde no podía hacer nada, donde no había publicidad para desplegar sus dotes de humorista ("animador"), hasta que en 1992 llega Paco González. A ver quién engañó a quien.

Debería ser lo más interesante del libro, y no lo es. Es todo un ajuste de cuentas. Con J.R de la Morena, por expulsarle con un SMS de El Larguero; con la SER, con palabras insultantes a Augusto Delkáder; con TVE, donde en su propia fantasía seguiría triunfando, y donde no ha vuelto desde hace 40 años tras ser despedido de 300 millones, un programa casposo que fue cancelado, según él, "por su vinculación con los países de habla hispana", y por la insidia del PSOE. La verdad es que jamás ha vuelto porque puso un pleito a El Ente -indica que ganó, y también la cuentía-, y es normal que en esas circunstancias nunca se vuelva. 

No es la única invectiva contra el PSOE. Hacia el final del libro escribe esto:

Un presidente vacilante y mentiroso, nacido de una extraña moción de censura [contra un gallego] condenada en principio al fracaso y que luego fructificó con el apoyo de las fuerzas extremistas, fue incapaz de prever lo que iba a pasar y la pandemia dinamitó todos los esfuerzos que se habían hecho para salir a flote de la última crisis. Pedro Sánchez, en una aberrante exhibición de ansia de poder, se fue al País Vasco a pactar con Bildu y a Cataluña a hacerlo con ERC, demostrando que solo le interesaba mantenerse en La Moncloa a costa de lo que fuese. La historia no le va a perdonar y este país tampoco.

Ya es entonces todo una puta locura, una cosa impublicable y vergonzosa. Mete una carta de ocho páginas de Paco González explicando, bajo su punto de vista, su salida de la SER, y otra un poco más breve de Manolo Lama con el mismo asunto, pero la conclusión es la misma: estamos ante un libro de un octogenario chocho que, como todos los de su región, se aferra a su púlpito porque cree que es imprescindible, que alguien le sigue, que alguien le aprecia. Y por eso publica un libro, o lo que sea este engendro. 

Quitarse dos costillas para poder chuparse la polla
Solo en un capítulo final dedica algo al deporte, que ha sido su medio de vida en sus últimos cuarenta años, después de quedarse anticuado en la música, pero que el presenta como que ya no quería tener nada que ver con esa música desde que vio a ¡Ramoncín! en el Parque de Atracciones de Madrid en 1977, y como le tiraban tomates y esas cosas de atrezzo. A él, que gozaba con Emilio José, Formula V, Julio Iglesias, Roberto Carlos y todas esas cosas. ¡Y qué deporte! Cita el Flavia de su Padrón, el EPODepor -insultando al portero del Valencia por celebrar el penalti parado a Djukic-, cuatro tonterías sobre ciclismo, y se acabó. 

En definitiva, es el libro de un fósil de una radio que ya no existe (reparen en la palabra "animador"), que ha sabido reciclarse desde hace 30 años en una especie de abuelo entrañable para los solitarios, y que provoca en el año 2022 las mismas sensaciones que el agonizante Woytila, Manuel Fraga o Francisco Franco. Un libro únicamente para estómagos duros, de esos educados a base de cubatas todos los días, y resacas monumentales, porque siempre hay que estar xeistoso. Es lo que tienen los animadores.

***
En teoría se han acabado las ridículas noticias de "Hacienda reclama 1 euro a un contribuyente".  

***

Resumen de un puerto que nunca se tuvo que hacer: Punta Llagosteira.

***
Fantástica historia gallegoide 
***
Interesante proyecto en Estambul, muy replicable en otras ciudades. 
***
Maravillosa web sobre la fastuosa y psicalíptica arquitectura checa 
***
Internet da acceso a cosas como estos libros y documentos digitalizados, también checos

miércoles, 2 de marzo de 2022

Kesselschlacht en Ucrania

Códigos de identificación rusos

En contra de lo que la propaganda en esta parte del mundo está repitiendo, la estrategia militar rusa en Ucrania está siendo bastante exitosa. Hoy se cumple una semana del comienzo de la invasión y los atacantes controlan la totalidad de la costa del Mar de Azov, después de que Mariupol cayese esta noche tras un cerco de varios días. 

Al otro lado de Crimea la situación es más o menos semejante: Jerson está rodeada y los vehículos de avanzadilla se ven en la principal estación de tren, y la ciudad portuaria fluvial de Nikolayev -donde se construyeron gran parte de los barcos de guerra de la Unión Soviética- completamente tomada desde hace días. El destino del último gran puerto de Ucrania está cantado: Odessa quedará rodeada por tierra en unos días, cerrando por completo el acceso de Ucrania al mar.

Son días de no dejarse llevar, como siempre en las guerras, por la propaganda. Las redes están inundadas de imágenes de columnas de abastecimiento rusas destruidas, y supuestos expertos militares pontificando sobre la falta de preparación, deserciones y demás tonterías sin soporte real alguno, al menos para la magnitud de lo que afirman. La realidad es que el ejército ruso está logrando sus objetivos de manera bastante eficaz y rápida, usando el tiempo como arma. 

Quienes creían en una guerra relámpago -qué malas son las metáforas, y qué efectivas en la gente que no entra en el fondo del asunto- pues dirán que han acertado y los rusos han fracasado. Nada más lejos de la realidad. La estrategia está muy clara desde hace días: avance rápido sobre Kiev y Jartov sin entrar a tomarlas, mientras se asienta  un corredor continuo por tierra entre Rusia y Crimea. Sin prisa. Una vez caída Kiev, cerrar toda la parte oriental del país -con la ciudad más importante de la zona en el centro, Dnipro- en un gran embolsamiento. 

Esa es la palabra clave, con la que el ejército ruso se ha manejado históricamente, tras haberlo aprendido a marchar forzadas de la Alemania nazi: en un campo de operaciones tan grande y tan poblado dispersamente, y con un oponente tan débil y desorganizado -han llamado al combate a cualquier varón-, habiendo ganado la superioridad aérea, el Kesselschlacht es la medida más eficaz.

Más si, como se está viendo, el ejército ocupante usa la táctica de los alienígenas de V, el presentarse como amigos y hermanos. Hay vídeos de civiles parando columnas de blindados a la manera de Tiananmen y, en contra de lo que cabría esperar, no han recibido una ráfaga de balas ni se han quedado debajo de la rueda de oruga. Si así fuese, no duden que nos lo hubiesen mostrado, y cien veces. Rusia aspira a una posguerra manejable, y eso no es viable si en cada pueblo por el que pasan -al principio iban por carreteras principales, ahora ya hay imágenes de caminos secundarios e incluso algún campo a través- dejan un reguero de cadáveres. 

Ese es otro asunto. Las máquinas de propaganda de ambos bandos están funcionando a pleno rendimiento y confieso que he sido un poco ingenuo al pensar que la primera guerra con teléfonos móviles por doquier iba a dejar una gran muestra de vídeos; los hay, pero en mucha menor cuantía de la que cabría esperar, y todos cortados por el mismo sesgo, independientemente del bando. No hay muertos en combate. 

Esas mismas columnas de logística y a veces de blindados referidas antes se muestran con vídeos tomados desde un coche como de casualidad, como que acaba de suceder y lo estamos viendo en falso directo, cuando la realidad es que no hay ni un cadáver. Columnas de diez o quince unidades, completamente calcinadas, y ni un cadáver. A nadie le interesa mostrar las atrocidades de la guerra, y lo que le haya pasado a los soldados invasores que hayan sobrevivido al fuego y las llamas. Vamos, es que no se ha visto ni uno carbonizado. 

Y es mejor así. Es la guerra más caliente de la posguerra fría, y es también la guerra con el hiperacceso a redes sociales, donde la sociedad del sentimiento se expresa y se muestra más voluble a la siempre perversa acción de la propaganda. Abundan los ejemplos en la historia -por ejemplo, el hundimiento del Lusitania- donde una emoción colectiva a partir de un hecho puntual se troca, en pocas horas y gracias al fértil sustrato que trae una guerra, en decisiones no lógicas, y tomadas desde los sentimientos. 

A pesar de los incesantes titulares del New York Times y otros medios perfectamente alienados -y ¡ay! del que rompa la columna, bien prieta-, no hay masacres en Jartov ni en Kiev. No hay bombardeos de edificios de viviendas -aún no, veremos como se desarrolla la lucha urbana en esas grandes ciudades planificadas a lo soviético, con grandísimos espacios y distancias- ni un mercado de Sarajevo que vender a la opinión pública e, inmediatamente, a los que toman las decisiones. 

De momento. Ucrania, como era de esperar, está perdiendo la guerra y a gran velocidad. Es ahora cuando empiezan las presiones para establecer una zona de restricción aérea sobre Ucrania, por parte de insensatos belicistas perfectamente conscientes de que eso supone una acción de guerra. Usan, por supuesto, razones como "proteger a los refugiados", como si estuviesen siendo víctima de algún hostigamiento, pero la razón principal es que quieren cambiar el curso de la guerra. 

Ahí está por ejemplo la Unión Europea -noten como EE.UU, que prometió el oro y el moro a Ucrania, está completamente de perfil en este asunto-, prometiendo en boca de su representante gagá "suministrar aviones de combate" a Ucrania, como si fuese un videojuego. Lo dijo y se quedó tan ancho, y su mentira duró 24 horas. Como tantas otras de Josep Borrell, un hombre superado por los acontecimientos y por su edad, además de un evidente declive cognitivo. 

No puedes suministrar aviones de combate a un país salvo que sean de modelos que ya estén usando, porque si no tendrían que ir con sus pilotos y red de apoyo. En eso consistió la Legión Condor, que no hace falta explicar. Caído de su fantasía, a Borrel le informaron que solo hay unos sesenta aviones de combate soviéticos en países de la Unión Europea, los únicos que podrían usar pilotos ucranianos, y sus dueños se han negado a donarlos porque saben perfectamente que es una acción de guerra. Preguntado sobre cómo pretendía llevarlos al frente, un Borrel que institivamente hubiese dicho "volando", se contuvo y dijo "estamos en guerra y no voy a dar ayudas al enemigo"; traducido: no tengo ni puta idea de lo que digo, y ni siquiera de las consecuencias. 

Pero ahí queda la frase, "estamos en guerra". Primero empezaron con sus medidas (iluminar con los colores de la bandera ucraniana edificios, expulsar a Rusia de Eurovisión) y después, azuzados por la opinión pública y el hazmerreir evidente, medidas que respaldan la declaración entrecomillada. "Estamos en guerra". En una cascasa de decisiones, muchos países se han apresurado a anunciar envios de armamento defensivo a Ucrania, y en cantidades francamente apreciables y con origen realmente sorprendente: miles (miles, 1000+) misiles antitanque unipersonales por parte de Finlandia y Suecia, países neutrales y no alineados en la OTAN y, el más notable, 200 MANPAND -leer esta vieja entrada sobre el tema- por parte de Holanda, en un claro guiño al avión derribado sobre Donestk en 2014, con casi 300 nacionales a bordo. 

España, que en un principio anunció chalecos antibalas y equipos NBQ -como si vas a una fiesta y llevas cava de Valencia-, ha corregido sobre la marcha, y anunciaba ayer envío de armamento de verdad, sin especificar cúal. Por supuesto, sin pasar por la Comisión del Congreso que tiene que vigilar la exportación de armamento. Nadie quiere quedarse atrás en el primer esfuerzo bélico de la Unión Europea, consistente en enviar equipos y material, porque tampoco hay coordinación para nada más. 

Es una escalada, sin embargo. Comparada con los que abogan por establecer una zona de exclusión aérea -ningún país de la Unión Europea podría- es un juego de niños, pero un paso significativo, así como que Alemania haya roto su tradicional contención presupuestaria en Defensa, anunciando un gasto extra de 100.000 millones de euros, después de tres décadas resistiendo las presiones de EE.UU al respecto. Lo ha hecho, para que quede constancia, con un gobierno rojiverde en el poder. Da miedo pensar en qué podrá gastar ese dinero uno de los ejércitos del mundo con equipamiento más moderno y actualizado. La perversa maquinaria de la lógica de la guerra, y leerán un poco más abajo esta frase de nuevo, ya se ha puesto a rodar.

Con este escenario, volermos a lo anteriormente planteado. Mucho ojo con una guerra así en una sociedad hiperconectada e hiperemocional a través de redes sociales y otros mecanismos mucho más perversos que los que tenía Hearst y el hundimiento del Maine, aunque beban de la misma fuente. Una intensificación de la lucha en Ucrania, una ruptura en la compuerta de la censura de ambos bandos para no mostrar muertos ni atrocidades, una bomba caída en una guardería, y esta sociedad en la que estamos inmersos se convertirá, en un plazo breve de tiempo, en un Kesselschacht de odio y venganza, y que explotará en una única dirección: la que nos llevan indicando los medios de propaganda desde hace una semana, la pura y simple guerra. 

Por último, Borrel respondió ayer a una pregunta evidente de un periodista (minuto 10´23"): ¿Temen que Rusia ataque esos envíos de armamento europeo? "Ya ha anunciado que tan pronto como entren en terreno ucraniano lo hará (silencio) Es la lógica de la guerra" ¿Eso sería un acto de guerra contra Europa? "Seamos serios. No podemos pretender que los rusos vean el envío de armas y [con sorna] cómo lo mandan los europeos lo vamos a dejar pasar", para después evitar afirmar que estamos en guerra con Rusia. 

¿Se dan cuenta de que ya estamos embolsados en la lógica perversa y circular de la guerra, y que puede estallar por cualquier parte? ¿O soy yo el único? Están ya todos los ingredientes. Vivimos en un Kesselschlacht y no somos muy conscientes de lo que eso supone.

***

De esto se ha hablado poquísimo, y permanece oculto para el historiador que dentro de unas décadas estudie el año 2022: el máximo responsable de los espías alemanes estaba en Ucrania la noche de la invasión, y tuvo que ser rescatado por un operativo especial tras haberse perdido la primera evacuación. Seguro que estaba de turismo, cuando EE.UU ya había anunciado lo que iba a pasar. 

***

Interesante entrevista a un miembro de la farándula:

o nos retratan como una Galicia tercermundista o bien como la de la cocaína, me gustaría que se hiciera algo de la juventud gallega o de las empresas de I+D. Pero el público reclama esto porque la cocaína es muy cinematográfica y televisiva

Sí, yo soy pesimista por naturaleza, pero mis padres ya lo eran. Todo lo veo negro y eso que me va como dios

Me está dando la sensación de que soy subnormal en esta entrevista

No hay nada como asumirlo.

jueves, 24 de febrero de 2022

Tierras de sangre (e hidrocarburos)


Mientras Rusia ataca e invade parcialmente Ucrania, estaría bien recordar los acontecimientos más recientes que han llevado a esta situación, otra más en lo que Timothy Snyder calificó como "Tierras de Sangre". Especialmente como EE.UU ejecutó una de sus operaciones más exitosas en la supuesta revolución ucraniana de 2014, ya tratada parcialmente en este mismo espacio, y cómo ha seguido adelante en su plan para expandir la OTAN al Este. 

La Guerra Fría acabó con el colapso del Imperio Soviético, derrotado económicamente e ideológicamente, pero que salió indemne en lo militar: nunca en la historia de la Humanidad un derrotado acabó conservando todo su arsenal. Obsoleto y caduco en gran medida, pero arsenal con todo su poder destructivo, especialmente en lo que está en el vértice de la pirámide del poder militar. Desde entonces, la política de EE.UU respecto a Rusia ha sido la de seguir hostigando al antiguo enemigo, que ya no supone una amenaza directa ni una alternativa a nivel global, pero conserva sus misiles nucleares. Es una estrategia que no entiende de qué partido esté en la Casa Blanca, y que empezó prácticamente en 1990. 


Gorbachov, una figura odiada en Rusia -y con razón-, accedió a la unificación de Alemania y que el antiguo territorio de la Alemania del Este pasase a formar parte de la OTAN, con el compromiso de que la Alianza Atlántica no incorporase a países del Pacto de Varsovia. No pasaron ni diez años y la República Checa, Hungría y Polonia ya formaban parte de la alianza militar auspiciada por EE.UU. Después vino la denuncia de los tratados antimisiles por parte de George Bush II, y el establecimiento de un escudo antimisiles de nueva generación, mientras la OTAN seguía incorporando nuevos países. 

Así ha sido la historia de estos últimos 30 años, mientras el antiguo poder soviético intentaba conservar rescoldos de sus áreas de influencia a medida que veía que los países de su entorno caían como naipes: pasó en Georgia en 2008, había pasado en Trandniester y pasó en Siria, donde únicamente la intervención de Rusia evitó que en el estado de Oriente Próximo se implantase un califato islámico promovido y armado por EE.UU. Sin embargo, el inesperado golpe de Ucrania fue una sorpresa. 



Si a los grandes teóricos de la Guerra Fría, algunos de ellos todavía vivos y lúcidos, les hubiesen dicho en 1990 que Ucrania pasaría en 20 años a ser un país del área de influencia de EE.UU se hubiesen pellizcado para despertarse. Y, sin embargo, pasó: de una manera mucho más incruenta de lo que se podría esperar de una pieza tan valiosa, y dejando todo en un status quo basado en unas sanciones poco efectivas a Rusia, mientras se daba por hecha la pérdida de Crimea. No fue suficiente para EE.UU. 

Como ya advirtieron algunos en aquel 2014, era muy difícil que Ucrania se desligase completamente de Rusia, porque un país envuelve al otro o, si se quiere ver de otra manera, un país penetra en el otro. Son muchísimos años de historia común, hasta tal punto que es difícil defender que Ucrania existiese más que como noción geográfica hasta que los soviéticos revolucionarios la inventaron. Hace un siglo, más o menos. Y aquí llegamos a la gran cuestión, ¿qué ha llevado a Rusia a invadir parcialmente Ucrania, en una guerra de agresión a un estado soberano como nunca vista en Europa desde la II G.M?

El plan demente de EE.UU de incorporar Ucrania a la OTAN, esto es: de seguir el expansionismo iniciado en 1990 y nunca detenido. Aquí no se trata de países con una historia y una cultura diferenciada antes de 1945, es la segunda república más importante del antiguo estado soviético, que en 30 años de independencia -y ocho sin la tutela de Moscú- se ha desarrollado muchísimo menos de lo que cabría esperar en un territorio que, de partida, tenía mejores condiciones que otras zonas de influencia soviética. 



Uno de los mayores rubros para la economía ucraniana son los derechos de tránsito de los oleoductos y gasoductos que atraviesan el país, herencia del Imperio Soviético. En los últimos años Rusia, en conjunción con Alemania y otros clientes europeos, ha trazado nuevos tendidos pasando por el mar, para evitar el pagos de esos derechos, que llegan a ser una parte importante del precio final, y que de esta manera se convierten en ganancia neta para el país exportador (y pérdida neta para el de tránsito). Así ha sido con el NordStream I, y así iba a ser con el NordStream II, tendido bajo el Báltico y que llega directamente a Alemania sin pasar por ningún otro país. 

A pesar de lo que dice la propaganda y el tópico sobre Rusia y su hombre fuerte actual -una constante en la historia de Rusia, quizás la democracia no sea aplicable en un país con once husos horarios y dimensiones de continente-, la gestión del país ha sido bastante exitosa. Gran parte de las ganancias debido a la bonanza de las materias primas se han destinado a mejoras evidentes en el nivel de vida de la poblacion rusa, palpables en sus medios de transporte públicos, y otras medidas de fuerte impronta estatalista. Por supuesto, no han cesado los gastos suntuarios en forma de macroeventos deportivos y armamento, pero tampoco hace falta irse a Rusia para ver el mismo fenómeno. 

Ya en los años 80 el Departamento de Estado de EE.UU amenazó gravemente a Alemania en contra del tendido del gasoducto de Urengoy. Los indicios del colapso soviético eran evidentes, pero nadie podría precisar cúando: los analistas yankis dijeron que el flujo de dinero para la URSS por ese gasoducto daría nueva vida al régimen, porque ya lo habían visto con el primer gasoducto ruso-europeo de 1973. Ahora Rusia y Alemania estaban a punto de inagurar el NordStream II, y de ahí la urgencia de EE.UU en meter en el mismo pack del problema ucraniano el asunto de la energía. 


Cartel de propaganda soviética contra el intento yanki de boicot al Urengoy



Hace 40 años la presión les salió medio bien, y todavía padecemos las consecuencias. La RFA se negó a que el gasoducto pasase por la RDA, y hubo que hacer un rodeo tendiendo el tubo por Ucrania y República Checa, evitando Polonia y Bielorrusia, la vía más corta y lógica. El Nord Stream II está diseñado para exportar 110.000 millones de metros cúbicos de gas al año, y se ideó cuando el gas costaba 300 dólares/1000 m3. Hagan sus cuentas, pero tampoco las den por definitivas: ahora mismo el gas está a 800 dólares/1000 m3, y algún destacado actor de todo esto apunta a los 2000 dólares/1000 m3

Todo, todo, dinero que iba a parar al Tesoro ruso, sin derechos de tránsito (en torno a los 220 dólares/10000 metros cúbicos) y con consumo asegurado desde el motor industrial de Europa, y su país más poblado. EE.UU lleva presionando desde hace años en contra de la puesta en servicio de esta infraestructura, lo que ha molestado mucho en Alemania, incluso más que la constatación de que los espiaban por vía de los daneses. A día de hoy, es seguro que el Nord Stream II nunca entre en funcionamiento, enviando a la basura los 10.000 millones de euros que ha costado, financiados en un 90% por Alemania.  

Entonces, ¿hacia donde nos encaminamos? A corto plazo, a una invasión y control del territorio ucraniano más próximo y afín a Rusia, un territorio indefendible por Ucrania y por ningún otro país, y la instauración de un Gobierno títere en Kiev. A medio plazo, a un escenario donde la comunidad internacional asumirá la nueva situación -igual que asumió lo de Crimea- y donde proseguirán las relaciones económicas y de todo tipo. Con suerte, declarando Ucrania un territorio no militarizable, al igual que Austria o Finlandia. A largo plazo, y en un contexto de calentamiento global -que no cambio climático- que beneficia enormemente a Rusia con la apertura de vastísimas áreas del territorio a la agricultura y la explotación de todo tipo, a una nueva Guerra Fría mucho más parecida a la existente hasta 1989 que la vivida en estos últimos 30 años, donde la inferioridad rusa era muy evidente. 

Con todo, el problema de las guerras es que se sabe cuando empiezan, pero no cuando acaban y las derivaciones que puedan tener. EE.UU viene de la espantosa imagen de la desbandada en Afganistán después de 20 años en un pozo sin fondo, y no es totalmente descartable que el octogenario gagá al mando intente una política militar más directa, después de años de revoluciones de colores (la naranja, la violeta, la blanca) en el espacio ex-soviético, con un coste próximo a cero. Y no tengan miedo de apagones o inviernos sin calefacción, porque los gasoductos existentes seguirán funcionando a pleno rendimiento, engrasando nuestro bienestar y las arcas rusas. EE.UU no dará el paso de imponer un veto a las importaciones de petróleo y gas ruso, básicamente porque son insustituibles a  medio plazo: simplemente va a impedir que vayan a más.

***

Una noticia digna del franquismo, ese régimen del que el actual es heredero en todas las cosas de uniformidad y uniformados. 

***

De esa clase de noticias que nos regala habitualmente Extremadura, tierra especialmente fecunda para estas cosas.  

***

Menuda declaración de impacto ambiental más exhaustiva. Vale que es de un AVE y siempre son más especificas, pero asusta -para bien- el grado de detalle. 

***

Otro buen artículo sobre gentrificación y urbanismo típicamente madrileño.

***

(Relacionado con lo anterior) Galicia es preciosa y lo seguirá siendo. 

***

No se puede ser más #MafiAsturias: todos pagaremos la indemnización a un Policía agredido en servicio por un insolvente. Además de su sueldo público, claro. 

***

Un placer leer a Vaclav Smil, auténtico sabio. Una pena que la entrevistadora sea la incapaz de Zabalescoa, especializada en arquitectura y diseño, y que confunde en la entrevista el PIB con la renta per cápita, y que es capaz de hacer esta memez de pregunta:

Usted llegó a Canadá desde Checoslovaquia hace 50 años. ¿Por qué?

¿Quién quiere vivir en una jaula comunista?

***

Terrible artículo sobre la incipiente sordera que padecen algunos músicos de estilos melódicos agresivos. Como en España todo es pandereta, quieren que se tipifique su dolencia como "enfermedad laboral", esto es: paguita al canto. En el artículo se citan ejemplos de buenas prácticas de países más desarrollados, basados esencialmente en la prevención temprana del problema con tapones y moderación en el volumen. En ningún momento del artículo se indica si en esos países se da paguita, por razones evidentes. 

***

Policías españoles detenidos por delitos muy graves -si no, no estarían en la cárcel- escriben una carta en apoyo de su compañero de trullo Hugo "El Pollo" Carvajal. Con amigos así, ¿quien quiere enemigos? Fíjense si no en este detalle de la misiva:

“Hugo, aunque este escrito brote de la parte más baja de la sociedad, de los presos, te damos nuestra fuerza y apoyo para mantener la esperanza en la Justicia de nuestro país”

 Hombre, la parte más baja de la sociedad no son los presos, pero sí lo son, con total seguridad, los uniformados presos: aquellos que teniendo el monopolio de la violencia legal, y muchas prebendas asociadas a su uniforme, están en la cárcel por su ambición y codicia. 

***

Interesantísima entrevista a Alejandro Zaera-Polo, el arquitecto que no construye en España porque se negó a pasar por el aro de la corrupción madrileña tras haber construido el Instituto de Medicina Legal (el donut) de la malograda Ciudad de la Justicia, ahora reconvertido en morgue. 

***

Escaso artículo sobre cómo la industria del azúcar ocultó durante años los efectos nocivos sobre la salud vascular y dental de su producto. 

 

 

lunes, 11 de enero de 2021

Retrato de un país después de una borrasca

Una imagen cada vez más rara: un profesor en un aula llena

Uno de los lugares comunes con los que se le llena la boca a los políticos y a la plebe es que la educación es el futuro, que hay que cuidar la enseñanza desde los primeros balbuceos (¡gratuidad y obligatoriedad del tramo 0-3! ¡libros gratis! ¡becas!), la generación mejor formada y demás gilipolleces que conocen perfectamente. 

Después viene la realidad con toda su crudeza, la de un país ultramontano y en gran parte cavernícola en todos estos aspectos. Y en los demás, si me fuerzan. El temporal Filomena ha sido el vector necesario para mostrar este carácter indómito y racial del país que nos ha tocado vivir, porque cualquier excusa es buena para aplicar el auténtico lugar común de nuestro país: no dar un palo al agua. 

El temporal ha venido fuerte, y no es el motivo de este post. Fuerte, pero no deja de ser un asunto de nieve y hielo, frío en una sociedad aclimatada al veraneo 24/7/365, al laissez-faire entendido como no toques los cojones, a la erosión total de la autoridad no sustentada por una pistola, y al "total, a mí que más me da". 

La Comunidad de Madrid, la región que quiere ser España y que quepa toda España dentro suyo, acaba de anunciar la suspensión de las clases hasta el próximo dia 18 de enero, nueve días después del temporal de nieve totalmente extraordinario que se ha abatido sobre la zona. Nueve días, con sus días y sus noches heladoras. Las razones esgrimidas, más allá de los dos días -hoy uno, mañana el siguiente- anunciado cuando la región amaneció completamente blanca, son de los más variopintas y vagas. 

  • Necesidad de revisar "daños estructurales" -la nevada ha sido de 30 centímetros, no de un metro- en los colegios, como si lo sufrido no hubiese sido una cosa esperable, y sí un terremoto de esos que deja centros educativos tambaleándose, una inundación con todo lleno de barro, o un incendio pavoroso con olor a humo. 
  • "Arreglar desperfectos": ramas caídas y demás, porque dentro de los recintos no ha pasado nada, salvo que hubiesen dejado las ventanas abiertas durante todo el cierre vacacional de Navidad. Se da la circunstancia de que muchos colegios publicos tienen la figura del conserje -a veces con vivienda dentro del recinto-, que a estas horas estará quejándose de la "falta de medios" -un clásico perenne- y viendo la tele, porque entre sus funciones estatutarias no está apalear montones de nieve. 
  • "Garantizar una vuelta segura a las aulas" ¡Cómo no! ¡La seguridad! Pavorosas imágenes de niños resbalando entre el hielo perpetuo propio de una banquisa ártica adornan los pensamientos de los políticos al mando y de los nidos de víboras y frustaciones vitales que son las AMPAs

En la forma y en el fondo, les valdría cualquier excusa. La actual generación escolarizada ya ha perdido cuatro meses de educación presencial por culpa del Covid-19, y fue ayer mismo. Ahora mismo, con esta decisión, volverá a pasar un mes entero sin pisar un colegio. En el arco de un año, habrá pasado en educación presencial únicamente 15 semanas de 52 posibles, una indecencia para un país que sigue vendiendo eso de la educación es el futuro, y bla-bla-bla. 

La decisión se veía venir, no obstante. Como todas las que incidan en la vagancia y desidia general de la sociedad, de la generación de padres que va en chándal de lunes a domingo -y se queda de chismorreo en la puerta después de dejar o recoger a sus vástagos-, y del esfuerzo individual de cada uno. 

En otros países, una vez que se han despejado las carreteras, lo primero que se despeja es los accesos al colegio. En Madrid, tres días después de la Gran Nevada, las entradas a los colegios siguen blancas: nadie ha considerado que sea una infraestructura crítica. Nadie ha organizado quedadas ciudadanas para limpiar colectivamente los accesos, porque eso lo debería hacer el Estado, a pesar de que los medios de propaganda dicen sottovoce que está desbordado y no tiene medios. Nadie considera que pasar un mes entero sin escolarizar -y la semana de la vuelta será "de repaso", porque nadie se puede quedar atrás- es igual de grave que un hospital sin plena viabilidad, o una carretera importante impracticable. 

Por supuesto, quienes opinamos así somos minoría. En contra están los que se escudan en las bajas temperaturas, en el Covid-19 (ya ven que incidencia mínima ha tenido en el primer trimestre en los centros educativos) y, especialmente, en la laxitud con la que se toman todos estos asuntos. "El niño mejor en casa", "a esta edad lo mejor es divertirse", "aprenden mucho con la tablet" y "lo importante es la seguridad".  Lo fácil es cerrar los colegios. Lo fácil, y lo vulgar.

Es el mundo que nos ha tocado vivir. Con circunstancias sobrevenidas y de las que no existe recuerdo reciente -una pandemia, un temporal de época-, pero siempre con las mismas soluciones: los niños en casa, el ya se verá -apuesto lo que quieran que hasta el viernes no despejan las entradas a los colegios, y hará más el deshielo natural que las palas de operarios- y a quejarnos de seguir a la cola de Europa en tantas cosas. Han pasado 12 años desde el reparto gratuito de ordenadores en algunas comunidades autónomas, una medida electoralista que teóricamente iba a sacar, aunque solo fuese por efecto probabilistico, un Bill Gates, y lo que han salido son youtubers. Esperen a ver lo que sale dentro de 12 años de la generación que se ha tirado un año escasamente escolarizada. Es fácil de adivinar. También los hayes y quejas de los que estén en el Poder, mientras piden "pizarras inteligentes" y "más recursos", cuando sencillamente falta lo más básico: voluntad de enseñar, y voluntad de aprender.

***

"La pensión media de jubilación en #MafiAsturias es de 1408 euros".  Cobran más los jubilados que los trabajadores, los jóvenes y bastante autónomos. Un sistema perfectamente sostenible. 

***

¡Hombre! ¡La cerveza! No podía faltar en un proyecto de este estilo. Tanto quieren cambiar el mundo, que siguen con los mismos vicios de siempre. 

***

Así funciona España, y Galicia en particular. 13 años después de la entrada en funcionamiento de la inútil planta de LNG de Reganosa hacen la declaración de impacto ambiental. Por supuesto, sale positiva. Como para no.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Atentado terrorista-religioso en Madrid

El cruceiro y el barrendero

Vivimos un tiempo maravilloso para las noticias descacharrantes. Hace pocos días apareció destrozado un horrible cruceiro plantado en medio del centro de Madrid, porque era un "regalo" del Centro Gallego a la ciudad. No faltó el tiempo para que los responsables políticos apuntasen a la vía ideológica -por su significación cristiana, no gallega- para ese derribo, porque en el fondo están ansiando tener a su Samuel Paty, a tener de nuevo a la ETA, a poder sacar su ideología.

La presidenta regional habló de "se empieza por atacar lugares de culto (...) y se sigue así", quizás refiriéndose a que algunos de sus rivales políticos se dedicaban a asaltar iglesias en sus años universitarios, cuando ella estaba en una asociación del Opus llamada Altavoz, y el presidente gallego -región que exporta desde hace 400 años ingentes cantidades de población a la capital- amenazó con enviar un nuevo regalo, quizás aún más feo que el derribado. 

La ocasión es propicia para hablar del espantoso lugar donde está emplazado ese horrible símbolo de una civilización obsesionada con la muerte -la propia tipología del cruceiro es profundamente mortuoria- y el feísmo, y es que la plaza Jacinto Benavente es, en sí misma, un horror donde el símbolo derribado era un elemento más. 

Y si estaba ahí es porque el Centro Gallego está al lado, en un edificio horrible construido cuando el Desarrollismo, y que no desentonaría nada en Navalmoral de la Mata o Monzón como el típico edificio con gestorías, seguros agrarios y anuncios de Vía Dígital descoloridos. Es tan horrible y, en si mismo, tan gallego, que durante muchos años su primera planta estuvo sin ventanas, en una imagen más propia de Ankara o de Chantada que de la capital de España. Para afear aún más el conjunto, tiene una escalera de incendios exterior, como si esto fuese EE.UU.

El magnicidio

Toda la plaza en sí misma es un despropósito, y un perfecto resumen de lo que es Madrid. Está situada a medio camino entre la Puerta del Sol y  la Plaza Mayor, en un punto elevado que hace de nodo de caminos: ahí acaban o empiezan la calle Atocha, la calle Cruz, la calle de la Bolsa o la calle Carretas. Podría ser un sitio bonito, y es profundamente horrible. Un asco sin solución, por mucho que haya mejorado perceptiblemente en los últimos años. 

Al menos ya no hay putas callejeras que, en el sentido del reloj, se situaban justo en la acera de enfrente del Centro Gallego, sabiendo que no hay mejor cliente que los parientes de Tojeiro. Hace poco peatonalizaron el estrecho tramo de calle que separaba ambas orillas, ya demasiado tarde para facilitar las relaciones. 

Siguiendo ese sentido y orientación norte, en la esquina superior derecha de la plaza hay una librería de la cadena cristiana San Pablo, donde siempre merece la pena una ojeada al generoso escaparate, con su universo paralelo e invendible. En la misma acera hay una franquicia de churros, y todo ese lateral está separado de la plaza por la horrible boca de un aparcamiento y la salida de un túnel subterráneo que cercena todo el conjunto urbanístico, si lo hubiera o hubiese en algún momento. Es una muralla infranqueable, y un auténtico disparate.

En la parte sur de la plaza está el Teatro Calderón, volcado desde hace tiempo a los musicales, y famoso en su momento porque un día se cayó toda su marquesina de golpe, matando en el acto a varias personas. Es un edificio bonito, de estilo beaux-arts, y que no desentonaría en París o Bruselas, pero que aquí aparece sin conexión alguna con su entorno, y también ayuda mucho que se llame Teatro Haagen-Dazs, o que continuamente esté cubierto con cartelones horripilantes de espectáculos para gente que cree que un musical es un acto cultural. 

La mítica primera planta del Centro Gallego

Y da igual, porque entre la plaza y este edificio con cúpula pasa la calle Atocha que, aunque dulcificada en sus carriles y con las medidas de restriccion del tráfico en el centro, sigue siendo un atolladero donde se juntan taxis y buses en un embudo, porque también es estación terminus para bastantes líneas de la empresa municipal de transportes, una instalación que se come el 20% de la superficie de la plaza. 

En la parte oeste, por fin, se encuentra un edificio unitario de la administración de Justicia, parte del Registro Civil, y donde durante mucho tiempo se han juntado a su puerta locos y desesperados con sus pancartas de que les han robado hijos, no les reconocen derechos, y cualquier otra cosa, en una escena digna de ciudad estadounidense. El panorama un día normal es de cagadas y meados, mientras una terraza abusiva invade progresivamente más espacio, porque encima ahora tiene la legislación de su parte con lo del Covid-19. 

El conjunto se completa con una horrible estatua realista -esa moda de los noventa y dosmil- de un barrendero en posición de barrer, y que está puesta justo enmedio del eje norte-sur de la plaza, de tal manera que si quieres atravesar rápidamente el lugar -como hace todo el mundo, porque nada invita a quedarse- está justo en medio, produciéndose habitualmente escenas de confusión entre los viandantes, azuzadas porque en Madrid nadie deja pasar a nadie, en una muestra de civismo compatible con lo de ciudad abierta y acogedora. 

Muchos elementos urbanos=muchos obstáculos

No hay plaza. Todo el conjunto es un horror sin paliativos, y solo la reciente peatonalización de varias calles que van a dar a ese sumidero ha aliviado un poco la angustia del lugar. Como ven, el cruceiro no podria estar en mejor sitio: es un elemento tan horrible, tan fuera de lugar, y tan vinculado a un sitio y una cultura ajenas, que solo ahí podría pasar desapercibido, y ni siquiera, porque también estaba situado justo donde más puede molestar a un viandante. 

Ha adquirido un protagonismo que no le pertenece porque hay ganas de politizar todo. Desde un primer momento los comerciantes del lugar dijeron que lo había derribado uno de los muchos vagabundos y sin techo que prosperan día tras día en Madrid, sin que ninguna administración ataje el problema. Incluso el propio ABC, con lo que le hubiese gustado un derribo ideológico-religioso, ha tenido que reconocer que el iconoclasta es un músico callejero, y no un mena al grito de allahu akbar. 

Feijoo ya ha prometido reponer ese símbolo inmarcesible, esperemos que esta vez con el doble de tamaño. Al fin y al cabo, en Madrid está el mayor cruceiro del mundo, esa Cruz del Valle de los Caídos, erigida -y no es casual- como decoración para la tumba de un gallego, pero que solo le ha servido para menos de 50 años. Sic transit.  Qué menos que estar a la altura de las circunstancias y regalar una con mejor pedra, esa palabra y material totémico para esa cultura.

Será otro apaño circunstancial. Como explicado, no es el símbolo regionalista-religioso en sí, es el conjunto donde se ubica. Y, al igual que en el Valle de los Caídos, algunas cosas solo se solucionan con dinamita y volviendo a erigir todo de nuevo, intentando no repetir los errores del pasado.

***

En su labor profesional, los militares ven vídeos pornos de pago y sacan parecidos con compañeras, a las que acosan y persiguen para expulsar de la carrera.  Todo tiene una lógica muy trazable.

***

Las mamandurrias de este país no tienen fin. Además, la Cruz Roja es especialista en estas lides. Se lleva una subvención por la cara por su ayuda en la "Operación Paso del Estrecho", que este año no se ha hecho, como recoge el preámbulo. Entonces, ¿cómo logra chupar del bote si no ha habido prestación alguna de servicio? "Por ayudar en otras tareas", como informar, distribuir mascarillas....en una de las razones incluso se usa el condicional....

341.400 euros, otra patita más de la lluvia de dinero público -que pagaremos con deuda y déficit- sin control alguno.