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lunes, 29 de mayo de 2023

Órdago de Pedro Sánchez

Elige tu partido de izquierdas
No se votaban unas elecciones locales y regionales, se votaba una primera vuelta de las elecciones generales. Así ha sido siempre que el calendario electoral se ha dispuesto de esa manera (como en 1995-1996), y así ha sido en esta ocasión, con la elecciones aún más cerca que en aquel precedente, y con toda la campaña llena de temas nacionales (sic) como Bildu, votos por correo comprados en una de las plazas fuertes en África, la "libertad" o el "comunismo". 

El descalabro ha sido muy fuerte para todas los gobiernos de coalición que había a lo largo de las diferentes autonomías españolas. El primer análisis de la noche electoral lo hizo el falangista octogenario de Cantabria, un personaje nefasto en sí mismo, y provoca vergüenza a la inmensa mayoría de los castellanos con vistas al mar: algo sobre una marea -por la derecha-, que es inevitable, y que cuando estás en la playa te va a mojar. No busquen más elaboración, porque el personaje da para lo que da. 

Después vinieron los análisis de Lambán -que gobernaba el desierto aragonés en coalición con Podemos-, valencianos y demás: lo hemos hecho bien, pero es claro, desde el Gobierno central han hecho unas cositas que nos han perjudicado. Y no es mal análisis, incluso ocultando su negligente gestión, porque en cuatro años ha habido pocas transformaciones en esas regiones que veían, por primera vez, gobiernos de coalición y a los herederos del Partido Comunista en el poder. No es mal análisis por lo que les toca, pero es tremendamente injusto. 

Aquí -espacio aperiódico donde los haya- se escribió, con ocasión del advenimiento del gobierno PSOE-Podemos que, o se hacía bien, o se iba a iniciar un ciclo largo de gobierno de la derecha con la ultraderecha. Después vino el coronavirus, después la invasión rusa de parte de Ucrania, la guerra civil en el PP (con el líder del partido usando la palabra "testaferro" para los negocios del hermano de la rival en el partido) y, en medio, quedaron las políticas. 

Se ha legislado mucho, y en general bien: lo del salario mínimo -que iba a romper España y enviar a la quiebra a los hosteleros, los mineros de los autónomos-;  la Ley de Educación que impide financiar con fondos públicos a centros que segregan por sexo; la Ley de Vivienda; la refundida Ley de Memoria Histórica (que ahora impide ensalzar al dictador Franco); la reforma del voto exterior; la Ley de Universidades y muchos otros ejemplos. Muchos. Se ha hecho una labor legislativa intensa y extensa, considerando el tiempo en el poder y las dificultades de una coalición inédita en el actual régimen parlamentario. El problema es que se han permitido excesos legislativos que han calado, y mucho, en la opinión pública. 

Y sobre eso se ha votado en las elecciones locales y autonómicas, cómo no. La izquierda identitaria a la que ha evolucionado el comunismo tras abandonar el modelo alternativo al capitalismo ha monopolizado debates estúpidos y bizantinos para definir cosas que vienen dadas por la naturaleza y que, cuando no es así, afectan a una minoría de una minoría de una minoría: a menos del 0´1% de la población total, y siendo extremadamente generosos. A nadie le interesan esos asuntos, y no hay una demanda social, salvo que sea impulsada desde la política, para una de esas estúpidas leyes impulsadas desde el Ministerio de la concubina de Pablo Iglesias (y que está donde está por acostarse con quien se acuesta). 

Si eso ya era malo, peor ha sido otra estúpida Ley vendida como "un avance social" y que aportaba poco o nada. Estaba tan mal redactada, tan hecha con las tripas, que inmediatamente provocó la rebaja de condenas de violadores, e incluso la puesta en libertad de algunos. La derecha tenía razón en este asunto, y en algunos otros, y ha sabido capitalizar al máximo el asunto y sus terribles consecuencias, con mucho más perniciosas que sus posibles efectos positivos. Estaba tan mal hecha, que el PSOE y el PP votaron juntos en el Congreso para cambiarla, con la estupidez comunista de Podemos votando en contra por simple y estúpida cabezonería infantiloide. 

Sobre todo eso se votó ayer. Y la gente votó por el cambio, a pesar de que muchas políticas a nivel municipal -esas "ciudades del cambio" que han durado ocho años, y eso las más duraderas- se hayan hecho políticas que mejoran la calidad de vida a todos, hacen ciudades más vivibles y acaban con parte de las mamandurrías, pero sólo una parte. Eso, la gente normal, porque los ultras y los conservadores siempre iban a votar en contra de un Gobierno que pacta con lo que ellos consideran "terroristas", e incluso, a tenor de las declaraciones de los líderes regionales del PSOE en las regiones de siempre, también gente de su propio partido político. Eso es lo de menos, ya se sabía cuando se constituyó el Gobierno con los apoyos de los que, desde tiempos pretéritos, califican de "AntiEspaña". 

En lógica consecuencia, el Presidente del Gobierno ha disuelto las Cortes y ha convocado elecciones. Se quedan colgando leyes en tramitación como la de la Familia (más permisos, más cocrianza, más ideología: como si el hombre hubiese parido) e inauguraciones retrasadas para la fecha prevista de los comicios, allá por noviembre o diciembre de 2023: la del AVE a Asturias, por ejemplo, pero muchas más. La jugada, que ha pillado con el pie cambiado a todos, se podía intuir cuando Pedro Sánchez no compareció ayer, y esta mañana convocaba una rueda de prensa desde La Moncloa -sede del Gobierno- y no desde Ferraz -sede del Partido-. En el PSOE, al menos, mantienen la distinción entre ambos ámbitos, cosa que no ha pasado cuando el Partido Podrido ha estado en el poder (solo 14 de los 44 años de elecciones libres en España).

Habrá elecciones generales el 23 de julio. Solo hay 10 días para que los partidos que se presenten en coalición tengan listas sus candidaturas, lo que obliga a que la gallegada que ha hecho la gallega Yolanda Díaz tome forma, o no, después de un año gallegueando por ahí, sin concretar nada, solo dando abrazos y haciéndose fotos. Es una labor titánica en alguien así, y dirigiéndose al electorado que se dirige, pero parece que lo lograran, incorporando así a los 600.000 votos que en 2019 fueron a Más País, y que solo se tradujeron en dos escaños: el de Errejón, y el del otro del que nadie se acuerda. 

La duda está en que hará Podemos, lo que queda del partido que revolucionó la política española de los pies a la cabeza -y no es exagerado, antes ni existía la declaración de bienes de los cargos públicos- en las europeas de 2014, y que está por ver si llega a las elecciones de mismo signo en junio de 2024, ya convocadas. Es lo que ha durado un partido personalista, maniqueo y en gran parte espúreo, que se ha hundido por la razones que todos sabemos, y donde la persecución del aparato estatal heredero del franquismo no es una razón tan principal como vende el Líder Fundador, y cabeza visible del entramado. 

En principio, parece que acudirán en conjunción con la gallega de Trabajo y el resto de grupúsculos de izquierdas, incluyendo los verdes de Más País, y en este sentido el estrecho margen de diez días ayuda a que no se metan en imbecilidades propias de su ideología y de meter a sus cuadros en posiciones elegibles. Al final, tanto Podemos, tanto fin del bipartidismo, y lo que se va a presentar es un engendro que bien podría llamarse Izquierda Unida. Por la Ley Electoral, cuantos más, mejor, y menos votos disperso o no representado en provincias dominadas por el bipardismo, el problema es que mucho de su electorado se quedará en casa ante la disyuntiva de votar a la misma lista donde está su enemigo acérrimo, aún siendo de la misma religión. 

Metáfora política actual a partir de una foto antinuclear

Es parte de la estrategia del PSOE para sobrevivir. Superado el riesgo real de que fuese superado como el partido más representativo de la izquierda -y se quedaron muy cerca en las elecciones de 2015-, el partido más implantado en toda España depende para perpetuarse en el poder de que los situados a su izquierda no se desplomen, dado que en una generales pueden sacar, como mucho, en torno a 120 diputados. 

Eso, unido a unos 40 que puedan sacar las izquierdas unidas, más el apoyo de partidos locales, le daría para continuar un Gobierno que se va a elecciones anticipadas con unos excelentes datos económicos -nunca había habido tanta gente empleada en España, por ejemplo, y ese el gran tema económico en el país, porque la inflación no ha hecho que las terrazas se vacíen-. Al parecer, ese es el cálculo que han hecho desde Ferraz: extrapolando los resultados de las municipales y autonómicas a unas generales, al Partido Podrido le daría para 160 diputados, y solo podría pactar con Vox para la investidura porque ningún otro partido de la cámara quiere pactar con unos herederos directos de Franco y el autoritarismo español de Balmes y más allá. 

Ojo, que después se gobierna con 160 diputados perfectamente. Y con 144, como hizo Zapatero. El problema es la investidura. Al PP, con su política de tierra quemada, nadie lo quiere como socio, y más cuando se intuye que los líderes reales son la facción madrileña, encarnando un centralismo caduco y sumamente pernicioso para un partido que aspira a gobernar sobre todos los españoles, incluso en las zonas donde es la cuarta o quinta fuerza municipal y autonómica, como en Cataluña o País Vasco. El PP necesita a Vox, y el idiota narco de Feijoo ya ha dicho hoy que en la misma noche electoral ya tuvo contactos para sacar adelante gobiernos autonómicos. 

Les da absolutamente igual que sea un partido ultra. Que en Europa esa ideología esté marginada entre sus propios primos de la derecha, que han establecido un cordón sanitario para no contaminarse con sus problemas de la inmigración, la raza, el género, la religión y lo auténtico. "Defiende lo nuestro". Ya han pactado con ellos para conseguir Gobiernos autonómicos, e incluso gobiernan en coalición en Castilla-León, ¿cómo no van a hacerlo a nivel nacional? 

El PSOE va a hacer la campaña de las generales en un clima sumamente positivo para su estrategia de presentar a Vox como El Mal: por cada noticia de pacto, el partido socialista podrá decir que van a poner de consejero o concejal a tal o cual impresentable con denuncias por maltrato, estafa, cohecho o narcotráfico, porque gran parte de sus cuadros proceden de ese tipo de gente; eso sin llegar a entrar a lo que hayan dicho sobre la mujer, las personas de otra religión, raza o ideología, que ahí no se libra nadie, y no se libra simplemente por militar en ese partido. 

El problema es que el electorado ya se ha encontrado en esa disyuntiva, y ha votado de una manera bastante más inteligente de lo que los spindoctors y politólogos atribuyen a la masa. Pasó en Madrid, en las elecciones adelantadas de 2021. Se contó aquí. El idiota de Pablo Iglesias centró toda la campaña en el pacto inevitable entre el PP y Vox, y también en un soterrado "o yo, o el fascismo". ¿Y qué pasó? Que el ascenso de Vox se detuvo, la burbuja de Ciudadanos pinchó, y mucha gente que oscila su voto entre el PP y el PSOE -un 10% del electorado, y es el que decanta las elecciones desde 1977- votó masivamente al PP, porque la gente sabe sumar y hacer sus cábalas: para que el PP no tenga que pactar con Vox, voy a votar al PP. 

No, no te voy a ayudar, Tucán indecente

Así pasó, y así se ha concretado en las elecciones de ayer en la misma zona. Después de no haber podido sacar el presupuesto -en la vida legislativa, la votación más importante de cada año- en tres de los cuatro años de legislatura por culpa de la oposición de Vox, la gente ha votado masivamente al PP. Mayoría absoluta en la Comunidad, y también el Ayuntamiento. Mayoría absoluta, y dada a un partido que cuando ha gobernado así, y da igual en que zona de España, se ha comportado con métodos, técnicas y prácticas de auténtica banda mafiosa, mucho más allá de un hermano medio tonto que factura 300.000 euros en mascarillas. 

Normalmente, cuando te ves obligado a prorrogar el presupuesto en tantas ocasiones, pierdes las elecciones. Simplemente, no has podido aplicar tu programa de Gobierno por falta de dinero, porque no se ha podido destinar a esos fines previstos. Así ha vivido Madrid esta legislatura, y aún así han sacado mayoría absoluta. Esto se explica porque en Madrid hay tal cantidad de dinero, y se gasta de manera tan estúpida, que nadie nota su falta o no, por mucho que lloriqueen por una Sanidad que sigue siendo altamente efectiva para los medios de los que dispone. O la Educación. Y se explica también por qué el Partido Podrido, en Madrid, puede presentar como candidato a un estropajo, que lo votarán igual. A Cifuentes o Ayuso me remito, porque son las herederas del modelo ideado con Esperanza Aguirre. 

El órdago de Sánchez, un político que venció a su propio partido con el caso de Gusana Díaz, es antológico. Le puede salir bien o mal, pero seguramente le va a salir mucho mejor que haber retrasado las elecciones a final de año ("hará cualquier cosa por mantenerse en el poder", decían los ultras), cabalgando la ola relativamente favorable de los sorprendentes datos macro y microeconómicos, la próxima presidencia de la Unión Europea -a ver cómo la compatibiliza con la campaña- y el miedo a Vox, que va a funcionar muchísimo en regiones de España donde el PSOE siempre ha tenido un caladero importante de votos, como Cataluña. 

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Si me dispensan, otro día escribo más en detalle del candidato a la Presidencia del Partido Podrido, un señor de 61 años con escasos estudios y amigo de un narco cuando era la edad de estudiar. 

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Feijoo llega a Cádiz y dice que tiene la "pupila dilatada", todo un guiño a los compañeros de profesión de su amigo Marcial Dorado. Es tan gallego que intenta tener un habla culta, pero solo demuestra su ignorancia. 

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Fantástica historia sobre el desconocido origen del Monopoly, el popular juego de mesa. 

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Protegido con la categoría de "monumento" -y se quedan cortos- la obra maestra de Fisac. Es una decisión importante, porque el edificio está en una zona muy jugosa y revalorizada, y ya se sabe la avidez de los escuelas privadas y centros de negocios por encontrar ubicaciones "emblemáticas" y "centrales". 

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Van a poner un Burger King en los bajos del edificio del casino de Santander. Siempre aspiraron a ser una ciudad de alta burguesía, pero la realidad es terca.

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¿La Comisión Europea no iba a prohibir estas animaladas? Toulouse y Barcelona, separadas por 250 km. de buena autopista, tendrán tres vuelos a la semana, cortesía de Vueling. Es un desatino y una aberración, se mire como se mire. Mientras tanto, en el país vecino sacan una ley para prohibir los vuelos internos de menos de no se cuantas horas, pero las excepciones son tantas que solo se aplicará a vuelos estúpidos. 

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Derribar una presa que no ha cumplido ni cuarenta años....un pueblo (el más feo de España por encima de lo 10.000 habitantes) donde no se puede beber el agua del grifo. Qué desastre todo. 

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Cada vez menos libros en las bibliotecas escolares, y cada vez menos bibliotecas escolares, a pesar de ser obligatorias por Ley. 

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Bonito artículo, muy blanco, sobre el creciente tráfico de cruceros en Burdeos. 

jueves, 10 de marzo de 2022

"Vienen tiempos duros"

A esta no le puso la mesa grande, no
La frase la dijo Pdr Snchz hace unos días en el Parlamento. Es realmente inaudita en alguien que dirige un país donde el optimismo es la carta de presentación -independientemente del signo político-, de cualquiera al mando. Siempre vamos a más, vienen los turistas, triunfamos en el deporte, ra-ra-ra-ra. Que yo recuerde, nadie ha hablado con tanta franqueza negativa sobre algo que vendrá, especialmente porque rompe la narrativa impuesta tras la Transición, esa que rompió con nuestro tradicional derrotismo.

Vienen tiempos durísimos. No voy a abrumar con cifras macroeconómicas y microeconómicas. Los que tengan alguna empresa o negocio ya lo estarán viendo, y los asalariados lo van a ver muy rápidamente cuando su poder adquisitivo se vea reducido en cifras de dos dígitos, por el efecto tenaza de la subida de la energía ampliamente entendida, y de la inflación. De ahí viene la urgencia con la que Pdr Snchz, en la misma sesión parlamentaria, anunció un Pacto de Rentas. 

Forma parte del neolenguaje orwelliano, similar a ese Fondo para la Paz con el que la UE está armando al Ejército ucraniano, con armas encargadas hace un año. ¿Qué es un Pacto de Rentas? Pues la nueva versión de la moderación salarial, término-tótem de las economías que no compiten en productividad, y si en salarios bajos. Como la nuestra. 

Para poner el adecuado contexto, sepan que el 22 de enero el mismo gobierno anunciaba, con el tradicional boato de estas ocasiones ("nuestros mayores", "dignidad", "dignificación" etc) otro nuevo aumento de las pensiones, a añadir al aumento automático que se hace todos los años usando como referencia el IPC medio de diciembre a noviembre del ejercicio anterior. 

Una locura en un país en el que un jubilado ya cobra más que un joven, y el concepto joven aquí es extremadamente amplio. Por decreto, porque sí, los que ya no producen cobran más y más, a sumar a otras prebendas de las que no disfrutan los que si están en edad de trabajar, como transporte público gratuito en muchas ciudades de España. 

Ahora ha llegado de sopetón el brutal shock económico por la guerra de Ucrania y la insensata escalada de sanciones económicas mutuas, que se une a la escalada de la inflación ya en marcha antes del conflicto (IPC intermensual de febrero: 7´4%, subyacente del 3%), y en España con todos esos convenios colectivos vinculados al IPC, y el ya comentado caso de las pensiones. 

De ahí viene la urgencia del Pacto de Rentas, del que no se ha concretado nada ("es como el título de una película sin saber el argumento", ha dicho Garamendi de la CEOE), pero del que hasta más holgazán se dará cuenta que consistiría en congelar las subidas salariales por decreto y sin estar vinculadas a un aumento de la productividad o la actividad, mientras que los beneficios empresariales serán mucho más laxamente regulados, como se está viendo en las empresas eléctricas, al margen de sus beneficios caídos del cielo.

Por la rapidez con la que está yendo todo -ayer el mermado Borrell ya pidió apagar las luces y bajar la calefacción, para recochineo general: si se hace, será por su precio-, y la franca intención de uno de los bandos de la guerra en armar a los ucranianos para una conflicto largo y destructivo, es razonable pensar que la situación va a desembocar en auténticos polvorines de consecuencias imprevisibles. 

Mano de obra para la vendimia
Estamos ya en una situación en la que las clases medias van a sufrir especialmente las consecuencias de la guerra económica emprendida por Europa; las ayudas, si llegan, irán a los que están categorizados como pobres, al igual que les han llegado los bonos sociales y demás prebendas del Estado. Son esas mismas clases medias que conforman la mayoría de la población de Europa, a las que sus élites dirigentes han metido un conflicto en el que todo va a salir más caro, y para siempre.

La propaganda que sufrimos nos dice constantemente que en Rusia va a haber un colapso, que no van a aguantar las presiones y que terminarán abandonando su plan de conquista por la presión popular. Independientemente de que eso pueda llegar a pasar, Putin no tiene por delante unas elecciones y, si las tuviese, tampoco creo que las fuese a perder: por haber eliminado a la oposición, y porque está en guerra. En el resto de Europa sí tenemos elecciones, que es donde se cambian Gobiernos.

Todos los teóricos del colapso ruso por las sanciones económicas dan por seguro que el bloque europeo pasará más o menos indemne sobre las ascuas de la crisis económica, y la Historia nos demuestra que no tiene porque ser así. Aquí el voto todavía quita y pone y Gobiernos, incluso en tiempos de guerra. Las potencias que se metieron de lleno en la I G.M entraron victoriosas y con ganas de guerra -manifestaciones de cientos de miles de personas celebrando la declaración de hostilidades- y, años después, poco quedaba de eso. 

No ya el conocido golpe bolchevique de 1917, es que después vino el colapso del sistema austro-húngaro, el del II Reich alemán e, incluso entre las potencias vencedoras, los laboristas ganaron sus primeras elecciones al inicio de la siguiente década, en gran parte como consecuencia de las penurias provocadas por la guerra. A usted le puede parecer lejano todo eso, igual que le parecía lejana la gripe española de 1918, básicamente porque han pasado cinco generaciones y se ha perdido la memoria de las cosas que pasaron, igual que en Europa se ha perdido la memoria de la guerra. Está todo más cerca de lo que parece. 

Son esas mismas clases medias que van a padecer lo más crudo de la guerra económica desatada, y son las mismas que votan. Que quitan y ponen gobiernos, al menos en esta parte del mundo. Gente que se considera "clase media" -hay un sesgo a autoubicarse en ese segmento, nadie se define como "pobre"- aunque tenga problemas para llegar a fin de mes y pague la hipoteca porque está alquilando otra casa más pequeña que compró años antes, entrampándose de manera arriesgada. Clase media de esa, la más abundante en España. 

Es la misma que ya está padeciendo que los 50€ en combustible ya no dan para tirar toda la semana, y lo que está por venir ahora mismo. Ya. Esa misma clase media va a ver que esto en lo que nos hemos metido de cabeza no se va a ir rápidamente, y que la situación se va prolongar durante más tiempo del que pueda soportar la poca elasticidad de la mayoría de las economías familiares. Se está creando un campo de cultivo ideal para soluciones populistas, tanto a la izquierda como a la derecha, y aquí tienen posibilidades de triunfar. No en Rusia, no: aquí. Aquí se vota, allí se hace un simulacro.

Por aquí no entiendo únicamente España, que en todo caso celebra su ciclo electoral dentro de año y medio. El mayor problema reside en Francia, que celebra elecciones presidenciales en poco más de un mes, y quizás ahora se entienda, además de por su constumbre histórica, que las grandes empresas del país no se hayan retirado de Rusia. Francia, el mismo país de los chalecos amarillos, básicamente una revuelta por la subida del precio del combustible, ¡en los precios de 2018!.

Pagliaccio, Buffone
Francia, el mismo país donde en las anteriores presidenciales, ante la atomización de los partidos tradicionales, El Sistema tuvo que crear de la noche a la mañana un candidato con un partido ad-hoc que deja pequeño a la UCD para que las elecciones no las ganase la candidata del Frente Nacional. Se van a celebrar unas elecciones con aroma de guerra, y con una clase media movilizada parcialmente por su pérdida de poder adquisitivo, acrecentada en estos días. 

Va a ser interesante ver lo que suceda; si, como suele pasar en los primeros tiempos de una guerra, todo se aglutina en torno a un líder, o bien, como nuestros sistemas permiten, se produce una alternancia, que en el caso de Francia sería hacia Marie Le Pen, la candidata ultra que busca llegar a acuerdos con Putin -les une una misma sintonía- y ofrecer medidas sencillas para asuntos complejos, la definición más operativa de lo que viene siendo el populismo. 

El próximo mes nos jugamos muchas cosas al otro lado de los Pirineos. Es básicamente un refrendo sobre lo que opina la nación de la guerra económica, cuyas consecuencias estamos sufriendo todos, en la que nos han embarcado los dirigentes europeos. Y mucha atención con las consecuencias, porque lo de "vienen tiempos duros" en principio va referido a lo económico, pero es perfectamente extrapolable a lo político. De hecho, lo primero tiene consecuencias en lo segundo, y lo vamos a ver dentro de nada.

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Fascinante hilo, lleno de referencias de valor, sobre cómo se ha llegado a la guerra en Ucrania y quien tiene la culpa.  Este otro sobre la ayuda militar de EE.UU a Ucrania también es muy interesante.

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Este reportaje -malo, sentimentaloide, lleno de detalles innecesarios y repugnantes, como describir de rosa la vida del periodista- seguramente no se hubiese publicado, pero hete aquí que implica a una compañía minera rusa -más suiza que rusa- y ¡tachán!, ahora mismo va camino del éxito mundial. 

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Curiosa historia donde un grupo de australopitecus se dedica a hacer este tipo de cosas, y donde el juez no quiere establecer dónde consiguieron el número de teléfono. Curioso, eh. ¿Quien podría tener el número de teléfono de esta mujer? ¿Quien hace ese tipo de exhabruptos de manera habitual?

lunes, 13 de enero de 2020

Triste Gobierno de coalición


Estos serían los Ministros si Podemos se hubiese abstenido en 2016
Con una investidura lograda con el último aliento de un neodiputado de Teruel Existe (atención al efecto contagio en los muchos terueles de España, ya presagiado aquí) el PSOE vuelve al poder tras ganar unas elecciones.

Es el momento y el lugar para recordar a todos esos de la Hizquierda Berdadera que allá por 2014 apostaban por la pasokización del partido troncal de la vida política española, que ha pasado una crisis tremenda por el auge de Podemos y el golpe de estado interno llevado a cabo por la secta socialista andaluza.

Por entonces, nadie daba un duro porque en el año 2020 pudiese volver al Gobierno, pero así es el Régimen del 78: ha gobernado en bastante más de la mitad de los años de vigencia de la actual Constitución, y es un partido que ahora afronta gobernar en coalición con lo que ha quedado del Partido Comunista tras la deriva de la Historia y de su propia historia.

De cómo se lleven entre ellos y lo que puedan hacer efectivo en estos cuatro años dependerá en gran medida el futuro de eso que llaman "izquierda" en este país, donde una gran parte de su electorado natural está desmovilizado porque simplemente no ven nunca nada nuevo ni significativo, mientras sus contrincantes políticos están plenamente movilizados y con unos planes muy concretos y sabidos. Quien quiera saber más sobre este panorama que mire la Comunidad de Madrid y su Ayuntamiento.

El nuevo Ejecutivo tampoco invita al entusiasmo. Por una parte se ha prescindido de cosas groseras como Màxim Huerta, pero por otra se ha optado por una serie de personajes grises y no menos grotescos para compensar la juventud y empuje -sí, empuje- de los ministros que han caído para Podemos. El mismo empuje que se quiso dar anunciando el pacto para un Gobierno de coalición a las 24 horas del fin del recuento electoral, intentando emular el efecto portugués, ahí donde es obligatorio constituir Gobierno inmediatamente después de las elecciones.

Este lento recocido, que se lleva fraguando desde la anterior cita electoral de abril, hará que todos los nombrados en estos días lleguen al poder con el currículum libre de mácula, pero tampoco se puede descartar del todo títulos falsos, casas no declaradas -o declaradas a través de una empresa- y demás trapisondas que nos recuerdan constantamente que España es un gran país para algunos, especialmente para los que les va bien en la vida a base de hacer trampas.

22 Ministerios (y 27 secretarías de Estado, los cinco Ministerios neonatos son a partir de escisiones de estas últimas, que solo tienen una más) para un hiperejecutivo donde muchos de sus miembros apenas se van a conocer. 22 personas, como una clase escolar de primaria. Pon orden ahí, cuando una y otra facción va a querer destacar sobre la otra. Cuando algunos de los Ministros son narcisos de sí mismos, empezando por el Presidente, que no por casualidad ha montado un Gobierno donde nadie de su partido le pueda hacer sombra ni aspirar a delfín, en la más pura tradición de este Régimen.

Carmen Calvo: Ministra de la Presidencia y Memoria Democrática, en un claro indicio de que el nuevo Gobierno va a impulsar este tipo de Memoria contra la que se ha arrogado la derecha en exclusividad, y que va a usar constantemente ("han pactado con terroristas"). Inútil -Catedrática de Derecho Constitucional por la Universidad de Córdoba- y de dicción atribulada, es un fiel reflejo de lo que es el país y su meritocracia.

Dignidad, decían. Qué sinvergüenzas entonces y ahora
Pablo Iglesias: Derechos sociales y Agenda 2030, que son cargos crematísticos y que no aportan nada. Lo primero, porque depende de todos los otros ministerios; lo segundo, porque es un invento de ese organismo caduco que es la ONU para que alguien los tenga en cuenta, y que únicamente están adoptando los países débiles y guays. Dice haber leído a Gramsci, veremos cómo lo aplica. Lo más divertido va a ser su proceso de burocratización, ya iniciado aceptando la actual Constitución: esa que venían a cambiar, y ahora gestionan la "Agenda 2030".

Nadia Calviño: como buena gallega no ha hecho nada. Una calamidad de persona y de Ministra, incapaz de reducir el déficit fiscal español y de cumplir con los objetivos de la Comisión Europea. Incapaz de tomar una sola medida innovadora. Una gallega ejerciente, por tanto. Ahora añade a su cargo lo de "Transformación Digital", qué cosa más patética.

Teresa Ribera: una de las favorecidas por Pedro Sánchez. Una integrista ecologista radical y abyecta, que debería estar en la cárcel por haber firmado de su puño y letra la declaración de impacto ambiental de la plataforma Castor: le pareció que era una gran idea enterrar el Co2 y hacer rico a Florentino Pérez, porque su ideología enferma cree en el milagrerismo. Ese milagrerismo combinado con catastrofismo. Ahora incorpora a sus atribuciones el "Reto Demográfico": un chiste macabro encargar algo así a alguien neomalthusiana.

Mª Jesús Montero: combinará Hacienda con portavoz del Gobierno, donde sustituye a la inútil y mendaz Celaa, la del chalet de dos millones de euros en Euskadi. Arrogante y lenguaraz, exporta el modelo andaluz al conjunto de España: tiene ante sí el reto de lograr sacar adelante los primeros presupuestos propios desde 2017. Seguro que lo logra a cambio de más déficit, la única fórmula que conoce.

González Laya: para AA.EE una técnica de comercio, conocida en el ambiente como una hincha españolista -un saludo a las embajadas catalanas- algo que ya ha refrendado en público al jurar su cargo con un Spain is back! (¿de dónde?) Ese tipo de gente que si el PP o Cs les hubiesen ofrecido un cargo lo hubiesen cogido. Sustituye a Borrell y, salvo por las chifladuras de gagá del catalán, lo va a hacer mucho peor. Carece de cualquier finezza y tacto, pero ¡qué más da!

Juan Carlos Campo: el diputado juez, igual que hay diputados militares (¡un saludo a Zaida Cantera, si es que todavía estás viva!) y demás cosas de una democracia perfectamente asimilable a las de su entorno. Pues no: elegir para Justicia a un soldado -¿Qué lleva a un juez a hacerse diputado? ¿El compromiso por su país?- indica claramente lo que les va a pasar a los presos políticos y exiliados que tiene España. Disfruten lo votado.

Más España como solución. Más España, Más País
Margarita Robles: otra que es jueza. En su año y medio al frente de Defensa no ha hecho nada, incluyendo chapuzas horrorosas como el contrato a dedo -hay que favorecer a las empresas españolas, siempre- para el nuevo vehículo blindado de transporte de tropas. Mientras tanto, la corrupción y la inmoralidad han seguido campando a sus anchas entre la tropa y sus mandos.

Grande-Marlaska: apenas sabe hablar, y muchas veces se le ha visto superado. Por todo. Otro juez -y ya van tres- en el Gobierno. De la Ley a la Ley, dejaron escrito los franquistas que impusieron este Régimen, y parece ser que ahora toman cuerpo presente. Cumple varias cuotas en este Gobierno, la menos evidente la de ser el más tonto del mismo.

Ábalos: Ministro de Transportes, Movilidad Urbana y Agenda Urbana, cuando antes era de Fomento. Todo propaganda, claro. En un país donde el transporte de viajeros por carretera no está liberalizado van a liberalizar antes el tren, que usa una infraestructura mucho menos flexible que una carretera. Esto es socialismo. Y así, todo.  Esta legislatura llega el AVE a Asturias, Murcia y Galicia con este tripón al frente. Qué miedo.

Celaá: es increíble que siga en el cargo. Tras su globo-sonda contra la educación concertada, no hará nada, porque el PSOE dice muchas cosas cuando está en la oposición -o en la interinidad de estos dos últimos años-, y nada cuando está en el poder. Si el informe PISA ha salido hecho unos zorros es "por un problema informático", y santas pascuas. Aquí hemos venido a hacer negocio, como hizo en Euskadi.

Yolanda Díaz: una Podemita para sustituir a la Valerio, junto a Carcedo la única sustituida por Sánchez, y eso que nos vendieron una historia de superación personal sobre su pobreza infantil y su cáncer. Pues nada, ahora una gallega para tratar la derogación de la reforma laboral de 2012 -no hará nada, su origen le condiciona- y subir el Salario Mínimo -no hará nada, por los mismos motivos-.

Escrivá: presidía la AIRef (la "i" es de "independiente"), un organismo para el control del gasto público, pero no ha tenido problemas en quitarse esa molesta "i" y pasar a un gobierno con comunistas, y en una neocartera de Seguridad Social, "Inclusión" y Migraciones, creada con lo que no querían que acabase en Podemos del antiguo Ministerio de Trabajo. Dice que hay que reformar la quebrada Seguridad Social: no hará una mierda, salvo quitar prestaciones a los que se vayan a jubilar dentro de 30 años, porque todavía no votan pensando en eso.

Reyes Maroto: ¡qué bonito! En un país cuyo sector industrial residual bascula en gran medida en torno a la automoción continua una Ministra que se tendrá que coordinarar con otros cuantos Ministerios (Movilidad, Agenda 2030, Transición Ecológica) para que este poderoso lobby mantenga sus privilegios. Es perfecta para el cargo.

Darias: una canaria para Política Territorial. Una canaria para la reforma de la financiación autonómica, para los vuelos subvencionados a las islas -ese sí que es voto cautivo y no el del PER-, para la reforma del Estatut catalán -el otro, el votado en 2006 no existe ni para el Constitucional ni para nadie- y para los funcionarios. No hay más que decir.

Ajá. Uhm. Claro que sí.
Rodríguez: el PSOE pone el frente de Cultura y Deportes -uno de los Ministerios más visibles- a un hombre gris del PSM, para así promocionarlo y poder presentarlo de a alcaldía de Madrid en 2023, como intentaron con Lissavetzky y también con Pepu Tristón.  Saldrá mal, claro. Produce arcadas, sin paliativos.

Illa: un filósofo al frente de Sanidad. Como lo están leyendo. Su gran reto es incluir el dentista en la Sanidad pública, quizás como medida presocrática o hegeliana: en vez de hacerte cargo de tu propia salud dental, el Estado también acudirá en tu auxilio aunque seas un puto vago que no sabes ni cepillarte los dientes. Si esto no es lo que es gobernar en el siglo XXI, no se lo que lo es.

Garzón: Consumo. Es muy divertido que el primer Ministro del PCE desde la Guerra Civil vaya a tener como responsabilidad ministerial lo que es el epítome del capitalismo, el consumo. Risas aseguradas con este tonto útil -la hydra comunista se ha tenido que reinventar tras las eclosión de Podemos y su juventud- cuyo inutilidad se va a plasmar rápidamente en sus competencias sobre el juego, donde CIRSA y otras multinacionales untan a poderosos agentes sociales.

Montero: Ministra de Igualdad porque es la concubina de Pablo Iglesias. Ministra de Igualdad porque es la concubina de Pablo Iglesias. Ministra de Igualdad porque es la madre de los hijos de Pablo Iglesias. Ministra de Igualdad porque es la segunda de Podemos, el partido de Pablo Iglesias. Si algunos decíamos lo mismo de Ana Botella como alcaldesa de Madrid, no vamos a dejar de decirlo en este caso. No hará una mierda, pero mucho gritito y pancarta. Por este orden.

Duque: ¿saben ustedes que una de las primeras cosas que hizo como Ministro este incapaz fue pegarse un viaje a la Antártida? Sí, pero de trabajo, a bordo del Hespérides. Dice mucho de alguien que venden como científico y es un astronauta. Afronta la vida como un eterno viaje, y está en un Ministerio ideal.

Castells: Ministro de Universidades, desgajado de Ciencia. Es tan mayor (77 años) que no hará nada, un puesto creado de la nada y para nada para que una de las pocas instituciones que perviven desde la Edad Media continue como hasta ahora. Por su perfil profesional y veteranía dará las mejores declaraciones del Gabinete, en plan me la suda todo.

Lo ideal sería concluir con un disfruten lo votado. No va a haber tiempo de disfrutar nada, por la propia naturaleza sombría de todos los elencados, y porque la oposición no va a dejar ni un mínimo espacio para la tregua. Aquí, en los estertores de un régimen que todavía no sabe lo que va a venir, solo se trata de resistir el mal menor, el de un Gobierno construido con apoyos contranatura -Esquerra absteniéndose en la investidura con presos políticos en las cárceles-  para impedir unas terceras elecciones  que diesen el triunfo a la derecha y la ultraderecha, capaz incluso de presentar a un elenco aún más inútil que estos encabezados por Sánchez. Y eso es lo único positivo que puedo decir de este Gobierno gris y triste.
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Uno de cada cuatro alumnos matriculados en la Universidad de Extremadura no lee libros.
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Aquí lo dicen claramente: desde los años 70 "el aumento de la población y la mejora de las condiciones de vida" han puesto al equilibrio ecológico contra las cuerdas. No es cambio climático, es que nuestra especie es depredadora y no tiene ningún depredador.
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Polvorones para vegetarianos. Al margen de la gracia, un reportaje muy interesante, y no especialmente abundante en la prensa española.
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Interesante artículo sobre el cementerio que ideó Oteiza para San Sebastián.
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Espectacular pinchazo de la burbuja inmobiliaria de Londres . Es de principios de 2017, y el catastrofismo apuntado no ha sido para tanto: téngalo en cuenta ante la próxima salida de la UE del gigante (burbujil) londinense.
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El medio de ultraderecha El Confidencial, escrito por y para subnormales influencers, deleita y agrada hasta la carcajada con frases antológicas como esta: [El plan para invadir Portugal] "contaría con 250.000 efectivos por tierra (más que la población de todo Móstoles)".

Móstoles como unidad de medida. Incluyendo hipervínculo para ver las noticias relacionadas con el poblachón madrileño.


jueves, 31 de mayo de 2018

Hace una semana (diez años)

El Régimen del 78 busca perpetuarse, y hoy se ha vivido la penúltima escenificación del vodevil interminable con el que se pretende salvar a unas instituciones metidas hasta el gaznate en la corrupción más negra e indecente. Paralelamente, los medios de propaganda han estado bombardeando continuamente con el "hace una semana ni se podía imaginar esto", casi como si de un briefing se tratase. En fin. Lo que sigue es una reconstrucción del contexto que ha llevado a que triunfe una moción de censura a cargo de un grupo parlamentario que cuenta con ochenta y pocos diputados, esto es: menos de la cuarta parte del Parlamento.

Hace una semana salió la primera sentencia del caso Gürtel, que ha tenido 10 años de recorrido, varios muertos y unas penas de cárcel muy abultadas para la trama civil, pero mucho menores para la trama política. En el camino el partido en el poder, y que representa en gran medida El Poder, ha conseguido expulsar de la carrera judicial al juez que autorizó las escuchas judiciales, nombrar magistrados afectos, y negar la evidencia de lo que la sentencia ha establecido: existió "al menos desde 1989 y hasta 2008" una red de enriquecimiento a través de concesiones políticas arbitrarias, por decirlo finamente.

Se sabía desde hace 10 años lo que implicaba todo lo descubierto, fundamentalmente en un pendrive que, al igual que una bolsa de sangre ciclista, pudo evitar su destrucción en cuanto se desplegó la operación encubrimiento para intentar salvar al otro partido que garantizaba el turnismo querido por "los padres de la Constitución".  Desde entonces, se ha vivido el inicio del fin del actual régimen político, que habrá que ver si llega a los 49 años que duró la Primera Restauración.

La crisis sistémica -descubrir que el Partido del Poder es una banda extorsionadora que pedía pagos a las empresas, y se repartía parte de esos pagos en sobresueldos en negro- fue intentada camuflar de muchas maneras, e incluso contempló un cambio en la jefatura del Estado que nadie había reclamado y pedido, supuestamente por un elefante muerto en Botswana. Para añadir más dificultad al contexto, ha coincidido con una crisis económica que se ha prolongado una década -como se vaticinaba en su origen, y resultó ser cierto- y de la que se ha salido con mayores desigualdades en términos de renta y de la eterna fractura entre campo y ciudad que ha habido siempre en España.

Un cóctel perfecto que se completa con la emergencia de dos nuevas formaciones políticas -sin necesidad de haber reformado la Ley Electoral- con interés en ser hegemónicas, fruto del cambio generacional y de un cierto hartazgo en la sociedad al pelillos a la mar con el que las fuerzas tradicionales han manejado los crecientes desafíos, incluyendo el secesionismo catalán, tratado con mano dura y cerrazón, con el resultado de presos políticos, exiliados y un hostigamiento generalizado al disidente. Se mire por donde se mire, España es un Estado en crisis, y lleva así una década.

Por eso lo de hace una semana resulta tan falso. Cualquiera sabía que el PP ("respetamos las decisiones judiciales", salvo cuando nos afectan) iba a resultar condenado en cuanto se pudieron sortear, algunas veces de manera milagrosa, las innumerables trampas legales para impedir que el proceso se pudiese plasmar en una sentencia, como lograron con el Caso Naseiro que era básicamente lo mismo que la Gürtel. Y ese cualquiera incluye a los Poderes que hacen que un Estado se mantenga en pie, incluso con la inoperancia de parte de sus componentes.

De manera casi mágica, y para crear el clima adecuado, en fechas igual de recientes ha aparecido un pie de un militar del Yak-42 en Turquía -llevaba ahí 15 años, sale ahora- y una prisión incondicional para Eduardo Zaplana, antiguo hombre fuerte del partido, y que entre otros méritos contaba con haber sido el hombre de confianza de Rajoy entre 2004 y 2008, en la legislatura en la que el principal partido de la oposición usó la bronca constante y el 11-M como arma política.

Qué casualidad. Es casi como el empujoncito final para crear la adecuada atmosfera. Como si no bastase lo del Máster falso, las mentiras sobre mentiras, pues te sacamos también el robo barriobajero de potinges para la cara. Hace una semana nadie sabía nada de una moción de censura, pero en el fondo todos los que mueven esto lo sabían. El PP se iba a enrocar en no reconocer lo que significa la sentencia de la Gürtel -que deja como mentiroso a Rajoy en su comparecencia-, con lo que eso significaba para la esencia de las estructuras del Estado, con grave riesgo de arrastrar hacia el abismo a partes vitales del mismo.

En este sentido fue significativa la comparencia de la mujer fuerte del partido María Dolores de Cospedal, en una comisión de investigación del Parlamento. Fue hace unos días, llegando a cuestionar la validez de la sentencia, y a amenazar a uno de los Parlamentarios: "eso no me lo dices en la calle", cuando le dijo que su marido también estaba implicado. A este nivel de corrupción y desfachatez se ha llegado.

Hace una semana Pablo Iglesias, líder único de una de las formaciones emergentes del Parlamento -no existía hace cuatro años, para que se hagan la idea- le sugirió a Pedro Sánchez, líder del otro partido del turnismo tras haber derrotado a la dirección del mismo y la candidata oficialista que lo asesinó políticamente, que tenía que presentar una moción de censura. Por decencia, porque una banda mafiosa de oficio y beneficio no podía seguir al frente del Gobierno de la nación, sea lo que sea lo que significa nación en España.

No lo hacía él mismo porque tiene incluso menos de los 85 escaños del PSOE, y porque hace un año hizo una moción de censura que acabó con idéntico resultado que los escasos precedentes que ha habido de este instrumento parlamentario en las más de cuatro décadas de Régimen del 78. Por una vez, además, el partido neocomunista ofrecía su apoyo al PSOE, después de cuatro años intentando destrozarlo y aprovechar sus votos.


Lo demás ya es conocido: el ambiguo PNV ha dicho que ofrecerá sus cinco escaños al éxito de la moción de censura, dejando al PP en solitario con su partido muleta, ese que lidera encuestas con 32 parlamentarios, como si existiesen los vuelcos electorales de ese tipo, saliendo desde tan bajo. Insuficientes para superar la moción de censura por lo que mañana, salvo tamayazo -no descartable por la taifa andaluza del PSOE-, Rajoy volverá a la oposición, donde estuvo entre 2004 y 2011.

Todo apunta a que será el fin político del sexagenario registrador gallego, incapaz de incubar un sucesor -porque jamás pensaba dejar el poder, siguiendo los usos políticos de su zona- y que se ha dedicado a rebanar cabezas de manera elegante desde su posición de autoridad. Finalmente le han rebanado la cabeza extrañas fuerzas coaligadas ante su inmovilismo, su encogimiento de hombros ante la corrupción, y la firma convinción de que iba a volver a ser el candidato en 2019. Un candidato corrupto hasta la médula, y ojalá ahora saquen de nuevo esta indecencia.

Cae Rajoy, y el Gobierno resultante del PSOE -ya ha asegurado que mantendrá los presupuestos aprobados, oh casualidad, justo antes de la sentencia de la Gürtel- será meramente instrumental antes de las elecciones, que bien pueden ser anticipadas al fin de la legislatura que pudo ser posible gracias a su propia abstención. Es lo que quieren todos los partidos, especialmente Ciudadanos, que espera rebañar los votos del desencanto del PP,  en ese movimiento de pasar una y otra vez la tarjeta de crédito por encima del cristal espejado.

Este Gobierno frágil del PSOE podrá hacer muy poco, salvo recabar protagonismo para Pedro Sánchez -ahora mismo ni siquiera es diputado y no podía ni intervenir en el Parlamento, por lo que el líder de facto de la oposición era Rivera- y así quitarlo al líder de Podemos, quizás la finalidad última de toda esta operación.

Decían que el bipartidismo había acabado, y el nuevo Gobierno será del PSOE, logrando así 36 años ininterrumpidos de PPSOE. Yo no creo que haya nada que celebrar, salvo la huida de Rajoy, incapaz siquiera de sentarse esta tarde en el Parlamento, en un vivo reflejo de cómo ha interpretado siempre la política parlamentaria.
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Murcia ciudad aprobó 240k viviendas en lo que va de siglo sin plan ambiental. Y, si necesitan agua, se roba un poco más del Tajo. Qué vergüenza de país.
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Buen resumen, con abundante documentación, del conocido caso del Petromocho, epítome de #MafiAsturias.
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Interesante artículo sobre los recuerdos falsos con los que nuestro cerebro nos engaña. Destaca particularmente el gráfico sobre la memorización.
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Archivo digital de la Biblioteca Nacional con fotos de la Guerra Civil.
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Maravillosa infografía sobre los ríos que nacen en los Alpes 

martes, 14 de octubre de 2014

De supuesto corrupto a estafado fehaciente

Como es nuevo en el circo político, a Pedro Sánchez le están buscando los asuntos turbios pasados. Quien lo está haciendo con más denuedo es el comunismo 3.0 que tenemos en España, siempre más preocupado de lo que hacen los socialistas que de lo que hace la derecha, con la que siempre estará dispuesta a pactar, o a hacer la pinza, o a entrar en consejos de administración.

Desde que se supo el nombre del nuevo secretario general del PSOE, un teleñeco articulado fruto de complicadas maniobras de marketing político y telegenia, e incubado desde hace años, le han afeado que formase parte de la Asamblea de Caja de Madrid, como dando a entender que ahí se tomaban las decisiones, amparándose en el analfabetismo funcional de la sociedad, que tiende a equiparar "Asamblea" con "Consejo de Administración", "Junta de Accionistas" o "Directorado", esto es: un grupo reducido que es el que toma las decisiones.

Nada más lejos de la realidad. La Asamblea de Caja Madrid la formaban hasta 320 individuos, incluyendo 100 que eran cargos políticos como representantes de la Caja ante los Ayuntamientos de la región que le daba nombre. Como Pedro Sánchez era concejal del Ayuntamiento de Madrid, y joven, le tocó ese cargo testimonial, sin remuneración añadida alguna. Los cargos con remuneración, como en todas las estructuras piramidales -y un partido político lo es en sentido euclidiano- son para viejos zorros de los partidos.

Además, cuando algo tiene el nombre de "Asamblea" (o Consejo Social, o Consejo Consultivo, o cualquier otro constructo verbal similar) no suele mandar nada. Según los estatutos de Caja Madrid, los 320 miembros de la Asamblea ("el máximo organo de Gobierno de la entidad", de la misma manera que el Senado es la tercera institución del Estado, por delante del Congreso) tenían que "aprobar las cuentas anuales, el informe de gestión y la propuesta de aplicación del resultado a los fines propios de la entidad, así como la gestión del Consejo de Administración". Poner la firma a lo que ya se había decidido en otros foros. Públicos, o del reservado de Zalacaín, o del palco VIP del Bernabeú.

Esa era la implicación de Pedro Sánchez en Caja Madrid. Figurar como representante de su partido, y firmar lo que le dijesen los veteranos: por eso Virgilio Zapatero tenía una tarjeta black.  Más de uno se las prometía felices con la publicación del tabulado y los gastos de esas tarjetas opacas, plenamente convencido de que saldría el muñeco articulado de sonrisa captasuegras que ahora está al frente del PSOE, para así poder hablar de "casta", "corrupción" y "PPSOE", auténtico mantra de algunas mentes egregias, obnubiladas por sus fobias.

Como no fue el caso, ayer mismo El Mundo, un periódico que se mueve por el ánimo de informar, y que jamás realiza campañas ad personaem fruto de estrategias elaboradas en sedes de partidos políticos, publicaba un escandalazo, término castizo a la altura de aguachirris, mamandurria o pistola (para definir un tipo de pan que haría vomitar a las cabras, y que se consume en la capital de España). "Blesa ofrecía créditos blandos a los asambleístas de Caja Madrid".

Firmaba Jaime G. Treceño, un vulgar y triste periodista de la plantilla de redactores del peor periódico de Europa, autor (pongan la voz de Troy Mc Clure) de otros hitos señeros y recientes como "El Consejero no engañó a nadie" (en consecuencia lógica con el titular: la auxiliar ebolizada sí lo hizo, ¡malvada!) y demás carcoma típica de la mierda de sitio donde trabaja, y donde es una mosca.

Fíjense en la noticia de los "créditos blandos", como las dietas: con partes en negrita resaltando términos como "«línea especial de préstamos» de la entidad. Es decir, créditos ventajosos." o "Es decir, que los representantes públicos por el mero hecho de ser seleccionados por su partido, ya disfrutaban de unas condiciones más ventajosas que el ciudadano de a pie que había votado a su formación" Aprecie el estimado lector como Treceño, un periodista de raza -bovina o caprina- reitera en dos párrafos seguidos el "es decir", el auténtico canario en la mina de la persona que no sabe escribir o hablar o explicarse o formular un pensamiento complejo. Es un decir, claro.

La noticia es una mierda, y no sólo por lo de "blando" (más adelante llega a hablar de "con Blesa se produce una cierta laxitud", toda una obsesión coprófila la de este Treceño), porque lo que viene a explicar con misterio ("Según la misiva a la que tuvo acceso esta redacción", y cualquiera que haya querido leer los correos de Blesa, publicados por otro medio) no tiene ninguna relevancia. Ninguna.

Las "condiciones ventajosas" ofrecidas por Caja Madrid a los miembros del Consejo no difieren en absoluto de las ofrecidas por esta entidad bancaria, y otras semejantes, a sus empleados o sus conyuges. Son una mierda de ventajas, equiparables a las que ofrecen grandes corporaciones (Apple, Sanitas, Mapfre) a empleados públicos. Paso de desglosarlas, porque parecen de un folleto de esos que ojeas con desgana cuando te toca tragar fila detrás de ancianas y ancianos -por este orden- en un banco.

Sin embargo, y por esa hiperreación propia de la gente elaborada en un departamento de marketing, Pedro Sánchez publicó a última hora de la tarde los detalles de una hipoteca que tenía suscrita con Caja Madrid cuando era miembro de la Asamblea de la extinta Caja, y dentro de una más amplia declaración de bienes publicada días antes. Esto tiene más interés, y ya verán por qué.

Aparte de impuesto revolucionario a su partido (420 euros al mes), la idiotez new-age de una cuenta en Triodos Bank y 85mil euros en un plan de pensiones sin haber cumplido 40 años (esto si que daría para más) destacaba en su momento que Pedro Sánchez declaraba  13.411,20 euros de ingresos por "arriendos". No es una cifra espectacular, al contrario.

Entre sus propiedades, donde es susceptible esperar que estuviese la arrendanda, figuran dos pisos con garaje: uno comprado en 1992, cuando llegaría de Don Benito (Badajoz) y su familia, una de las potentadas del lugar, le puso un piso en capital con 20 años. A su nombre. Es una práctica muy común entre gente con posibles de provincia, porque ya saben, "alquilar es tirar el dinero". El año 92, por cierto, fue el pico de la anterior burbuja inmobiliara, pinchada de manera aún más abrupta en 1993-1997.

De ahí se explica que su valor catastral sea solo 5mil euros inferior a la segunda vivienda con garaje, comprada en 2005 y a sólo dos años del pico de la siguiente burbuja inmobiliara: 78mil euros contra 83mil euros. Con 13 años de por medio. También influye la ubicación: en 1992 se compraba en zonas más prime, con mayor valor catastral.

Esta ya la compró en gananciales, no se sabe si con el dinero de papá o no. Lo que si se sabe, y porque a raiz de la "información" publicada por El Mundo ayer ha considerado conveniente hacer una addenda a su declaración de bienes, es que el 15 de septiembre Caja Madrid le concedió una hipoteca de ¡293.700 euros!. ¡A un tío que era el escalafón más bajo de profesor de una universidad privada! Flipante, pero nada raro en aquellos tiempos, donde fontaneros y lavaplatos obtenían créditos similares.

¿Qué casa con un valor de catastro de 83mil euros necesita una hipoteca de 293mil euros? Pues una burbujizada. Mucho. Demasiado. Si los periodistas dignos de tal nombre quieren investigar algo, que sigan por esa línea, no la de las condiciones del préstamo hipotecario. El mismo fue objeto de una novación el 29 de julio de 2008 (dos años y nueve meses después) y ampliado a ¡318mil euros! cuando los precios ya iban en picado. Seguramente Pedro Sánchez se creía el zapateriano "la crisis es pasajera".

No sé. En la primera hipoteca paga Euribor + 1´75%, una exageración cuando el diferencial bancario estaba por debajo del 1%, y la bonificación por ser miembro de la Asamblea -esa que preocupa a Triceño- era del 30% sobre el total, o sea: menos de 60 euros al mes según los propios cálculos de Pedro Sánchez; en la segunda, las condiciones caen a Euribor + 1´25%, 25 años y cuota de 1400 euros/mes= 300 meses que dan un total de 419mil 220 euros por un puto piso con garaje con valor catastral de 83mil euros.

A mí me da que hay alguien estafado, y no es el ciudadano común por los supuestos "privilegios" a Pedro Sánchez, miembro de la "casta" y del "PPSOE". Para confirmar esta hipótesis, en la declaración de bienes se incluye que, actualmente, el inmueble hipotecado -del que quedan por pagar  bastantes años, a razón de 1400€/mes- está alquilado por ¡750 euros!.

Esto es: Pedro Sánchez está palmando todos lo meses 650 euros por un inmueble que no vale lo que le costó. Por las cifras que se manejan en Madrid, y dando por supuesto que tiene dos habitaciones, el piso no está situado en ninguna zona prestigiosa, ni mucho menos. Es un estafado más, al revés que un corrupto. Por cierto, 750€ x 12= 9000 euros brutos, lejos de los 13.411, 20 declarados por "arrendamiento".

Paradójicamente, esto le puede servir para conectar con esa amplia masa de la población en su misma situación, esos de "un piso nunca baja", que son una amplia cohorte de la población, más o menos coincidente con la audiencia de Sálvame en números totales. El programa a donde llama el telegénico Pedro Sánchez. Sin embargo, da pocas esperanzas de que, si llega a tocar el poder, vaya a hacer algo para evitar que los pisos vuelvan a dispararse. Todos los endeudados hasta las cejas como él sueñan con esa posibilidad: de que sus cuatro paredes de ladrillo valgan algún día lo que les costó. Ya ven de qué situaciones más ridículas se sacan ejemplos de este país irremediable: desde el supuesto escándalo -que no son más que condiciones aplicables a cualquier empleado en cualquier empresa- hasta un estafado más. Suerte que en su declaración de bienes no sale nada de Afimsa.