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lunes, 29 de mayo de 2023

Órdago de Pedro Sánchez

Elige tu partido de izquierdas
No se votaban unas elecciones locales y regionales, se votaba una primera vuelta de las elecciones generales. Así ha sido siempre que el calendario electoral se ha dispuesto de esa manera (como en 1995-1996), y así ha sido en esta ocasión, con la elecciones aún más cerca que en aquel precedente, y con toda la campaña llena de temas nacionales (sic) como Bildu, votos por correo comprados en una de las plazas fuertes en África, la "libertad" o el "comunismo". 

El descalabro ha sido muy fuerte para todas los gobiernos de coalición que había a lo largo de las diferentes autonomías españolas. El primer análisis de la noche electoral lo hizo el falangista octogenario de Cantabria, un personaje nefasto en sí mismo, y provoca vergüenza a la inmensa mayoría de los castellanos con vistas al mar: algo sobre una marea -por la derecha-, que es inevitable, y que cuando estás en la playa te va a mojar. No busquen más elaboración, porque el personaje da para lo que da. 

Después vinieron los análisis de Lambán -que gobernaba el desierto aragonés en coalición con Podemos-, valencianos y demás: lo hemos hecho bien, pero es claro, desde el Gobierno central han hecho unas cositas que nos han perjudicado. Y no es mal análisis, incluso ocultando su negligente gestión, porque en cuatro años ha habido pocas transformaciones en esas regiones que veían, por primera vez, gobiernos de coalición y a los herederos del Partido Comunista en el poder. No es mal análisis por lo que les toca, pero es tremendamente injusto. 

Aquí -espacio aperiódico donde los haya- se escribió, con ocasión del advenimiento del gobierno PSOE-Podemos que, o se hacía bien, o se iba a iniciar un ciclo largo de gobierno de la derecha con la ultraderecha. Después vino el coronavirus, después la invasión rusa de parte de Ucrania, la guerra civil en el PP (con el líder del partido usando la palabra "testaferro" para los negocios del hermano de la rival en el partido) y, en medio, quedaron las políticas. 

Se ha legislado mucho, y en general bien: lo del salario mínimo -que iba a romper España y enviar a la quiebra a los hosteleros, los mineros de los autónomos-;  la Ley de Educación que impide financiar con fondos públicos a centros que segregan por sexo; la Ley de Vivienda; la refundida Ley de Memoria Histórica (que ahora impide ensalzar al dictador Franco); la reforma del voto exterior; la Ley de Universidades y muchos otros ejemplos. Muchos. Se ha hecho una labor legislativa intensa y extensa, considerando el tiempo en el poder y las dificultades de una coalición inédita en el actual régimen parlamentario. El problema es que se han permitido excesos legislativos que han calado, y mucho, en la opinión pública. 

Y sobre eso se ha votado en las elecciones locales y autonómicas, cómo no. La izquierda identitaria a la que ha evolucionado el comunismo tras abandonar el modelo alternativo al capitalismo ha monopolizado debates estúpidos y bizantinos para definir cosas que vienen dadas por la naturaleza y que, cuando no es así, afectan a una minoría de una minoría de una minoría: a menos del 0´1% de la población total, y siendo extremadamente generosos. A nadie le interesan esos asuntos, y no hay una demanda social, salvo que sea impulsada desde la política, para una de esas estúpidas leyes impulsadas desde el Ministerio de la concubina de Pablo Iglesias (y que está donde está por acostarse con quien se acuesta). 

Si eso ya era malo, peor ha sido otra estúpida Ley vendida como "un avance social" y que aportaba poco o nada. Estaba tan mal redactada, tan hecha con las tripas, que inmediatamente provocó la rebaja de condenas de violadores, e incluso la puesta en libertad de algunos. La derecha tenía razón en este asunto, y en algunos otros, y ha sabido capitalizar al máximo el asunto y sus terribles consecuencias, con mucho más perniciosas que sus posibles efectos positivos. Estaba tan mal hecha, que el PSOE y el PP votaron juntos en el Congreso para cambiarla, con la estupidez comunista de Podemos votando en contra por simple y estúpida cabezonería infantiloide. 

Sobre todo eso se votó ayer. Y la gente votó por el cambio, a pesar de que muchas políticas a nivel municipal -esas "ciudades del cambio" que han durado ocho años, y eso las más duraderas- se hayan hecho políticas que mejoran la calidad de vida a todos, hacen ciudades más vivibles y acaban con parte de las mamandurrías, pero sólo una parte. Eso, la gente normal, porque los ultras y los conservadores siempre iban a votar en contra de un Gobierno que pacta con lo que ellos consideran "terroristas", e incluso, a tenor de las declaraciones de los líderes regionales del PSOE en las regiones de siempre, también gente de su propio partido político. Eso es lo de menos, ya se sabía cuando se constituyó el Gobierno con los apoyos de los que, desde tiempos pretéritos, califican de "AntiEspaña". 

En lógica consecuencia, el Presidente del Gobierno ha disuelto las Cortes y ha convocado elecciones. Se quedan colgando leyes en tramitación como la de la Familia (más permisos, más cocrianza, más ideología: como si el hombre hubiese parido) e inauguraciones retrasadas para la fecha prevista de los comicios, allá por noviembre o diciembre de 2023: la del AVE a Asturias, por ejemplo, pero muchas más. La jugada, que ha pillado con el pie cambiado a todos, se podía intuir cuando Pedro Sánchez no compareció ayer, y esta mañana convocaba una rueda de prensa desde La Moncloa -sede del Gobierno- y no desde Ferraz -sede del Partido-. En el PSOE, al menos, mantienen la distinción entre ambos ámbitos, cosa que no ha pasado cuando el Partido Podrido ha estado en el poder (solo 14 de los 44 años de elecciones libres en España).

Habrá elecciones generales el 23 de julio. Solo hay 10 días para que los partidos que se presenten en coalición tengan listas sus candidaturas, lo que obliga a que la gallegada que ha hecho la gallega Yolanda Díaz tome forma, o no, después de un año gallegueando por ahí, sin concretar nada, solo dando abrazos y haciéndose fotos. Es una labor titánica en alguien así, y dirigiéndose al electorado que se dirige, pero parece que lo lograran, incorporando así a los 600.000 votos que en 2019 fueron a Más País, y que solo se tradujeron en dos escaños: el de Errejón, y el del otro del que nadie se acuerda. 

La duda está en que hará Podemos, lo que queda del partido que revolucionó la política española de los pies a la cabeza -y no es exagerado, antes ni existía la declaración de bienes de los cargos públicos- en las europeas de 2014, y que está por ver si llega a las elecciones de mismo signo en junio de 2024, ya convocadas. Es lo que ha durado un partido personalista, maniqueo y en gran parte espúreo, que se ha hundido por la razones que todos sabemos, y donde la persecución del aparato estatal heredero del franquismo no es una razón tan principal como vende el Líder Fundador, y cabeza visible del entramado. 

En principio, parece que acudirán en conjunción con la gallega de Trabajo y el resto de grupúsculos de izquierdas, incluyendo los verdes de Más País, y en este sentido el estrecho margen de diez días ayuda a que no se metan en imbecilidades propias de su ideología y de meter a sus cuadros en posiciones elegibles. Al final, tanto Podemos, tanto fin del bipartidismo, y lo que se va a presentar es un engendro que bien podría llamarse Izquierda Unida. Por la Ley Electoral, cuantos más, mejor, y menos votos disperso o no representado en provincias dominadas por el bipardismo, el problema es que mucho de su electorado se quedará en casa ante la disyuntiva de votar a la misma lista donde está su enemigo acérrimo, aún siendo de la misma religión. 

Metáfora política actual a partir de una foto antinuclear

Es parte de la estrategia del PSOE para sobrevivir. Superado el riesgo real de que fuese superado como el partido más representativo de la izquierda -y se quedaron muy cerca en las elecciones de 2015-, el partido más implantado en toda España depende para perpetuarse en el poder de que los situados a su izquierda no se desplomen, dado que en una generales pueden sacar, como mucho, en torno a 120 diputados. 

Eso, unido a unos 40 que puedan sacar las izquierdas unidas, más el apoyo de partidos locales, le daría para continuar un Gobierno que se va a elecciones anticipadas con unos excelentes datos económicos -nunca había habido tanta gente empleada en España, por ejemplo, y ese el gran tema económico en el país, porque la inflación no ha hecho que las terrazas se vacíen-. Al parecer, ese es el cálculo que han hecho desde Ferraz: extrapolando los resultados de las municipales y autonómicas a unas generales, al Partido Podrido le daría para 160 diputados, y solo podría pactar con Vox para la investidura porque ningún otro partido de la cámara quiere pactar con unos herederos directos de Franco y el autoritarismo español de Balmes y más allá. 

Ojo, que después se gobierna con 160 diputados perfectamente. Y con 144, como hizo Zapatero. El problema es la investidura. Al PP, con su política de tierra quemada, nadie lo quiere como socio, y más cuando se intuye que los líderes reales son la facción madrileña, encarnando un centralismo caduco y sumamente pernicioso para un partido que aspira a gobernar sobre todos los españoles, incluso en las zonas donde es la cuarta o quinta fuerza municipal y autonómica, como en Cataluña o País Vasco. El PP necesita a Vox, y el idiota narco de Feijoo ya ha dicho hoy que en la misma noche electoral ya tuvo contactos para sacar adelante gobiernos autonómicos. 

Les da absolutamente igual que sea un partido ultra. Que en Europa esa ideología esté marginada entre sus propios primos de la derecha, que han establecido un cordón sanitario para no contaminarse con sus problemas de la inmigración, la raza, el género, la religión y lo auténtico. "Defiende lo nuestro". Ya han pactado con ellos para conseguir Gobiernos autonómicos, e incluso gobiernan en coalición en Castilla-León, ¿cómo no van a hacerlo a nivel nacional? 

El PSOE va a hacer la campaña de las generales en un clima sumamente positivo para su estrategia de presentar a Vox como El Mal: por cada noticia de pacto, el partido socialista podrá decir que van a poner de consejero o concejal a tal o cual impresentable con denuncias por maltrato, estafa, cohecho o narcotráfico, porque gran parte de sus cuadros proceden de ese tipo de gente; eso sin llegar a entrar a lo que hayan dicho sobre la mujer, las personas de otra religión, raza o ideología, que ahí no se libra nadie, y no se libra simplemente por militar en ese partido. 

El problema es que el electorado ya se ha encontrado en esa disyuntiva, y ha votado de una manera bastante más inteligente de lo que los spindoctors y politólogos atribuyen a la masa. Pasó en Madrid, en las elecciones adelantadas de 2021. Se contó aquí. El idiota de Pablo Iglesias centró toda la campaña en el pacto inevitable entre el PP y Vox, y también en un soterrado "o yo, o el fascismo". ¿Y qué pasó? Que el ascenso de Vox se detuvo, la burbuja de Ciudadanos pinchó, y mucha gente que oscila su voto entre el PP y el PSOE -un 10% del electorado, y es el que decanta las elecciones desde 1977- votó masivamente al PP, porque la gente sabe sumar y hacer sus cábalas: para que el PP no tenga que pactar con Vox, voy a votar al PP. 

No, no te voy a ayudar, Tucán indecente

Así pasó, y así se ha concretado en las elecciones de ayer en la misma zona. Después de no haber podido sacar el presupuesto -en la vida legislativa, la votación más importante de cada año- en tres de los cuatro años de legislatura por culpa de la oposición de Vox, la gente ha votado masivamente al PP. Mayoría absoluta en la Comunidad, y también el Ayuntamiento. Mayoría absoluta, y dada a un partido que cuando ha gobernado así, y da igual en que zona de España, se ha comportado con métodos, técnicas y prácticas de auténtica banda mafiosa, mucho más allá de un hermano medio tonto que factura 300.000 euros en mascarillas. 

Normalmente, cuando te ves obligado a prorrogar el presupuesto en tantas ocasiones, pierdes las elecciones. Simplemente, no has podido aplicar tu programa de Gobierno por falta de dinero, porque no se ha podido destinar a esos fines previstos. Así ha vivido Madrid esta legislatura, y aún así han sacado mayoría absoluta. Esto se explica porque en Madrid hay tal cantidad de dinero, y se gasta de manera tan estúpida, que nadie nota su falta o no, por mucho que lloriqueen por una Sanidad que sigue siendo altamente efectiva para los medios de los que dispone. O la Educación. Y se explica también por qué el Partido Podrido, en Madrid, puede presentar como candidato a un estropajo, que lo votarán igual. A Cifuentes o Ayuso me remito, porque son las herederas del modelo ideado con Esperanza Aguirre. 

El órdago de Sánchez, un político que venció a su propio partido con el caso de Gusana Díaz, es antológico. Le puede salir bien o mal, pero seguramente le va a salir mucho mejor que haber retrasado las elecciones a final de año ("hará cualquier cosa por mantenerse en el poder", decían los ultras), cabalgando la ola relativamente favorable de los sorprendentes datos macro y microeconómicos, la próxima presidencia de la Unión Europea -a ver cómo la compatibiliza con la campaña- y el miedo a Vox, que va a funcionar muchísimo en regiones de España donde el PSOE siempre ha tenido un caladero importante de votos, como Cataluña. 

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Si me dispensan, otro día escribo más en detalle del candidato a la Presidencia del Partido Podrido, un señor de 61 años con escasos estudios y amigo de un narco cuando era la edad de estudiar. 

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Feijoo llega a Cádiz y dice que tiene la "pupila dilatada", todo un guiño a los compañeros de profesión de su amigo Marcial Dorado. Es tan gallego que intenta tener un habla culta, pero solo demuestra su ignorancia. 

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Fantástica historia sobre el desconocido origen del Monopoly, el popular juego de mesa. 

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Protegido con la categoría de "monumento" -y se quedan cortos- la obra maestra de Fisac. Es una decisión importante, porque el edificio está en una zona muy jugosa y revalorizada, y ya se sabe la avidez de los escuelas privadas y centros de negocios por encontrar ubicaciones "emblemáticas" y "centrales". 

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Van a poner un Burger King en los bajos del edificio del casino de Santander. Siempre aspiraron a ser una ciudad de alta burguesía, pero la realidad es terca.

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¿La Comisión Europea no iba a prohibir estas animaladas? Toulouse y Barcelona, separadas por 250 km. de buena autopista, tendrán tres vuelos a la semana, cortesía de Vueling. Es un desatino y una aberración, se mire como se mire. Mientras tanto, en el país vecino sacan una ley para prohibir los vuelos internos de menos de no se cuantas horas, pero las excepciones son tantas que solo se aplicará a vuelos estúpidos. 

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Derribar una presa que no ha cumplido ni cuarenta años....un pueblo (el más feo de España por encima de lo 10.000 habitantes) donde no se puede beber el agua del grifo. Qué desastre todo. 

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Cada vez menos libros en las bibliotecas escolares, y cada vez menos bibliotecas escolares, a pesar de ser obligatorias por Ley. 

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Bonito artículo, muy blanco, sobre el creciente tráfico de cruceros en Burdeos. 

lunes, 12 de diciembre de 2022

Una historia gallegoide

Jersey al cuello, 100% gallego
Por motivos inconfesables, pero relacionados con una equivocada forma de entender la amistad, me he visto obligado a leer "Hasta que se me acaben las palabras", un producto editorial de Aguilar y con la firma de Pepe Domingo Castaño, el moribundo, anticuado y gagá animador radiofónico. El libro es una auténtica basura, y lo es por varios motivos que paso a exponer. 

Formalmente es un libro porque tiene tapas, ISBN y todas esas cosas, pero realmente es un refrito de unas memorias y un libro no-nato que intentó escribir cuando lo despidieron de la SER. La labor del editor está tan ausente que no se han preocupado en limar las incorrecciones e incongruencias que suelen pasar cuando juntas dos cosas escritas con más de una década de diferencia, porque ¿qué más da? Es otro libro de famoso (sic) y únicamente se tiene que vender por la portada, y a sus parroquianos (los de su pueblo, y si realmente es popular, los de su provincia o región). 

El propio Castaño lo ha explicado en las muchas entrevistas y presentaciones que ha hecho como parte de la gira promocional de un libro que, un año después de publicarse, no ha pasado de la primera edición y dos o tres reimpresiones. Aquel libro no-nato se iba a titular "Tu prima la coja", que es supuestamente lo que su jefe Paco González espetó al director de la SER cuando le encargó varios trabajos relacionados con su puesto, pero no con su ego y sus ganas de viajar a Sudáfrica con motivo del Mundial 2010. Supuestamente, porque el directivo vejado explicó que le había llamado "hijo de puta", que casa más con el personaje que la presunta cojera de una presunta prima. 

En fin. Batallitas sobre las que habrá que volver, porque en cualquier caso suponen lo único a recuperar, en el futuro, de un libro horrible y espantoso.  El prólogo se lo escribe su amigo Julio Iglesias -condición de la que presume a lo largo de todo el libro, llegando a dedicarle un capítulo entero-, pero quedan serias dudas, dada la lamentable condición del cantante lobotomizado en Miami, de que lo haya escrito en persona. 

La primera parte de libro, que supone más o menos la mitad del libro, es para su vida en Galicia, de donde se fue con 23 años para hacer la cola en Madrid, en afortunada definición de Juan Ramón Jiménez. Es una narración edulcorada y escrita de manera almibarada sobre una infancia de pobreza -12 hermanos, uno cada año: hasta el Concilio Vaticano II no se permite los anticonceptivos en la muy religiosa Galicia profunda- y un intento de vida monacal, puesto que P.D Castaño estuvo cinco años internado en un colegio religioso de los Dominicos en Corias (Asturias),en parte para escapar del hambre, en parte para buscarse un futuro bajo la sotana. 

Espléndida mañana aquella. El sol se había hecho dueño de la aldea. Resplandecían los verdes del monte, como si hubieran sido hechos de nuevo. Bajaba el río cantando más alegremente, un río de aguas límpias y atractivas. Hasta los pajarillos se habían puesto de acuerdo aquella mañana para trinar con sus mejores cantos de fiesta.

El autor aprovecha para atacar de manera desalmada a Jesús Torbado, que no puede defenderse porque está muerto. El autor leonés estuvo en el internado de Corias en las mismas fechas que el gallego, y lo plasmó todo en el gran libro que es Las Corrupciones, publicado bajo la censura franquista en 1965, y donde refleja todo lo contrario que el bucólico ambiente del animador radiofónico Castaño. En uno de los ataques más rastreros que se pueden hacer escribe: "supongo que para escribir una novela con carnaza suficiente para excitar el morbo del lector hay que darle un giro a la realidad de la historia (...) lo que a él le valió para ganar un premio y nada más [nada menos que el Alfaguara de 1965, el primero que se daba] para mí fue la oportunidad de convertirme en una persona".

Un importante comunicador
Una persona que después enlazó con el noviciado en Palencia, hasta que a los 18 años y cuando tenía que coger los hábitos, se volvió para su Padrón natal, a vivir los entronizados y santificados 22 años que son mito y leyenda gallega, como quedaron plasmados por Blanco Amor en La Parranda. La palabra que más se repite en el libro es "borrachera", seguida de "cubata", y creo que cualquiera que haya tenido la mala fortuna de ver al protagonista sentado en la Gran Vía tomándose un copazo antes de entrar al estudio de radio lo puede corroborar. 

Es una narración roma, donde jamás entran las lecturas que hace, simplemente batallitas como el día en que, de doblete, se embarca con unos amigos en un viaje a Gijón (con las carreteras de 1962) para seguir la fiesta. Dedica un capítulo entero al aspecto. De por qué no hizo la mili no hay ni palabra. Es una biografía con grandes lagunas, las propias de una vida alcoholizada, de uno que fue envenenado con raticida por una tía suya por estar sisando bombones. 

Y la biografía de un anciano de 80 años siempre obsesionado por la niñas a medio formar -recordar su etapa de cantante y las letras que interpretaba-, y que es capaz de dedicar cuatro páginas de su libro a la primera vez que tocó unas tetas. En ese sentido, se podría leer con algo de simpatía, pero en el fondo y la forma es el libro de un amargado, de alguien que está pasando facturas constantemente, como si el pasado se pudiese cambiar. 

En Madrid comienza a saltar de un lado para otro gracias a la red de conexiones y simpatías mutuas gallegas, hasta llegar a la fama gracias al programa Discoparada de RadioCentro, perteneciente a la red de emisoras sindicales, las del Sindicato Único. Una vez más, todo podría estar contado como una novela picaresca, porque sin duda lo fue, pero lo único que produce es asco y repugnancia, especialmente la narración de su primer matrimonio, con una compañera de trabajo en la tele:

Al comprobar que aquello no funcionaba, me fui alejando de ella y empecé a recuperar mis vicios de soltería. Seguramente le hice mucho daño, pero en aquellos momentos mi comportamiento me pareció normal (...) No me apetece entrar en detalles de lo que paso y por qué pasó. Las cosas suceden porque alguien hace algo para que sucedan [frase gallega 100%]

Contrasta vívamente con la narración de cómo conoció a su pareja sentimental y madre de su único hijo biológico, narrada de tal manera -les presentó un gallego, es gallega-, a medio camino entre la gañañería pura y dura ("rubia espectacular", "su olor se metió en mi cuerpo"), y rematada con frases que podría firmar un racista como "cuando Manolo me confirmó que era gallega, de La Coruña, me emocionó porque siempre había soñado con conocer a una mujer como aquella, que fuera gallega como yo". Para eso te hubieses quedado en tu pueblo, aldeano. 

Todo está lleno de lagunas. Por ejemplo, abandona su carrera musical porque supuestamente era incompatible con trabajar en la radio ("era imposible hacer bien las dos cosas a la vez") y después salta a 1985, diez años después. Es cuando la narración se empieza a hacer caótica, a mezclar contenidos del libro no-nato, a desbarrar senilmente, como cuando explica como engañó a los directivos de la SER para presentar Carrusel Deportivo a razón de un millón al mes allá por 1988, en la típica historia de gallego de "yo soy más inteligente que vosotros", que paradójicamente se ve continuada con cuatro años donde no podía hacer nada, donde no había publicidad para desplegar sus dotes de humorista ("animador"), hasta que en 1992 llega Paco González. A ver quién engañó a quien.

Debería ser lo más interesante del libro, y no lo es. Es todo un ajuste de cuentas. Con J.R de la Morena, por expulsarle con un SMS de El Larguero; con la SER, con palabras insultantes a Augusto Delkáder; con TVE, donde en su propia fantasía seguiría triunfando, y donde no ha vuelto desde hace 40 años tras ser despedido de 300 millones, un programa casposo que fue cancelado, según él, "por su vinculación con los países de habla hispana", y por la insidia del PSOE. La verdad es que jamás ha vuelto porque puso un pleito a El Ente -indica que ganó, y también la cuentía-, y es normal que en esas circunstancias nunca se vuelva. 

No es la única invectiva contra el PSOE. Hacia el final del libro escribe esto:

Un presidente vacilante y mentiroso, nacido de una extraña moción de censura [contra un gallego] condenada en principio al fracaso y que luego fructificó con el apoyo de las fuerzas extremistas, fue incapaz de prever lo que iba a pasar y la pandemia dinamitó todos los esfuerzos que se habían hecho para salir a flote de la última crisis. Pedro Sánchez, en una aberrante exhibición de ansia de poder, se fue al País Vasco a pactar con Bildu y a Cataluña a hacerlo con ERC, demostrando que solo le interesaba mantenerse en La Moncloa a costa de lo que fuese. La historia no le va a perdonar y este país tampoco.

Ya es entonces todo una puta locura, una cosa impublicable y vergonzosa. Mete una carta de ocho páginas de Paco González explicando, bajo su punto de vista, su salida de la SER, y otra un poco más breve de Manolo Lama con el mismo asunto, pero la conclusión es la misma: estamos ante un libro de un octogenario chocho que, como todos los de su región, se aferra a su púlpito porque cree que es imprescindible, que alguien le sigue, que alguien le aprecia. Y por eso publica un libro, o lo que sea este engendro. 

Quitarse dos costillas para poder chuparse la polla
Solo en un capítulo final dedica algo al deporte, que ha sido su medio de vida en sus últimos cuarenta años, después de quedarse anticuado en la música, pero que el presenta como que ya no quería tener nada que ver con esa música desde que vio a ¡Ramoncín! en el Parque de Atracciones de Madrid en 1977, y como le tiraban tomates y esas cosas de atrezzo. A él, que gozaba con Emilio José, Formula V, Julio Iglesias, Roberto Carlos y todas esas cosas. ¡Y qué deporte! Cita el Flavia de su Padrón, el EPODepor -insultando al portero del Valencia por celebrar el penalti parado a Djukic-, cuatro tonterías sobre ciclismo, y se acabó. 

En definitiva, es el libro de un fósil de una radio que ya no existe (reparen en la palabra "animador"), que ha sabido reciclarse desde hace 30 años en una especie de abuelo entrañable para los solitarios, y que provoca en el año 2022 las mismas sensaciones que el agonizante Woytila, Manuel Fraga o Francisco Franco. Un libro únicamente para estómagos duros, de esos educados a base de cubatas todos los días, y resacas monumentales, porque siempre hay que estar xeistoso. Es lo que tienen los animadores.

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En teoría se han acabado las ridículas noticias de "Hacienda reclama 1 euro a un contribuyente".  

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Resumen de un puerto que nunca se tuvo que hacer: Punta Llagosteira.

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Fantástica historia gallegoide 
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Interesante proyecto en Estambul, muy replicable en otras ciudades. 
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Maravillosa web sobre la fastuosa y psicalíptica arquitectura checa 
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Internet da acceso a cosas como estos libros y documentos digitalizados, también checos

lunes, 13 de enero de 2020

Triste Gobierno de coalición


Estos serían los Ministros si Podemos se hubiese abstenido en 2016
Con una investidura lograda con el último aliento de un neodiputado de Teruel Existe (atención al efecto contagio en los muchos terueles de España, ya presagiado aquí) el PSOE vuelve al poder tras ganar unas elecciones.

Es el momento y el lugar para recordar a todos esos de la Hizquierda Berdadera que allá por 2014 apostaban por la pasokización del partido troncal de la vida política española, que ha pasado una crisis tremenda por el auge de Podemos y el golpe de estado interno llevado a cabo por la secta socialista andaluza.

Por entonces, nadie daba un duro porque en el año 2020 pudiese volver al Gobierno, pero así es el Régimen del 78: ha gobernado en bastante más de la mitad de los años de vigencia de la actual Constitución, y es un partido que ahora afronta gobernar en coalición con lo que ha quedado del Partido Comunista tras la deriva de la Historia y de su propia historia.

De cómo se lleven entre ellos y lo que puedan hacer efectivo en estos cuatro años dependerá en gran medida el futuro de eso que llaman "izquierda" en este país, donde una gran parte de su electorado natural está desmovilizado porque simplemente no ven nunca nada nuevo ni significativo, mientras sus contrincantes políticos están plenamente movilizados y con unos planes muy concretos y sabidos. Quien quiera saber más sobre este panorama que mire la Comunidad de Madrid y su Ayuntamiento.

El nuevo Ejecutivo tampoco invita al entusiasmo. Por una parte se ha prescindido de cosas groseras como Màxim Huerta, pero por otra se ha optado por una serie de personajes grises y no menos grotescos para compensar la juventud y empuje -sí, empuje- de los ministros que han caído para Podemos. El mismo empuje que se quiso dar anunciando el pacto para un Gobierno de coalición a las 24 horas del fin del recuento electoral, intentando emular el efecto portugués, ahí donde es obligatorio constituir Gobierno inmediatamente después de las elecciones.

Este lento recocido, que se lleva fraguando desde la anterior cita electoral de abril, hará que todos los nombrados en estos días lleguen al poder con el currículum libre de mácula, pero tampoco se puede descartar del todo títulos falsos, casas no declaradas -o declaradas a través de una empresa- y demás trapisondas que nos recuerdan constantamente que España es un gran país para algunos, especialmente para los que les va bien en la vida a base de hacer trampas.

22 Ministerios (y 27 secretarías de Estado, los cinco Ministerios neonatos son a partir de escisiones de estas últimas, que solo tienen una más) para un hiperejecutivo donde muchos de sus miembros apenas se van a conocer. 22 personas, como una clase escolar de primaria. Pon orden ahí, cuando una y otra facción va a querer destacar sobre la otra. Cuando algunos de los Ministros son narcisos de sí mismos, empezando por el Presidente, que no por casualidad ha montado un Gobierno donde nadie de su partido le pueda hacer sombra ni aspirar a delfín, en la más pura tradición de este Régimen.

Carmen Calvo: Ministra de la Presidencia y Memoria Democrática, en un claro indicio de que el nuevo Gobierno va a impulsar este tipo de Memoria contra la que se ha arrogado la derecha en exclusividad, y que va a usar constantemente ("han pactado con terroristas"). Inútil -Catedrática de Derecho Constitucional por la Universidad de Córdoba- y de dicción atribulada, es un fiel reflejo de lo que es el país y su meritocracia.

Dignidad, decían. Qué sinvergüenzas entonces y ahora
Pablo Iglesias: Derechos sociales y Agenda 2030, que son cargos crematísticos y que no aportan nada. Lo primero, porque depende de todos los otros ministerios; lo segundo, porque es un invento de ese organismo caduco que es la ONU para que alguien los tenga en cuenta, y que únicamente están adoptando los países débiles y guays. Dice haber leído a Gramsci, veremos cómo lo aplica. Lo más divertido va a ser su proceso de burocratización, ya iniciado aceptando la actual Constitución: esa que venían a cambiar, y ahora gestionan la "Agenda 2030".

Nadia Calviño: como buena gallega no ha hecho nada. Una calamidad de persona y de Ministra, incapaz de reducir el déficit fiscal español y de cumplir con los objetivos de la Comisión Europea. Incapaz de tomar una sola medida innovadora. Una gallega ejerciente, por tanto. Ahora añade a su cargo lo de "Transformación Digital", qué cosa más patética.

Teresa Ribera: una de las favorecidas por Pedro Sánchez. Una integrista ecologista radical y abyecta, que debería estar en la cárcel por haber firmado de su puño y letra la declaración de impacto ambiental de la plataforma Castor: le pareció que era una gran idea enterrar el Co2 y hacer rico a Florentino Pérez, porque su ideología enferma cree en el milagrerismo. Ese milagrerismo combinado con catastrofismo. Ahora incorpora a sus atribuciones el "Reto Demográfico": un chiste macabro encargar algo así a alguien neomalthusiana.

Mª Jesús Montero: combinará Hacienda con portavoz del Gobierno, donde sustituye a la inútil y mendaz Celaa, la del chalet de dos millones de euros en Euskadi. Arrogante y lenguaraz, exporta el modelo andaluz al conjunto de España: tiene ante sí el reto de lograr sacar adelante los primeros presupuestos propios desde 2017. Seguro que lo logra a cambio de más déficit, la única fórmula que conoce.

González Laya: para AA.EE una técnica de comercio, conocida en el ambiente como una hincha españolista -un saludo a las embajadas catalanas- algo que ya ha refrendado en público al jurar su cargo con un Spain is back! (¿de dónde?) Ese tipo de gente que si el PP o Cs les hubiesen ofrecido un cargo lo hubiesen cogido. Sustituye a Borrell y, salvo por las chifladuras de gagá del catalán, lo va a hacer mucho peor. Carece de cualquier finezza y tacto, pero ¡qué más da!

Juan Carlos Campo: el diputado juez, igual que hay diputados militares (¡un saludo a Zaida Cantera, si es que todavía estás viva!) y demás cosas de una democracia perfectamente asimilable a las de su entorno. Pues no: elegir para Justicia a un soldado -¿Qué lleva a un juez a hacerse diputado? ¿El compromiso por su país?- indica claramente lo que les va a pasar a los presos políticos y exiliados que tiene España. Disfruten lo votado.

Más España como solución. Más España, Más País
Margarita Robles: otra que es jueza. En su año y medio al frente de Defensa no ha hecho nada, incluyendo chapuzas horrorosas como el contrato a dedo -hay que favorecer a las empresas españolas, siempre- para el nuevo vehículo blindado de transporte de tropas. Mientras tanto, la corrupción y la inmoralidad han seguido campando a sus anchas entre la tropa y sus mandos.

Grande-Marlaska: apenas sabe hablar, y muchas veces se le ha visto superado. Por todo. Otro juez -y ya van tres- en el Gobierno. De la Ley a la Ley, dejaron escrito los franquistas que impusieron este Régimen, y parece ser que ahora toman cuerpo presente. Cumple varias cuotas en este Gobierno, la menos evidente la de ser el más tonto del mismo.

Ábalos: Ministro de Transportes, Movilidad Urbana y Agenda Urbana, cuando antes era de Fomento. Todo propaganda, claro. En un país donde el transporte de viajeros por carretera no está liberalizado van a liberalizar antes el tren, que usa una infraestructura mucho menos flexible que una carretera. Esto es socialismo. Y así, todo.  Esta legislatura llega el AVE a Asturias, Murcia y Galicia con este tripón al frente. Qué miedo.

Celaá: es increíble que siga en el cargo. Tras su globo-sonda contra la educación concertada, no hará nada, porque el PSOE dice muchas cosas cuando está en la oposición -o en la interinidad de estos dos últimos años-, y nada cuando está en el poder. Si el informe PISA ha salido hecho unos zorros es "por un problema informático", y santas pascuas. Aquí hemos venido a hacer negocio, como hizo en Euskadi.

Yolanda Díaz: una Podemita para sustituir a la Valerio, junto a Carcedo la única sustituida por Sánchez, y eso que nos vendieron una historia de superación personal sobre su pobreza infantil y su cáncer. Pues nada, ahora una gallega para tratar la derogación de la reforma laboral de 2012 -no hará nada, su origen le condiciona- y subir el Salario Mínimo -no hará nada, por los mismos motivos-.

Escrivá: presidía la AIRef (la "i" es de "independiente"), un organismo para el control del gasto público, pero no ha tenido problemas en quitarse esa molesta "i" y pasar a un gobierno con comunistas, y en una neocartera de Seguridad Social, "Inclusión" y Migraciones, creada con lo que no querían que acabase en Podemos del antiguo Ministerio de Trabajo. Dice que hay que reformar la quebrada Seguridad Social: no hará una mierda, salvo quitar prestaciones a los que se vayan a jubilar dentro de 30 años, porque todavía no votan pensando en eso.

Reyes Maroto: ¡qué bonito! En un país cuyo sector industrial residual bascula en gran medida en torno a la automoción continua una Ministra que se tendrá que coordinarar con otros cuantos Ministerios (Movilidad, Agenda 2030, Transición Ecológica) para que este poderoso lobby mantenga sus privilegios. Es perfecta para el cargo.

Darias: una canaria para Política Territorial. Una canaria para la reforma de la financiación autonómica, para los vuelos subvencionados a las islas -ese sí que es voto cautivo y no el del PER-, para la reforma del Estatut catalán -el otro, el votado en 2006 no existe ni para el Constitucional ni para nadie- y para los funcionarios. No hay más que decir.

Ajá. Uhm. Claro que sí.
Rodríguez: el PSOE pone el frente de Cultura y Deportes -uno de los Ministerios más visibles- a un hombre gris del PSM, para así promocionarlo y poder presentarlo de a alcaldía de Madrid en 2023, como intentaron con Lissavetzky y también con Pepu Tristón.  Saldrá mal, claro. Produce arcadas, sin paliativos.

Illa: un filósofo al frente de Sanidad. Como lo están leyendo. Su gran reto es incluir el dentista en la Sanidad pública, quizás como medida presocrática o hegeliana: en vez de hacerte cargo de tu propia salud dental, el Estado también acudirá en tu auxilio aunque seas un puto vago que no sabes ni cepillarte los dientes. Si esto no es lo que es gobernar en el siglo XXI, no se lo que lo es.

Garzón: Consumo. Es muy divertido que el primer Ministro del PCE desde la Guerra Civil vaya a tener como responsabilidad ministerial lo que es el epítome del capitalismo, el consumo. Risas aseguradas con este tonto útil -la hydra comunista se ha tenido que reinventar tras las eclosión de Podemos y su juventud- cuyo inutilidad se va a plasmar rápidamente en sus competencias sobre el juego, donde CIRSA y otras multinacionales untan a poderosos agentes sociales.

Montero: Ministra de Igualdad porque es la concubina de Pablo Iglesias. Ministra de Igualdad porque es la concubina de Pablo Iglesias. Ministra de Igualdad porque es la madre de los hijos de Pablo Iglesias. Ministra de Igualdad porque es la segunda de Podemos, el partido de Pablo Iglesias. Si algunos decíamos lo mismo de Ana Botella como alcaldesa de Madrid, no vamos a dejar de decirlo en este caso. No hará una mierda, pero mucho gritito y pancarta. Por este orden.

Duque: ¿saben ustedes que una de las primeras cosas que hizo como Ministro este incapaz fue pegarse un viaje a la Antártida? Sí, pero de trabajo, a bordo del Hespérides. Dice mucho de alguien que venden como científico y es un astronauta. Afronta la vida como un eterno viaje, y está en un Ministerio ideal.

Castells: Ministro de Universidades, desgajado de Ciencia. Es tan mayor (77 años) que no hará nada, un puesto creado de la nada y para nada para que una de las pocas instituciones que perviven desde la Edad Media continue como hasta ahora. Por su perfil profesional y veteranía dará las mejores declaraciones del Gabinete, en plan me la suda todo.

Lo ideal sería concluir con un disfruten lo votado. No va a haber tiempo de disfrutar nada, por la propia naturaleza sombría de todos los elencados, y porque la oposición no va a dejar ni un mínimo espacio para la tregua. Aquí, en los estertores de un régimen que todavía no sabe lo que va a venir, solo se trata de resistir el mal menor, el de un Gobierno construido con apoyos contranatura -Esquerra absteniéndose en la investidura con presos políticos en las cárceles-  para impedir unas terceras elecciones  que diesen el triunfo a la derecha y la ultraderecha, capaz incluso de presentar a un elenco aún más inútil que estos encabezados por Sánchez. Y eso es lo único positivo que puedo decir de este Gobierno gris y triste.
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Uno de cada cuatro alumnos matriculados en la Universidad de Extremadura no lee libros.
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Aquí lo dicen claramente: desde los años 70 "el aumento de la población y la mejora de las condiciones de vida" han puesto al equilibrio ecológico contra las cuerdas. No es cambio climático, es que nuestra especie es depredadora y no tiene ningún depredador.
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Polvorones para vegetarianos. Al margen de la gracia, un reportaje muy interesante, y no especialmente abundante en la prensa española.
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Interesante artículo sobre el cementerio que ideó Oteiza para San Sebastián.
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Espectacular pinchazo de la burbuja inmobiliaria de Londres . Es de principios de 2017, y el catastrofismo apuntado no ha sido para tanto: téngalo en cuenta ante la próxima salida de la UE del gigante (burbujil) londinense.
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El medio de ultraderecha El Confidencial, escrito por y para subnormales influencers, deleita y agrada hasta la carcajada con frases antológicas como esta: [El plan para invadir Portugal] "contaría con 250.000 efectivos por tierra (más que la población de todo Móstoles)".

Móstoles como unidad de medida. Incluyendo hipervínculo para ver las noticias relacionadas con el poblachón madrileño.


lunes, 11 de noviembre de 2019

Vox ha venido para quedarse

Cuanto más verde, más Vox
De momento no está nada mal el resultado de las segundas elecciones generales de 2019, a la espera de lo que vendrá: el partido burbuja ha quedado descabezado y ha pasado a ser irrelevante para cualquier tipo de pacto. Tan pronto como subió -aupado por el Ibex-35- ha sido descalabrado, conservando únicamente un notable poder regional, más por su política de pactos para asentar a los de siempre que por haber sido renovación de nada.

Termina así, en gran medida, el trampantojo de Ciudadanos, un partido que decía que venía a romper el bipartidismo y que únicamente se dedicó a consolidarlo allí donde estuviese, porque su auténtica misión fue siempre la de contrarrestar el voto protesta que podría caer en Podemos. Neutralizado el breve auge de los neocomunistas que aspiraban a conquistar los cielos y acabaron conquistando el casoplón en la sierra, su función de muñidores del sistema ha concluido.

Se van así al garete los culpables del cordón sanitario al PSOE porque sí, decidido de manera pintoresca antes de las elecciones del 28-A. Ellos pretendían vender que Vox era un socio más fiable y acabaron devorados por la hydra del franquismo sociológico, mucho más real que la de ese supuesto liberalismo español. Con estos sí que no hay duda de que jamás pactarán con el PSOE, y ahora tienen una relevancia que Ciudadanos despreció al no querer entrar en el Gobierno de la nación.

Por la aritmética política y por el sistema parlamentario, el PSOE solo podría sacar adelante el acuerdo de investidura con la abstencion del PP y con alguno de los partidos de taifas que están proliferando por doquier en esta agonía del Régimen del 78. Podria también, como especulan los de la izquierda posibilista, con los comunistas de Podemos, pero esos quieren tener vicepresidentes y ministros con 37 diputados, y jamás facilitarán un gobierno socialista a cambio de nada.

Por eso mismo es más fácil que el PP se haga a un lado en la investidura -al igual que hizo el PSOE en 2015 con Rajoy- que haya un Gobierno del PSOE con el resto de fuerzas del arco parlamentario, para encima tener que aguantar los reproches de que pacta con Bildu, el PNV, Puigdemont y eso que los de siempre han conceptualizado como la antiEspaña, y que es la España realmente existente, cada vez más.

Es la situación ideal para el siguiente escalón de Vox: si el PP cede y permite la investidura del PSOE, el partido neofranquista se podrá presentar como la única oposición al Gobierno, al fin y al cabo y a es la tercera fuerza por número de parlamentarios; si el PSOE logra formar Gobierno con el apoyo de la antiEspaña, todavía más, porque gran parte de su discurso se centra en la denuncia del Estado de las Autonomías, que ha permitido que haya en el Parlamento cosas como lo de Teruel Existe. O el payaso de Cantabria.

Como se expuso por aquí cuando entraron por primera vez en un parlamento -hace menos de un año, y parece que haya pasado un siglo- gran parte del éxito de Vox viene de que ha puesto de nuevo en el centro del debate político los temas por los que la política es política: inmigración, fronteras, o identidad, temas que habían sido excluídos conscientemente por todos los demás partidos para que todo siguiese siendo un comedero de perros llamado bipartidismo con muñidores como Podemos o Ciudadanos.

Parecía que era mucho mejor hablar de si la Seguridad Social tenía que cubrir la atención bucodental (¡vamos a hacer a papa-Estado responsable de una cosa que es de higiene personal e intrasferible!), de los derechos de los travestis -minoría dentro de una minoría- o de los repartidores de Glovo, llevados a la campaña electoral por el dueño de Villa Tinaja, con toda la desfachatez de la que es capaz. Y es mucha.

En ese sentido, la irrupción de Vox es muy positiva, como en su momento lo fue la de Podemos. Sin embargo, el sistema del Régimen del 78 hace aguas por todos lados, y es muy significativo que mientras ningún partido puede ya alcanzar mayorías para gobernar, cada vez hay más partidos minoritarios-regionalistas representados, que es el reverso de la misma moneda.

Han sido las elecciones en las que Bildu va a sacar por primera vez grupo parlamentario propio -a expensas de que les apliquen la doctrina Amaiur-, en las que los partidos independentistas catalanes van a sacar más diputados en el Parlamento de Madrid, y con la presencia de partidos como Más País, BNG, esos de Teruel Existe y demás pintorequismos de este gran país, convertido ya en un reino de taifas.

Ojo con el caso de los turolenses, que en breve será imitado por sorianos, zamoranos y demás. Refleja muy a las claras de que no existe un proyecto común de nación (algo que ve cualquiera con los presos políticos y exiliados que ha provocado que la parte más rica de España quisiese votar sobre su futuro) y que lo ideado en 1978 se está agotando a marchas forzadas.

Vox triunfa entre los españoles perdedores
Ese es el contexto que explica el auge de Vox, a través de unos bastiones muy fuertes que se ven en los mapas adjuntos. A partir de su núcleo irradiador de policías y militares transtornados ha conseguido expandirse y, al margen de ganar en Murcia, ha sido la segunda fuerza más votada en Andalucía, la región más poblada de España.

Es especialmente significativo lo sucedido en Madrid. Vox ha ganado con un 30% de los votos en un municipio como Valdemoro, que en diez años ha pasado de ser el bastión del PP en el deprimente sur de la región (aupado por Francisco Granados, oriundo) a serlo de Ciudadanos y ahora de Vox. Un gilipollas como Kiko Lllaneras diría que es "el Ohio de la derecha", pero es siempre la misma mierda: wannabes que pretenden ser algo que no son.

Ahí es donde ha arrasado Vox: en el corredor del Henares, un lugar de distopía ballardiana y chándal los domingos, y especialmente en el tercer cinturón de Madrid, esos municipios a más de 40 km. de la Puerta del Sol donde viven derrotados por la vida y que ven cómo diariamente los inmigrantes les superan en todo. Algunos indocumentados los llaman clase obrera, y no son nada de eso: son carne de un partido fascista que no se va a ir de ahí ni con salfumán, y que ya ha superado todas las barreras de contención, básicamente porque nunca las ha habido.

El cóctel perfecto de España ra-ra-ra, el de "primero, los españoles" (escupido por Abascal en pleno debate electoral sin que nadie le replicase) y, ya si alguien ha estudiado por ahí, lo de la denuncia del "multilateralismo" y volver a los acuerdos "bilaterales entre naciones", por no hablar de la herencia "grecoromana", camino de ser lo mismo que fue lo de los celtíberos para el franquismo 1.0. Uno de Pinto o de Maqueda (Toledo) diciendo eso.

Vox, a diferencia de Ciudadanos y Podemos, ha venido para quedarse. Tiene un campo fértil y una ocasión propicia para crecer por encima de la barrera del 20% que supone el techo electoral de los neofascistas en Italia, Grecia o Alemania. Tiene el potencial de ser como el lepenismo, esto es: la única alternativa al bipartidismo.
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(íntimamente relacionado) "Vox triunfa en los diez pueblos más pobres de España, situados en Andalucía"
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En El Ferrol, uno más de los espantosos inframundos que hay en Galicia, unos vecinos piden quitar árboles de las calles porque "oscurecen y golpean las ventanas".
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¡Nadie podía saberlo en un microestado!
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¿Cúal es la finalidad de este artículo sobre Ferlosio de Félix de Azua? Simple y llanamente -baste mirar las fotos, o las continuas imprecaciones en el texto- decir que las recientemente completadas obras completas del escritor no son tales, que hay muchos inéditos. Otra cosa es que esos inéditos valgan algo, como la inmensa producción de los drogadictos y locos, pero eso no se dice.

Esta es la razón, y no otra, por la que Ferlosio quiso que la entrevista que propicia el artículo no saliese a la luz en 1997, cuando se realizó.  En cuanto a si los manuscritos tienen valor, pues el típico caso de un cadáver fresco y el de unos herederos que quieren hacer caja, como siempre en estos caso.
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Qué pena que un buen artículo -más por el tema que por la elaboración- se vea malogrado por esas referencias tan extemporáneas.
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Un policía vota cuando quiere, no cuando se constituya la mesa y se abra el colegio electoral.
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Estudio chorra donde los haya. Después resultará que está bien, pero esa tesis central de que las zonas verdes gentrifican....en fin, en ciudades como Madrid llenaron de parques zonas del sur durante los ochenta y los noventa, y siguieron siendo iguales: pobres y descuidadas. Y así en otros muchos sitios.

lunes, 3 de diciembre de 2018

(Ultra)Vox tampoco es para tanto


Mientras escribo este post hay varios miles de personas manifestándose por Sevilla y otras grandes ciudades andaluzas al grito de "¡No pasarán!" "¡Un bote, dos botes, fascista el que no bote!" y "¡Fuera el fascismo de nuestras calles!".

Es la prueba más palpable de que, 40 años después del Régimen de 1978, las normas democráticas entran con dificultad en amplias capas de la población, incapaces de asumir que el voto, superado el umbral del 5% del total emitido, produce representación, y que si se apoya el actual régimen democrático hay que asumir que en los Parlamentos regionales y en el Congreso puedan tener representación opciones políticas diferentes.

Por primera vez desde el único escaño logrado por Blas Piñar en la circunscripción de Madrid allá en los albores del actual régimen político, la ultraderecha española entra en un parlamento. Era algo que se venía barruntando desde hacía tiempo, cuando en las últimas elecciones europeas lograron 240k votos y se quedaron a las puertas de un europarlamentario. Han pasado cuatro años, varios procesos electorales, y el partido Vox ha logrado llegar a los 380k votos en Andalucía, un 10% del total, obteniendo 12 escaños que nadie supo anticipar, porque lo de los politólogos de este país solo es una escrecencia más de la mediocridad general.

¿Cómo se logra pasar de no tener representación a 12 parlamentarios? Pues con unas condiciones electorales extremadamente favorables. De entrada, una comunidad autónoma con 36 años de Gobierno ininterrumpido del PSOE, convertido en un partido caciquil que ha torpedeado cualquier investigación sobre la corrupción propia de un ejercicio tan prolongado del poder, hasta el punto que la candidata hacía oídos sordos a las continuas interpelaciones sobre el tema durante la campaña electoral.

Esa misma candidata zafia y ruín que, una vez ganadas las elecciones de 2015, no dudó en intentar el asalto a Madrid, montando un golpe de Estado dentro de su propio partido, para después perder una primarias a las que siempre se negó, forzadas por un Pedro Sánchez expulsado por El Poder por haber querido pactar con Podemos para lograr la Presidencia del Gobierno. En Andalucía han recordado perfectamente cúales eran las prioridades de Susana Díaz respecto a su comunidad autónoma, a la que volvió como si nada hubiese pasado.

Ante la perspectiva de votar a más de lo mismo, después de 36 años en los que Andalucía se ha consolidado como una región del Segundo Mundo, una gran parte de los electores se ha quedado en casa: sólo ha votado 58,36 % del censo, unas cifras que denotan un comprensible agotamiento del electorado, y que han magnificado el resultado electoral de Vox. Si ya 400k votos hubiesen sido un resultado formidable, con tan baja participación se traducen en una ganancia en representación muy alta.

Además, el PSOE de los ERE, el PER, la Universidad gratis por-que-sí, el déficit de financiación y el Estadio Olímpico de Sevilla construido para nada ha recibido un varapalo tremendo, cayendo a un porcentaje de voto jamás visto, en una secuencia histórica que apunta a un cambio de ciclo muy duradero (1982: 52.8% 1986: 47.1% 1990: 49.8% 1994: 38.7% 1996: 44.5% 2000: 44.9% 2004: 51% 2008: 48.4% 2012: 39.5% 2015: 35.3% 2018: 28%).

Por esas cosas del Gran Sur, no hubo adelanto de resultado hasta que estuvo muy avanzado el escrutino, poco antes de las 22:00. Entonces salió el bofetón: primeros resultados, y ya con el 82% contado. Eran prácticamente los resultados definitivos, porque no se iba a mover gran cosa de ahí al final del recuento. Desde ese momento se sabía que Vox iba a sacar 12 diputados, y que prácticamente ninguna combinación de izquierdas daba la mayoría en el Parlamento regional.

Esa era la principal noticia, y donde ha quedado diluida el batacazo del PP, y también en menor medida de Podemos, otra fuerza política agotada en su discurso para iletrados (referencias a series de televisión y afectos incluídos). En el signo opuesto, también ha quedado solapado el fenomenal salto de Ciudadanos, el partido que ha hecho de Cataluña una preocupación central de campaña, demostrando lo mucho que les interesa Andalucía más allá que como granero de votos. Por si hubiese alguna duda después de haber apuntalado al PSOE en sus cuatro últimos años de agonía.

Con el cadáver del gran dinosaurio caciquil todavía caliente, tanto C´s como el PP daban por hecho el pacto con Vox, y hoy el líder del PP ha abundado en que "salvo modificar la constitución, todo es debatible", demostrando el carácter de texto sagrado que ha adquirido la Carta Magna, como si hubiese sido hecho por los ángeles. Tienen el campo abonado para pactos así, porque en la izquierda ya tienen nuevo tema estrella con la puesta de largo de Vox.

Lo que debería ser normalidad democrática -era mucho más anormal que toda la derecha estuviese agrupada en un único partido con representación durante más de 30 años- y que nos "equipara a países de nuestro entorno", se está viviendo con visos de tragedia en este país, precisamente el mismo del que nos dicen los believers del 78 que, en ese momento histórico, España dejó atrás su pesimismo, su leyenda negra, su caspa y, atención, atención, también el franquismo.

Al menos eso último era uno de los fundamentos del actual régimen, basado en un milagro que deja la conversión de los panes y los peces a la altura de un vulgar truco de magia: que con la Constitución desapareció el franquismo, y ahí estaban los resultados electorales para demostrarlo. No, no: simplemente se había subsumido y pervivido en instituciones fundamentales del Estado -que no tuviese representación parlamentaria no significa que no estuviese en los otros dos poderes-, para aparecer cuando llegase el caso.

El catch-all-party que era el PP había llegado a tal nivel de degradación que incluso El Poder lo tuvo que desalojar, so pena de verse también contaminado por lo que era y es simplemente una organización para la comisión de delitos.  Durante muchos años sirvió de canal adecuado para que los ultraderechistas que hay en España se pudiesen presentar como demócratas sin hacer contricción alguna de sus conviciones ultramontanas en temas de fractura como la nación española -un constructo histórico de manual-, el aborto, la libertad sexual o la libertad de expresión. Agotada esa vía por cuestiones endógenas, Vox ya estaba en la recámara ante una oportunidad así.

Ahora, en los primeros momentos de sorpresa de los catetos de siempre ante la constatación de que en España hay ultraderecha, todos señalan a Cataluña como culpable, cuando esa misma ultraderecha se había ido organizando en torno a temas de polaridad como el matrimonio homosexual -que no les quitaba ningún derecho, simplemente lo ampliaba-, el fin pacífico de la última guerra civil española -querían venganza y humillación, y de ahí salió el líder visible del partido-, la inmigración y, en general, todo aquello propio de una sociedad avanzada. No he querido entrar mucho del tema, pero creo que incluso algunos reprochan al feminismo el relativo auge de la ultraderecha.

Y digo relativo porque, salvo una crisis de enemigo exterior -nunca descartable en un país que se empeña en mantener dos plazas fuertes como Ceuta y Melilla-, Vox no tiene margen de crecimiento para llegar al poder en solitario, precisamente por su ideario abiertamente ultra. Si se lee en detalle da risa, salvo que en tres o cuatro puntos -y bastan de sobra- parecen tener las ideas mucho más claras que la izquierda de las Thalessi y los corazones creados con las palmas de la mano.

¿Se creen que esos 400k votantes han leído el programa del partido en el que han depositado su voto? Si no lo hace el votante de un partido tradicional, mucho menos lo va a hacer el de uno que apela a sentimientos primarios, básicos y del régimen anterior. Han votado a un partido que parece tener algo que decir en la inmigración -Andalucía es sitio de frontera social, económica, religiosa y cultural-, y sobre el modelo territorial de España, mientras el resto de formaciones están todavía con lo de federal, nación de naciones, sí pero no, todos tienen derechos, ningún ser humano es ilegal y demás temas que no resisten un análisis detallado, porque provocan vergüenza.

Es precisamente en esos temas en los que deberían centrarse sus oponentes, y no en ampliar la cobertura de servicios ofertados por la Seguridad Social o en los permisos de paternidad, cacahuetes políticos para consumo de los monos. El surgimiento de Vox va a poner de nuevo en la centralidad de la política los temas que realmente importan al ciudadano, y simplemente por eso habrá merecido la pena, cosa en la que tiene que estar de acuerdo cualquiera que crea realmente en el parlamentarismo y el sistema de representación, pero quizás sea una ilusión vacía en un país que se ha fumado la declaración de independencia de un parlamento legítimamente constituido como el catalán.
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Maravillosa entrada en la Wikipedia sobre un fenómeno que también se produjo en España -baste recordar como era la Castellana de Madrid, o la Casa de Pilatos en Sevilla, ahora un Corte Inglés-, aunque más en ciudad que en el campo: porque en el campo no había nada.
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Si le ven algo de valor, que se la lleven los alemanes. Todo es objeto de venta, qué limitado el concepto de patrimonio.
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(cuarto párrafo por el final) Los 20 mejores temas de Bowie que suenan constantemente por las radios comerciales de todo el mundo le reportarían a los herederos 2 millones de libras en derechos de autor cada año. Por cada canción.  (Penúltimo párrafo) Considerando que los derechos de autor duran 70 años desde la muerte, sus bisnietos se seguirán beneficiando de la fortuna acumulada.
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Fantástico reportaje sobre Seseña. Siempre me ha parecido que eran unos edificios muy bien construidos. "Y lo cierto es que Valdemoro, que está a cinco minutos, es peor"
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Estatua monumental de Mao en un pueblo de China.  Lamentablemente duró poco.  
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Boom de la construcción residencial en Rusia, que acabará pinchando.
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Maravillosa noticia, que dice tanto: Cantabria planea ampliar su "Parque Científico y Tecnológico", a pesar de que, 9 años después de su inauguración, aún tiene el 44% de su espacio actual disponible. 

miércoles, 6 de junio de 2018

El primer Gobierno Instagram-Twitter-Facebook

Zombie-party (Cornetto trilogy)
Por si alguien no se había dado cuenta de la jugada, en este país que se vende como "asimilable a los de su entorno" el cambio de Gobierno ha coincidido casualmente con el cambio de dirección en el conocido como intelectual orgánico de la democracia, el diario El País. Es una sucesión de relevos semejante a la que pasó con la subida al trono -a destiempo y en otra operación de urgencia- de Felipe VI, y que demuestra lo enhebrado del Estado.

El periódico había virado en los últimos tiempos a unas posiciones ideológicas donde no se reconocían sus lectores más fieles. De ser liberal en lo económico y progresista en lo social era ahora un panfleto infecto con competiciones a ver quien insultaba más a los catalanes, con redactores que huían porque no podían informar extensamente de la corrupción del PP, gente ágrafa -un mal endémico de la prensa española- y un hooliganismo explícito por Ciudadanos. Y cotilleos, claro.

Ahora, por arte de magia, han nombrado directora a una fósil de la Transición, la transnochada Gallego-Díaz, elogiada por todo su gremio sectario (para ser periodista el mejor talento es ser hijo de periodista) y de la que nadie podría citar un solo artículo, de lo romos y prescindibles que son. Yo solo citaré uno, escrito desde una rabia de españolaza derrotada, y con fuertes componentes de locura, conspiración y maguferia trasnochada de los años 70, cuando era joven.

Es fácil intuir que, en breve plazo, El País volverá a la senda que tantos éxitos dio al actual régimen del turnismo, pero no olviden nunca la siniestra coincidencia en el espacio y en el tiempo con el último cambio de sillas entre los dos únicos culos que ocupan el Gobierno de España. El Régimen busca perpetuarse para sobrevivir a la actual temporada alta de juicios -está pendiente la exoneración del cuñado del Rey, y el PP tiene juicios pendientes hasta el 2020, por lo menos- y la solución pasaba por intentar reflotar al PSOE.

Para eso, se necesitaba el apoyo de Podemos, que lo había negado muchas veces. La sucesión de acontecimientos de las últimas semanas, que empiezan por la filtracion del casoplón del Líder Supremo de la secta de ultraizquierda y siguen por el goteo de corrupción del PP, recuperando casos antiguos como Zaplana o el Yak-42, han creado el clima adecuado antes de la sentencia de la Gürtel. 

Ahora el PSOE está en el poder, cuando hace tres años los teóricos de Podemos vaticinaban su pasokización. No van a desaprovechar esa oportunidad y han presentado un Gobierno para recabar los votos de los caladeros perdidos, en una operación de mercadotecnia, asco y hartazgo con la clase política que solo puede ser exitosa, porque la mayor parte de la población es así. Instagram-Twitter-Facebook. Es más fácil identificarse con un famoso de la tele o un astronauta -que es a la ciencia como un futbolista es al deporte- que con un desharrapado que solo recuerda lo mal que estamos. Cuando el está muy bien en su piscinita y en sus 2000 metros cuadrados de "parcela" (finca)

Nombrar Ministros es una prerrogativa exclusiva del Presidente del Gobierno, pero todo el mundo intuye que los ¡17! que ha investido con el poder obedecen al bling-bling y menoscabar a los partidos que les habían robado sus votantes tradicionales, incluyendo ese gran partido llamado abstención. No es el Gobierno de los mejores, como ya está vendiendo la propaganda, ni es el Gobierno de la España real, es el Gobierno de lo peor del PSOE, incapaz de encontrar en su militancia gente adecuada porque hace mucho tiempo que los mejores no se dedican a la política, y mucho menos en un partido así.

Además, muchos de los nuevos ministros vienen con un pesado fardo al empezar su desempeño, y que les hará blanco fácil de suspicacias y control político. Ninguno es joven -no me hagan definir lo que es joven, por favor- a diferencia de la cúpula de Podemos, porque al PSOE ya solo le votan carcamales, homosexuales y otros colectivos definidos por cleaveages muy alejados de la clase social  que supuestamente está en la letra o de Obrero (Español).

Ahora les votará más gente. De los 84 diputados y el sorpasso salvado porque los comunistas de IU se quedaron en casa en la votación de 2016, hasta el más tonto de la COPE sabe que con el nuevo Gobierno el PSOE volverán hasta unos 110-120 con facilidad, porque es mucho más fácil arrastrar votantes desde el ejercicio del Gobierno que desde una oposición inexistente, tan inexistente que ni el propio Pedro Sánchez era diputado en el Congreso.

El Gobierno apunta a agotar la legislatura, porque no hay fronda en la oposición -noqueada y descolocada-, incluso aunque durante el primer año estos neoministros apenas puedan hacer nada, porque los presupuestos están aprobados, condición indispensable que puso el PNV (y la UE por lo bajini) para apoyar la moción de censura.

Lo que sigue es una galería de personajes y personajas aupados por birbililoque, oportunismo y mucho andamiaje al poder, para salvar un régimen devorado por la corrupción, un concepto de Estado-nación desfasado, una Monarquía que es un insulto porque encarna la "unidad de la nación española" y que no iba a resistir una crisis económica semejante a la iniciada en 2008, cuando el turnismo estaba garantizado.

Carmen Calvo: la única que repite de los gabinetes de Zapatero, lo que dice mucho del material que rodeaba al leonés. Como Ministra de Cultura mostró un catetismo digno de su Andalucía natal, y ahora llega a Vicepresidenta, "Relaciones con las Cortes e Igualdad" como premio a haber sido la interlocutora del partido durante la aplicación del 155 a la provincia más rica y próspera de España. Arrogante y de esas que se llena la boca con palabras como "dignidad" y "honradez", supone un paso atrás respecto a su homóloga Saenz de Santamaría, no por casualidad la encargada de aplicar el humillante 155 en el bando de Cánovas del Castillo.

Nadia Calviño: Otra gallega en Economía, como la infausta Elena Salgado. Hija de Jose María Calviño, uno de los directores más sectarios que jamás haya tenido RTVE, es un buen ejemplo de lo que es La Casta. Alta funcionaria de la UE -igual que la hija de Fraga, para que se den cuenta de la pauta- sus pelotillas la han cubierto de elogios, cuando no de babas. Sustituye a Román Escolano, del que nadie se acordará jamás.

Meritxell Batet: la única  mujer del otrora poderoso PSC en el Gobierno. Durante el golpe de partido del Gran Sur se alineó con el incapaz de Patxi López, tras haber sido de la cuerda de Pedro Sánchez en los primeros años. Es una habitual de los medios de comunicación, muy tranquila, pero va a tener que lidiar con sus paisanos y los 2´5 millones de funcionarios como Ministra de Política Territorial y Función Pública.

Borrell: este ya no es que venga del zapaterismo, viene directamente del felipismo. Un gran político, capaz de dimitir por la corrupción de dos de su colaboradores más estrechos, y capaz de ganar unas primarias al aparato del partido, que fue lo que realmente le costó su carrera política en España. Va a Exteriores, a intentar arreglar el varapalo a la imagen de España de los policías cargando como en un cuadro de Ramón Casas contra otros españoles.

Maria Jesús Montero: ¿pues no va Sánchez y encarga Hacienda a la Consejera del ramo en Andalucía? Hace falta ser idiota. La región española extractiva por excelencia, a niveles incluso superiores a Madrid, y donde recientemente han acordado con Ciudadanos considerar que si heredas un millón de euros no eres rico y no tienes que tributar. Actua y parece como medio lela, y hará algo que parecía imposible: que añoremos a Montoro.

Grande-Marlaska: un juez estrella para Interior. Un juez estrella que solo concede entrevistas a Shangay y revistas de ciclismo, porque es un practicante de la bici urbana. Ha hecho de su orientación sexual un eje de su vida, como Donald Trump, pero nadie se lo reprochará. Como juez ha reprimido la libertad de expresión y otros derechos fundamentales, hasta tal punto que forma parte del CGPJ a petición del PP. Sustituye a Zoido, un personaje inenarrable digno de unos entremeses de Cervantes.

Tendrá bajo su mando a la corrupta Policía y Guardia Civil, y ni en dos legislaturas podrá limpiar toda las capas de corrupción que acumulan los dos cuerpos. Eso sí, para la foto va a quedar muy bien. Que es lo que cuenta.

Margarita Robles: otra juez independiente que pasa a un Ministerio, siguiendo la estela del de más arriba, Garzón o aquel abulense loco que duró poco con Zapatero, y que tenía un odio pueblerino (Ávila marca) con su paisano Acebes. "Somos un país como los de nuestro entorno", pero aquí los jueces militan en partidos políticos camuflados como asociaciones sectoriales. Esta ya era Secretario de Estado con González, y ahora pasa a Defensa, sustituyendo a Cospedal. Un Ministerio feminizado, inoperante y desactivado.

Ábalos: el secretario de Organización del PSOE obtiene Fomento, exactamente igual que Pepiño Blanco. Y con los mismos fines: si el hombre-topo gallego llevó la locura del AVE a remota región, este valenciano tirará por el corredor mediterráneo, ese invento que trajeron los americanos cuando redactaron el Plan de Estabilización de 1959, que incluía un capítulo específico para la autopista que vertebra la zona. 60 años después quieren el tren. Sustituye a Iñigo Promesas, que se había pasado los dos últimos años en un non-stop Tour por España prometiendo obras imposibles con dinero que no tenía, y que ahora deja como herencia a este "colega". Además del presupuesto para 2019 comprometido.

Teresa Ribera: solo España tiene un "Ministerio para la Transición Ecológica", y lo tiene para intentar robar a Podemos los votos de Equo, valorados en 300k votantes, 500k si son elecciones europeas. Es puro postureo y vacuidad, por eso fue el primer Ministerio anunciado. Al frente han puesto a una persona de la que la propaganda dice que es muy formada, muy maja y siempre saluda en los ascensores, pero que aceptó Castor -una magufada ecologista de tres pares de narices- sin declaración de impacto ambiental, lo que debería acabar con su carrera política desde ya mismo, sin menoscabo de las responsabilidades penales. Es impresentable.

Carmen Montón: resistió la locura de Gusana Díaz y era consejera de Sanidad en Valencia, donde había revertido el modelo Alzira, básicamente el intento de la rama local de la Mafia pepera de sacar tajada con la Sanidad, el mayor negocio de España. Al parecer, es abierta militante contra la locuara de las pseudoterapias y la homeopatía. Si es así, ya era hora de que hubiese una Ministra de Sanidad y no las dos últimas marionetas de Ana Mato y Dolores Montserrat.

Pedro Duque: astronauta porque España pagó dinero para que estuviese 9 días en el espacio allá por 1998 -dolía el acento de López-Alegría, el primer astronauta español-, obtiene a cartera de Ciencia, Innovación y Universidades, que se desgaja de Educación. Ha recibido elogios porque es una celebrity, quizás la más conocida de este Gobierno ideado para Instagram. Fracasará en todas sus misiones, para las que, a diferencia de 1998, no cuenta con presupuesto alguno.

Magdalena Valerio: Viene de Castilla-La Mancha a tomar el Ministerio de Trabajo y no se qué del Pacto de Toledo. No tiene lo que hay que tener para decir que las pensiones son un sistema piramidal y el mayor pufo de nuestra generación. Pero da igual, porque su Ministerio no vale una mierda. Por cierto, la Reforma Laboral del 2012 ni la van a tocar, salvo lo crematístico.

Isabel Celaa: desde el País Vasco llega para Educación, y además será la portavoz del Gobierno (la que habla los viernes tras el Consejo de Ministros, donde sustituye al aristócrata e inútil de Méndez de Vigo). En las ya redimidas provincias del norte no tienen muy buen recuerdo suyo, como tampoco lo tienen de Patxi López. Veremos a ver.

Dolores Delgado: fiscal, pero con familia política. No suegros y cuñados, sino partido. El PSOE. Al parecer, afín a Garzón. Ministra de Justicia. Una fiscal especializada en yihadismo. Yo no entiendo nada, en un país con presos políticos y una aberración como la Ley Mordaza, poner de Ministra de Justicia a alguien así. Es el reflejo de lo que es este Gobierno.

Luis Planas: para Agricultura nos llega desde el Profundo Sur el que fue Consejero del ramo durante 20 años, según los usos temporales habituales de la región más grande de España. 20 años de consejero, y el campo andaluz sigue como sigue, ahora con mano de obra esclava sin pasaporte español. Otro Ministerio que no cuenta una mierda.

Reyes Maroto: el PSOE recupera el Ministerio de Industria, vacante desde que el clon canario de Aznar se tuvo que ir por corrupción, mientras el gallego hacía como no se enteraba de nada y que se iba porque añoraba las islas. Dicen que España es un país industrial, como puede observar cualquiera que viaje en tren entre las grandes capitales. Ala, a mamarla a Parla, que para eso es madrileña.

Maxim Huerta: cumpliendo con todos los tópicos de los que van a museos de arte contemporáneo a decir "eso lo hago yo", el PSOE de la ceja coloca al frente de un Ministerio recuperado a un colaborador de Ana Rosa Quintana. Hemos salvado a Jorge Javier Vázquez (de San Roque, Badalona) por los pelos. Escribe libros que harían vomitar a una cabra, luce su orientación sexual como solo el esterotipo haría -varios tweets con la palabra follar, imaginenselo en un hetero ministrable- y desprecia el deporte, del que dice no saber nada. Será parte de sus competencias, lo que es un perfecto epígono de este Gobierno.

Es el más joven de esta banda, y tiene 47 añazos, porque la portavoz parlamentaria Adriana Lastra no es Gobierno. El cambio era esto, ¿verdad? Gerontocracia, maquillaje y tontería. Iba a poner "disfruten lo votado", pero no representan ni una cuarta parte del electorado.
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Al parecer, hubo un tiempo en que Los Angeles no daba asco. Ligeramente relacionado con esto, pueden ver esta gráfica interactiva sobre lo que era próspero en 1980 y como está ahora, siempre dentro del contexto estadounidense. Sería curioso ver algo así a nivel europeo o español.
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Fantástico mapa inédito -y contextualización de ese genio que es Carlos Sambricio- sobre el Madrid de 1939.
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¡Qué interesante! Afeitarse se puso de moda en la I G.M para poder encajar en las máscaras de gas....
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El origen del himno del PP
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Grandonismo asturiano en estado puro.
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Interesantísimo artículo -todos los de la autora lo son, al margen de que se esté de acuerdo o no abruma con la preparación y los datos- sobre el coste de las exposiciones de arte. 
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Una noticia muy grave. El Estado debería hacer algo.

jueves, 31 de mayo de 2018

Hace una semana (diez años)

El Régimen del 78 busca perpetuarse, y hoy se ha vivido la penúltima escenificación del vodevil interminable con el que se pretende salvar a unas instituciones metidas hasta el gaznate en la corrupción más negra e indecente. Paralelamente, los medios de propaganda han estado bombardeando continuamente con el "hace una semana ni se podía imaginar esto", casi como si de un briefing se tratase. En fin. Lo que sigue es una reconstrucción del contexto que ha llevado a que triunfe una moción de censura a cargo de un grupo parlamentario que cuenta con ochenta y pocos diputados, esto es: menos de la cuarta parte del Parlamento.

Hace una semana salió la primera sentencia del caso Gürtel, que ha tenido 10 años de recorrido, varios muertos y unas penas de cárcel muy abultadas para la trama civil, pero mucho menores para la trama política. En el camino el partido en el poder, y que representa en gran medida El Poder, ha conseguido expulsar de la carrera judicial al juez que autorizó las escuchas judiciales, nombrar magistrados afectos, y negar la evidencia de lo que la sentencia ha establecido: existió "al menos desde 1989 y hasta 2008" una red de enriquecimiento a través de concesiones políticas arbitrarias, por decirlo finamente.

Se sabía desde hace 10 años lo que implicaba todo lo descubierto, fundamentalmente en un pendrive que, al igual que una bolsa de sangre ciclista, pudo evitar su destrucción en cuanto se desplegó la operación encubrimiento para intentar salvar al otro partido que garantizaba el turnismo querido por "los padres de la Constitución".  Desde entonces, se ha vivido el inicio del fin del actual régimen político, que habrá que ver si llega a los 49 años que duró la Primera Restauración.

La crisis sistémica -descubrir que el Partido del Poder es una banda extorsionadora que pedía pagos a las empresas, y se repartía parte de esos pagos en sobresueldos en negro- fue intentada camuflar de muchas maneras, e incluso contempló un cambio en la jefatura del Estado que nadie había reclamado y pedido, supuestamente por un elefante muerto en Botswana. Para añadir más dificultad al contexto, ha coincidido con una crisis económica que se ha prolongado una década -como se vaticinaba en su origen, y resultó ser cierto- y de la que se ha salido con mayores desigualdades en términos de renta y de la eterna fractura entre campo y ciudad que ha habido siempre en España.

Un cóctel perfecto que se completa con la emergencia de dos nuevas formaciones políticas -sin necesidad de haber reformado la Ley Electoral- con interés en ser hegemónicas, fruto del cambio generacional y de un cierto hartazgo en la sociedad al pelillos a la mar con el que las fuerzas tradicionales han manejado los crecientes desafíos, incluyendo el secesionismo catalán, tratado con mano dura y cerrazón, con el resultado de presos políticos, exiliados y un hostigamiento generalizado al disidente. Se mire por donde se mire, España es un Estado en crisis, y lleva así una década.

Por eso lo de hace una semana resulta tan falso. Cualquiera sabía que el PP ("respetamos las decisiones judiciales", salvo cuando nos afectan) iba a resultar condenado en cuanto se pudieron sortear, algunas veces de manera milagrosa, las innumerables trampas legales para impedir que el proceso se pudiese plasmar en una sentencia, como lograron con el Caso Naseiro que era básicamente lo mismo que la Gürtel. Y ese cualquiera incluye a los Poderes que hacen que un Estado se mantenga en pie, incluso con la inoperancia de parte de sus componentes.

De manera casi mágica, y para crear el clima adecuado, en fechas igual de recientes ha aparecido un pie de un militar del Yak-42 en Turquía -llevaba ahí 15 años, sale ahora- y una prisión incondicional para Eduardo Zaplana, antiguo hombre fuerte del partido, y que entre otros méritos contaba con haber sido el hombre de confianza de Rajoy entre 2004 y 2008, en la legislatura en la que el principal partido de la oposición usó la bronca constante y el 11-M como arma política.

Qué casualidad. Es casi como el empujoncito final para crear la adecuada atmosfera. Como si no bastase lo del Máster falso, las mentiras sobre mentiras, pues te sacamos también el robo barriobajero de potinges para la cara. Hace una semana nadie sabía nada de una moción de censura, pero en el fondo todos los que mueven esto lo sabían. El PP se iba a enrocar en no reconocer lo que significa la sentencia de la Gürtel -que deja como mentiroso a Rajoy en su comparecencia-, con lo que eso significaba para la esencia de las estructuras del Estado, con grave riesgo de arrastrar hacia el abismo a partes vitales del mismo.

En este sentido fue significativa la comparencia de la mujer fuerte del partido María Dolores de Cospedal, en una comisión de investigación del Parlamento. Fue hace unos días, llegando a cuestionar la validez de la sentencia, y a amenazar a uno de los Parlamentarios: "eso no me lo dices en la calle", cuando le dijo que su marido también estaba implicado. A este nivel de corrupción y desfachatez se ha llegado.

Hace una semana Pablo Iglesias, líder único de una de las formaciones emergentes del Parlamento -no existía hace cuatro años, para que se hagan la idea- le sugirió a Pedro Sánchez, líder del otro partido del turnismo tras haber derrotado a la dirección del mismo y la candidata oficialista que lo asesinó políticamente, que tenía que presentar una moción de censura. Por decencia, porque una banda mafiosa de oficio y beneficio no podía seguir al frente del Gobierno de la nación, sea lo que sea lo que significa nación en España.

No lo hacía él mismo porque tiene incluso menos de los 85 escaños del PSOE, y porque hace un año hizo una moción de censura que acabó con idéntico resultado que los escasos precedentes que ha habido de este instrumento parlamentario en las más de cuatro décadas de Régimen del 78. Por una vez, además, el partido neocomunista ofrecía su apoyo al PSOE, después de cuatro años intentando destrozarlo y aprovechar sus votos.


Lo demás ya es conocido: el ambiguo PNV ha dicho que ofrecerá sus cinco escaños al éxito de la moción de censura, dejando al PP en solitario con su partido muleta, ese que lidera encuestas con 32 parlamentarios, como si existiesen los vuelcos electorales de ese tipo, saliendo desde tan bajo. Insuficientes para superar la moción de censura por lo que mañana, salvo tamayazo -no descartable por la taifa andaluza del PSOE-, Rajoy volverá a la oposición, donde estuvo entre 2004 y 2011.

Todo apunta a que será el fin político del sexagenario registrador gallego, incapaz de incubar un sucesor -porque jamás pensaba dejar el poder, siguiendo los usos políticos de su zona- y que se ha dedicado a rebanar cabezas de manera elegante desde su posición de autoridad. Finalmente le han rebanado la cabeza extrañas fuerzas coaligadas ante su inmovilismo, su encogimiento de hombros ante la corrupción, y la firma convinción de que iba a volver a ser el candidato en 2019. Un candidato corrupto hasta la médula, y ojalá ahora saquen de nuevo esta indecencia.

Cae Rajoy, y el Gobierno resultante del PSOE -ya ha asegurado que mantendrá los presupuestos aprobados, oh casualidad, justo antes de la sentencia de la Gürtel- será meramente instrumental antes de las elecciones, que bien pueden ser anticipadas al fin de la legislatura que pudo ser posible gracias a su propia abstención. Es lo que quieren todos los partidos, especialmente Ciudadanos, que espera rebañar los votos del desencanto del PP,  en ese movimiento de pasar una y otra vez la tarjeta de crédito por encima del cristal espejado.

Este Gobierno frágil del PSOE podrá hacer muy poco, salvo recabar protagonismo para Pedro Sánchez -ahora mismo ni siquiera es diputado y no podía ni intervenir en el Parlamento, por lo que el líder de facto de la oposición era Rivera- y así quitarlo al líder de Podemos, quizás la finalidad última de toda esta operación.

Decían que el bipartidismo había acabado, y el nuevo Gobierno será del PSOE, logrando así 36 años ininterrumpidos de PPSOE. Yo no creo que haya nada que celebrar, salvo la huida de Rajoy, incapaz siquiera de sentarse esta tarde en el Parlamento, en un vivo reflejo de cómo ha interpretado siempre la política parlamentaria.
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Murcia ciudad aprobó 240k viviendas en lo que va de siglo sin plan ambiental. Y, si necesitan agua, se roba un poco más del Tajo. Qué vergüenza de país.
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Buen resumen, con abundante documentación, del conocido caso del Petromocho, epítome de #MafiAsturias.
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Interesante artículo sobre los recuerdos falsos con los que nuestro cerebro nos engaña. Destaca particularmente el gráfico sobre la memorización.
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Archivo digital de la Biblioteca Nacional con fotos de la Guerra Civil.
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Maravillosa infografía sobre los ríos que nacen en los Alpes