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miércoles, 26 de abril de 2023

#FreeWilly (las familias perfectas)

Mejor que una familia
Se vendían como una familia, hasta el punto de dejar la empresa si uno de los suyos era represaliado por portarse en el trabajo como si estuviese en una cuadra, y familia han sido al final. Vaya que si lo han sido. 

La cuchipanda formada por los antiguos empleados de la SER, felizmente emigrados a la COPE allá por 2010-2011, acaba de cumplir el destino manifiesto de todas las familias -reales o impostadas- que se venden como perfectas: una monstruosidad donde se cometen las peores fechorías, y donde se intentan silenciar para que no transciendan. 

Es el timo de la familia perfecta. Aquí nos vendieron durante décadas eso mismo en torno a la Familia Real, un sitio donde los abuelos viven en casas distintas desde hace décadas, con amantes notorias y visibles, y donde la actual Reina tiene una hermana suicida, con alta probabilidad de que el último empujón lo diese el hecho del gran ascenso social de su hermana, con la que compartía padres y una extraña grafía en el nombre. Y mejor no hablamos de cuñados -alguno de ellos ha pasado por la cárcel- o nietos. 

 La familia, por si no lo sabían, es el entorno social predominante donde se producen los abusos sexuales, y no en extrañas discotecas o por llevar minifalda. Por supuesto, esa estadística incluye a menores. Y les cuento esto para que levanten las cejas cuando alguien use la falsa metáfora de "una familia" para lo que son cuchipandas, camaderías, wolfpacks  bromances, y que aquí y en Lima, o en las cochimbambas, funcionan siempre así: hay unos líderes, y otros pelotillas-mascotas-subalternos que hacen de bufones, a rebufo. 

Ese el contexto necesario para entender lo conocido hace un par de días. Un miembro de la redacción de deportes de la COPE, agrupada en torno a la enseña de Tiempo de Juego (incluso intentaron robar el nombre de Carrusel Deportivo, los muy felones) presuntamente habría logrado importantes sumas de dinero de sus compañeros a base de un camelo consistente en un cáncer costosísimo de curar, y especialmente persistente. 

El relato, tal y como ha ido contando en exclusiva el medio inmobiliario de ultraderecha El Confidencial, es básicamente así. Una historia más de sableo entre supuestos amigos ("una familia"), un hecho periódico bien se trate de peñas quinielistas que se fracturan el mismo día en que se produce la ansiada y ludópata noticia, familias sin herederos directos el día en que los primos y parientes lejanos se empiezan a repartir los despojos, o gregarios vinculados toda la vida a un líder, en el momento en que el líder firma el último contrato. Ahí están los límites de la amistad, si algún día existió. 

La noticia no tendría particular importancia, salvo por las risas al ver las muuuuy frecuentes fotos de compadreo y juerga de unos que salían vestidos como una peña de pueblo, todos igual. El periodismo es una secta, incluyendo heredar en los hijos el puesto o la corresponsalía, y como tal se comportan. Si ellos han fomentado un clima cerrado y de vestuario masculino, con todos sus ritos tribales de iniciación y permanencia, pues que con ello vivan. 

Mucho mejor que una familia

El problema viene con lo que se va conociendo del caso, y las escasas explicaciones de los interesados. El supuesto timador todavía no ha abierto la boca -hay una corte de que soy compañero, coño apostados las 24h delante del domicilio de sus padres, porque con 55 años seguía viviendo en el hotel que algunos llaman hogar-, y lo que ha dicho el patriarca de su otra familia, la que no es biológica, es sumamente revelador. 

En la primera noticia publicada en El Confidencial se apuntaba a que las fuertes sumas de dinero entregadas podían tener origen en una "caja de patrocinadores" que se la guisarían y comerían entre todos los de la cuchipanda, esto es: una caja opaca tanto a la empresa -propiedad de la Conferencia Episcopal, financiada con 295 millones de euros al año por el Estado, por todos nosotros, más otras exenciones de todo tipo- como para Hacienda. 

Es por eso que el pater familias Paco González dijo en su primera alocución pública:

"Nos gustaría decir algo, pero no podemos. No podríamos decir mucho porque es algo de ámbito privado y personal, muy íntimo, pero en este caso no podemos decir nada porque no sabemos. Si algún oyente dice 'me gustaría saber todo de esto, qué ha pasado'; a nosotros también nos gustaría, nos encantaría. Nos gustaría saber toda la verdad, pero no la sabemos, así que no podemos decir nada"

Existe una palabra para lo que intenta expresar: omertà. Saber saben, igual que todos sabemos que todavía no han interpuesto una denuncia por estafa, timo o exceso de amistad. Podían hacerlo, y todavía no lo han hecho. Es una parte fundamental de su trabajo: callar, callar y callar. Por eso lo hacen tan bien. De hecho, lo único que ha querido matizar el asturiano de Tineo es sobre el asunto económico, porque es lo que realmente les preocupa.

Y no es el dinero que les haya sisado a base de mentiras su amigo, sino su procedencia. "No hay ningún fondo de maniobra, ningún fondo de publicidad; la redacción de deportes tiene un presupuesto anual fijo y lo gestionamos lo mejor que sabemos". Ajá.  Hoy, de hecho, el medio amigo El Confidencial ya se las tiene muy tiesas y pone claramente que hay una prima de la Conferencia Episcopal si consiguen ser líderes de audiencia, y que esa prima era para contratar "nuevos colaboradores". Una prima de productividad, vamos. 

Ejemplo de transacción opaca y en efectivo
Esa es la trola, y no el cáncer "con metástasis en la espalda" del bufón de la familia. Todo el asunto económico suena a trola. Primero, que hayan podido estar haciendo entregas de 10.000 euros semanales durante varios meses, sin ningún tipo de control ni recibí. ¿Fue transferencia? ¿Fue en cash? ¿En teoría no está prohibido cualquier pago en metálico superior a 1000 euros? Se habla de una cifra total cercana al medio millón de euros, lo que demuestra lo desconectados que están de la realidad, y que solo ven series americanas de ficción: seguramente pagues eso por tratar un cáncer en EE.UU, pero no aquí, y menos en la clínica del Opus Dei que tiene un concierto histórico con la Conferencia Episcopal desde hace muchos años. En España, si un cura tiene cáncer, va a Pamplona. Y después, a rezar. 

Timados, y con razón. Paralelamente se ha sabido que Guillermo Willy Valadés, el supuesto timador, cobraba de la COPE a través de una empresa, algo severamente prohibido por la legislación laboral y mercantil. 100.000 euros al año para uno que ni siquiera hablaba en antena. Cobros regulares a través de una empresa, cuando realiza una actividad laboral exclusiva en otra empresa significa que tenía que estar a sueldo, y no lo estaba. Y no es el único que mantiene esa relación laboral fraudulenta con la emisora de los obispos, y los que se rien y explotan a las personas con depresión. 

Eso debería ser tema de investigación, únicamente con lo conocido, para Hacienda (los pagos de decenas de miles de euros a cargo de un fondo de origen desconocido llamado "presupuesto anual fijo" (sic)) y también para el Ministerio de Trabajo que dirige la Tucán, y que sacaba pecho y nariz de haber enviado una inspección a las famosas auditoras. Como no van a hacer nada de oficio, habrá que usar los canales que deja la democracia actual que, al igual que las familias, jamás se deberían vender como perfectas, pero que tiene sus resortes. Y hay que usarlos, claro que sí. 

Desde hace años cualquier ciudadano puede denunciar por aquí cualquier pago en efectivo del que se haya tenido conocimiento, y también cualquier "injusticia laboral" por medio de un canal anónimo, mucho más divertido de rellenar. Yo, en aras del bien público, les pongo la información aquí para que se enteren en Inspección Laboral:

Nombre o razón social: RADIO POPULAR, S.A-COPE.

Nombre comercial: CADENA COPE

Provincia: MADRID

Ciudad: MADRID

Dirección: Calle Alfonso XI, nº 4, Madrid

Código postal: 28014

Actividad económica: Otros

Horario: Día Completo

INFORMACIÓN SOBRE IRREGULARIDADES OBSERVADAS

 Trabajadores sin contrato y falsos autónomos

 Trabajo incompatible con la prestación de desempleo, incapacidad temporal, jubilación, etc... [Valarés se estaba tratando de un cáncer pero aparentemente seguía trabajando...]

  Pago de cantidades que no figuran en nómina y no declaradas a la seguridad social (En "B")

 Trabajadores con contratos temporales irregulares

Trabajadores con jornada superior a la firmada en contrato (contratos a tiempo parcial irregulares)

 Incumplimientos en materia de jornada, horas extraordinarias y vacaciones

En cuanto al campo libre sobre el posible fraude laboral, yo he puesto esto:

Informaciones periodísticas sobre Guillermo Valarés, trabajador desde 2011 de la COPE, indican que cobraba del programa a través de una sociedad mercantil unipersonal, Valadés Comunicaciones S.L, de la que él era administrador y socio único.

Al tratarse de una relación continuada en el tiempo, y con ingresos muy similares año tras año, ruego que la Inspección de trabajo actue con arreglo a la Ley y a la legislación vigente [para imponer la sanción correspondiente al empleador y el empleado, y que compruebe que no es una práctica generalizada en una empresa que está financiada en gran parte con fondos públicos, a través del Concordato Iglesia-Estado de 1977] [Esto ya no cabía por la limitación de 600 caracteres]

Hacedlo por Willy.  Además de estar sufriendo un ominoso cáncer con metástasis, también sufría una relación laboral injusta por la que probablemente no se había podido independizar teniendo ya 55 años. #FreeWilly. Hacedlo por el. Y por su familia

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En Extremadura también se apuntan a la moda de la Universidad gratis: "la matrícula solo me ha costado 6€".  Después pasan cosas como esta: neoingenieros con 28 años.
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Luchando por su herencia: así está de desesperado.
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En breve saldrán los apóstoles del fin de la libertad en Internet, la censura que nos atenaza y bueno, la habitual serie de tópicos que ya se trataron aquí. A mí  la sentencia me parece de sentido común, el mismo que utilizo cuando empecé a moderar previamente los comentarios, hace ya muchos años. No tiene que venir el TEDH a crear jurisprudencia.
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Qué grande es Pete Souza, el Riefenstahl de nuestra época. 

martes, 29 de octubre de 2013

Fotografiando la clase obrera

¿Martin Parr? ¡No, Chris Killip!
El post de hoy es la continuación lógica de este de hace tiempo, donde explicaba y ponía en contexto la querencia del actual responsable del MNCARS por el rollo obrero y su manifestación artística, y que sigue siendo totalmente válido.

Durante la primavera y el verano la institución que preside, y que se ha volcado en los últimos tiempos a la fotografía, tuvo en exhibición una muestra de Robert Adams (no confundir con Ansel Adams) titulada El lugar donde vivimosla típica obra de fotógrafo americano documentalista: en blanco y negro, frío como el hielo y que transmite la misma emoción que una caja de cartón.

Sin embargo, para los organizadores, sus insulsas series de fotografías de malls de los setenta son denuncias de "los efectos perversos de la expansión urbanística sobre el territorio del oeste norteamericano", entre otras cosas. Lo más destacable de la exposición eran las series sobre la destrucción de bosques primarios en los estados de Oregon y Washington, por lo que tienen de valor documental.

Ahora, para la temporada de otoño e inaugurada el 2 de octubre, la dirección del MNCARS se ha superado a sí misma y tiene en muestra una exposición con más de 100 fotografías -para lo que suelen montar, es bien poco- de Chris Killip, un fotógrafo británico que desde 1991 es profesor de lo suyo en Harvard.

Por supuesto, casi toda la obra expuesta es anterior a esa fecha, cuando Killip -nacido en la Isla de Man- se dedicó durante varios lustros a fotografiar el noroeste de Inglaterra, concretamente la cuenca del Tyne: sus series de fotos son de paisajes industriales, un retrato de Martin Amis joven, yonkis, punkis, Ford Taurus con perros, esnifadores de pegamento, ancianos comiendo bocadillos -muy en la línea de Martin Parr- y demás parafernalia habitual, donde no falta la huelga de los mineros de Durham.

Su obra posterior, que ocupa la sala final y un espacio mínimo, son fotos en color de grafitis en baños y cosas asi: se nota que ya era profe en Harvard. Por cierto, profe en Harvard de fotografía es importante, pero la prestigiosa universidad no es conocida por sus disciplinas artísticas, al contrario.

¿Martin Parr? ¡No, Chris Killip!
Para la propaganda de la exposición, Killip y los de su generación "vieron en el entorno social y la situación del país como un tema esencial, y entendieron la cámara como el instrumento impulsor del cambio social, siguiendo el ejemplo de la fotografía de la década de los años treinta". Ojo, "instrumento impulsor del cambio social" ¿Cual? ¿El Thatcherismo? La referencia a los grandes fotógrafos de los años 30 es sencillamente grotesca.

De las diversas series de Killip expuestas -conocí al autor por la imprescindible y muy asequible serie de Phaidon 55-, la única meritoria es la de los extractores de carbón en el mar, gracias a un veta que se adentra en el Mar del Norte, y que sacan carbón mezclado con algas en carros de tiro. El resto, incluyendo unos retratos de una fábrica de Pirelli, no valen un carajo. Es mi opinión, claro, aunque en el propio MNCARS no pueden disimular el asunto con la elocuente frase "la influyente aunque no demasiado conocida obra de Killip", por ponerlo de manera educada.

La exposición ni siquiera es original, del tipo "oh, hemos descubierto un fotógrafo que ha sido muy influyente en la nueva generación de fotógrafos británicos, y nos inventamos que tiene relación con los fotógrafos de los años 30", sino que viene con comisaria y todo desde Essen, y pasando por París este verano. Por no ser, ni siquiera es innovadora en la temática, incidiendo de nuevo en algo ya nauseabundo tras varios años de muestras continuas sobre el tema en Madrid.

En el MNCARS ahora cobran entrada: lo que antes eran grandes muchedumbres de urbanitas y modernos pasando la tarde del sábado y la tarde del domingo en romería y conga cuando se inauguraba una nueva exposición (se tratase de lo que se tratase: lo importante era estar, y que fuese gratis), se tradujo en una tarde de sábado con sólo otras diez personas viendo las insulsas fotos de Killip. Algo hemos ganado, ya sólo faltan los contenidos. 
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Ya veo el piropo en el catálogo: "Tiene obra comprada por importantes instituciones, como Caixa Girona, de la que era presidente".
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Jose Ignacio Torreblanca, intelectual del grupo Prisa que tiene columna semanal en El País -y suele estar bien, incluso escrita bien-se desmarca con esta gran aportación. Aquí hay nivel y legalismo. No sólo los perros deberían ir atados.