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lunes, 29 de mayo de 2023

Órdago de Pedro Sánchez

Elige tu partido de izquierdas
No se votaban unas elecciones locales y regionales, se votaba una primera vuelta de las elecciones generales. Así ha sido siempre que el calendario electoral se ha dispuesto de esa manera (como en 1995-1996), y así ha sido en esta ocasión, con la elecciones aún más cerca que en aquel precedente, y con toda la campaña llena de temas nacionales (sic) como Bildu, votos por correo comprados en una de las plazas fuertes en África, la "libertad" o el "comunismo". 

El descalabro ha sido muy fuerte para todas los gobiernos de coalición que había a lo largo de las diferentes autonomías españolas. El primer análisis de la noche electoral lo hizo el falangista octogenario de Cantabria, un personaje nefasto en sí mismo, y provoca vergüenza a la inmensa mayoría de los castellanos con vistas al mar: algo sobre una marea -por la derecha-, que es inevitable, y que cuando estás en la playa te va a mojar. No busquen más elaboración, porque el personaje da para lo que da. 

Después vinieron los análisis de Lambán -que gobernaba el desierto aragonés en coalición con Podemos-, valencianos y demás: lo hemos hecho bien, pero es claro, desde el Gobierno central han hecho unas cositas que nos han perjudicado. Y no es mal análisis, incluso ocultando su negligente gestión, porque en cuatro años ha habido pocas transformaciones en esas regiones que veían, por primera vez, gobiernos de coalición y a los herederos del Partido Comunista en el poder. No es mal análisis por lo que les toca, pero es tremendamente injusto. 

Aquí -espacio aperiódico donde los haya- se escribió, con ocasión del advenimiento del gobierno PSOE-Podemos que, o se hacía bien, o se iba a iniciar un ciclo largo de gobierno de la derecha con la ultraderecha. Después vino el coronavirus, después la invasión rusa de parte de Ucrania, la guerra civil en el PP (con el líder del partido usando la palabra "testaferro" para los negocios del hermano de la rival en el partido) y, en medio, quedaron las políticas. 

Se ha legislado mucho, y en general bien: lo del salario mínimo -que iba a romper España y enviar a la quiebra a los hosteleros, los mineros de los autónomos-;  la Ley de Educación que impide financiar con fondos públicos a centros que segregan por sexo; la Ley de Vivienda; la refundida Ley de Memoria Histórica (que ahora impide ensalzar al dictador Franco); la reforma del voto exterior; la Ley de Universidades y muchos otros ejemplos. Muchos. Se ha hecho una labor legislativa intensa y extensa, considerando el tiempo en el poder y las dificultades de una coalición inédita en el actual régimen parlamentario. El problema es que se han permitido excesos legislativos que han calado, y mucho, en la opinión pública. 

Y sobre eso se ha votado en las elecciones locales y autonómicas, cómo no. La izquierda identitaria a la que ha evolucionado el comunismo tras abandonar el modelo alternativo al capitalismo ha monopolizado debates estúpidos y bizantinos para definir cosas que vienen dadas por la naturaleza y que, cuando no es así, afectan a una minoría de una minoría de una minoría: a menos del 0´1% de la población total, y siendo extremadamente generosos. A nadie le interesan esos asuntos, y no hay una demanda social, salvo que sea impulsada desde la política, para una de esas estúpidas leyes impulsadas desde el Ministerio de la concubina de Pablo Iglesias (y que está donde está por acostarse con quien se acuesta). 

Si eso ya era malo, peor ha sido otra estúpida Ley vendida como "un avance social" y que aportaba poco o nada. Estaba tan mal redactada, tan hecha con las tripas, que inmediatamente provocó la rebaja de condenas de violadores, e incluso la puesta en libertad de algunos. La derecha tenía razón en este asunto, y en algunos otros, y ha sabido capitalizar al máximo el asunto y sus terribles consecuencias, con mucho más perniciosas que sus posibles efectos positivos. Estaba tan mal hecha, que el PSOE y el PP votaron juntos en el Congreso para cambiarla, con la estupidez comunista de Podemos votando en contra por simple y estúpida cabezonería infantiloide. 

Sobre todo eso se votó ayer. Y la gente votó por el cambio, a pesar de que muchas políticas a nivel municipal -esas "ciudades del cambio" que han durado ocho años, y eso las más duraderas- se hayan hecho políticas que mejoran la calidad de vida a todos, hacen ciudades más vivibles y acaban con parte de las mamandurrías, pero sólo una parte. Eso, la gente normal, porque los ultras y los conservadores siempre iban a votar en contra de un Gobierno que pacta con lo que ellos consideran "terroristas", e incluso, a tenor de las declaraciones de los líderes regionales del PSOE en las regiones de siempre, también gente de su propio partido político. Eso es lo de menos, ya se sabía cuando se constituyó el Gobierno con los apoyos de los que, desde tiempos pretéritos, califican de "AntiEspaña". 

En lógica consecuencia, el Presidente del Gobierno ha disuelto las Cortes y ha convocado elecciones. Se quedan colgando leyes en tramitación como la de la Familia (más permisos, más cocrianza, más ideología: como si el hombre hubiese parido) e inauguraciones retrasadas para la fecha prevista de los comicios, allá por noviembre o diciembre de 2023: la del AVE a Asturias, por ejemplo, pero muchas más. La jugada, que ha pillado con el pie cambiado a todos, se podía intuir cuando Pedro Sánchez no compareció ayer, y esta mañana convocaba una rueda de prensa desde La Moncloa -sede del Gobierno- y no desde Ferraz -sede del Partido-. En el PSOE, al menos, mantienen la distinción entre ambos ámbitos, cosa que no ha pasado cuando el Partido Podrido ha estado en el poder (solo 14 de los 44 años de elecciones libres en España).

Habrá elecciones generales el 23 de julio. Solo hay 10 días para que los partidos que se presenten en coalición tengan listas sus candidaturas, lo que obliga a que la gallegada que ha hecho la gallega Yolanda Díaz tome forma, o no, después de un año gallegueando por ahí, sin concretar nada, solo dando abrazos y haciéndose fotos. Es una labor titánica en alguien así, y dirigiéndose al electorado que se dirige, pero parece que lo lograran, incorporando así a los 600.000 votos que en 2019 fueron a Más País, y que solo se tradujeron en dos escaños: el de Errejón, y el del otro del que nadie se acuerda. 

La duda está en que hará Podemos, lo que queda del partido que revolucionó la política española de los pies a la cabeza -y no es exagerado, antes ni existía la declaración de bienes de los cargos públicos- en las europeas de 2014, y que está por ver si llega a las elecciones de mismo signo en junio de 2024, ya convocadas. Es lo que ha durado un partido personalista, maniqueo y en gran parte espúreo, que se ha hundido por la razones que todos sabemos, y donde la persecución del aparato estatal heredero del franquismo no es una razón tan principal como vende el Líder Fundador, y cabeza visible del entramado. 

En principio, parece que acudirán en conjunción con la gallega de Trabajo y el resto de grupúsculos de izquierdas, incluyendo los verdes de Más País, y en este sentido el estrecho margen de diez días ayuda a que no se metan en imbecilidades propias de su ideología y de meter a sus cuadros en posiciones elegibles. Al final, tanto Podemos, tanto fin del bipartidismo, y lo que se va a presentar es un engendro que bien podría llamarse Izquierda Unida. Por la Ley Electoral, cuantos más, mejor, y menos votos disperso o no representado en provincias dominadas por el bipardismo, el problema es que mucho de su electorado se quedará en casa ante la disyuntiva de votar a la misma lista donde está su enemigo acérrimo, aún siendo de la misma religión. 

Metáfora política actual a partir de una foto antinuclear

Es parte de la estrategia del PSOE para sobrevivir. Superado el riesgo real de que fuese superado como el partido más representativo de la izquierda -y se quedaron muy cerca en las elecciones de 2015-, el partido más implantado en toda España depende para perpetuarse en el poder de que los situados a su izquierda no se desplomen, dado que en una generales pueden sacar, como mucho, en torno a 120 diputados. 

Eso, unido a unos 40 que puedan sacar las izquierdas unidas, más el apoyo de partidos locales, le daría para continuar un Gobierno que se va a elecciones anticipadas con unos excelentes datos económicos -nunca había habido tanta gente empleada en España, por ejemplo, y ese el gran tema económico en el país, porque la inflación no ha hecho que las terrazas se vacíen-. Al parecer, ese es el cálculo que han hecho desde Ferraz: extrapolando los resultados de las municipales y autonómicas a unas generales, al Partido Podrido le daría para 160 diputados, y solo podría pactar con Vox para la investidura porque ningún otro partido de la cámara quiere pactar con unos herederos directos de Franco y el autoritarismo español de Balmes y más allá. 

Ojo, que después se gobierna con 160 diputados perfectamente. Y con 144, como hizo Zapatero. El problema es la investidura. Al PP, con su política de tierra quemada, nadie lo quiere como socio, y más cuando se intuye que los líderes reales son la facción madrileña, encarnando un centralismo caduco y sumamente pernicioso para un partido que aspira a gobernar sobre todos los españoles, incluso en las zonas donde es la cuarta o quinta fuerza municipal y autonómica, como en Cataluña o País Vasco. El PP necesita a Vox, y el idiota narco de Feijoo ya ha dicho hoy que en la misma noche electoral ya tuvo contactos para sacar adelante gobiernos autonómicos. 

Les da absolutamente igual que sea un partido ultra. Que en Europa esa ideología esté marginada entre sus propios primos de la derecha, que han establecido un cordón sanitario para no contaminarse con sus problemas de la inmigración, la raza, el género, la religión y lo auténtico. "Defiende lo nuestro". Ya han pactado con ellos para conseguir Gobiernos autonómicos, e incluso gobiernan en coalición en Castilla-León, ¿cómo no van a hacerlo a nivel nacional? 

El PSOE va a hacer la campaña de las generales en un clima sumamente positivo para su estrategia de presentar a Vox como El Mal: por cada noticia de pacto, el partido socialista podrá decir que van a poner de consejero o concejal a tal o cual impresentable con denuncias por maltrato, estafa, cohecho o narcotráfico, porque gran parte de sus cuadros proceden de ese tipo de gente; eso sin llegar a entrar a lo que hayan dicho sobre la mujer, las personas de otra religión, raza o ideología, que ahí no se libra nadie, y no se libra simplemente por militar en ese partido. 

El problema es que el electorado ya se ha encontrado en esa disyuntiva, y ha votado de una manera bastante más inteligente de lo que los spindoctors y politólogos atribuyen a la masa. Pasó en Madrid, en las elecciones adelantadas de 2021. Se contó aquí. El idiota de Pablo Iglesias centró toda la campaña en el pacto inevitable entre el PP y Vox, y también en un soterrado "o yo, o el fascismo". ¿Y qué pasó? Que el ascenso de Vox se detuvo, la burbuja de Ciudadanos pinchó, y mucha gente que oscila su voto entre el PP y el PSOE -un 10% del electorado, y es el que decanta las elecciones desde 1977- votó masivamente al PP, porque la gente sabe sumar y hacer sus cábalas: para que el PP no tenga que pactar con Vox, voy a votar al PP. 

No, no te voy a ayudar, Tucán indecente

Así pasó, y así se ha concretado en las elecciones de ayer en la misma zona. Después de no haber podido sacar el presupuesto -en la vida legislativa, la votación más importante de cada año- en tres de los cuatro años de legislatura por culpa de la oposición de Vox, la gente ha votado masivamente al PP. Mayoría absoluta en la Comunidad, y también el Ayuntamiento. Mayoría absoluta, y dada a un partido que cuando ha gobernado así, y da igual en que zona de España, se ha comportado con métodos, técnicas y prácticas de auténtica banda mafiosa, mucho más allá de un hermano medio tonto que factura 300.000 euros en mascarillas. 

Normalmente, cuando te ves obligado a prorrogar el presupuesto en tantas ocasiones, pierdes las elecciones. Simplemente, no has podido aplicar tu programa de Gobierno por falta de dinero, porque no se ha podido destinar a esos fines previstos. Así ha vivido Madrid esta legislatura, y aún así han sacado mayoría absoluta. Esto se explica porque en Madrid hay tal cantidad de dinero, y se gasta de manera tan estúpida, que nadie nota su falta o no, por mucho que lloriqueen por una Sanidad que sigue siendo altamente efectiva para los medios de los que dispone. O la Educación. Y se explica también por qué el Partido Podrido, en Madrid, puede presentar como candidato a un estropajo, que lo votarán igual. A Cifuentes o Ayuso me remito, porque son las herederas del modelo ideado con Esperanza Aguirre. 

El órdago de Sánchez, un político que venció a su propio partido con el caso de Gusana Díaz, es antológico. Le puede salir bien o mal, pero seguramente le va a salir mucho mejor que haber retrasado las elecciones a final de año ("hará cualquier cosa por mantenerse en el poder", decían los ultras), cabalgando la ola relativamente favorable de los sorprendentes datos macro y microeconómicos, la próxima presidencia de la Unión Europea -a ver cómo la compatibiliza con la campaña- y el miedo a Vox, que va a funcionar muchísimo en regiones de España donde el PSOE siempre ha tenido un caladero importante de votos, como Cataluña. 

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Si me dispensan, otro día escribo más en detalle del candidato a la Presidencia del Partido Podrido, un señor de 61 años con escasos estudios y amigo de un narco cuando era la edad de estudiar. 

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Feijoo llega a Cádiz y dice que tiene la "pupila dilatada", todo un guiño a los compañeros de profesión de su amigo Marcial Dorado. Es tan gallego que intenta tener un habla culta, pero solo demuestra su ignorancia. 

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Fantástica historia sobre el desconocido origen del Monopoly, el popular juego de mesa. 

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Protegido con la categoría de "monumento" -y se quedan cortos- la obra maestra de Fisac. Es una decisión importante, porque el edificio está en una zona muy jugosa y revalorizada, y ya se sabe la avidez de los escuelas privadas y centros de negocios por encontrar ubicaciones "emblemáticas" y "centrales". 

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Van a poner un Burger King en los bajos del edificio del casino de Santander. Siempre aspiraron a ser una ciudad de alta burguesía, pero la realidad es terca.

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¿La Comisión Europea no iba a prohibir estas animaladas? Toulouse y Barcelona, separadas por 250 km. de buena autopista, tendrán tres vuelos a la semana, cortesía de Vueling. Es un desatino y una aberración, se mire como se mire. Mientras tanto, en el país vecino sacan una ley para prohibir los vuelos internos de menos de no se cuantas horas, pero las excepciones son tantas que solo se aplicará a vuelos estúpidos. 

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Derribar una presa que no ha cumplido ni cuarenta años....un pueblo (el más feo de España por encima de lo 10.000 habitantes) donde no se puede beber el agua del grifo. Qué desastre todo. 

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Cada vez menos libros en las bibliotecas escolares, y cada vez menos bibliotecas escolares, a pesar de ser obligatorias por Ley. 

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Bonito artículo, muy blanco, sobre el creciente tráfico de cruceros en Burdeos. 

jueves, 6 de mayo de 2021

Sobre los globos-sonda de los peajes

Estadísticas

 ¡No hay otro tema en cualquier tertulia que se precie! El Gobierno de España está lanzando globos-sonda sobre la posibilidad de implantar peajes directos en las autovías y autopistas de su competencia. Al parecer, así se lo ha hecho saber a las autoridades europeas, siempre preocupadas por la mejorable capacidad recaudatoria de nuestro país. 

Noten que no hay nada concreto, igual que no hay nada firme sobre la documentación enviada a Bruselas, y que el Gobierno se empeña en mantener bajo siete llaves, más o menos igual que el plan ese con el que se van a gastar los 70.000 millones de euros a fondo perdido, y del que solo se conocen generalidades y propaganda. En el fondo, todo forma parte del mismo plan. 

Un plan consistente en meter en un batiburrillo ecología, cambio climático, impuestos, a la loca de Teresa Ribera y, de soslayo, otro respaldo al coche eléctrico, que seguro que no tendría que pagar en este nuevo plan. Ya sabe, "para dar respaldo", y camuflar todo con mensajes cruzados, buenas intenciones, tontería a nivel muy intenso, y lo que nos ha tocado vivir con esta izquierda posmoderna que camina con paso firme hacia la irrelevancia. Lean:

 Con una red estatal que supera los 26.466 km de extensión, de los que unos 12.000 son de carreteras de alta capacidad, lo que hace que tengamos la más extensa de Europa, los costes de conservación son crecientes y no es posible que sean asumidos de manera directa por los recursos presupuestarios. Esto está generando un déficit acumulado de mantenimiento de la red, con una pérdida de su valor, así como con el consiguiente deterioro de la calidad del servicio y consecuencias en la seguridad vial.

Noten el lenguaje criptofranquista, consiste en decir cúanto tenemos -como cuando en plena epidemia Pdr Snchz decía que teníamos miles de kilómetros de fibra óptica- y el remache habitual de "los primeros de Europa" (o del mundo), como con lo de la Sanidad pública. No se a ustedes, pero a mí eso me parece lo peor en todos estos casos, porque son tan tontos que inmediatamente surge la pregunta adecuada. 

¿Por qué tantos km? Primero, porque somos un país muy extenso para lo que es la escala europea. Esto es así, y es incontrovertible. También que gran parte de la población vive cerca de la costa, mientras el interior está vacio desde hace siglos, con la excepción del gran agujero negro que es Madrid, donde no por casualidad se han centrado gran parte de las infraestructuras -o las que se han hecho con mayor celeridad-, y ese modelo de "las radiales", que estamos pagando todos vía Presupuestos Generales del Estado.

Adivinen la región de España
Jamás reconocerán que ha habido una mala planificación de infraestructuras también en las carreteras, igual que lo que ha pasado con el AVE. A la vista esta: carreteras nacionales desdobladas con gran esfuerzo presupuestario en los años ochenta y que, con los fastos de los noventa, se vieron arrinconadas por una autopista de nuevo cuño apenas una década después. A veces vas viajando por Españita y de repente ves la nacional paralela a la autopista, perfectamente desdoblada para camiones, y que ahora no la usa nadie, pero tiene que estar en perfecto estado de revista. 

¡Y que decir de esas vías logradas por acuerdo políticos inconfensables, como la "Autovía del Mudéjar" (sic), o esa otra que une Valladolid con Segovia, y que tiene un tráfico digno de Laponia, precisamente la zona por la que discurre! Ahora, de sopetón, descubrimos que tenemos muchas carreteras, que son caras, y que hay que pagarlas de manera directa. Y todo en plan ideológico del que no se concreta nada, solo un año (2024, veremos), y ni siquiera la forma en la que se va a recaudar ese dinero. 

Un dinero que, en otro globo-sonda de libro, se estima en un céntimo por kilómetro, con los típicos cálculos para anormales que hacen los medios de propaganda: "ir de Madrid a Barcelona saldría por 6´21€", como si fuese un trayecto de lo más común,  y no uno de los más estúpidos que se pueden hacer en este país. ¿Van a pagar por usar las circunvalaciones de grandes ciudades? ¿Por usar la inconclusa SE-30? ¿O la estúpida VA-30, que solo sirve para ver promociones inacabadas? Si finalmente se aplica la medida anunciada con globo-sonda, seguramente ese tipo de vías queden excluidas, porque en muchos casos son ya vías urbanas. 

Si realmente ese es el plan, es imposible saber qué tipo de aparato de medida usarán. Descartado por completo las cabinas de cobro como en las autopistas de pago, está el método portugués, consistente en instalar pórticos por todas las entradas y salidas, para así poder cobrar por vía telemática a cualquier vehículo que use las vías de alta capacidad. El país vecino instaló el sistema tras la crisis del 2008 y, aunque parecía que iba a ser imposible de llevar a cabo -por el despliegue, por la falta de costumbre- se ha consolidado y ya no lo van a quitar jamás, y eso que se anunció como una medida temporal. 

Con las tecnologías actuales sería fácil de implementar, otra cosa es si realmente sería efectivo. Estamos hablando de España, un país donde se reconoce abiertamente que un 8% del parque de vehículos circula sin el seguro obligatorio, causando al año más de 20.000 accidentes. ¿Esos van a pagar el peaje obligatorio? No se lo cree nadie; ni esos, ni los de la etnia. Eso ya lo damos todos por descontado con el Gobierno de "no dejaremos a nadie atrás", incluyendo transportistas y cadena de logística, porque dispararía el IPC y hay algunas cadenas de suministro que ya miran el céntimo de euro en la gasolina para ser rentables, como las macrogranjas de porcino en Aragón y Lleida. 

Como el chocolate y el queso Gruyere

Existe otra método para incrementar la recaudación menos lesivo e insultante para los votantes, que por supuesto se han llevado el globo-sonda como una cornada, porque muchas personas viven el coche como una extensión de su personalidad y de su mismísima vida. A mí me parece increíble que no se haya aplicado ya en España, un país por el que tienen que transitar obligatoriamente todos los vehículos que vayan o vengan de Portugal (un país con dos millones de emigrantes en Europa, y no vean como les gusta el coche), todos los que van al Magreb en la Operación Paso del Estrecho, y millones de turistas que vienen todos los años en su propio vehículo a nuestro país. 

Es el sistema de pago por viñeta, que se aplica en Austria o en Suiza. Es fácil, cómodo, no requiere el despligue de parafernalia añadida, es universal para todos, y no es nada complicado. Es mejor, en definitiva, para un país como España. Consiste en que a principios de año los residentes de ese país comprar un distintivo (la viñeta, del vignette francés) similar al que se pone por la ITV, y que permite el uso de la red de alta capacidad. Si te pillan circulando sin él, multón. 

Para asegurarse de que los vehículos de no residentes que entran en el país lo pagan, en todos los controles fronterizos se vigila y se pone, y también se puede comprar anticipadamente para no hacer cola. Es un sistema que favorece a los usuarios frecuentes -pagas una vez, y puedes usar las autopistas todo el año- y penaliza al usuario esporádico, como un turista o un vehículo en tránsito hacia otro país, y que en el caso de nuestro país es muy notable, como atestiguan los carteles en árabe en el País Vasco y Burgos. 

¿Y cúanto cuesta? En Austria, en 2021, para diez días consecutivos 9´5 euros, para dos meses 27´80€, y para todo el año 92´50€; en Suiza no hay tanta parcelación: un pago único de 40 CHF, vayas a usar las autopistas un día o 365 días. Actualmente en España hay 32 millones de vehículos -¡suerte en el PAU y en la unifamiliar de la periferia, con dos o tres vehículos por familia!-, lo que aplicando una viñeta de 70 euros porque nuestro país es mucho más extenso que los ejemplos alpinos, daría unos ingresos fiscales limpios de 2240 millones, en el mejor de los casos.

Eso únicamente con los vehículos de residentes, a los que habría que sumar todos los de los vehículos con matrícula extranjera. Antes de que un representante de la patronal del turismo se queje, dudo mucho que un turista que elige España por lo barato que le resulta, deje de venir por tener que pagar 70 euros -el precio de un depósito lleno-, igual que este verano van a pagar todos contentos 80 o 100 euros por ir con la PCR. En todo caso, no dudo que este sector lanzará el grito al cielo, como lo hizo con la tasa ecológica que iba a acabar con el turismo en Baleares (risas).

Como cualquiera puede ver, es una medida fácil de aplicar, y que podría servir a los objetivos de propaganda del Gobierno, porque aquel que no vaya a usar la autopista siempre puede dejar su vehiculo sin la pegatina. De hecho, creo que se debería haber implantado hace mucho tiempo, y si no se ha hecho es porque el coche es un animal totémico y el objeto de muchos intereses cruzados, incluyendo los de vertebración nacional. Entonces, ¿por qué se explica todo tan mal? ¿Por qué se ha perdido ya irremediablemente la iniciativa al hacer una comunicación tan desastrosa? Eso ya es algo fuera del alcance del conocimiento tangible.

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Atentos al nuevo caso de #MafiAsturias. Un diputado regional de Podemos -ojo a la foto y las pintas: para cambiarse de acera si te lo encuentras de noche-  denuncia un desalojo a una "persona vulnerable". La autoridad regional replica que no ha pagado jamás el alquiler de la vivienda social de la que disfruta, realquila habitaciones, vive de la paguina de 400 euros by-the-face, y está denunciada por sus vecinos por violencia. 

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Buen artículo-resumen sobre el sistema electoral que se aplica y el que se ha querido aplicar en la Comunidad de Madrid.

martes, 17 de noviembre de 2020

¿De dónde sacas una persona de izquierdas en Ávila?

Digno de El Caso, el gran diario de Eugenio Suárez

Los orígenes de Podemos están muy claros desde hace tiempo: una secta de cama redonda a partir de un departamento de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense de Madrid. Ese es el núcleo duro, en el que han ido purgando a desafectos como en todos los partidos de impronta comunista, hasta quedarse en lo que ya preconizaban desde el inicio: una secta, solo apta para iniciados. 

Muy bien. Eso vale para el aparato dirigente, donde siempre se ha premiado la fidelidad al Amado Líder -incluso en la cama, ya ven cómo ha caído en el partido Tania Iglesias- pero, ¿cómo rellenas el resto de listas en la inmensidad de España, que es mucho más que Madrid y el Congreso? Y es un problema común a todos estos partidos de nuevo cuño. 

Pues se arregla  malamente. Ya se conocen los problemas de Ciudagramos, donde pusieron a las típicas guapas de pueblo para rellenar listas -incluso al Parlamento, con muchos pillando cacho-, falangistas reconvertidos, oportunistas y vividores, y mejor no entramos en Vox, donde el líder en Andalucía va a ser juzgado por robar millones para emprendedores. 

En el fondo y la forma, representan a los ciudadanos que les votan. Con Podemos no iba a ser diferente. El partido que venía a cambiar el tablero político rellenó sus primeras listas con anticapitalistas y auténticos impresentables provenientes del movimiento okupa, como Celia Mayer o Rommy Arce, que objetivamente no valían ni para encender cerillas. Lo crean o no, una destreza básica en el mundo del que provienen. 

Eso en Madrid. En otros puntos de la geografía la lista de oportunistas y caídos del fracaso vital ha sido interminable. Seguro que usted, improbable lector, podrá poner algo del que le ha tocado en su zona. Desde condenados por apalizar a gente, a antiguos falangistas o, dependiendo del gusto del Líder Máximo, un JEMAD que apenas sabe leer y escribir. 

El caso más atroz fue en Ávila, y aquí hay que entender el contexto. Conseguir alguien de izquierdas -de esa izquierda vociferante, del discurso de castas y desfavorecidos, de la roña del primer Podemos- tiene que ser francamente difícil en un sitio así: ya ven como era Bermejo, el juez Ministro con el PSOE. Era tan de izquierdas que parecía de derechas, y seguramente lo fuese en su fuero interno, en su hábitos y en sus modos y costumbres. 

En Ávila, la ciudad-provincia anclada en la muralla y con un alcalde independiente, Podemos no encontró a nadie mejor que una mujer de 56 años que había huido a ese culo del mundo escapando de un asesinato, por el que fue condenada a  30 años de cárcel. La historia es truculenta, fue contada en su momento, y hoy ha vuelto a la actualidad. Con razón, además: cuando solo encuentras mierda, normal que te salpique la mierda. 

Aquí no estamos hablando de robo, haber tenido el carnet de Falange, recalificar, y otros delitos y faltas que pueden tener otros candidatos políticos. Estamos hablando de ASESINATO, cometido a sangre fría, con premeditación, y con motivos espúreos, porque se basaban en la declaración de una persona -la candidata de Podemos,- y no en un juicio. 

Leganés, 1985. Una ciudad-dormitorio (la expresión de entonces) donde vivían hacinadas 160.000 personas en colmenas verticales, sin bibliotecas, pabellones deportivos o cualquier otra escapatoria al combinado de heavy (porque es auténtico), drogas y aburrimiento vital. España en los años ochenta, y no me vengan con gilipolleces, especialmente los que lo vivieron. Las universidades y los equipos en Primera llegaron después. 

Pilar Baeza, 23 años por entonces, casi 60 años ahora y concejala en Ávila por Podemos, vivía de lo que rentaba la armería de sus padres. Un día dijo a su novio que el panadero la había violado. No lo dijo a la Policía, no, se lo dijo a su novio, y este a un amigo, de sólo 19 años, y al parecer con odio moruno al asesinado. Entre los tres urdieron una trama donde Pilar facilitó el arma (una que estaba reparándose en la tienda), la motivación, y es impulso que existe desde el rapto de las Sabinas. 

Se erigieron en juez, y parte. Ejecutaron al presunto violador, que fue encontrado en el fondo de un pozo tres meses después. Como la inteligencia no era su fuerte, antes habían salido de fiesta con él. No faltaron los testigos. La Policía, una vez encontrado el fiambre, cerró el círculo rápidamente. En el diario de ultraderecha El Español hicieron un relato truculento en base a la sentencia. Sentencia con hechos probados: la trama, el arma -que nunca se encontró- y las condenas de 30 años para cada uno de los asesinos. 

No deja de ser curioso que, para evitar el trullo, Pilar Baeza adujese ser "manipulable, con rasgos neuróticos y de escasa dotación intelectual", sin duda valores también útiles para ser concejala de Podemos. Solo cumplió siete años de condena, al parecer por "buen comportamiento", para que después hablen de cumplimiento íntegro y esas sandeces. Se desconoce que ha sido de los otros dos condenados, y se intuye que la relación amorosa con su novio concluyó. Cosas de la cárcel, o cometer un asesinato a instancias de otro. 

Cuando su caso salió a la luz -una condenada por asesinato, candidata por Podemos- Echenique y otro idiota de la Cúpula Central del partido salieron a defender a la poligonera, diciendo que había sido "víctima de una violación", aspecto que no fue confirmado en el juicio. Con buen tino, el hermano del asesinado se querelló contra esos dos atolondrados, y hoy ha salido la sentencia: 80.000 euros de multa a cada uno, y poco me parece. 

La reacción de estos dos desgraciados ("nuestro Stephen Hawking", me dijo un podemita una vez sobre Echenique) ha sido la de siempre: nos condenan por ser del partido que somos, y probablemente tengan razón, pero aquí el problema primigenio es llevar a una asesina en la listas,y encima defenderla, porque si haces caso a la teoría de la violación, es para justificar un asesinato. 

Ya nada sorprende en ese partido corrupto, donde el Líder Supremo se aparea -y compra mansión juntos- con la número dos, y donde presumen de una Ministra de Trabajo que saca pecho por gastar el dinero que no tiene en ERTEs inútiles, su forma de entender la sociedad. Una de las funciones clásicas de los partidos políticos, según Duverger y otros clásicos, es la selección de las élites que deben guiar la sociedad. En España ya ven que élites nos gobiernan, auténticos indocumentados -o documentados porque son Abogados del Estado, que es lo mismo- y, ahora, gracias a Podemos, una asesina rehabilitada. La dificultad de encontrar alguien de izquierdas en Ávila: han tenido que buscar alguien así, que cuando tenía 23 años -y siendo hija de un dueño de armería- debía tener de izquierda lo mismo que ustedes de armenios. 

A la Cúpula Madrileñita de Podemos le da absolutamente igual. Creen que una asesina representa a la sociedad. Creen que fue violada, porque les da igual todo. Por eso la condena de 80.000 euros es totalmente justa. La estupidez en la política tiene que tener penalización económica y, después, de votos.

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Muchos de los libros son recientes. Dicen que es una campaña de fomento de la lectura -y menuda manera más burda-, pero realmente es una campaña para vender esos libros de novedad.  

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(relacionado con lo anterior) Un sector cautivo y que vive de una Mafia organizada como son las editoriales de libros de texto se queja. Dicen que cerrarán el 70% de las librerías. Pues que lo hagan. Y que no tarden mucho, si tanto dependen de vender libros de texto.

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El Enano Cántabro confiesa: "nunca me he considerado un comediante". Es curioso, porque hace años intentó explorar los límites del humor en Twitter, mostrando su ideología Negacionista -un término gastado y desvirtualizado, pero que todavía se ajusta a este infraser-, sin considerarse a sí mismo "comediante". Será que estaba haciendo un ejercicio de antropología...

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Magnífico reportaje sobre cómo el Covid-19 ha dado el empujoncito final a gente que ya estaba en en límite de la locura: policías divorcidados de policías y que quiere vivir de la Policía sin ser policías; ecologistas; y pijos madrileños que viven sin trabajar.   

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La vida como un videojuego, y con su mismo valor: un soldado australiano ejecuta con tres tiros en la cabeza a un afgano desarmado. Todo, todo, todo conocido meses después, cuando se revisó las grabaciones de las cámaras que, a la manera de las GoPro, registra las hazañas bélicas. 

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Ok, dejemos de lado que un periódico dedique una noticia a la muerte de un camarero de clase alpha. Ok, dejemos aparte el tono lacrimógeno.

Quédense con lo de 52 años, y "viviendo en casa de sus padres". Lo de #MafiAsturias no tiene nombre, jamás lo tendrá.  

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Qué raro, ¿por qué querría un Guardia Civil facilitar un teléfono móvil a una persona recién detenida por narcotráfico? ¿Por qué dejó que su pareja sentimental, que no pertenecía al cuerpo, pudiese hablar con la detenida en el calabozo? ¿Por qué se puso a vigilar en la puerta para que no volviesen de repente sus compañeros uniformados -comiendo durante dos horas, ojo al dato-? 

No se, el Tribunal Supremo no entra a considerar que quizás también tenían intereses en el negocio de la droga. No se.

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"Obtener datos sobre la situación de Madrid es complicado. Esta comunidad no publica, por ejemplo, la tasa de positividad, es decir, cuántas pruebas PCR de las que se hacen dan positivo. Tampoco desglosa de dónde salen los más de 100 casos diarios que diagnostica y que comunica a Sanidad. Si tiene tan pocos brotes abiertos, ¿cómo se contagian esas personas?"

Jo, y todavía se lo pregunta. Cuanto panoli.

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España no es como Italia, y estas noticias lo demuestran claramente. 

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Interesante origen de la bandera extremeña. Como casi todo en el Estado de las Autonomías, inventado de la nada. 


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De manera nada casual, en la noticia no pone en ningún sitio que está prohibido bañarse en las fuentes. Fíjense en el color del agua. En fin.

 

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Fantástico resumen, impecable, de cómo se monta una mamandurria. El escenario. El momento. Los objetivos. El nombre. La persona responsable y su filiación. Pura y dura #MafiAsturias.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Madrid en un dédalo de calles


Por dentro lujo de valenciano, por fuera cochambre
Madrid era una fiesta. Nunca hay que olvidar el marco en el que se movió la ciudad en los años en que coincidió la mayoría del PP en Congreso con la mayoría (absoluta) en el Ayuntamiento, y la espléndida prolongación que tuvieron esos años en el primer zapaterismo, hasta el estallido en plena cara de la crisis.

Crisis que fue un parón abrupto de los Quince Años de Despilfarro y despipote inmobiliario. Algunos de los grandes nombres de la época han acabado en la cárcel (el más significado Rodrigo Rato, el siguiente va a ser el gallego de Chantada conocido como Francisco González) y ahora se van conociendo algunos nombres de pececillos que se movían en esos lodazales por la misma época.

Es el caso de Rocío Monasterio, la única mujer visible de Vox, y que está ahí por los mismos méritos por lo que estuvo Ana Botella o por los que está Irene Montero: por ser la mujer de un macho alpha del partido político. Como llevan contando desde hace semanas El País y eldiario.es, la asturcubana se dedicaba en esos años a reformar y vender locales como vivienda, sin contar con los permisos necesarios.

No contaba ni con la licencia para convertir suelos y locales de uso industrial o comercial en residenciales, ni contaba tampoco con el título de arquitecta para hacer esas reformas. Madrid era una fiesta, y el silencio del corruptísimo COAM (el Colegio de Arquitectos de Madrid) al respecto indica bien a la claras que Monasterio no estaba sola en las prácticas ilegales.

No, pero seguro que sus rivales y compañeros generacionales no contaban con el apoyo de alguien como Iván Espinosa de los Monteros, hijo de dinastia de diplomáticos y educado como tal, por eso luce este inglés y francés, aunque sea para decir sandeces dignas del anterior régimen, bajo el que prosperó su apellido.

No quiso seguir los pasos familiares, y se metió a promotor inmobiliario. En esos años de dinero fácil y burbuja precisamente inmobiliaria, aunque lo era de todo ("en diez años estaremos por delante de Francia y Reino Unido", bramaban) surgió este combo ganador: Promotor inmobiliario + arquitecta trucho + burbuja + Madrid finisecular = pelotazo

Es digno de una novela picaresca imaginarse -y no hay que forzar mucho la imaginación- a Espinosa de los Monteros pateándose Madrid junto a la del título que no capacita para ejercer en busca de locales donde dar pelotazos, aunque lo más seguro es que recurriesen a sus contactos familiares y a lo mismo que El Diablo Cojuelo para hacer negocio.

Hasta el momento, los ocho casos de promociones inmobiliarias fraudulentas se habían dado en su zona natural de acción: el Barrio de Salamanca, el Viso -su propia residencia, edificando bajo rasante como si Madrid fuese Arizona, seguramente inspirada por la casa-estudio de Fernando Higueras-, un poco de la Guindalera chic que linda con Ventas, y una promoción en el Tetuán más cutre, pero donde con solo cruzar dos calles ya se podía estar con los de su especie.

Por eso sorprende vivamente lo desvelado hoy por El País, donde su redactor estrella Iñigo Domínguez sigue personalmente el caso, y el es el mismo que se rie de otras partes de España todos los sábados desde A vivir que son dos días de la SER, siendo como es un vasco que estuvo diez años en Roma y no aprendió nada más que chismorreos de Italia.

La última irregularidad conocida de Monasterio se situa en la calle Rodas, que por aquella época era una calle fea, estrecha y en gran parte horrible de la zona de El Rastro justo antes de que se convierta en Lavapiés. Para los no familiarizados con Madrid, es una calle con una empinada cuesta desde la calle principal del famoso mercado dominical, y que desemboca en Embajadores, una de esas calles que en El Palé -y el juego viene muy a cuento con el post- eran de las más baratas.

En 2005, cuando perpetran su estafa, y es la palabra adecuada cuando venden una propiedad como vivienda sin serlo, la calle distaba mucho de ser lo que es ahora. Estaba igualmente deshabitada -no hay comercios ni actividad alguna, como gran parte de la zona de El Rastro entre semana- y Lavapiés distaba mucho de ser el barrio cool-trendy-gauche divine que es ahora.

¿A quien podían vender un bajo reconvertido en vivienda? Pues a un actorucho-presentador venido desde Valencia, donde esas prácticas de esto te lo recalifico yo, que tengo contactos en el Ayuntamiento le resultarían íntimamente familiares.  Ahora, casi quince años después de la estafa, ha decidido denunciar a la timadora asturcubana.

De los anteriores capítulos del serial sabemos que otros ya han intentado la vía judicial, dado que además muchas obras estaban mal realizadas y tenían fitraciones y otras menudencias de arquitecta de interiores brillante, "una de las mejores alumnas que he tenido", según la peor profesora de proyectos de la ETSAM. Todos los que han intentado la vía judicial han perdido, porque el matrimonio Espinosa de los Monteros-Monasterio se había guardado muy bien las espaldas, no dejando más huella que la verbal en esos inmuebles vendidos como vivienda.

Esquina de Rodas con Embajadores, never forget
Como habrá más capítulos de este vodevil que deja bien a las claras la clase de gente que está en el partido de ultraderecha Vox, habrá que quedarse en lo maravilloso de imaginarse al matrimonio trepilla tomando medidas y visitando la obra justo al lado del local histórico de La Eskalera Karakola -bocacalle de Rodas con Embajadores-, antes de que lo derribasen por ruinoso.

La Eskalera Karakola fue y es la primera casa okupa completamente feminista, un ambiente que seguramente revolvería las tripas a Monasterio, otra radical de lo suyo. Es todavía más gracioso, al menos para mí, porque también estaba a 50 metros la sede de La Dinamo, la asociación cultural y revista homónima para èlits donde estaban todos los intelectuales vinculados a Podemos, desde Rendules hasta Isidro Enfermo Mental, pasando por el impresentable soriano Victor Lenore.

Y qué decir del locutorio Nuevo Siglo, en la cercanísima calle Tribulete -a 100 metros en línea recta-, donde un año antes se habían vendido las tarjetas SIM de prepago con las que se activaron las mochilas-bomba del 11-M. Seguro que en algún momento de visita al tajo, o cuando localizaron el local, el matrimonio ultraderechista tuvo un pensamiento al respecto. O no, porque ya se sabe que fue todo obra de la masonería y los servicios secretos marroquís aliados con los franceses: los enemigos históricos de España.Y la ETA.

Es todo -salvando las diferencias medibles en años-luz- como esos relatos de la Viena de entresiglos o el Berlín de entreguerras, donde en un recodo de calles te podías encontrar a Freud con Adolf Loos mientras Hitler acababa una acuarela paisajista, al mismo tiempo que desde un balcón se oía la última composición dodecafónica de Alban Berg (en el primer caso), o estar en un café con Joseph Roth y George Grosz al mismo tiempo que Van der Rohe acababa su monumento funerario a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, con un zeppelin sobrevolando la ciudad (en el segundo caso). 

Bueno, entiéndanme: esto es Madrid. Cutrerío, gallinejas, entresijos, timadores,  franquistas, arribistas y  pelotazos con una plusvalía del 1000%. Un pueblo. El rompeolas de España. Su espejo cóncavo y convexo.
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El Mundo, condenado por inventarse una entrevista. El redactor mentiroso -aunque habría que matizar esto en el periódico de la conspiranoia del 11-M- va a seguir en su puesto de trabajo, como también lo hizo Pedro Simón. Total, la sentencia deja bien claro qué tipo de trabajo hace. Es una ideología. Y una secta.
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El "milagro económico murciano" esconde un gran fraude en la recaudación de IVA de las empresas, o al menos eso se deduce de estos datos. 
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Mientras tanto, en El País mantienen este interesante debate que no es tal: es simple simulacro de debate y de expertos. Solo hace falta ver sus cargos. O la pregunta capciosa.
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Extraordinario reportaje sobre lo que ellos denominan "corrupción rural", que es la explicación de por qué gran parte de España es miserable, corrupta y jamás va a cambiar. Noten cómo evitan poner demasiado lo de Partido Popular, no vaya a ser que sus lectores se enojen.
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Medallion, el fondo de inversión más rentable de la Historia.
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Catastrofismo, alarmismo y gran dosis de magufería ("Todos niños españoles orinan plástico") susceptible de ser delito en un tío que, oh casulidad, es un chientificho que publica un libro. 

jueves, 13 de diciembre de 2018

Primero hay que tener algo que contar

Allá por los días de vino y rosas del primer zapaterismo, y dentro de su visión näif del mundo, se creó el Premio Nacional de Comic. Se podía haber seguido viviendo perfectamente sin él, pero ya saben cuáles eran las batallas culturales y sociales de entonces. Mientras otros premios nacionales se reservan a carcamales y vacas sagradas de su áerea, este del cómic es un premio reservado al compromiso, la tontuna y cualquier cosa que esté de moda.

No es de extrañar que en su última edición haya ido a parar una ilustradora, que es al cómic como un fotógrafo al cine, o como un cono de carretera a la circulación víal. La galardonada es la valenciana Ana Penyas con la obra Estamos todas bien, el primer comic que hace en su vida. Sí, con el primer comic que hace en su vida se lleva el Premio Nacional.

¡Pues seguro que es una obra maestra! Todo lo contrario. La obra carece de cualquier interés y es una burla mayúscula a este género, tanto en la forma como en el fondo. La historia no puede ser más simple y ramplona: es la historia de las dos abuelas de la autora y sus vicisitudes de la vida en la posguerra española, donde no hay nada ni especial, ni destacado, ni que merezca la pena.

Todo esto del cómic -ahora llamado novela gráfica de manera amplia, por eso de lo complejitos- tiene una pequeña burbuja desde hace unos años, cuando las editoriales tradicionales que siempre habían despreciado el medio viraron tímidamente para intentar copar todos lo nichos de mercado. Y no todos los géneros del cómic, no.

Concretamente, ha sido el comic femenino. De autoras, de sus (ego)temas y de chorradas, con varios elementos en común: historias absolutamente romas, y un nivel gráfico deleznable, porque lo importante es transmitir. Hay sellos que editan varios títulos al año imposibles de diferenciar entre sí, por mucho que las autoras y las portadas sean distintas.

Estamos todas bien está publicado por Salamandra Graphic que, según leo en su web, es un sello de la editorial homónima que "nace con la vocación de publicar los títulos más interesantes y representativos de una especialidad que, dentro del mundo del cómic, aglutina los autores que aúnan una gran creatividad plástica con una auténtica proyección literaria de sus textos"

Ajá. Seguro que es el caso de la obra que nos interesa, donde esa "proyección literaria" brilla por su ausencia.  La obra son encadenados de estampitas (recuerden: la autora es ilustradora) sin ningún nexo común salvo el aburrimiento de la vida normal de una persona de esa edad, que se resume así: boda, hijos, ver la tele.

Una página completa de diálogos
Aquí no hay una epopeya de lo cotidiano, ni nada que se le parezca. Son los mismos tópicos sobre las mujeres aderazados de chismes de pueblo -con toques almodovarianos a lo Volver, no en vano una de la abuelas es de Honrubia- y esos hombres que siempre son distantes, o fríos, o tendentes a la violencia. Todos y cada uno de los tópicos son recorridos con absoluta inadidad, la palabra que mejor define toda la obra.

Es bastante evidente que este comic ha sido galardonado con el Premio Nacional por el simple hecho de que tocaba dárselo a la obra de una mujer, la primera galardonada en once años desde su creación. El problema es que no basta con ser mujer para que algo sea bueno, ni tampoco ser un autor reconocido para que todo lo que salga de su pluma sea bueno.

El primer requisito para publicar,  y no digo para galardonar, es tener algo que contar. Así ha sido desde siempre, al menos cuando existía la figura del editor. Contar algo nuevo, diferente o innovador, o quizás lo mismo de siempre pero con un enfoque distinto, que no se haya visto, que sugiera algo. Tener algo que contar, no es tan difícil.

En Estamos todas bien se tira seis páginas para una historieta absolutamente intranscendente sobre un plato de lentejas, y las últimas diez páginas sobre "la vida es aburrida, ¿eh?". Una absoluta tomadura de pelo, otra más de esta ola de cómic escrito por autoras y no se para qué publico, aunque me lo imagino: el mismo que es incapaz de abrir un solo libro, incurriendo en los tópicos más aceptados sobre el medio.
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Muy buen análisis de la función que tuvo Podemos en el éxito de la moción de censura a Rajoy. 
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Uno de los muchos timos que hay en la minería de carbón es lo de las "explotaciones privadas". Toda la  minería es pública por medio de las subvenciones -a la explotación, al consumo, a las prejubilaciones- y, encima, cuando la empresa quiebra o cierra, el Estado tiene que asumir la recuperación de las zonas afectadas. Aquí un buen y vergonzoso ejemplo. Por supuesto, jamás persigue a los responsables del "negocio".
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Fascinante artículo sobre Samotlor, el yacimiento de petróleo más importante de la Unión Soviética, y todavía hoy un auténtico gigante en su categoría.
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Interesante reportaje sobre la realidad subvencionada del plátano canario.  La mejor subvención es la que no existe: si el plátano canario fuese tan diferente y sabroso, la gente se pelearía por comerlo.

jueves, 31 de mayo de 2018

Hace una semana (diez años)

El Régimen del 78 busca perpetuarse, y hoy se ha vivido la penúltima escenificación del vodevil interminable con el que se pretende salvar a unas instituciones metidas hasta el gaznate en la corrupción más negra e indecente. Paralelamente, los medios de propaganda han estado bombardeando continuamente con el "hace una semana ni se podía imaginar esto", casi como si de un briefing se tratase. En fin. Lo que sigue es una reconstrucción del contexto que ha llevado a que triunfe una moción de censura a cargo de un grupo parlamentario que cuenta con ochenta y pocos diputados, esto es: menos de la cuarta parte del Parlamento.

Hace una semana salió la primera sentencia del caso Gürtel, que ha tenido 10 años de recorrido, varios muertos y unas penas de cárcel muy abultadas para la trama civil, pero mucho menores para la trama política. En el camino el partido en el poder, y que representa en gran medida El Poder, ha conseguido expulsar de la carrera judicial al juez que autorizó las escuchas judiciales, nombrar magistrados afectos, y negar la evidencia de lo que la sentencia ha establecido: existió "al menos desde 1989 y hasta 2008" una red de enriquecimiento a través de concesiones políticas arbitrarias, por decirlo finamente.

Se sabía desde hace 10 años lo que implicaba todo lo descubierto, fundamentalmente en un pendrive que, al igual que una bolsa de sangre ciclista, pudo evitar su destrucción en cuanto se desplegó la operación encubrimiento para intentar salvar al otro partido que garantizaba el turnismo querido por "los padres de la Constitución".  Desde entonces, se ha vivido el inicio del fin del actual régimen político, que habrá que ver si llega a los 49 años que duró la Primera Restauración.

La crisis sistémica -descubrir que el Partido del Poder es una banda extorsionadora que pedía pagos a las empresas, y se repartía parte de esos pagos en sobresueldos en negro- fue intentada camuflar de muchas maneras, e incluso contempló un cambio en la jefatura del Estado que nadie había reclamado y pedido, supuestamente por un elefante muerto en Botswana. Para añadir más dificultad al contexto, ha coincidido con una crisis económica que se ha prolongado una década -como se vaticinaba en su origen, y resultó ser cierto- y de la que se ha salido con mayores desigualdades en términos de renta y de la eterna fractura entre campo y ciudad que ha habido siempre en España.

Un cóctel perfecto que se completa con la emergencia de dos nuevas formaciones políticas -sin necesidad de haber reformado la Ley Electoral- con interés en ser hegemónicas, fruto del cambio generacional y de un cierto hartazgo en la sociedad al pelillos a la mar con el que las fuerzas tradicionales han manejado los crecientes desafíos, incluyendo el secesionismo catalán, tratado con mano dura y cerrazón, con el resultado de presos políticos, exiliados y un hostigamiento generalizado al disidente. Se mire por donde se mire, España es un Estado en crisis, y lleva así una década.

Por eso lo de hace una semana resulta tan falso. Cualquiera sabía que el PP ("respetamos las decisiones judiciales", salvo cuando nos afectan) iba a resultar condenado en cuanto se pudieron sortear, algunas veces de manera milagrosa, las innumerables trampas legales para impedir que el proceso se pudiese plasmar en una sentencia, como lograron con el Caso Naseiro que era básicamente lo mismo que la Gürtel. Y ese cualquiera incluye a los Poderes que hacen que un Estado se mantenga en pie, incluso con la inoperancia de parte de sus componentes.

De manera casi mágica, y para crear el clima adecuado, en fechas igual de recientes ha aparecido un pie de un militar del Yak-42 en Turquía -llevaba ahí 15 años, sale ahora- y una prisión incondicional para Eduardo Zaplana, antiguo hombre fuerte del partido, y que entre otros méritos contaba con haber sido el hombre de confianza de Rajoy entre 2004 y 2008, en la legislatura en la que el principal partido de la oposición usó la bronca constante y el 11-M como arma política.

Qué casualidad. Es casi como el empujoncito final para crear la adecuada atmosfera. Como si no bastase lo del Máster falso, las mentiras sobre mentiras, pues te sacamos también el robo barriobajero de potinges para la cara. Hace una semana nadie sabía nada de una moción de censura, pero en el fondo todos los que mueven esto lo sabían. El PP se iba a enrocar en no reconocer lo que significa la sentencia de la Gürtel -que deja como mentiroso a Rajoy en su comparecencia-, con lo que eso significaba para la esencia de las estructuras del Estado, con grave riesgo de arrastrar hacia el abismo a partes vitales del mismo.

En este sentido fue significativa la comparencia de la mujer fuerte del partido María Dolores de Cospedal, en una comisión de investigación del Parlamento. Fue hace unos días, llegando a cuestionar la validez de la sentencia, y a amenazar a uno de los Parlamentarios: "eso no me lo dices en la calle", cuando le dijo que su marido también estaba implicado. A este nivel de corrupción y desfachatez se ha llegado.

Hace una semana Pablo Iglesias, líder único de una de las formaciones emergentes del Parlamento -no existía hace cuatro años, para que se hagan la idea- le sugirió a Pedro Sánchez, líder del otro partido del turnismo tras haber derrotado a la dirección del mismo y la candidata oficialista que lo asesinó políticamente, que tenía que presentar una moción de censura. Por decencia, porque una banda mafiosa de oficio y beneficio no podía seguir al frente del Gobierno de la nación, sea lo que sea lo que significa nación en España.

No lo hacía él mismo porque tiene incluso menos de los 85 escaños del PSOE, y porque hace un año hizo una moción de censura que acabó con idéntico resultado que los escasos precedentes que ha habido de este instrumento parlamentario en las más de cuatro décadas de Régimen del 78. Por una vez, además, el partido neocomunista ofrecía su apoyo al PSOE, después de cuatro años intentando destrozarlo y aprovechar sus votos.


Lo demás ya es conocido: el ambiguo PNV ha dicho que ofrecerá sus cinco escaños al éxito de la moción de censura, dejando al PP en solitario con su partido muleta, ese que lidera encuestas con 32 parlamentarios, como si existiesen los vuelcos electorales de ese tipo, saliendo desde tan bajo. Insuficientes para superar la moción de censura por lo que mañana, salvo tamayazo -no descartable por la taifa andaluza del PSOE-, Rajoy volverá a la oposición, donde estuvo entre 2004 y 2011.

Todo apunta a que será el fin político del sexagenario registrador gallego, incapaz de incubar un sucesor -porque jamás pensaba dejar el poder, siguiendo los usos políticos de su zona- y que se ha dedicado a rebanar cabezas de manera elegante desde su posición de autoridad. Finalmente le han rebanado la cabeza extrañas fuerzas coaligadas ante su inmovilismo, su encogimiento de hombros ante la corrupción, y la firma convinción de que iba a volver a ser el candidato en 2019. Un candidato corrupto hasta la médula, y ojalá ahora saquen de nuevo esta indecencia.

Cae Rajoy, y el Gobierno resultante del PSOE -ya ha asegurado que mantendrá los presupuestos aprobados, oh casualidad, justo antes de la sentencia de la Gürtel- será meramente instrumental antes de las elecciones, que bien pueden ser anticipadas al fin de la legislatura que pudo ser posible gracias a su propia abstención. Es lo que quieren todos los partidos, especialmente Ciudadanos, que espera rebañar los votos del desencanto del PP,  en ese movimiento de pasar una y otra vez la tarjeta de crédito por encima del cristal espejado.

Este Gobierno frágil del PSOE podrá hacer muy poco, salvo recabar protagonismo para Pedro Sánchez -ahora mismo ni siquiera es diputado y no podía ni intervenir en el Parlamento, por lo que el líder de facto de la oposición era Rivera- y así quitarlo al líder de Podemos, quizás la finalidad última de toda esta operación.

Decían que el bipartidismo había acabado, y el nuevo Gobierno será del PSOE, logrando así 36 años ininterrumpidos de PPSOE. Yo no creo que haya nada que celebrar, salvo la huida de Rajoy, incapaz siquiera de sentarse esta tarde en el Parlamento, en un vivo reflejo de cómo ha interpretado siempre la política parlamentaria.
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Murcia ciudad aprobó 240k viviendas en lo que va de siglo sin plan ambiental. Y, si necesitan agua, se roba un poco más del Tajo. Qué vergüenza de país.
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Buen resumen, con abundante documentación, del conocido caso del Petromocho, epítome de #MafiAsturias.
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Interesante artículo sobre los recuerdos falsos con los que nuestro cerebro nos engaña. Destaca particularmente el gráfico sobre la memorización.
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Archivo digital de la Biblioteca Nacional con fotos de la Guerra Civil.
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Maravillosa infografía sobre los ríos que nacen en los Alpes 

jueves, 17 de mayo de 2018

Asaltar los cielos desde un chalet

Noten que linda con descampados, donde irán los vecinos a cagar
Este post es la continuación de este y este, que se podrían agrupar bajo el denominador común de cómo gastan los políticos su dinero. Cómo gestionan su patrimonio aquellos que aspiran a gestionar el patrimonio de los demás, y que tantas y tantas pistas da sobre su desempeño, el país que representan, y los tiempos que nos ha tocado vivir.

En las elecciones europeas de 2014 eclosionó un partido sin filiación previa, montado en apenas un mes y que llegó a alcanzar un 7% de los votos emitidos. Sin ningún respaldo mediático, rápidamente emergió la figura visible de Pablo Iglesias, un brillante Doctor en Ciencia Política y protegido de Juan Carlos Monedero, el intelectual más relevante de la formación, y que veía en su joven delfín el candidato perfecto para lo que no habían podido conseguir en Izquierda Unida, de donde habían salido rebotados.

Poco a poco se fue reconstruyendo la biografía de Pablo Iglesias, con destacadas aportaciones por su parte. Hijo de uno de los escasos militantes reales del Partido Comunista durante la dictadura de Franco -y verán que la figura del padre volverá a aparecer-, había logrado las mejores becas que otorga España para los estudiantes brillantes, para a continuación emprender la carrera académica al mismo tiempo que la militancia política.

La segunda se impuso a la primera, como es bien sabido. El Iglesias joven que se iba a las tertulias de ultraderecha a llevar la contraria a la caverna se fue haciendo, de manera acelerada, en un político profesional: así no extrañaba que se dejase entrevistar por Ana Rosa Quintana en la casa en la que vivía en Puente de Vallecas (Madrid), que era la de su abuela.

De ese momento queda una de sus mejores frases. La señora pija líder de las mañanas catódicas, espantada ante el entorno cotidiano de una casa no reformada -pero tampoco cochambrosa, ojo- preguntó al político que por qué no cambiaba las puertas, aunque en el fondo preguntaba que por qué no tiraba abajo todo: "yo soy partidario de que, si una cosa funciona, no hay por qué cambiarla". O algo así.

Era el año 2015, y tres años después Pablo Iglesias, con una nueva pareja con la que ya convivía en una casa de alquiler, firmaba una hipoteca por una casa escriturada en 600.000 euros de vellón,  una cifra inalcanzable para la inmensa mayoría del electorado que aspiran a cazar, que no es otro que los perdedores de la crisis.

Materialismo dialéctico a la vera de la piscina
El bastante perspicaz político español ha caído en la trampa del nido. Espera hijos con su pareja, y al parecer es un fenómeno bastante común: desde los posters que siempre han estado colgados con chinchetas que, de repente, tienen que estar enmarcados, a comprar una casa "para que en el futuro los hijos tengan algo". Un chantaje emocional que hunde sus raíces en procesos biológicos de amplio calado en los que es mejor no abundar, porque a nadie le gusta ver expuesta la naturaleza animal de nuestro ser, aparentemente racional.

Aparentemente. Es prácticamente inconcebible que un político de un partido como el que representa Podemos, que empezó con lo de la "casta" y la "deuda ilegítima" o las "auditorías ciudadanas", haya pasado en tan breve periodo de tiempo a comprarse una casa de esa cuantía, y cayendo en las mismas trampas ya indicadas en los posts enlazados al principio.

La aspiración legítima de tener algo en propiedad -un valor innato al ser humano, y basta ver como los recién nacidos lo tienen muy marcado-, así como la de gastarse el dinero en lo que le de la gana a cada uno, chirría sobremanera en este santón, que ofrecía un modelo de vida alternativo (no olviden lo de las camisas compradas en Alcampo) en una época de materialismo y consumo desaforado como centro de la existencia de tanta gente.

¿Había casas más baratas? Sin duda, y también que cumplían las características que, al parecer, buscaban. Eso sí, sin tanto jardín -nada menos que 2352 metros cuadrados de propiedad, de los que solo 268 están edificados- y probablemente sin piscina. Recientemente se ha sabido que Susana Díaz evita comer marisco en público, algo que entre la población del Gran Sur se asocia a vicio y corrupción, pero parece que Pablo Iglesias no vió su propio reflejo en la piscina de la nueva casa.

La pareja va a pagar 540.000 de hipoteca a 30 años, unas cifras que están muy por encima de la media que ofrece el Colegio de Registradores de la Propiedad (121.000 euros) y no tanto en duración (23 años y 8 meses), dejando la belleza de 1700 euros al mes a pagar durante tres décadas. Como suele pasar en estos casos, y está en la base de la burbuja inmobiliaria española, la gente no es muy consciente de lo que significa ni estas cifras, ni estas fechas: hace 30 años, por ejemplo, existía el Muro de Berlín.

360 meses pagando el sueldo medio español (cifrado en 1800 euros, más o menos) por la casa, que en teoría se acabará de pagar cuando Pablo Iglesias tenga 70 años, su pareja 60 años, y sus hijos 30 años. Una puta locura, para entendernos. Como tantos y tantos estafados en la aspiración de tener una casa, estos tolais han alargado el crédito para pagar menos, en vez de buscar una casa más pequeña y asequible, de resultas que la casa que no tienen en propiedad -es del banco hasta que acaben de pagar, otra cosa que se olvida fácilmente- ya cueste, en el momento de firmar la hipoteca, 800.000 euros, porque 200.000 euros adicionales son para la amortización del crédito.

Yo no tengo ninguna duda de que la joven familia podrá asumir el crédito. Como demuestran con esta compra, son políticos profesionales, y de eso van a vivir. A pesar del propagandista y populista "sueldo limitado a 3 veces el Salario Mínimo Interprofesional" -unos 2200 euros por cabeza, equivalente a lo que cobra un profesor universitario sin complemento alguno-, es una buena cifra de ingresos mensuales, y que significa que destinarán a la vivienda en torno al 30% de sus ingresos.

No hay toldo para una piscina tan irregular. Hay que cambiar el agua cada año
El problema es que estos no están asegurados. O sí, porque se ven de políticos hasta dentro de 30 años, que en el caso de Pablo Iglesias será con 70 años cumplidos. Solo así se explica que hayan asumido un crédito hipotecario tan prolongado, concedido por la Caja de Ingenieros, una entidad que sobrevivió a la gran quema de cajas por ser una cosa sectorial, limitada y enclenque, y que seguro que ha sido escogida por la joven pareja para no tener vínculos con bancos de los conocidos, y que alguien les reproche algo.

La casa adquirida se puede ver aquí, en el mismo medio que pagó los 15.000 euros que pedían por la exclusiva. Está decorada de manera horrible, en un rústico de pega donde destaca el baño-tinaja en la zona de jardín, en esa tendencia a lo kitsch tan propia de Madrid y de la zona donde está, en la periferia norte de la capital. Lo que se conoce como "la sierra".

Lo cierto es que Madrid tiene sierra por tres de los cuatro puntos cardinales, pero cuando uno de Madrid se refiere a "la sierra" esta es la norte, donde pueblos sin ningún interés o arrasados en la Guerra Civil -y reconstruidos por el programa de Regiones Devastadas y el Instituto de Colonización- empezaron, a partir de los años 60 y la liberalización de la economía, a experimentar el fenómeno de la suburbanización, un urban sprawl a la americana sin parangón en Europa.

Así es Galapagar, el municipio donde está la casa de los 600.000 euros. Una calle central que era y es el camino entre dos pueblos, una estación de tren donde antes paraban los trenes al Norte y que ahora solo es de Cercanías, un "casco histórico" con una iglesia sin valía en una plaza de granito gris, y una serie de urbanizaciones que son cinco o seis veces más grandes que "el pueblo", denominación mitológica con las que los madrileños se refieren a sitios como Móstoles (210.000 habitantes) o Las Rozas (90.000 habitantes), cuando de pueblo no tienen nada, ni las gallinas.

Son metástasis de Madrid, sin mayor valor añadido. El supuesto "contacto con la naturaleza" es mayor que en una torre de viviendas, pero en absoluto se vayan a creer que eso es Inglaterra, Francia, Suiza o Alemania, donde se puede salir de las grandes ciudades andando y entrando directamente en la naturaleza. Es una pesadilla distópica de calles anónimas, de vallas cerradas, de viviendas unifamiliares encerradas en sí mismas, y de dependencia del transporte privado.

Ese ambiente es el que han escogido la pareja de Iglesias y Montero para sus futuros vástagos, y en un sitio como Galapagar, con un porcentaje de blanquitos al 98%, dice mucho de sus aspiraciones vitales. Un ambiente muy distinto, formado por wannabes, al de Puente de Vallecas o el de Rivas, lugar en donde vivían de alquiler y también con muchos aspirantes a medrar, pero de menor nivel que en Galapagar.

Pasado un día desde que se conociese el asunto, que en principio no tendría mayor interés si no fuese por lo que supone para uno que se vendía como un santón y modelo de vida, la diputada Irene Montero ha decidido explicar las razones en un comunicado en Facebook, redactado con un nivel de bachillerato malo, mezclando género y número. El escrito abunda en el desasosiego que ya dejaba la noticia de por sí misma, y es muy ejemplificativo del país que tenemos, y de la despreciable clase política.

Montero destaca que la casa "está a 40 km de Madrid", como si eso fuese en demérito de la misma, cuando lo único que va en demérito es de su propia calidad de vida, porque siempre van a tener que ir a trabajar a Madrid capital. A 40 km. de Madrid está Fuentidueña del Tajo, un sitio de gallinas y gitanos, pero ahí no se han ido a vivir, no. Se han ido a Galapagar, a una urba -en otro momento estaría bien hablar del ambiente de las urbas, especialmente el juvenil- de las de setos cortados, farolas con las bombillas puestas y rodeados de gente bien, no esa chusma que se encuentra en las casas okupas que fueron el germen primigenio de Podemos.

Pero lo más repelente llega después, tras haber apelado a los hijos y demás ñoñerías como "proyecto de vida".  Resulta que, aunque el comunicado aparece en el Facebook de la diputada Montero, lo ha redactado una tercera persona, si no se explican estas frases: "Irene ha necesitado para ello pedir un préstamo a su padre. El padre de Irene ha trabajado toda su vida como mozo de mudanza y su madre es profesora de educación infantil. Los padres de Pablo han ganado más. Su padre es inspector de trabajo (jubilado) y su madre abogada laboralista (jubilada). Tenían buen sueldo, sobre todo su padre, y le dejarán una herencia que nos ayudará."

¿El Notario? ¿Monedero? A saber. Lo importante es lo que dice: que han sableado a los padres para comprar una casa que no se podrían permitir, además de por decencia y por vinculación a su electorado y lo que decían en el pasado. Así es España: gran parte de la burbuja inmobiliaria viene inflada por esos padres avalistas, o que venden la casa en el pueblo para pagar las cuatro paredes en un arrabal de gran ciudad. Los promotores lo saben perfectamente, y añaden un sobreprecio a un producto ya inflado de origen, porque saben que la familia siempre estará ahí, y sus ahorros.

Lo de pedir un préstamo a los padres para pagar la casa es relativamente habitual. Por ejemplo, ya lo hizo la Infanta Cristina con el Rey Juan Carlos, aunque todos sospechamos que fue un ardid urdido a posteriori para rebajar ante la Fiscalía lo robado con el Instituto Noos. Pedirlo a alguien que ha sido mozo de almacén ya es ponerle ya es ponerle mucha cara. Peor es lo que se dice de los padres de Iglesias, a los que ya dan por amortizado (jubilados), pero que "dejarán una herencia que nos ayudará".

Es terrible. Si yo fuese su padre, incluso siendo un comunista de vieja impronta, me fundía todo para no dejar nada a esa nuera e hijo que cuentan con el dinero que no han trabajado para pagar sus lujos. La frase es tan desoladora que deja entrever que sí, que la hipoteca a 30 años, pero que en esos 30 años se van a morir los padres y van a usar la herencia para rebajar la duración de la hipoteca. Pero de renunciar a los 2000 metros cuadrados de terrenito y la piscina, nada de nada. Amortizados en vida. Los padres, me refiero.

No acaba aquí. El comunicado concluye con amenazas ("No deseamos que les ocurra lo mismo a otros líderes políticos ni a creadores de opinión o propietarios de medios de comunicación.", todo un aviso a los periodistas) y un espectacular "asumimos que con nosotros funcionan reglas diferentes que con los demás. Sabemos por qué es. También por eso queremos vivir más cerca del campo", que apunta a una mano negra sin identificar.

Las reglas son las mismas para todos, pero si vosotros mismos os habeis puesto un listón con lo de la decencia, la casta, el salario mínimo interprofesional x 3, hay que asumir que lo de comprar una casa así, pretender que no se iba a saber cuando todos los grupos de comunicación se dedican a bombardearos y encima pretender que aquí no ha pasado es de muy cara dura. Lo que son, y sin ningún atisbo de duda. Querían asaltar los cielos pero no les valía desde un adosado, querían un casoplón. Ya lo tienen. Por el camino se van a quedar un buen número de votantes, porque el asunto de la casa lo van a sacar recurrentemente los enemigos, y esperemos que también alguno de los amigos con algo de decencia propia.
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Espectacular reportaje sobre cómo se ha alterado la fauna de los lagos Michigan y Huron, y todo por buscar que el agua fuese más clara
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En esta noticia sobre la inauguración de una línea de tren en Grecia se condensa toda la historia reciente del país
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Funcionarios de día, empresarios por la tarde: cada vez más, y cada vez más en Asturias, donde la #MafiAsturias. 
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Había que abrir la piscina como fuese, a pesar de que la población de 50.000 habitantes ya tenía otras dos en servicio. Se abrió, y este es el resultado.
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Brillante artículo sobre la educación concertada en España
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El tranvía de Madrid, otra de las locuras de esos "expertos gestores" que eran y son una cleptocracia, costará un total de 2500 millones de euros hasta el 2036, en la previsión más optimista. Apenas tiene ocupación y fue diseñado con los criterios de un mono con un lápiz.
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Maravilloso artículo de mi admirada Anne Applebaum sobre cómo Stalin consiguió ocultar la gran hambruna ucraniana.
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Interesante: un documental sobre los Chicago boys que transformaron la economía chilena.
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Cuando se pregunta a la ciudadanía por megaproyectos arquitectónicos, esta no tiene duda: los 131 millones que Ginebra iba a gasta en ampliar su museo de "arte e historia", y para el que ya tenía apalabrado a Jean Nouvel, se quedarán en casa.
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¿La mejor compra de la Historia?  Por ahí estará...

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Ramón Espinar, llegó la hora de tu dossier

Tu utopía pagada por todos, tu VPO
Estos días ha vuelto a aparecer el famoso recurso al dossier que tan bien se vio con el caso Puyol o al idiota de Ignacio González: la sensación de que los servicios de inteligencia de este país tienen un archivo con cosas comprometidas de todos y cada uno de los ciudadanos notables de España, al igual que sucedía en la RDA con la Stasi. Mientras vayas por la vereda, no te pasará nada; como te salgas de ella, aparecerá algo -con fotos, documentos, grabaciones- en el peor momento y con el fin de amedrentar, acabar con un proyecto o acabar con la extorsión de Barbara Rey. 

Quizás fue premonitorio que el día antes de los hechos a relatar el siniestro personaje que siempre ha sido Luis María Ansón se descolgase en su irrelevante columna de El Mundo con una alusión a que el CNI "dispone de un arsenal de irregularidades y vergüenzas del líder Podemita",  que no es otro que Pablo Iglesias. Cada uno dará la veracidad que quiera, pero ahí está la famosa frase de Fernández Díaz sobre "esto la Fiscalía te lo afina", conocida precisamente por otra de esas filtraciones interesadas que se venden como periodismo. Se crea el informe, real o inventado (¡un saludo a Trías¡), y después ya viene el iter judicial, con tanto de exhibición mediática, ruido y enmarañamiento.

El agraciado por el último informe policial filtrado ha sido Ramón Espinar, líder de Podemos en el Senado y famoso por aparecer bastante en la tele, amén de ser hijo de Ramón Espinar, que en tiempos fue el Consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, además de miembro del Consejo de Caja Madrid, con tanto de tarjeta opaca a la fiscalidad. Un personaje conocido y de primera fila del partido que irrumpió con fuerza en las europeas de 2014, y que ha trastocado parte del andamiaje de la II Restauración Borbónica.

El medio elegido para la filtración ha sido la Cadena Ser, el mismo donde la Policía tiene una portavoz permanente que finge ser periodista, y que responde pavlosiana al nombre de Ana Terradillos. Seguro que la conocen, porque siempre entra con ímpetu y loable dedicación, vendiendo como noticias lo que simplemente son notas de prensa elaboradas en la cúpula de Interior. La Cadena Ser, que pasa por ser la mejor emisora española por calidad, no lo es tanto por méritos propios como por deméritos de los demás, en esa miriada de emisoras que se agrupan en ese espectro -y no solo radiofónico- que va desde la derecha soft a la ultraderecha.

La agraciada con la filtración con el dossier elaborado desde la cúpula de El Sistema ha sido en esta ocasión Mariela Rubio, redactora especializada en Defensa, casualidad de las casualidades el ámbito donde se mueve el CNI, y que en los últimos tiempos -será que no hay suficientes escándalos en el Ejército español- también está pluriempleada en cubrir la información de Podemos, tarea que hace con la misma eficiencia que el lameculos italiano Francesco Manetto en El País, el buque insignia de PRISA.

La exclusiva de la periodista Rubio -fan de Zaida Cantera, cómo no- salió a primera hora, y después fue replicada por el resto de medios, sin citar la exclusiva, y sin que en la emisora se inquietasen: saben perfectamente cual es el origen. Un día toca a unos, un día toca a otros. Es su función en la sociedad.

Ramón Espinar, cuando contaba 23 años, compró un piso de una habitación y dos plazas de garaje en una cooperativa en Alcobendas, una población de contrastes en el noroeste de Madrid: en su término municipal está La Moraleja -que lo conocerán del ¡Hola!-, un casco "histórico" de pura cutrez y fealdad española, y varias urbanizaciones de wannabes españoles de los de pádel, reloj Time Force y bisutería de Tous. Un lugar como otro cualquiera, porque la anomía es la característica principal del extrarradio de Madrid.

El piso era una VPO, una de las muchas siglas existentes en la Comunidad de Madrid para referirse a la vivienda protegida, un pingüe negocio para promotores, ayuntamientos, partidos políticos y adjudicatarios, que ven incrementado su patrimonio de manera artificial, simplemente por el hecho de existir y resultar agraciados en un sorteo, para que después venga alguien y hable de meritocracia y demás mierdas: el más puro azar delimita quien pasa a ser propietario de un bien de cientos de miles de euros, con posibilidad de revender o alquilar pasados unos años. Dicen que diez, pero son muchos menos, especialmente en la segunda opción. 

No es el tema, pero la mejor política de vivienda social es la que no existe. La Constitución garantiza el derecho a la vivienda, y en eso se escudan los que urden las tramas de construir cubitos con forma de casa y colores estridentes, para que desde fuera se note bien claro que ahí viven los subvencionados. Secuelas de la política falangista de Arrese, el plan de 1957 (¿nunca te has fijado en la plaquita con el yugo y las flechas que seguramente hay en casa de tus padres o abuelos?) y el Estado de Bienestar entendido como el pisito en Torrevieja del panel final de El precio Justo.

Como de momento existe, y ningún partido lleva en su programa acabar con esta mamandurría llamada VPO, VPPB, VPP o VPT, hay que lidiar con lo que hay, y ahora mismo es que "nuestros jóvenes" no pueden acceder a una vivienda, porque están muy caras. O algo así. Era así en 2010, y sigue siendo así en 2016, con muchos ayuntamientos de sitios de franca regresión económica, demográfica y social gastando ingentes recursos en poner pisito a gente que, simplemente por el hecho de haber nacido ahí, se ve recompensado con una vivienda pagada por todos, y que invariablemente termina alquilando mientras se va a buscar el jornal a la gran ciudad.

No es el caso de Ramón Espinar. Su padre era de posibles, tanto que el imberbe de 23 años se puso a pagar la primeras cuotas de la cooperativa en el 2007, con apenas 21 años y sin trabajar. Pasaba el dinero, según ha explicado en rueda de prensa, su papá -con el que después tarifó-, su mamá y su abuela, y el ponía la mano para nada menos que 52.000 euros, materializados en la escritura de compraventa de 2010. En este aspecto se han cebado mucho, pero no está de más recordar que no tenemos la posiblidad de escoger a nuestra familia, esto es: Espinar no tiene la culpa de haber nacido donde ha nacido, y si su familia se puede permitir adelantar esa cantidad de pasta, pues bien para el. Es una práctica común en España, por otra parte. 

Lo que tiene la culpa Espinar es de ser un zote. De haber comprado una casa en 2010, con 23 años y recién licenciado, una casa de un precio disparatado y que, según práctica común de las promotoras, obligaba a pagar también dos plazas de garaje, tuvieses coche o no. Un timo mondo y lirondo, vendido como "necesidad básica" y todo lo demás. Y de ser un zote por tener este marrón en su pasado y no decirlo poco a poco -por ejemplo, en sus múltiples ponencias sobre los fondos-buitre y la VPO en Madrid- al estilo de "yo también caí en la trampa" o algo así. Se pensaría que jamás le iban a sacar esto. Qué zote.

Lo que hace interesante al caso, y es donde se han centrado las suspicacias de todos los interesados en sacar jugo al caso -que tiene poquísimo recorrido legal, pero que al menos esta vez no es un informe policial inventado de cabo a rabo-, es que Espinar vendió la casa a las pocas semanas de suscribir el contrato de compraventa, que le obligaba a pagar en hipoteca subrogada -del BBVA a ING- más de 90.000 euros. Al revés que otros que se han quedado entrampados de por vida en una casa con cristales naranjas y vistas a una piscina comunal con una palmera de plástico, Espinar se desembarazó del muerto. Y con ganancia.

Resulta que en el tránsito entre la compra de la vivienda y su posterior venta a unos terceros -no identificados, hace falta ser retard para comprar un piso de una habitación en 2010 por ese precio- la Comunidad de Madrid subió el precio del "módulo" -otro de los arcanos del mundo de las VPO, VPPB, VPP y VPT- y el valor nominal de la casa se había incrementado, algo que los ávidos de sacar trapos sucios de Podemos han enfatizado con un "se lucró", "especuló" o "vaya jeta", como si Espinar hubiese cambiado la legislación a su favor.

30.000 euros más, simplemente por una modificación que hizo Esperanza Aguirre, siempre cálida con los promotores, en 2010. ¿Existía que la posibilidad de que Espinar renunciase a esa plusvalía artificialmente inducida en un contexto de caída en picado de cualquier tipo de activo inmobiliario? Existía, y no lo hizo. ¿Es ilegal? No, pero es reprobable en un tío que después ha ascendido en la política con un discursito de "no somos como ellos" (freudianamente, no soy como mi padre), con la vivienda no se especula y toda la pana, mi güey. Ese discurso tan cansino, por otra parte, y donde han tocado techo, porque los perdedores de la crisis no han sido tantos como se imaginaban.

Hasta aquí, el caso Espinar. El afectado ha dejado entrever que esta información ya estaba preparada desde hace semanas -yo diría que desde tocó poder como senador por designación de la Comunidad de Madrid-, y que sale ahora en el contexto de las primarias abiertas que tiene la formación postcomunista en Madrid, con un sector de camisas viejas, encabezado por él mismo, contra otro sector de posibilistas, encabezado por, entre otras, la unineuronal Tania Sánchez, vergüenza de cualquier partido donde esté.

Puede ser, y seguramente sea así. En la Cadena Ser están muy ofendidos con la simple mención de que se hayan prestado a una campaña con fines que no sean los puramente informativos, y para muestra baste escuchar al profundamente mongol que presenta el informativo regional en la desconexión entre las 19:20 y las 19:40, el mismo que peloteaba hasta el servilismo a Francisco Granados cuando lo tenía de contertulio, hasta justo el día antes de su detención: de manera chulesca, le espeta al muerto de hambre que tienen representando a Podemos que "si cree que Cebrián sabe quien es Ramón Espinar", quizás refiriéndose crípticamente a la enfermedad mental degenerativa del apadrinado por Emilio Romero en Pueblo.

En fin, quédense con esto. España es un país donde te sacan un dossier con un asunto escabroso aunque solo tengas 30 años, como es el caso de Ramón Espinar. No hay nada ilegal, pero si éticamente en alguien muy vehemente en sus intervenciones públicas, y representante del sector más duro de Podemos. España es un país donde periodistas se arrogan de exclusivas que no son más que dossieres filtrados en el momento exacto, en el lugar adecuado. La Cadena Ser y el grupo PRISA quieren lo mejor para Madrid, que en su caso es seguir haciendo negocios y que todo siga como esté, porque no había nada que cambiar en la capital y Antonio Carmona era mejor que Manuela Carmena. Que la clase política que venía a salvar este país y a gestionar mejor es incapaz de gestionar siquiera su patrimonio o sus aspiraciones vitales con 23 años, al parecer recluidas en un nicho de 144.000 euros con dos plazas de garaje, por si vienen visitas.