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jueves, 24 de febrero de 2022

Tierras de sangre (e hidrocarburos)


Mientras Rusia ataca e invade parcialmente Ucrania, estaría bien recordar los acontecimientos más recientes que han llevado a esta situación, otra más en lo que Timothy Snyder calificó como "Tierras de Sangre". Especialmente como EE.UU ejecutó una de sus operaciones más exitosas en la supuesta revolución ucraniana de 2014, ya tratada parcialmente en este mismo espacio, y cómo ha seguido adelante en su plan para expandir la OTAN al Este. 

La Guerra Fría acabó con el colapso del Imperio Soviético, derrotado económicamente e ideológicamente, pero que salió indemne en lo militar: nunca en la historia de la Humanidad un derrotado acabó conservando todo su arsenal. Obsoleto y caduco en gran medida, pero arsenal con todo su poder destructivo, especialmente en lo que está en el vértice de la pirámide del poder militar. Desde entonces, la política de EE.UU respecto a Rusia ha sido la de seguir hostigando al antiguo enemigo, que ya no supone una amenaza directa ni una alternativa a nivel global, pero conserva sus misiles nucleares. Es una estrategia que no entiende de qué partido esté en la Casa Blanca, y que empezó prácticamente en 1990. 


Gorbachov, una figura odiada en Rusia -y con razón-, accedió a la unificación de Alemania y que el antiguo territorio de la Alemania del Este pasase a formar parte de la OTAN, con el compromiso de que la Alianza Atlántica no incorporase a países del Pacto de Varsovia. No pasaron ni diez años y la República Checa, Hungría y Polonia ya formaban parte de la alianza militar auspiciada por EE.UU. Después vino la denuncia de los tratados antimisiles por parte de George Bush II, y el establecimiento de un escudo antimisiles de nueva generación, mientras la OTAN seguía incorporando nuevos países. 

Así ha sido la historia de estos últimos 30 años, mientras el antiguo poder soviético intentaba conservar rescoldos de sus áreas de influencia a medida que veía que los países de su entorno caían como naipes: pasó en Georgia en 2008, había pasado en Trandniester y pasó en Siria, donde únicamente la intervención de Rusia evitó que en el estado de Oriente Próximo se implantase un califato islámico promovido y armado por EE.UU. Sin embargo, el inesperado golpe de Ucrania fue una sorpresa. 



Si a los grandes teóricos de la Guerra Fría, algunos de ellos todavía vivos y lúcidos, les hubiesen dicho en 1990 que Ucrania pasaría en 20 años a ser un país del área de influencia de EE.UU se hubiesen pellizcado para despertarse. Y, sin embargo, pasó: de una manera mucho más incruenta de lo que se podría esperar de una pieza tan valiosa, y dejando todo en un status quo basado en unas sanciones poco efectivas a Rusia, mientras se daba por hecha la pérdida de Crimea. No fue suficiente para EE.UU. 

Como ya advirtieron algunos en aquel 2014, era muy difícil que Ucrania se desligase completamente de Rusia, porque un país envuelve al otro o, si se quiere ver de otra manera, un país penetra en el otro. Son muchísimos años de historia común, hasta tal punto que es difícil defender que Ucrania existiese más que como noción geográfica hasta que los soviéticos revolucionarios la inventaron. Hace un siglo, más o menos. Y aquí llegamos a la gran cuestión, ¿qué ha llevado a Rusia a invadir parcialmente Ucrania, en una guerra de agresión a un estado soberano como nunca vista en Europa desde la II G.M?

El plan demente de EE.UU de incorporar Ucrania a la OTAN, esto es: de seguir el expansionismo iniciado en 1990 y nunca detenido. Aquí no se trata de países con una historia y una cultura diferenciada antes de 1945, es la segunda república más importante del antiguo estado soviético, que en 30 años de independencia -y ocho sin la tutela de Moscú- se ha desarrollado muchísimo menos de lo que cabría esperar en un territorio que, de partida, tenía mejores condiciones que otras zonas de influencia soviética. 



Uno de los mayores rubros para la economía ucraniana son los derechos de tránsito de los oleoductos y gasoductos que atraviesan el país, herencia del Imperio Soviético. En los últimos años Rusia, en conjunción con Alemania y otros clientes europeos, ha trazado nuevos tendidos pasando por el mar, para evitar el pagos de esos derechos, que llegan a ser una parte importante del precio final, y que de esta manera se convierten en ganancia neta para el país exportador (y pérdida neta para el de tránsito). Así ha sido con el NordStream I, y así iba a ser con el NordStream II, tendido bajo el Báltico y que llega directamente a Alemania sin pasar por ningún otro país. 

A pesar de lo que dice la propaganda y el tópico sobre Rusia y su hombre fuerte actual -una constante en la historia de Rusia, quizás la democracia no sea aplicable en un país con once husos horarios y dimensiones de continente-, la gestión del país ha sido bastante exitosa. Gran parte de las ganancias debido a la bonanza de las materias primas se han destinado a mejoras evidentes en el nivel de vida de la poblacion rusa, palpables en sus medios de transporte públicos, y otras medidas de fuerte impronta estatalista. Por supuesto, no han cesado los gastos suntuarios en forma de macroeventos deportivos y armamento, pero tampoco hace falta irse a Rusia para ver el mismo fenómeno. 

Ya en los años 80 el Departamento de Estado de EE.UU amenazó gravemente a Alemania en contra del tendido del gasoducto de Urengoy. Los indicios del colapso soviético eran evidentes, pero nadie podría precisar cúando: los analistas yankis dijeron que el flujo de dinero para la URSS por ese gasoducto daría nueva vida al régimen, porque ya lo habían visto con el primer gasoducto ruso-europeo de 1973. Ahora Rusia y Alemania estaban a punto de inagurar el NordStream II, y de ahí la urgencia de EE.UU en meter en el mismo pack del problema ucraniano el asunto de la energía. 


Cartel de propaganda soviética contra el intento yanki de boicot al Urengoy



Hace 40 años la presión les salió medio bien, y todavía padecemos las consecuencias. La RFA se negó a que el gasoducto pasase por la RDA, y hubo que hacer un rodeo tendiendo el tubo por Ucrania y República Checa, evitando Polonia y Bielorrusia, la vía más corta y lógica. El Nord Stream II está diseñado para exportar 110.000 millones de metros cúbicos de gas al año, y se ideó cuando el gas costaba 300 dólares/1000 m3. Hagan sus cuentas, pero tampoco las den por definitivas: ahora mismo el gas está a 800 dólares/1000 m3, y algún destacado actor de todo esto apunta a los 2000 dólares/1000 m3

Todo, todo, dinero que iba a parar al Tesoro ruso, sin derechos de tránsito (en torno a los 220 dólares/10000 metros cúbicos) y con consumo asegurado desde el motor industrial de Europa, y su país más poblado. EE.UU lleva presionando desde hace años en contra de la puesta en servicio de esta infraestructura, lo que ha molestado mucho en Alemania, incluso más que la constatación de que los espiaban por vía de los daneses. A día de hoy, es seguro que el Nord Stream II nunca entre en funcionamiento, enviando a la basura los 10.000 millones de euros que ha costado, financiados en un 90% por Alemania.  

Entonces, ¿hacia donde nos encaminamos? A corto plazo, a una invasión y control del territorio ucraniano más próximo y afín a Rusia, un territorio indefendible por Ucrania y por ningún otro país, y la instauración de un Gobierno títere en Kiev. A medio plazo, a un escenario donde la comunidad internacional asumirá la nueva situación -igual que asumió lo de Crimea- y donde proseguirán las relaciones económicas y de todo tipo. Con suerte, declarando Ucrania un territorio no militarizable, al igual que Austria o Finlandia. A largo plazo, y en un contexto de calentamiento global -que no cambio climático- que beneficia enormemente a Rusia con la apertura de vastísimas áreas del territorio a la agricultura y la explotación de todo tipo, a una nueva Guerra Fría mucho más parecida a la existente hasta 1989 que la vivida en estos últimos 30 años, donde la inferioridad rusa era muy evidente. 

Con todo, el problema de las guerras es que se sabe cuando empiezan, pero no cuando acaban y las derivaciones que puedan tener. EE.UU viene de la espantosa imagen de la desbandada en Afganistán después de 20 años en un pozo sin fondo, y no es totalmente descartable que el octogenario gagá al mando intente una política militar más directa, después de años de revoluciones de colores (la naranja, la violeta, la blanca) en el espacio ex-soviético, con un coste próximo a cero. Y no tengan miedo de apagones o inviernos sin calefacción, porque los gasoductos existentes seguirán funcionando a pleno rendimiento, engrasando nuestro bienestar y las arcas rusas. EE.UU no dará el paso de imponer un veto a las importaciones de petróleo y gas ruso, básicamente porque son insustituibles a  medio plazo: simplemente va a impedir que vayan a más.

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Una noticia digna del franquismo, ese régimen del que el actual es heredero en todas las cosas de uniformidad y uniformados. 

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De esa clase de noticias que nos regala habitualmente Extremadura, tierra especialmente fecunda para estas cosas.  

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Menuda declaración de impacto ambiental más exhaustiva. Vale que es de un AVE y siempre son más especificas, pero asusta -para bien- el grado de detalle. 

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Otro buen artículo sobre gentrificación y urbanismo típicamente madrileño.

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(Relacionado con lo anterior) Galicia es preciosa y lo seguirá siendo

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No se puede ser más #MafiAsturias: todos pagaremos la indemnización a un Policía agredido en servicio por un insolvente. Además de su sueldo público, claro. 

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Un placer leer a Vaclav Smil, auténtico sabio. Una pena que la entrevistadora sea la incapaz de Zabalescoa, especializada en arquitectura y diseño, y que confunde en la entrevista el PIB con la renta per cápita, y que es capaz de hacer esta memez de pregunta:

Usted llegó a Canadá desde Checoslovaquia hace 50 años. ¿Por qué?

¿Quién quiere vivir en una jaula comunista?

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Terrible artículo sobre la incipiente sordera que padecen algunos músicos de estilos melódicos agresivos. Como en España todo es pandereta, quieren que se tipifique su dolencia como "enfermedad laboral", esto es: paguita al canto. En el artículo se citan ejemplos de buenas prácticas de países más desarrollados, basados esencialmente en la prevención temprana del problema con tapones y moderación en el volumen. En ningún momento del artículo se indica si en esos países se da paguita, por razones evidentes. 

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Policías españoles detenidos por delitos muy graves -si no, no estarían en la cárcel- escriben una carta en apoyo de su compañero de trullo Hugo "El Pollo" Carvajal. Con amigos así, ¿quien quiere enemigos? Fíjense si no en este detalle de la misiva:

“Hugo, aunque este escrito brote de la parte más baja de la sociedad, de los presos, te damos nuestra fuerza y apoyo para mantener la esperanza en la Justicia de nuestro país”

 Hombre, la parte más baja de la sociedad no son los presos, pero sí lo son, con total seguridad, los uniformados presos: aquellos que teniendo el monopolio de la violencia legal, y muchas prebendas asociadas a su uniforme, están en la cárcel por su ambición y codicia. 

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Interesantísima entrevista a Alejandro Zaera-Polo, el arquitecto que no construye en España porque se negó a pasar por el aro de la corrupción madrileña tras haber construido el Instituto de Medicina Legal (el donut) de la malograda Ciudad de la Justicia, ahora reconvertido en morgue. 

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Escaso artículo sobre cómo la industria del azúcar ocultó durante años los efectos nocivos sobre la salud vascular y dental de su producto. 

 

 

jueves, 29 de noviembre de 2018

Only in Spain: "Pasé de ser otro más de la tele que escribe libros a experto internacional en Leonardo"

El supuesto retrato auténtico de Leonardo, con el supuesto experto. 

Por una parte, está la generación mejor formada, y por otra el preocupante auge de las pseudociencias, las creencias milagrosas, las pseudoterapias, la ludopatía que simplemente esconde un analfabetismo funcional en Matemáticas, y los antivacunas. Si se representase todo en un diagrama de Venn habría entre ambos colectivos un gran espacio de interconexión, amplísimo.

Es tanta, tanta la estupidez, y tantos y tantos los que se dejan engañar por los mismos métodos que existían cuando España era de norte a sur un país de catetos, que nadie se debe extrañar de la historia de este post, donde se toca una rama que no suele aparecer habitualmente en los medios de propaganda, igualmente afectada por el dualismo entre mejor formada y, por decirlo en breve, la estupidez: el arte. La cultura. La divulgación. El saber.

Christian Gálvez es un conocido rostro de la televisión, especialmente porque lleva nueve años seguidos presentando Pasapalabra, un programa que mezcla famosos con una parte final de quizshow, ideal en el concepto de televisión familiar que tiene Planeta, la propietaria de Antena 3 y también del periodico ultra La Razón, porque ambas cosas son compatibles.

Gálvez, natural de Móstoles (Madrid), ha desarrollado en los últimos años una obsesión patológica por la figura de Leonardo Da Vinci, publicando libros -entre ellos, una serie infantil que ya va por once volúmenes- a un ritmo imposible, y todo a raíz de un primer libro en el que "mezcla la vida y obra del genio florentino con el concepto de coach", según se lee en la Wikipedia.

Casado con la gimnasta Almudena Cid, a la que conoció en el programa que presenta allá por 2010, es muy improbable que en este matrimonio haya anidado la lechuza de la sabiduría. Ella es simple y básica como solo una deportista profesional esclavizada desde la tierna infancia puede ser (baste ver alguna entrevista) y él se matriculó en la Universidad de primer curso, para después dedicarse al mundo del espectáculo.

Sin embargo, para la propaganda es "un erudito en Leonardo Da Vinci". Que hasta le han nombrado "especialista a nivel mundial". "El reconocimiento permitirá al comunicador participar en la exhumación, recuperación del ADN y reconstrucción facial de Leonardo da Vinci", como si de un catedrático italiano se tratase, experto en mil campos del saber al nivel de Eco, Magris o un Bobbio.

Será de tantos años presentando Pasapalabra, que algo se le ha quedado. Cualquiera verá que la propaganda y la estulticia han convertido a Gálvez en un experto ideal para que los mismos que consumen la caja tonta entre las 19:00 y las 21:00 crean que realmente sabe algo, porque ¡cómo un chico tan guapo y tan majo no va a saber de eso! ¡seguro que ha hecho más méritos que cualquiera que esté en una Universidad! ¡La Rey Juan Carlos esa! ¡Yo me compro su libro! ¡O lo que sea!

Y en ese lo que sea viene el revival de estos últimos días. A pesar de ser una noticia ya sabida, el nausebundo El Mundo ha vuelto a lanzar el globo, de la mano del infraser Iñako Díaz-Guerra, uno de esos que combina sabiduría futbolística con babyexplotation y con un consultorio sentimental. Un renovador del periodismo, capaz de hacer una entrevista-promoción con preguntas sonrojantes que dan lugar a que Gálvez pueda decir "he dedicado toda mi vida a la autoformación" sin que nadie le replique.

vi La última cena por primera vez, en Milán, y todavía coleaba El Código Da Vinci, de Dan Brown. Como también soy miembro de la Asociación Española de Sindonología (estudio de la Sábana Santa), que el libro mezclase todo aquello y señalase a Leonardo como creador de la Sábana Santa me atrajo, pero ahí no me pillan: independientemente de lo que sea o deje de ser la Sábana Santa, hay un documento de venta a la Casa de Saboya en 1453 y Leonardo nació en el 52. Por muy genio que sea...
El genio es el que te ha creado el personaje, Christian. Un chorlito de Móstoles, un rostro guapo de la tele, haciéndose pasar por experto en algo, pero que cuando se tiene que explicar dice estas cosas:

Leonardo murió fracasado y triste porque fue ilegítimo, iletrado, con altas probabilidades de ser disléxico, bipolar, con déficit de atención... Y a pesar de eso nunca se rindió. Pero fracasó en Florencia, en Milán, en Venecia, en Roma y sufrió lo que sufren los jóvenes hoy en día: fuga de cerebros. Se tuvo que ir a Francia.
¡Ajá! ¡Fuga de cerebros cuando fue Francisco I de Francia el que conquistó el Milanesado y por eso se puso a su servicio! ¿O quizás nos está queriendo decir el erudito Gálvez algo con eso de fuga de cerebros? ¿Una confesión? ¿Un exilio de una parte de su cuerpo? Y no se pierdan como cuela su discurso de coach, de supérate a tí mismo, en su forzada relación con Da Vinci.

Entre frases como "Leonardo no pintó una Gioconda amarilla, simplemente está amarilla de vieja. A partir de ahí se puede hacer toda la literatura que quieras" o "Mi labor es la búsqueda de restos biológicos en manuscritos originales de Leonardo" Ojo que llega el momento CSI: Móstoles: "Colaboro con la Biblioteca Nacional, tenemos allí dos códices y hago documentación histórica para intentar saber en qué partes de esos originales podría estar su ADN" (¡suerte en eso de sacar ADN de una huella dactilar, Christian! ¡A tí también, Iñako, que eres el nuevo Pedro Simón!), nos dice su auténtica cultura: "sacrifico muchos hobbies. Me encantaría seguir en el equipo de fútbol con los colegas, o jugar más horas a la Play o leer más comics. Pero no puedo. Mi vida son la tele y Leonardo"

¡Y sacar pasta, rufián! Resulta que Gálvez y la banda que le rodea han montado una exposición sobre Leonardo en Madrid. Son fechas navideñas y parece ser que es tradición que todos aquellos que durante el año no hacen nada cultural se rasquen el bolsillo en estas entrañables fechas de Antena 3, y se acerquen al cine, al teatro, al Circo del Sol, a un musical e incluso a alguna exposición, pero no de esas de cucamonas, una "donde se aprenda".

La Sala de Alhajas (ahora rebautizado como "Palacio") es un edificio en el centro de Madrid que pertenecía a Caja de Madrid. En los días de vino y rosas la poderosa Fundación Caja Madrid hacía exposiciones muy ambiciosas ahí, totalmente gratuitas y gastándose un pastón en traer obra pictórica de colecciones extranjeras: algunas de las mejores exposiciones de la historia de la ciudad se han visto ahí, muy por encima de las del Reina Sofia.

Después vino la desgracia y todos sabemos como acabó Caja de Madrid. En los últimos años el "Palacio" ha sido abierto para mercadillos de Navidad de esos con periodistas reconvertidos a fabricantes de delantales, sociólogos que ahora hacen lámparas con troncos de madera y arquitectos vendiendo tafetán, seguro que saben de lo que hablo. Lo que puedes encontrar en un chino, pero vendido cinco veces más caro. Y la tradición va a continuar.

Esta Navidad hay exposición de Leonardo, y ¿adivinan quien es el curator? El mostoleño. El mismo que dice "No nos engañemos, yo soy otro tipo de la tele que escribe libros. No niego eso. Vendo una marca personal y profesional desde hace once años", y a fe que no engaña a nadie, salvo a sus televidentes. La muestra la monta la empresa Iniciativas y Exposiciones (más de lo primero que de lo segundo) y, según El País, tiene realidad virtual y el supuesto retrato auténtico de Leonardo, descubierto por uno de los nuevos amigos de Gálvez en fecha tan improbable como 2009.

Es una doble muestra, puesto que la BNE ha sacado en coincidencia una exposición satélite donde muestra los Códices Madrid I y Madrid II, de sus propios fondos. En el Palacio de Alhajas cobran 14´5 euros por mostrar luces y cachivaches, en la BNE no cobran nada, porque para eso su sala de exposiciones es una de las mejores que hay. En una está lo falso y lo inventado, y en otra esta lo real. En una está el negocio, y en otra lo que es de todos.

Al parecer, Gálvez va a donar su parte como curator a una ONG -¡es Navidad!-, que ya sacará lo suyo con la venta de libros para iletrados. Todo lo demás de los 14´5 euros de la entrada irá a la empresa, siguiendo ese modelo de negocio que estuvo en Roma durante muchos años, en Piazza del Popolo: la exposición permanente con reproducciones de "los inventos de Leonardo", que no son más que cachivaches de madera, y que al parecer también está en otras muchas ciudades. Ventajas de llevar muerto 500 años y no tener que pagar derechos a ningún heredero ni a nadie.

Gracias al poderoso efecto arrastre de la tele, la exposición estará llena y con colas a lo Doña Manolita de esos padres deseosos de dar una cultura a sus hijos, y que en vez de darles un buen libro los van a llevar a un perfecto TIMO donde un busto parlante de la televisión se hace pasar por experto mundial de una figura que le es ajena desde el principio hasta el fin.  Es una perfecta metáfora de lo que es España en el año 2018.
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Muy fan de toda la obra de Julian Montague 
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El aeropuerto de León, donde ZP gastó 80 millones de euros sin viabilidad alguna, sin vuelos.  Y ahora, con el AVE a Madrid (2h15´), nadie cogerá un avión, salvo charters a Canarias.
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(relacionado con lo anterior) El AVE a Zamora se inauguró en plena campaña electoral para las generales de 2015, con el beneplácito de la Junta Electoral. 
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Noticias propias de nuestra normalidad democrática.
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10 cosas a la que David Bowie dijo "no".
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El cañón espacial soviético.
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Este libro tiene una pinta magnífica, y se basa en mapas y sentido común poco ortodoxo.
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Los suizos y su obsesión por los búnkeres y refugios atómicos 
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Otro ejemplo de la ruinosa gestión de Ruiz-Gallardón en el Ayuntamiento de Madrid 
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Buena entrada sobre los celeberrimos monumentos yugoslavos a la lucha partisana
Y más relacionado de lo que se quisiese con este link, una galería fotográfica con una explicaciones sin desperdicio. Hay un hype que lleva años sobre esos monumentos yugoslavos, cuando los auténticos lugares de memoria, y más recientes, son estos. Mucho menos espectaculares, y por eso menos conocidos. Como siempre.

lunes, 3 de marzo de 2014

Extrañas derrotas en el Mar Negro

Como suele pasar en este país, y en otros de "nuestro entorno", cada vez que surge una crisis geopolítica, nuestros medios de propaganda se llenan de expertos surgidos de debajo de las piedras, páginas de periódicos con siluetas de barcos y aviones asociadas a cantidades que muestran el "balance militar" y páginas enteras de lugares comunes, tópicos, incultura y absoluto desconocimiento de un mínimo de conocimiento militar.

Estamos hablando de Ucrania, pero vale para Siria, Libia, Taiwan, Sudán del Sur y lo que les venga en gana. Seguro que si han llegado a este recóndito espacio de la ciberesfera ya habrán leído varias veces tonterías sin mucha relevancia actual sobre los tártaros, el siglo XVIII y la noche de los tiempos, cuando lo que importa es el aquí y el ahora.

Yo no voy a entrar en esos temas bizantinos (pequeño guiño a Justiniano), aunque me fascina la obcecación en presentar a Ucrania como una especie de imperio Austro-Húngaro o Yugoslavia (por eso la cárcel de nacionalidades), cuando es lo más normal conociendo su extensión -el país más grande de Europa tras Rusia, más que Francia- y, especialmente, su ubicación. Lo siento por los ucranianos, pero están en un sitio muy malo, quizás el segundo peor sitio después de Polonia.

A cualquiera familiarizado con los caóticos y heterogéneos temas que se tratan en este rincón no le debería sorprender el enfoque que voy a aportar a la actual crisis ucraniana. Lo que sigue es un relato aproximado de hechos ciertos y comprobables -pierdan su tiempo en los enlaces- y alguna elucubración que intentaré fundamentar.

El viernes 7 de febrero se inauguraron los JJ.OO de invierno en Sochi (Rusia), un evento ideado y planificado por Vladimir Putin y su corte para mayor gloria de su país y de ellos mismos: exactamente como hacen todos los países que albergan los fastos olímpicos, pero aquí acrecentado con un gasto muy elevado, una discutible ubicación y un dato muy concreto. A diferencia de otros jerarcas mundiales, que suelen asistir a la ceremonia de inauguración, clausura y alguna otra competición donde tengan medalla segura, el antiguo espía de la KGB estuvo en el recindo olímpico la mayoría de los días.

Coincidiendo con esta glorificación personal, la prensa occidental desató una furibunda campaña de propaganda antirusa, con los periódicos más conservadores a la cabeza. Que si las instalaciones eran cutres, que si Rusia es una dictadura, que si los chechenos...todo, todo, todo reproches aplicables (y aún mucho peor) al nauseabundo régimen comunista chino, el mismo que celebró los JJ.OO en 2008 ante aplausos occidentales y, una vez apagada la llama, lanzó una represión digna de su perversa ideología contra los uigures, los musulmanes no-Han que viven en el extremo noroccidental del país.

En esta acción ha destacado especialmente el WSJ, que ha dedicado portadas casi diarias a ridiculizar a Putin, incluyendo una del día final donde caricaturiza al presidente ruso con un nivel digno de Beria. Como ya saben que en este mundo sólo hay ocho-diez medios que ofrecen noticias propias (y el resto replican) la operación de propaganda ya estaba hecha. El supuesto capital de popularidad al rebufo de los JJ.OO -que han sido bastante exitosos en muchos aspectos- totalmente dilapidado. Y desde el primer momento.

¿Y qué hago hablando de los JJ.OO? Bueno, aquí empieza lo interesante. Desde 1936 el tránsito de los Dardanelos y el Bósforo, los dos caprichos geográficos que dan acceso al mismo mar que baña Ucrania y Sochi, está regulado por un tratado internacional, uno de los tantos que hubo que componer en la larga y fracasada postguerra de la Gran Guerra Mundial.

En el mismo, conocido como Convención de Montreux, se estipula que cualquier buque de guerra en tránsito desde o hacia el Mar Negro tiene que informar a las autoridades turcas de su paso. En su tiempo fue un apaño de Reino Unido y Francia hacia su antiguo enemigo en la Gran Guerra, y para alejarlo de la tentación de volverse a alinear con Alemania.

El apaño continuó, con gran éxito, en la Guerra Fria, especialmente por sus claúsulas de limitación de tonelaje y del calibre de las armas. Los soviéticos tenían el Mar Negro como un Mare suyum -y en verdad lo es- y los estadounidenses apenas podían enviar buques menores de la VI Flota. Y ahí sigue vigente, con alguna enmienda. Es muy útil en esta historia porque los buques de guerra de países no ribereños del Mar Negro tienen que informar de su entrada y, atención, de su fecha previsa de salida.

Con el extraño y exótico motivo de los JJ.OO y el consiguiente comodín de "ayudar en el combate contra el terrorismo", los EE.UU tenían en el Mar Negro desde el 3 de febrero los buques USS Ramage (un Arleigh-Burke con AEGIS) y el USS Mount Whitney, el buque insignia de la VI Flota, que supuestamente sólo tiene armas defensivas. Entre los dos suman una tripulación de 600 hombres, dos tercios de los cuales en el segundo buque, supuestos marines (carne de cañon) formados en guerra electrónica (la especialización más compleja de un militar). Ya. 

La decisión la tomó el Pentágono el 20 de enero pasado, cuando lo de los JJ.OO se sabía desde hace siete años. Pueden aducir que fue a raíz de los atentados en Volgogrado, pero ese tipo de atentados no requieren la presencia de dos buques de combate. Son cañonazos para moscas. Y ni tan siquiera cañones. El USS Mount Whitney. Ya.

Hace un par de años, en una ocasión que viene al pelo, lo definí como "un buque de combate poderosísimo, pero no tiene ningún cañón". Es un buque de guerra electrónica, capaz de guiar todo el grupo de combate de la VI Flota y de interceptar, filtrar y sabotear todas las comunicaciones de un país. Al mismo tiempo. En el mundo militar, cuando algo es tecnológicamente posible, den por sentado que ya existe. Y todos tenemos en mente a la NSA en cuanto pasamos nuestras ideas desde el cerebro a cualquier medio electrónico.

Ya quedó atrás la política de las cañoñeras y los acorazados. Algo como el USS Mount Whitney  (o el futuro USS Zumwalt) se bastan de sobra para conseguir los efectos deseados. ¿Qué hacía el buque insignia de la VI Flota, que no es precisamente un buque-escuela de los que se envían como parte de los agasajos entre potencias marinas, en el Mar Negro justo cuando se ha producido lo de Ucrania? Ustedes pueden creer que combatiendo el terrorismo en Sochi. Yo no me lo creo.

USS Mount Whitney

Lo de Ucrania: lo que era una protesta callejera heterogénea y muy delimitada fue creciendo durante la disputa de los JJ.OO, azuzada por unas imágenes de propaganda que incluso los propios periodistas no dudaban en elogiar. Las fotos del Maidan parecían sacadas por los mejores periodistas, no ya del fotoperiodismo, sino de las pasarelas de moda. En fin, como en Libia: carteles perfectamente diseñados colgando de ventanas, un vídeo de un tía que parece modelo hablando de los héroes (aquí no son terroristas ni alborotadores) y el aroma familiar de la propaganda orquestada e in crescendo.

Este se produjo en la vigilia de la clausura de Sochi, con el muy panoli de Putin ocupado en otras cosas. Francotiradores sin identificar, pero identificados unánimente por nuestros medios de comunicación como gubernamentales, dispararon contra la multitud concentrada en la principal plaza de Kiev. El presidente ucraniano, razonablemente elegido en elecciones libres, plurales y con observadores occidentales, tras intentar alcanzar un acuerdo con la UE para reconducir la situación -y donde la UE cambió de palabra a las 24 horas, dejándolo vendido- perdió el poder en una noche de fin de semana. En una noche.

Yanukovich haría lo normal en estos casos en los que los medios de propaganda occidental empiezan a decir -como con Gadafi, que supuestamente estaba volando camino de Venezuela- que hay un vacío de poder: llamaría a los capitanes de las regiones militares y a los gobernadores civiles -por este orden- para afirmar su autoridad. Estos, a su vez, intentarían comunicarse entre ellos. Y si no podía ser, buscarían la información en los medios de propaganda generalistas, los mismos que propagaron machonamente que el presidente ya no estaba en Kiev. No debió funcionar nada esa noche, porque en 24 horas Yanukovich había perdido un poder que nadie, salvo una minoría muy concentrada y localizada, había puesto en cuestión.

Mientras tanto todo esto pasaba, el USS Mount Whitney navegaba en el Mar Negro.

De hecho, ha salido de ahí el 27 de febrero, tras estar tres días en Estambul. La caída de Yanukovich fue en la noche entre el 22 y el 23 de febrero. Se fue un dia antes de acabar los JJ.OO. Lo más gracioso es que su  buque escolta está en reparaciones. De hecho, desde las primeras informaciones sobre el USS Rampage este ha cambiado al  USS Taylor. Que ha tenido un accidente. Que han  relevado al comandante. El accidente, eso sí, bien cerquita de un puerto amigo. Por favor, lean el anterior enlace. O este, donde explican con la palabra adecuada ("charada") el cambio de nombre de los barcos

El USS Mount Whitney ya no está en la zona. Misión cumplida. Por si acaso, cumpliendo la fecha de salida por los estrechos turcos, prevista para el final de los fastos olímpicos. Un accidente muy oportuno el de su escolta, que desvía atenciones. Una derrota -por itinerario del barco- hábilmente modificada. ¡Menos mal que los terroristas no atacaron Sochi el último día, cuando la flotilla americana ya estaba en otra misión! ¡Con la bonita contribución que han hecho, durante dos semanas estacionados a 20 millas de la costa rusa y en aguas internacionales!

El mismo día de la caída de Yanukovich sacaron y pasearon a la corrupta Timoshenko para que el consumidor habitual de propaganda pudiese digerir bien la lógica de bueno/malo (con el detalle de la silla de ruedas, ojo) y, no habiendo pasado 24 horas, ya se habían tomado todas las residencias de lujo gitano-asiático de la oligarquía política caída, caída porque entró en pánico por razones desconocidas teniendo todo con ellos. Toma de residencias que surte un gran efecto en la opinión pública: eran malos y robaban.

Al igual que en 2004 con la revolución naranja, cuando a la organización con base en Langley (Virginia) le dio por sembrar se supuestas revoluciones de colores y espontáneas la geografía del mundo que no tiene bajo su control (aquel año fue Birmania y una república centroasiática ex-soviética, además de Ucrania), operación saldada con desigual éxito, todo huele a operación orquestada.

Ni revolución popular, ni ansias de Europa de una Ucrania entendida como un todo. Lo decía muy bien Hobsbawn: con la caída de la URSS, se dió la situación inédita de un imperio que caía manteniendo todo su arsenal. Desde entonces, la política de EE.UU ha sido aislar a Rusia, como demuestra el escudo antimisiles, que sólo los lectores de La Razón y Tony Blair pueden creer que sea para evitar los petardos de Irán o Corea del Norte.

Ucrania es una pieza muy ambiciosa en el Gran Juego, quizás demasiado. La operación ha sido genial (en serio, piénsenlo bien) y prácticamente incruenta. Habrá que ver como reacciona Putin, de momento conformándose con Crimea, otro abalorio en la colección de ex-joyas imperiales como Kalingrado, Abjazia, Transniester, al igual que las Malvinas, Gibraltar o Hong Kong lo eran o lo son del Imperio Británico. Y ya verá como en las próximas elecciones libres de Ucrania gana los prooccidentales, a pesar del peso demográfico de los prorusos. La democracia es la forma de refrendar lo que se consigue con las armas. Electrónicas, en este caso.
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¿Quien se acordará de esta noticia cuando nos caiga encima la siguiente campaña de propaganda antiRyanair?  Extremadura, la región donde uno de cada tres trabajadores lo es del sector público.
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Artículo-denuncia en El País. Fíjense en el jeto del redactor y lo insulso de lo denunciado. Lo que hay que plantearse es por qué se propuso ese plan ferroviario, con el consentimiento de Pepiño Blanco. En pleno 2010. Lo propuesto no se construirá en este generación ni en la siguiente. Y casi mejor así.
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Más de trenes. El AVE andaluz (porque se empeñó la Junta) entre Sevilla y Antequera está paralizado. Ahora lo quieren convertir en circuito de pruebas. 
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Escocia tiene posesiones territoriales a 300 millas de su costa. ¿Y Cataluña que? Quiero una reivindicación de Alghero ¡ya!
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La India quiere poner un impuesto a la comida-basura...La India, donde todavía hoy hay episodios de hambruna....
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Siguen saliendo los proyectos-fantasma para dar uso al puerto soviético de El Musel. Y no paran en sus pretensiones de castillos en el aire. Incluso un desguace de barcos. De hecho, hasta han dado vida-zombie a la ZALIA.
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Burgos, Polo de Promoción Industrial.  Ni citan los XXV años de paz, que desmemoria....
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Un thinktank alemán estima que su país necesita 120.000 millones de euros en infraestructuras en los próximos 10 años...Que pidan fondos de cohexión...

domingo, 9 de octubre de 2011

Qué bello es el comunismo

Campesina en bicicleta (1935), Deneika
Uno de los síntomas visibles de los Quince Años de Despilfarro fue el aumento en cuanto a número y calidad de exposiciones más o menos artísticas en la capital del Reino de España, Madrid. También en otras partes, pero especialmente en el escaparate donde cada vez se concentran más y más museos o "contenedores culturales", muchas veces contraprogramándose unos a otros y, signo de los tiempos, con una calidad cada vez peor.

De aquellos años se podrían destacar muchísimas cosas, pero a título meramente indicativo basta recordar la exposición de Picasso en el MNCARS en 2009, donde literalmente se trajo todo el Museo de París dedicado a este artista francés (si el Greco es de Toledo, Picasso es francés), aprovechando que estaba cerrado por remodelación. El precio no fue barato, no, pero eso es de lo menos: aquí a presumir mucho, que de eso se trata.

Al menos el criterio artístico estaba justificado. Poco después hubo cambios en este museo de arte, que es malo y feo,  y cuya ampliación de 2004 daría para una buena serie de post sobre el despropósito, la envidia y la megalomanía. El cambio más significativo fue el fichaje de Manuel Borja-Villel, un experto en arte que pasó a encabezar el MNCARS, y a darle una impronta personal-política.

Lo primero, tras anunciar las típicas chorradas de abrir el museo a la ciudad -si ya es gratis los domingos...-, consistentes básicamente en cerrarlo a las nueve de la noche en días de diario y seguir con el gratis total, llevar a músicos a tocar en las dependencias pedidas como necesarias y vacías de solemnidad, y otras actividades crematísticas, fue remodelar la exposición permanente.

Una sala específica para la escultura Trípoli-Bengasi. Equal Parallel (¿qué pasa? Si en el Guggenheim de Bilbao Gehry diseñó una sala específicamente para otra escultura de Richard Serra, aquí no vamos a ser menos), cuatro gilipolleces varias y, especialmente, un nuevo recorrido por los fondos propios del MNCARS, de natural pobres.

En este nuevo recorrido algo sorprendía sobremanera, pero tampoco especialmente. Copiando una sala de la Tate Modern, se dedicaba un lugar destacado a los artistas de la primera época de la Revolución Soviética, así como también a la II República y, en general, una propaganda nada disimulada de todo lo "obrero" o, directamente, comunista.

La mayor parte de esos artistas que desarrollaron su obra entre 1917-1925 se dedicaban a la propaganda del nuevo régimen bolchevique. Entusiastas, geniales -no puede caber ninguna duda-, pero terriblemente equivocados. Muchos lo pagaron con su vida, o el exilio. De todo eso no se aprende nada en ese recorrido expositivo, que se presenta en bruto, con su función primigenia de propaganda. Y desde hace tres años se suceden las exposiciones del género en Madrid, como una plaga.

En la sala de exposiciones del Canal Isabel II ha habido una de Rodchenko y Popova, todo el verano ha habido una en el CaixaForum del Paseo del Prado sobre arquitectura utópica revolucionaria, pero interesa especialmente una de 2010en el MNCARS sobre la fotografía "obrera". Aquí pueden ver una de las actividades paralelas para oler el sabor de la exposición.

El evento, fascinante y lleno de documentos (venía montada de la Tate, por eso) causa perplejidad después de un recorrido que, sin ser un visitante exhaustivo, duraba un mínimo de dos horas. Primero, por una novedad que nunca había visto en el Museo de arte contemporáneo más importante de España: los textos de las publicaciones originales estaban traducidos.

Leyéndolos -propaganda comunista pura y salvaje- se recuperaba todo ese vocabulario caduco propio de esa ideología, pero que ahí tenía una finalidad muy concreta: si era una exposición de fotografía obrera, ¿por qué estaban traducidos los textos en las cartelas? ¿Qué finalidad cumplía? Pues setenta y ochenta años después, exactamente la misma.

Asimismo, y como segundo punto sorprendente de la exposición, también había un ánimo completista y universalizador: no faltaban ejemplos de "fotografía obrera" de sitios tan pintorescos como los paises escandinavos, Grecia o la mismísima Galicia, con unas fotos impresionantes de pescadores. Ya saben la cantinela: el internacionalismo obrero, y eso de "uníos".

Y tercero y último, y por mucho que lo busqué, no había absolutamente ninguna referencia al gulag o los campos de internamiento de obreros en aquel paraíso del proletariado que fue la Unión Soviética. ¿No tienen valor artístico las fotos de época de las poblaciones-modelo en Siberia? Antes de que lo pregunten, existen y cómo: eran motivo de orgullo. Y el que quiere más información, se puede leer el gran libro de Anne Aplebaum sobre el tema, ameno y muy buen escrito, que para eso le dieron el Pulitzer.

Conclusión: uno salía de las dos horas de propaganda comunista -si se es un poco incauto y pardillo- clamando contra las injusticias del mundo, porque aparentemente en la propia exposición no había nada que te hiciese plantearte que a lo mejor el problema estaba en su propia concepción sectaria y ajena a cualquier criterio artístico.

Pero bueno, aquí lo importante es que vean que, de unos años a esta parte, en Madrid hay una corriente especializada en exposiciones y artistas de este periodo concreto. En la mayoría de los casos se llega a la exaltación pura y dura, porque si una obra que se concibió como propaganda la presentas sin ninguna contextualización, sigue surtiendo sus efectos.

En este otoño recién empezado de exposiciones, se añade una nueva y maravillosa a la notable lista de exposiciones soviéticas, en la nada sospechosa de veleidades Fundación Juan March. Esta vez el honorado es el gran Alexander Deneika , un poco posterior al periodo revolucionario y, para el que esto escribe, un absoluto genio en lo suyo: la propaganda del socialismo realmente existente. Les aseguro que si van a ver la exposición con ánimo crítico se lo pasarán en grande, con esos seres humanos robotizados, esos operarios deshumanizados y maquinizados, ese socialismo real.

En Público, ese diario que rivaliza con La Razón y El Mundo en cuanto a patetismo y sectarismo, han saludado el evento como se merece. Firma el comisario Peio H. Riaño, que es capaz de poner de subtítulo una auténtica soflama, y quedarse tan ancho: " una exposición sobre el artista ruso que iluminó la propaganda idílica que exigía Stalin para la dictadura del proletariado". Ejem.

Pero lo realmente interesante de su teletipo de la agencia ITAR-TASS son las declaraciones del comisario (esta vez sí, comisario al cubo) de la exposición, un tal Manuel Fontán del Junco ("Hemos evitado que las obras se vean solo como un mero ejercicio de kitsch academicista", advierte el comisario, que es como decir que han logrado venderlo como lo que es, pura propaganda), que ha llamado a su monstruito Una Vanguardia para el Proletariado, otra soflama digna de aparecer con letras doradas bajo cualquier estatua monumental de esas que había por el Imperio Soviético hace la barbaridad de veinte años.

"El marxismo no es sin más una ideología, sino que es mucho más justo considerar que es una ideología estética. Es muy frecuente hablar de la vanguardia en términos políticos. La tesis de Marx es un lema artístico: Transformar no es entender, transformar es cambiar las cosas'. La mirada formalista nos hace ver tratamientos políticos de cuestiones formales y tratamientos formales de cuestiones políticas", dice Fontán.

Fascinante, ¿verdad? El marxismo es una idelogía estética: tanto El Capital, tanto ¿Qué hacer?, y resulta que sólo querían hablar de estética. Será por eso de que Lenin estuvo en Zürich cuando lo del Dadá, o que este auténtico iluminado nos quiere alumbrar una nueva criaturita de invención suya: hombre, lo que hicieron estaba mal (tampoco lo dice, y no creo que lo diga), pero aquí estamos por lo bello de las cosas.

El periodista-comisario no se queda atrás y endosa este párrafo: "Cuando uno observa la obra de Deineka la indulgencia puebla el juicio del rol del artista en un momento como aquel. Debió ser muy difícil escapar del rol de ilustrador cuando Stalin exigía la transformación de la realidad. A fin de cuentas, era mucho más radical tratar de establecer la dictadura del proletariado y abolir el derecho a la propiedad, que sustituir la figuración por las abstracciones de cuadrados blancos y negros. Vamos, que a la vanguardia le salió un competidor muy complicado y no le quedó más remedio que aplicar sus métodos a sus intenciones".

¡Lo dice claramente! ¡Hay que ser "indulgentes"! No voy a caer en la trampa fácil de decir que una exposición equivalente de los grandes artistas que desarrollaron su obra bajo la ocupación nazi (entre ellos el comunista Picasso, que no tuvo ningún problema para continuar en París durante toda la ocupación de cuatro años, pintando y viviendo tranquilamente) sería imposible, porque cada uno es muy listo de ver la "indulgencia" con la que se ve una cosa y otra, pero ahí tienen el párrafo: el auténtico artista, el radical, el de vanguardia, fue Stalin.

Y si queda alguna duda, aquí está el último párrafo: "Y a pesar de todo, no son cuadros que hagan una mímesis de la realidad, son cuadros que hacen una mímesis del sueño soviético. Y "frente a la gran experimentación social de Stalin, el experimento artístico de Rodchenko se quedó en gaseosa". Pero Fontán tiene más burbujas en la recámara: "La situación de los artistas del realismo socialista no es tan diferente a la de los artistas contemporáneos, unos están sometidos a criterios del mercado y los otros a los puramente artísticos o políticos".

¿Les suena de algo? Vamos, que un artista bajo la dictadura de Stalin "no es tan diferente" que un artista contemporáneo, "sometido a los criterios del mercado". Me parece que aquí estamos ante el enésimo caso de biógrafo que empatiza con el biografiado, o en este caso, de comisario y periodista que, tratando un tema de propaganda, acaban haciendo propaganda de la propaganda. Y ya son varias exposiciones en el mismo sentido.

Tanto, tanto, que hasta coinciden en el tiempo. Para este otoño cultural-soviético en Madrid también tenemos otra exposición del mismo jaíz, titulada La caballería roja. Creación y poder en la Rusia soviética de 1917 a 1945, aunque el ínclito Riaño titula su crónica con un ¡Que vienen los rojos! para captar al lector de su pasquín. El lugar es la Casa Encendida, el equivalente al CaixaForum por parte de CajaMadrid, o como se llame ahora. El resultado es más o menos el mismo: propaganda comunista disfrazada de arte.
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[Textos en negrita en el original]
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Propaganda abyecta. Un emisario que penetra 1´5 kms. en el mar no es "alta mar"; el "sanbenito" no desaparece con ese truco, porque el pestilente olor de ENCE -una empresa papelera- no se puede meter en un tubo y enviarlo a "alta mar"; y bueno, si tienen la paciencia de leer la noticia, verán que las aguas negras de la villa de 10.000 habitantes se vierten a la ría íntegramente.
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Ya está comprada.
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Enésimo ataque de El País a Ryanair. Es sólo una foto, pero es la que escojen para ilustrar la noticia. Cualquier subvención, y no sólo las que realizan a las aerolíneas, distorsiona el mercado, insisto: cualquier subvención. Lo demás es pura demagogía y caza de brujas contra una compañía que ha inventado un nuevo modelo de negocio -copiado e imitado por doquier- y que -¡qué quieren que les diga!-, deja en retornos de esa subvención (personal de aeropuerto, consumo, turismo, etc.) mucho más que la cuantía de esa ayuda (p.e, 8´5 millones al año en Asturias, en León llegan a 45 euros de media por pasajero), o al menos mucho más que otras actividades ultrasubvencionadas como el teatro, la ópera, gran parte de las titulaciones de universidades públicas, la propaganda institucional y...sigan la cuenta, porque en este país esta subvencionado hasta el papel de vater. Por cierto, en Ryanair todavía no se paga este último detalle, pero si algún día se establece así, habremos avanzado en esa noble causa de que cada uno pague lo que consuma.
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Un buen análisis de los claroscuros en los trenes de alta velocidad.
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El Pocero si pudo hacer dación en pago. El si, porque se cumple de nuevo la máxima de que si debes 150.000 euros, tienes un problema con el banco; si debes 1.000 millones, es el banco el que tiene problemas.