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jueves, 24 de febrero de 2022

Tierras de sangre (e hidrocarburos)


Mientras Rusia ataca e invade parcialmente Ucrania, estaría bien recordar los acontecimientos más recientes que han llevado a esta situación, otra más en lo que Timothy Snyder calificó como "Tierras de Sangre". Especialmente como EE.UU ejecutó una de sus operaciones más exitosas en la supuesta revolución ucraniana de 2014, ya tratada parcialmente en este mismo espacio, y cómo ha seguido adelante en su plan para expandir la OTAN al Este. 

La Guerra Fría acabó con el colapso del Imperio Soviético, derrotado económicamente e ideológicamente, pero que salió indemne en lo militar: nunca en la historia de la Humanidad un derrotado acabó conservando todo su arsenal. Obsoleto y caduco en gran medida, pero arsenal con todo su poder destructivo, especialmente en lo que está en el vértice de la pirámide del poder militar. Desde entonces, la política de EE.UU respecto a Rusia ha sido la de seguir hostigando al antiguo enemigo, que ya no supone una amenaza directa ni una alternativa a nivel global, pero conserva sus misiles nucleares. Es una estrategia que no entiende de qué partido esté en la Casa Blanca, y que empezó prácticamente en 1990. 


Gorbachov, una figura odiada en Rusia -y con razón-, accedió a la unificación de Alemania y que el antiguo territorio de la Alemania del Este pasase a formar parte de la OTAN, con el compromiso de que la Alianza Atlántica no incorporase a países del Pacto de Varsovia. No pasaron ni diez años y la República Checa, Hungría y Polonia ya formaban parte de la alianza militar auspiciada por EE.UU. Después vino la denuncia de los tratados antimisiles por parte de George Bush II, y el establecimiento de un escudo antimisiles de nueva generación, mientras la OTAN seguía incorporando nuevos países. 

Así ha sido la historia de estos últimos 30 años, mientras el antiguo poder soviético intentaba conservar rescoldos de sus áreas de influencia a medida que veía que los países de su entorno caían como naipes: pasó en Georgia en 2008, había pasado en Trandniester y pasó en Siria, donde únicamente la intervención de Rusia evitó que en el estado de Oriente Próximo se implantase un califato islámico promovido y armado por EE.UU. Sin embargo, el inesperado golpe de Ucrania fue una sorpresa. 



Si a los grandes teóricos de la Guerra Fría, algunos de ellos todavía vivos y lúcidos, les hubiesen dicho en 1990 que Ucrania pasaría en 20 años a ser un país del área de influencia de EE.UU se hubiesen pellizcado para despertarse. Y, sin embargo, pasó: de una manera mucho más incruenta de lo que se podría esperar de una pieza tan valiosa, y dejando todo en un status quo basado en unas sanciones poco efectivas a Rusia, mientras se daba por hecha la pérdida de Crimea. No fue suficiente para EE.UU. 

Como ya advirtieron algunos en aquel 2014, era muy difícil que Ucrania se desligase completamente de Rusia, porque un país envuelve al otro o, si se quiere ver de otra manera, un país penetra en el otro. Son muchísimos años de historia común, hasta tal punto que es difícil defender que Ucrania existiese más que como noción geográfica hasta que los soviéticos revolucionarios la inventaron. Hace un siglo, más o menos. Y aquí llegamos a la gran cuestión, ¿qué ha llevado a Rusia a invadir parcialmente Ucrania, en una guerra de agresión a un estado soberano como nunca vista en Europa desde la II G.M?

El plan demente de EE.UU de incorporar Ucrania a la OTAN, esto es: de seguir el expansionismo iniciado en 1990 y nunca detenido. Aquí no se trata de países con una historia y una cultura diferenciada antes de 1945, es la segunda república más importante del antiguo estado soviético, que en 30 años de independencia -y ocho sin la tutela de Moscú- se ha desarrollado muchísimo menos de lo que cabría esperar en un territorio que, de partida, tenía mejores condiciones que otras zonas de influencia soviética. 



Uno de los mayores rubros para la economía ucraniana son los derechos de tránsito de los oleoductos y gasoductos que atraviesan el país, herencia del Imperio Soviético. En los últimos años Rusia, en conjunción con Alemania y otros clientes europeos, ha trazado nuevos tendidos pasando por el mar, para evitar el pagos de esos derechos, que llegan a ser una parte importante del precio final, y que de esta manera se convierten en ganancia neta para el país exportador (y pérdida neta para el de tránsito). Así ha sido con el NordStream I, y así iba a ser con el NordStream II, tendido bajo el Báltico y que llega directamente a Alemania sin pasar por ningún otro país. 

A pesar de lo que dice la propaganda y el tópico sobre Rusia y su hombre fuerte actual -una constante en la historia de Rusia, quizás la democracia no sea aplicable en un país con once husos horarios y dimensiones de continente-, la gestión del país ha sido bastante exitosa. Gran parte de las ganancias debido a la bonanza de las materias primas se han destinado a mejoras evidentes en el nivel de vida de la poblacion rusa, palpables en sus medios de transporte públicos, y otras medidas de fuerte impronta estatalista. Por supuesto, no han cesado los gastos suntuarios en forma de macroeventos deportivos y armamento, pero tampoco hace falta irse a Rusia para ver el mismo fenómeno. 

Ya en los años 80 el Departamento de Estado de EE.UU amenazó gravemente a Alemania en contra del tendido del gasoducto de Urengoy. Los indicios del colapso soviético eran evidentes, pero nadie podría precisar cúando: los analistas yankis dijeron que el flujo de dinero para la URSS por ese gasoducto daría nueva vida al régimen, porque ya lo habían visto con el primer gasoducto ruso-europeo de 1973. Ahora Rusia y Alemania estaban a punto de inagurar el NordStream II, y de ahí la urgencia de EE.UU en meter en el mismo pack del problema ucraniano el asunto de la energía. 


Cartel de propaganda soviética contra el intento yanki de boicot al Urengoy



Hace 40 años la presión les salió medio bien, y todavía padecemos las consecuencias. La RFA se negó a que el gasoducto pasase por la RDA, y hubo que hacer un rodeo tendiendo el tubo por Ucrania y República Checa, evitando Polonia y Bielorrusia, la vía más corta y lógica. El Nord Stream II está diseñado para exportar 110.000 millones de metros cúbicos de gas al año, y se ideó cuando el gas costaba 300 dólares/1000 m3. Hagan sus cuentas, pero tampoco las den por definitivas: ahora mismo el gas está a 800 dólares/1000 m3, y algún destacado actor de todo esto apunta a los 2000 dólares/1000 m3

Todo, todo, dinero que iba a parar al Tesoro ruso, sin derechos de tránsito (en torno a los 220 dólares/10000 metros cúbicos) y con consumo asegurado desde el motor industrial de Europa, y su país más poblado. EE.UU lleva presionando desde hace años en contra de la puesta en servicio de esta infraestructura, lo que ha molestado mucho en Alemania, incluso más que la constatación de que los espiaban por vía de los daneses. A día de hoy, es seguro que el Nord Stream II nunca entre en funcionamiento, enviando a la basura los 10.000 millones de euros que ha costado, financiados en un 90% por Alemania.  

Entonces, ¿hacia donde nos encaminamos? A corto plazo, a una invasión y control del territorio ucraniano más próximo y afín a Rusia, un territorio indefendible por Ucrania y por ningún otro país, y la instauración de un Gobierno títere en Kiev. A medio plazo, a un escenario donde la comunidad internacional asumirá la nueva situación -igual que asumió lo de Crimea- y donde proseguirán las relaciones económicas y de todo tipo. Con suerte, declarando Ucrania un territorio no militarizable, al igual que Austria o Finlandia. A largo plazo, y en un contexto de calentamiento global -que no cambio climático- que beneficia enormemente a Rusia con la apertura de vastísimas áreas del territorio a la agricultura y la explotación de todo tipo, a una nueva Guerra Fría mucho más parecida a la existente hasta 1989 que la vivida en estos últimos 30 años, donde la inferioridad rusa era muy evidente. 

Con todo, el problema de las guerras es que se sabe cuando empiezan, pero no cuando acaban y las derivaciones que puedan tener. EE.UU viene de la espantosa imagen de la desbandada en Afganistán después de 20 años en un pozo sin fondo, y no es totalmente descartable que el octogenario gagá al mando intente una política militar más directa, después de años de revoluciones de colores (la naranja, la violeta, la blanca) en el espacio ex-soviético, con un coste próximo a cero. Y no tengan miedo de apagones o inviernos sin calefacción, porque los gasoductos existentes seguirán funcionando a pleno rendimiento, engrasando nuestro bienestar y las arcas rusas. EE.UU no dará el paso de imponer un veto a las importaciones de petróleo y gas ruso, básicamente porque son insustituibles a  medio plazo: simplemente va a impedir que vayan a más.

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Una noticia digna del franquismo, ese régimen del que el actual es heredero en todas las cosas de uniformidad y uniformados. 

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De esa clase de noticias que nos regala habitualmente Extremadura, tierra especialmente fecunda para estas cosas.  

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Menuda declaración de impacto ambiental más exhaustiva. Vale que es de un AVE y siempre son más especificas, pero asusta -para bien- el grado de detalle. 

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Otro buen artículo sobre gentrificación y urbanismo típicamente madrileño.

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(Relacionado con lo anterior) Galicia es preciosa y lo seguirá siendo. 

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No se puede ser más #MafiAsturias: todos pagaremos la indemnización a un Policía agredido en servicio por un insolvente. Además de su sueldo público, claro. 

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Un placer leer a Vaclav Smil, auténtico sabio. Una pena que la entrevistadora sea la incapaz de Zabalescoa, especializada en arquitectura y diseño, y que confunde en la entrevista el PIB con la renta per cápita, y que es capaz de hacer esta memez de pregunta:

Usted llegó a Canadá desde Checoslovaquia hace 50 años. ¿Por qué?

¿Quién quiere vivir en una jaula comunista?

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Terrible artículo sobre la incipiente sordera que padecen algunos músicos de estilos melódicos agresivos. Como en España todo es pandereta, quieren que se tipifique su dolencia como "enfermedad laboral", esto es: paguita al canto. En el artículo se citan ejemplos de buenas prácticas de países más desarrollados, basados esencialmente en la prevención temprana del problema con tapones y moderación en el volumen. En ningún momento del artículo se indica si en esos países se da paguita, por razones evidentes. 

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Policías españoles detenidos por delitos muy graves -si no, no estarían en la cárcel- escriben una carta en apoyo de su compañero de trullo Hugo "El Pollo" Carvajal. Con amigos así, ¿quien quiere enemigos? Fíjense si no en este detalle de la misiva:

“Hugo, aunque este escrito brote de la parte más baja de la sociedad, de los presos, te damos nuestra fuerza y apoyo para mantener la esperanza en la Justicia de nuestro país”

 Hombre, la parte más baja de la sociedad no son los presos, pero sí lo son, con total seguridad, los uniformados presos: aquellos que teniendo el monopolio de la violencia legal, y muchas prebendas asociadas a su uniforme, están en la cárcel por su ambición y codicia. 

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Interesantísima entrevista a Alejandro Zaera-Polo, el arquitecto que no construye en España porque se negó a pasar por el aro de la corrupción madrileña tras haber construido el Instituto de Medicina Legal (el donut) de la malograda Ciudad de la Justicia, ahora reconvertido en morgue. 

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Escaso artículo sobre cómo la industria del azúcar ocultó durante años los efectos nocivos sobre la salud vascular y dental de su producto. 

 

 

martes, 1 de diciembre de 2020

Hay Zendal para rato (y no será por epidemias)

Muy de Victor Klemperer

Su medio de comunicación favorito ya le habrá hecho llegar la información sobre la inauguración hoy mismo del hospital de propaganda Isabel Zendal, una instalación típicamente del régimen que se vive en Madrid, el Estado de Obras de Licinio de la Fuente. Sin saber muy bien cual será su contenido (eso de "hospital de pandemias" no se lo creen ni sus autores intelectuales), al acabar este post quizás sepan realmente para qué se ha construido. 

No tiene finalidad, pero tiene nombre. Algo es algo. Y dice mucho que se llame oficialmente "Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal", igual que dice mucho esas calles andaluzas que se llaman "Poeta García Lorca" o "Arquitecto Gaudí". Es todo tan berlanguiano que hay que empezar por el nombre, un nombre que tiene que explicar lo que era la desconocida Isabel Zendal, otra aupada al catálogo de deidades hispanas ahora que ya no se lleva poner el santoral a hospitales. 

Yo no voy a entrar en los datos, típicamente franquistas, sobre camas, tiempo en realizar la obra, sobre sus dotaciones de personal -para eso están los sindicatos de clase-, y sobre el triste espectáculo del líder nacional del PP apareciendo por sorpresa. Está todo muy claro para cualquiera, así como la idea copiada del régimen comunista chino, cuando en febrero también alzó otro tenderete para ganar la batalla de la propaganda. Recuerden esto: en el mismo día en que se inauguraba este pseudohospital (¿puede haber un colegio sin profesores? ¿puede haber una comisaría sin policías?) morían en España 442 personas por Covid-19. 

Mente superior domina mente inferior

La cosa es mucho más compleja que el trumpismo mediático en que ha convertido la imagen de la región Miguel Ángel Rodríguez -el jefe de comunicación de Aznar, ahora de Ayuso-, basado en decir siempre cosas tontas adrede ("un hospital al lado de un aeropuerto, para servir a los turistas"), para que así el populacho esté todo el  día alimentado, y reproduzca continuamente en bucle -a modo de chismorreo- esos artificios ideados (como los menús escolares de pizza y sandwiches), mientras lo auténticamente importante pasa de soslayo. 

De momento, el hospital -que lo llamemos así ya indica cómo ha calado la propaganda- ha costado 100 millones de euros, sin contar personal, la partida más costosa a la hora de inaugurar nuevas dotaciones públicas. Es un sobrecoste (ahora llamado "desviación presupuestaria") del 100%, en la más pura tradición de la región donde campó a sus anchas una red clientelar basada precisamente en esos sobrecostes y conocida policialmente como Gürtel. 

Como aquí da todo absolutamente igual -estoy convencido que si el Partido Podrido presentase un trapo usado como candidado ganaría igualmente-y  se pueden repetir esquemas y mentiras porque el electorado no va a cambiar su voto, lo importante es centrarse en lo que realmente hay. Si no hay doctores, si no hay quirófanos, si solo hay un techo cubierto y unas instalaciones tendidas en tres meses -ya verán cómo va a estar eso a corto plazo-, ¿qué hay realmente en el Isabel Zendal?.

Lo de siempre. Aprovechando el clima de emergencia nacional y acoso imaginado a Madrid, se ha tramitado de urgencia -sáltandose legalmente todos los procolos para control y auditoría de las cuentas-una instalación presentada como hospital, pero que ya va a tener un edificio anexo con techos de 12 metros, el standard internacional para almacenenes robotizados. Dicen que es para hacer de depósito de suministros para emergencias sanitarias, pero la cercanía al aeropuerto probablemente le de otro uso. 

Así con todo. Gente que ha trabajado en la obra indica que la calidad de la obra es paupérrima, a juego con su adyacente Instituto de Medicina Legal, esa instalación abandonada de la Ciudad de la Justicia corrupta, y puesta a punto a marchas forzadas (¿les suena?) en marzo pasado para hacer de morgue improvisada. Fue en 2008 cuando su autor renunció a su autoría, pero nunca hay que olvidarlo.  Por cierto, jamás ha vuelto a construir en Madrid, y eso que es madrileño. 

¿El Zendal o el final de El Arca Perdida?

Una calidad paupérrima, pero fácilmente adaptable. Ya pueden ver las imágenes. El Zendal parece un hangar o un reciento ferial. No hay ningún tipo de detalle arquitectónico que lo diferencie. Está hecho a propósito así, para que después pueda ser alguna otra cosa, porque nadie se cree lo de las "pandemias". Entonces, ¿cual es ese propósito? 

Muchos apuntan a la expansión del recinto ferial de IFEMA, largamente aplazada, quizás esperando a que Sheldon Adelson vuelve a pasar por aquí y ofrezca un Eurovegas a cambio de cerrar la institución ferial. Es un opción nada descabellada, porque está a apenas medio kilómetro de los pabellones existentes y, aunque en medio hay una autopista, en otros países se solucionan esos incovenientes con un monorrail, una infraestructura de la que carece Madrid y que, como ya describieron los Simpson, trae el progreso y el futuro a la ciudad que la encarga. Como el Metro Ligero (llamado tranvía en el resto del mundo).

Yo sin embargo auguro un futuro inmediato como centro hospitalario. No por un repunte inminente de la epidemia existente y que ha permitido la construcción por el trámite de urgencia, sino por las corrientes del subsuelo (la longue duree según alguien de los Annales) con las que hay que ver Madrid en su conjunto. 

En Madrid gobierna el mismo partido desde hace 30 años, y va a seguir más tiempo. El partido hace y deshace, y gobierna la ciudad-región -que es un distrito federal- como un cortijo de su propiedad, que hace extensiva a todos los españoles porque Madrid es España y España es Madrid, o algo así. Es esa prolongada permanencia el poder, y de una manera tan corrupta, lo que permite interpretar el auténtico significado del Isabel Zendal. 

Uno de mis géneros fotográficos favoritos

Antes de caer en desgracia -el Máster, y las cremas caídas en el bolso- la anterior Ayuso conocida como Cristina Cifuentes había presentado lo que iba a ser el proyecto estrella de su hégira, lamentablemente interrumpida antes de tiempo. Ya nadie se acuerda, pero en fecha tan reciente como 2018 la chabacana heredera de Esperanza Aguirre -la longue duree de la que hablabamos- dejó para la posteridad esa imagen que me gusta tanto del político posando frente a maquetas arquitectónicas. 

Fue apoteósico. Nada menos que un plan para expandir el Hospital de La Paz -se llama así por los XXV años de Paz del franquismo, esa fenomenal campaña de propaganda de 1964, y que todavía hoy tiene eco: volvemos a lo de los nombres, y todo lo que nos dicen- en una obra faraónica que iba a durar ¡once años! y costar de entrada 550 millones, lo que se traduce en al menos 1100 millones finales, siguiendo el esquema Zendal-Gürtel. 

Ya solo este proyecto merecería una serie de post en este espacio, pero noten que en sus medios de propaganda no sale nada de este asunto. Ojo al montante, y ojo a quien presentó el proyecto. A pesar de la pérdida para la vida política de Cifuentes -bien engarzada ahora en el show business, porque cuando se es chabacana todo es monte-, el proyecto ha seguido adelante. Se hizo un concurso de ideas que fue en sí mismo un primor, y ganó la opción de unos arquitectos españoles. Cómo no.

Al parecer, no hubo nada mejor que un proyecto que hace crecer verticalmente el Hospital de una manera soviética, porque cuando se recalificó la adyacente Ciudad deportiva del Real Madrid para hacer "las Cuatro Torres", a nadie se lo ocurrió pensar que los hospitales son estructuras vivas que siempre están creciendo, y que hubiese sido oportuno hacer una reserva de suelo para futuras expansiones.  Ganaron el concurso, que prevía en sus bases siete meses adicionales para explicar los pormenores, algo nada baladí: cómo hacer una macroampliación -la volumetría media sube hasta 22 plantas, por ejemplo- sin interrumpir demasiado la actividad normal de un Hospital que atiende a gran parte de la zona norte de Madrid capital, y gran parte de las ciudades-satélites en ese punto cardinal, como Alcobendas, Colmenar Viejo, Tres Cantos o Algete, porque el Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes da para lo que da (un ala entera está vacía a pesar de tener 16 UCIs de verdad porque pertenece a un fondo de inversión)

El primer render del Zendal: pabellones

¿Empiezan a entender lo de los once años de obras? ¿En una ciudad que se jacta y presume de enterrar una autopista urbana en tres años? ¿De tener el 90% de las infraestructuras -era mentira, pero síganme- para unos JJ.OO ya hechas? ¿De hacer un hospital "de emergencias" en dos meses? ¿De montar el tenderete sanitario de IFEMA en dos semanas? Once años no eran viables, y no lo van a ser. Un hospital en obras -todos lo están, salvo que se haga de nueva planta- es muy incómodo, muy sucio y se tarda en ver la foto de la propaganda electoral. 

Ahí va a venir el auxilio del Isabel Zendal. Y su uso hospitalario, paradójicamente. Para acelerar las obras en La Paz, el Zendal va a atender las urgencias hospitalarias leves -ingresos no quirúrgicos, y demás- de toda el área sanitaria que cubre el macrohospital donde Franco defecaba "heces con forma de melena", según los partes médicos de 1975, y donde su yerno el Marques de Villaverde le sacaba fotos intubado y agonizante. Es un área sanitaria enorme, que cubre más de medio millón de personas. 

Por supuesto, esto es algo que sabe la clase dirigente madrileñita, que actua en sordina pero con un plan muy trazado. De estos días consta también la reforma del conocido como Nudo Norte -distante 300 metros en línea recta de La Paz-, para intentar aplacar ese gran caos urbanístico y viario donde confluyen varias autopistas y carreteras que funcionan como autopistas, en una actuación conjunta y nada casual con lo que se está contando en este post. 

Entonces, ¿por qué no tratar al populacho ("ciudadanía") como sujetos adultos y explicarles todo junto y de una vez? Porque no se puede, y no todo es reprochable a la derecha que hace y deshace en Madrid. Imaginen que, de entrada, Ayuso o alguno de sus subalternos -el Consejero de Sanidad, por ejemplo- se dirige a los alcaldes del norte de Madrid y les dice que durante unos años sus habitantes van a ser desviados al tenderete que es y será el Zendal. En menos de 24 horas la izquierda montaría movilizaciones con sus eslóganes romos ("Sanidad Pú-bli-ca", "ba-lon-cest-to"), y la pérdida de votos en unas zonas de fuerte voto al Partido Podrido se darían por descontado. 

Cotizarás 40 años al sistema piramidal de la SS

Empezarán las obras en La Paz -y lo van a hacer inminentemente- y "ante los inconvenientes y para facilitar la estancia a los enfermos", los desviarán de manera humanitaria al Zendal.  Después, cuando todo ya haya pasado, y las jugosas comisiones por la macroobra repartidas, también se hará la ampliación del muy cercano Ramón y Cajal, otro hospital construido como el culo y separado de la Paz por la M-30, que encima en ese tramo va en trinchera. 

Hay Zendal para rato. Se ha repetido el modelo de las estaciones de trenes "provisionales" con las que ADIF infectó todas las ciudades de España mientras prometía jugosas recalificaciones para pisos en los terrenos desafectados de servidumbre ferroviaria. Esas estaciones "provisionales" ya cumplen décadas, sin que todavía se haya visto ni plantado la primera piedra de la estación "definitiva", exactamente igual que con los famosos barracones en los patios de los colegios públicos. 

Como siempre en estos casos, lo más divertido va a ser ver cómo todos esos medios que hoy se están mofando -y con razón- del Hospital de propaganda Isabel Zendal modularán su discurso a medida que uso como Hospital satélite de otros grandes hospitales -prácticamente todos tienen planes de ampliación- se normalice, todo dentro del teatrillo informativo que es Madrid. Y lo modularán porque volverá el Acto de Fe consistente en decir "la mejor sanidad pública del mundo", "líderes mundiales en transplantes", y toda la mierda goebbelsiana que rodea la Sanidad en este país. Si no fuese así, hoy estarían diciendo que es indigno llamar hospital a lo presentado hoy, pero nadie lo hace. 

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(Relacionado con lo anterior) Esta línea regular de pasajeros va a durar menos que el AVE Toledo-Cuenca, suprimido a los diez meses de su lanzamiento porque iba vacío siempre.

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Con la obra soviética del Túnel ferroviario de Pajares inservible más de una década después de ser horarada, y en gran parte por las tremendas filtraciones de agua, el Estado se pone a hacer más túneles en la zona, esta vez para mejorar la seguridad de los túneles para tráfico por carretera. Lean con detalle la declaración de impacto ambiental positiva, que es una vergüenza cómo está redactada y lo que dice. 

Ya verán cuando caiga el agua a chorretones y por encima de cualquier caudalímetro, y los sobrecostes de una carretera de explotación privada.

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Hay que reírse sin ningún tipo de moderación ante las sucesivos intentos de La Montaña por intentar ser algo más de lo que es. La única región del norte de España que ha considerado necesario hacer un "Museo de Nosotros" (Museo de Cantabria) no ha tenido suficiente, y quiere más. Mucho ojo a los próximos descubrimientos de puertos fenicios, e incluso íberos.

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Maravilloso: la línea 9 del metro de Barcelona acumula ya 5000 millones en sobrecostes. Por supuesto, está sin acabar, y se antoja que todo el tramo por Sarriá también será complicado. Me imagino las grietas en edificios, y los habitantes poniendo querellas millonarias. Si ya ha pasado en el Carmel....

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Lacrimógena historia de whitetrash de la periferia madrileña. Lo más normal de casa, normalizado: divorciada con tres hijos, otro de comportamiento obsesivo-compulsivo manifestado en grafitear, dos adolescentes que queman cosas (y son exculpados por el periodista, al que le parece normal), y un tío de 26 años con un dogo argentino y que mata a golpes a otro. 

Un pueblo como otro cualquiera. Como otro cualquiera de Madrid, quiero decir. 

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En el noroeste de Murcia pueden estar siete meses sin ver ni una gota de lluvia, y eso ya ni es noticia. 

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Es increíble la cara dura que algunos le ponen a la vida: este buscavidas busca la paguita por un recurso emparentable a esos que aducen "contaminación electromágnetica" y similares. Es como de tebeo Bruguera, de Vázquez. 

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Urbanizar, construir, cementar. No importa donde, siempre se presentará como "inversión".