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jueves, 17 de mayo de 2018

Asaltar los cielos desde un chalet

Noten que linda con descampados, donde irán los vecinos a cagar
Este post es la continuación de este y este, que se podrían agrupar bajo el denominador común de cómo gastan los políticos su dinero. Cómo gestionan su patrimonio aquellos que aspiran a gestionar el patrimonio de los demás, y que tantas y tantas pistas da sobre su desempeño, el país que representan, y los tiempos que nos ha tocado vivir.

En las elecciones europeas de 2014 eclosionó un partido sin filiación previa, montado en apenas un mes y que llegó a alcanzar un 7% de los votos emitidos. Sin ningún respaldo mediático, rápidamente emergió la figura visible de Pablo Iglesias, un brillante Doctor en Ciencia Política y protegido de Juan Carlos Monedero, el intelectual más relevante de la formación, y que veía en su joven delfín el candidato perfecto para lo que no habían podido conseguir en Izquierda Unida, de donde habían salido rebotados.

Poco a poco se fue reconstruyendo la biografía de Pablo Iglesias, con destacadas aportaciones por su parte. Hijo de uno de los escasos militantes reales del Partido Comunista durante la dictadura de Franco -y verán que la figura del padre volverá a aparecer-, había logrado las mejores becas que otorga España para los estudiantes brillantes, para a continuación emprender la carrera académica al mismo tiempo que la militancia política.

La segunda se impuso a la primera, como es bien sabido. El Iglesias joven que se iba a las tertulias de ultraderecha a llevar la contraria a la caverna se fue haciendo, de manera acelerada, en un político profesional: así no extrañaba que se dejase entrevistar por Ana Rosa Quintana en la casa en la que vivía en Puente de Vallecas (Madrid), que era la de su abuela.

De ese momento queda una de sus mejores frases. La señora pija líder de las mañanas catódicas, espantada ante el entorno cotidiano de una casa no reformada -pero tampoco cochambrosa, ojo- preguntó al político que por qué no cambiaba las puertas, aunque en el fondo preguntaba que por qué no tiraba abajo todo: "yo soy partidario de que, si una cosa funciona, no hay por qué cambiarla". O algo así.

Era el año 2015, y tres años después Pablo Iglesias, con una nueva pareja con la que ya convivía en una casa de alquiler, firmaba una hipoteca por una casa escriturada en 600.000 euros de vellón,  una cifra inalcanzable para la inmensa mayoría del electorado que aspiran a cazar, que no es otro que los perdedores de la crisis.

Materialismo dialéctico a la vera de la piscina
El bastante perspicaz político español ha caído en la trampa del nido. Espera hijos con su pareja, y al parecer es un fenómeno bastante común: desde los posters que siempre han estado colgados con chinchetas que, de repente, tienen que estar enmarcados, a comprar una casa "para que en el futuro los hijos tengan algo". Un chantaje emocional que hunde sus raíces en procesos biológicos de amplio calado en los que es mejor no abundar, porque a nadie le gusta ver expuesta la naturaleza animal de nuestro ser, aparentemente racional.

Aparentemente. Es prácticamente inconcebible que un político de un partido como el que representa Podemos, que empezó con lo de la "casta" y la "deuda ilegítima" o las "auditorías ciudadanas", haya pasado en tan breve periodo de tiempo a comprarse una casa de esa cuantía, y cayendo en las mismas trampas ya indicadas en los posts enlazados al principio.

La aspiración legítima de tener algo en propiedad -un valor innato al ser humano, y basta ver como los recién nacidos lo tienen muy marcado-, así como la de gastarse el dinero en lo que le de la gana a cada uno, chirría sobremanera en este santón, que ofrecía un modelo de vida alternativo (no olviden lo de las camisas compradas en Alcampo) en una época de materialismo y consumo desaforado como centro de la existencia de tanta gente.

¿Había casas más baratas? Sin duda, y también que cumplían las características que, al parecer, buscaban. Eso sí, sin tanto jardín -nada menos que 2352 metros cuadrados de propiedad, de los que solo 268 están edificados- y probablemente sin piscina. Recientemente se ha sabido que Susana Díaz evita comer marisco en público, algo que entre la población del Gran Sur se asocia a vicio y corrupción, pero parece que Pablo Iglesias no vió su propio reflejo en la piscina de la nueva casa.

La pareja va a pagar 540.000 de hipoteca a 30 años, unas cifras que están muy por encima de la media que ofrece el Colegio de Registradores de la Propiedad (121.000 euros) y no tanto en duración (23 años y 8 meses), dejando la belleza de 1700 euros al mes a pagar durante tres décadas. Como suele pasar en estos casos, y está en la base de la burbuja inmobiliaria española, la gente no es muy consciente de lo que significa ni estas cifras, ni estas fechas: hace 30 años, por ejemplo, existía el Muro de Berlín.

360 meses pagando el sueldo medio español (cifrado en 1800 euros, más o menos) por la casa, que en teoría se acabará de pagar cuando Pablo Iglesias tenga 70 años, su pareja 60 años, y sus hijos 30 años. Una puta locura, para entendernos. Como tantos y tantos estafados en la aspiración de tener una casa, estos tolais han alargado el crédito para pagar menos, en vez de buscar una casa más pequeña y asequible, de resultas que la casa que no tienen en propiedad -es del banco hasta que acaben de pagar, otra cosa que se olvida fácilmente- ya cueste, en el momento de firmar la hipoteca, 800.000 euros, porque 200.000 euros adicionales son para la amortización del crédito.

Yo no tengo ninguna duda de que la joven familia podrá asumir el crédito. Como demuestran con esta compra, son políticos profesionales, y de eso van a vivir. A pesar del propagandista y populista "sueldo limitado a 3 veces el Salario Mínimo Interprofesional" -unos 2200 euros por cabeza, equivalente a lo que cobra un profesor universitario sin complemento alguno-, es una buena cifra de ingresos mensuales, y que significa que destinarán a la vivienda en torno al 30% de sus ingresos.

No hay toldo para una piscina tan irregular. Hay que cambiar el agua cada año
El problema es que estos no están asegurados. O sí, porque se ven de políticos hasta dentro de 30 años, que en el caso de Pablo Iglesias será con 70 años cumplidos. Solo así se explica que hayan asumido un crédito hipotecario tan prolongado, concedido por la Caja de Ingenieros, una entidad que sobrevivió a la gran quema de cajas por ser una cosa sectorial, limitada y enclenque, y que seguro que ha sido escogida por la joven pareja para no tener vínculos con bancos de los conocidos, y que alguien les reproche algo.

La casa adquirida se puede ver aquí, en el mismo medio que pagó los 15.000 euros que pedían por la exclusiva. Está decorada de manera horrible, en un rústico de pega donde destaca el baño-tinaja en la zona de jardín, en esa tendencia a lo kitsch tan propia de Madrid y de la zona donde está, en la periferia norte de la capital. Lo que se conoce como "la sierra".

Lo cierto es que Madrid tiene sierra por tres de los cuatro puntos cardinales, pero cuando uno de Madrid se refiere a "la sierra" esta es la norte, donde pueblos sin ningún interés o arrasados en la Guerra Civil -y reconstruidos por el programa de Regiones Devastadas y el Instituto de Colonización- empezaron, a partir de los años 60 y la liberalización de la economía, a experimentar el fenómeno de la suburbanización, un urban sprawl a la americana sin parangón en Europa.

Así es Galapagar, el municipio donde está la casa de los 600.000 euros. Una calle central que era y es el camino entre dos pueblos, una estación de tren donde antes paraban los trenes al Norte y que ahora solo es de Cercanías, un "casco histórico" con una iglesia sin valía en una plaza de granito gris, y una serie de urbanizaciones que son cinco o seis veces más grandes que "el pueblo", denominación mitológica con las que los madrileños se refieren a sitios como Móstoles (210.000 habitantes) o Las Rozas (90.000 habitantes), cuando de pueblo no tienen nada, ni las gallinas.

Son metástasis de Madrid, sin mayor valor añadido. El supuesto "contacto con la naturaleza" es mayor que en una torre de viviendas, pero en absoluto se vayan a creer que eso es Inglaterra, Francia, Suiza o Alemania, donde se puede salir de las grandes ciudades andando y entrando directamente en la naturaleza. Es una pesadilla distópica de calles anónimas, de vallas cerradas, de viviendas unifamiliares encerradas en sí mismas, y de dependencia del transporte privado.

Ese ambiente es el que han escogido la pareja de Iglesias y Montero para sus futuros vástagos, y en un sitio como Galapagar, con un porcentaje de blanquitos al 98%, dice mucho de sus aspiraciones vitales. Un ambiente muy distinto, formado por wannabes, al de Puente de Vallecas o el de Rivas, lugar en donde vivían de alquiler y también con muchos aspirantes a medrar, pero de menor nivel que en Galapagar.

Pasado un día desde que se conociese el asunto, que en principio no tendría mayor interés si no fuese por lo que supone para uno que se vendía como un santón y modelo de vida, la diputada Irene Montero ha decidido explicar las razones en un comunicado en Facebook, redactado con un nivel de bachillerato malo, mezclando género y número. El escrito abunda en el desasosiego que ya dejaba la noticia de por sí misma, y es muy ejemplificativo del país que tenemos, y de la despreciable clase política.

Montero destaca que la casa "está a 40 km de Madrid", como si eso fuese en demérito de la misma, cuando lo único que va en demérito es de su propia calidad de vida, porque siempre van a tener que ir a trabajar a Madrid capital. A 40 km. de Madrid está Fuentidueña del Tajo, un sitio de gallinas y gitanos, pero ahí no se han ido a vivir, no. Se han ido a Galapagar, a una urba -en otro momento estaría bien hablar del ambiente de las urbas, especialmente el juvenil- de las de setos cortados, farolas con las bombillas puestas y rodeados de gente bien, no esa chusma que se encuentra en las casas okupas que fueron el germen primigenio de Podemos.

Pero lo más repelente llega después, tras haber apelado a los hijos y demás ñoñerías como "proyecto de vida".  Resulta que, aunque el comunicado aparece en el Facebook de la diputada Montero, lo ha redactado una tercera persona, si no se explican estas frases: "Irene ha necesitado para ello pedir un préstamo a su padre. El padre de Irene ha trabajado toda su vida como mozo de mudanza y su madre es profesora de educación infantil. Los padres de Pablo han ganado más. Su padre es inspector de trabajo (jubilado) y su madre abogada laboralista (jubilada). Tenían buen sueldo, sobre todo su padre, y le dejarán una herencia que nos ayudará."

¿El Notario? ¿Monedero? A saber. Lo importante es lo que dice: que han sableado a los padres para comprar una casa que no se podrían permitir, además de por decencia y por vinculación a su electorado y lo que decían en el pasado. Así es España: gran parte de la burbuja inmobiliaria viene inflada por esos padres avalistas, o que venden la casa en el pueblo para pagar las cuatro paredes en un arrabal de gran ciudad. Los promotores lo saben perfectamente, y añaden un sobreprecio a un producto ya inflado de origen, porque saben que la familia siempre estará ahí, y sus ahorros.

Lo de pedir un préstamo a los padres para pagar la casa es relativamente habitual. Por ejemplo, ya lo hizo la Infanta Cristina con el Rey Juan Carlos, aunque todos sospechamos que fue un ardid urdido a posteriori para rebajar ante la Fiscalía lo robado con el Instituto Noos. Pedirlo a alguien que ha sido mozo de almacén ya es ponerle ya es ponerle mucha cara. Peor es lo que se dice de los padres de Iglesias, a los que ya dan por amortizado (jubilados), pero que "dejarán una herencia que nos ayudará".

Es terrible. Si yo fuese su padre, incluso siendo un comunista de vieja impronta, me fundía todo para no dejar nada a esa nuera e hijo que cuentan con el dinero que no han trabajado para pagar sus lujos. La frase es tan desoladora que deja entrever que sí, que la hipoteca a 30 años, pero que en esos 30 años se van a morir los padres y van a usar la herencia para rebajar la duración de la hipoteca. Pero de renunciar a los 2000 metros cuadrados de terrenito y la piscina, nada de nada. Amortizados en vida. Los padres, me refiero.

No acaba aquí. El comunicado concluye con amenazas ("No deseamos que les ocurra lo mismo a otros líderes políticos ni a creadores de opinión o propietarios de medios de comunicación.", todo un aviso a los periodistas) y un espectacular "asumimos que con nosotros funcionan reglas diferentes que con los demás. Sabemos por qué es. También por eso queremos vivir más cerca del campo", que apunta a una mano negra sin identificar.

Las reglas son las mismas para todos, pero si vosotros mismos os habeis puesto un listón con lo de la decencia, la casta, el salario mínimo interprofesional x 3, hay que asumir que lo de comprar una casa así, pretender que no se iba a saber cuando todos los grupos de comunicación se dedican a bombardearos y encima pretender que aquí no ha pasado es de muy cara dura. Lo que son, y sin ningún atisbo de duda. Querían asaltar los cielos pero no les valía desde un adosado, querían un casoplón. Ya lo tienen. Por el camino se van a quedar un buen número de votantes, porque el asunto de la casa lo van a sacar recurrentemente los enemigos, y esperemos que también alguno de los amigos con algo de decencia propia.
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Espectacular reportaje sobre cómo se ha alterado la fauna de los lagos Michigan y Huron, y todo por buscar que el agua fuese más clara
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En esta noticia sobre la inauguración de una línea de tren en Grecia se condensa toda la historia reciente del país
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Funcionarios de día, empresarios por la tarde: cada vez más, y cada vez más en Asturias, donde la #MafiAsturias. 
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Había que abrir la piscina como fuese, a pesar de que la población de 50.000 habitantes ya tenía otras dos en servicio. Se abrió, y este es el resultado.
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Brillante artículo sobre la educación concertada en España
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El tranvía de Madrid, otra de las locuras de esos "expertos gestores" que eran y son una cleptocracia, costará un total de 2500 millones de euros hasta el 2036, en la previsión más optimista. Apenas tiene ocupación y fue diseñado con los criterios de un mono con un lápiz.
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Maravilloso artículo de mi admirada Anne Applebaum sobre cómo Stalin consiguió ocultar la gran hambruna ucraniana.
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Interesante: un documental sobre los Chicago boys que transformaron la economía chilena.
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Cuando se pregunta a la ciudadanía por megaproyectos arquitectónicos, esta no tiene duda: los 131 millones que Ginebra iba a gasta en ampliar su museo de "arte e historia", y para el que ya tenía apalabrado a Jean Nouvel, se quedarán en casa.
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¿La mejor compra de la Historia?  Por ahí estará...

martes, 29 de octubre de 2013

Fotografiando la clase obrera

¿Martin Parr? ¡No, Chris Killip!
El post de hoy es la continuación lógica de este de hace tiempo, donde explicaba y ponía en contexto la querencia del actual responsable del MNCARS por el rollo obrero y su manifestación artística, y que sigue siendo totalmente válido.

Durante la primavera y el verano la institución que preside, y que se ha volcado en los últimos tiempos a la fotografía, tuvo en exhibición una muestra de Robert Adams (no confundir con Ansel Adams) titulada El lugar donde vivimosla típica obra de fotógrafo americano documentalista: en blanco y negro, frío como el hielo y que transmite la misma emoción que una caja de cartón.

Sin embargo, para los organizadores, sus insulsas series de fotografías de malls de los setenta son denuncias de "los efectos perversos de la expansión urbanística sobre el territorio del oeste norteamericano", entre otras cosas. Lo más destacable de la exposición eran las series sobre la destrucción de bosques primarios en los estados de Oregon y Washington, por lo que tienen de valor documental.

Ahora, para la temporada de otoño e inaugurada el 2 de octubre, la dirección del MNCARS se ha superado a sí misma y tiene en muestra una exposición con más de 100 fotografías -para lo que suelen montar, es bien poco- de Chris Killip, un fotógrafo británico que desde 1991 es profesor de lo suyo en Harvard.

Por supuesto, casi toda la obra expuesta es anterior a esa fecha, cuando Killip -nacido en la Isla de Man- se dedicó durante varios lustros a fotografiar el noroeste de Inglaterra, concretamente la cuenca del Tyne: sus series de fotos son de paisajes industriales, un retrato de Martin Amis joven, yonkis, punkis, Ford Taurus con perros, esnifadores de pegamento, ancianos comiendo bocadillos -muy en la línea de Martin Parr- y demás parafernalia habitual, donde no falta la huelga de los mineros de Durham.

Su obra posterior, que ocupa la sala final y un espacio mínimo, son fotos en color de grafitis en baños y cosas asi: se nota que ya era profe en Harvard. Por cierto, profe en Harvard de fotografía es importante, pero la prestigiosa universidad no es conocida por sus disciplinas artísticas, al contrario.

¿Martin Parr? ¡No, Chris Killip!
Para la propaganda de la exposición, Killip y los de su generación "vieron en el entorno social y la situación del país como un tema esencial, y entendieron la cámara como el instrumento impulsor del cambio social, siguiendo el ejemplo de la fotografía de la década de los años treinta". Ojo, "instrumento impulsor del cambio social" ¿Cual? ¿El Thatcherismo? La referencia a los grandes fotógrafos de los años 30 es sencillamente grotesca.

De las diversas series de Killip expuestas -conocí al autor por la imprescindible y muy asequible serie de Phaidon 55-, la única meritoria es la de los extractores de carbón en el mar, gracias a un veta que se adentra en el Mar del Norte, y que sacan carbón mezclado con algas en carros de tiro. El resto, incluyendo unos retratos de una fábrica de Pirelli, no valen un carajo. Es mi opinión, claro, aunque en el propio MNCARS no pueden disimular el asunto con la elocuente frase "la influyente aunque no demasiado conocida obra de Killip", por ponerlo de manera educada.

La exposición ni siquiera es original, del tipo "oh, hemos descubierto un fotógrafo que ha sido muy influyente en la nueva generación de fotógrafos británicos, y nos inventamos que tiene relación con los fotógrafos de los años 30", sino que viene con comisaria y todo desde Essen, y pasando por París este verano. Por no ser, ni siquiera es innovadora en la temática, incidiendo de nuevo en algo ya nauseabundo tras varios años de muestras continuas sobre el tema en Madrid.

En el MNCARS ahora cobran entrada: lo que antes eran grandes muchedumbres de urbanitas y modernos pasando la tarde del sábado y la tarde del domingo en romería y conga cuando se inauguraba una nueva exposición (se tratase de lo que se tratase: lo importante era estar, y que fuese gratis), se tradujo en una tarde de sábado con sólo otras diez personas viendo las insulsas fotos de Killip. Algo hemos ganado, ya sólo faltan los contenidos. 
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Ya veo el piropo en el catálogo: "Tiene obra comprada por importantes instituciones, como Caixa Girona, de la que era presidente".
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Jose Ignacio Torreblanca, intelectual del grupo Prisa que tiene columna semanal en El País -y suele estar bien, incluso escrita bien-se desmarca con esta gran aportación. Aquí hay nivel y legalismo. No sólo los perros deberían ir atados.

domingo, 9 de octubre de 2011

Qué bello es el comunismo

Campesina en bicicleta (1935), Deneika
Uno de los síntomas visibles de los Quince Años de Despilfarro fue el aumento en cuanto a número y calidad de exposiciones más o menos artísticas en la capital del Reino de España, Madrid. También en otras partes, pero especialmente en el escaparate donde cada vez se concentran más y más museos o "contenedores culturales", muchas veces contraprogramándose unos a otros y, signo de los tiempos, con una calidad cada vez peor.

De aquellos años se podrían destacar muchísimas cosas, pero a título meramente indicativo basta recordar la exposición de Picasso en el MNCARS en 2009, donde literalmente se trajo todo el Museo de París dedicado a este artista francés (si el Greco es de Toledo, Picasso es francés), aprovechando que estaba cerrado por remodelación. El precio no fue barato, no, pero eso es de lo menos: aquí a presumir mucho, que de eso se trata.

Al menos el criterio artístico estaba justificado. Poco después hubo cambios en este museo de arte, que es malo y feo,  y cuya ampliación de 2004 daría para una buena serie de post sobre el despropósito, la envidia y la megalomanía. El cambio más significativo fue el fichaje de Manuel Borja-Villel, un experto en arte que pasó a encabezar el MNCARS, y a darle una impronta personal-política.

Lo primero, tras anunciar las típicas chorradas de abrir el museo a la ciudad -si ya es gratis los domingos...-, consistentes básicamente en cerrarlo a las nueve de la noche en días de diario y seguir con el gratis total, llevar a músicos a tocar en las dependencias pedidas como necesarias y vacías de solemnidad, y otras actividades crematísticas, fue remodelar la exposición permanente.

Una sala específica para la escultura Trípoli-Bengasi. Equal Parallel (¿qué pasa? Si en el Guggenheim de Bilbao Gehry diseñó una sala específicamente para otra escultura de Richard Serra, aquí no vamos a ser menos), cuatro gilipolleces varias y, especialmente, un nuevo recorrido por los fondos propios del MNCARS, de natural pobres.

En este nuevo recorrido algo sorprendía sobremanera, pero tampoco especialmente. Copiando una sala de la Tate Modern, se dedicaba un lugar destacado a los artistas de la primera época de la Revolución Soviética, así como también a la II República y, en general, una propaganda nada disimulada de todo lo "obrero" o, directamente, comunista.

La mayor parte de esos artistas que desarrollaron su obra entre 1917-1925 se dedicaban a la propaganda del nuevo régimen bolchevique. Entusiastas, geniales -no puede caber ninguna duda-, pero terriblemente equivocados. Muchos lo pagaron con su vida, o el exilio. De todo eso no se aprende nada en ese recorrido expositivo, que se presenta en bruto, con su función primigenia de propaganda. Y desde hace tres años se suceden las exposiciones del género en Madrid, como una plaga.

En la sala de exposiciones del Canal Isabel II ha habido una de Rodchenko y Popova, todo el verano ha habido una en el CaixaForum del Paseo del Prado sobre arquitectura utópica revolucionaria, pero interesa especialmente una de 2010en el MNCARS sobre la fotografía "obrera". Aquí pueden ver una de las actividades paralelas para oler el sabor de la exposición.

El evento, fascinante y lleno de documentos (venía montada de la Tate, por eso) causa perplejidad después de un recorrido que, sin ser un visitante exhaustivo, duraba un mínimo de dos horas. Primero, por una novedad que nunca había visto en el Museo de arte contemporáneo más importante de España: los textos de las publicaciones originales estaban traducidos.

Leyéndolos -propaganda comunista pura y salvaje- se recuperaba todo ese vocabulario caduco propio de esa ideología, pero que ahí tenía una finalidad muy concreta: si era una exposición de fotografía obrera, ¿por qué estaban traducidos los textos en las cartelas? ¿Qué finalidad cumplía? Pues setenta y ochenta años después, exactamente la misma.

Asimismo, y como segundo punto sorprendente de la exposición, también había un ánimo completista y universalizador: no faltaban ejemplos de "fotografía obrera" de sitios tan pintorescos como los paises escandinavos, Grecia o la mismísima Galicia, con unas fotos impresionantes de pescadores. Ya saben la cantinela: el internacionalismo obrero, y eso de "uníos".

Y tercero y último, y por mucho que lo busqué, no había absolutamente ninguna referencia al gulag o los campos de internamiento de obreros en aquel paraíso del proletariado que fue la Unión Soviética. ¿No tienen valor artístico las fotos de época de las poblaciones-modelo en Siberia? Antes de que lo pregunten, existen y cómo: eran motivo de orgullo. Y el que quiere más información, se puede leer el gran libro de Anne Aplebaum sobre el tema, ameno y muy buen escrito, que para eso le dieron el Pulitzer.

Conclusión: uno salía de las dos horas de propaganda comunista -si se es un poco incauto y pardillo- clamando contra las injusticias del mundo, porque aparentemente en la propia exposición no había nada que te hiciese plantearte que a lo mejor el problema estaba en su propia concepción sectaria y ajena a cualquier criterio artístico.

Pero bueno, aquí lo importante es que vean que, de unos años a esta parte, en Madrid hay una corriente especializada en exposiciones y artistas de este periodo concreto. En la mayoría de los casos se llega a la exaltación pura y dura, porque si una obra que se concibió como propaganda la presentas sin ninguna contextualización, sigue surtiendo sus efectos.

En este otoño recién empezado de exposiciones, se añade una nueva y maravillosa a la notable lista de exposiciones soviéticas, en la nada sospechosa de veleidades Fundación Juan March. Esta vez el honorado es el gran Alexander Deneika , un poco posterior al periodo revolucionario y, para el que esto escribe, un absoluto genio en lo suyo: la propaganda del socialismo realmente existente. Les aseguro que si van a ver la exposición con ánimo crítico se lo pasarán en grande, con esos seres humanos robotizados, esos operarios deshumanizados y maquinizados, ese socialismo real.

En Público, ese diario que rivaliza con La Razón y El Mundo en cuanto a patetismo y sectarismo, han saludado el evento como se merece. Firma el comisario Peio H. Riaño, que es capaz de poner de subtítulo una auténtica soflama, y quedarse tan ancho: " una exposición sobre el artista ruso que iluminó la propaganda idílica que exigía Stalin para la dictadura del proletariado". Ejem.

Pero lo realmente interesante de su teletipo de la agencia ITAR-TASS son las declaraciones del comisario (esta vez sí, comisario al cubo) de la exposición, un tal Manuel Fontán del Junco ("Hemos evitado que las obras se vean solo como un mero ejercicio de kitsch academicista", advierte el comisario, que es como decir que han logrado venderlo como lo que es, pura propaganda), que ha llamado a su monstruito Una Vanguardia para el Proletariado, otra soflama digna de aparecer con letras doradas bajo cualquier estatua monumental de esas que había por el Imperio Soviético hace la barbaridad de veinte años.

"El marxismo no es sin más una ideología, sino que es mucho más justo considerar que es una ideología estética. Es muy frecuente hablar de la vanguardia en términos políticos. La tesis de Marx es un lema artístico: Transformar no es entender, transformar es cambiar las cosas'. La mirada formalista nos hace ver tratamientos políticos de cuestiones formales y tratamientos formales de cuestiones políticas", dice Fontán.

Fascinante, ¿verdad? El marxismo es una idelogía estética: tanto El Capital, tanto ¿Qué hacer?, y resulta que sólo querían hablar de estética. Será por eso de que Lenin estuvo en Zürich cuando lo del Dadá, o que este auténtico iluminado nos quiere alumbrar una nueva criaturita de invención suya: hombre, lo que hicieron estaba mal (tampoco lo dice, y no creo que lo diga), pero aquí estamos por lo bello de las cosas.

El periodista-comisario no se queda atrás y endosa este párrafo: "Cuando uno observa la obra de Deineka la indulgencia puebla el juicio del rol del artista en un momento como aquel. Debió ser muy difícil escapar del rol de ilustrador cuando Stalin exigía la transformación de la realidad. A fin de cuentas, era mucho más radical tratar de establecer la dictadura del proletariado y abolir el derecho a la propiedad, que sustituir la figuración por las abstracciones de cuadrados blancos y negros. Vamos, que a la vanguardia le salió un competidor muy complicado y no le quedó más remedio que aplicar sus métodos a sus intenciones".

¡Lo dice claramente! ¡Hay que ser "indulgentes"! No voy a caer en la trampa fácil de decir que una exposición equivalente de los grandes artistas que desarrollaron su obra bajo la ocupación nazi (entre ellos el comunista Picasso, que no tuvo ningún problema para continuar en París durante toda la ocupación de cuatro años, pintando y viviendo tranquilamente) sería imposible, porque cada uno es muy listo de ver la "indulgencia" con la que se ve una cosa y otra, pero ahí tienen el párrafo: el auténtico artista, el radical, el de vanguardia, fue Stalin.

Y si queda alguna duda, aquí está el último párrafo: "Y a pesar de todo, no son cuadros que hagan una mímesis de la realidad, son cuadros que hacen una mímesis del sueño soviético. Y "frente a la gran experimentación social de Stalin, el experimento artístico de Rodchenko se quedó en gaseosa". Pero Fontán tiene más burbujas en la recámara: "La situación de los artistas del realismo socialista no es tan diferente a la de los artistas contemporáneos, unos están sometidos a criterios del mercado y los otros a los puramente artísticos o políticos".

¿Les suena de algo? Vamos, que un artista bajo la dictadura de Stalin "no es tan diferente" que un artista contemporáneo, "sometido a los criterios del mercado". Me parece que aquí estamos ante el enésimo caso de biógrafo que empatiza con el biografiado, o en este caso, de comisario y periodista que, tratando un tema de propaganda, acaban haciendo propaganda de la propaganda. Y ya son varias exposiciones en el mismo sentido.

Tanto, tanto, que hasta coinciden en el tiempo. Para este otoño cultural-soviético en Madrid también tenemos otra exposición del mismo jaíz, titulada La caballería roja. Creación y poder en la Rusia soviética de 1917 a 1945, aunque el ínclito Riaño titula su crónica con un ¡Que vienen los rojos! para captar al lector de su pasquín. El lugar es la Casa Encendida, el equivalente al CaixaForum por parte de CajaMadrid, o como se llame ahora. El resultado es más o menos el mismo: propaganda comunista disfrazada de arte.
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[Textos en negrita en el original]
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Propaganda abyecta. Un emisario que penetra 1´5 kms. en el mar no es "alta mar"; el "sanbenito" no desaparece con ese truco, porque el pestilente olor de ENCE -una empresa papelera- no se puede meter en un tubo y enviarlo a "alta mar"; y bueno, si tienen la paciencia de leer la noticia, verán que las aguas negras de la villa de 10.000 habitantes se vierten a la ría íntegramente.
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Ya está comprada.
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Enésimo ataque de El País a Ryanair. Es sólo una foto, pero es la que escojen para ilustrar la noticia. Cualquier subvención, y no sólo las que realizan a las aerolíneas, distorsiona el mercado, insisto: cualquier subvención. Lo demás es pura demagogía y caza de brujas contra una compañía que ha inventado un nuevo modelo de negocio -copiado e imitado por doquier- y que -¡qué quieren que les diga!-, deja en retornos de esa subvención (personal de aeropuerto, consumo, turismo, etc.) mucho más que la cuantía de esa ayuda (p.e, 8´5 millones al año en Asturias, en León llegan a 45 euros de media por pasajero), o al menos mucho más que otras actividades ultrasubvencionadas como el teatro, la ópera, gran parte de las titulaciones de universidades públicas, la propaganda institucional y...sigan la cuenta, porque en este país esta subvencionado hasta el papel de vater. Por cierto, en Ryanair todavía no se paga este último detalle, pero si algún día se establece así, habremos avanzado en esa noble causa de que cada uno pague lo que consuma.
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Un buen análisis de los claroscuros en los trenes de alta velocidad.
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El Pocero si pudo hacer dación en pago. El si, porque se cumple de nuevo la máxima de que si debes 150.000 euros, tienes un problema con el banco; si debes 1.000 millones, es el banco el que tiene problemas.

martes, 31 de mayo de 2011

Continua el zombie walk en las plazas de España

Queremosssssssssss Democracia Realllllllll Yaaaaaaaa
Ahí siguen. Diez días despues de las elecciones y ahí siguen. En teoría estaban "reflexionando" e invitaban a un "voto responsable". Como no consiguieron lo que se proponían -ahí está la reflexión que sale de contar los votos, bastante más objetiva que una minoría en unas plazas-, siguen insistiendo en que pensemos como ellos, en que veamos la realidad distorsionada y apocalíptica que les gusta presentar.

Afortunadamente, el tumultuario movimiento de los últimos días se ha ido desinflando merced al propio aire que lo insuflaba, viciado de origen y tóxico de salida. Si bien en los primeros días se podía decir que había una extracción variada de componentes e "indignados", no había duda de cómo iba a acabar: un homogeneo grupo de comunistas -aunque ya no se llaman así-, saltimbanquis y practicantes de la indigencia profesional, como el malabarismo cuando el semáforo está en rojo, la artesanía o la flauta escolar y el bote de zinc tintineando con céntimos. Homogeneo, insisto.

La bueno de todo esto y las "asambleas" es que una buena generación de jóvenes ya se ha quedado inoculada con el buen hacer de estos grupúsculos de un dígito porcentual, su estilo y sus turnos de palabra. Alguno quedará prendado, claro, pero bueno, todavía no hay vacuna contra eso. La gran mayoría ya han visto sus modos de hacer. En todo caso, está bien aprovechar la visibilidad pública de este gente que anida en rincones oscuros para presentarlos mejor. Les pongo varios ejemplos, sin duda alguna de mi invención:

Ejemplo 1: Uno de los viejos tics comunistas se ha presentado en la cepa infecciosa de la Puerta del Sol. La paranoia. La célula Queda la palabra elaboró un comunicado -se supone que consensuado- donde afirmaba que el CNI se había infiltrado en las autodenominadas asambleas con "personas muy bien entrenadas y pagadas por los servicios de inteligencia e incluso por los partidos mayoritarios".

Como no puede faltar en ninguno de estos brotes de paranoia comunista, se trata de "personas de cualquier edad o sexo e incluso nacionalidad y de cualquier aspecto físico que se hacen pasar por indignados, que realizan fotografías, vídeos y envían información sobre los que están más implicados como los líderes naturales". Por supuesto, se anima a "descubrir, denunciar y expulsar" a "estos traidores del Pueblo", aunque no apunta qué técnicas hay que usar. El CNI, por su parte, en un comunicado bastante irónico, afrimó que "no realiza actividades de inteligencia" en la zona. Añado yo que por falta de lo segundo.

Miren si no otras partes del delirante comunicado: los supuestos espías son "muy sociables pero siempre tratan de imponer su punto de vista intentando convencer de asuntos que de primera no suenan nada claros ni congruentes". ¿Se dan cuenta? Todos podemos ser espías.  "A veces ocupan mucho tiempo en su turno de palabra en las asambleas poniéndole "pegas" continuas a asuntos de base muy importantes". ¿Se dan cuenta? El que discrepa con la consigna del Politburó es un sospechoso de ser espía.

A continuación, vendrá otro clásico del comunismo paranoide: las purgas. Estamos rodeados de espías. Se camuflan como nosotros. No confíes. No hables. Todos son sospechosos.

Ejemplo nº 2: el chamanismo. En este fabuloso vídeo pueden ver como un grupo de gente que seguramente ha cobrado más subvenciones en su corta vida que un jubilado de 90 años baila alegremente -y durante mucho tiempo: lo que les sobra- para "bendecir el maíz". Tal cual. Y pongo chamanismo cuando podría poner perfectamente superstición, acientifismo o chaladura. Por cierto, ¿qué diferencia hay entre esa gente y los creacionistas?

Ejemplo nº 3: la propaganda. Hay miles de ejemplos, pero pondré simplemente uno. El primero es un vídeo donde se pretende dar testimonio de empresarios de la Puerta del Sol que no se quejan del suk que les han plantado ante sus comercios, con la subsecuente pérdida de ingresos. Bueno: no son empresarios, son "comerciantes". Como ya todo es franquicia, no es lo mismo preguntar a un empleado que alguien que pone su dinero en el negocio, pero aún así sólo logran cuatro testimonios (y un peluquero, pero no hay ninguna peluquería en la Puerta del Sol) y, atención atención, el de ¡un mariachi!, que supongo que habrán considerado muy representativo de los empresarios de Sol. Por supuesto, todos los comentarios son muy esperables en cuanto a pluralidad.

No pongo más, pero estaría bien un monográfico de los carteles y pintadas embellecedoras que han ido dejando por doquier, todas manifestaciones democráticas donde la libertad de expresión impera sobre la propiedad privada, el orden y el decoro. Todas tienen un denominador común: son demenciales. No tienen ningún sentido, salvo la gracia fácil, el odio al rico y, bueno, toda esa retahíla esperable en el pensamiento único.

Mientras tanto, el Ministro de Interior que tenía que purgar esta lacra, ha hecho sus cálculos políticos y, por el momento, no le interesa desalojar las plazas. Él ya ha obtenido lo que quería -y decía que no perseguía, y alguno hubo que le creyó- y ahora, a temporizar. Como soy incapaz de poner en orden lo que me provoca esta actitud de chalaneo con esta gente, me hago eco de esta maravillosa carta al director que hoy publica El País, donde pone lo que pienso de manera más educada:

"Lo siento mucho por los que quieren creer que vivimos en Libia. La única democracia real y efectiva es la que conforma la aplastante mayoría de ciudadanos que el 22-M se acercó a las urnas para otorgar su confianza a cualquiera de las opciones políticas que se presentaban, algunas de ellas tan discutibles desde un punto de vista democrático como la de los filototalitarios del Norte. Esta democracia, con todos sus problemas y deficiencias, es perfectamente homologable a cualquier otra democracia real de nuestro entorno, salvo por una cosa: porque en su corto recorrido no ha sabido trasladarle a ciertos sectores de la juventud el valor inviolable de los cauces democráticos para cambiar las cosas.


En tal sentido, esa minoría que ocupa las calles, asumiendo una representación que nadie les ha otorgado, haría bien en constituirse en asociación, plataforma, partido o cualquier otra fórmula que estimen conveniente y concurrir a unas elecciones, para que los ciudadanos de esta democracia real que disfrutamos, y que tanta sangre, sudor y lágrimas ha costado, puedan decidir libremente el grado de representación real que les otorgan. Manuel Ruiz Zamora Castilleja de la Cuesta, Sevilla"
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Una Universidad radicada en una región con la pirámide de población más desasosegante del mundo -y no es una exageración- se va a adecuando a la realidad.

viernes, 20 de mayo de 2011

Estrategia de tensión

Ahora mismo, en la plaza de tu pueblo
Ya tienen los contendientes. De un lado, una parte de la sociedad, cifrable en un dígito, que ha tomado las plazas y exige un programa maximalista a dos días de las elecciones; por otra parte, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que esta medianoche tienen que empezar a ejecutar el mandato de la Junta Electoral Central de no perturbar el proceso electoral. Están todos los ingredientes, hasta la hora fijada.

De momento, los acampados dicen que son muy pacíficos, que no piden el voto y que si el artículo 21 de la Constitución, que permite la reunión libre sin previo aviso, faltaría más. Ya veremos cómo son de pacíficos cuando haya que sacarlos del espacio público que están para unas actividades que no comparte la mayoría de la ciudadanía. Dirán que la Policía les provocó, porque este es un guión que se repite una y otra vez que hay que lidiar con la muchachada.

Aunque en un principio esta algarada se nutriese de buenas dosis de ingenuidad y gente que la practica sin darse cuenta, es bien evidente que ya está controlado por los antisistema y los comunistas: no voy a hacer la prueba, pero seguro que si me acerco a alguna de las plazas ocupadas con una bandera de España no sería muy bien recibido, porque ya saben que hay repelús a algunas cosas. Por cierto, la bandera de España tampoco pide el voto para ninguna formación política, y esto tiene que ver con la simbología del anterior post.

Piensen ustedes si alguien con dos dedos de frente se puede identificar con pancartas como esta: "NO SOMOS ANTISISTEMA, EL SISTEMA ES ANTINOSOTROS. YA NI SABEIS QUE HACER PARA PROHIBIRNOS". ¿Un sistema "antinosotros"? Desde luego, un claro caso de demencia donde, ante la imposibilidad de comprender un mundo complejo, es el mundo el que no nos comprende. Adolescencia pura.

La gente colgada de los andamios en posturas simiescas, como si fuese una representación de la Fura dels Baus (algo de parentesco hay, evidentemente) no ayuda mucho al calado popular de este tipo de mensajes. Y es la tónica general: zarrapastrosos, gente con el perro y la flauta, estudiantes de letras (estamos en época de exámenes, ¿lo sabían?) y gente que se autodefine como "joven" a pesar de que ya ha superado la treintena.

Cualquier fotogalería que se consulte es descorazonadora. El oso símbolo de Madrid con la bandera arcoiris, una foto enorme de Himmler con las orejas de Mickey Mouse (por favor, que alguien me lo explique: no tiene ni puta gracia, ni una), "Pienso, luego estorbo" (es existo, y es no haber entendido nada de Descartes), investigar11s.org (no pienso visitar esa página, el título ya lo dice todo), "techo y trabajo sin ser esclavo" (¿ustedes han visto inmigrantes en las fotos? ¿no creen que tienen más motivos?) o "Faltas tú" (y lo seguiré haciendo) son parte del paisaje creado estos días en la Puerta del Sol.

Falta el mítico cartel de Tío Pepe, lamentablemente en restauración. Hubiese dado el contrapunto cañí y castizo a tanta tontería. De hecho, estoy convencido de que algún guiri debutante en Madrid no hubiese tenido ningún problema para confundirlo con las eclécticas pancartas que se pueden leer: "¿y que pedirán con esto?" "Pues vino y botellas con torerilla". Pues eso.

La verdad es que el campamento de Sol y otras plazas parece un zombie walk: no, no es un chiste. Comparen fotos, por favor.  Muchos de los asistentes son muertos en vida, aunque no se hayan dado cuenta. Según la estrategia de tensión típica de los antisistema y los comunistas, el siguiente paso es buscar un mártir. A quien le toque, claro.

Tengan en cuenta que esta gente nace, crece y muere con el mito de la Revolución, y dado que sus padres no la hicieron, esto es lo más parecido que han tenido en su vida a eso. No van a dejar pasar la oportunidad o volver a sus casas, la mayor parte en propiedad. Cosas como esta te pasa una vez en la vida, al menos fuera de las facultades de letras. Avisados quedan. Esta noche, en su informativo particular.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Que acaben ya las Olimpiadas


El mundo se apresta a iniciar otros JJ.OO de la vergüenza. Tras las citas señeras de Berlín 1936, Moscú 1980 o Seul 1988 -el país era una dictadura militar, pero a Samaranch, uno de tantos catalanes que prosperaron y medraron en el franquismo eso no le importaba- el COI concedió la organización de unos Juegos a otro país lamentable, reflejo de los peores males que acechan a la humanidad en el próximo siglo.

Pekín 2008 ya está marcando hitos difícilmente comparables. Los países participantes se han amoldado a la censura previa, a enviar robots-atletas que no opinen -y les amedrentan a ello- y los periodistas, esa cadena de transmisión necesaria, cumplen su función de mensajeros al más puro estilo de la propaganda de un país comunista: las grandes obras del pueblo, la sociedad nueva y dinámica, el modelo alternativo, la felicidad.

Desde hace un mes, uno no puede informarse en ningún medio sin encontrarse de sopetón con propaganda camuflada de una dictadura comunista. Yo no creo que la democracia sea un método viable para un país de 1.700 millones de habitantes -por favor: no me saquen el sistema de la India, que es un país de castas-, pero de ahí a que me vendan las glorias logradas por una élite burocratizada de líderes embalsamados en vida media un trecho.

En China se plasma el hombre-masa, la negación de la individualidad del ser humano. La contaminación y la lucha por los recursos en un mundo cada vez más carente de ellos. Y la superstición: todavía estoy a la espera de que algún medio se cachondee de que los JJ.OO vayan a empezar el día ocho del mes ocho del año ocho a los ocho de la tarde, y todo porque el ocho es el número de la suerte para esa extraña civilización. Ese es el mundo que nos espera, mezcla de ciencia y tecnología mezclada con superstición. Y encima lo están publicitando.

Pero bueno, que mejor que unos JJ.OO. Un evento que pretende implantar una "tregua olímpica" en conflictos abiertos mientras se disputa un espectáculo deportivo es, simplemente, una superchería más. La negación de la racionalidad, mucho más que la guerra en sí. Seguiré las competiciones olímpicas con la misma curiosidad con la que leo las revistas científico-médicas: no dejan de ser la aplicación práctica. Pero por favor, la propaganda de la dictadura comunista, del futuro horrible que nos espera a medida que avance el modelo chino, que se la guarden para ellos. Y que acaben ya las Olimpiadas.