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jueves, 6 de mayo de 2021

Sobre los globos-sonda de los peajes

Estadísticas

 ¡No hay otro tema en cualquier tertulia que se precie! El Gobierno de España está lanzando globos-sonda sobre la posibilidad de implantar peajes directos en las autovías y autopistas de su competencia. Al parecer, así se lo ha hecho saber a las autoridades europeas, siempre preocupadas por la mejorable capacidad recaudatoria de nuestro país. 

Noten que no hay nada concreto, igual que no hay nada firme sobre la documentación enviada a Bruselas, y que el Gobierno se empeña en mantener bajo siete llaves, más o menos igual que el plan ese con el que se van a gastar los 70.000 millones de euros a fondo perdido, y del que solo se conocen generalidades y propaganda. En el fondo, todo forma parte del mismo plan. 

Un plan consistente en meter en un batiburrillo ecología, cambio climático, impuestos, a la loca de Teresa Ribera y, de soslayo, otro respaldo al coche eléctrico, que seguro que no tendría que pagar en este nuevo plan. Ya sabe, "para dar respaldo", y camuflar todo con mensajes cruzados, buenas intenciones, tontería a nivel muy intenso, y lo que nos ha tocado vivir con esta izquierda posmoderna que camina con paso firme hacia la irrelevancia. Lean:

 Con una red estatal que supera los 26.466 km de extensión, de los que unos 12.000 son de carreteras de alta capacidad, lo que hace que tengamos la más extensa de Europa, los costes de conservación son crecientes y no es posible que sean asumidos de manera directa por los recursos presupuestarios. Esto está generando un déficit acumulado de mantenimiento de la red, con una pérdida de su valor, así como con el consiguiente deterioro de la calidad del servicio y consecuencias en la seguridad vial.

Noten el lenguaje criptofranquista, consiste en decir cúanto tenemos -como cuando en plena epidemia Pdr Snchz decía que teníamos miles de kilómetros de fibra óptica- y el remache habitual de "los primeros de Europa" (o del mundo), como con lo de la Sanidad pública. No se a ustedes, pero a mí eso me parece lo peor en todos estos casos, porque son tan tontos que inmediatamente surge la pregunta adecuada. 

¿Por qué tantos km? Primero, porque somos un país muy extenso para lo que es la escala europea. Esto es así, y es incontrovertible. También que gran parte de la población vive cerca de la costa, mientras el interior está vacio desde hace siglos, con la excepción del gran agujero negro que es Madrid, donde no por casualidad se han centrado gran parte de las infraestructuras -o las que se han hecho con mayor celeridad-, y ese modelo de "las radiales", que estamos pagando todos vía Presupuestos Generales del Estado.

Adivinen la región de España
Jamás reconocerán que ha habido una mala planificación de infraestructuras también en las carreteras, igual que lo que ha pasado con el AVE. A la vista esta: carreteras nacionales desdobladas con gran esfuerzo presupuestario en los años ochenta y que, con los fastos de los noventa, se vieron arrinconadas por una autopista de nuevo cuño apenas una década después. A veces vas viajando por Españita y de repente ves la nacional paralela a la autopista, perfectamente desdoblada para camiones, y que ahora no la usa nadie, pero tiene que estar en perfecto estado de revista. 

¡Y que decir de esas vías logradas por acuerdo políticos inconfensables, como la "Autovía del Mudéjar" (sic), o esa otra que une Valladolid con Segovia, y que tiene un tráfico digno de Laponia, precisamente la zona por la que discurre! Ahora, de sopetón, descubrimos que tenemos muchas carreteras, que son caras, y que hay que pagarlas de manera directa. Y todo en plan ideológico del que no se concreta nada, solo un año (2024, veremos), y ni siquiera la forma en la que se va a recaudar ese dinero. 

Un dinero que, en otro globo-sonda de libro, se estima en un céntimo por kilómetro, con los típicos cálculos para anormales que hacen los medios de propaganda: "ir de Madrid a Barcelona saldría por 6´21€", como si fuese un trayecto de lo más común,  y no uno de los más estúpidos que se pueden hacer en este país. ¿Van a pagar por usar las circunvalaciones de grandes ciudades? ¿Por usar la inconclusa SE-30? ¿O la estúpida VA-30, que solo sirve para ver promociones inacabadas? Si finalmente se aplica la medida anunciada con globo-sonda, seguramente ese tipo de vías queden excluidas, porque en muchos casos son ya vías urbanas. 

Si realmente ese es el plan, es imposible saber qué tipo de aparato de medida usarán. Descartado por completo las cabinas de cobro como en las autopistas de pago, está el método portugués, consistente en instalar pórticos por todas las entradas y salidas, para así poder cobrar por vía telemática a cualquier vehículo que use las vías de alta capacidad. El país vecino instaló el sistema tras la crisis del 2008 y, aunque parecía que iba a ser imposible de llevar a cabo -por el despliegue, por la falta de costumbre- se ha consolidado y ya no lo van a quitar jamás, y eso que se anunció como una medida temporal. 

Con las tecnologías actuales sería fácil de implementar, otra cosa es si realmente sería efectivo. Estamos hablando de España, un país donde se reconoce abiertamente que un 8% del parque de vehículos circula sin el seguro obligatorio, causando al año más de 20.000 accidentes. ¿Esos van a pagar el peaje obligatorio? No se lo cree nadie; ni esos, ni los de la etnia. Eso ya lo damos todos por descontado con el Gobierno de "no dejaremos a nadie atrás", incluyendo transportistas y cadena de logística, porque dispararía el IPC y hay algunas cadenas de suministro que ya miran el céntimo de euro en la gasolina para ser rentables, como las macrogranjas de porcino en Aragón y Lleida. 

Como el chocolate y el queso Gruyere

Existe otra método para incrementar la recaudación menos lesivo e insultante para los votantes, que por supuesto se han llevado el globo-sonda como una cornada, porque muchas personas viven el coche como una extensión de su personalidad y de su mismísima vida. A mí me parece increíble que no se haya aplicado ya en España, un país por el que tienen que transitar obligatoriamente todos los vehículos que vayan o vengan de Portugal (un país con dos millones de emigrantes en Europa, y no vean como les gusta el coche), todos los que van al Magreb en la Operación Paso del Estrecho, y millones de turistas que vienen todos los años en su propio vehículo a nuestro país. 

Es el sistema de pago por viñeta, que se aplica en Austria o en Suiza. Es fácil, cómodo, no requiere el despligue de parafernalia añadida, es universal para todos, y no es nada complicado. Es mejor, en definitiva, para un país como España. Consiste en que a principios de año los residentes de ese país comprar un distintivo (la viñeta, del vignette francés) similar al que se pone por la ITV, y que permite el uso de la red de alta capacidad. Si te pillan circulando sin él, multón. 

Para asegurarse de que los vehículos de no residentes que entran en el país lo pagan, en todos los controles fronterizos se vigila y se pone, y también se puede comprar anticipadamente para no hacer cola. Es un sistema que favorece a los usuarios frecuentes -pagas una vez, y puedes usar las autopistas todo el año- y penaliza al usuario esporádico, como un turista o un vehículo en tránsito hacia otro país, y que en el caso de nuestro país es muy notable, como atestiguan los carteles en árabe en el País Vasco y Burgos. 

¿Y cúanto cuesta? En Austria, en 2021, para diez días consecutivos 9´5 euros, para dos meses 27´80€, y para todo el año 92´50€; en Suiza no hay tanta parcelación: un pago único de 40 CHF, vayas a usar las autopistas un día o 365 días. Actualmente en España hay 32 millones de vehículos -¡suerte en el PAU y en la unifamiliar de la periferia, con dos o tres vehículos por familia!-, lo que aplicando una viñeta de 70 euros porque nuestro país es mucho más extenso que los ejemplos alpinos, daría unos ingresos fiscales limpios de 2240 millones, en el mejor de los casos.

Eso únicamente con los vehículos de residentes, a los que habría que sumar todos los de los vehículos con matrícula extranjera. Antes de que un representante de la patronal del turismo se queje, dudo mucho que un turista que elige España por lo barato que le resulta, deje de venir por tener que pagar 70 euros -el precio de un depósito lleno-, igual que este verano van a pagar todos contentos 80 o 100 euros por ir con la PCR. En todo caso, no dudo que este sector lanzará el grito al cielo, como lo hizo con la tasa ecológica que iba a acabar con el turismo en Baleares (risas).

Como cualquiera puede ver, es una medida fácil de aplicar, y que podría servir a los objetivos de propaganda del Gobierno, porque aquel que no vaya a usar la autopista siempre puede dejar su vehiculo sin la pegatina. De hecho, creo que se debería haber implantado hace mucho tiempo, y si no se ha hecho es porque el coche es un animal totémico y el objeto de muchos intereses cruzados, incluyendo los de vertebración nacional. Entonces, ¿por qué se explica todo tan mal? ¿Por qué se ha perdido ya irremediablemente la iniciativa al hacer una comunicación tan desastrosa? Eso ya es algo fuera del alcance del conocimiento tangible.

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Atentos al nuevo caso de #MafiAsturias. Un diputado regional de Podemos -ojo a la foto y las pintas: para cambiarse de acera si te lo encuentras de noche-  denuncia un desalojo a una "persona vulnerable". La autoridad regional replica que no ha pagado jamás el alquiler de la vivienda social de la que disfruta, realquila habitaciones, vive de la paguina de 400 euros by-the-face, y está denunciada por sus vecinos por violencia. 

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Buen artículo-resumen sobre el sistema electoral que se aplica y el que se ha querido aplicar en la Comunidad de Madrid.

lunes, 26 de mayo de 2014

Podemos: a otro con ese cáliz

El logo del partido a efectos de estas elecciones
La abstención ha vuelto a ganar la convocatoria quinquenal para elegir nuestros representantes en el Parlamento Europeo: el 55% del electorado se ha quedado en casa. Además, el partido ganador de los comicios sólo ha obtenido uno de cada cuatro de los votos válidos, una cifra paupérrima para unos que gobiernan a nivel nacional y en gran parte de las autonomías con mayoría absoluta.

Ese es el principal resumen de las elecciones europeas. Todo lo demás son lecturas ventajistas de cada cual, incluyendo la primera y muy difundida de "se ha roto el bipartidismo". Aunque la suma conjunta de los votos del PP y PSOE haya caído del 50% por primera vez en el actual regimen constitucional, sólo con esta cifra se podría gobernar holgadamente y con acuerdos puntuales extrapolando los datos a unas generales, donde no hay distrito único y sí premios a la mayoría camuflados bajo la Ley D´Hondt.

Repito: mucha gente se ha quedado en casa. El 55% del electorado, nada menos. El escaso atractivo de las europeas para la masa, cierta desafección política y quizás algo de castigo son las razones: tengan en cuenta que en el distrito de Salamanca de Madrid, tradicional bastión del PP y con gente que se levanta para votar a las 09:00 de la mañana, la participación ha caído un 5%.

De hecho, el partido ganador de las elecciones pierde más de dos millones de votos, que no han ido a parar a Vox ni a UPD: simplemente se han quedado en letargo hasta las elecciones que realmente cuentan. Y, por favor, que nadie crea que ese voto ha ido a otro tipo de formaciones (aún) más exóticas. Es un voto que volverá a surgir, y esto es un aviso para esos que claman por el fin del bipartidismo, igual que en 2008 decían que había acabado el capitalismo.

El fenómeno de la jornada electoral es Podemos, el partido configurado en torno al culto a la persona de Pablo Iglesias, un tertuliano televisivo y representante genuino de los indignados, o la etiqueta que quieran poner a la amalgama surgida de la última de las primaveras árabes de 2011. Con absoluto silencio mediático de todos los medios de propaganda oficiales, han conseguido en apenas unos meses concentrar 1´25 millones de votos, que se traducen en 5 parlamentarios en Estrasburgo.

El 8% del electorado: traduzcan esta cifra, o la forma prácticamente inmediata de conseguirlo, a cualquier ámbito de su entorno cotidiano. Rentabilidad bancaria, mejora deportiva o, ¿por qué irse tan lejos?, una cifra de share televisivo. Partiendo de la nada. O no, porque el caldo de cultivo estaba ya bien hecho desde hace tres años.

Podemos se ha quedado por debajo del Partido Comunista a nivel nacional, pero ha ganado con solvencia en tradicionales feudos de los de la hoz y el martillo como Asturias, Rivas o el centro de Madrid. Esto significa que, allí donde el elector ha sufrido en sus propias carnes la hégira de los de la revolución por llegar, ha optado por Podemos más que allí donde no han tenido nunca responsabilidades políticas. Ojo al detalle.

El que ha querido vota a la ultraizquierda ha dispuesto de la tradicional oferta de esta ideología del siglo XX. Sin embargo, parece que Podemos ha conseguido captar ese voto remanente o costra que se resiste elección a elección, el que se sólo se moviliza, a la manera de los ejércitos de las sombras del final de El Señor de los Anillos, en las grandes batallas o en las elecciones realmente importantes, como las de 1982 o 2004.

¿A tí que te importa? Seguro que antes que vosotros, amargados
Hay mucho de eso detrás de Podemos. Empezando por el líder, un matón de barrio de actitud chulesca, y siguiendo por el quinto eurodiputado elegido, alguien que está ahí por sus capacidades y no por ir en silla de ruedas, y pasando por otra que jamás se quita la camiseta verde de enseñanza pública. Falta uno con la bata de médico siempre puesta, pero todo se andará.

Podemos ha concentrado el voto protesta urbanita y precarizado, sin más. Con un programa político que produce vergüenza por la falta de ideas y por defender únicamente valores materiales -exactamente igual que el quincemismo, una revuelta dentro de la riqueza-, Podemos se va a Europa a....nada, porque 5 diputados entre los setecientos y pico del Parlamento Europeo representan lo que representan.

A eso quiero llegar: Podemos representa a un segmento de la sociedad que siempre ha existido, y ha conseguido movilizarlo por una mezcla de oportunismo, demagogia, propaganda del siglo XXI y algunas de las peores prácticas de los partidos tradicionales, de los que no es más que una excrecencia. No una escisión: una excrecencia.

Ni revolución, ni nada parecido. Es simplemente un invitado incómodo, porque aporta a la masa electoral un masa esquiva de votantes (esos que se quedaban en casa "como castigo") y que, en contextos de baja participación y distrito único como las elecciones europeas, se ve sobrerepresentada. España no es Lavapiés, ni todos vemos la tele los sábados por la noche para ver al mismo tipo que en la Facultad aleccionaba y adoctrinaba. Y con los mismos modos.

Es muy probable que Podemos haya alcanzado su techo electoral en esta convocatoria. Es lo que suele pasar con estos partidos tumultuarios y de aluvión de diferentes causas, compuesto además con gente con el sentido arácnido agudizado, y que ve peligros y enemigos por todas partes. Habrá, entonces, cumplido su función en el sistema.

Como lo hizo el quincemismo. Al margen de cualquier otra consideración, aquella algarada callejera de jóvenes bien alimentados sirvió para que toda una generación  se haya quedado vacunada contra los males del asamblearismo, la mano alzada y las comunas. Son cosas que, basta conocerlas o haberlas vivido por dentro, para abrazar el individualismo y la libertad personal: hay miles de ejemplos a lo largo del siglo XX, y de las mentes más egregias.

Por tanto, la función de Podemos en el sistema es haber incorporado una masa de votantes esquivos al mismo, ampliando el total de votantes. Paradójicamente, han fortalecido el sistema.  Y, si quieren reformar el sistema desde dentro, a la manera postulada por Gramsci, solo podrán convertirse en sistema: diputados, escaños, regalías y prebendas varias. La revolución es otra cosa, y queda muy grande a esta panda de costrosos y desengañados con el capitalismo simplemente porque a ellos no les va bien, o quieren vender eso.
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¿Es mejor alquilar o comprar una vivienda? Pues depende, pero en casi todas las comparaciones sale a cuenta alquilar. Una tabla interactiva como esta debería ser obligatoria en todas las oficinas bancarias para el siguiente ciclo alcista de la vivienda, pero no creo que el Banco de España tenga esta idea.
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Buena chapuza: en Francia han fabricado los nuevos trenes regionales mal, y ahora la solución pasa por reformar 1.300 andenes. La tontería costará 50 millones de euros. En el túnel de Pajares ya van enterrados 3.000 millones de euros y jamás podrán circular los trenes para los que fueron ideados: ni en número, ni en velocidad.Sin embargo, el error francés ha obtenido titulares en todo el mundo.

lunes, 28 de marzo de 2011

España berlanguiana


"Vecinos de Villar del Rio, como alcalde vuestro que soy..."

Por si no se habían dado cuenta, estamos ya metidos de lleno en la campaña electoral. De manera violenta y sonrojante para el contribuyente, en las últimas semanas se apelotonan las inauguraciones, los estrenos y los corrimientos de cortinas para descubrir placas con nombres, fechas y obras. Es un espectáculo morboso y difícilmente justificable, pero con un origen claro.

De la misma manera que vamos camino de que las Navidades empiecen cuando se acaba el verano, con las elecciones vamos camino de vivir en periodo electoral continuo, una especie de estado de alarma nunca conculcado. La razón está en una decisión política, y por tanto son los políticos los que han querido toda esta absurda situación.

El 22 de mayo hay elecciones regionales y municipales, esto es: quedan prácticamente dos meses. Dos meses. Antiguamente, el baile y vodevil de inauguraciones y cortes de cintas se aglutinaba en las últimas tres semanas, para conseguir un efecto de pregnancia mayor en el electorado, al parecer voluble ante este despliegue de su dinero, muchas veces derrochado en horas extras y tres turnos para que la obra llegue a tiempo para la cita electoral, cuando bien se podría retrasar unos meses más dada su auténtica irrelevancia.

Dado que el Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes el Real Decreto de convocatoria de elecciones para la fecha anterior, el calendario queda así: la campaña oficial empieza el 6 de mayo y termina el viernes 20 de mayo. De la Junta Electoral Central se sabía que iba a dictar una norma que prohíbia visitar o inaugurar obras en dicho periódo, para lo que se ha reformado la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, esa norma intocable para tantas otras cosas.

Como vivimos en una partitocracia de dos partidos, ha bastado que estos dos se pusiesen de acuerdo y ¡zas!, ya tenemos la reforma, que ha producido los efectos esperados, porque si no se ha previsto este efecto ¿para que la reformaron? Desde luego, no para salir perjudicados por una norma estúpida que extiende la campaña electoral hasta límites dificilmente soportables por los ciudadanos, porque incluye el llamado periodo "preelectoral".

La Junta Electoral Central, ese órgano opaco y al parecer inflexible, compuesta básicamente por magistrados del Supremo -el mismo órgano proclive a las presiones de la Embajada de EE.UU y de otros poderes fácticos- y por Catedráticos de Universidad, muestra actualmente esta composición. Son los culpables de este desatino consistente en que, por querer solucionar un problema inherente a la democracia de partidos y la mezquindad de la función pública entendida como una empresa inmobiliaria y no como servicio al ciudadano, han conseguido agravarlo. Exactamente igual que haría un político. Por cierto, que nadie se sorprenda si entre la actual composición de sus miembros hay muchos que han hecho de su confesión política -porque lo viven así, como una cuestión de fe- algo público.

Han hecho la norma tan mal, y con tan mala intención, que oficialmente hoy queda prohibido inaugurar cualquier Centro Cívico, criadero de caballos municipal o plaza de aparcamiento para minusválidos. A casi dos meses de las elecciones. Como la medida era bien conocida antes de aplicarse -y no como antaño, cuando la Junta debía trabajar largas horas en el periodo de campaña para estudiar y, en su caso, prohibir este mercadeo-, los políticos se han adelantado, no en vano controlan este órgano supuestamente independiente.

Estos días han sido de una inauguración frenética, la mayor parte de las veces de infraestructuras sin finalizar, por lo que se habrá conseguido el doble efecto de no lograr quitar el arrastre político y, encima, como doble maldición para el sufrido contribuyente, tener que aguantar al político de turno inaugurando de nuevo lo que ya se había presentado como nuevo en este desquiciante mes de marzo. No será hasta después del 22 de mayo, eso sí. Tampoco es probable que sea durante el verano, por esas cosas consustanciales a este país. Nos espera un otoño de re-inauguraciones, o quizás un invierno en función a la disponibilidad presupuestaria.

Fastos y más fastos, por el gasto que lleva asociado. Esta lamentable constumbre de las inauguraciones a cachos tuvo su momento señero, pero seguramente no fundacional, cuando Jose María Aznar I inauguró, acompañado por su entonces secuaz Francisco Álvarez Cascos, la terminal T-4 de Barajas, que no comenzó a operar hasta dos años después. Se acercaban las elecciones de 2004 y había que ir apretando. Igual hicieron con el AVE a Barcelona. He buscado muchas veces la placa de la inauguración, pero debe haber desaparecido. Deberian guardarla para un imaginario e imposible museo de la Historia de España.

Quizás sea el efecto deseado: en época de recortes presupuestarios, bombardear una y otra vez con el mismo equipamiento, ante la falta de otros diferentes. Insisto en que el efecto logrado por la absurda medida de la Junta Electoral Central estaba seguramente previsto en los cálculos de los políticos, y por eso estaban preparados para las inauguraciones. Se llama al sustituto de Orange Market, se monta el atril, se llama a la prensa afecta -toda- para que después publiquen la foto y las magnitudes típicas de la propaganda más abyecta ("en su área caben tres Camp Nou", "dará servicio a seis millones", "sus cables podrían dar la vuelta al mundo", "ochenta y cuatro quirófanos") y ¡hala!, a alabar la gestión.

¿Y qué hará ahora esta clase política carente de ideas? ¿Habrá auténtico debate? No creo. De hecho, como han tenido tiempo para prepararse ante la medida, ya han orquestado imaginativas soluciones para burlar la Ley que ellos mismos han tolerado y, atención, se han puesto de acuerdo para modificar. Miren el caso de Madrid, la urbe gobernada por Ruiz-Faraón, un alcalde adicto al Estado en obras de Licinio de la Fuente y que, aprovechando las últimas horas de inauguración, ha dado el campanazo de salida al nuevo Ayuntamiento.

La nueva casa de la Villa estará ubicada en Nuestra Señora de las Telecomunicaciones (Trosky dixit), el rotundo edificio ecléctico que domina una de las esquinas de la Plaza de la Cibeles. Como el edificio es tan acromelágico que es imposible que sirva únicamente para las funciones municipales -se ha pasado de uno pequeño a uno descomunal, invirtiendo los problemas inherentes pero no solucionándolos-, se ha aprovechado para hacer sala de exposiciones, espacios de libre tránsito, "suturar heridas urbanas" y toda esa perorata habitual.

Así, Ruiz-Faraón ha decretado, y sus subditos obedecerán fielmente, que de aquí a junio el descomunal edificio esté en "puertas abiertas". Vamos, que la propaganda de la nueva obra llegará hasta el momento de las elecciones y más allá, aunque la foto de la inauguración saliese antes. El público -perdón: votante- que acuda a ver el canto de cisne de Los Quince Años Inmobiliarios (la mejor definición para el periodo 1995-2007) con el que sin duda nos recordarán dentro de medio siglo, cuando aún estén pagando la deuda generada en este periodo, sabrá perfectamente que está dentro del vientre de tan magna obra y tan excelsa institución porque el alcalde, en su magnimidad, así ha querido.

Eso es Madrid, claro, donde todo es más grande, más ampuloso y más de nuevo rico que no sabe donde gastar el dinero. Sin embargo, el síntoma se puede encontrar en cualquier rincón de la geografía nacional, porque para algo estamos dentro del mismo sistema político, al menos en sus magnitudes más básicas: el electorado es tonto y vota en función de lo que se ha hecho, no como se ha hecho ni a costa de que otras cosas no se han hecho. Si siguen en el poder es porque el cálculo todavía les es favorable.

Fíjense si no en esta berlanguiana noticia, digna de mayor repercusión. El alcalde de un recoleto pueblo leonés ha inaugurado un cacho de carretera de ¡200 metros!. En la noticia, fielmente reproducida por un escriba local -a esos niveles no existe el periodismo crítico, ¿que se creen que es esto?- se da a entender que la magna obra continuará, pero por si acaso vamos a inaugurar estos dos hectómetros antes de la prohibición electoral.

Felicidades a la Junta Electoral Central y a los partidos políticos por la medida de prohibir las inauguraciones en periodo electoral. Jose Luis García Berlanga merecía un homenaje continuo, nacional y capilar como el que estamos viviendo.
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Twitter de Álvaro de Cózar, el incalificable periodista de El País que está siguiendo el conflicto libio con pantuflas: "@decozar77: Vuelven las explosiones en Trípoli. Hemos oído seis y luego otra vez los disparos de las defensas. Ahora lo único que se oye es un grillo"

Cri-Cri,Cri-Cri,Cri-Cri...juraría que estoy oyendo las crónicas de este periodista.