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lunes, 13 de enero de 2020

Triste Gobierno de coalición


Estos serían los Ministros si Podemos se hubiese abstenido en 2016
Con una investidura lograda con el último aliento de un neodiputado de Teruel Existe (atención al efecto contagio en los muchos terueles de España, ya presagiado aquí) el PSOE vuelve al poder tras ganar unas elecciones.

Es el momento y el lugar para recordar a todos esos de la Hizquierda Berdadera que allá por 2014 apostaban por la pasokización del partido troncal de la vida política española, que ha pasado una crisis tremenda por el auge de Podemos y el golpe de estado interno llevado a cabo por la secta socialista andaluza.

Por entonces, nadie daba un duro porque en el año 2020 pudiese volver al Gobierno, pero así es el Régimen del 78: ha gobernado en bastante más de la mitad de los años de vigencia de la actual Constitución, y es un partido que ahora afronta gobernar en coalición con lo que ha quedado del Partido Comunista tras la deriva de la Historia y de su propia historia.

De cómo se lleven entre ellos y lo que puedan hacer efectivo en estos cuatro años dependerá en gran medida el futuro de eso que llaman "izquierda" en este país, donde una gran parte de su electorado natural está desmovilizado porque simplemente no ven nunca nada nuevo ni significativo, mientras sus contrincantes políticos están plenamente movilizados y con unos planes muy concretos y sabidos. Quien quiera saber más sobre este panorama que mire la Comunidad de Madrid y su Ayuntamiento.

El nuevo Ejecutivo tampoco invita al entusiasmo. Por una parte se ha prescindido de cosas groseras como Màxim Huerta, pero por otra se ha optado por una serie de personajes grises y no menos grotescos para compensar la juventud y empuje -sí, empuje- de los ministros que han caído para Podemos. El mismo empuje que se quiso dar anunciando el pacto para un Gobierno de coalición a las 24 horas del fin del recuento electoral, intentando emular el efecto portugués, ahí donde es obligatorio constituir Gobierno inmediatamente después de las elecciones.

Este lento recocido, que se lleva fraguando desde la anterior cita electoral de abril, hará que todos los nombrados en estos días lleguen al poder con el currículum libre de mácula, pero tampoco se puede descartar del todo títulos falsos, casas no declaradas -o declaradas a través de una empresa- y demás trapisondas que nos recuerdan constantamente que España es un gran país para algunos, especialmente para los que les va bien en la vida a base de hacer trampas.

22 Ministerios (y 27 secretarías de Estado, los cinco Ministerios neonatos son a partir de escisiones de estas últimas, que solo tienen una más) para un hiperejecutivo donde muchos de sus miembros apenas se van a conocer. 22 personas, como una clase escolar de primaria. Pon orden ahí, cuando una y otra facción va a querer destacar sobre la otra. Cuando algunos de los Ministros son narcisos de sí mismos, empezando por el Presidente, que no por casualidad ha montado un Gobierno donde nadie de su partido le pueda hacer sombra ni aspirar a delfín, en la más pura tradición de este Régimen.

Carmen Calvo: Ministra de la Presidencia y Memoria Democrática, en un claro indicio de que el nuevo Gobierno va a impulsar este tipo de Memoria contra la que se ha arrogado la derecha en exclusividad, y que va a usar constantemente ("han pactado con terroristas"). Inútil -Catedrática de Derecho Constitucional por la Universidad de Córdoba- y de dicción atribulada, es un fiel reflejo de lo que es el país y su meritocracia.

Dignidad, decían. Qué sinvergüenzas entonces y ahora
Pablo Iglesias: Derechos sociales y Agenda 2030, que son cargos crematísticos y que no aportan nada. Lo primero, porque depende de todos los otros ministerios; lo segundo, porque es un invento de ese organismo caduco que es la ONU para que alguien los tenga en cuenta, y que únicamente están adoptando los países débiles y guays. Dice haber leído a Gramsci, veremos cómo lo aplica. Lo más divertido va a ser su proceso de burocratización, ya iniciado aceptando la actual Constitución: esa que venían a cambiar, y ahora gestionan la "Agenda 2030".

Nadia Calviño: como buena gallega no ha hecho nada. Una calamidad de persona y de Ministra, incapaz de reducir el déficit fiscal español y de cumplir con los objetivos de la Comisión Europea. Incapaz de tomar una sola medida innovadora. Una gallega ejerciente, por tanto. Ahora añade a su cargo lo de "Transformación Digital", qué cosa más patética.

Teresa Ribera: una de las favorecidas por Pedro Sánchez. Una integrista ecologista radical y abyecta, que debería estar en la cárcel por haber firmado de su puño y letra la declaración de impacto ambiental de la plataforma Castor: le pareció que era una gran idea enterrar el Co2 y hacer rico a Florentino Pérez, porque su ideología enferma cree en el milagrerismo. Ese milagrerismo combinado con catastrofismo. Ahora incorpora a sus atribuciones el "Reto Demográfico": un chiste macabro encargar algo así a alguien neomalthusiana.

Mª Jesús Montero: combinará Hacienda con portavoz del Gobierno, donde sustituye a la inútil y mendaz Celaa, la del chalet de dos millones de euros en Euskadi. Arrogante y lenguaraz, exporta el modelo andaluz al conjunto de España: tiene ante sí el reto de lograr sacar adelante los primeros presupuestos propios desde 2017. Seguro que lo logra a cambio de más déficit, la única fórmula que conoce.

González Laya: para AA.EE una técnica de comercio, conocida en el ambiente como una hincha españolista -un saludo a las embajadas catalanas- algo que ya ha refrendado en público al jurar su cargo con un Spain is back! (¿de dónde?) Ese tipo de gente que si el PP o Cs les hubiesen ofrecido un cargo lo hubiesen cogido. Sustituye a Borrell y, salvo por las chifladuras de gagá del catalán, lo va a hacer mucho peor. Carece de cualquier finezza y tacto, pero ¡qué más da!

Juan Carlos Campo: el diputado juez, igual que hay diputados militares (¡un saludo a Zaida Cantera, si es que todavía estás viva!) y demás cosas de una democracia perfectamente asimilable a las de su entorno. Pues no: elegir para Justicia a un soldado -¿Qué lleva a un juez a hacerse diputado? ¿El compromiso por su país?- indica claramente lo que les va a pasar a los presos políticos y exiliados que tiene España. Disfruten lo votado.

Más España como solución. Más España, Más País
Margarita Robles: otra que es jueza. En su año y medio al frente de Defensa no ha hecho nada, incluyendo chapuzas horrorosas como el contrato a dedo -hay que favorecer a las empresas españolas, siempre- para el nuevo vehículo blindado de transporte de tropas. Mientras tanto, la corrupción y la inmoralidad han seguido campando a sus anchas entre la tropa y sus mandos.

Grande-Marlaska: apenas sabe hablar, y muchas veces se le ha visto superado. Por todo. Otro juez -y ya van tres- en el Gobierno. De la Ley a la Ley, dejaron escrito los franquistas que impusieron este Régimen, y parece ser que ahora toman cuerpo presente. Cumple varias cuotas en este Gobierno, la menos evidente la de ser el más tonto del mismo.

Ábalos: Ministro de Transportes, Movilidad Urbana y Agenda Urbana, cuando antes era de Fomento. Todo propaganda, claro. En un país donde el transporte de viajeros por carretera no está liberalizado van a liberalizar antes el tren, que usa una infraestructura mucho menos flexible que una carretera. Esto es socialismo. Y así, todo.  Esta legislatura llega el AVE a Asturias, Murcia y Galicia con este tripón al frente. Qué miedo.

Celaá: es increíble que siga en el cargo. Tras su globo-sonda contra la educación concertada, no hará nada, porque el PSOE dice muchas cosas cuando está en la oposición -o en la interinidad de estos dos últimos años-, y nada cuando está en el poder. Si el informe PISA ha salido hecho unos zorros es "por un problema informático", y santas pascuas. Aquí hemos venido a hacer negocio, como hizo en Euskadi.

Yolanda Díaz: una Podemita para sustituir a la Valerio, junto a Carcedo la única sustituida por Sánchez, y eso que nos vendieron una historia de superación personal sobre su pobreza infantil y su cáncer. Pues nada, ahora una gallega para tratar la derogación de la reforma laboral de 2012 -no hará nada, su origen le condiciona- y subir el Salario Mínimo -no hará nada, por los mismos motivos-.

Escrivá: presidía la AIRef (la "i" es de "independiente"), un organismo para el control del gasto público, pero no ha tenido problemas en quitarse esa molesta "i" y pasar a un gobierno con comunistas, y en una neocartera de Seguridad Social, "Inclusión" y Migraciones, creada con lo que no querían que acabase en Podemos del antiguo Ministerio de Trabajo. Dice que hay que reformar la quebrada Seguridad Social: no hará una mierda, salvo quitar prestaciones a los que se vayan a jubilar dentro de 30 años, porque todavía no votan pensando en eso.

Reyes Maroto: ¡qué bonito! En un país cuyo sector industrial residual bascula en gran medida en torno a la automoción continua una Ministra que se tendrá que coordinarar con otros cuantos Ministerios (Movilidad, Agenda 2030, Transición Ecológica) para que este poderoso lobby mantenga sus privilegios. Es perfecta para el cargo.

Darias: una canaria para Política Territorial. Una canaria para la reforma de la financiación autonómica, para los vuelos subvencionados a las islas -ese sí que es voto cautivo y no el del PER-, para la reforma del Estatut catalán -el otro, el votado en 2006 no existe ni para el Constitucional ni para nadie- y para los funcionarios. No hay más que decir.

Ajá. Uhm. Claro que sí.
Rodríguez: el PSOE pone el frente de Cultura y Deportes -uno de los Ministerios más visibles- a un hombre gris del PSM, para así promocionarlo y poder presentarlo de a alcaldía de Madrid en 2023, como intentaron con Lissavetzky y también con Pepu Tristón.  Saldrá mal, claro. Produce arcadas, sin paliativos.

Illa: un filósofo al frente de Sanidad. Como lo están leyendo. Su gran reto es incluir el dentista en la Sanidad pública, quizás como medida presocrática o hegeliana: en vez de hacerte cargo de tu propia salud dental, el Estado también acudirá en tu auxilio aunque seas un puto vago que no sabes ni cepillarte los dientes. Si esto no es lo que es gobernar en el siglo XXI, no se lo que lo es.

Garzón: Consumo. Es muy divertido que el primer Ministro del PCE desde la Guerra Civil vaya a tener como responsabilidad ministerial lo que es el epítome del capitalismo, el consumo. Risas aseguradas con este tonto útil -la hydra comunista se ha tenido que reinventar tras las eclosión de Podemos y su juventud- cuyo inutilidad se va a plasmar rápidamente en sus competencias sobre el juego, donde CIRSA y otras multinacionales untan a poderosos agentes sociales.

Montero: Ministra de Igualdad porque es la concubina de Pablo Iglesias. Ministra de Igualdad porque es la concubina de Pablo Iglesias. Ministra de Igualdad porque es la madre de los hijos de Pablo Iglesias. Ministra de Igualdad porque es la segunda de Podemos, el partido de Pablo Iglesias. Si algunos decíamos lo mismo de Ana Botella como alcaldesa de Madrid, no vamos a dejar de decirlo en este caso. No hará una mierda, pero mucho gritito y pancarta. Por este orden.

Duque: ¿saben ustedes que una de las primeras cosas que hizo como Ministro este incapaz fue pegarse un viaje a la Antártida? Sí, pero de trabajo, a bordo del Hespérides. Dice mucho de alguien que venden como científico y es un astronauta. Afronta la vida como un eterno viaje, y está en un Ministerio ideal.

Castells: Ministro de Universidades, desgajado de Ciencia. Es tan mayor (77 años) que no hará nada, un puesto creado de la nada y para nada para que una de las pocas instituciones que perviven desde la Edad Media continue como hasta ahora. Por su perfil profesional y veteranía dará las mejores declaraciones del Gabinete, en plan me la suda todo.

Lo ideal sería concluir con un disfruten lo votado. No va a haber tiempo de disfrutar nada, por la propia naturaleza sombría de todos los elencados, y porque la oposición no va a dejar ni un mínimo espacio para la tregua. Aquí, en los estertores de un régimen que todavía no sabe lo que va a venir, solo se trata de resistir el mal menor, el de un Gobierno construido con apoyos contranatura -Esquerra absteniéndose en la investidura con presos políticos en las cárceles-  para impedir unas terceras elecciones  que diesen el triunfo a la derecha y la ultraderecha, capaz incluso de presentar a un elenco aún más inútil que estos encabezados por Sánchez. Y eso es lo único positivo que puedo decir de este Gobierno gris y triste.
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Uno de cada cuatro alumnos matriculados en la Universidad de Extremadura no lee libros.
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Aquí lo dicen claramente: desde los años 70 "el aumento de la población y la mejora de las condiciones de vida" han puesto al equilibrio ecológico contra las cuerdas. No es cambio climático, es que nuestra especie es depredadora y no tiene ningún depredador.
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Polvorones para vegetarianos. Al margen de la gracia, un reportaje muy interesante, y no especialmente abundante en la prensa española.
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Interesante artículo sobre el cementerio que ideó Oteiza para San Sebastián.
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Espectacular pinchazo de la burbuja inmobiliaria de Londres . Es de principios de 2017, y el catastrofismo apuntado no ha sido para tanto: téngalo en cuenta ante la próxima salida de la UE del gigante (burbujil) londinense.
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El medio de ultraderecha El Confidencial, escrito por y para subnormales influencers, deleita y agrada hasta la carcajada con frases antológicas como esta: [El plan para invadir Portugal] "contaría con 250.000 efectivos por tierra (más que la población de todo Móstoles)".

Móstoles como unidad de medida. Incluyendo hipervínculo para ver las noticias relacionadas con el poblachón madrileño.


martes, 26 de noviembre de 2019

Pagar más por imbéciles

Un yo tenía de manual
En un país acostumbrado a vivir los éxitos individuales como colectivos es normal que el reparto anual de las Estrellas Michelín -una marca de neumáticos tiene el galardón más prestigioso de la gastronomía, y una tienda de muebles vende albóndigas-  se viva como un acontecimiento, contándose las estrellas del mismo modo que se cuentan las banderas azules, el número de transplantes y los puntos de los españoles en la jornada de la NBA. Como si jugasen juntos, o algo así. Soy español, ¿a qué quieres que te gane?

Hace pocos días se repartieron las estrellas Michelín del año, con el resultado de que un restaurante cántabro pasó de tener dos a tres, entrando así en el Valhalla gastronómico y del postureo. El propietario, entrevistado poco después del reconocimiento y envuelto en la retahíla de palabras hueras de su profesión ("queremos que el cliente perciba los aromas y el saber hacer de la elaboración de un buen pan. Nuestros platos siempre recuerdan a algo. Un jugo que se toma de un trago recuerda al cocido") no escabullía una pregunta malintencionada del periodista:

Hay cocineros que cuando reciben una estrella Michelin, automáticamente suben los precios de los menús. ¿Se lo ha planteado ya?

No nos hemos planteado esa posibilidad. Solo subiremos el precio si obedece a algún cambio y está justificado. Ahora, con la nueva estrella, reforzaremos el equipo, porque tendremos más reservas y tendremos que gestionarlo de otra manera. Si se sube no es por la oportunidad sino porque se aumente la experiencia
Bueno, pues 48 horas después de decir esto, resulta que el navarro cantabronizado Jesús Sánchez ha subido el precio de sus menús degustación un 20%.  Será que ya ha "aumentado la experiencia" en ese breve periodo de tiempo. O que ha "reforzado el equipo". O que simplemente vende humo, y sabe perfectamente que en el ámbito en el que se mueve puede subir perfectamente un 20% su producto, porque los clientes pagarán encantados esa experiencia única de comer algo distinguido y diferente a lo que puedan comer los demás.

La recordada campaña de Arola con Lidl
Algo debe saber de vender humo y otras tonterías. No en vano tiene la concesión del restaurante del Centro Botín, el horrible contenedor artístico plantado en Santander de nula programación y visitas a la altura -calcularon medio millón al año, llegan doscientas mil contando perros, gatos y jubilados-, pero cuya cafetería-restaurante está llena por eso del quedar bien de la sociedad local, y por las vistas que ofrece.

Es perfectamente compatible tener un restaurante de menús a 89, 120 y 157 euros (perdón, ahora a 109, 137 y 167 euros tras ser debidamente actualizados acorde a las estrellas Michelín) con tener otro de menús de día a 13 euros, porque así la gente no se va a dar cuenta de la auténtica cortina de humo que esta absurda burbuja del gusto y la distinción a través de la comida, especiamente representada por el vino y toda la tontería que le rodea.

Sin embargo, la gente puede ir a El Cenador de Aunós -una casona cántabra con entrada de carruajes, seguro que hay alguna familia por ahí diciendo yo (la) tenía...-  perfectamente consciente de lo que va a pagar y recibir, y en eso también consiste el libre mercado. Yo ya paso de calificar al que quiera ir a dilapidar su dinero a un sitio que sube los precios un 20% de la noche a la mañana sin cambiar en NADA la carta, simplemente inflado por una estrella. Si alguien quiere ser estafado conscientemente, que así sea. Es el país de Afinsa y de las mayorías absolutas del PP. No deja de ser consecuente.

País Vasco, ven y cuéntalo. Si puedes.
El problema viene en el otro caso que aparece en este post, en absoluto alejado de este. Ni siquiera geográficamente. Como saben, en el tema de la burbuja culinaria los vascos son unos maestros: en calidad, y en timos. La gente ya se ha olvidado de que en 2006 un estudio del Gobierno vasco descubrió (¡ja!) que uno de cada cinco txakolís vendidos de poteo no era más que vino blanco a granel servido muy frío y con una gota de gas carbónico.

No era tan difícil de saber viendo la ridícula extensión de la Denominación de Origen protegida de ese vino -incluso en estándares de tamaño geográfico vasco-, que desde entonces ha sido convenientemente ampliada, y así seguirá siendo hasta que vaya desde Hondarribia hasta Mutriku. Por lo menos. Del timo de que el 20% del txakolí servido en bares sea -perdón: fuese- vil garrafón y nadie se de cuenta no se ha vuelto a saber nada, será que ya no hace falta hacer estudios oficiales sobre el fenómeno.

Sí que se ha sabido, pero no precisamente por un estudio oficial, la otra pata de la mesa que cojea de todo este asunto, y que explica muy bien los fenómenos descritos. Hace poco más de un mes tuvo cierta repercusión nacional un artículo publicado por el donostiarra Diario Vasco en el que una pareja de oriundos y una de foráneos salía de bares, y a unos les cobraban el precio de amigo-local, y a otros el impuesto revolucionario de la maravillosa experiencia de comer pintxos -raciones de pobres- en San Sebastián, en ese marco incomparable.

Merece la pena leer el reportaje. Porque es muy sencillo, y porque incide directamente en algo bien sabido por todos, y aceptado con ese silencio tan típico de la zona. Seguro que a la redactora le habrán llovido amenazas de esas tan locales como las babarrunas y el olentzero, y por parte de los dueños -o los más aún peligrosos parroquianos- de los locales señalados con nombre, dirección y ticket, algo realmente inusual en el cerrado y sobaquero ambiente vasco, subsección hostelería.

Todo expuesto con precios, un clásico donostiarra
"Hace cuatro años que el volumen de turistas empezó a dispararse en la capital guipuzcoana y a su vez empezaron a asomar rumores de que algunos establecimientos hosteleros aplicaban tarifas diferentes a los clientes extranjeros y a los locales". Bueno, a fe de ser ciertos los rumores -y las certezas- existen desde hace lustros, otra cosa es que la increíble lluvia de turistas que ha caído por la Cornisa Cantábrica -y que llega hasta Asturias, impulsada por la culminación de la autopista- lo hayan hecho más evidente.

"En más de una ocasión habían sido testigos de cierta discriminación en el precio si el que pedía la ronda era extranjero en lugar de autóctono". El artículo está escrito asín-asín, como con miedo ("la suma de esos pocos céntimos 'extra' puede llegar a suponer una cuantía importante", cuando realmente se está hablando de varios euros de diferencia, incluso en consumiciones mínimas), aunque las conclusiones son claras: en cinco de los siete establecimientos analizados, la pareja foránea pagaba más por consumir exactamente lo mismo que la pareja autóctona.

Los bares y los precios con impuesto revolucionario se explican concienzudamente, como ya indicado, pero el testimonio más demoledor no se identifica, porque ahí son todos primos y se conocen: simplemente dicen de él que lleva diez años trabajando en la hostelería, y que hay "cuatro formas de cobro en función de si eres local, local premium, extranjero o extranjero con pinta de tener dinero", además de utilizar con tino del que carece la redactora la palabra más adecuada: "timo".

No conviene abundar mucho más en el asunto. Al revés de la casa de comidas con tres estrellas Michelín -donde la gente acude conscientemente a pagar un sobreprecio-, aquí es directamente estafada. Las autoridades no harán nada, ni siquiera investigar los arqueos de caja en esos establecimientos no muy diferentes de la cueva de Ali-Babá y los 40 apellidos vascos. La diferencia es que en este caso nadie quiere ser estafado, aunque algo de culpa tendrán al visitar el norte español, ahí donde no existe el ticket, donde se cobra un precio más bajo al local, y donde todo son excelencias culinarias para productos que muchas veces provienen directamente de la lata. Después vendrán los lloros: porque hay un hilo conductor entre las estrellas Michelín y pagar 50 céntimos más por un zurito de hobbit, y es la gallina de los huevos de oro a punto de reventar.
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Como era esperable en el famoso caso del narcosubmarino incautado en Galicia, el destino final era Asturias. Bastante lógico teniendo en cuenta que hay noticias recientes como esta, y más antiguas como esta otra. Auténtica #MafiAsturias, donde hasta los jubilados hacen de mulas naúticas para el narcotráfico.
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Buen repaso, sucinto y escéptico, al mito de Covadonga.
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Más o menos el resumen de por qué el libro electrónico ha resultado un fracaso.
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Extraordinaria galería de los disturbios okupas en eldistrito berlinés de Friedrichshain el 14 de noviembre de 1990, un año después de la caída del Muro.
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Extremadura es muy bonita, y los extremeños más aún.
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¡Valencia! ¡Valencia! ¡Valencia y sus infraestructuras! ¡Los del déficit de financiación!
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Solo el 5% de los trabajadores retrasa su edad de jubilación más allá de la edad del retiro. Esto es: rechaza a mejorar su pensión en cuantías del 2% o el 4%, porque lo que quiere la inmensa mayoría de la gente (el 95%, nada menos) es jubilarse. El artículo está lleno de otros datos muy interesantes.