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martes, 1 de diciembre de 2020

Hay Zendal para rato (y no será por epidemias)

Muy de Victor Klemperer

Su medio de comunicación favorito ya le habrá hecho llegar la información sobre la inauguración hoy mismo del hospital de propaganda Isabel Zendal, una instalación típicamente del régimen que se vive en Madrid, el Estado de Obras de Licinio de la Fuente. Sin saber muy bien cual será su contenido (eso de "hospital de pandemias" no se lo creen ni sus autores intelectuales), al acabar este post quizás sepan realmente para qué se ha construido. 

No tiene finalidad, pero tiene nombre. Algo es algo. Y dice mucho que se llame oficialmente "Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal", igual que dice mucho esas calles andaluzas que se llaman "Poeta García Lorca" o "Arquitecto Gaudí". Es todo tan berlanguiano que hay que empezar por el nombre, un nombre que tiene que explicar lo que era la desconocida Isabel Zendal, otra aupada al catálogo de deidades hispanas ahora que ya no se lleva poner el santoral a hospitales. 

Yo no voy a entrar en los datos, típicamente franquistas, sobre camas, tiempo en realizar la obra, sobre sus dotaciones de personal -para eso están los sindicatos de clase-, y sobre el triste espectáculo del líder nacional del PP apareciendo por sorpresa. Está todo muy claro para cualquiera, así como la idea copiada del régimen comunista chino, cuando en febrero también alzó otro tenderete para ganar la batalla de la propaganda. Recuerden esto: en el mismo día en que se inauguraba este pseudohospital (¿puede haber un colegio sin profesores? ¿puede haber una comisaría sin policías?) morían en España 442 personas por Covid-19. 

Mente superior domina mente inferior

La cosa es mucho más compleja que el trumpismo mediático en que ha convertido la imagen de la región Miguel Ángel Rodríguez -el jefe de comunicación de Aznar, ahora de Ayuso-, basado en decir siempre cosas tontas adrede ("un hospital al lado de un aeropuerto, para servir a los turistas"), para que así el populacho esté todo el  día alimentado, y reproduzca continuamente en bucle -a modo de chismorreo- esos artificios ideados (como los menús escolares de pizza y sandwiches), mientras lo auténticamente importante pasa de soslayo. 

De momento, el hospital -que lo llamemos así ya indica cómo ha calado la propaganda- ha costado 100 millones de euros, sin contar personal, la partida más costosa a la hora de inaugurar nuevas dotaciones públicas. Es un sobrecoste (ahora llamado "desviación presupuestaria") del 100%, en la más pura tradición de la región donde campó a sus anchas una red clientelar basada precisamente en esos sobrecostes y conocida policialmente como Gürtel. 

Como aquí da todo absolutamente igual -estoy convencido que si el Partido Podrido presentase un trapo usado como candidado ganaría igualmente-y  se pueden repetir esquemas y mentiras porque el electorado no va a cambiar su voto, lo importante es centrarse en lo que realmente hay. Si no hay doctores, si no hay quirófanos, si solo hay un techo cubierto y unas instalaciones tendidas en tres meses -ya verán cómo va a estar eso a corto plazo-, ¿qué hay realmente en el Isabel Zendal?.

Lo de siempre. Aprovechando el clima de emergencia nacional y acoso imaginado a Madrid, se ha tramitado de urgencia -sáltandose legalmente todos los procolos para control y auditoría de las cuentas-una instalación presentada como hospital, pero que ya va a tener un edificio anexo con techos de 12 metros, el standard internacional para almacenenes robotizados. Dicen que es para hacer de depósito de suministros para emergencias sanitarias, pero la cercanía al aeropuerto probablemente le de otro uso. 

Así con todo. Gente que ha trabajado en la obra indica que la calidad de la obra es paupérrima, a juego con su adyacente Instituto de Medicina Legal, esa instalación abandonada de la Ciudad de la Justicia corrupta, y puesta a punto a marchas forzadas (¿les suena?) en marzo pasado para hacer de morgue improvisada. Fue en 2008 cuando su autor renunció a su autoría, pero nunca hay que olvidarlo.  Por cierto, jamás ha vuelto a construir en Madrid, y eso que es madrileño. 

¿El Zendal o el final de El Arca Perdida?

Una calidad paupérrima, pero fácilmente adaptable. Ya pueden ver las imágenes. El Zendal parece un hangar o un reciento ferial. No hay ningún tipo de detalle arquitectónico que lo diferencie. Está hecho a propósito así, para que después pueda ser alguna otra cosa, porque nadie se cree lo de las "pandemias". Entonces, ¿cual es ese propósito? 

Muchos apuntan a la expansión del recinto ferial de IFEMA, largamente aplazada, quizás esperando a que Sheldon Adelson vuelve a pasar por aquí y ofrezca un Eurovegas a cambio de cerrar la institución ferial. Es un opción nada descabellada, porque está a apenas medio kilómetro de los pabellones existentes y, aunque en medio hay una autopista, en otros países se solucionan esos incovenientes con un monorrail, una infraestructura de la que carece Madrid y que, como ya describieron los Simpson, trae el progreso y el futuro a la ciudad que la encarga. Como el Metro Ligero (llamado tranvía en el resto del mundo).

Yo sin embargo auguro un futuro inmediato como centro hospitalario. No por un repunte inminente de la epidemia existente y que ha permitido la construcción por el trámite de urgencia, sino por las corrientes del subsuelo (la longue duree según alguien de los Annales) con las que hay que ver Madrid en su conjunto. 

En Madrid gobierna el mismo partido desde hace 30 años, y va a seguir más tiempo. El partido hace y deshace, y gobierna la ciudad-región -que es un distrito federal- como un cortijo de su propiedad, que hace extensiva a todos los españoles porque Madrid es España y España es Madrid, o algo así. Es esa prolongada permanencia el poder, y de una manera tan corrupta, lo que permite interpretar el auténtico significado del Isabel Zendal. 

Uno de mis géneros fotográficos favoritos

Antes de caer en desgracia -el Máster, y las cremas caídas en el bolso- la anterior Ayuso conocida como Cristina Cifuentes había presentado lo que iba a ser el proyecto estrella de su hégira, lamentablemente interrumpida antes de tiempo. Ya nadie se acuerda, pero en fecha tan reciente como 2018 la chabacana heredera de Esperanza Aguirre -la longue duree de la que hablabamos- dejó para la posteridad esa imagen que me gusta tanto del político posando frente a maquetas arquitectónicas. 

Fue apoteósico. Nada menos que un plan para expandir el Hospital de La Paz -se llama así por los XXV años de Paz del franquismo, esa fenomenal campaña de propaganda de 1964, y que todavía hoy tiene eco: volvemos a lo de los nombres, y todo lo que nos dicen- en una obra faraónica que iba a durar ¡once años! y costar de entrada 550 millones, lo que se traduce en al menos 1100 millones finales, siguiendo el esquema Zendal-Gürtel. 

Ya solo este proyecto merecería una serie de post en este espacio, pero noten que en sus medios de propaganda no sale nada de este asunto. Ojo al montante, y ojo a quien presentó el proyecto. A pesar de la pérdida para la vida política de Cifuentes -bien engarzada ahora en el show business, porque cuando se es chabacana todo es monte-, el proyecto ha seguido adelante. Se hizo un concurso de ideas que fue en sí mismo un primor, y ganó la opción de unos arquitectos españoles. Cómo no.

Al parecer, no hubo nada mejor que un proyecto que hace crecer verticalmente el Hospital de una manera soviética, porque cuando se recalificó la adyacente Ciudad deportiva del Real Madrid para hacer "las Cuatro Torres", a nadie se lo ocurrió pensar que los hospitales son estructuras vivas que siempre están creciendo, y que hubiese sido oportuno hacer una reserva de suelo para futuras expansiones.  Ganaron el concurso, que prevía en sus bases siete meses adicionales para explicar los pormenores, algo nada baladí: cómo hacer una macroampliación -la volumetría media sube hasta 22 plantas, por ejemplo- sin interrumpir demasiado la actividad normal de un Hospital que atiende a gran parte de la zona norte de Madrid capital, y gran parte de las ciudades-satélites en ese punto cardinal, como Alcobendas, Colmenar Viejo, Tres Cantos o Algete, porque el Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes da para lo que da (un ala entera está vacía a pesar de tener 16 UCIs de verdad porque pertenece a un fondo de inversión)

El primer render del Zendal: pabellones

¿Empiezan a entender lo de los once años de obras? ¿En una ciudad que se jacta y presume de enterrar una autopista urbana en tres años? ¿De tener el 90% de las infraestructuras -era mentira, pero síganme- para unos JJ.OO ya hechas? ¿De hacer un hospital "de emergencias" en dos meses? ¿De montar el tenderete sanitario de IFEMA en dos semanas? Once años no eran viables, y no lo van a ser. Un hospital en obras -todos lo están, salvo que se haga de nueva planta- es muy incómodo, muy sucio y se tarda en ver la foto de la propaganda electoral. 

Ahí va a venir el auxilio del Isabel Zendal. Y su uso hospitalario, paradójicamente. Para acelerar las obras en La Paz, el Zendal va a atender las urgencias hospitalarias leves -ingresos no quirúrgicos, y demás- de toda el área sanitaria que cubre el macrohospital donde Franco defecaba "heces con forma de melena", según los partes médicos de 1975, y donde su yerno el Marques de Villaverde le sacaba fotos intubado y agonizante. Es un área sanitaria enorme, que cubre más de medio millón de personas. 

Por supuesto, esto es algo que sabe la clase dirigente madrileñita, que actua en sordina pero con un plan muy trazado. De estos días consta también la reforma del conocido como Nudo Norte -distante 300 metros en línea recta de La Paz-, para intentar aplacar ese gran caos urbanístico y viario donde confluyen varias autopistas y carreteras que funcionan como autopistas, en una actuación conjunta y nada casual con lo que se está contando en este post. 

Entonces, ¿por qué no tratar al populacho ("ciudadanía") como sujetos adultos y explicarles todo junto y de una vez? Porque no se puede, y no todo es reprochable a la derecha que hace y deshace en Madrid. Imaginen que, de entrada, Ayuso o alguno de sus subalternos -el Consejero de Sanidad, por ejemplo- se dirige a los alcaldes del norte de Madrid y les dice que durante unos años sus habitantes van a ser desviados al tenderete que es y será el Zendal. En menos de 24 horas la izquierda montaría movilizaciones con sus eslóganes romos ("Sanidad Pú-bli-ca", "ba-lon-cest-to"), y la pérdida de votos en unas zonas de fuerte voto al Partido Podrido se darían por descontado. 

Cotizarás 40 años al sistema piramidal de la SS

Empezarán las obras en La Paz -y lo van a hacer inminentemente- y "ante los inconvenientes y para facilitar la estancia a los enfermos", los desviarán de manera humanitaria al Zendal.  Después, cuando todo ya haya pasado, y las jugosas comisiones por la macroobra repartidas, también se hará la ampliación del muy cercano Ramón y Cajal, otro hospital construido como el culo y separado de la Paz por la M-30, que encima en ese tramo va en trinchera. 

Hay Zendal para rato. Se ha repetido el modelo de las estaciones de trenes "provisionales" con las que ADIF infectó todas las ciudades de España mientras prometía jugosas recalificaciones para pisos en los terrenos desafectados de servidumbre ferroviaria. Esas estaciones "provisionales" ya cumplen décadas, sin que todavía se haya visto ni plantado la primera piedra de la estación "definitiva", exactamente igual que con los famosos barracones en los patios de los colegios públicos. 

Como siempre en estos casos, lo más divertido va a ser ver cómo todos esos medios que hoy se están mofando -y con razón- del Hospital de propaganda Isabel Zendal modularán su discurso a medida que uso como Hospital satélite de otros grandes hospitales -prácticamente todos tienen planes de ampliación- se normalice, todo dentro del teatrillo informativo que es Madrid. Y lo modularán porque volverá el Acto de Fe consistente en decir "la mejor sanidad pública del mundo", "líderes mundiales en transplantes", y toda la mierda goebbelsiana que rodea la Sanidad en este país. Si no fuese así, hoy estarían diciendo que es indigno llamar hospital a lo presentado hoy, pero nadie lo hace. 

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(Relacionado con lo anterior) Esta línea regular de pasajeros va a durar menos que el AVE Toledo-Cuenca, suprimido a los diez meses de su lanzamiento porque iba vacío siempre.

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Con la obra soviética del Túnel ferroviario de Pajares inservible más de una década después de ser horarada, y en gran parte por las tremendas filtraciones de agua, el Estado se pone a hacer más túneles en la zona, esta vez para mejorar la seguridad de los túneles para tráfico por carretera. Lean con detalle la declaración de impacto ambiental positiva, que es una vergüenza cómo está redactada y lo que dice. 

Ya verán cuando caiga el agua a chorretones y por encima de cualquier caudalímetro, y los sobrecostes de una carretera de explotación privada.

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Hay que reírse sin ningún tipo de moderación ante las sucesivos intentos de La Montaña por intentar ser algo más de lo que es. La única región del norte de España que ha considerado necesario hacer un "Museo de Nosotros" (Museo de Cantabria) no ha tenido suficiente, y quiere más. Mucho ojo a los próximos descubrimientos de puertos fenicios, e incluso íberos.

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Maravilloso: la línea 9 del metro de Barcelona acumula ya 5000 millones en sobrecostes. Por supuesto, está sin acabar, y se antoja que todo el tramo por Sarriá también será complicado. Me imagino las grietas en edificios, y los habitantes poniendo querellas millonarias. Si ya ha pasado en el Carmel....

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Lacrimógena historia de whitetrash de la periferia madrileña. Lo más normal de casa, normalizado: divorciada con tres hijos, otro de comportamiento obsesivo-compulsivo manifestado en grafitear, dos adolescentes que queman cosas (y son exculpados por el periodista, al que le parece normal), y un tío de 26 años con un dogo argentino y que mata a golpes a otro. 

Un pueblo como otro cualquiera. Como otro cualquiera de Madrid, quiero decir. 

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En el noroeste de Murcia pueden estar siete meses sin ver ni una gota de lluvia, y eso ya ni es noticia. 

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Es increíble la cara dura que algunos le ponen a la vida: este buscavidas busca la paguita por un recurso emparentable a esos que aducen "contaminación electromágnetica" y similares. Es como de tebeo Bruguera, de Vázquez. 

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Urbanizar, construir, cementar. No importa donde, siempre se presentará como "inversión". 



sábado, 13 de diciembre de 2014

El efecto Guggenheim en La Mancha

La Torre del Vino, Socuéllamos (Ciudad Real)
Ha vuelto a pasar. El aviso lo dejó el lector @pedromalone en el anterior post dedicado a estos temas, y yo no daba crédito a lo que he ido viendo desde entonces. El pasado 10 de diciembre se inauguró el enésimo adefesio arquitectónico en un poblachón que quiere ser ciudad, y que difícilmente lo conseguirá por ideas como esta.

Es Socuéllamos un poblachón manchego de 13000 habitantes, compuesto principalmente de casas bajas. Junto con localidades vecinas como Tomelloso -que hace de capital comarcal- es conocido, si lo es por algo, por su vino, ese vino manchego que se mide por cientos de miles de hectolitros y rara vez en términos de calidad.

Ahí, en medio del paisaje plano de La Mancha, han levantado una torre de 40 metros de altura (once plantas) que se ve desde toda la comarca. Una torre que ha costado 4´5 millones de euros y cuyos costes de mantenimiento e incluso su viabilidad se antojan imposibles desde el mismo día de la inauguración, cuando el mal ya está hecho. Entonces la pregunta es ¿cómo se ha llegado a construir algo así?

Un diseño muy cuidado
La locura comenzó en 2008, no por casualidad el primer año de la crisis, ese donde algunos todavía negaban su existencia, minimizaban su impacto y duración o apostaban por políticas keynesianas de estimulación de la demanda con dinero público. Ese en el que la clase dirigente seguía como esos borrachos que siguen en una fiesta en un piso que no es suyo cuando ya han quitado la música y ha pasado la Policía a desalojar.

La idea vino del Plan de Dinamización Turística "Rutas del Vino", que en sí mismo parece una idea equivalente a la que hay en otras zonas vinícolas: el problema es que en Borgoña, Napa o Le Langhe jamás harían una torre de 40 metros de altura. Estamos hablando, una vez más, de una especifidad española. O excepcion cultural, si la quieren llamar así. 

Leyendo la noticia del proyecto inicial, es imposible no reparar en la propaganda habitual del conchabeo entre arquitectos y políticos, trufada en esta ocasión (¡quien sabe!) con la verborrea habitual del mundo del vino: 

La Torre -Mirador, es una apuesta rotunda y decidida por el turismo de la comarca: un auténtico regalo para los sentidos. De unas características arquitectónicas totalmente innovadoras y con un carácter moderno y funcional sus 32 metros de altura, ofrecerán una visión única de los viñedos de La Mancha, la inmensidad de la llanura manchega es un espectáculo por sí misma: mares de vides a los pies del viajero, combinados con interminables puestas de sol, el horizonte enrojecido sobre un manto verde y un cielo tan hermoso que es difícil de calificar
Si leen el anterior enlace, auténticamente descacharrante, verán los primeros renders del proyecto, y más o menos lo que se ha acabado materializando: la torre-mirador, y dos edificios anexos -aún por acabar- donde estarán los fundamentales "Museo Etnográfico de Socuellamos" -vean el pliego de condiciones, increíble- y la Oficina de Información Turística, que "no será un mero centro de acogida de visitantes, expendedor de folletos, sino que en permanente colaboración con el Museo será una poderosa herramienta para dinamizar el turismo y sensibilizar a la población local".

Difícil creerlo a la vista del resultado. Como pueden apreciar, el proyecto inicial preveía un color carmesí (¡ese vino! ¡viva el vino!) que ha desaparecido en el engendro final resultante, una especie de torre de vigilancia de institución penitenciaria, con hormigón y acero visto. No es que el color hubiese evitado esa asociación de ideas, pero al menos la habría disimulado algo más. 

Vista desde la Torre a la antigua playa de vías férreas. El "mar de viñas"
Pero ¿de que estoy hablando al usar la palabra "disimular" con una torre de 40 metros en medio de una planicie? Aquí la pretensión es que se vea y no tanto ser ese cacareado mirador. Estaría bien saber hasta qué punto han ejercido poder las querellas pueblerinas con los otros poblachones de la zona. En Italia se usa la palabra campanilismo (de campanile, la torre de la iglesia) para este tipo de disputas ridículas, siempre basada en "la mía es más grande".

Vean cuanto de eso hay en la inauguración, a la que acudió la presidente autonómica María Dolores de Cospedal, que en la gran mayoría de las ocasiones ha privilegiado este cargo sobre el de Secretaria General de su partido. Y, en todo caso, jamás ha tenido problemas en compatibilizar ambas cosas, porque la que vale, vale. ¿Vale?

"Somos el mayor viñedo del mundo y tenemos el mejor vino del mundo" Campanilismo puro y duro. Por supuesto, cuando uno atraviesa La Mancha tiene esa sensación: la de un sitio bendecido como Burdeos, las terrazas del Rhin o la Borgoña. Un territorio donde se conjuga el patrimonio histórico con una cuidada sensibilidad hacia el entorno, por parafrasear un hipotético folleto turístico. 

La estructura de inspiración carcelaria (¡un saludo a Foucault y su panopticon!) tendrá unos costes de mantenimiento de 410.000 euros anuales, por solo ¡6.000 en ingresos! No son las cuentas de esos enemigos de España que siempre aprovechan estos magnos acontecimientos para cargar contra nuestro bello país, sino las del propio interventor municipal. Por tanto, susceptibles de ser peores. 

Según se lee, el ayuntamiento de Socuéllamos ya tiene una abultada deuda de 11 millones de euros (recuerden: 13000 habitantes, salen a 800 euros cada uno), pero eso no es óbice para que las corporaciones municipales se hayan embarcado en lo que, en palabras del actual alcalde, "es la intención de crear un símbolo, un buque insignia dinamizador del turismo" 

El conocido como efecto Guggenheim adquiere en La Mancha la condición de una torre de penitenciaria, gris y con forma de periscopio. Todos quieren ser capital. Si los vascos han podido, ¿por qué no nosotros? Al final y al cabo, se trata de “un museo único en el mundo. Posee unas instalaciones extraordinarias que no existen en otros museos". Ajá.
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Notable fotogalería con los contenidos de la Torre del Vino. Ojo al panel con la pregunta ¿Qué es el vino? O ese otro con Refranero popular.  
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(Actualización dos días después) Me informan desde la zona que el alcalde de Socuéllamos (Sebastián García, PP) lleva múltiples legislaturas en el cargo, tantas como ayuntamientos democráticos se han constituido. Y que su hijo, mira que casualidad, es el gerente de la Torre del Vino. 
 

jueves, 5 de junio de 2014

Sobre las ciudades de llegada

Grindtorp (Täby, Gran Estocolmo), un sitio como los descritos
Se ha publicado en España, con cierto retraso -la edición original es de 2010- el notable libro Arrival City: The Last great migration, un destacado libro obra del canadiense Douglas Saunders, de profesión periodista y, a juzgar por este libro, uno de los buenos de su gremio.

El libro presenta, con una prosa fluida y sin apenas resultar monótono o aburrido, varios casus de lo que  el autor denomina con el neologismo ciudad de llegada, que no es otra que el primer asentamiento en la gran ciudad para los emigrados desde el campo. A pesar de incidir en el repelente abuso anglosajón de presentarnos a familias enteras con su nombre o filiación, el libro contiene un montón de ejemplos y circunstancias fácilmente extrapolables a cualquier ámbito.

No es casualidad que el autor sea canadiense: el gran país -por extensión- norteamericano ha demandado siempre más y más población foránea para ocupar y ocuparse de los vastos recursos de su territorio, empezando por el principal: el terreno. Sin embargo, no es un libro que trate de la experiencia canadiense, apenas reflejada en un casus, y de los menos transcentes. Es un libro con una pretensión global, en gran parte conseguida.

La tesis principal es que el mundo está viviendo la última gran migración del campo a la ciudad, y que esto traerá múltiples consecuencias. Ya se está viendo en China, donde se calcula que hasta 400 millones de personas desempeñan oficios manuales en las grandes aglomeraciones propiciadas por la dictadura comunista, pero que realmente no están establecidos en ellas, y si muy vinculados todavía a su pueblo, donde envían y dependen de sus remesas urbanas. Y lo mismo con la India.

Si estos lugares les parecen exóticos y alejados de su realidad cotidiana, también sale Europa. Uno de los pasajes más notables -de hecho, está muy bien escrito y presentado- nos lleva al confín polaco con Bielorusia, donde las explotaciones agrícolas están siendo abandonas y concentradas para que sean rentables, propiciando un éxodo a la ciudad, en este caso extranjeras: gran parte del supuesto milagro económico polaco, al igual que el español de los 60, consiste en haber enviado a todos estos agricultores a otros países, desde donde envían importantes remesas a las regiones más desfavorecidas del país.

El libro carece de gran aparato de notas -está escrito por un periodista, y no es pretencioso a pesar de un desasosegante comienzo- y de grandes teorías; de hecho, solo afronta el contexto histórico de las migraciones campo-ciudad a partir de la página 150, y tampoco muy bien (la Revolución Francesa la hicieron campesinos, ejem), pero esto no significa que sea vacuo: es muy apreciable la forma en la que va dejando teorías y explicaciones muy plausibles en cada caso presentado, nunca demasiado a la vez, nunca nada intranscendente.

Una parte importante del libro, y el tratamiento diferenciado más extenso, está dedicado a Estambul y los gecendoku -arrabales de inmigrantes en una de las grandes ciudades de llegada del mundo-, hasta el punto que al lector le queda la duda de que no haya sido un proyecto de libro paralelo que no germinó. Es el capítulo más ambicioso, y fracasa en gran parte por la pretensión de mostrar el fenómeno como el germen de todos los cambios en Turquía, el país que muchos países en desarrollo toman como referente.

El libro ofrece una visión del fenómeno en general muy positivo -con grandes elogios a la experiencia española, brevemente representada con el ejemplo de Parla (Madrid)-, con agudas lecciones sobre lo mal que les ha ido a los países que han intentado acabar o regular con las ciudades de llegada que, según lo expuesto por Saunders, si son flexibles y permiten a sus residentes adquirir la condición de ciudadanos y propietarios -todavía ambas cosas van muy asociadas-, contribuyen a la prosperidad del país y de sus individuos.

Es difícil rebatir esta tesis: allí donde el Estado se ha dedicado a combatir el fenómeno inexorable de la emigración del campo a la ciudad -en 2006 el 50% de la humanidad vivía en ciudades, para 2050 será el 80%-, el Estado ha fracasado o se ha quedado atrasado. Como es sabido, emigran los mejores, entendido esto no como algo meritocrático, sino como los más valientes o dispuestos a arriesgar, y toda esa energía, o se deja fluir libremente, o se vuelve levantisca. Ahí están muy bien puestos los ejemplos del gran suburbio teheraní de Emanzadeh´Isa, la horrible ciudad de la miseria chavista de Petare en Caracas o Mulund, en Bombay, donde se confinó a los musulmanes indios del estado colindante.

El libro no abunda en experiencias de como influye el urbanismo en el éxito o el fracaso de estas ciudades de llegada: si que tiene protagonismo en los ejemplos descritos de Les Pyramides en Evry (Gran París, el municipio donde fue alcalde el ahora famoso Manuel Valls), la típica utopía urbanista de los años 60, ideada de espaldas al ciudadano y edificada en honor del motor de explosión. Convertida rápidamente en una cárcel para sus habitantes porque todo es peatonal y no se pueden abrir comercios;  esos comercios con el que los inmigrantes prosperan a base de vender bienes o servicios a sus iguales, y que tan bien podemos comprobar en la realidad española.

Otro ejemplo traído por Saunders, y muy acertadamente, es el de Slotervaart, arrabal del Gran Amsterdam construido en los mismos tiempos y las mismas premisas utópicas que Les Pyramides. Fue ahí donde vivían los que después asesinaron a Theo Van Gogh, y donde las autoridades de la próspera y sin problemas financieros Holanda arrasaron todo el barrio para dar equipamientos y dejar que fuese un ghetto para inmigrantes, con medidas útiles como construir bloques asequibles para clase media holandesa, y que las escuelas dejasen de ser la extensión académica del ambiente rural que los padres emigrantes se habían traído de Borneo, Larache o Surinam.

Lo mejor del libro es que, presentando geografías exóticas o lejanas, no es difícil reconocer trazas comunes a cualquier país o ciudad que haya actuado de polo de atracción de inmigrantes; es un relato de éxito muy seductor y esperanzador, donde señala claramente el problema común -los turcos de Alemania no se han integrado porque jamás les han ofrecido ciudadanía, ni siquiera a los ya nacidos en el país- y también una conclusión muy evidente: la ciudad de llegada, si es dejada fluir libremente, es una ciudad de paso, puesto que se prospera hacia otras metas o lugares, dejando sitio en ella -mientras mejoran sus condiciones, puesto que nada te hace cuidar más las cosas que ser propietario de las mismas- para los nuevos recién llegados.

El tema escogido es fascinante, y es una pena que no se citen casos como los de Jeddah, la ciudad del mundo que más ha crecido, y lo ha hecho trayendo a gente de fuera de la petromonarquía medieval saudita, atraida por las altas subvenciones a la vida; o el paso testimonial por África, con el análisis de un arrabal de Kenia y unas referencias oportunistas y muy poco acertadas sobre Egipto y la conocida como primavera árabe. ¡Con lo bien que hubiese quedado para los fines del libro referencias a Lobito, en Angola, o el cruel ejemplo de Lagos, la megalópolis peor planificada del mundo!.

Como es un gran libro, ha tardado cuatro años en llegar al lector español; como es un tema que no nos importa en un país que durante varios años atraía más inmigrantes que ningún otro de la UE, ha tardado cuatro años en traducirse y publicarse -por cierto, sin ningún error y muy bien volcado al castellano-; como es un gran libro, no lo leerá nadie. Pero eso ya es otra historia.
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Algún día un historiador hará una buen resumen de este época y reparará en cosas como esta: subvenciones de dinero público (¡hasta 8500 euros!) para montar -y quemar, claro- hogueras de San Juan.¿Donde? En #gallegogrado, pero podría ser en cualquier otro sitio de España.
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Berlanga y Azcona se quedaron cortos. 
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El Museo Íbero de Jaen, otro más de esos equipamientos culturales fracasados, porque jamás contaron con un estudio de viabilidad, y sólo como vehículo para cobrar comisiones por la construcción y colocar a familiares como bedeles, para que esten cotilleando en las salas. Ojo al título de la tesis que está preparando el arquitecto. Es todo como de risa.


viernes, 17 de enero de 2014

Un puerto con un futuro negro (y VII)

El primer Musel, antes de los tráficos siderúrgicos
¿Es posible que haya sido tan mal diseñado e ideado el superpuerto soviético de Gijón? ¿Cómo se pueden haber cometido tantos desastres, apenas parcialmente esbozados en esta larga serie? La respuesta es sí, parcialmente. Lo hecho hasta ahora tiene difícil solución, lo que se trata es de lograr encauzarlo para que la mole y su presencia en el mar y en la tierra sea lo menos sangrante posible. Arreglar el daño hecho.

No será así en la playa de Gijón. Se trata de un inusual arenal por lo grande -en términos cantábricos- y, especialmente, por lo urbano. Ya en los proyectos previos a la construcción del nuevo dique de cuatro km. se contempló una propuesta que sencillamente dejaba la playa convertida en una piscina, y se descartó finalmente. En el proyecto construido, el arenal se ha convertido en una piscina, pero no por la ausencia de olas, sino porque en pleamar queda completamente sumergido.

Pasó este verano en plena temporada turística -Gijón combina de una manera extraña y bizarra tener industria pesada con un turismo de masas concentrado en dos meses de verano- y causó gran conmoción. A lo mejor los lugareños pensaban que la macrobra portuaria, con ayuda de la Virgen de Covadonga, no iba a tener incidencia el único icono genuino de la ciudad. Como se lee aquí, alguna todavía lo relaciona todo en un melting pot que ríase usted de la fabada y sus pesadas digestiones.

Carta de navegación de Gijón, antes de  El Musel
Lo peor, como siempre en estos casos, ha sido la propaganda interesada. Desde las autoridades se dice que es "un fenómeno natural" -tanto que no se conocía desde que se tiene memoria, archivos o registros- e incluso un comité de sabios (para la ocasión, reunidos con fotógrafo) son capaces de afirmar sin rubor que la obra portuaria ha sido beneficiosa para la playa. Me pregunto con qué habrán untado a esos mentirosos.

Este es uno más de los ejemplos -quizás el más visible para la masa- del "daño hecho". Sin embargo, queda mitigar el daño económico de la obra de El Musel, que va camino de los 4500 millones de euros devorados -incluyendo el nuevo trazado ferroviario a la meseta- sin que se haya movido ninguna mercancía nueva, más allá de la arena de la playa de Gijón.

Esperen. No todo es negativo. En los últimos meses se han autorizado los primeros trabajos (de manera urgente, yo creo que para que la vergüenza no salte a nivel nacional) para unir la regasificadora a la red general, distante 30 km, y a ver si desde ahí se enchufa al decadente mapa de ciclo combinado español; se ha avanzado un poco en el proyecto de estación intermodal (contenedores+tren+transporte por carretera) en la ZALIA; se han abierto nuevas lineas regulares de ferries a Inglaterra e Irlanda: subvencionados, sí; y esta curiosa noticia, sin duda de propaganda -el propio redactor muestra su extrañeza- sobre un aumento espectacular del tráfico de graneles a última hora,  para cerrar el balance del año un poco mejor,  pero lejos de las mejores cifras registradas. Antes de la ampliación, claro. 

Me gusta esta imagen de la ZALIA como un cráter
Hasta tal punto circula el Prozac por El Musel que, la propia y enchufada presidenta del puerto, deja este titular para la historia de una infraestructura endeudada hasta lo imposible, a la que le salen problemas por todas partes y preguntas pertinentes ("¿Es la ZALIA algo estratégico?") que se tenían que haber hecho antes, pero que aterra que se planteen ahora, especialmente por si la respuesta es negativa.

La realidad, obviada por las instituciones, la dice claramente este especialista tal cual es: "no creo que antes de 15 años esté terminado todo el puerto". Si bien es cierto lo que dice, que una infraestructura así se planifica a años vista, no es menos cierto que Castilla nunca será Alemania, y que este puerto ideado para competir con Rotterdam (se lo juro, y si no lean íntegro este interesantísimo enlace) jamás operará a ese nivel, sencillamente porque no hay hinterland, y que aquí lo que ha habido es exceso de grandonismo, ambición, insensatez, y despilfarro puro y duro.

Qué asco de placa. De todo.
No hay hinterland en Castilla, y ni siquiera en Asturias. La región y la ciudad (miren esta espeluznante noticia) pierden habitantes en una continúa sangría que sólo se acentuará con el paso de los años, bien sean esos quince aventurados por el experto, o esos veinte o treinta que se comerá el ajuste de la Gran Recesión, en acertada definición de Vidal-Foch. Mientras tanto, el puerto soviético seguirá ahí, con toda probabilidad vacío e infrautilizado.

Respondiendo a la pregunta del inicio, una ampliación del puerto, más una zona logística, más una nueva conexión con la meseta, tenían su atractivo y su viabilidad, pero no el macrodique construido, la macroZALIA y el doble túnel de 22 km. bajo la montaña ideado para AVE. Sin uso alguno. Ni por territorio, ni por evolución demográfica, ni por simple escala el Puerto de Gijón, "diseñado para competir con Rotterdam", será nunca viable. Sin embargo, seguirá estando ahí. Y la playa sin arena. Un puerto con un futuro negro.
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[Actualización del 30/01/2014] Autorizan construir el gasoducto que tiene que unir la inútil regasificadora de El Musel porque "hay riesgo de colapso de la red en Asturias". El informe lo ha hecho Enagás, la misma empresa que posee la planta del puerto de Gijón.Yo creo que no hay que explicar nada más, ¿verdad? [Actualización del 03/03/2014] Unos días después, ya está hecha la información de propaganda. ¡Es todo tan bonito!
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En Japón piensan en un tren de levitación magnética que unirá Tokio con Osaka en ¡una hora!.  Eso sí, sería para 2045 (dentro de 32 años), a un coste descomunal y en un contexto de pérdida de población. Al menos se plantean estas cuestiones, no como en España.
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Interesante artículo sobre la situación de los cinco aeropuertos andaluces.
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El terrorista y líder sandinista Daniel Ortega -que varias veces ha intentado perpetuarse en el poder, y al final lo ha logrado- dijo esto cuando vendió su país a los chinos: "¡Llegó el día, la hora de alcanzar la tierra prometida!". La capacidad de corrupción del comunismo no tiene límites. Me dice gente familiarizada con el país que por las calles de sus ciudades y pueblos penden efigies enormes de Chávez y del propio Ortega.
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A pesar del tono catastrófico de la noticia -muy propio del inframedio donde sale-, a mí me parece bien.  21% del IVA al cine, y que así por lo menos que vuelva al Estado algo del dinero que se gasta en mantener a Maribel Verdulera y sus correligionarios.
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Muy interesante artículo sobre cómo las restricciones presupuestarias han modificado -para mejor- la estrategia militar global de EE.UU. De eso saben mucho en Irán y el reciente e histórico acuerdo.
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"La casa natal de Picasso, en Málaga, añadirá a su colección soldaditos de plomo, un zapato de piel marrón y un alfiler que pertenecieron al artistas cuando era niño, donados por Maya, su hija mayor". Es la misma ciudad donde se va a instalar una franquicia del Pompidou (el Malaguidú) y que se quiere vender como polo cultural....
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Estaría bien que los días tuviesen 36 horas, o vivir dos vidas seguidas para poder leer todo esto, o siquiera estar al tanto. Cada vez es más imposible. 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Un puerto con un futuro negro (VI)

Las primeras 107h de Zalia. La ciudad de Gijón, al fondo
Zalia (Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias)  es como se ha denominado lo que pretendía ser el puerto seco al lado del puerto húmedo, y que en muchas magnitudes ha terminado superando al puerto soviético de El Musel. Especialmente, por su ruinosa concepción, por su inexistente uso y por su grandonismo

Como si Gijón fuese Rotterdam, y Castilla nada menos que Alemania, se concibió asociado a la obra de El Musel un gigantesco polígono industrial a pocos km. del puerto. Como en el primer capítulo de esta inacabable serie, no les voy a abrumar con cifras y datos: vean las fotos y comparen el tamaño de la "actuación urbanística" con el de la ciudad o incluso con el de la siderurgia adyacente, que mide por sí sola dos km. 
Chatarrería preexistente a la Zalia

De las 413 hectáreas planificadas (más de cuatro millones de metros cuadrados) al final sólo se ha arrasado campo para 107 hectáreas, ya equipadas con sus viales internos, pero sin ningún acceso más allá de los caminos rurales. Y eso que una autopista pasa al lado. O que el puerto dista cuatro km. en línea recta. No hay nada, salvo las lenguas de asfalto y el terreno descarnado de los polígonos-fantasma, aún más descarnado por el verdor que le rodea. 

Los accesos corresponden a diferentes órganos administrativos y, como es tradicional en la región, jamás se licitan conjuntamente con la obra principal, esperando arañar más dinero del estado central, que en esta ocasión se ha negado en redondo a este tipo de extorsión basado en hechos consumados. Lo ha hecho con el acceso por carretera y con el ferroviario, aunque algunos oyen lejanas voces europeas sobre redes transnacionales.

Accesos imaginados con coste y estado
La Zalia, o la zona de actividades logísticas para toda la mercancía descargada en el puerto que no tiene nuevos tráficos, está al borde la quiebra. Aislada y endeudada. Sólo los accesos que corren a cargo del Gobierno Regional cuestan 150 millones de euros, y se prevé pagarlos de aquí a 15 años. De lo que iban a ser dobles viales sólo queden proyectos de viabilidad dudosa de un único víal. Y para tráfico de camiones.

Puertos del Estado posee el 45% de la sociedad Zalia, a través de las participaciones del Puerto de Gijón y el Puerto de Avilés, que se quiere desmarcar del proyecto. El resto, la sociedad pública de administración del suelo de Asturias. Sólo se ha vendido una parcela de 4500 metros cuadrados a la patronal del transporte por carretera, y hay 700.000 metros cuadrados de "suelo industrial" -realmente, suelo- en oferta. Hagan cuentas.

Las obras ejecutadas se hicieron a cargo de un crédito bancario de 96 millones de euros, del que ya se ha gastado 80 millones en asfaltar terreno rustico y desbrozar. Se tiene que devolver ese crédito antes del verano. Ya saben cual es una cantinela recurrente de la patronal en todos los sitios: "falta suelo industrial", que suele ser "dadnos el terreno gratis, y con todos los servicios". Ahora hay 700.000 metros cuadrados que hay que pagar, pero ningún comprador.
Autopista y vial de Zalia. Con un saltito se supera.

Lo más paradójico de todo este asunto, vinculado al del puerto soviético, es que las obras del polígono industrial sin acceso y sin usos, se empezaron en 2008, cuando ya estaba encima la crisis. Aún así, se siguieron ejecutando -y consumiendo el crédito- a medida que avanzaban las noticias de la inactividad del puerto, su propia falta de equipamiento y de accesos. Han reproducido el problema del puerto, pero esta vez en tierra firme.

La solución es...bueno, no existe solución. Se han hecho las expropiaciones, se han dejado zonas de la zona rural "agraciada" con la inversión -dentro del término municipal de Gijón- arrasadas (leo en las crónicas que hay taludes artificiales de hasta cuatro metros) y bueno, el sitio está en el sitio más visible de la zona, pegado a la autopista de entrada a la ciudad de Gijón, que se quiere vender como destino turístico. Pero esa es otra historia, la final, de esta larga serie sobre la historia de una infraestructura de la que nunca se habla en medios nacionales, y que lleva tragados 4500 millones (1000 puerto+3000 variante de Pajares + 400 Zalia + 15 ramal Ence) para no tener nada acabado.
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Esta noticia tendrá repercusiones futuras y prolongadas. Angola, el país africano con mayor potencial en las próximas décadas, prohibe el Islam en todo su territorio.  [parece que la noticia era falsa, por eso siempre está bien poner la fuente]
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Parece mentira que estas cosas pasen todavía a día de hoy: el presupuesto de una obra sale a licitación en el BOE por un millón de euros, y se lleva la obra la empresa (y no una pequeña: Dragados) que presenta una oferta por ¡la mitad de lo licitado!.  
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Aún hay más de MafiAsturias. En general, los cazadores son gente muy primaria, pero no hay nada como poner un micrófono delante (y alejar el arma).
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A lo mejor recuerdan a Peio H. Riaño de esta mención en un post de hace años, del que me siento particularmente orgulloso. Ahora se ha recolocado en un medio de mala muerte, y sigue con la suyas. Que los museos sean gratuitos (¡el gratis total para todo como teoría subyacente!), que no hay catálogo de la exposición (¿para qué? ¿para que acabe saldado y los ejemplares regalados a amigos y compromisos tirados? ¿para que te regalen uno a tí?) y esta soberana tontería de colofón: "El modelo público que han ejecutado los responsables del Ayuntamiento convierten al ciudadano en contribuyente antes de la inauguración y cliente después"

Seguro que no diría lo mismo del puto cine español. Nadie lo hace, y es el caso que describe. En fin, otra hazaña más de este comunista de libro, otro integrante de la generación mejor formada de la Historia, y que a todas luces se muestra como un completo mostrenco del dogmatismo e ideologías caducas y trasnochadas.

viernes, 17 de junio de 2011

Un chivo expiatorio perfecto

Me gusta la Fórmula Uno y Suiza
Menudos tiempos que nos han tocado vivir, y lo peor está por llegar. A la creciente ola de antipolítica, donde en las últimas semanas se ha añadido un Borbón espetando un "minuto de la fama" a una plebeya ciudadana (tanta educación, tanto Máster en Canadá, y se acaba así) y un desafio golpista en la constitución del Parlament catalán -uno de los sucesos singulares más graves en los treintaypico años de Constitución y Estado Autonómico-, se añaden las tensiones sobre la deuda española (que se paga al mismo nivel que en el año 2000, añadiendo lastre a la improbabilísima recuperación) y un Tribunal Constitucional donde los jueces hacen fronda, tienen adscripción política y tienen que dirimir asuntos de vital importancia paralizados desde hace años.

Es un panorama de crisis. Y no de crisis económica. Cuando salgamos de esta, a ver que queda, porque mejor no entramos en el sistema sanitario (con Feijoo incapaz de reconocer que tiene su sistema en quiebra, y pidiendo auxilio en cualquier parte), la rediviva pinza IU-PP (voto útil), los paupérrimos datos de evaluación educativa en la siempre excelsa y excelente Comunidad de Madrid (un 2´7 en Matemáticas. Sobre base diez) o el inicio del desprendimiento de la careta por parte de UPD, la marca blanca del PP.

En fin, todo esto les parecerá mucho más importante, y sin duda lo es, que lo que está pasando la famosa familia Botín, muy recordada recientemente en múltiples carteles que portaban los zarrapastrosos e ingeniosos idealistas programáticos  que poblaban las plazas, porque apellidarse Botín y dedicarte a banquero es dejar ya preparado el chiste.

Como ya tuve ocasión de contar en otro lugar, hace un par de años un traidor consiguió robar datos de clientes, cuentas y cantidades en territorio suizo, concretamente del poderosísimo HSBC. Los facilitó a las autoridades francesas y estas, en mor de la buena colaboración, transmitieron los datos de los contribuyentes españoles a sus homólogos al otro lado de los Pirineos. Se hace lo mismo con los terroristas, ¿por qué no con los defraudadores?

A pesar de los requerimientos de la ciudadanía, de lo goloso del caso y de los nombre implicados, jamás se supo nada sustancial de los 659 defraudadores que todavía tenían que regularizar su situación con el fisco español, qué les voy a decir de los otros 1.300 cuyos delitos fiscales ya habían prescrito. Hasta ayer. Al parecer, en junio de 2010 -miren en enlace de antes para seguir la cronología- Hacienda ya comunicó a la familia Botín que sabían lo de sus cuentas opacas en Suiza.

Un año. Con un requerimiento formal para ponerse al día sobre las declaraciones de IRPF e Impuesto sobre Patrimonio entre 2005 y 2009, porque todo lo anterior ya había prescrito. Y había mucho anterior. Mucho. Según la explicación de los Botín, el origen de ese dinero está nada menos que en 1936, cuando Emilio Botín Sanz de Sautuola (Emilio Botín II, o Emilio Botín padre, según con quien hable usted) había puesto a buen recaudo parte del capital del banco, que ya se sabe que fue año tumultuoso en España.

Este auténtico español (ni para los nacionales ni para los rojos: la tercera España de Ortega y Marañón) murió en 1993, por lo que sus herederos han estado la friolera de ¡17 años! sin declarar esos bienes a Hacienda. Diecisiete ejercicios fiscales. Y lo han hecho porque les han pillado de lleno. Conscientes de la gravedad de la situación, regularización su situación ¡al mes siguiente del requerimiento!, en julio de 2010. Un capítulo más de la atribulada herencia de Emilio Botín II, que quizás tenga que ser revisada.

Pero, ¿cúanta era la cantidad defraudada? No se ha facilitado, simplemente la cantidad regularizada: 200 millones de euros por cuatro ejercicios fiscales. Hagan sus cálculos, pero sale una cifra fabulosa, mucho más allá de los "ahorrillos del abuelo". También que llevase setenta años defraudando a Hacienda, el y toda su familia, cosa que ningún medio ha destacado porque el Santander es un formidable inversor en educación, deporte (¡cuanto forma la Fórmula Uno! Probablemente "la persona que descubra la vacuna del SIDA" no esté estudiando, sino viendo los autos locos) y, eccoli qua, los medios.

¿Y cómo se ha llegado a saber esto? Bueno, esta es la finalidad de este modestísimo post, que nadie leerá. Al parecer, la Agencia Tributaria comunicó a Anticorrupción que, debido a que no ha tenido tiempo para comprabar si las regularizaciones (¡pagaron en un mes!) estaban bien o si todavía se adeudaban cantidades, ha solicitado una denuncia "preventiva".

Al parecer, todavía se está en fase de "acopio y análisis de la diferente documentación", que a los afectados no les ha sido posible aportar "toda la documentación requerida" (¿¿¿¿????), y que está se mide por metros lineales de estantería, redactada al parecer en "inglés y francés", con "complejidad en las estructuras patrimoniales" y un "elevado número de investigados". Lo normal cuando estamos hablando de cosas que se remontan a 70 años. Figurénse si removiendo no aparece algún maletín de Botín Sanz de Sautuola con el águila del III Reich.

La familia Botín ha dicho que ya pagaron todo lo que tenían de pagar, mientras los técnicos del Ministerio de Hacienda han dicho que han recibido un "trato de favor", al tener una segunda oportunidad para pagar voluntariamente, algo que se escatima al ciudadano corriente. El que tiene una cuenta corriente en un banco, digamos como el Santander, y no en una oficina en Suiza de un banco radicado en Hong Kong.

La denuncia sigue así: el juez de Anticorrupción ha designado a dos peritos de la Delegación Central de Grandes Contribuyentes, que deberán dedicarse exclusivamente a investigar el expediente y, al parecer, su ingente cantidad de papeleo. Se supone que actuarán independientemente y no estarán sometidos a presiones de ningún tipo en su labor, como los jueces del Constitucional, por ejemplo.

En fin. La noticia va mucho más allá, evidentemente. Su impacto internacional ha sido tremendo: el auge del Santander es algo que descoloca en las plazas financieras tradicionales, que no se explican el poderío de este banco -y cualquiera que conozca Santander podrá compartir esta incredulidad-, particularmente en Londres. Allí el Santander colocó hace poco como máxima responsable a Ana Patricia Botín, también heredera del abuelito que colocó los ahorros en Suiza hace setenta años, y que exige a los presidentes de los bancos con actividad en la City una estricta honorabilidad. Por esa misma razón se quedó fuera el famoso Alfredo Saéz (consejero delegado, ya antes en Banesto de Mario Conde), que tiene pendiente un paso por la cárcel dada su condena por el caso Olabarría. Actualmente hay recurso en el Constitucional -tercera vez que sale en este post- y Botín ha pedido el indulto a Zapatero.

Pero no es ese el impacto que me interesa destacar. Hoy está siendo la Junta General de Accionistas, que no hace falta explicar lo que significa, que para eso estamos en una economía de mercado. Perdonen el chiste fácil ahora que estamos tan soliviantados con el "no nos representan". Hoy. La Agencia Tributaria pasó el expediente a Anticorrupción el 13 de mayo, y el 23 de mayo -un día después de las elecciones- el fiscal jefe Anticorrupción iniciaba las diligencias que se supieron ayer, seguramente movido por su independencia y sin hablar antes con el Fiscal General del Estado, Conde-Pumpido, el mismo que hablaba con la embajada de EE.UU por el caso Couso y que es designado por el Gobierno.

Esta es la sucesión temporal. Por tonterías como estas sacaron al siglo y medio de tradición vizcaína del BBVA, que ahora está regido por un gallego de una aldea de Lugo que tenía una agencia de inversión, ya ven ustedes la movilidad social que hay en España. No creo que Botín acabe en la cárcel (el juez aplicará el artículo 305.4 del Código Penal, que evita el paso por la cárcel), pero va a quedar como un defraudador justo en el peor momento, justo cuando la masa algarada quiere un pim-pam-pum al que darle. Un muñeco de trapo relleno de billetes, que no es un político, y que por lo tanto es perfecto para esta función. Ya ven que calendario más apropiado, y cómo ha transcendido su nombre y el de toda su familia.

España, año 2011
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Camino de la anarquía. La noticia, en sí misma, es delirante, pero emparenta con esas de ganaderos gallegos que entran en un Lidl a volcar la leche francesa, y que tampoco son detenidos por la Policía. O simplemente molidos a palos.
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"Tras el carbón, el futuro está en el turismo". No se queden únicamente en lo de las pérdidas, sino en el paupérrimo número de visitantes: 1.821 personas en cinco meses, lo que da una cifra de unos 12 visitantes por día, sin descontar los días de cierre por fiesta y por el descanso semanal. Doce al día. Apunte: es uno de los museos más visitados.
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Y del otro atraso, ¿quien o qué os sacará? ¿por qué es secular?
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Una salvajada, fruto de la ignorancia y pensar que "renovable" es algo así como "maravilloso". Esto es peor que una térmica.
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Otra noticia para asustar viejas relativa a la capacidad militar China: un casco de portaaviones soviético con 20 años de antigüedad que jamás llegó a finalizarse. Además, EE.UU sabía perfectamente a dónde iba ese casco cuando permitió el Tránsito por los Dardanelos -hubo que hacer la vista gorda sobre el Tratado que regula el tráfico en el estrecho otomano- de esa chatarra soviética hace unos años. Uhhhhhhhhh, uhhhhhhhhhhh, China es una potencia militar........uhhhhhhhhhhhh, uhhhhhhhhhhhhh China va a superar a EE.UU...uhhhhhhhhhh