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viernes, 17 de enero de 2014

Un puerto con un futuro negro (y VII)

El primer Musel, antes de los tráficos siderúrgicos
¿Es posible que haya sido tan mal diseñado e ideado el superpuerto soviético de Gijón? ¿Cómo se pueden haber cometido tantos desastres, apenas parcialmente esbozados en esta larga serie? La respuesta es sí, parcialmente. Lo hecho hasta ahora tiene difícil solución, lo que se trata es de lograr encauzarlo para que la mole y su presencia en el mar y en la tierra sea lo menos sangrante posible. Arreglar el daño hecho.

No será así en la playa de Gijón. Se trata de un inusual arenal por lo grande -en términos cantábricos- y, especialmente, por lo urbano. Ya en los proyectos previos a la construcción del nuevo dique de cuatro km. se contempló una propuesta que sencillamente dejaba la playa convertida en una piscina, y se descartó finalmente. En el proyecto construido, el arenal se ha convertido en una piscina, pero no por la ausencia de olas, sino porque en pleamar queda completamente sumergido.

Pasó este verano en plena temporada turística -Gijón combina de una manera extraña y bizarra tener industria pesada con un turismo de masas concentrado en dos meses de verano- y causó gran conmoción. A lo mejor los lugareños pensaban que la macrobra portuaria, con ayuda de la Virgen de Covadonga, no iba a tener incidencia el único icono genuino de la ciudad. Como se lee aquí, alguna todavía lo relaciona todo en un melting pot que ríase usted de la fabada y sus pesadas digestiones.

Carta de navegación de Gijón, antes de  El Musel
Lo peor, como siempre en estos casos, ha sido la propaganda interesada. Desde las autoridades se dice que es "un fenómeno natural" -tanto que no se conocía desde que se tiene memoria, archivos o registros- e incluso un comité de sabios (para la ocasión, reunidos con fotógrafo) son capaces de afirmar sin rubor que la obra portuaria ha sido beneficiosa para la playa. Me pregunto con qué habrán untado a esos mentirosos.

Este es uno más de los ejemplos -quizás el más visible para la masa- del "daño hecho". Sin embargo, queda mitigar el daño económico de la obra de El Musel, que va camino de los 4500 millones de euros devorados -incluyendo el nuevo trazado ferroviario a la meseta- sin que se haya movido ninguna mercancía nueva, más allá de la arena de la playa de Gijón.

Esperen. No todo es negativo. En los últimos meses se han autorizado los primeros trabajos (de manera urgente, yo creo que para que la vergüenza no salte a nivel nacional) para unir la regasificadora a la red general, distante 30 km, y a ver si desde ahí se enchufa al decadente mapa de ciclo combinado español; se ha avanzado un poco en el proyecto de estación intermodal (contenedores+tren+transporte por carretera) en la ZALIA; se han abierto nuevas lineas regulares de ferries a Inglaterra e Irlanda: subvencionados, sí; y esta curiosa noticia, sin duda de propaganda -el propio redactor muestra su extrañeza- sobre un aumento espectacular del tráfico de graneles a última hora,  para cerrar el balance del año un poco mejor,  pero lejos de las mejores cifras registradas. Antes de la ampliación, claro. 

Me gusta esta imagen de la ZALIA como un cráter
Hasta tal punto circula el Prozac por El Musel que, la propia y enchufada presidenta del puerto, deja este titular para la historia de una infraestructura endeudada hasta lo imposible, a la que le salen problemas por todas partes y preguntas pertinentes ("¿Es la ZALIA algo estratégico?") que se tenían que haber hecho antes, pero que aterra que se planteen ahora, especialmente por si la respuesta es negativa.

La realidad, obviada por las instituciones, la dice claramente este especialista tal cual es: "no creo que antes de 15 años esté terminado todo el puerto". Si bien es cierto lo que dice, que una infraestructura así se planifica a años vista, no es menos cierto que Castilla nunca será Alemania, y que este puerto ideado para competir con Rotterdam (se lo juro, y si no lean íntegro este interesantísimo enlace) jamás operará a ese nivel, sencillamente porque no hay hinterland, y que aquí lo que ha habido es exceso de grandonismo, ambición, insensatez, y despilfarro puro y duro.

Qué asco de placa. De todo.
No hay hinterland en Castilla, y ni siquiera en Asturias. La región y la ciudad (miren esta espeluznante noticia) pierden habitantes en una continúa sangría que sólo se acentuará con el paso de los años, bien sean esos quince aventurados por el experto, o esos veinte o treinta que se comerá el ajuste de la Gran Recesión, en acertada definición de Vidal-Foch. Mientras tanto, el puerto soviético seguirá ahí, con toda probabilidad vacío e infrautilizado.

Respondiendo a la pregunta del inicio, una ampliación del puerto, más una zona logística, más una nueva conexión con la meseta, tenían su atractivo y su viabilidad, pero no el macrodique construido, la macroZALIA y el doble túnel de 22 km. bajo la montaña ideado para AVE. Sin uso alguno. Ni por territorio, ni por evolución demográfica, ni por simple escala el Puerto de Gijón, "diseñado para competir con Rotterdam", será nunca viable. Sin embargo, seguirá estando ahí. Y la playa sin arena. Un puerto con un futuro negro.
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[Actualización del 30/01/2014] Autorizan construir el gasoducto que tiene que unir la inútil regasificadora de El Musel porque "hay riesgo de colapso de la red en Asturias". El informe lo ha hecho Enagás, la misma empresa que posee la planta del puerto de Gijón.Yo creo que no hay que explicar nada más, ¿verdad? [Actualización del 03/03/2014] Unos días después, ya está hecha la información de propaganda. ¡Es todo tan bonito!
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En Japón piensan en un tren de levitación magnética que unirá Tokio con Osaka en ¡una hora!.  Eso sí, sería para 2045 (dentro de 32 años), a un coste descomunal y en un contexto de pérdida de población. Al menos se plantean estas cuestiones, no como en España.
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Interesante artículo sobre la situación de los cinco aeropuertos andaluces.
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El terrorista y líder sandinista Daniel Ortega -que varias veces ha intentado perpetuarse en el poder, y al final lo ha logrado- dijo esto cuando vendió su país a los chinos: "¡Llegó el día, la hora de alcanzar la tierra prometida!". La capacidad de corrupción del comunismo no tiene límites. Me dice gente familiarizada con el país que por las calles de sus ciudades y pueblos penden efigies enormes de Chávez y del propio Ortega.
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A pesar del tono catastrófico de la noticia -muy propio del inframedio donde sale-, a mí me parece bien.  21% del IVA al cine, y que así por lo menos que vuelva al Estado algo del dinero que se gasta en mantener a Maribel Verdulera y sus correligionarios.
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Muy interesante artículo sobre cómo las restricciones presupuestarias han modificado -para mejor- la estrategia militar global de EE.UU. De eso saben mucho en Irán y el reciente e histórico acuerdo.
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"La casa natal de Picasso, en Málaga, añadirá a su colección soldaditos de plomo, un zapato de piel marrón y un alfiler que pertenecieron al artistas cuando era niño, donados por Maya, su hija mayor". Es la misma ciudad donde se va a instalar una franquicia del Pompidou (el Malaguidú) y que se quiere vender como polo cultural....
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Estaría bien que los días tuviesen 36 horas, o vivir dos vidas seguidas para poder leer todo esto, o siquiera estar al tanto. Cada vez es más imposible. 

lunes, 25 de mayo de 2009

Otra vez con la bomba de Corea del Norte

La falta de la más mínima cultura militar hace que el ciudadano medio trague cualquier tipo de mentira sobre armamento o geoestrategia. Es tremendo como una y otra vez medios supuestamente serios cuelan las mismas mentiras y las mismas amenazas fantasmagóricas, sin que nadie abra la boca y diga que todo es un teatro y una mascarada.

Por no irse muy lejos, baste recordar la intervención de Colin Powell en el Consejo de Segurida de la ONU, cuando la preparación diplomática del ataque a Irak en 2003. El inteligente militar sacó un bote minúsculo de cristal y dijo que con eso Irak podría hacer un montón de cosas. Por supuesto, no dijo que en cualquier tipo de arma lo importante es el vector de lanzamiento. Les pongo un ejemplo: si yo tengo una bomba-H y no tengo con que lanzarla, me explota en el mismo lugar. Irak no tenía ningún vector de lanzamiento (llegaron a sacar avionetas de cartón diciendo que con eso podrían lanzar un ataque en 10 minutos) y, como supimos después aunque Hans Blix ya lo decía desde hace tiempo, tampoco tenía ninguna arma química o biológica. Y de tenerla, no cabe en ese bote mostrado en aquella vergüenza que fue vender la agresión a Irak.

Colin Powell sabía de lo que hablaba. Después todos han dicho que la inteligencia militar les dio pruebas falsas, pero no es excusa suficiente en alguien que ha ostentado las cuatro estrellas y sabe de lo que habla, por mucho que fuese más político que militar. Sin embargo, Powell sabía a quien iban dirigidas sus palabras: a una inmensa mayoría de la humanidad que, cuando les dicen las palabras "misil" o "bomba" se imagina un pepino como los de las películas, capaz de llegar a cualquier parte, destruir cualquier cosa y, especialmente, muy fácil de conseguir, como si se comprase en un zoco. Y esa inmensa mayoría de la humanidad incluye puestos de muy alta responsabilidad.

Les cuento todo esto por lo que está pasando con Corea del Norte. El régimen estalinista vive de la ayuda internacional (sí señores, es así: igual que Cuba pero sin turismo) y claro, con la crisis económica esa ayuda se ha reducido. ¿Cúal es la manera de volver a reclamar atención y pactar sotto voce más arroz y frijoles para sacar de la hambruna a sus 25 millones de habitantes? La amenaza con armas fantasmagóricas de las que Occidente sabe perfectamente que no son ningún riesgo (salvo para los propios norcoreanos) y, sin embargo, sigue el juego el juego a la dictadura asiática.

Ya fue así en 2005-2006. La dictadura personalista de Kim Jong-Il anunció que tenía la bomba nuclear, que es como si yo digo que he estado en la Luna. Después, para demostrar que era verdad algo que a todas luces no es cierto, hizo estallar una gran carga de explosivos, de tal manera que se registrase el temblor sísmico. Y todos le dieron la razón: "tienen la bomba nuclear". Bueno, pues es men-ti-ra. Y Occidente lo sabe perfectamente, como también lo saben los rusos y los chinos, países con los que hace frontera. Cuando hay una explosión nuclear no basta con el temblor sísmico, que puede ser logrado con una gran carga de explosivos. Los nazis lo hicieron en 1945 en Pomerania, para intentar asustar a los soviéticos. La única manera de verificar la reacción nuclear es que se liberan a la atmósfera unos isótopos muy específicos, una especie de ADN nuclear. Bien, pues ya han pasado tres años y pico de la supuesta prueba nuclear norcoreana y todavía se siguen buscando esos isótopos.

La ocasión fue aprovechada por los norcoreanos para negociar unas ayudas muy ventajosas que han permitido languidecer a ese régimen oprobioso otros años más, pero se han cortado a raíz de la crisis económica. Como las economías de planificación centralizada son así, se avecina un invierno de hambruna, una circunstancia familiar para los sufridos coreanos al norte del paralelo 38, por lo que la casta dirigente vuelve a repetir la operación: ayer otra "bomba nuclear" y tres misiles tierra-aire. Los misiles tierra-aire no son misiles como los de las películas, esos que destruyen ciudades y bla-bla-bla, son misiles de tecnología soviética de los 60, muy gordos (para que se vean bien en las paradas militares y porque toda la tecnología soviética gastaba mucho combustible) y que si se lanzan sin un objetivo aéreo no pasan de fuegos artificiales, con colas de humo muy vistosas.

Bueno, pues hoy ya tienen los titulares muy gordos en todos los periódicos y telediarios. Una vez más, el analfabetismo militar hace estragos. Para más escarnio, hoy han vuelto a lanzar dos misiles, terribles, con un alcance de ¡130 kms.!, por lo que probablemente son una evolución de los Frog (código OTAN) soviéticos, unos misiles tácticos que sí, en puridad son balísticos, pero una vez más no son como los que aparecen en las películas ni los que nos venden los medios de comunicación. Hay que decirlo francamente: los misiles que tiene Corea del Norte, como los que tiene Irán, son una birria, como no se puede esperar menos de unos régimenes (el persa un poco menos) que viven en la edad de piedra tecnológica, la que han querido sus dirigentes para sus esclavos. Resumen: ni tienen la bomba ni tienen el vector de lanzamiento.

La historia de los misiles balísticos empieza en la Alemania nazi y de la mano de un absoluto genio del siglo XX y de la historia de la Humanidad como fue Wernher von Braun, que dio un salto de décadas en una tecnología de la que se intuían sus posibilidades y se habían hecho pruebas, pero que llevó a un estadio que aún hoy no pega nada con el nivel tecnológico de la II Guerra Mundial, igual que el Proyecto Manhattan y la bomba nuclear. Así fue que nada más concluida la guerra se lo llevaron con todos los honores a EE.UU y fue el artífice del proyecto Saturno, que llevó el hombre a la Luna. Los soviéticos se tuvieron que contentar con recoger lo que no se había volado en Peemünde, donde se fabricaban las V-2, y a partir de ahi y con sus espías en EE.UU desarrollar su propia tecnología de misiles balísticos.

El famoso Scud no deja de ser una V-2 estilizada y de muy poca precisión. Los misiles que tienen Irán y Corea del Norte son Scud modificados para ponerles más carga de combustible y, a veces, más carga útil militar, pero eso es lo más difícil. Ojo, estamos hablando de una tecnología de ¡1944!. Es absolutamente mentira que Irán o Corea del Norte tengan misiles que, con grandes esfuerzos, puedan ir más lejos de 1.500 kms. Sin embargo, nos venden la doble mentira de que cuentan con esos vectores de lanzamiento y, más mentira aún, que cuentan con algo más que explosivos para rellenar las cabezas. Entonces la pregunta es ¿por qué lo hacen?

Simplemente porque todo esto es un teatrillo para justificar altos presupuestos militares en una era en la que EE.UU no afronta ningún desafío estratégico, para justificar la presencia militar en Japón y Corea del Norte (sobran las razones, pero parece que siempre hay que buscar más, como en la agresión a Irak) y porque es muy rediticio vender el miedo a unos países que, en el caso de Corea del Norte, se han quedado en la Edad de Piedra tecnológica.
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¡Que aberraciones produce la política de la subvención! ¡Lo que importa es que sea nuestro! ¡Abajo cualquier otro criterio! ¡Viva la locura!