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lunes, 20 de mayo de 2013

Un submarino que no flota como metáfora

Isaac Peral, aladroque
Dentro de los 15 años de Despilfarro los militares, siempre en la vanguardia de la Historia de España, no se arredraron y, dando muestras de su inveterada valentía, se sumaron a la fiesta general. Compras y compras de material bélico por encima de las necesidades de nuestro país, envío de miles de tropas al exterior para ganar una soldada de 3.000 euros por cabeza y bueno, los típicos chanchullos de lo que ha sido siempre una casta privilegiada en cuanto a los mandos.

El muy buen periodista de El País Miguel González ha ido dejando buena muestra de esta trayectoria, todo lo contrario de balística: más bien de derrota. Comparen sino este artículo de nausebunda propaganda a cargo del supuesto experto en terrorismo Barbería con cualquiera que puedan encontrar bajo la rúbrica del elogiado periodista, otro de esos baluartes silenciosos del único periódico de referencia en España, y en las antípodas de los Yoldi, Maruja Torres o Miguel Mora, que ojalá siga el mismo camino de los dos anteriores.

Con Bono al frente de Defensa, España se comprometió a comprar misiles de crucero Tomahawk a EE.UU, quizás para abatir una lluvia de fuego y destrucción a cargo de ¿24 misiles? (más no se iban a comprar, y ya costaban 72 millones de euros) sobre cuatro chozas de negritos con Kalashnikov en el Sahel. Y ya en 2009, quizás porque le sonaban a feo (igual que hizo con las bombas de racimo) Carme Chacón anuló su compra.

Era el inicio de una espiral de renuncias, aplazamiento, empréstitos, créditos y compromisos en torno al tema de la compra de material bélico: como gran parte viene dentro de un consorcio internacional, nos hemos quedado en que el único Ministerio que no ha sufrido los "recortes" es el de Defensa: con la cifra del déficit apuntando al 100% del PIB en tres años, con seis millones de parados, el ministerio de los verde caqui sigue con el mismo presupuesto.

Y para pagar sus juguetitos.

Aquí, y en fecha de 2011, se explica muy bien: España se comprometió en contratos de compra de armamentos  por valor de 31.000 millones de euros cuando acabase el pago, dentro de unas décadas. Igual que la unidad de medida héctarea ha desaparecido en favor de campo de fútbol, para estas grandes cifras también hay que buscar unidades de medida comparables. En este caso, utilizará la T-4 de Barajas: costó 6.000 millones. Se podrían construir cinco iguales con ese dinero de Hazañas Bélicas. Pero mejor no demos ideas.

El 85% de esa descomunal partida ya estaba apalancado con el Partido Popular, igual que pasó con el Ministerio de Fomento. Está muy bien gobernar y presentarse como el mejor Gobierno del mundo -incluso chuleando a Alemania sobre el déficit, cuando se ponía la mano para fondos de cohesión- cuando todo se compra a crédito y comprometiendo la gestión de los futuros gobiernos.

Como se acabó la época de la ilusión del crédito a gogo, ahora toca redimensionar el gasto, lo que en lenguaje llano significa reducir la comprar, anular programas y pedir créditos para pagar créditos. En estas están las FF.AA de España desde hace tres años, afrontando intereses de demora y el precipicio de las increíbles penalizaciones por anulación que hay en el mundo militar.  Es lógico: un tanque o un submarino no es un bien fácilmente intercambiable.

El actual ministro de Defensa, un empresario del ramo, ofrece la zanahoria de "perdonarnos ahora y después os compraremos", difícilmente creíble dadas las oscuras perspectivas económicas de España para los próximos lustros, pero finalmente se ha recurrido a la ya comentada partida presupuestaria extraordinaria,  justificada por el que dirán en caso de darse de baja en los programas multilaterales de armamento.

El panorama, hasta ahora, no difiere mucho del de todos los sectores españoles. Tampoco lo va a hacer con lo que voy a exponer: es simplemente la historia de la chapuza y la incompetencia habitual en este país, muy dado a compararse con Francia o Alemania cuando el dinero corre, pero que cuando el flujo artificial se detiene, se queda como lo que viene siendo desde hace un par de siglos: un extraño híbrido entre África y Europa, que para eso conservamos dos plazas fuertes al sur del Estrecho.

En medio de un casi total silencio, hace un par de meses se decomisionó el buque insignia de la Armada Española, el portaaeronaves Príncipe de Asturias.  No es un buque viejo, al contrario: tenía 30 años, y este tipo de navíos pueden tirar otros diez años. La razón no es otra que la falta de presupuesto: su mantenimiento costaba 30 millones de euros al año, y necesitaba una reforma de 60 millones. ¿Solución? A la chatarrería. E incluso esto da problemas.

No tiene sustituto, porque el contenedor flotante Juan Carlos I, definido pomposamente como Buque de Proyección Estratégica, puede llevar los famosos Harrier del Príncipe de Asturias, pero realmente esta diseñado para nuestro papel en la sociedad internacional: llevar galletitas maría, mantas y deja tus aviones en Rota, que nos interfieren en nuestros sistemas con su software sin actualizar.

Peor aún que perder el buque insignia, y es muy probable que España -teniendo la soberanía sobre dos archipiélagos, por citar una única razón de peso- nunca vuelva a tener un portaaeronaves, es el caso de que, a día de hoy, sólo tiene dos submarinos operativos. Sus sustitutos, que ya tenían que haber entrado en activo, acarrean serios problemas, al margen de los presupuestarios.

Se da de baja al Marsopa, se intenta prolongar la vida del Tramontana, pero la verdad es que el primero de los S-80 padece graves problemas de diseño: es un submarino con sobrepeso. Puede parecer un chiste, pero es un problema gravísimo dadas las características del buque. Si un barco no flota, se puede mantener a flote; si un submarino no flota porque pesa demasiado, se va al fondo en cuanto haga la operación de inmersión. Y un submarino que no puede ir bajo el agua (sub-marine) es una broma pesada.

Los ingenieros que han diseñado el primer submarino contemporáneo español se han equivocado en sus cálculos entre 75 y 100 toneladas, una exageración sin paliativos, aunque sea el 4% del peso del navío. Nadie ofrece explicaciones, no se conocen responsabilidades. En la base del desastre está, cómo no, el orgullo nacional.

En el programa AVE Álvarez-Cascos se empeñó en que fuese un consorcio nacional el que se llevase el contrato de las unidades móviles, adjudicando a dedo a una empresa sin experiencia en la alta velocidad ferroviaria como Talgo el diseño de cabezas tractoras a 350 km/h, cuando en ningún lugar del mundo a finales de los noventa existían.

La exigencia nunca se ha cumplido: los AVE van a 300 km/h en algunos tramos, pero esa velocidad de adjudicación a 350 km/h la han alcanzado simplemente para decir que se puede alcanzar y cumplir el contrato. En Francia sí van a 350 km/h, y se nota en las distancias y el tiempo, los factores clave de la competitivad de ese invento del siglo XIX llamado tren.

El submarino es de la misma época, más reciente, pero se ha hecho lo mismo: adjudicar el contrato en exclusiva a un consorcio español, que ha demostrado su valía y capacidad entregando un buque con sobrepeso: un submarino que se hunde. Y pensaban que lo íbamos a poder exportar. Como el AVE, que se ha vendido a Arabia Saudí gracias a Corinna y bueno, esperemos a ver que tal funciona en el desierto.

Álvarez Junco, en su elogiado libro Mater Dolorosa,  dedica un capítulo metido a calzador a Isaac Peral y las dificultades insalvables que encontró en su época para su invento, llegando a afirmar que quizás hubiesemos ganado la Guerra de Cuba (y Filipinas) de haber hecho caso al murciano y haberse dotado la Armada de entonces con el submarino.

Es una exageración, esta claro, pero el libro trata sobre el relativo fracaso colectivo que fue el siglo XIX español y el ejemplo de Isaac Peral sigue siendo válido. También su invento para explicar este extraño país donde los submarinos se hunden por su propio peso. Por lo menos, los comunistas -y Llamazares es un diputado elogiable en toda su acción política, incluyendo esto- se lo toman a guasa.
***
El horrible edificio de Calatrava en Oviedo, del que me ocupé en su momento, esta ahora entre togas y litigios. De momento, ha salido que tuvo un sobrecoste brutal. Nada menos que cinco veces más de lo presupuestado.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Morirás en Barakaldo

Lugar exacto de la ejecución hipotecaria
Barakaldo es margen izquierda de Bilbao, donde antes había industria pesada y donde ahora hay pisos residenciales, otro ejemplo más del devenir de España, incluso en sus zonas menos españolas. Ayer una mujer de 53 años, que iba a ser desahuciada por no pagar su hipoteca, se suicidió tirándose del balcón de la casa que habitaba sin ser suya, justo a la altura de uno de los vestigios industriales de los antiguos altos hornos de la zona.

El suceso venía poco después de otros hechos similares a lo largo de la geografía española, especialmente destacado el de un kioskero de Granada que se había suicidado pocos días antes y en el momento de ser desahuciado por no poder afrontar una hipoteca de 240.000 euros; si, han leído bien: un pobre granaíno de la popular coplilla que, siendo kioskero, había contraído una deuda con el banco de esa cuantía.

Como este Gobierno -y también el anterior- gobierna a base de hechos luctuosos, como se ha podido comprobar tras los sucesos que llevaron a la muerte a cuatro jóvenes en una macro-party de Madrid en fechas recientes y la subsiguiente clausura y prohibición municipal de utilizar recintos públicos para estos eventos -que son los únicos en los que se puede emplear la hiperabundancia de estos edificios-, ayer el presidente de Gobierno ya anunció que intentará modificar la ley para que no se produzcan estos suicidios por desahucio.

Y eso que es registrador de la propiedad.

Todo esto es un despropósito. Dicen que hay ya 400.000 desahucios en España, y pocos me parecen por el volumen de crédito contraído para comprar ladrillo -muchas veces como segunda residencia o inversión- en los Quince Años de Despilfarro en España. Si hay 400.000 desahucios en España, hay al menos el doble de personas que sigue metiendo dinero en esa inversión llamada ladrillo, a pesar de que jamás va a ver retorno alguno de esa masiva movilización de capital hacia un bien inmueble, en muchos casos el ahorro de toda una vida: gente que paga por algo que ya no es que no valga el precio que alguna vez tuvo, es que directamente vale mucho menos.

Sin embargo, el que compró debe pagar. Para eso está la Ley Hipotecaria, con su especial consideración por el tipo de bien contratado, los plazos y la cuantía. Si no puedes pagar, se ejecuta la hipoteca, y no vale la dación en pago. No vale. Lo sabía el que compró la casa, lo sabía el banco y lo sabe el presidente del Gobierno registrador de la propiedad.

Tomemos como ejemplo el trágico suceso de Barakaldo. Según han publicado los medios, la suicida tenía 53 años y llevaba nada menos que 30 trabajando en la empresa de transportes local, actualmente en el puesto de responsable de recursos humanos. La ecuación de nuestro mercado laboral consistente en antigüedad en el puesto + relevancia del puesto arroja eso que están todos ustedes pensando: un sueldazo bajo cualquier perspectiva.

No se trata del caso de un kioskero granaíno ni de una familia de inválidos (en estos casos  es especialista el periódico 20 minutos, parece que los desahucios afectan especialmente a gente lisiada y con grados de incapacidad superiores al 66%), sino de una persona que mantenía su trabajo -y qué trabajo-, su familia y -aquí está la clave- su estatus social.

Militante y ex-edil socialista en Eibar, nadie en el barrio dice saber que estaba a punto de ser desahuciada. Difícil de creer habida cuenta que la casa llevaba en el mercado inmobiliario desde hacía un año, y más difícil de creer sabiendo lo cotillas que son los vascos -por pocos y por estar apretujados- hacia el vecino. Me da a mí que ha sido un nuevo caso de esa variante local, acendrada por décadas de conflicto político-social, de mirar hacia otro lado. ¿Que no sabían? Y un cuerno. Hasta la foto de la casa salía en Internet.

Al parecer, la familia consistente en hombre, marido e hijo de 21 años entró en la casa en 2006, y en el momento del deceso todavía debía 214.000 eurazos de hipoteca. Haciendo cuentas, la mujer suicida entró a pagar la casa con nada menos que 46 años, en pleno pico del boom inmobiliario, y seguramente para pagar una cifra altísima, por encima de los 250.000 sólo de hipoteca. Nadie informa de si tenían otra casa en propiedad -por el perfil de familia todo indica que sí-, o por qué se embarcó en el pago de otra nueva casa y de esa cuantía a esa edad.

En 2006 le quedaban 20 años de vida laboral y 250.000 euros de deuda. No parece una buena operación. Será que en 2006 alguien la encañonó a la altura de una sucursal bancaria y la obligó a suscribir una hipoteca por un bien construido al lado de un residuoo fabril, a razón de 12.000 euros al año. Ni siquiera esta me parece una cifra muy alta: si hubiese optado por el alquiler, serían algo menos de 1.000 euros al mes. Pero no, quiso ser propietaria bajo las condiciones de la Ley Hipotecaria.

Las noticias, centradas en los sensiblero y la gazmoñería más ramplona, no dicen cuando dejó de pagar la hipoteca, ni por qué dejó de hacerlo teniendo empleo, y muy bien remunerado. Tampoco por qué no optó por el alquiler. Sólo ponen fotos de sus vacaciones, seguramente en sitios más exóticos que Benidorm o Plentzia. Vacaciones pagadas a crédito, supongo.

Mientras el registrador de la propiedad de Pontevedra prepara la ley populista ad-hoc, quiero poner mi impresión del caso y su tratamiento mediático. Una persona que se suicida porque la van a desahuciar, teniendo hijos y familia sin ningún otro problema aparente, tiene un problema que va más allá de la índole económica.

La suicida de Barakaldo perpetra su acto porque es clase media que no asume su ida a menos: yo todavía no he visto ninguna noticia de ecuatoriano o rumano suicidado por la hipoteca, y bien que la sufren y en condiciones más penosas que una señora vasca con 30 años de empleo en empresa pública e incluso pasado como edil público en un municipio de más de 50.000 habitantes, no precisamente un pueblo. Ahí hay un problema mental, o de no saber afrontar la realidad.

La reacción de los medios va en el mismo camino. La suicida de Barakaldo encaja en el perfil de clase media con el que todo el mundo consumidor de medios se puede identificar, aunque dudo mucho que conozcan a una edil municipal: mediana edad, hijo ya criado, con deudas increíbles de contraer, y por cuatro paredes con ladrillo. Ahí está el drama y el éxito de esta historia. La empatía, digamos, aunque notarán que a mí no me ha afectado.

Estoy completamente seguro, y seguro que no discrepan mucho conmigo, que si el suicida hubiese sido un pobre emigrante, o siquiera un habitante de Albacete a nivel de pueblo, la noticia no hubiese tenido tanto impacto. La clase media española se suicida por no poder afrontar el pago de una hipoteca; ya, pero hay que ver qué tipo de clase media, qué tipo de hipoteca ha contraído y, especialmente, por qué no lo conocía el vecindario ni los allegados: por la vergüenza social.

El mismo mecanismo que empujó a tanta gente -y no banqueros encañonando a clientes por la calle- a adquirir propiedades que no se podían permitir, y que era el "no ser menos" que los demás, es el mismo que hace que nadie cuente sus penas con la vivienda; los inmigrantes, como no tienen problemas para contar sus penas económicas, no tienen porque pasar esa vergüenza social. Ahí está el drama personal de la ex-edil del PSOE suicida, al margen de los números de sus finanzas personales, que tampoco parecen tan diferentes de tantos otros ciudadanos que no han optado por la vía fácil del suicidio.

De hecho, creo que estoy escuchando el cuchicheo de sus vecinos durante el año en que el propietario de la casa la puso de nuevo a la venta y el trágico desenlace de esta historia. Esperen: lo estoy escuchando de verdad. Ninguno sabía nada. Seguro, seguro: la espiral del silencio, que en el contexto vasco adquiere siempre esos matices localistas y folcklóricos. 

Morirás en Barakaldo, especialmente cuando vienes de Eibar, tiene título de canción del rock radical vasco de los ochenta, que tanto vivió del desmantelamiento industrial y su mitología asociada. Sin embargo, ahora ya no hay bardos que canten esta triste historia, ni medios de comunicación ni clase política a altura de poder contar con sentido y en su contexto la historia de la ex-edil suicida con 53 años y 214.000 euros de deuda hipotecaria.
***
Coincidiendo con el Congreso del Partido Comunista Chino, El País -que está que da pena- publica esta noticia muy del gusto occidental: que viene el lobo. Si leen bien el panfleto, verán que está lleno de errores (un acorazado llega a poner), exageraciones y fantasías. Viene sin firmar, lo que demuestra un poco de vergüenza, o no se si será por la huelga. 

viernes, 17 de junio de 2011

Un chivo expiatorio perfecto

Me gusta la Fórmula Uno y Suiza
Menudos tiempos que nos han tocado vivir, y lo peor está por llegar. A la creciente ola de antipolítica, donde en las últimas semanas se ha añadido un Borbón espetando un "minuto de la fama" a una plebeya ciudadana (tanta educación, tanto Máster en Canadá, y se acaba así) y un desafio golpista en la constitución del Parlament catalán -uno de los sucesos singulares más graves en los treintaypico años de Constitución y Estado Autonómico-, se añaden las tensiones sobre la deuda española (que se paga al mismo nivel que en el año 2000, añadiendo lastre a la improbabilísima recuperación) y un Tribunal Constitucional donde los jueces hacen fronda, tienen adscripción política y tienen que dirimir asuntos de vital importancia paralizados desde hace años.

Es un panorama de crisis. Y no de crisis económica. Cuando salgamos de esta, a ver que queda, porque mejor no entramos en el sistema sanitario (con Feijoo incapaz de reconocer que tiene su sistema en quiebra, y pidiendo auxilio en cualquier parte), la rediviva pinza IU-PP (voto útil), los paupérrimos datos de evaluación educativa en la siempre excelsa y excelente Comunidad de Madrid (un 2´7 en Matemáticas. Sobre base diez) o el inicio del desprendimiento de la careta por parte de UPD, la marca blanca del PP.

En fin, todo esto les parecerá mucho más importante, y sin duda lo es, que lo que está pasando la famosa familia Botín, muy recordada recientemente en múltiples carteles que portaban los zarrapastrosos e ingeniosos idealistas programáticos  que poblaban las plazas, porque apellidarse Botín y dedicarte a banquero es dejar ya preparado el chiste.

Como ya tuve ocasión de contar en otro lugar, hace un par de años un traidor consiguió robar datos de clientes, cuentas y cantidades en territorio suizo, concretamente del poderosísimo HSBC. Los facilitó a las autoridades francesas y estas, en mor de la buena colaboración, transmitieron los datos de los contribuyentes españoles a sus homólogos al otro lado de los Pirineos. Se hace lo mismo con los terroristas, ¿por qué no con los defraudadores?

A pesar de los requerimientos de la ciudadanía, de lo goloso del caso y de los nombre implicados, jamás se supo nada sustancial de los 659 defraudadores que todavía tenían que regularizar su situación con el fisco español, qué les voy a decir de los otros 1.300 cuyos delitos fiscales ya habían prescrito. Hasta ayer. Al parecer, en junio de 2010 -miren en enlace de antes para seguir la cronología- Hacienda ya comunicó a la familia Botín que sabían lo de sus cuentas opacas en Suiza.

Un año. Con un requerimiento formal para ponerse al día sobre las declaraciones de IRPF e Impuesto sobre Patrimonio entre 2005 y 2009, porque todo lo anterior ya había prescrito. Y había mucho anterior. Mucho. Según la explicación de los Botín, el origen de ese dinero está nada menos que en 1936, cuando Emilio Botín Sanz de Sautuola (Emilio Botín II, o Emilio Botín padre, según con quien hable usted) había puesto a buen recaudo parte del capital del banco, que ya se sabe que fue año tumultuoso en España.

Este auténtico español (ni para los nacionales ni para los rojos: la tercera España de Ortega y Marañón) murió en 1993, por lo que sus herederos han estado la friolera de ¡17 años! sin declarar esos bienes a Hacienda. Diecisiete ejercicios fiscales. Y lo han hecho porque les han pillado de lleno. Conscientes de la gravedad de la situación, regularización su situación ¡al mes siguiente del requerimiento!, en julio de 2010. Un capítulo más de la atribulada herencia de Emilio Botín II, que quizás tenga que ser revisada.

Pero, ¿cúanta era la cantidad defraudada? No se ha facilitado, simplemente la cantidad regularizada: 200 millones de euros por cuatro ejercicios fiscales. Hagan sus cálculos, pero sale una cifra fabulosa, mucho más allá de los "ahorrillos del abuelo". También que llevase setenta años defraudando a Hacienda, el y toda su familia, cosa que ningún medio ha destacado porque el Santander es un formidable inversor en educación, deporte (¡cuanto forma la Fórmula Uno! Probablemente "la persona que descubra la vacuna del SIDA" no esté estudiando, sino viendo los autos locos) y, eccoli qua, los medios.

¿Y cómo se ha llegado a saber esto? Bueno, esta es la finalidad de este modestísimo post, que nadie leerá. Al parecer, la Agencia Tributaria comunicó a Anticorrupción que, debido a que no ha tenido tiempo para comprabar si las regularizaciones (¡pagaron en un mes!) estaban bien o si todavía se adeudaban cantidades, ha solicitado una denuncia "preventiva".

Al parecer, todavía se está en fase de "acopio y análisis de la diferente documentación", que a los afectados no les ha sido posible aportar "toda la documentación requerida" (¿¿¿¿????), y que está se mide por metros lineales de estantería, redactada al parecer en "inglés y francés", con "complejidad en las estructuras patrimoniales" y un "elevado número de investigados". Lo normal cuando estamos hablando de cosas que se remontan a 70 años. Figurénse si removiendo no aparece algún maletín de Botín Sanz de Sautuola con el águila del III Reich.

La familia Botín ha dicho que ya pagaron todo lo que tenían de pagar, mientras los técnicos del Ministerio de Hacienda han dicho que han recibido un "trato de favor", al tener una segunda oportunidad para pagar voluntariamente, algo que se escatima al ciudadano corriente. El que tiene una cuenta corriente en un banco, digamos como el Santander, y no en una oficina en Suiza de un banco radicado en Hong Kong.

La denuncia sigue así: el juez de Anticorrupción ha designado a dos peritos de la Delegación Central de Grandes Contribuyentes, que deberán dedicarse exclusivamente a investigar el expediente y, al parecer, su ingente cantidad de papeleo. Se supone que actuarán independientemente y no estarán sometidos a presiones de ningún tipo en su labor, como los jueces del Constitucional, por ejemplo.

En fin. La noticia va mucho más allá, evidentemente. Su impacto internacional ha sido tremendo: el auge del Santander es algo que descoloca en las plazas financieras tradicionales, que no se explican el poderío de este banco -y cualquiera que conozca Santander podrá compartir esta incredulidad-, particularmente en Londres. Allí el Santander colocó hace poco como máxima responsable a Ana Patricia Botín, también heredera del abuelito que colocó los ahorros en Suiza hace setenta años, y que exige a los presidentes de los bancos con actividad en la City una estricta honorabilidad. Por esa misma razón se quedó fuera el famoso Alfredo Saéz (consejero delegado, ya antes en Banesto de Mario Conde), que tiene pendiente un paso por la cárcel dada su condena por el caso Olabarría. Actualmente hay recurso en el Constitucional -tercera vez que sale en este post- y Botín ha pedido el indulto a Zapatero.

Pero no es ese el impacto que me interesa destacar. Hoy está siendo la Junta General de Accionistas, que no hace falta explicar lo que significa, que para eso estamos en una economía de mercado. Perdonen el chiste fácil ahora que estamos tan soliviantados con el "no nos representan". Hoy. La Agencia Tributaria pasó el expediente a Anticorrupción el 13 de mayo, y el 23 de mayo -un día después de las elecciones- el fiscal jefe Anticorrupción iniciaba las diligencias que se supieron ayer, seguramente movido por su independencia y sin hablar antes con el Fiscal General del Estado, Conde-Pumpido, el mismo que hablaba con la embajada de EE.UU por el caso Couso y que es designado por el Gobierno.

Esta es la sucesión temporal. Por tonterías como estas sacaron al siglo y medio de tradición vizcaína del BBVA, que ahora está regido por un gallego de una aldea de Lugo que tenía una agencia de inversión, ya ven ustedes la movilidad social que hay en España. No creo que Botín acabe en la cárcel (el juez aplicará el artículo 305.4 del Código Penal, que evita el paso por la cárcel), pero va a quedar como un defraudador justo en el peor momento, justo cuando la masa algarada quiere un pim-pam-pum al que darle. Un muñeco de trapo relleno de billetes, que no es un político, y que por lo tanto es perfecto para esta función. Ya ven que calendario más apropiado, y cómo ha transcendido su nombre y el de toda su familia.

España, año 2011
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Camino de la anarquía. La noticia, en sí misma, es delirante, pero emparenta con esas de ganaderos gallegos que entran en un Lidl a volcar la leche francesa, y que tampoco son detenidos por la Policía. O simplemente molidos a palos.
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"Tras el carbón, el futuro está en el turismo". No se queden únicamente en lo de las pérdidas, sino en el paupérrimo número de visitantes: 1.821 personas en cinco meses, lo que da una cifra de unos 12 visitantes por día, sin descontar los días de cierre por fiesta y por el descanso semanal. Doce al día. Apunte: es uno de los museos más visitados.
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Y del otro atraso, ¿quien o qué os sacará? ¿por qué es secular?
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Una salvajada, fruto de la ignorancia y pensar que "renovable" es algo así como "maravilloso". Esto es peor que una térmica.
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Otra noticia para asustar viejas relativa a la capacidad militar China: un casco de portaaviones soviético con 20 años de antigüedad que jamás llegó a finalizarse. Además, EE.UU sabía perfectamente a dónde iba ese casco cuando permitió el Tránsito por los Dardanelos -hubo que hacer la vista gorda sobre el Tratado que regula el tráfico en el estrecho otomano- de esa chatarra soviética hace unos años. Uhhhhhhhhh, uhhhhhhhhhhh, China es una potencia militar........uhhhhhhhhhhhh, uhhhhhhhhhhhhh China va a superar a EE.UU...uhhhhhhhhhh