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jueves, 16 de mayo de 2013

De aquella noche en Bengazi

Con esta cara se quedó cuando salió el asunto en debate TV
Les aseguro que en su momento los medios españoles apenas dieron relevancia al increíble lío originado a partir del ya de por sí gravísimo hecho del asesinato del embajador estadounidense en Libia; ahora parece que, replicando lo que está pasando al otro lado del Atlántico, y que es ni más ni menos que un momento especialmente humillante para un país que no sólo tiene el deber de parecer el más justo del mundo -aunque no lo sea-, es que tiene que serlo, hay un súbito interés.

Aquella noche en Bengazi es un post de cuando escribía regularmente por aquí -bueno, no mucho, como siempre- y que quizás convenga revisitar antes de exponer los últimos acontencimientos en torno al caso que, evidentemente, no se había desactivado. Los procesos democráticos y de transparencia que rigen en gran medida en EE.UU han seguido su curso, hasta el punto que la Casa Blanca se ha visto obligada -por presión de la oposición republicana- a hacer públicos los correos que se cruzaron entre las diferentes agencias gubernamentales en torno al asalto a la legación diplomática estadounidense en la liberada Libia.

¿Donde lo habíamos dejado? Ah si: "Obama se enfada mucho con este asunto". El pasado lunes lo volvió a hacer en la rueda de prensa posterior a la visita oficial del Primer Ministro del Estado número 51 de la Unión, David Cameron. Preguntado al respecto de la investigación, Obama calificó de muy mala manera que todo era un sideshow, lo que viene siendo una patraña o asunto secundario. Y miren que modales.

Obama estaba negando de nuevo lo evidente: que desde un primer momento se supo que era un ataque terrorista (¡pero si hasta era el 11 de septiembre!) y que después se fue edulcorando la versión por diferentes motivos, todos enredados entre sí, aunque el principal fuese que, a dos meses vista de las elecciones presidenciales, EE.UU volviese a presentar debilidad ante el terrorismo o, peor aún, que transcendiese que el ataque buscaba liberar a los presos ilegales que estaban dentro del recinto diplomático, sometidos a torturas.

Ambas son razones bastante evidentes que justificarían la pésima gestión del ataque. Para, una vez más, neutralizar lo que está muy claro, Obama ha recurrido a una estrategia que ya empleó cuando Donald Trump le acusaba, en las elecciones de 2004, de no haber nacido en EE.UU y, por tanto, no poder candidarse a la presidencia de la nación. Bastó con hacer pública su partida de nacimiento, donde pone Hawai y su segundo nombre, Hussein, ese que nunca aparece en los medios de comunicación.

Ahora ha puesto a disposición de cualquiera interesado en el asunto  cien páginas de e-mails que se intercambiaron responsables secundarios de las agencias de inteligencia de EE.UU entre el 14 y el 17 de septiembre posteriores al ataque, pero con un efecto bumerang: lo que se deduce es que hubo un encubrimiento chapucero y miserable. No dejen de observar que la prácticamente retrasada mental corresponsal de El País en Washington califica todo el asunto de "falso debate" días antes de que se hagan públicos los correos. Su otra compañera, no mucho mejor dotada, ofrece un titular romo y la palabra "discrepancias". 

Este es el nivel. Ni siquiera hay una pregunta a por qué no se han hecho públicos los e-mail entre el 11 de septiembre y el 13 de septiembre, que hubiesen sido muchísimo más interesantes y, estoy convencido de ellos, con múltiples insultos. No, no busquen en el listado: no hay ninguno de Petraeus. Desde luego, a Obama la jugada no le está saliendo igual que con Trump.

Los correos tienen un aire siniestro Son instrucciones bajo un esquema pautado que recuerdan mucho a las veline (otro invento de la Italia fascista) con las que Mussolini aconsejaba y orientaba lo que se podía y debía publicar en los periódicos: son el argumentario a aplicar en las comparecencias públicas, igual que hacen los partidos de por aquí cuando, oh casualidad, salen todos en tromba comparando a un movimiento ciudadano repelente con los nazis. Como si todo fuese válido.

En las páginas 6 y 7 queda clara la autoría terrorista; en la página 15, después de un llamamiento a la coordinación, ya desaparece la palabra "Al-Qaeda" y queda "extremistas islámicos entre los manifestantes", y así, a través de drafts y más drafts que tienen que ser revisados se ven maquillajes y edulcoraciones progresivas, siendo mi preferida la de la página 25, con CAIRO escrito así, en negrita y en mayúsculas, para poder decirlo con énfasis en la rueda de prensa. Seguramente porque Bengazi seguía siendo bastante ignoto para el americano medio.

Hacía la pág 35 (y tras haber pasado el draft básico por no menos de diez revisiones) alguien se da cuenta que dejando eso de "extremistas islámicos", tarde o temprado "nos vendrá rebotado cuando estemos en la comparecencia". Muy sagaz, pero fíjense que ninguna de las mentes pensantes de la inteligencia americana se había dado cuenta. Hacia la pág 39 ya piensan en quitar el nombre propio del cabeza de turco (malo, malvadísimo) que ya había buscado para solaz de la opinión pública americana.

Merece la pena leerlo todo, y recordar esa maravilla que es Quemar después de leer de los hermanos Coen.  "Discrepancias", dice la corresponsal de El País. Chapuza, porque había una realidad que entraba en conflicto con lo que querían vender, una chapuza de tal tamaño que, nueve meses después, todavía socaba a Obama, por mucho que vendan que es un "falso debate".

Como es muy improbable que el presidente reelecto tenga el cuajo de salir algún día a decir la verdad -la que supimos gracias a la buscona que estaba con Petraeus-, porque le va el cargo en ello, habrá que esperar a la siguiente evolución de los acontecimientos. Alguno de ellos ya se ha producido, y en nuestro país, aunque no por la vía de atajar las injustificables lagunas de coordinación y comunicación que el caso demuestra.

Hace unos días se sabía que una de esas colonias americanas que hay en suelo español, que cedió la dictadura franquista en los años 50 porque gestionaba el país como si fuese una finca privada, albergará una "fuerza de reacción rápida de EE.UU" de quinientos soldados permanentemente acantonados. Quinientos. Prueben a contarlos uno a uno, por si les parecen pocos.

Dicen que tal cifra entra dentro de lo acordado en los acuerdos conjuntos -ampliados por Zapatero poco antes de largarse, y vendidos como una oportunidad de empleo- que rigen tanto Rota como la inmensa base de Morón de la Frontera, diseñada para albergar C-5 Galaxy y B-52, además de transbordadores espaciales -ya no aterrizarán, empero- y bombarderos de los llamados invisibles: una pista de aterrizaje de 4´5 km, donde pueden estar operando continuamente cientos de aviones al día. 

Ahora tendrán 500 soldados permanentemente. Ya verán como serán unos poquitos más, porque en estos acuerdos "bilaterales" con EE.UU siempre salen sorpresas: en Bélgica acaban de descubrir -y han puesto cara de sorpresa, cuando ya había salido en Wikileaks- que los yankis almacenaban armas nucleares en su territorio. En Morón no hará falta, porque ya les ha quedado claro que las bases andaluzas no son estratégicas, como tampoco lo ha sido nunca Gibraltar para los ingleses.

Esos 500 soldados son, en teoría, para evitar chapuzas como la de Bengazi. Una fuerza de reacción rápida en una zona del mundo que camina hacia una sucesión de Estados fallidos -como ha demostrado la guerra neocolonial de Francia en el Chad- y donde EE.UU se ha dejado asesinar a un embajador. En dos horas son capaces de poner a esa cantidad de personal en cualquier punto al norte del ecuador, y siempre dando por descontado que no están ahí para intervenir en Europa.

No dejen de reparar en que EE.UU va a solventar la lección del embajador muerto con lo que es, sin ninguna duda, más mano dura. Preventiva, pero mano dura. El contingente, por supuesto, tiene "caracter humanitario", como pueden leer en el último enlace a la propaganda. Como los presos que estaban siendo torturados en los sótanos de la embajada americana en Bengazi. Alguien bautizó en su momento al presidente como Barack Kissinger Obama. No estaba muy equivocado.
***
Es una pena que los días no tengan más horas para comentar lo que va a ser el mayor cerrojado al ferrocarril desde 1985, pero esto es lo que hay. Y todo viene de la absoluta carencia de una planificación estratégica: autovía, tren, AVE, todos querían todo y, por encima de todo, el español con su hábito del coche. Para algo fabricamos tantos, y de gama medio-baja.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Aquella noche en Bengazi

Estos son sus atributos visibles
Es una historia tan buena que parece mentira que esté pasando. Sin embargo, vivimos en una época en lo que lo imposible y lo novelesco forman parte de la realidad informativa del día a día. En un caso como este, me quedan dudas de que ganemos todos con tanto outing. 

Hace unas semanas se produjo un hecho muy grave. La embajada de EE.UU en Bengazi fue asaltada y, en la lucha, murió nada menos que el embajador de EE.UU, un hecho insólito que hacía décadas que no se producía.

Gadafi en vida dictatorial de 40 años no consiguió algo ni siquiera parecido: se tenía que contentar poniendo bombas en vuelos civiles, algo muy valiente y de mucho mérito. Ha sido asesinar al coronel libio y producirse algo tan grave como la ejecución de un embajador, para que vean como están las cosas.

El ataque a la embajada se produjo en plena campaña electoral americana, y el candidato derrotado Rommey lo intentó aprovechar en su beneficio. Sin descartar la pista de un uso electoral, parece que la cosa es mucho más truculenta, insidiosa y más atractiva. De hecho, el gran pastel se ha empezado a descubrir una vez pasadas las elecciones.

De manera muy sorprendente, porque apenas llevaba un año en el cargo, y sólo dos días después de las elecciones estadounidenses, el director de la CIA ha dimitido. Era nada más y nada menos que el famoso general David Petraeus, conocido por el gran público por su papel destacado -y mediático- en las guerras de Afganistán e Irak.

Con una hoja de servicios realmente increíble, dejó la vida militar para abrazar un cargo de gran confianza política como es el director de la CIA, lo que le ha costado emborronar su expediente y trayectoria de una manera indeleble. A ver si consigo contarlo bien, porque se entrelazan diferentes tramas -algunas con fines puramente de maquillaje- con pecados veniales.

Empecemos con la versión oficial.

La razón de la dimisión de Petraeus ha sido una relación extramatrimonial con Paula Broadwell, una escritora que realizó una biografía sobre el general, conviviendo con el en varios frentes durante muchos meses. En principio parece un escándalo típicamente estadounidense, de faldas e infidelidades, con una mujer oficial devota durante 37 años de la brillante carrera de su marido, y una MILF (con formación militar también, ojo) que se entromete, nunca mejor dicho.

El gran Bob Woodward, en los brillantes libros que ha escrito ya muy viejo sobre las últimas guerras de EE.UU, ya había avisado que Petraeus era extremadamente narcicista y lo que le gustaba era que le hiciesen la pelota y le dijesen lo brillante que era; si es cierta esta observación, el romance con Broadwell debió surgir muy pronto. ¿Qué es un biógrafo si no un enamorado del biografiado?

¿Por qué confiesa Petraeus? Aquí la historia se empieza a complicar. Al parecer, el FBI encontró correos cruzados entre los dos amantes. ¿Que hacía el FBI investigando nada menos que al director de la CIA? Ay, ay....se tardó varios días en conocer la respuesta, que por rocambolesca es todavía más patética que toda la historia.

Al parecer, otra buscona MILF de Florida había estado cortejando a Petraeus, y la muy celosa Broadwell la amenazó ¡desde las cuentas de gmail del propio Petraeus, que se las había hecho para evitar el encriptado propio de su cargo y las miradas ajenas! La amenazada, de nombre Jill Kelley, contactó con un superagente del FBI que conocía, llamado Frederick W. Humphries II, que llamándose así no podía ser otra cosa que espía.

Llegados a este punto -y eso que es la versión oficial-, uno no puede dejar de recordar y recomendar ese monumento de película que es Quemar después de leer, de los hermanos Coen, o cualquiera de esta genial pareja de cineastas, que siempre pueblan sus producciones de expertos que no lo son, manazas, narcicistas y demás. Vean también, aunque no salen espías, la fabulosa Ladykillers, y quizás contextualicen mucho mejor todo.

Humphries es un agente federal famoso, propio de un guión cinematográfico: en 1999 desarticuló una trama terrorista que iba a atentar en Los Ángeles y, al parecer, ama su trabajo, hasta el punto que se tomó como algo personal la denuncia que le hizo Kelley. Por cierto, esta buscona también se intercambiaba e-mails de contenido sexual John R. Allen, el general al cargo de las tropas de la OTAN en Afganistán. ¿Una cama redonda? Quizás.

Tan personal que ha llegado a derribar nada menos que al director de la CIA, lo que demuestra una vez más que en EE.UU y su estricta separación de poderes (y agencias gubernamentales) puede hacer que un ratón asuste a un elefante. Y sí, ya he citado antes a Woodward, quizás la persona que mejor encarna esta realidad de EE.UU junto a su colega Bernstein.

Sin embargo, aquí no hay épica periodística, al contrario: hay carencia de periodismo, como en tantas otras ocasiones. Cosas de seguridad nacional, me temo. Ya se vio muy clarito como los medios agraciados con la pedrea de los wikileaks utilizaron ese caudal de información para contar cotilleos y poco más. Y en la versión oficial del caso Petraeus estamos con cotilleos, faldas, relaciones cruzadas y demás. Hay que ver en el bosque.

La versión no oficial

Sin descartar que todo esto haya salido porque Petraeus tenía que comparecer en la Cámara de Representantes sobre el caso de la embajada de Bengazi pocos días después (y no dijo gran cosa) y la ya apuntada versión de su uso en las elecciones, está claro que un caso en el que se entrecruzan la CIA, el FBI, generales de cuatro estrellas y un embajador muerto tiene más de sí, mucho más. Con todo el respeto a los hermanos Coen.

De entrada, es sencillamente increíble que un general de cuatro estrellas y 40 años de servicio en el Ejército (¡y director de la CIA!) se abra cuentas de e-mail en servidores privados para chatear con su amante; o se embobó como un adolescente, o no se entiende nada. Sólo por este cosa tan absurda merece cualquier oprobio; o que un agente raso del FBI, por muy celoso de su trabajo que sea, investigue al director del CIA sin toparse antes con ningún cortafuegos en forma de seguridad, aviso de superiores o rapapolvo paralegal.

Quizás ayude a comprender todo esto el margen de días que hubo entre la sorprendente dimisión de Petraeus justo después de que Obama ganase las elecciones, y antes de que el caso se ramificase hasta Kelley y las amenazas. En esos días llovían las informaciones sobre el caso, como es lógico, informaciones que después se han diluido o olvidado en el fenomenal lío de faldas, espías y relaciones triangulares, perfecto para el consumo de la opinión pública.

Las informaciones de esos días se centraban en torno a Broadwell, por supuesto. Al parecer, la escritora se había metido muy bien la piel de Petraeus, hasta el punto de defenderlo acerrimamente en las ruedas de prensa, charlas y presentaciones que dio a lo largo y ancho de EE.UU presentado su libro. Al parecer también, la señora Broadwell es de boca caliente y muchas veces se le escapaban cosas que hacían intuir que entre ella y el general de cuatro estrellas había más que comunicación.

En ese contexto salieron las primeras informaciones sobre que el FBI estaba investigando Broadwell por revelación de secretos de estado, la vía más lógica de investigación, mucho más que la del agente Humphries y los e-mails amenazantes. Recuerden que hay un embajador muerto de por medio, y una imagen internacional del "policía mundial necesario" seriamente comprometida.

Tras el fiasco de Bengazi, donde su amante era el principal responsable, a la señora Broadwell se le fue la lengua en su defensa mucho más de lo habitual, y ahí fue donde saltaron todas las alarmas, y la relación extramatrimonial mantenida durante años -y de la que más de uno en el FBI, la CIA o el Ejército estaría al corriente- saltó a la luz. Me imagino que sólo las más altas gestiones habrán conseguido que la dimisión se produjese después de las elecciones, pero todo había llegado a un límite.

Aunque Petraeus diga que jamás compartió "material clasificado" con su amante, es difícil imaginar las charlas poscoitales entre un hombre de sesenta años y una mujer de cuarenta hablando de la colada o los niños, y más cuando -como he indicado-, la señora Broadwell tenía formación militar, nada menos que graduada en West Point.

Lo que dijese o no pertenece a los secretos de alcoba, el problema es cuando es información secreta y que afecta a terceras personas, en este caso -ya lo habrán adivinado- a un embajador muerto o la seguridad nacional, ampliamente entendida. Y aquí es donde empieza a ser interesante el caso para el observador atento y el lector paciente que haya llegado hasta aquí en este relato deslavazado.

El pasado 26 de octubre la señora Broadwell ofreció una conferencia en la Universidad de Denver. En el toma y daca tras la presentación -y les aseguro que en EE.UU es un toma y daca, especialmente en ambientes académicos, donde se va a cuchillo pero con gran educación y respeto-, que duró 35 minutos, la biógrafa-amante se calentó demasiado.

Preguntada sobre el asalto a la embajada de Bengazi, dijo que "los asaltantes querían liberar a miembros de milicias libias que la CIA tenía recluidos en un edificio contiguo". El que sepa leer entre líneas sabrá que ahí detrás está la palabra tortura, y EE.UU todavía no se ha recuperado de lo de Abu Graib. Esas son cosas que no se dicen así, o si se dicen no quedan sin consecuencias.

Al día siguiente la CIA tuvo que dar un desmentido, y ahí se desencadenó todo. Aquella noche en Bengazi, como se intuía, hubo mucho más: un embajador de EE.UU no muere así como así. Tuvo que haber fuego pesado. Los agentes de la CIA no se esperaban eso, pero ¿que podían esperar de un país donde se distribuyó armamento pesado por doquier, y que se podía esperar de unos compañeros que saben que sus camaradas están recluidos sin juicio, sin acusación, sin esperanza de volver a verlos?

Murió el embajador, las autoridades de EE.UU nunca han confirmado si se escaparon los presos (sería admitir a renglón seguido la pregunta ¿por qué había presos en una embajada?), ha caído el director de la CIA y, si me permiten decirlo también, Hillary Clinton, que a pesar de su desmedida ambición de poder, anunció justo después de las elecciones que no continuaría al frente de la Secretaría de Estado. Es cierto que ya lo había anunciado hace casi dos años, pero nadie le creyó, como en tantas otras mentiras de esta tahúr. Como para continuar en su cargo ahora que se sabe que la CIA ha seguido torturando durante su mandato.

¿Y quien sustituirá a la Clinton? Se hablaba de Susan Rice -esa gran y reciente tradición americana de poner al frente del poder exterior a mujeres-, la actual embajadora ante la ONU, pero la pobre ha quedado quemada también por aquella noche de Bengazi, como se explica muy bien aquí. También que Obama se enfada mucho con todo este asunto. No me extraña. Y todo por una hooker con la boca caliente.
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Noticias de la crisis. Grandes oportunidades de empleo. Parece un publireportaje, pero en teoría es una noticia.

jueves, 20 de octubre de 2011

Muere Gadafi, la democracia llega a Libia

Eso dice el pie de foto. ¿Los grafittis son recientes?
Al final la caída de Gadafi se ha parecido -en su resolución final- a la de Ceacescu: unas imágenes en primer plano de su cara hinchada, muerta y pálida. Siete meses ha costado obtener el trofeo visual, que ahorra engorrosos juicios públicos, marca un rompeaguas claro y viene preñado de heraldos de prosperidad, cambio, pluralidad y esperanza.

Después de siete meses de propaganda, la caída del líder africano no se iba a quedar atrás. Las primeras informaciones dijeron que un ataque con aviones de la OTAN le había dejado herido en las piernas cuando estaba saliendo en un convoy desde Sirte; después que había muerto en una furgoneta que lo trasladaba a un hospital (¿hospital?), más tarde que estaba refugiado en una cañería muy grande de esas que le gustaban, lo último a la hora de escribir esto es que ha caído combatiendo, y al parecer hay un vídeo.

A saber. Esta muerto, que era lo que se pretendía desde el principio. La ocasión es muy propicia para, una vez establecido el insoportable nivel de propaganda que siguió los primeros momentos del conflicto, repasar algunos de los momentos más vergonzosos de estos últimos meses, sin ánimo de ser exhaustivo, y simplemente para apuntar y dejar constancia de cómo se parece la propaganda entre sí independientemente de la geografía, la época, el conflicto y los protagonistas.

¿Alguien se acuerda de las cuevas de Tora Bora? Pues fue allá por el 2002, al poco del comienzo del ataque a Afganistán (ya van diez años de guerra en esta país indomable), cuando nos dijeron que el malvado Bin Laden se había refugiado en una serie de túneles e instalaciones militares excavadas nada menos que a cota 5.000 metros en un área inhóspita -todavía más- del país centroasiático.

La imagen, que evocaba las fantasías lúbricas de los aficionados a los temas militares (parecía una base de Spectra, la organización enemiga de James Bond) caló mucho, incluso por encima del paradisiaco nombre del paraje, más propio de una isla de la Polinesia francesa. Y ahí que nos dijeron que estuvieron bombardeando los B-52 días y noches enteras, aunque nadie fue a comprobar los cráteres que siempre dejan.

Este tipo de obras civiles son muy frecuentes en África
En teoría, ahí se quedó Bin Laden hasta que este mismo año nos dijeron que no, que había sobrevivido, que vivía en una casa de "un millón de dólares" -siempre hay que indicar que el enemigo es millonario, aunque la casucha esa no valiese ni un tercio de la mitad de una cuarta parte de esa cifra- y que lo habían matado y enterrado "según el rito islámico" en mitad del Índico, se supone que sin sufrir vejación alguna.

Pues con Gadafi ha pasado lo mismo. No faltó ese clásico de la propaganda del malvado oculto en una cueva, en este caso en los fabulosos túneles subterráneos ideados para irrigar el desierto. No faltaron tampoco las entrevistas a ingenieros alemanes (este binomio como sinónimo de calidad empieza a ser tan cansino como pertinaz+sequía) que afirmaban muy seguros que por esos túneles se podía viajar en tanque (sin duda, muy útil con su torreta giratoria) y demás cosas.

Otro clásico de la propaganda al que hemos podido asistir en la caída de Gadafi es la del agua contaminada, un clásico de todas las guerras. ¿Alguien se acuerda de nuestros soldados patrullando por los pantanos poco después del 11-M? El agua envenenada por el enemigo es un clásico desde la antigüedad y, por no irse muy lejos, ahí está el agua fluorada por los comunistas que ridiculizaba Kubrick en Teléfono Rojo ¿volamos a Moscú?.

En fin, hay cientos de ejemplos de la propaganda más abyecta durante todo este tiempo, pero el mejor ejemplo lo tuvimos hace bien poco, cuando el día antes de la ejecución de Gadafi esa demócrata llamada Hillary Clinton estuvo por Libia repartiendo limosna a los rebeldes (como si no fuesen a disponer de los fondos soberanos libios que hay por el mundo) y, especialmente, con una misión muy particular: recomprar parte de las armas que les había suministrado para que no caigan en manos equivocadas.

De hecho, en la noticia de arriba se dice claramente que, de los 135 millones de ayuda proporcionada por EE.UU a los insurgentes (ahora ya, liberadores), que nunca ha sido para armas (esa nunca deja factura), nada menos que ¡40 millones! son para recomprar los MANPADS de los que modestamente hablaba aquí, en un post premonitorio.

Todas las guerras se parecen entre sí. Su propaganda también. El desempeño de sus contendientes también. Ahora, muerto Gadafi, seguro que ven algún titular de esos por ahí. Quizás no ahora, pero más adelante. Pondrá algo así: "2011. El régimen de Gadafi muere y la libertad llega a Libia". Yo lo he visto escrito -y nada menos que el diccionario Oxford de Historia- sobre 1975 y la entrada de "España". Al tiempo.
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Mientras acabo de escribir esto, Rubalcaba obtiene su supuesta gran baza electoral. No bastará. Todo demasiado burdo y telegrafiado, como últimamente le sale todo a este gran intrigador.
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Maravilloso titular. Firma un tal Pío. Será periodista: pio, pio, pio.

martes, 31 de mayo de 2011

Continua el zombie walk en las plazas de España

Queremosssssssssss Democracia Realllllllll Yaaaaaaaa
Ahí siguen. Diez días despues de las elecciones y ahí siguen. En teoría estaban "reflexionando" e invitaban a un "voto responsable". Como no consiguieron lo que se proponían -ahí está la reflexión que sale de contar los votos, bastante más objetiva que una minoría en unas plazas-, siguen insistiendo en que pensemos como ellos, en que veamos la realidad distorsionada y apocalíptica que les gusta presentar.

Afortunadamente, el tumultuario movimiento de los últimos días se ha ido desinflando merced al propio aire que lo insuflaba, viciado de origen y tóxico de salida. Si bien en los primeros días se podía decir que había una extracción variada de componentes e "indignados", no había duda de cómo iba a acabar: un homogeneo grupo de comunistas -aunque ya no se llaman así-, saltimbanquis y practicantes de la indigencia profesional, como el malabarismo cuando el semáforo está en rojo, la artesanía o la flauta escolar y el bote de zinc tintineando con céntimos. Homogeneo, insisto.

La bueno de todo esto y las "asambleas" es que una buena generación de jóvenes ya se ha quedado inoculada con el buen hacer de estos grupúsculos de un dígito porcentual, su estilo y sus turnos de palabra. Alguno quedará prendado, claro, pero bueno, todavía no hay vacuna contra eso. La gran mayoría ya han visto sus modos de hacer. En todo caso, está bien aprovechar la visibilidad pública de este gente que anida en rincones oscuros para presentarlos mejor. Les pongo varios ejemplos, sin duda alguna de mi invención:

Ejemplo 1: Uno de los viejos tics comunistas se ha presentado en la cepa infecciosa de la Puerta del Sol. La paranoia. La célula Queda la palabra elaboró un comunicado -se supone que consensuado- donde afirmaba que el CNI se había infiltrado en las autodenominadas asambleas con "personas muy bien entrenadas y pagadas por los servicios de inteligencia e incluso por los partidos mayoritarios".

Como no puede faltar en ninguno de estos brotes de paranoia comunista, se trata de "personas de cualquier edad o sexo e incluso nacionalidad y de cualquier aspecto físico que se hacen pasar por indignados, que realizan fotografías, vídeos y envían información sobre los que están más implicados como los líderes naturales". Por supuesto, se anima a "descubrir, denunciar y expulsar" a "estos traidores del Pueblo", aunque no apunta qué técnicas hay que usar. El CNI, por su parte, en un comunicado bastante irónico, afrimó que "no realiza actividades de inteligencia" en la zona. Añado yo que por falta de lo segundo.

Miren si no otras partes del delirante comunicado: los supuestos espías son "muy sociables pero siempre tratan de imponer su punto de vista intentando convencer de asuntos que de primera no suenan nada claros ni congruentes". ¿Se dan cuenta? Todos podemos ser espías.  "A veces ocupan mucho tiempo en su turno de palabra en las asambleas poniéndole "pegas" continuas a asuntos de base muy importantes". ¿Se dan cuenta? El que discrepa con la consigna del Politburó es un sospechoso de ser espía.

A continuación, vendrá otro clásico del comunismo paranoide: las purgas. Estamos rodeados de espías. Se camuflan como nosotros. No confíes. No hables. Todos son sospechosos.

Ejemplo nº 2: el chamanismo. En este fabuloso vídeo pueden ver como un grupo de gente que seguramente ha cobrado más subvenciones en su corta vida que un jubilado de 90 años baila alegremente -y durante mucho tiempo: lo que les sobra- para "bendecir el maíz". Tal cual. Y pongo chamanismo cuando podría poner perfectamente superstición, acientifismo o chaladura. Por cierto, ¿qué diferencia hay entre esa gente y los creacionistas?

Ejemplo nº 3: la propaganda. Hay miles de ejemplos, pero pondré simplemente uno. El primero es un vídeo donde se pretende dar testimonio de empresarios de la Puerta del Sol que no se quejan del suk que les han plantado ante sus comercios, con la subsecuente pérdida de ingresos. Bueno: no son empresarios, son "comerciantes". Como ya todo es franquicia, no es lo mismo preguntar a un empleado que alguien que pone su dinero en el negocio, pero aún así sólo logran cuatro testimonios (y un peluquero, pero no hay ninguna peluquería en la Puerta del Sol) y, atención atención, el de ¡un mariachi!, que supongo que habrán considerado muy representativo de los empresarios de Sol. Por supuesto, todos los comentarios son muy esperables en cuanto a pluralidad.

No pongo más, pero estaría bien un monográfico de los carteles y pintadas embellecedoras que han ido dejando por doquier, todas manifestaciones democráticas donde la libertad de expresión impera sobre la propiedad privada, el orden y el decoro. Todas tienen un denominador común: son demenciales. No tienen ningún sentido, salvo la gracia fácil, el odio al rico y, bueno, toda esa retahíla esperable en el pensamiento único.

Mientras tanto, el Ministro de Interior que tenía que purgar esta lacra, ha hecho sus cálculos políticos y, por el momento, no le interesa desalojar las plazas. Él ya ha obtenido lo que quería -y decía que no perseguía, y alguno hubo que le creyó- y ahora, a temporizar. Como soy incapaz de poner en orden lo que me provoca esta actitud de chalaneo con esta gente, me hago eco de esta maravillosa carta al director que hoy publica El País, donde pone lo que pienso de manera más educada:

"Lo siento mucho por los que quieren creer que vivimos en Libia. La única democracia real y efectiva es la que conforma la aplastante mayoría de ciudadanos que el 22-M se acercó a las urnas para otorgar su confianza a cualquiera de las opciones políticas que se presentaban, algunas de ellas tan discutibles desde un punto de vista democrático como la de los filototalitarios del Norte. Esta democracia, con todos sus problemas y deficiencias, es perfectamente homologable a cualquier otra democracia real de nuestro entorno, salvo por una cosa: porque en su corto recorrido no ha sabido trasladarle a ciertos sectores de la juventud el valor inviolable de los cauces democráticos para cambiar las cosas.


En tal sentido, esa minoría que ocupa las calles, asumiendo una representación que nadie les ha otorgado, haría bien en constituirse en asociación, plataforma, partido o cualquier otra fórmula que estimen conveniente y concurrir a unas elecciones, para que los ciudadanos de esta democracia real que disfrutamos, y que tanta sangre, sudor y lágrimas ha costado, puedan decidir libremente el grado de representación real que les otorgan. Manuel Ruiz Zamora Castilleja de la Cuesta, Sevilla"
***
Una Universidad radicada en una región con la pirámide de población más desasosegante del mundo -y no es una exageración- se va a adecuando a la realidad.

jueves, 24 de marzo de 2011

"Se está decidiendo el nuevo equilibrio energético de los estados del norte de África y su control"

Fragata alemana en Bengazi, a finales de febrero.
Los italianos son un pueblo familiarizado con los militares. Hasta hace bien poco existía la naja, el servicio militar obligatorio abolido bastante después que en España y, en uno de los rasgos que más sorprenden a los foráneos, la información metereológica en la RAI la da un militar, una especie de Montesdeoca uniformado y alejado de los meteorólogos que proliferan hoy día. Por supuesto, y por las mismas razones que nuestro ejército está compuesto por naturales de las provincias donde más se ceba el paro juvenil (Galicia, Extremadura, Andalucía), en Italia el cuerpo militar está compuesto por habitantes de las provincias meridionales.

Es el caso de Fabio Mini, teniente general nacido en 1942 en la sureña ciudad de Manfredonia, en la región de Apulia. Pueden ver su biografía aquí, donde destacan las altas responsabilidades en Kosovo -Italia siempre ha querido tener un papel preponderante en la misión internacional en esta zona- y su propensión por la escritura, donde se expresa con una claridad muy poco frecuente en su colectivo. En fin, una persona que ha sido el máximo responsable de la KFOR (2002-2003) está más que capacitado para que, cuando se pronuncia sobre asuntos de guerras humanitarias e intervenciones extranjeras, tenerle en cuenta.

En los últimos años, pasado a la reserva y después a la jubilación, se ha destacado por sus pintorescas opiniones: "guerras climáticas", ataques Swarm Warfare contra Irán diseñados por la Rand Corporation (esto sí que da miedo, prueben a leerlo) y, en general, opiniones que atribuiríamos a un lunático o un escritor anónimo de blogs si no viniesen de alguien que ha visto desde dentro y con posiciones de altísima responsabilidad estos conflictos de la postguerra de la Guerra Fría.

L´Espresso, un semanario de izquierdas y de periodismo de investigación, publicó el otro día una interesante entrevista a Mini, que destaca por su sencillez y contundencia. Trátenlo si quieren como un loco, quizás lo más ajustado a la realidad, pero denle también al menos una oportunidad por su trayectoria y hoja de servicios.

"Los bombardeos se han decidido por los intereses privados de las compañías energéticas" atraerá a este blog, sin duda, a más de un lector que teclea en el google todas y cada una de estas palabras para formar este constructo donde está la causa y la culpabilidad en la misma sentencia. Mini no tiene ninguna manera de
demostrarlo directamente, y por cosas como esa pierde argumentos.

Arroja mucho más interés lo de "una misión que se debería haber concluído en días está avanzando muy lentamente". Efectivamente es así. Lo que parecía que iba a ser un coup d´etat a la manera rebelde (acuerdense de la noticia aquella de que Gadafi estaba volando a Venezuela, allá por finales de febrero, inventanda por la prensa occidental para poner a toda la población en la calle y crear desconcierto) y con el Ejército dando la espalda,  ya ha superado la barrera de un mes. Golpe fallido, guerra civil al canto. Como en 1936.

"No es posible saber cúanto durará". Hombre, ayer el portavoz de la RAF anunciaba que la Fuerza Aérea Libia había perdido su capacidad operativa, así como sus sistemas antiáereos, por lo que la ambigua resolución 1972 del Consejo de Seguridad de la ONU, interpretada restrictivamente, ya habría agotado su misión. Empero, se sigue bombardeando, ¿a qué objetivos?

"Las luchas por la dirección de la misión (...) surgen de la auténtica naturaleza del conflicto (...) que no son humanitarias ni para cambiar el régimen de Gadafi". "Se está decidiendo el nuevo equilibrio energético de los estados del norte de África y su control. Gadafi estaba equivocado al creer que se puede sofocar la rebelión como un  simple movimiento del pan, y esto se debe a que las revueltas iniciales fueron sólo el comienzo de un proceso mucho más grande. Están en juego los intereses de las empresas de energía y todos los países quieren tener su voz en el nuevo reparto"

Vamos, que el general Mini dice que es todo cosa de las empresas energéticas privadas, hasta el punto de aseverar que, en el caso de su país, lo mejor sería apartarse prudentemente y dejar que el antiguo monopolio estatal petrolero ENI tire p´lante, porque al final siempre sale ganando. Su postura tiene bastante lógica, por lo que le toca de militar y de italiano (un pasito p´lante, un pasito p´atrás), ahora bien, ¿cúanto es de válida su opinión para hablar de los grandes conjunciones de intereses que son las empresas petroleras?

No mucho, la verdad. La pena es que lo que se está viendo sobre el terreno le da la razón, y no hace falta ser militar para verlo. Ya conocen la postura de Alemania: ha retirado sus barcos, se abstiene en la votación del Consejo de Seguridad y ahora vive su propia tormenta política, un poco exagerada porque la postura está bien clara. Mientras tanto, el Ministro de Defensa que podía conocer un poco lo que se estaba montando, dimitió hace poco por haber plagiado su tesis doctoral. Una tormenta perfecta.

¿Qué se juega Alemania en Libia? De los 1´5 millones de barriles diarios que exportaba el régimen de Gadafi, 300.000 los sacaba directamente el gigante químico alemán BASF. Ojo, gigante químico y no petrolero. Es un caso muy curioso: las compañías petroleras internacionales jamás han intentando la integración vertical superior, más allá de la ruta que va del pozo a la gasolinera. Jamás han dado el salto de, queseyo, ya que sacan el petróleo, montar también plantas químicas y de otros productos derivados del petróleo.

Dirán que es para superar los problemas del monopolio, pero eso es fácil con sociedades-pantalla y subsidiarias. ¿Alguno de los lectores vascos se ha preguntado alguna vez por Petronor y su estatus? Pues eso. Y un saludo a Jon Josu Imaz. Con BASF eso no pasa: el gigante de Ludwigshafen, que recientemente ha presentado beneficios por valor de 6.000 millones de dólares (atención: es una empresa industrial y no un banco) siempre ha tenido que batallar por su cuenta, porque Alemania -la cuarta economía mundial, el primer exportador del mundo per cápita- jamás ha contado con una petrolera nacional, con los problemas que eso conlleva.

En esta interesante entrevista de la BBC el 24 de febrero a un responsable de la corporación alemana este dice que "hay falta de información" y que hay que ir "muy cautos". Y tanto, como es más que probable que en el proximo reparto petrolero, que sin duda se hará, los alemanes tendrán que volver a salir a comprar el petróleo (y sólo les vale el Sweet Light libio, para eso tienen optimizado sus complejos sistemas químicos, y no para otro API) al crudo -perdonen el chiste fácil- mercado internacional, que se maneja en dólares y bajo reglas muy distintas a las de la extracción, refino y uso final integrado verticalmente sin pasar por intermediarios.

BASF operaba en Libia con la subsidiaria Wintershall, en activo en el país desde 1958, esto es: prácticamente desde que salió la primera gota de petróleo libio, de la mano de Enrico Mattei del ENI. Sus campos petrolíferos están lejos de la costa, a unos mil kms. al sudeste de Trípoli y 350 kms. al sur de Bengazi. Las explotaciones se llaman As Sarah, Jakhira, Nakhla, Tuama y Hamid, y recientemente les habían otorgado derechos de exploración en una superficie inexplorada de 11.000 km. cuadrados y una participación en el yacimiento marino de Al Jurf (compartido con Total y la petrolera local NOC), que por cierto está operando normalmente durante todo el conflicto.

En la  parte nueva a explorar, donde ya habían conseguido perforar con éxito tres pozos -no son como los de las películas de James Dean-, iban de la mano de la compañía Norks Hydro. ¿No les dice nada el nombre? Sí hombre, una de la compañías petroleras noruegas -no confundir con Statoil-, casualmente el otro país que se ha dado de baja en la coalición al ver el asunto tan claro como lo está viendo Fabio Nimi y cualquiera con dos dedos de frente. Es una guerra petrolera, y cuando acabe se renegociarán los contratos ya firmados. ¿Adivinan quien va a perder y quien va a ganar, y porque es inútil que las fuerzas armadas de un país participen en una operación militar de la que no van a sacar nada que ya no hayan perdido?
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No tiene sentido y no tiene nombre: eso sí, juntas ambas cosas y tiene su lógica...
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Una quinta parte de los Tomahawks de la Marina británica, usados en el conflicto libio. Tampoco es que tengan un gran número, pero ¿quien paga la factura en un país tan endeudado y con vergonzosos recortes en Defensa y en su centenaria tradición militar? Por favor, que nadie piense que la factura militar va a salir gratis...

martes, 22 de marzo de 2011

Los aviones aliados no son derribados, caen por sí mismos

  

F-15 sembrando la paz
Parece que no todo hila fino en la coalición occidental reunida para la ocasión de bombardear Libia. Hay recelos, aunque no manifestados de esta manera, a la preponderancia y el entusiasmo con el que ha acogido Francia la oportunidad.

Recuerden: el primer ataque, francés; la conferencia-farsa para decidir lo que ya se había decidido, en París; el único portaaviones en el escenario -y para su estreno tras sus múltiples problemas-, francés. Parece que hay prisas para recuperarse de lo de Irak, cuando un Sarkozy ministro en ascenso se dedicaba a asetear a su compañero de partido y enemigo íntimo -llegaron a ir a juicio- Dominique de Villepin.  

Como los franceses no son muy queridos en Europa, ha habido países que se han aprestado a mostrar sus reservas. Noruega, Alemania y, especialmente, Italia, que mantiene una histórica relación de odio hacia el vecino transalpino. De España no se sabe nada, puesto que nunca hemos llevado la contraria a Francia, ni a sus nada ocultos planes hegemónicos en lo que consideran su África y entre la que se incluye -esta bien indicarlo- Marruecos, nuestro vecino y no el suyo.

El caso alemán es más peculiar: se abstuvo en el Consejo de Seguridad, donde tiene una de las plazas rotatorias, y llueven los cuchillos entre Berlín y París. Se puede entender esto como quieran: el miedo alemán a las intervenciones en el extranjero, un sentido homenaje a Rommel y los Afrika Korps que combatieron en el mismo escenario hace setenta años, o los intereses de la BASF, una de las escasísimas compañías privadas no petroleras que extrae directamente el petróleo que necesita. Lo hace, o hacía, en Libia, por si les puede resultar de interés.

Además, otros países han mostrado sus recelos ante lo que consideran una extralimitación del mandato de las NN.UU: no ya Rusia y China, siempre recelosos de la proyección militar estadounidense, sino también Brasil, ese país que intenta jugar en primera división cuando es un país de chiste, la eterna promesa irrealizada y, sin salir del tema que nos ocupa, un enano militar, por poner un término fino. Estaría bien comentar el desaire de Lula a Obama, pero como el primero es un personaje tan lamentable no merece la pena. Como dicen los brasileños "aquí es todo grande", especialmente su ego.

En fin. Mientras siguen cayendo las bombas pacíficas, hay algunos detalles muy divertidos. Por ejemplo, Obama diciendo que retirará su cobertura dentro de poco, y que la habían aportado porque sólo ellos tienen la capacidad de desarticular las defensas antiaéreas sin poner en riesgo sus propias fuerzas, lo que se llama sencilllamente "Tomahawk", y también un buen tirón de orejas a Sarkozy y sus ínfulas. El coste de la primera oleada de ataques sube a 1.000 millones de dólares. En la Guerra del Golfo de 1991 una parte muy importante de la factura de la guerra la pagó Japón, aquí no se sabe.

Mientras tanto, continua la propaganda, quizás el único punto de interés en esta ópera bufa. Derribado ("fallo mecánico") un F-15E estadounidense sobre suelo libio. Tampoco se sabía que estuviesen en el teatro de operaciones. Uno de los pilotos ha sido rescatado por los rebeldes y el otro, por tropas de EE.UU, de las que tampoco se sabía que hubiese en territorio libio. Seguro que llegaron, cogieron al piloto infortunado, y se fueron. En cuanto al "fallo mecánico", están bien recientes las imágenes del domingo donde un avión rebelde es derribado con un MANPAD de su mismo bando.  Mira que es mala suerte que te venga un fallo mecánico sobrevolando suelo enemigo en plena misión de guerra...pero bueno, todo sea por mantener el increíble récord de este avión (104 aviones enemigos derribados, ninguna baja), por eso del orgullo propio de los militares...

Cómo se parecen todas las guerras entre sí.
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En Fukushima han conseguido volver a poner en marcha el circuito de refrigeración de los reactores y parece que el peor peligro ha pasado, aunque seguirán las emisiones de vapor radioactivo durante semanas. Queda claro, tras la noticia de TEPCO del domingo sobre que no volverían a recuperar la instalación, que se perdieron los primeros días intentando salvar la central. El problema de la energía nuclear no es esta energía en sí, sino la codicia: en una situación de tener que elegir entre la seguridad y la codicia, ya hemos visto quien ha ganado.
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¿Y qué? Si esta gentuza ha llegado a insinuar que se sacaron cadáveres congelados para ponerlos en Leganés...no hay calificativos para definir el periodismo que hacen y, desafortunadamente, tampoco Código Penal adecuado.

domingo, 20 de marzo de 2011

Las bombas aliadas no alcanzan personas, sólo objetivos

Chinook supuestamente libio en perfecto estado hasta ayer
Ayer a las 17: 45 aviones militares franceses alcanzaban sus primeros objetivos sobre suelo libio. A esa misma hora, el peculiar presidente de esta gran nación comparecía en rueda de prensa tras la cumbre urgente en la que otros jerarcas de las democracias habían decidido bombardear Libia.

Empezó su rueda de prensa diciendo precisamente eso, como en las películas: que sus aviones ya estaban bombardeando. Como en las películas de pesadilla, me refiero. El panorama era desolador, porque la foto de grupo se había hecho bajo un gran cartelón donde se podía leer algo sobre Libia o algunas otras tonterías puestas en letras grandes, las de la propaganda.

Miren, yo creo -como dijo Obama al recoger su Premio Nobel de la Paz (sic) en Oslo- que hay guerras justas e injustas, guerras que se tienen que combatir sí o sí, o guerras que necesitan otro desarrollo. Yo creo que una guerra a Gadafi siempre es justa, y sobran los motivos desde hace décadas, lo que me fastidia especialmente es la sensación, repetida guerra "humanitaria" tras guerra "humanitaria", es que hay mucho de engañifa y aguachirri tras cada una de estas acciones. Me molesta la propaganda obtrusa y siniestra con la que nos bombardean.

Los primeros objetivos alcanzados por la aviación francesa fueron cuatro tanques en las inmediaciones de Bengazi. Para ello emplearon a diez aviones de combate, cuatro de reabastecimiento en vuelo y seis AWACS. De los primeros, seis Rafale acantonados en Saint-Dizier, y cuatro Mirage 2000-D repartidos entre Nancy y Dijon, en el noroeste del país. El País dice hoy, en portada y sin ruborizarse, "20 cazas", porque en la ignorancia, el desinterés y la propaganda todo suma igual: manzanas con peras, por ejemplo.

Rafale volviendo a base. Sólo hay dos góndolas vacías por aparato.
Parece que había especial interés porque la primera acción fuese por parte de los franceses, quizás para suturar las heridas -aún supurantes- de Irak, quizás para evitar la parte más negativa para EE.UU, que como siempre llevará la parte del león de las operaciones militares. Fíjense en la imagen superior distribuida por la propaganda francesa, con dos de los Rafale atacantes volviendo a la base.

De las nueve góndolas de amarre de armamento por aparato, sólo están vacías dos. Conserva cuatro misiles aire-aire y tres depósitos de combustible (los pepinos grandes más cerca de los reactores), debido a lo largo del desplazamiento hasta Libia. Esto condiciona la eficacia de la acción: dos bombas por aparato dan doce bombas arrojadas. Cuatro tanques destruidos. Propaganda eficaz, porque el grueso del ataque vino después.

Efectivamente, unas horas después el Alto Mando de EE.UU comunicaba que su flota y la del Estado número 51 de la Unión (Reino Unido) habían lanzado 112 Tomahawks sobre objetivos libios, singularmente baterías antiáereas según la doctrina estratégica imperante. Los misiles de crucero habían sido lanzados desde buques en la zona, singularmente los destructores USS Barry y USS Stout, y los submarinos USS ProvidenceUSS Florida, y USS Scranton.

Por supuesto, porque estamos en esta parte del bando contendiente, nos habían informado las semanas antes de las "masacres" -ni una imagen, han llegado a decir que los leales a Gadafi se llevaban los cuerpos-, de ciudades destruidas (ni una imagen) y de misiones humanitarias que implicaban llevar buques de guerra hasta puertos soberanos libios. Ahora nos dicen que caen cuatro tanques y 112 misiles que nunca se equivocan sobre "objetivos".

Los tanques no se conducen solos, hay un mínimo de cuatro hombres por unidad. Las baterías antiaéreas tampoco, con un mínimo de tres personas. Eso, obvio es decirlo, hay que sacarlo implícitamente de la propaganda militar consistente en el éxito de estas operaciones quirúrjicas, donde supuestamente nunca hay bajas. Me atrevo a decir que ayer hubo más muertos en suelo libio que en cualquier otro día desde que estallase el conflicto, allá por el 15 de febrero. Y no hacen falta imágenes, basta saber la eficacia de las armas de occidente y el número que se han arrojado. Sin embargo, las bombas caen sobre objetivos, no sobre personas. Y disculpen si soy subjetivo en esta peculiar medida de la vida humana.
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Japón y su caza stealth. La brecha tecnológica entre los nipones y los chinos se mide en décadas, pero es mucho mejor azuzar el fantasma del incremento del presupuesto militar chino en un 12%. Si muchos analistas cifran la inflación en la dictadura comunista en torno a un 10%, el incremento se queda en un 2%...
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Un buen ejemplo de propaganda. Huele mal todo. Especialmente inquietante la silueta de las bombas arrojadas sobre Belgrado, a falta de mejores éxitos militares. Y también la musiquilla final. Por favor, no dejen de fijarse en la fecha del vídeo. Y en la siniestra silueta del "gran éxito" de las bombas lanzadas sobre Belgrado.

sábado, 19 de marzo de 2011

Ganas de guerra, vía aérea libre

Visera y gafas de sol: bajen los focos, por favor
Ayer Gadafi, en un claro ejemplo de perfidia moruna, dijo que detenía las operaciones ofensivas para intentar aplacar las poco ocultas ganas de bombas y sangre de esa entelequia que es "la comunidad internacional". Evidentemente, nadie le creyó, porque es inútil creer a una persona con el historial del libio. Como en tantos otros ámbitos, lo que se pretende con estas medidas de "alto el fuego" cuando se está llevando la iniciativa, es simplemente ganar tiempo.

Al menos hoy uno se despierta con noticias de que se ha bombardeado Bengazi, y ya dicen que ha sido Gadafi. Difícil comprobarlo en la guerra de propaganda, porque Gadafi dice que no ha sido él. No es una persona muy de fiar, y menos en su estado mental, pero lo que parece claro es que una vez desplegadas las fuerzas -ayer la base de Morón de la Frontera era un hervidero de aviones- es muy difícil que se replieguen sin ejecutar su misión.

Hasta nuestro presidente del Gobierno ha anulado su agenda oficial y permanece en Madrid atento a la crisis. Ya ha ofrecido seis F-18 (¿los mismos que bombardearon Belgrado, para que puedan seguir poniendo bombitas de éxito en sus flancos?), y el martes pedirá autorización al Congreso, una medida que fue de las primeras en implantar en su primer mandato, y que me parece muy acertada y democrática. Total, ya están todos convencidos de la necesidad de la intervención, y así la medida democrática se convierte en una claque unánime.

Es de suponer que la maquinaría bélica de EE.UU, mucho mejor engrasada que la española y con un presidente con poderes ejecutivos de guerra, no va a esperar hasta el martes. Entre hoy y mañana empezarán a atacar objetivos en Libia, siempre sin víctimas colaterales y con eficacia quirúrjica: ya nos informarán de ello, esperemos que con el mismo tino y acierto con el que han ofrecido esas imágenes de barrios arrasados, edificios ametrallados y las "masacres".

Ante este nuevo escenario hay varias cosas interesantes a tener en cuenta. Al parecer, según el Tratado de Buena Amistad firmado entre Italia y Libia en 2009, no se puede atacar al país africano desde bases instaladas en el país europeo. Habrá que estar atentos a ver desde donde van a operar los aviones "aliados" que gentilmente se han ofrecido para bombardear: los americanos pueden operar desde el portaaviones de la VI Flota. En el bombardeo de Belgrado la gran mayoría de los aviones de la OTAN salían desde Aviano, el macrocomplejo aéreo -almacenan hasta armas nucleares tácticas, una hipocresía en un país denuclearizatto como Italia- situado en Vicenza.

También puede ser que Italia, haciendo gala de una tradición irredenta, haga del tratado papel mojado y cambien al son de la voz que va ganando. Lo llevan en sus genes y en su historia. En la I G.M tenían que haber entrado en guerra, en virtud de los pactos y alianzas previos, con las potencias centrales. Para cuando lo hicieron, en 1915, lo hicieron con el otro bando. En la II G.M más de lo mismo: tras ir de la mano con Alemania, en 1943 y tras el desembarco aliado en Sicilia, el Gran Consejo Fascista destituye a Mussolini y se pasa a los aliados de la noche a la mañana, ¡intentado pasar en la posguerra como potencia vencedora y no derrotada!

Mig-23 derribado esta noche en Bengazi. Nótese la altura.
La argucia, genuinamente italiana -si cuela, cuela, y si no, nos quedamos como estábamos- no pasó, pero al menos evitaron un juicio equivalente a los Nuremberg o Tokio, y gran parte de los jerarcas del fascismo se reciclaron en la vida civil, una especie de Transición a la española avant la lettre: reconciliación, paz, consenso y mucha, mucha mierda por tragar, la equivalente a ver a los responsables que llevaron al país al desastre disfrutando de un espléndido retiro en el mismo país, intocados, intocables e invulnerables.

Ya verán como nadie se hará responsable del Tratado de Buena Amistad firmado con Trípoli. Ni Berlusconi -ya tiene abogados especializados en todo tipo de casos, incluyendo corrupción de menores-, ni Frattini, ni La Russa, ni Maroni, ni ninguno de esos impresentables que iban de francachela con su amigo el libio, que en los pocos años en los que ha durado el tratado lo celebraba como un cumpleaños personal, especialmente para pedir más regalos.

Esto decían en fecha como el 24 de febrero, pero con los aviones ya armados y dispuestos a bombardear, ya pueden apelar al mandato del Consejo de Seguridad de las NN.UU o al Santo Espíritu, que todo valdrá como vale cualquier acuerdo con este peculiar país. Fíjense que ayer mismo, 18 de marzo, el discurso ya se había modulado para adecuarse con los nuevos tiempos, e Italia ya estaba dispuesta a ceder sus bases -imprescindibles para evitar rodeos-, ejerciendo una vez esa capacidad para el doble juego que les ha permitido cambiar de bando en las dos guerras mundiales.

Otro aspecto a tener muy en cuenta cuando empiece la operación de tiro al blanco es ver cómo se utiliza el espacio aéreo de los países confinantes con Libia. Tras saber que había agentes británicos sobre el terreno desde al menos cinco meses antes, y que un holandés estaba perdido en Sirte y no había ido a Trípoli como el resto de sus nacionales a coger una avión de vuelta a su próspero y riquísimo país -por eso hubo que enviar en secreto un destructor y un helicóptero con tres marines a rescatar a él y a su misterioso acompañante, del que no han facilitado la nacionalidad, manda huevos-, espero que a nadie le parezca casualidad la graciosa sucesión de acontecimientos que han llevado al cambio primero en Túnez y después en Egipto.

No es probable que ambos países hubiesen dejado su espacio aéreo para un bombardeo sobre Libia. Aparte del precedente de 1986, donde ningún país dejó pasar a los F-111 que partieron desde Inglaterra, hay uno mucho más reciente, rara vez recordado, y que afecta a todo el mundo musulmán, si es posible aplicar esa categoría a países tan heterogéneos. Y es un precedente muy querido en esos países porque habla de un país con el que comparte religión que se enfrentó a EE.UU de una manera gravísima, venció y apenas ha sufrido las consecuencias.

En 2003, cuando la agresión a Irak que se había ganado por méritos propios Sadam Hussein y para lo que se inventaron lo de las armas de destrucción masiva (perdiendo toda legitimidad), la maquinaria de guerra de EE.UU había desplegado nada menos que al Séptimo de Caballería (sí, existe) en Turquía. Lo habían hecho incluso antes de esperar a la resolución de la ONU que finalmente nunca se produjo, dando buena muestra de sus aviesas intenciones sobre el derecho internacional, el unilateralismo y la forma de explotar a un aliado fiel como Turquía.

A pocas horas de comenzar la invasión del 20 de marzo, el primer ministro turco Erdogam negó el permiso para que se realizase ningún ataque sobre Irak con tropas acantonadas en su territorio. Atención: un líder de un país subordinado a EE.UU le niega ese permiso en las horas previas, con todo ya preparado. Hace falta tener lo que hay que tener para hacer eso, bastante más significativo que no levantarse ante el paso de la bandera de las barras y las estrellas, o que ir al rancho de Texas a fumar puros y practicar inglés de Quintanilla de Onésimo.

Aunque al asunto no se le dio ninguna relevancia, si que la tuvo. La más inmediata, que el ejército de EE.UU no pudo hacer la operación de pinza sobre Bagdad y que, en vez de tomar la capital en cinco-seis días, tardó doce. Las tropas del VII de Caballería tuvieron que volver a ser embarcadas y llevadas a Arabia Saudí. Los turcos, también, tuvieron mano libre para capturar a varios cientos de kurdos muy activos del norte de Irak. Sin embargo, más allá de los efectos prácticos, la lección fue muy comentada en el mundo árabe: unos que desafían a EE.UU y se salen con la suya. Demasiado importante como para dejarlo correr. Se pudo hacer y se podría volver a hacer.

Pues bien, en vista de la refriega libia, es simplemente casualidad tener expedito el espacio aéreo de Túnez y Egipto, que desde luego no estaba asegurado hace mes y medio en caso de una situación similar. Menos mal que las revueltas han sido "espontáneas", por "twitter", por un vendedor de fruta que se quemó y que han sido en Túnez y Egipto y, queseyo, no en Mauritania, Siria y Omán. Mejor juntitas y agrupadas, como en el dominó.
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"TEPCO ha anunciado que aumentará a 150 milisievert el límite de radiación al que pueden exponerse los empleados de sus centrales debido a la necesidad de atajar la situación en Fukushima. Hasta ahora este límite estaba fijado en 100 en cada turno de trabajo"

Y cuando pase otra como esta, las autoridades ya irán alzando los límites máximos para decirnos que estamos todavía dentro de lo normal. ¿Que no? ¿Y que hacen actualmente con las mediciones de contaminación en las grandes ciudades? Lo dicho: en las democracias lo hacen más fino
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España profunda y milenaria. Atención al cuidado urbanismo de las edificaciones. El complejo, obvio es decirlo, no se derribará.

viernes, 18 de marzo de 2011

There will be blood (Oil!)

Hermanando blogs
Hoy les traigo el título original de una película americana de 2007, que me han dicho que es bastante buena. A mí me interesa el título, incluso el de la novela en la que se basó primigeniamente (entre paréntesis). Si no les gusta, a lo mejor les parecen más apropiadas las versiones en castellano peninsular (Pozos de ambición) o argentino y méxicano (Petróleo sangriento)

No hay mejor título para la película que se acerca a su fase de desarrollo o nudo -pasada ya la presentación- y cuyo rodaje está basado en Libia. Ayer el Consejo de Seguridad de las NN.UU autorizó, en una medida con poquísimos precedentes por su urgencia y celeridad, el uso de la fuerza para actuar sobre la actual situación en el país mediterráneo. Se trata de la resolución 1970 de este organismo que sigue sin hacer cumplir las más famosas resoluciones sobre los territorios ocupados en Palestina.

Ya tiene entrada en la wikipedia y se pueden ahorrar leer la tremenda hipocresía diplomática de la resolución en bruto, nunca mejor dicho. No dejen de reparar en el hecho de que ha sido impulsada por el representante libio ante la ONU, uno de los primeros en desafeccionarse del régimen de Gadafi, debió ser como en el tercer o cuarto día de las protestas, cuando lo de las "masacres".

No habrá zona de exclusión aérea, simplemente se autoriza un uso extensivo de "la fuerza", el embargo de armas (para eso ya están recientemente aseguradas con un cambio de régimen las fronteras de Túnez y Libia, además de infestado de barcos el golfo de Sirte y las costas de Trípoli y Bengazi), congelación de bienes y cuentas en el extranjero vinculadas a los jerarcas del régimen y bueno, la obligación de los estados miembros de prestar ayuda humanitaria, la coartada necesaria. Lo tienen in extenso aquí.

Probablemente se preguntarán porque el famoso Consejo de Seguridad (cinco miembros permanentes con derecho a veto, 10 rotatorios) no demuestra igual celo en Birmania -esa provincia china-, Corea del Norte -ese experimento del estalinismo y el ultranacionalismo-, Israel -ejem-, Georgia o Zimbabwe, por ponerles algunos ejemplos. Las razones hay que buscarlas en el subsuelo de cada país, pero como es una explicación evidente, maniquea, manoseada y realmente burda, dejémosla para otro día.

A Libia se va con todo. La zona de exclusión aérea no sirve para gran cosa y por eso se autoriza genéricamente "la fuerza", que engloba lo primero. Y todo tampoco significa gran cosa para la potencia militar de Occidente, que siempre recupera para la ocasión la palabra de la II Guerra Mundial "aliados". Como va a ser un ejercicio de tiro al blanco, algunos países muy pintorescos han sido los primeros en apuntarse a la refriega.

No me refiero a Francia,que ya ha dicho que los primeros bombardeos tienen que ser en "horas" -antes de que la familia Gadafi saque los papeles de la financiación electoral de 2007, a ser posible-, o Reino Unido -como expliqué en otra ocasión, siempre voluntarios en cualquier sarao militar-, me refiero a Dinamarca (¿?), que ya había anunciado días antes que tenía cuatro F-16 dispuesto a ir a bombardear, o Canadá, dispuesta a enviar seis F-18 con el mismo fin.

No todos los días se presenta la oportunidad de hacer un ejercicio con fuego real enemigo, aunque sepan perfectamente que es inofensivo. Previamente, y como establece el uso de la doctrina militar de EE.UU, caerán los misiles de crucero sobre los búnkeres del régimen, a ver si por casualidad lo descabezan. Si alguno se desvía a la embajada china, pues habrá sido un error del GPS.

Por su parte, Gadafi ayer lanzó un nuevo llamamiento en su línea de locura. Como es tabú hablar de las enfermedades mentales, y de los líderes políticos más, hace tiempo que en las democracias convivimos con políticos en ejercicio con Alzheimer, paranoia u otro tipo de dolencias psiquicas graves. En las dictaduras se da por hecho que están chiflados. El Gadafi actual no es muy diferente del que bombardea el Chad en los ochenta, financiaba ataques terroristas o minaba el Mar Rojo, pero ahora es todavía más malo.

Fíjense que ayer tuvo la osadía de compara su marcha sobre Bengazi con la de Franco sobre Madrid en 1939. Daría para un buen post la admiración que Franco ejerce sobre los dictadores -no en vano ganó una guerra civil de tres años y se mantuvo en el poder casi cuatro décadas sin ninguna revuelta en un país relativamente desarrollado y europeo- de ayer, hoy y siempre, por los méritos antes reseñados.

El problema es que el ejemplo no es muy bueno. Franco intentó marchar sobre Madrid en 1936 y dio media vuelta. En 1939, gracias al golpe de Casado, entró sin pegar un sólo tiro, como hizo en Barcelona. España es así. El baño de sangre vino después, y durante bastantes años. Supongo que Gadafi desconoce todo eso: lo raro sería que lo supiese.

En fin, al margen de esto, también ha anunciado que en el momento en que se vean atacados -más incluso que deteniendo soldados uniformados de potencias extranjeras en su propio territorio, como hace semanas- atacarán a los buques estacionados frente a sus costas. Pues muy bien. No creo que lleguen a lanzar ni un misil que no sea un Scud.

Lo que es seguro es que habrá sangre. Lo ha autorizado la ONU. Y después, petróleo, porque ya verán que los pozos van a salir intactos.
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En este pintoresco gráfico de El País, destinado a jugadores de Risk, no sobresale la habitual tontería de considerar las fuerzas de Libia bajo listín de revista de armas (como el que utiliza una foto de cuando tenía 23 años y tiene 50 años), perfectamente inmaculadas e indemnes, sino también eso de "zonas prohibidas para la aviación de Sadam". Me he estado riendo un buen rato.
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Un análisis bastante racional, si es que cabe cuando se dicen años, y a continuación se añade (o siglos) entre paréntesis. Porque no es lo mismo uno que ciento.

jueves, 17 de marzo de 2011

La nube radioactiva llegará a California mañana

Una explosión "controlada". Tu sentido común no vale un higo
Hola amigos, mientras los agentes interesados en la industria nuclear, la física nuclear a nivel académico o la simple y pura propaganda siguen diciendo que la gravísima situación de la central de Fukushima no revestirá mayor problema, lo cierto es que esta acertada animación del NYT indica que la nube radioactiva llegará a California y la costa de Canadá mañana mismo.

Seguramente no pasará nada, claro. Como no iba a pasar nada en el reactor número cuatro, y ahora resulta que el Ejército de EE.UU dice que es el mayor emisor de radiaciones "intensas". O el parte de bajas oficial, donde se habla de veintipico trabajadores irradiados, dos "desaparecidos" -si que es grande la central, sí, que se llega a perder la gente- y demás bajas de diverso tipo, aunque con un elemento en común: una central nuclear descontrolada.

No voy a hacer una recopilación de las chaladuras que se han leído estos días por ahí. En El País han entrevistado a varios físicos nucleares -uno de ellos llegó a afirmar que no iba a haber ningún muerto-, cada uno de distinto pelaje y galones a mostrar, todos muy cautos a la hora de hablar de las consecuencias. Que cada uno lo busque, que bastante propaganda y altavoces han tenido a su disposición.

Ahora cambiarán y dirán "claro, no nos informaron". Tampoco a mí, pero en estas situaciones siempre hay que temer lo peor y sospechar de la información oficial, ya de por sí propaganda para el consumo de las masas y, en estas situaciones de crisis total, aún más. Por ejemplo, en este maravilloso blog -sin ironía- se atiza a la propaganda y al mismo tiempo se sigue cayendo en lo mismo: "El alcance de lo peor de Fukushima va a ser, fundamentalmente, japonés y quizá de algunas zonas periféricas". Miren el enlace con el que empezaba.

Ya, ya: llegará radiación tamizada, inexistente, "un bichito que si se cae de la mesa, se muere" y todo eso, especialmente si la comparamos con la que se van a comer los japoneses, aunque según el mismo autor "las dosis de radiación medidas fuera del perímetro de seguridad hasta el momento son en total tan cancerígenas y teratogénicas como un paquete de cigarrillos". Será eso.

Ahora bien, queda el plutonio. Al parecer, la empresa pública francesa AREVA (70.000 empleados) estaba experimentando en el reactor número tres con un combustible a base de plutonio. Quizás sea por eso por lo que cuentan con tan buena y previsora información en el país de las baguettes, la Torre Eiffel y las 58 centrales nucleares. También se juegan una buena parte del pastel nuclear que, ahora mismo, se ha caído de la mesa. Boca abajo, como siempre.

El plutonio es, dentro de lo nuclear, lo peor. De momento sale cesio y los materiales más volátiles. El plutonio, si acaba saliendo, dará bastantes más problemas. Una vida media en organismos vivos de 200 años. Quizás no llegue a California el plutonio, pero si llegará a la cadena trófica y, sin conocer muy bien las corrientes marinas del Pacífico, no hace falta ser un Magallanes para recorrer el mar en su totalidad, simplemente ser un pez.

Pero bueno, ¿para que estar alarmados? Total, para eso Japón está en el "Extremo Oriente" y no, por ejemplo, en el "Cercano Magreb". Y como no es una economía exportadora, no tengo porque temer que el chip de mi próximo ordenador vaya a venir irradiado con Cesio-137, porque para entonces las autoridades de mi país ya habrán subido los umbrales máximos permitidos de radiación. O el motor de mi Toyota.

Lo nuclear es bueno y es tu amigo. Salvemos los puestos de trabajo del sector, a pesar de tratarse de centrales amortizadas y con caducidad vencida. Este vídeo se hizo una semana antes del accidente de Fukushima. Riamonos todos, ahora que podemos.
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Un muy buen preguntas-respuestas sobre Fukushima en Le Monde.
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Entrevista de lectura casi obligatoria.
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Al parecer, Libia financió la campaña presidencial de Sarkozy en 2007. Suena un poco a pataleta sucia por el reconocimiento que ha dado Francia a los rebeldes, pero después de los casos de la Ministra de AA.EE -ya dimitida- haciendo sus vacaciones en Túnez, y otro alto cargo en Egipto, todo a gastos pagados por los sátrapas locales, es bastante plausible.
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La propaganda continúa en Libia, con periodistas amaestrados escribiendo fielmente cualquier tontería: "ayer emplearon por primera vez dos cazabombarderos Mig abandonados por el Ejército del Aire tras salir de estampida los pilotos y oficiales en los primeros días de la revuelta. Atacaron, decía el Consejo Nacional, un navío de guerra en el Mediterráneo".

lunes, 7 de marzo de 2011

El libio cogió su misil, ¿quien se lo quitará?

Strela nuevecito en manos de un rebelde
El periodista Juan Miguel Muñoz de El País, al que no había leído conscientemente antes del conflicto libio, se está luciendo. Además de utlizar recortes varios para confeccionar sus crónicas, difunde propangada e informaciones falsas por doquier. Es una vergüenza para el periódico que le paga y para los lectores que lo sufren por su indolencia e incapacidad manifiesta. A saber a qué intereses sirve, aunque es probable que simplemente sea así, sin trampas: un bobo.

Si les parece muy sumario y categórico este análisis, déjenme explicarme. El periodista perpetra este artículo y se queda tan ancho, igual que lleva haciendo unos días. Es una mezcla de romanticismo, ignorancia del más mínimo aspecto militar y la más pura propaganda, como demuestra el primer párrafo. A pesar de que la idea central es que los rebeldes no tienen equipamiento, ni organización, ni estrategia, el zopenco de Juan Miguel Muñoz es incapaz de explicar por qué siguen avanzando. Vamos, lo de la potencia de fuego que les vengo diciendo desde hace días, una variable básica en cualquier conflicto.


Su-24mk derribado. Se ve el escuadrón y el número adscrito
Hace unos días los rebeldes derribaron un Su-24mk en las refriegas en las cercanías de Ras Lanuf. El avión ruso es de los pocos aviones que tiene Gadafi y por eso los economiza, en contra de la propaganda oficial de "matanzas de civiles" -no hay rasto, pero la CPI ya está investigando- y raids aéreos continuos, que sólo serían posibles con una cifra fabulosa de aviones nuevos capaces de efectuar múltiples salidas en un día. No es el caso, insisto. En contra de las imágenes facilitadas de los rebeldes disparando al aire con ametralladoras y antiguos ZSU soviéticos, para derribar un avión de las características del de la foto hace falta mucho más, porque no todo va a ser David contra Goliath y la famosa honda del pastor.

Los rebeldes tienen Strelas, la versión rusa del famoso Stinger popularizado en los años ochenta gracias a que los muyaidines -el germen de los talibanes- contaron con esta poderosa arma en su lucha contra la ocupación soviética de Afganistán. Creo que aparece en Rambo III. Se los daba directamente la CIA, y así derribaron múltiples Mi-24, Su-22 y, conviene recordarlo, cualquier cosa que volase, porque después la emprendieron hasta con las cometas.

Sólo con ver los impactos logrados en el aeropuerto de Kabul se pueden hacer una idea del flagelo que supuso. El Strela y el Stinger son MANPADS, misiles tierra-aire de uso unipersonal, nada engorroso y extremadamente rentables para su precio: un solo misilazo y se pueden cargar una avión de un valor infinitamente superior. Así, y en una anécdota hecha famosa porque la cuenta el gran Eric Hobsbawn en su magnífico The Age of Extremes, la CIA de dedicó a recomprar los Stinger sin usar una vez que se retiraron los soviéticos.

Lo de que en manos equivocadas pueden hacer mucho daño, vamos. Durante muchos años fue la pesadilla de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, por si la ETA se hacía con unos. Al parecer si que lo lograron, pero no lo supieron o no quisieron utlilizar, una más de esas incógnitas sin resolver que rodean al último grupo armado separatista de Europa.

Tanto miedo hay a los MANPADS que incluso existen varios acuerdos internacionales para evitar su proliferación (1-2-3-4), un poco como lo de las minas antipersona, pero sin una Lady Di o una Carme Chacón que den cara amable a un arma terrorífica por sus efectos. No dejen de notar que esos acuerdos se impulsaron a partir del 11-S, antes estos misiles siempre podían servir para derribar un avión ruso en Chechenia o cualquier otro objeto volador sin mucho más interés para Occidente.


Como nos sobran, gasto uno para el periodista
Desconozco si Libia se ha acogido a alguno de estos convenios, y en todo caso, a estas alturas del conflicto, ya carece de cualquier interés. Como el más perspicaz se habrá dado ya cuenta, el campo de combate libio está lleno de MANPADS y, por una vez en esta conflicto, los rebeldes se dejan fotografiar con ellos y no con vetusto armamento. Con alegría y desenfreno hemos visto modelos del clásico Strela soviético totalmente a estrenar.

Este es uno de los efectos colaterales de cuando un conflicto se vuelve caótico: a ver quien sigue la pista de esas armas, y a saber en qué manos acaban. Sin embargo, aquí la pregunta es de dónde han salido. La propaganda oficial nos dice que el Ejército Libio -que para el periodista Muñoz nunca fue mimado por Gadafi, tiene narices- tenía unas reservas de armas impresionantes, no se sabe por qué, visto que sólo tenía 40.000 hombres.


En unos años, contra un avión occidental
 Bueno, puede ser que Gadafi tenga síndrome de Diógenes y no se quiera desprender de lo que compró en los setenta a precio de oro, aprovechando la bonanza petrolera, y que entonces y ahora era chatarra, como se puede apreciar en algunas imágenes. Sin embargo, los MANPADS no entran en esa categoría, y menos lo que se han visto en algunas fotos que les adjunto.

En la foto de aquí al lado no es un Strela, es un Igla, la última y más perfeccionada versión de este misil. Lo pueden comprobar comparándolo con la página web del fabricante, pero no lo intenten: en teoría no venden a particulares.

Esto trae, de nuevo y como vengo repitiendo a lo largo de este conflicto, muchas implicaciones. En teoría Gadafi estuvo sometido a un estricto embargo de armas durante 20 años, en los que no pudo comprar armamento a ningún país decente. El Igla, en contra de lo les puedan decir de las armas rusas, no se vende a cualquier país, básicamente por eso que les he contado de a saber donde acaban, por ejemplo en Chechenia.

Hasta los niños aprenden. Este es un Igla-C, atención
Sin embargo, ahí están en manos de los rebeldes. Estoy seguro de que la propaganda oficial dirá que los encontraron en uno de esos fastuosos depósitos de armas que han tomado, seguramente dentro de una caja donde ponía "arma para cargarse aviones", pero ni es un arma para dejar en depósitos de provincias, ni para dejar libremente en manos de nadie. Como se puede apreciar, hasta los niños reciben instrucción para manejarlo, y eso es porque los hay en gran número.

Después vendrán con lo de la zona de exclusión aérea y lo indefensos que están los rebeldes. En fin. Cúanta razón tenía Eric Hobsbawn en dar transcendencia de Historia (su libro se publicó en 1995) a esa anécdota de la guerra secreta de la CIA y los muyaidines contra los soviéticos.

Pero volvamos de nuevo al periodista Muñoz y su laberinto de ignorancia. Acaba su refrito de propaganda hablando de una noticia del viernes pasado, noticia de la que su periódico no ha querido informar. Ese día reventó por los aires un depósito de armas en manos de los rebeldes. Evidentemente, lo primero que se hizo fue acusar a la aviación de Gadafi.

La única estructura en pie, llena de armas y equipos
Las imágenes disponibles muestran una gran defragración, aunque no son concluyentes de ataque aéreo. Si que se ve que los rebeldes, en vez de sacar todo el material posible de la base, lo habían dejado ahí, quien sabe si como fondo de armario. Las primeras informaciones llegaron a hablar de 60 muertos, entre ellos 17 bomberos, no se sabe cómo, probablemente se metieron a pecho descubierto en un polvorín en llamas.

Como la propaganda es la que es, hay que recurrir incluso a un medio australiano para leer algo creíble. Un periodista de un medio de ese país estaba por las cercanías y descartó ya en un primer momento el ataque aéreo, aunque habló con testigos que le dijeron esto:

And what they told us was that there had been two vehicles who had driven into the base by force, they had run the gate and they were in there for around 15 minutes and then they came back out again and then 15 minutes later there were these large explosions. So they're suggesting that this was a sabotage by pro-Gaddafi agencies if you like.

La última frase es una interpretación, pero para lo primero no creo que se lo hayan inventado los hospitalizados. Aunque el periodista se acaba decantando por la versión del accidente casero, como nuestro querido Muñoz, la opción del sabotaje no es descartable. Vale, pueden no creerse esta versión, pero repasen lo del Strela y el Igla, y también esta noticia ya filtrada en esos días. Ahora bien, siempre pueden ir detrás de los rebeldes con dólares frescos para que les revendan los misiles portátiles.
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 Los servicios informativos de TVE se han desprendido de cualquier prejuicio y ya casi dedican tanto tiempo a la nostalgia como al deporte. Esta noticia tonta, boba y dirigida a la gente que compra Más Allá y sueña con que le toque la Lotería es un buen ejemplo. Atentos a la voz asombrada, todo Iker Jiménez, del becario que locuta.