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jueves, 29 de noviembre de 2018

Only in Spain: "Pasé de ser otro más de la tele que escribe libros a experto internacional en Leonardo"

El supuesto retrato auténtico de Leonardo, con el supuesto experto. 

Por una parte, está la generación mejor formada, y por otra el preocupante auge de las pseudociencias, las creencias milagrosas, las pseudoterapias, la ludopatía que simplemente esconde un analfabetismo funcional en Matemáticas, y los antivacunas. Si se representase todo en un diagrama de Venn habría entre ambos colectivos un gran espacio de interconexión, amplísimo.

Es tanta, tanta la estupidez, y tantos y tantos los que se dejan engañar por los mismos métodos que existían cuando España era de norte a sur un país de catetos, que nadie se debe extrañar de la historia de este post, donde se toca una rama que no suele aparecer habitualmente en los medios de propaganda, igualmente afectada por el dualismo entre mejor formada y, por decirlo en breve, la estupidez: el arte. La cultura. La divulgación. El saber.

Christian Gálvez es un conocido rostro de la televisión, especialmente porque lleva nueve años seguidos presentando Pasapalabra, un programa que mezcla famosos con una parte final de quizshow, ideal en el concepto de televisión familiar que tiene Planeta, la propietaria de Antena 3 y también del periodico ultra La Razón, porque ambas cosas son compatibles.

Gálvez, natural de Móstoles (Madrid), ha desarrollado en los últimos años una obsesión patológica por la figura de Leonardo Da Vinci, publicando libros -entre ellos, una serie infantil que ya va por once volúmenes- a un ritmo imposible, y todo a raíz de un primer libro en el que "mezcla la vida y obra del genio florentino con el concepto de coach", según se lee en la Wikipedia.

Casado con la gimnasta Almudena Cid, a la que conoció en el programa que presenta allá por 2010, es muy improbable que en este matrimonio haya anidado la lechuza de la sabiduría. Ella es simple y básica como solo una deportista profesional esclavizada desde la tierna infancia puede ser (baste ver alguna entrevista) y él se matriculó en la Universidad de primer curso, para después dedicarse al mundo del espectáculo.

Sin embargo, para la propaganda es "un erudito en Leonardo Da Vinci". Que hasta le han nombrado "especialista a nivel mundial". "El reconocimiento permitirá al comunicador participar en la exhumación, recuperación del ADN y reconstrucción facial de Leonardo da Vinci", como si de un catedrático italiano se tratase, experto en mil campos del saber al nivel de Eco, Magris o un Bobbio.

Será de tantos años presentando Pasapalabra, que algo se le ha quedado. Cualquiera verá que la propaganda y la estulticia han convertido a Gálvez en un experto ideal para que los mismos que consumen la caja tonta entre las 19:00 y las 21:00 crean que realmente sabe algo, porque ¡cómo un chico tan guapo y tan majo no va a saber de eso! ¡seguro que ha hecho más méritos que cualquiera que esté en una Universidad! ¡La Rey Juan Carlos esa! ¡Yo me compro su libro! ¡O lo que sea!

Y en ese lo que sea viene el revival de estos últimos días. A pesar de ser una noticia ya sabida, el nausebundo El Mundo ha vuelto a lanzar el globo, de la mano del infraser Iñako Díaz-Guerra, uno de esos que combina sabiduría futbolística con babyexplotation y con un consultorio sentimental. Un renovador del periodismo, capaz de hacer una entrevista-promoción con preguntas sonrojantes que dan lugar a que Gálvez pueda decir "he dedicado toda mi vida a la autoformación" sin que nadie le replique.

vi La última cena por primera vez, en Milán, y todavía coleaba El Código Da Vinci, de Dan Brown. Como también soy miembro de la Asociación Española de Sindonología (estudio de la Sábana Santa), que el libro mezclase todo aquello y señalase a Leonardo como creador de la Sábana Santa me atrajo, pero ahí no me pillan: independientemente de lo que sea o deje de ser la Sábana Santa, hay un documento de venta a la Casa de Saboya en 1453 y Leonardo nació en el 52. Por muy genio que sea...
El genio es el que te ha creado el personaje, Christian. Un chorlito de Móstoles, un rostro guapo de la tele, haciéndose pasar por experto en algo, pero que cuando se tiene que explicar dice estas cosas:

Leonardo murió fracasado y triste porque fue ilegítimo, iletrado, con altas probabilidades de ser disléxico, bipolar, con déficit de atención... Y a pesar de eso nunca se rindió. Pero fracasó en Florencia, en Milán, en Venecia, en Roma y sufrió lo que sufren los jóvenes hoy en día: fuga de cerebros. Se tuvo que ir a Francia.
¡Ajá! ¡Fuga de cerebros cuando fue Francisco I de Francia el que conquistó el Milanesado y por eso se puso a su servicio! ¿O quizás nos está queriendo decir el erudito Gálvez algo con eso de fuga de cerebros? ¿Una confesión? ¿Un exilio de una parte de su cuerpo? Y no se pierdan como cuela su discurso de coach, de supérate a tí mismo, en su forzada relación con Da Vinci.

Entre frases como "Leonardo no pintó una Gioconda amarilla, simplemente está amarilla de vieja. A partir de ahí se puede hacer toda la literatura que quieras" o "Mi labor es la búsqueda de restos biológicos en manuscritos originales de Leonardo" Ojo que llega el momento CSI: Móstoles: "Colaboro con la Biblioteca Nacional, tenemos allí dos códices y hago documentación histórica para intentar saber en qué partes de esos originales podría estar su ADN" (¡suerte en eso de sacar ADN de una huella dactilar, Christian! ¡A tí también, Iñako, que eres el nuevo Pedro Simón!), nos dice su auténtica cultura: "sacrifico muchos hobbies. Me encantaría seguir en el equipo de fútbol con los colegas, o jugar más horas a la Play o leer más comics. Pero no puedo. Mi vida son la tele y Leonardo"

¡Y sacar pasta, rufián! Resulta que Gálvez y la banda que le rodea han montado una exposición sobre Leonardo en Madrid. Son fechas navideñas y parece ser que es tradición que todos aquellos que durante el año no hacen nada cultural se rasquen el bolsillo en estas entrañables fechas de Antena 3, y se acerquen al cine, al teatro, al Circo del Sol, a un musical e incluso a alguna exposición, pero no de esas de cucamonas, una "donde se aprenda".

La Sala de Alhajas (ahora rebautizado como "Palacio") es un edificio en el centro de Madrid que pertenecía a Caja de Madrid. En los días de vino y rosas la poderosa Fundación Caja Madrid hacía exposiciones muy ambiciosas ahí, totalmente gratuitas y gastándose un pastón en traer obra pictórica de colecciones extranjeras: algunas de las mejores exposiciones de la historia de la ciudad se han visto ahí, muy por encima de las del Reina Sofia.

Después vino la desgracia y todos sabemos como acabó Caja de Madrid. En los últimos años el "Palacio" ha sido abierto para mercadillos de Navidad de esos con periodistas reconvertidos a fabricantes de delantales, sociólogos que ahora hacen lámparas con troncos de madera y arquitectos vendiendo tafetán, seguro que saben de lo que hablo. Lo que puedes encontrar en un chino, pero vendido cinco veces más caro. Y la tradición va a continuar.

Esta Navidad hay exposición de Leonardo, y ¿adivinan quien es el curator? El mostoleño. El mismo que dice "No nos engañemos, yo soy otro tipo de la tele que escribe libros. No niego eso. Vendo una marca personal y profesional desde hace once años", y a fe que no engaña a nadie, salvo a sus televidentes. La muestra la monta la empresa Iniciativas y Exposiciones (más de lo primero que de lo segundo) y, según El País, tiene realidad virtual y el supuesto retrato auténtico de Leonardo, descubierto por uno de los nuevos amigos de Gálvez en fecha tan improbable como 2009.

Es una doble muestra, puesto que la BNE ha sacado en coincidencia una exposición satélite donde muestra los Códices Madrid I y Madrid II, de sus propios fondos. En el Palacio de Alhajas cobran 14´5 euros por mostrar luces y cachivaches, en la BNE no cobran nada, porque para eso su sala de exposiciones es una de las mejores que hay. En una está lo falso y lo inventado, y en otra esta lo real. En una está el negocio, y en otra lo que es de todos.

Al parecer, Gálvez va a donar su parte como curator a una ONG -¡es Navidad!-, que ya sacará lo suyo con la venta de libros para iletrados. Todo lo demás de los 14´5 euros de la entrada irá a la empresa, siguiendo ese modelo de negocio que estuvo en Roma durante muchos años, en Piazza del Popolo: la exposición permanente con reproducciones de "los inventos de Leonardo", que no son más que cachivaches de madera, y que al parecer también está en otras muchas ciudades. Ventajas de llevar muerto 500 años y no tener que pagar derechos a ningún heredero ni a nadie.

Gracias al poderoso efecto arrastre de la tele, la exposición estará llena y con colas a lo Doña Manolita de esos padres deseosos de dar una cultura a sus hijos, y que en vez de darles un buen libro los van a llevar a un perfecto TIMO donde un busto parlante de la televisión se hace pasar por experto mundial de una figura que le es ajena desde el principio hasta el fin.  Es una perfecta metáfora de lo que es España en el año 2018.
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Muy fan de toda la obra de Julian Montague 
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El aeropuerto de León, donde ZP gastó 80 millones de euros sin viabilidad alguna, sin vuelos.  Y ahora, con el AVE a Madrid (2h15´), nadie cogerá un avión, salvo charters a Canarias.
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(relacionado con lo anterior) El AVE a Zamora se inauguró en plena campaña electoral para las generales de 2015, con el beneplácito de la Junta Electoral. 
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Noticias propias de nuestra normalidad democrática.
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10 cosas a la que David Bowie dijo "no".
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El cañón espacial soviético.
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Este libro tiene una pinta magnífica, y se basa en mapas y sentido común poco ortodoxo.
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Los suizos y su obsesión por los búnkeres y refugios atómicos 
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Otro ejemplo de la ruinosa gestión de Ruiz-Gallardón en el Ayuntamiento de Madrid 
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Buena entrada sobre los celeberrimos monumentos yugoslavos a la lucha partisana
Y más relacionado de lo que se quisiese con este link, una galería fotográfica con una explicaciones sin desperdicio. Hay un hype que lleva años sobre esos monumentos yugoslavos, cuando los auténticos lugares de memoria, y más recientes, son estos. Mucho menos espectaculares, y por eso menos conocidos. Como siempre.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Gobierno de crisis

Posa leyendo una prestigiosa publicación
A lo mejor es un wishful thinking, pero me gusta pensar que en la exquisitez de tiempos y de formas que ha mantenido Mariano Rajoy a la hora de su toma de poder es herencia de las dos legislaturas de Zapatero, que siempre puso mucho énfasis y práctica en estos modos. No era a lo que nos tenían acostumbrados los anteriores presidentes, ni mucho menos.

El PP ganó los comicios adelantados del pasado 20-N, tras unas elecciones aburridas y sosas por su propia elección. Sabedor de que ganaría de cualquier modo, puesto que el voto -y la abstención- estaban decididos de antemano, todo fue un dejarse llevar. Tras su debate de investidura el lunes, ha jurado su cargo esta mañana como sexto presidente de la actual democracia.

Y ese dejarse llevar parece ser su auténtica ideología, porque en el debate de investidura, que tendría que haber aprovechado el impulso del torrente electoral, no ha propuesto nada ni novedoso ni esperanzador, dos elementos que creo no deben faltar en la vida política, y más en tiempos de desafección democrática. Al fin y al cabo, es la misma persona que se presenta como "previsible".

De ahí la formación de su primer gobierno, que tiene visos de ser muy duradero a imagen y semejanza del de Aznar en 1996, donde sólo le falló Pimentel poco antes de las elecciones de 2000. Los nombres de este I Año Mariano son desasosegantes y grises, y aún así son lo máximo que se podría haber esperado del registrador de la propiedad de Santa Pola (Alicante). No hay nada más: cuando hay un cambio de gobierno se dice que hay una "crisis de Gobierno"; aquí estamos ante un Gobierno de crisis, y bien poco se puede esperar de él: Rajoy lo ha escogido por fidelidad a su persona, especialmente durante los cuchillos largos que siguieron a la derrota de 2008. La adecuación, eficiencia o aptitud lo dejamos para otra ocasión, aquí lo que cuenta es el lacayismo.

Soraya Saénz de Santamaría: Vicepresidente primera, Ministra de la Presidencia y portavoz. Era esperable que la elogiable vallisoletana obtuviese el premio gordo en el reparto de ministerios. Lo ha trabajado durante la última legislatura, tiene la experiencia -y con menos de 40 años- y el talante necesario para lo que va a tocar lidiar, y creo objetivamente que no debería provocar de entrada mucho rechazo.

Alberto Ruiz -Gallardón: se coloca en Justicia, lo que su idolatrado padre nunca fue -aunque su vástago se casó freudianamente con una hija de Utrera Molina-y hubiese querido de él, y no otras cosas que ha hecho en política regional. Al fin y al cabo, fue el joven Albertito, como así lo llamaban en la casa familiar, el que en 1985 puso un recurso en los tribunales ante la Ley del Aborto. De esta ley, y de otras muchas -como la de partidos- nos dará que hablar el chico más aplicado de la clase. Por cierto, el puesto es muy importante. Muy, muy importante.

Miguel Arias-Cañete: un desastre sin paliativos. Don manteca colorá, supuesto experto en economía, va al Ministerio de Agricultura, que recupera el nombre. Un Ministerio que apenas tiene competencias propias, porque todo se decide en Bruselas, y que representa un sector que supone el 2% del PIB español. Será una fuente constante de noticias. Y de ocurrencias. La-men-ta-ble

García-Margallo: un político viejo, aunque a nadie le suene. Viene de la UCD y viene del Parlamento Europeo. ¿Premio? Ministro de AA.EE, una cartera donde tendrá, de entrada, que intentar salvar la cumbre iberoaméricana de 2012, a celebrar en Cádiz por el Bicentenario de las Cortes y La Pepa, y a la que no va a venir nadie. También está Europa, nuestro vecino marroquí y, en fin, "recuperar nuestro lugar en el mundo", que no es desde luego el que quería Aznar.

Pedro Morenés: fue secretario de Estado cuando Rajoy era Ministro de Interior, y ahora será Ministro de Defensa, donde ya estuvo también con Eduardo Serra, uno de los mejores ministros de Aznar. Le espera la descomunal deuda del Ejército (26.000 millones en créditos comprometidos para comprar armas, y eso que tenemos un ejército de menos de 100.000 hombres) y los secretos de Estado.

Cristobal Montoro: el calvo que se peina con gomina, lenguaraz y chabacano, pertenece a la más triste realidad de las mentes grises en economía del PP: no hace tanto tiempo -una legislatura- que el candidato a Ministro de Economía era Pizarro, cuyo mayor mérito era haber malvendido Endesa a los italianos y no a los catalanes. Ahí estuvo mano a mano con Montoro, que ya fue secretario de Estado del ramo en que será Ministro: Hacienda. Y ahora también, Administraciones Públicas. Sí, Montoro lidiará con el sector público.

Jorge Fernández-Díaz: otro que viene de la UCD, y después estuvo en los aridísimos años ochenta de la derecha nada menos que en Barcelona, donde se bregó contra todos. Como pago a sus servicios, la dirección nacional le dió el puntapié con el cambio de década a favor del ultra y desequilibrado Vidal-Quadras. En cuanto Rajoy empezó a rotar por Ministerios, le siguió fielmente y muy de cerca. Ministro de Interior, lo que en la democracia española -con ETA o sin ella- equivale a ser el más próximo al presidente del Gobierno.

Ana Pastor: continuidad gallega en Fomento. Precisamente cuando una de las escasísimas medidas que han transcendido de este mes de "gobierno en la sombra" de Rajoy era que el PP gallego renunciaba a reclamar la costosísima e inviable conexión de su AVE local con la meseta. Nacida en Zamora, la fielísima de Rajoy tendrá un presupuesto menguado y cierto populismo en su cargo y sus maneras, el mismo que ejerció cuando el año pasado fue a visitar a los "atrapados" por la huelga de controladores, como si fuesen refugiados de patera. Risas garantizadas.

Fátima Báñez: la cabeza de lista por Huelva se dedicará a Empleo y Seguridad Social. La delfina de la irritante Teófila Martínez llega al Ministerio desde una provincia con tasas de paro propias de otro continente no muy lejano (30% en su provincia) y presencia asegurada en los medios.

Jose Ignacio Wert: el único Ministro del que se pueden esperar sorpresas e innovaciones. El sociólogo -conservador, pero no radical y habitual en los medios del grupo PRISA- es una persona muy inteligente, enemigo de los lugares comunes, contracorriente del pensamiento único y con argumentos razonables. Se lleva el ministerio bicéfalo de Educación y Cultura, donde tendrá mucho trabajo. Sinceramente, da confianza.

Jose Manuel Soria: el conocido clon físico de Aznar, al que incluso se le blanquea el bigote de la misma manera, deja sus islas queridas y canarias para venirse a Madrid a ser Ministro de Industria, Turismo y otra cosa más. Poco hay que esperar de esta persona de verbo limitado.

Luis de Guindos: el premio gordo para el antiguo responsable de Lehman Brothers en España, hombre de Rodrigo Rato, habitual de los medios de ultraderecha y conocido o supuesto pensador económico. Ministro de Economía "y competitividad". ¿No había nadie mejor? ¿En serio?

Ana Mato: la número tres del PP y eternamente bronceada, la misma que no se enteró de Gürtel había regalado un Jaguar a su entonces marido (alcalde de Pozuelo de Alarcón, el municipio con mayor renta per cápita de España) se lleva un superministerio: Sanidad. Otro ministerio feminizado, carente de competencias reales -salvo que se recuperen de las CC.AA, atención- y meramente figurativo. Como ella.

Y esto es todo. La mayoría absoluta del PP se traduce en trece ministerios (había quince), cuatro de ellos para mujeres, que ustedes podrán juzgar por su importancia. Con este equipo habrá que lidiar la nueva recesión, la crisis de nuestras vidas y el futuro de este país. Veremos que hacen, pero no es para que mañana alguien se levante muy reconfortado.



lunes, 28 de marzo de 2011

España berlanguiana


"Vecinos de Villar del Rio, como alcalde vuestro que soy..."

Por si no se habían dado cuenta, estamos ya metidos de lleno en la campaña electoral. De manera violenta y sonrojante para el contribuyente, en las últimas semanas se apelotonan las inauguraciones, los estrenos y los corrimientos de cortinas para descubrir placas con nombres, fechas y obras. Es un espectáculo morboso y difícilmente justificable, pero con un origen claro.

De la misma manera que vamos camino de que las Navidades empiecen cuando se acaba el verano, con las elecciones vamos camino de vivir en periodo electoral continuo, una especie de estado de alarma nunca conculcado. La razón está en una decisión política, y por tanto son los políticos los que han querido toda esta absurda situación.

El 22 de mayo hay elecciones regionales y municipales, esto es: quedan prácticamente dos meses. Dos meses. Antiguamente, el baile y vodevil de inauguraciones y cortes de cintas se aglutinaba en las últimas tres semanas, para conseguir un efecto de pregnancia mayor en el electorado, al parecer voluble ante este despliegue de su dinero, muchas veces derrochado en horas extras y tres turnos para que la obra llegue a tiempo para la cita electoral, cuando bien se podría retrasar unos meses más dada su auténtica irrelevancia.

Dado que el Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes el Real Decreto de convocatoria de elecciones para la fecha anterior, el calendario queda así: la campaña oficial empieza el 6 de mayo y termina el viernes 20 de mayo. De la Junta Electoral Central se sabía que iba a dictar una norma que prohíbia visitar o inaugurar obras en dicho periódo, para lo que se ha reformado la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, esa norma intocable para tantas otras cosas.

Como vivimos en una partitocracia de dos partidos, ha bastado que estos dos se pusiesen de acuerdo y ¡zas!, ya tenemos la reforma, que ha producido los efectos esperados, porque si no se ha previsto este efecto ¿para que la reformaron? Desde luego, no para salir perjudicados por una norma estúpida que extiende la campaña electoral hasta límites dificilmente soportables por los ciudadanos, porque incluye el llamado periodo "preelectoral".

La Junta Electoral Central, ese órgano opaco y al parecer inflexible, compuesta básicamente por magistrados del Supremo -el mismo órgano proclive a las presiones de la Embajada de EE.UU y de otros poderes fácticos- y por Catedráticos de Universidad, muestra actualmente esta composición. Son los culpables de este desatino consistente en que, por querer solucionar un problema inherente a la democracia de partidos y la mezquindad de la función pública entendida como una empresa inmobiliaria y no como servicio al ciudadano, han conseguido agravarlo. Exactamente igual que haría un político. Por cierto, que nadie se sorprenda si entre la actual composición de sus miembros hay muchos que han hecho de su confesión política -porque lo viven así, como una cuestión de fe- algo público.

Han hecho la norma tan mal, y con tan mala intención, que oficialmente hoy queda prohibido inaugurar cualquier Centro Cívico, criadero de caballos municipal o plaza de aparcamiento para minusválidos. A casi dos meses de las elecciones. Como la medida era bien conocida antes de aplicarse -y no como antaño, cuando la Junta debía trabajar largas horas en el periodo de campaña para estudiar y, en su caso, prohibir este mercadeo-, los políticos se han adelantado, no en vano controlan este órgano supuestamente independiente.

Estos días han sido de una inauguración frenética, la mayor parte de las veces de infraestructuras sin finalizar, por lo que se habrá conseguido el doble efecto de no lograr quitar el arrastre político y, encima, como doble maldición para el sufrido contribuyente, tener que aguantar al político de turno inaugurando de nuevo lo que ya se había presentado como nuevo en este desquiciante mes de marzo. No será hasta después del 22 de mayo, eso sí. Tampoco es probable que sea durante el verano, por esas cosas consustanciales a este país. Nos espera un otoño de re-inauguraciones, o quizás un invierno en función a la disponibilidad presupuestaria.

Fastos y más fastos, por el gasto que lleva asociado. Esta lamentable constumbre de las inauguraciones a cachos tuvo su momento señero, pero seguramente no fundacional, cuando Jose María Aznar I inauguró, acompañado por su entonces secuaz Francisco Álvarez Cascos, la terminal T-4 de Barajas, que no comenzó a operar hasta dos años después. Se acercaban las elecciones de 2004 y había que ir apretando. Igual hicieron con el AVE a Barcelona. He buscado muchas veces la placa de la inauguración, pero debe haber desaparecido. Deberian guardarla para un imaginario e imposible museo de la Historia de España.

Quizás sea el efecto deseado: en época de recortes presupuestarios, bombardear una y otra vez con el mismo equipamiento, ante la falta de otros diferentes. Insisto en que el efecto logrado por la absurda medida de la Junta Electoral Central estaba seguramente previsto en los cálculos de los políticos, y por eso estaban preparados para las inauguraciones. Se llama al sustituto de Orange Market, se monta el atril, se llama a la prensa afecta -toda- para que después publiquen la foto y las magnitudes típicas de la propaganda más abyecta ("en su área caben tres Camp Nou", "dará servicio a seis millones", "sus cables podrían dar la vuelta al mundo", "ochenta y cuatro quirófanos") y ¡hala!, a alabar la gestión.

¿Y qué hará ahora esta clase política carente de ideas? ¿Habrá auténtico debate? No creo. De hecho, como han tenido tiempo para prepararse ante la medida, ya han orquestado imaginativas soluciones para burlar la Ley que ellos mismos han tolerado y, atención, se han puesto de acuerdo para modificar. Miren el caso de Madrid, la urbe gobernada por Ruiz-Faraón, un alcalde adicto al Estado en obras de Licinio de la Fuente y que, aprovechando las últimas horas de inauguración, ha dado el campanazo de salida al nuevo Ayuntamiento.

La nueva casa de la Villa estará ubicada en Nuestra Señora de las Telecomunicaciones (Trosky dixit), el rotundo edificio ecléctico que domina una de las esquinas de la Plaza de la Cibeles. Como el edificio es tan acromelágico que es imposible que sirva únicamente para las funciones municipales -se ha pasado de uno pequeño a uno descomunal, invirtiendo los problemas inherentes pero no solucionándolos-, se ha aprovechado para hacer sala de exposiciones, espacios de libre tránsito, "suturar heridas urbanas" y toda esa perorata habitual.

Así, Ruiz-Faraón ha decretado, y sus subditos obedecerán fielmente, que de aquí a junio el descomunal edificio esté en "puertas abiertas". Vamos, que la propaganda de la nueva obra llegará hasta el momento de las elecciones y más allá, aunque la foto de la inauguración saliese antes. El público -perdón: votante- que acuda a ver el canto de cisne de Los Quince Años Inmobiliarios (la mejor definición para el periodo 1995-2007) con el que sin duda nos recordarán dentro de medio siglo, cuando aún estén pagando la deuda generada en este periodo, sabrá perfectamente que está dentro del vientre de tan magna obra y tan excelsa institución porque el alcalde, en su magnimidad, así ha querido.

Eso es Madrid, claro, donde todo es más grande, más ampuloso y más de nuevo rico que no sabe donde gastar el dinero. Sin embargo, el síntoma se puede encontrar en cualquier rincón de la geografía nacional, porque para algo estamos dentro del mismo sistema político, al menos en sus magnitudes más básicas: el electorado es tonto y vota en función de lo que se ha hecho, no como se ha hecho ni a costa de que otras cosas no se han hecho. Si siguen en el poder es porque el cálculo todavía les es favorable.

Fíjense si no en esta berlanguiana noticia, digna de mayor repercusión. El alcalde de un recoleto pueblo leonés ha inaugurado un cacho de carretera de ¡200 metros!. En la noticia, fielmente reproducida por un escriba local -a esos niveles no existe el periodismo crítico, ¿que se creen que es esto?- se da a entender que la magna obra continuará, pero por si acaso vamos a inaugurar estos dos hectómetros antes de la prohibición electoral.

Felicidades a la Junta Electoral Central y a los partidos políticos por la medida de prohibir las inauguraciones en periodo electoral. Jose Luis García Berlanga merecía un homenaje continuo, nacional y capilar como el que estamos viviendo.
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Twitter de Álvaro de Cózar, el incalificable periodista de El País que está siguiendo el conflicto libio con pantuflas: "@decozar77: Vuelven las explosiones en Trípoli. Hemos oído seis y luego otra vez los disparos de las defensas. Ahora lo único que se oye es un grillo"

Cri-Cri,Cri-Cri,Cri-Cri...juraría que estoy oyendo las crónicas de este periodista.

jueves, 17 de enero de 2008

Para que la verdad no nos alcance

El PP se ha pasado la octava legislatura de la democracia huyendo hacia delante, intentando dejar atrás la verdad. A duras penas lo han conseguido, y sólo en esta última parte. Sin embargo, cuando se practica durante tanto tiempo, siempre quedan resabios. Aquí tienen el comunicado que el 15 de enero tuvo a bien presentar el partido que aspira a ganar las elecciones, explicando el tema en boca de todos.

Está escrito con la frialdad del forense. Sería ingenuo pensar que pudiese llegar a explicar conversaciones en el ascensor, desplantes y tensas miradas: para eso ya están los periódicos, que han encontrado en esta reyerta interna un buen caldo de cultivo para el periodismo interpretativo con altas dosis de imaginación. Eso sí, como coinciden todos entre sí, será que algo de verdad llevan, pero el documento oficial es este. Gallardón y Espe se ofrecieron al presidente, este les dijo que nones, que los ciudadanos les habían escogido "hace escasos meses" para otras funciones -toda la razón- y que "cuenta con su colaboración activa para la campaña electoral".

Y tanto. De momento, este enfrentamiento larvado durante años -en los ochenta Espe tenía su propio partido liberal, mientras Gallardón ya subía meteóricamente en el PP, impulsado por Fraga- ya ha neutralizado el mal llamado "efecto Pizarro" y seguirá dando que hablar. Eso es colaborar "activamente", hombre. La rueda de prensa de ayer, con Gallardón balbuceante en la misma medida que cuando leyó los resultados electorales en 1993, permanecerá en los anales de la política menor de este país durante mucho tiempo. Sin embargo, oficialmente -y en esto lean: para el PP- aquí no ha pasado nada. Y ahí esta ese comunicado para garantizarlo.

Huyendo de la verdad terminas por tropezarte de bruces con ella. El PP vuelve a presentar, básicamente, la misma gente que perdió las elecciones de 2004, unas elecciones convocadas desde la mayoría absoluta. Votar PP es votar conservador al cubo: por su ideología, y porque presentan a los mismos. De producirse el batacazo electoral que algunos aventurados opinadores de la autodenominada izquierda empiezan a manosear, podremos decir que por fin el PP ha alcanzado la verdad. Y allí estaré esperando yo el comunicado, con rigor notarial -o de registrador de la propiedad- con la que se dará constancia del brutal impacto.

miércoles, 16 de enero de 2008

Uno que se va

Vivimos tiempos de nueva política. Antes las renuncias y los abandonos se producían tras los descalabros. Los electorales, porque en la cultura política española ni Dios dimite cuando hay descalabros en la gestión. El único, Antonio Aparicio -¿alguien se acuerda de él?- , y eso que Roldán le llegaba como herencia. Aunque se dice que Gallardón esperará a comunicar su decisión hasta después del 9-M, todos los medios, sin distinción de color, se hacen eco de la noticia. No creo que todos se equivoquen. Habrá que darles credibilidad, y eso que el protagonista todavía no se ha pronunciado.

Cuando lo haga, tampoco se espera una salida del tiesto. Si por algo se ha caracterizado siempre es por su obediencia supina. "Haré lo que me diga mi líder". Y así fue incubando una carrera larguísima dentro del partido. Antes decía "haré lo que me diga mi partido", pero el aznarismo dejó como secuela que el principal partido de la oposición se rija por criterios no recogidos en los estatutos, ni decisiones tomadas en los congresos. Es el ordeno y mando. Y toda una vida esperando para recibir ese puntapié.

Gallardón ya ocupó puestos de responsabilidad. En 1993, por ejemplo, salió con los ojos llorosos y apuntando entre líneas a un complot para justificar una derrota electoral que daban por segura. Era la cabeza visible de los jóvenes y, de haber ganado esas elecciones, su carrera hubiese sido muy distanta. En 1995 ganó la presidencia de la Comunidad de Madrid, cargo en el que permaneció hasta 2003, cuando salió elegido alcalde de la capital de España. 13 años ocupando puestos regionales, ocho de los cuales su partido estuvo en el poder a nivel nacional. Y siempre esperando su oportunidad. Disciplinado. Obediente.

El traje madrileño le quedaba estrecho, incluso con la altísima proyección que otorga la responsabilidad, superior en muchos casos a la de un ministro (¿alguien sabe quien es la Ministra de Agricultura y Pesca?). Hace unos meses empezó a decir que quería ir en la candidatura para las generales de 2008. Revuelo con su amiga Espe. Ya en 2004, en el congreso del desagravio, fue el único líder de su partido que quiso admitir que "algún error habremos cometido". Le recibió el silencio de la platea. La ultraderecha no racista que va camino de ser hegemónica en el PP nunca se lo perdonó. También su amistad con PRISA, esa gorgona mediática. De ahí que hoy, desde LD, se jalee la decisión. La noticia, si finalmente se acaba produciendo, no es para alegrar a nadie.

Y hay muchas posibilidades de que así pase. Gallardón ha cumplido todos los pasos obedientemente. Estas eran sus elecciones. Que nadie sueñe con que, si el PP se descalabra en estas elecciones -cosa harto improbable-, el quede reforzado. Quizás si, pero sin poder. Al no ser congresista, no podrá erigirse en líder porque no podrá hablar en la Cámara. En estas circunstancias, lo mejor es pirarse. Total, como casi todos los políticos del PP, es funcionario en excedencia. Aunque a lo mejor va a echar en falta su posible condición de aforado si siguen adelante las investigaciones malaya y guateque. Veremos.