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miércoles, 30 de octubre de 2013

Espías y fuerza bruta

Casco a la manera de los Ironclad del s. XIX
Mientras los aliados de Washington no angloparlantes están preocupados en mayor o menor medida por el alcance del espionaje masivo que su socio y protector ha efectuado durante años sobre todas sus comunicaciones -un principio básico de todo buen historiador de la técnica es que, cuando algo es tecnológicamente posible, o ya se ha realizado o se está realizando-, la realpolitik vivió ayer un pequeño momento.

En los astilleros que la Marina estadounidense tiene en Maine se botó el primer ejemplar de la nueva serie de destructores USS Zumwalt, que aún tardará un par de años en entrar en servicio, cuando reciba toda su equipación de armamento y telecomunicaciones. El resultado final es un buque con una estética muy parecida a los primeros acorazados de metal del siglo XIX, especialmente por el casco.

Torre de mando
Con un diseño futurista intentando evitar los angulos y protuberancias, es prácticamente indetectable a radares y sonar, y su torre de mando -prácticamente la única estructura que sobresale del casco- está realizada con materiales compuestos para aligerar el peso del buque -así es más rápido y maniobrable- y mejorar su invisibilidad práctica.

Es el primero de una serie de sólo tres buques -las restricciones presupuestarias, pero especialmente los costes disparatados y crecientes de todo programa de armamento avanzado- que supone todo un salto al siglo XXI de los buques de guerra. Aunque se habían previsto inicialmente 32 barcos de este tipo, se fueron reduciendo a 10, luego a 7 e incluso hay sobre la mesa una propuesta de dejarlos solo en 2; de momento, se ha autorizado la construcción 8 unidades más de la generación anterior de buques, la Arleight-Burke.

Nótese el tamaño del remolcador
Es muy probable que la clase Zumwalt se quede así, igual que otros programas de armamento estadounidenses que demostraron ser carísimos y estar varias generaciones por delante del resto del mundo: el B-2 de los setenta, o el F-22. De hecho, el buque se mete dentro de la categoría de destructores, pero desplazando 15.000 toneladas y con 180 metros de eslora (prueben a imaginarlo de pie, como un edificio), es más bien un crucero.

Con dos debería bastar para las necesidades estratégicas de EE.UU. El buque es simplemente una plataforma de guerra electrónica y un lanzador de misiles de crucero (hasta 80, contando los defensivos Sparrow S/A), con un puñado de armas defensivas, dos cañones navales de 155 mm. muy mejorados (podrán alcanzar objetivos a más de 100 km, algo increíble en un cañón de ese calibre y retráctil) y un plataforma para un helicoptero o drones. Todo, con sólo 140 miembros de tripulación. Todo, en un buque que es más grande que el USS Arizona -el famoso barco cuyo pecio se puede ver en Pearl Harbour-, pero que pesa la mitad.

Está bien poner estas cosas de vez en cuando, porque en breve saldrá de nuevo la campaña de propaganda sobre la supuesta carrera armamentística china, un país que está en la edad de piedra tecnológica en cuanto a armas, y que está sometido a un embargo de este tipo de productos desde 1989 -y ojalá se mantenga siempre-, una campaña periódica destinada a asustar.

EE.UU sigue siendo, y lo será hasta al menos la segunda mitad del siglo, la única superpotencia del mundo, gracias a buques como el USS Zumwalt, que adelantan la tecnología existente en varias décadas. Ah, y en caso de duda también saben lo que estás pensando o planeando con bastante solvencia y discrección, como demuestra el feo asunto de espías vendido como caso Snowden.

jueves, 16 de mayo de 2013

De aquella noche en Bengazi

Con esta cara se quedó cuando salió el asunto en debate TV
Les aseguro que en su momento los medios españoles apenas dieron relevancia al increíble lío originado a partir del ya de por sí gravísimo hecho del asesinato del embajador estadounidense en Libia; ahora parece que, replicando lo que está pasando al otro lado del Atlántico, y que es ni más ni menos que un momento especialmente humillante para un país que no sólo tiene el deber de parecer el más justo del mundo -aunque no lo sea-, es que tiene que serlo, hay un súbito interés.

Aquella noche en Bengazi es un post de cuando escribía regularmente por aquí -bueno, no mucho, como siempre- y que quizás convenga revisitar antes de exponer los últimos acontencimientos en torno al caso que, evidentemente, no se había desactivado. Los procesos democráticos y de transparencia que rigen en gran medida en EE.UU han seguido su curso, hasta el punto que la Casa Blanca se ha visto obligada -por presión de la oposición republicana- a hacer públicos los correos que se cruzaron entre las diferentes agencias gubernamentales en torno al asalto a la legación diplomática estadounidense en la liberada Libia.

¿Donde lo habíamos dejado? Ah si: "Obama se enfada mucho con este asunto". El pasado lunes lo volvió a hacer en la rueda de prensa posterior a la visita oficial del Primer Ministro del Estado número 51 de la Unión, David Cameron. Preguntado al respecto de la investigación, Obama calificó de muy mala manera que todo era un sideshow, lo que viene siendo una patraña o asunto secundario. Y miren que modales.

Obama estaba negando de nuevo lo evidente: que desde un primer momento se supo que era un ataque terrorista (¡pero si hasta era el 11 de septiembre!) y que después se fue edulcorando la versión por diferentes motivos, todos enredados entre sí, aunque el principal fuese que, a dos meses vista de las elecciones presidenciales, EE.UU volviese a presentar debilidad ante el terrorismo o, peor aún, que transcendiese que el ataque buscaba liberar a los presos ilegales que estaban dentro del recinto diplomático, sometidos a torturas.

Ambas son razones bastante evidentes que justificarían la pésima gestión del ataque. Para, una vez más, neutralizar lo que está muy claro, Obama ha recurrido a una estrategia que ya empleó cuando Donald Trump le acusaba, en las elecciones de 2004, de no haber nacido en EE.UU y, por tanto, no poder candidarse a la presidencia de la nación. Bastó con hacer pública su partida de nacimiento, donde pone Hawai y su segundo nombre, Hussein, ese que nunca aparece en los medios de comunicación.

Ahora ha puesto a disposición de cualquiera interesado en el asunto  cien páginas de e-mails que se intercambiaron responsables secundarios de las agencias de inteligencia de EE.UU entre el 14 y el 17 de septiembre posteriores al ataque, pero con un efecto bumerang: lo que se deduce es que hubo un encubrimiento chapucero y miserable. No dejen de observar que la prácticamente retrasada mental corresponsal de El País en Washington califica todo el asunto de "falso debate" días antes de que se hagan públicos los correos. Su otra compañera, no mucho mejor dotada, ofrece un titular romo y la palabra "discrepancias". 

Este es el nivel. Ni siquiera hay una pregunta a por qué no se han hecho públicos los e-mail entre el 11 de septiembre y el 13 de septiembre, que hubiesen sido muchísimo más interesantes y, estoy convencido de ellos, con múltiples insultos. No, no busquen en el listado: no hay ninguno de Petraeus. Desde luego, a Obama la jugada no le está saliendo igual que con Trump.

Los correos tienen un aire siniestro Son instrucciones bajo un esquema pautado que recuerdan mucho a las veline (otro invento de la Italia fascista) con las que Mussolini aconsejaba y orientaba lo que se podía y debía publicar en los periódicos: son el argumentario a aplicar en las comparecencias públicas, igual que hacen los partidos de por aquí cuando, oh casualidad, salen todos en tromba comparando a un movimiento ciudadano repelente con los nazis. Como si todo fuese válido.

En las páginas 6 y 7 queda clara la autoría terrorista; en la página 15, después de un llamamiento a la coordinación, ya desaparece la palabra "Al-Qaeda" y queda "extremistas islámicos entre los manifestantes", y así, a través de drafts y más drafts que tienen que ser revisados se ven maquillajes y edulcoraciones progresivas, siendo mi preferida la de la página 25, con CAIRO escrito así, en negrita y en mayúsculas, para poder decirlo con énfasis en la rueda de prensa. Seguramente porque Bengazi seguía siendo bastante ignoto para el americano medio.

Hacía la pág 35 (y tras haber pasado el draft básico por no menos de diez revisiones) alguien se da cuenta que dejando eso de "extremistas islámicos", tarde o temprado "nos vendrá rebotado cuando estemos en la comparecencia". Muy sagaz, pero fíjense que ninguna de las mentes pensantes de la inteligencia americana se había dado cuenta. Hacia la pág 39 ya piensan en quitar el nombre propio del cabeza de turco (malo, malvadísimo) que ya había buscado para solaz de la opinión pública americana.

Merece la pena leerlo todo, y recordar esa maravilla que es Quemar después de leer de los hermanos Coen.  "Discrepancias", dice la corresponsal de El País. Chapuza, porque había una realidad que entraba en conflicto con lo que querían vender, una chapuza de tal tamaño que, nueve meses después, todavía socaba a Obama, por mucho que vendan que es un "falso debate".

Como es muy improbable que el presidente reelecto tenga el cuajo de salir algún día a decir la verdad -la que supimos gracias a la buscona que estaba con Petraeus-, porque le va el cargo en ello, habrá que esperar a la siguiente evolución de los acontecimientos. Alguno de ellos ya se ha producido, y en nuestro país, aunque no por la vía de atajar las injustificables lagunas de coordinación y comunicación que el caso demuestra.

Hace unos días se sabía que una de esas colonias americanas que hay en suelo español, que cedió la dictadura franquista en los años 50 porque gestionaba el país como si fuese una finca privada, albergará una "fuerza de reacción rápida de EE.UU" de quinientos soldados permanentemente acantonados. Quinientos. Prueben a contarlos uno a uno, por si les parecen pocos.

Dicen que tal cifra entra dentro de lo acordado en los acuerdos conjuntos -ampliados por Zapatero poco antes de largarse, y vendidos como una oportunidad de empleo- que rigen tanto Rota como la inmensa base de Morón de la Frontera, diseñada para albergar C-5 Galaxy y B-52, además de transbordadores espaciales -ya no aterrizarán, empero- y bombarderos de los llamados invisibles: una pista de aterrizaje de 4´5 km, donde pueden estar operando continuamente cientos de aviones al día. 

Ahora tendrán 500 soldados permanentemente. Ya verán como serán unos poquitos más, porque en estos acuerdos "bilaterales" con EE.UU siempre salen sorpresas: en Bélgica acaban de descubrir -y han puesto cara de sorpresa, cuando ya había salido en Wikileaks- que los yankis almacenaban armas nucleares en su territorio. En Morón no hará falta, porque ya les ha quedado claro que las bases andaluzas no son estratégicas, como tampoco lo ha sido nunca Gibraltar para los ingleses.

Esos 500 soldados son, en teoría, para evitar chapuzas como la de Bengazi. Una fuerza de reacción rápida en una zona del mundo que camina hacia una sucesión de Estados fallidos -como ha demostrado la guerra neocolonial de Francia en el Chad- y donde EE.UU se ha dejado asesinar a un embajador. En dos horas son capaces de poner a esa cantidad de personal en cualquier punto al norte del ecuador, y siempre dando por descontado que no están ahí para intervenir en Europa.

No dejen de reparar en que EE.UU va a solventar la lección del embajador muerto con lo que es, sin ninguna duda, más mano dura. Preventiva, pero mano dura. El contingente, por supuesto, tiene "caracter humanitario", como pueden leer en el último enlace a la propaganda. Como los presos que estaban siendo torturados en los sótanos de la embajada americana en Bengazi. Alguien bautizó en su momento al presidente como Barack Kissinger Obama. No estaba muy equivocado.
***
Es una pena que los días no tengan más horas para comentar lo que va a ser el mayor cerrojado al ferrocarril desde 1985, pero esto es lo que hay. Y todo viene de la absoluta carencia de una planificación estratégica: autovía, tren, AVE, todos querían todo y, por encima de todo, el español con su hábito del coche. Para algo fabricamos tantos, y de gama medio-baja.

lunes, 7 de marzo de 2011

Agentes de campo en Libia desde meses antes

Quema pública de Libro Verde. O cualquier otro.
El Daily Mail publica hoy suculentos detalles sobre la humillante captura de los miembros de los cuerpos especiales británicos el viernes pasado, detalles que serían impensables en países como el nuestro. Se lo digo porque no hace tanto murieron siete espías nuestros que iban en el mismo vehículo por Bagdad, todo un ejemplo de buen hacer y conocimiento del terreno, que no recibió ninguna crítica.

En Reino Unido hoy se levanta uno con titulares que contienen palabras como "humillante" -la más apropiada, la verdad-, "vergüenza" o el equivalente a nuestro "chapuza", no en vano Mortadelo y Filemón eran agentes secretos al servicio de la T.I.A. Eso sería imposible en España, donde nuestra prensa es incapaz de hacer una crónica decente del conflicto libio.

Al parecer, la expedición británica iba compuesta de siete SAS y un agente de inteligencia del MI6, el equivalente británico de nuestra T.I.A. Iban con pasaportes de cuatro nacionalidades distintas y sin su uniforme reglamentario, aunque fuertemente armados. Aún así, fueron capturados por un importante contingente de rebeldes libios compuesto por...granjeros.

No acaban ahí las humillaciones. Las fuerzas de Gadafi captaron la conversación entre el Embajador británico en Libia y el jefe de las fuerzas rebeldes, y lo han publicado en The Guardian. Por supuesto, Gadafi también lo ha hecho público en su televisión, que para eso el mérito es suyo, la humillación de los otros y las posibles ganancias suyas también.

El equipo aterrizó en suelo libio a bordo de dos Chinook, no precisamente el helicóptero más discreto por su doble rotor, pero al menos se confirma que el vídeo del dentista de hace una semana mostraba efectivamente helicópteros, pero que era muy raro que no se viese ninguna identificación y que estuviesen pintados de negro, el color de las SAS y no del desierto. ¿Y desde donde volaron? Pues nada menos que desde el HMS Argus, otro de esos buques humanitarios que están frente a las costas de Libia, y de los que vamos sabiendo por goteo, error (¡un saludo a los holandeses!) u omisión.

Rafah, celebrando el gol con los amigos
Los SAS fueron capturados por un grupo de granjeros encabezados por el poderoso Rafah, de 20 años y aprendiz de agricultor en una de esas granjas en el desierto -30 millas al sur de Benghazi- logradas por el proyecto irrigador de Gadafi.

El relato es muy esclarecedor de muchas cosas: The first thing he noticed was Tom, a British man who had been working on the farm as its administration supervisor for the past five months. From what Rafah says, it now seems certain that Tom, if that is his real name, is in fact an MI6 agent. He was friendly with Tom, but thought it was strange to see him leaving his house on the farm at 3am.

Nah, normal que saliese a esas horas de la madrugada, iría a señalar con bengalas o con cualquier otra cosa discreta el sitio de aterrizaje para el helicóptero. Que pandilla de chapuceros. "Tom drove off in his saloon car and another car, driven by someone not known to Rafah, followed behind. And that is when he heard the helicopter. Rafah, who was on guard duty with a small band of other farmhands, recalls: ‘We could not see it, only hear it. We think it landed in a field over there, about half a mile away. A little while later, Tom and the two cars came back, except now the cars were full of men.Rafah watched as the cars drove through the main gates of the farm compound and made their way to Tom’s accommodation.They all got out and they were not talking, just moving,’ he says. ‘Three or four of them were dressed all in black, so it was hard to see. But they were unloading big bags, several of them, and it looked like a lot of equipment"

Espías a los que hay que ir a recoger en coche. Tras ser capturados, les ofrecieron desayunar unos huevos (escalfados al gusto inglés, supongo), leche y pan, porque en esas big bags llevarían solo barritas energéticas y centraminas. En fin. Lo importante de todo esto es el papel de Tom: según el relato de Rafah, llevaba cinco meses en la granja. Cinco meses. ¿De verdad nadie se da cuenta de las implicaciones de tener agentes de campo cinco meses antes de las revueltas? Seguramente Tom era un simple súbdito británico al que el Foreign Office contactó y le pidió que, please, se quedase un poquito más en la zona de conflicto para echar una mano, dados sus conocimientos agrónomos.

Mañana nos informarán objetivamente nuestros periódicos españolazos, como llevan haciendo desde que empezó el asunto libio. Es muy fácil: la población se ha alzado contra Gadafi, de manera espontánea y por twitter. Lo dice hasta el gran Enric González. Y utiliza la palabra dignidad, la misma que el periodismo pierde a borbotones.
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No cabría esperar nada mejor de Público: muertos sin comprobar, muertos civiles -creo que debe ser el único periodico del mundo que dice esto-, 35 "carros de combate" (el periodista analfabeto confunde vehículo blindado con tanque) y este relato que, aunque se cita la fuente, es infumable:

"El periodista Lotfi Mohamed, desde Al Zauiya dijo a la cadena catarí, que unos 25 tanques entraron en la ciudad donde no pudieron proseguir su avance al ser rechazados por los milicianos y tuvieron que retirarse dejando atrás cuatro blindados. Según su versión de los acontecimientos, los atacantes destruyeron con los carros blindados los hoteles Al Yauhara y Al Burch y un complejo de la Administración local"

Abandonan "cuatro blindados" -ya no son carros de combate, reducidos de 35 a 25 previamente-, no se sabe debido a qué potencia de fuego, porque abandonar un blindado...¿salieron corriendo del interior? Lo más divertido, sin embargo, es imaginar que esa columna blindada entró en la ciudad para ¡destruir dos hoteles!. Por supuesto, no hay ninguna imagen.

Aparece en Público, ese periódico para gente culta, honesta y muy crítica consigo mismo. Los viernes una película, el sábado un libro "crítico" y el domingo...¡propaganda!
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Las NN.UU tenían una de sus agencias con sede en Sirte, Libia. Se llama "Fondo de las NN.UU para la Democracia". Gadafi quiso que, con ese nombre, estuviese en su ciudad natal. La ONU, por entonces dirigida por Kofi Annan, dijo que bien, adelante. Después dicen que EE.UU es malvado al denunciar las tremendas hipocresías de este organismo internacional.
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Publireportaje de orgullo nacional a destiempo y desinformando. Conviene recordar que el 80% del espacio comercial de las famosas "Cuatro Torres" de Madrid está sin ocupar. Conviene recordar, asimismo, que hace nada se aprobó la Operación Chamartín en las inmediaciones, que también consiste en hacer torres y bueno, a ver si después se ocupan. Ya semos europeos.
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Sindicatos representativos a nivel nacional contra sindicatos amarillos representativos de El Corte Inglés. Dicta sentencia la Audiciencia Nacional. Contra los intereses de la empresa asturcubana, perdón, contra los intereses de los representantes obreros de su empresa.
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José Blanco se saca de la chistera datos de consultoría sobre el AVE gallego: "supondrá un aumento PIB, en términos de valor añadido, de 468 millones de euros cada año, además de un incremento de la productividad, derivado de la disminución de los tiempos de viaje, estimado en unos 190 millones de euros anuales (...) facilitará la creación de 9.687 empleos cada año, la mayoría de servicios". Y yo añado que traerá la felicidad y la utopía, concretamente en una cuantía de 89,53% y 77´61% respectivamente.
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El área urbana con una red de transporte público ferroviario más tupida, subvencionada, eficiente y polivante agradece el servicio así.  Gana ALSA, ese poder fáctico de la zona capaz de todo. El cliente siempre tiene la razón. Ojalá la gasolina se ponga a dos euros el litro y se coman sus coches. Eso sí, lo de cerrar el pintoresco tren de vía estrecha del que disfrutan ni se plantea, que para eso tiene 5.000 empleados en la recoleta región.