Lo de hoy va a ser terrible, con la Fase I y lo que ya es el auténtico icono de esta crisis: la terracita como símbolo nacional de España. Desde primera hora los medios apostados en los bares para sacar imágenes de la nueva normalidad anormal, la de pringaos que no tienen otra cosa mejor que hacer (¡después de dos meses!) que irse a pudrir una mañana entera a un puto bar.
Por supuesto, no faltará el contraste con las regiones que se han quedado en Fase 0, y donde el no poder disfrutar de la terracita será presentado con voz de maestra condescendiente y frases como "seguro que en pocos días pueden disfrutar de este placer", mientras el locutor levanta una caña a modo de brindis. Será todo lo esperpéntico-landista que se puedan imaginar.
Es por eso que se hace aún más necesario escapar de ese ambiente de triunfalismo en que ha virado la propaganda oficial, aún con más de 150 muertos al día, y sabiendo perfectamente que en documentos internos no hechos para ser conocidos por el público se reconoce abiertamente que "cualquier medida de desconfinamiento producirá un repunte de los casos de Covid-19" -más o menos-, como dejó escrito Yolanda Fuentes.
Hace falta irse unos días atrás, pero no demasiados en una crisis que empezó de manera vertiginosa -cada hora pasaban cosas, ahora cada día hay un alivio-, y donde las cosas importantes siguen pasando de soslayo. Sucedió a mitad de la semana pasada, y sus ecos deberían resonar hasta hoy mismo, pero se agotaron al día siguiente.
La AIReF es un organismo público muy reciente, creado a raíz de la modificación express de la Constitución Española realizada en 2010, con el famoso artículo 135. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal se dedica, supuestamente desde la independencia, a mirar el grado de cumplimiento de las distintas administraciones públicas en los objetivos de déficit. De aquí viene el actual Ministro de Seguridad Social, tan independiente que no tuvo problemas en aceptar una cartera en un ejecutivo del PSOE y Pablemos, porque así es la independencia.
Como la mayor parte de estos organismos, se dedica a hacer informes, y al menos sale más barato que el Consejo de Estado. Tengo mis dudas de que esos informes acaben en algún lugar mejor que la cajonera donde están los del Defensor del Pueblo y tantos otros provenientes de los instrumentos consultivos, pero al menos están bien hechos, escritos y fundamentados. Será porque es un organismo nuevo, o será que ha venido impuesto por Alemania, harta de hacer de paganini de todas las crisis.
Sea como sea merece la pena dedicar un tiempo a leer el estupendo informe realizado a partir del impacto del Covid-19 en las arcas públicas. Por quien lo ha hecho, por lo bien expuesto que está, y por lo que dice, bastante alejado del discurso triunfalista que tanto impera en estos días, y que se va a hacer especialmente repugnante hoy, primer día de Fase I para la mitad de España.
Basicamente el informe, a pesar de ser conocido por el Gobierno antes de remitir su Plan de Estabilidad a la Comisión Europea, no se cree gran parte de las previsiones de la banda liderada por María Jesús Montero, Calviño y la gallega de Trabajo, la que quiere ERTE -pagados por todos,y para todos- hasta diciembre o más allá.
Como es habitual en esa rama de la futurología que se conoce como economía, el informe -tras analizar de manera bastante adecuada el impacto que ya ha tenido la crisis en estos dos meses- se plantea dos escenarios. Uno primero donde el fin del confinamiento es el 15 de mayo (¡sorpresa! ¡no se cumple!) y donde, en el marco de una recuperación gradual según sectores de actividad, el PIB caería un 8´9% en 2020 y crecería un 4´6% en 2021, bastante peor que la recuperación en forma de raíz cuadrada prevista por el Gobierno.
Y un segundo escenario, bastante más realista, donde no se consigue frenar la epidemia -incluyendo un rebrote en otoño con nuevo confinamiento de un mes- y donde el PIB caería un 11´7% este año, para crecer un 5´8% el siguiente, perdiéndose en la nada seis puntos, más o menos el crecimiento neto de tres años seguidos medio buenos.
Para llegar a esas conclusiones la AIReF asume que los ingresos fiscales previstos por Montero irán mucho peor de lo esperado (por poner un único ejemplo, en el informe remitido a Bruselas solo contemplaba perder un 2% vía IRPF), y el déficit se va a disparar a niveles que necesitarán medidas expeditivas aún no anunciadas.
Según la famoso Ley de Estabilidad Presupuestaria -que imagino enmarcada en oro en la sede de la AIReF, así como una foto del Bundestag-, el Gobierno puede saltarse la disciplina fiscal si ocurre una catástrofe o una situación de emergencia como la actual, pero para evitar cualquier veleidad, al mismo tiempo que admite esas excepciones, obliga también a a disponer de un plan de reequilibrio presupuestario a medio plazo, un plan que necesita el refrendo parlamentario.
Ese plan ni está, ni se le espera. Recuerden que hace tres semanas la propaganda atronaba por unos "nuevos Pactos de la Moncloa" y ahora ya han desaparecido de la agenda, igual que desaparecieron las arcas de Noé (campos de concentración), el "ingreso mínimo vital", y otras tantas ideas quijotescas de la gestión de esta crisis, con un salvedad: el plan de reequilibrio presupuestario es obligatorio, y muy necesario si España no quiere verse chapoteando en una espiral de deuda durante un periodo muy largo.
Hay que ir pescando las frases demoledoras que contiene el informe, y que incluyen "la recuperación no será completa", que el 30% de los afectados por ERTE no recuperará el empleo (y creo que se quedan cortos, pero mientras tanto el empresario se ha embolsado las ayudas del escudo social), y que el nivel de deuda alcanzado (hasta el 124% del PIB en el escenario dos) se arrastrará hasta 2030 como poco, lo que obligará a:
"realizar un ejercicio de consolidación fiscal [ajustes] similar al realizado en la década pasada".
Aquí está la clave. A pesar de que el Gobierno sigue en su inopia, el brutal déficit acumulado durante la gestión de la crisis (la AIReF calcula un gasto entre el 3´3 y el 4´2 del PIB, entre 33.000 millones y 45.000 millones, donde se incluyen los hoteles de cinco estrellas y los pagos a la sanidad privada por su colaboración), las altas tasas de paro que se van a mantener durante bastantes años y las prebendas electoralistas exigidas por Podemos harán que el escenario resultanta sea similar al de 2008.
¿Y cómo se solucionó? Pues, por un parte, con un recorte muy alto de gasto público, desde incautaciones de nómina hasta el cierre de las fuentes municipales en Madrid, porque a Ana Botella le parecía que gastaban mucho y no producían nada. Y, por otra parte, con subida de impuestos, como no puede ser de otra manera.
De hecho, la propia AIReF no descarta -reconoce que faltan datos y estadísticas para hacer mejores previsiones- que el déficit fiscal de las administraciones públicas llegue al 138% del PIB, porque ya saben que las crisis golpean en España más fuerte gracias a nuestra especialización en turismo y bares (dicho de manera fina y en informe oficial, "la especialización en turismo y restauración, actividades muy intensivas en empleo, hacen prever un alto ritmo de destrucción de puestos de trabajo") y a lo a gustito que se está en el paro.
Recuerden el informe de la AIReF con el clima de fiesta generalizado que se viene encima hoy mismo. Nos espera una década añadida de estrecheces, bibliotecas sin libros nuevos, consejos para ahorrar comprando el pollo entero y no por piezas ("se puede aprovechar el caldo para hacer una sopa"), y toda la absoluta montaña de mierda que ya conocemos porque todavía no se había borrado de la memoria colectiva. Puede ser un buen tema de conversación si hoy disfrutan de una terracita con no más de diez personas, y mientras siguen los contagios comunitarios incontrolados.
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Buen artículo, pero incompleto, sobre la deriva de la chacalita Margarita Robles. Me ha encantado lo de "personalidad compleja", que se traduce en que es otra loca amargada de León.
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La CNN ha pillado a Pdr Snchz mintiendo una vez más sobre estadísticas oficiales, esta vez apoyándose en un informe de la John Hopkins que no existe. Preguntado al respecto, este apparatchiknik -con una carrera académica inventada para que no le acusen de no haber trabajado nunca- se escuda de una manera que elogiaría Cristina Cifuentes.
¿Newtral y Josu Mezu han ido a comprobar el informe? ¿Por qué nadie en España informa que fuera de España nadie se cree nuestras estadísticas, con casos flagrantes como el de Madrid, que el sábado y el domingo reportó exactamente el mismo número de infectados y de muertos, algo estadísticamente casi imposible?







