lunes, 11 de mayo de 2020

Diario de la falsa normalidad (V): nubes negras y duraderas

Dado que hoy va a ser uno de los días más desasosegantes para todos los que consumimos propaganda sabiendo que lo es, es importante alejar el foco de la noticia hacia otros temas que nos van a caer encima a corto, medio y largo plazo, más largo de lo que se oye habitualmente. Ante la propaganda, lo mejor es esa altura de miras (y moral de victoria) con la que se embelesa Pdr Snchz.

Lo de hoy va a ser terrible, con la Fase I y lo que ya es el auténtico icono de esta crisis: la terracita como símbolo nacional de España. Desde primera hora los medios apostados en los bares para sacar imágenes de la nueva normalidad anormal, la de pringaos que no tienen otra cosa mejor que hacer (¡después de dos meses!) que irse a pudrir una mañana entera a un puto bar.

Por supuesto, no faltará el contraste con las regiones que se han quedado en Fase 0, y donde el no poder disfrutar de la terracita será presentado con voz de maestra condescendiente y frases como "seguro que en pocos días pueden disfrutar de este placer", mientras el locutor levanta una caña a modo de brindis. Será todo lo esperpéntico-landista que se puedan imaginar.

Es por eso que se hace aún más necesario escapar de ese ambiente de triunfalismo en que ha virado la propaganda oficial, aún con más de 150 muertos al día, y sabiendo perfectamente que en documentos internos no hechos para ser conocidos por el público se reconoce abiertamente que "cualquier medida de desconfinamiento producirá un repunte de los casos de Covid-19" -más o menos-, como dejó escrito Yolanda Fuentes.

Hace falta irse unos días atrás, pero no demasiados en una crisis que empezó de manera vertiginosa -cada hora pasaban cosas, ahora cada día hay un alivio-, y donde las cosas importantes siguen pasando de soslayo. Sucedió a mitad de la semana pasada, y sus ecos deberían resonar hasta hoy mismo, pero se agotaron al día siguiente.

La AIReF es un organismo público muy reciente, creado a raíz de la modificación express de la Constitución Española realizada en 2010, con el famoso artículo 135. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal se dedica, supuestamente desde la independencia, a mirar el grado de cumplimiento de las distintas administraciones públicas en los objetivos de déficit. De aquí viene el actual Ministro de Seguridad Social, tan independiente que no tuvo problemas en aceptar una cartera en un ejecutivo del PSOE y Pablemos, porque así es la independencia.

Como la mayor parte de estos organismos, se dedica a hacer informes, y al menos sale más barato que el Consejo de Estado. Tengo mis dudas de que esos informes acaben en algún lugar mejor que la cajonera donde están los del Defensor del Pueblo y tantos otros provenientes de los instrumentos consultivos, pero al menos están bien hechos, escritos y fundamentados. Será porque es un organismo nuevo, o será que ha venido impuesto por Alemania, harta de hacer de paganini de todas las crisis.

Sea como sea merece la pena dedicar un tiempo a leer el estupendo informe realizado a partir del impacto del Covid-19 en las arcas públicas. Por quien lo ha hecho, por lo bien expuesto que está, y por lo que dice, bastante alejado del discurso triunfalista que tanto impera en estos días, y que se va a hacer especialmente repugnante hoy, primer día de Fase I para la mitad de España.

Basicamente el informe, a pesar de ser conocido por el Gobierno antes de remitir su Plan de Estabilidad a la Comisión Europea, no se cree gran parte de las previsiones de la banda liderada por María Jesús Montero, Calviño y la gallega de Trabajo, la que quiere ERTE -pagados por todos,y para todos- hasta diciembre o más allá.

Como es habitual en esa rama de la futurología que se conoce como economía, el informe -tras analizar de manera bastante adecuada el impacto que ya ha tenido la crisis en estos dos meses- se plantea dos escenarios. Uno primero donde el fin del confinamiento es el 15 de mayo (¡sorpresa! ¡no se cumple!) y donde, en el marco de una recuperación gradual según sectores de actividad, el PIB caería un 8´9% en 2020 y crecería un 4´6% en 2021, bastante peor que la recuperación en forma de raíz cuadrada prevista por el Gobierno.

Y un segundo escenario, bastante más realista, donde no se consigue frenar la epidemia -incluyendo un rebrote en otoño con nuevo confinamiento de un mes- y donde el PIB caería un 11´7% este año, para crecer un 5´8% el siguiente, perdiéndose en la nada seis puntos, más o menos el crecimiento neto de tres años seguidos medio buenos.

Para llegar a esas conclusiones la AIReF asume que los ingresos fiscales previstos por Montero irán mucho peor de lo esperado (por poner un único ejemplo, en el informe remitido a Bruselas solo contemplaba perder un 2% vía IRPF), y el déficit se va a disparar a niveles que necesitarán medidas expeditivas aún no anunciadas.

Según la famoso Ley de Estabilidad Presupuestaria -que imagino enmarcada en oro en la sede de la AIReF, así como una foto del Bundestag-, el Gobierno puede saltarse la disciplina fiscal si ocurre una catástrofe o una situación de emergencia como la actual, pero para evitar cualquier veleidad, al mismo tiempo que admite esas excepciones, obliga también a a disponer de un plan de reequilibrio presupuestario a medio plazo, un plan que necesita el refrendo parlamentario.

Ese plan ni está, ni se le espera. Recuerden que hace tres semanas la propaganda atronaba por unos "nuevos Pactos de la Moncloa" y ahora ya han desaparecido de la agenda, igual que desaparecieron las arcas de Noé (campos de concentración), el "ingreso mínimo vital", y otras tantas ideas quijotescas de la gestión de esta crisis, con un salvedad: el plan de reequilibrio presupuestario es obligatorio, y muy necesario si España no quiere verse chapoteando en una espiral de deuda durante un periodo muy largo.

Hay que ir pescando las frases demoledoras que contiene el informe, y que incluyen "la recuperación no será completa", que el 30% de los afectados por ERTE no recuperará el empleo (y creo que se quedan cortos, pero mientras tanto el empresario se ha embolsado las ayudas del escudo social), y que el nivel de deuda alcanzado (hasta el 124% del PIB en el escenario dos) se arrastrará hasta 2030 como poco, lo que obligará a:

"realizar un ejercicio de consolidación fiscal [ajustes] similar al realizado en la década pasada".

Aquí está la clave. A pesar de que el Gobierno sigue en su inopia, el brutal déficit acumulado durante la gestión de la crisis (la AIReF calcula un gasto entre el 3´3 y el 4´2 del PIB, entre 33.000 millones y 45.000 millones, donde se incluyen los hoteles de cinco estrellas y los pagos a la sanidad privada por su colaboración), las altas tasas de paro que se van a mantener durante bastantes años y las prebendas electoralistas exigidas por Podemos harán que el escenario resultanta sea similar al de 2008.

¿Y cómo se solucionó? Pues, por un parte, con un recorte muy alto de gasto público, desde incautaciones de nómina hasta el cierre de las fuentes municipales en Madrid, porque a Ana Botella le parecía que gastaban mucho y no producían nada. Y, por otra parte, con subida de impuestos, como no puede ser de otra manera.

De hecho, la propia AIReF no descarta -reconoce que faltan datos y estadísticas para hacer mejores previsiones- que el déficit fiscal de las administraciones públicas llegue al 138% del PIB, porque ya saben que las crisis golpean en España más fuerte gracias a nuestra especialización en turismo y bares (dicho de manera fina y en informe oficial, "la especialización en turismo y restauración, actividades muy intensivas en empleo, hacen prever un alto ritmo de destrucción de puestos de trabajo") y a lo a gustito que se está en el paro.

Recuerden el informe de la AIReF con el clima de fiesta generalizado que se viene encima hoy mismo. Nos espera una década añadida de estrecheces, bibliotecas sin libros nuevos, consejos para ahorrar comprando el pollo entero y no por piezas ("se puede aprovechar el caldo para hacer una sopa"), y toda la absoluta montaña de mierda que ya conocemos porque todavía no se había borrado de la memoria colectiva. Puede ser un buen tema de conversación si hoy disfrutan de una terracita con no más de diez personas, y mientras siguen los contagios comunitarios incontrolados.
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Buen artículo, pero incompleto, sobre la deriva de la chacalita Margarita Robles. Me ha encantado lo de "personalidad compleja", que se traduce en que es otra loca amargada de León.
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La CNN ha pillado a Pdr Snchz mintiendo una vez más sobre estadísticas oficiales, esta vez apoyándose en un informe de la John Hopkins que no existe. Preguntado al respecto, este apparatchiknik -con una carrera académica inventada para que no le acusen de no haber trabajado nunca- se escuda de una manera que elogiaría Cristina Cifuentes.

¿Newtral y Josu Mezu han ido a comprobar el informe? ¿Por qué nadie en España informa que fuera de España nadie se cree nuestras estadísticas, con casos flagrantes como el de Madrid, que el sábado y el domingo reportó exactamente el mismo número de infectados y de muertos, algo estadísticamente casi imposible?

sábado, 9 de mayo de 2020

Diario de la falsa normalidad (IV): la corrupción medular de Madrid

Con la mirada perdida pero la ideología clara
Las dos Españas vuelven a vivir otro episodio memorable con la Fase 0 y la Fase I de la desescalada gubernamental hacia la nueva normalidad (100 muertos al día porque sí). Como ya les habrán informado en su medio de propaganda, el mismo que justifica que un comité secreto decida sobre qué zonas pasan de fase y cúales no, finalmente Madrid se ha quedado en el vagón de los rezagados.

No estará sola la Comunidad que es más que una autonomía. De hecho se quedan en Fase 0 la mitad de los españoles, aunque sea raro manifestarlo así e impere la imagen de un mapa con gran parte de España geográfica en Fase I. El problema es que estas cosas se tienen que medir por población y no por territorio, algo que a regañadientes está aprendiendo el Gobierno.

El hecho de que Barcelona y gran parte de Cataluña también permanezcan en Fase 0 a petición propia endulza mucho el destino de Madrid, que siempre se está mirando en el espejo catalán -para robar el Mobile World Congress, igual que hizo con la pasarela Gaudí- que tan bien refleja sus carencias y, de vez en cuando, sus virtudes.

Acompañan a las grandes ciudades que explican el dualismo español Valencia, Alicante, Valladolid, Málaga, Granada y todas sus zonas de influencia, cada una con sus propias vicisitudes, orgullos tragados, y humillaciones sometidas por haber gestionado bien la crisis. Dice mucho de nuestro país que la mayor ciudad en Fase I sea Sevilla, seguida de Zaragoza.

A partir del lunes los afortunados podrán disfrutar bajo su portal de las prebendas de terrazas al 50% de ocupación, comercios abiertos sin cita previa, y todo lo demás. No los envidio en absoluto, pero esto ya es una cuestión personal de cómo quiera afrontar cada uno su desescalada particular, habida cuenta de que todavía no hay un estado de Alarma que obligue a la gente a salir y comportarse como si todo fuese normal, o nuevamente normal.

Como todo es secreto, solo se ha conocido lo sucedido con Madrid merced a la dimisión de la responsable de Salud Pública en la región. La primera víctima política de esta crisis -al margen de alcaldes borrachos y otras cosas de pintorequismos patrios- he llegado en la zona que se vende como modelo de gestión y eficacia ("exportar a España el modelo Madrid", decían hace pocos años Granados y compañía) y ha sido tan estruendoso que, tengan a bien notar, sus responsables superiores llevan callados desde entonces.

¡Con lo que les gusta enfangar y presentarse como víctimas del Estado central! ¡Ya ha tenido que ser fuerte el rapapolvo! Es fácil imaginar como estaría siendo este fin de semana de no haberse conocido la decisión de Yolanda Fuentes -sin relación con el ginecólogo dopador amnistiado por El Poder a cambio de su silencio-, con continuas arrogancias, vehemencias y exhibiciones cinegéticas de eso que se conoce como madrileñismo (chulería). 

A Yolanda Fuentes le pasaron el informe que las CC.AA tenían que enviar al Ministerio justificando su petición para pasar de Fase. Se lo pasaron rellenado y cumplimentado, únicamente para que pusiese su firma, porque el informe se había redactado políticamente aunque contuviese datos médicos y se pidiesen criterios médicos. Como todo en esta crisis, por otra parte, desde la fiesta de carnaval del 8-M, hasta el uso de mascarillas.

Había una voluntad -necesidad, en el caso de Madrid- de pasar a la siguiente Fase a pesar de ser el principal foco de infección de España, explicada magníficamente bien por el Vicepresidente Aguado, el admirador de Mario Conde. "Sería incomprensible no pasar de Fase, un jarro de agua fría para los autónomos".

Incomprensible. Ajá. Mientras escribo esto veo que hay dicho que haberse quedado incomprensiblemente en Fase 0 "tendrá consecuencias nefastas para miles de personas", pero creo que no se está refiriendo a los miles de muertos que acumula su gestión, empezando por los ancianos dejados morir en las residencias de su responsabilidad directa.

No es tan incomprensible. El partido del gramo siempre ha tenido especial amor por el autónomo y por los negocios, especialmente los suyos propios. Querían pasar de Fase fuese como fuese, y se toparon con un escenario ideal: lo pedimos aunque no sea lo razonable desde el punto de vista sanitario -el único a tener en cuenta- y, como nos van a botar la propuesta, ya tenemos combustible para dos semanas de agitprop sobre la libertad, el Derecho, y la promised land que es Madrid.

Yolanda Fuentes se negó a firmar, y ahí se cayó el enésimo tenderete IFEMA montado por estos sinvergüenzas. La Cadena SER ha tenido acceso -es el medio al que mejor filtra el Gobierno- al documento que la responsable de Salud Pública envío a sus responsables políticos desaconsejando el cambio de Fase.

Es el documento previo, donde dice claramente que "en estos mome tos, evaluando los datos disponibles, no es recomendable cambiar de fase". Aún así, el gabinete de Ayuso y los del gramo elaboró el informe para enviar al Ministerio (Madrid ra-ra-rá) y tuvieron la desfachatez de que lo firmase la misma persona que había desaconsejado pedir algo así. Por pura decencia se negó a firmar, y presentó su dimisión.

¡Ningún problema para Madrid! ¡Al contrario! Puso la firma el Consejero de Sanidad -Madrid ha tenido ocho consejeros diferentes en los últimos diez años, más de la mitad de ellos implicados en corrupción y colusiones vergonzosas con la sanidad privada-, un mamporrero que, un mes antes del Covid-19, presumía de nuevos hospitales, nuevos tratamientos y ¿saben qué?, la mejor sanidad pública del mundo.

Quiero que esto quede bien claro: Madrid envió igualmente el informe para pasar a Fase I al Ministerio, porque les da igual todo. Y ese todo incluye las vidas humanas que se puede cobrar la epidemia en tres semanas, a partir de los contagios que se producirían este mismo lunes con las terracitas y las cañitas.

Se rechazó, y no sabemos los motivos. Para eso hay que acudir al informe de Yolanda Fuentes, donde a lo largo de 28 páginas la máxima responsable sanitaria a nivel técnico dice este tipo de cosas, y las dice porque desde su cargo las conocía perfectamente:

  • Madrid carece de recursos técnicos suficientes en salud pública para la vigilancia epidemiológica [no se podría hacer trazabilidad de la vida social de cada nuevo infectado, una garantía para un más que seguro rebrote]
  • No hay personal de refuerzo en atención primaria para el seguimiento de pacientes en aislamiento domiciliario [mientras la gente está de cañas, el enfermo será atendido por teléfono]
  • Madrid no tiene un sistema de información de vigilancia epidemiológica para responder a los indicadores establecidos por el Ministerio [se inventarán los datos, como hasta ahora]
  • No está garantizado el suministro de equipos de protección [el lunes dan una mascarilla gratis por habitante, con la bandera regional muy grande]
  • Hay más pacientes ingresados en UCI que camas disponibles [esto es gravísimo, pero para qué indignarse]
  • Existe contagio comunitario [incontrolado] "en las familias, entre el personal sanitario y en las residencias".
  • Cada día hay "un número de casos diagnosticados por PCR superior a 100, y el número de posibles casos que están en cuarentena es de más de mil" [MIL]
Al parecer, en el informe se data el 27 de marzo como el día en que "el sistema sanitario estaba colapsado", en contra de la propaganda oficial de todos juntos y el tenderete de IFEMA.  Ese día hubo 3744 nuevos casos en todo Madrid, y el total acumulado de 27.272. Después la situación no mejoró, la contrario: empeoró mucho más.

Yolanda Fuentes ya no ocupa su importante cargo, y ha recibido el pago que El Sistema otorga a los que se comportan independientemente.  Ha sido sustituida por el palanganero que ejerció de responsable máximo de IFEMA: es de suponer que cuando tragas un sapo así -incluyendo los bailes con bata en la entrada- te dan una nueva prebenda, en este caso no tendrá ningún incoveniente en poner las firmas que sean necesarias a los informes que sean necesarios. 

Sin embargo, la ex responsable de Salud Pública de la Comunidad de Madrid -Ayuso ha reconocido que no se hablaba con ella, probablemente ni conocía su existencia- deja un legado. El suyo personal, de cómo comportarse, y también en su informe, que deja dos escenarios de futuro (a partir de la página 16 del informe), algo habitual en su campo y en crisis como esta.

Dice que, dado que el desconfinamiento se va a producir sí o sí, el R0 se va a disparar desde el estimado de 0´5, "porque hay mucha población que está infectada de manera asintomática". Traza una proyección a 120 días desde el inicio de la epidemia, esto es: hasta el 19 de junio, y no puede ser más demoledora:

"Independientemente del grado de desconfinamiento, se producirá una remontada de casos diarios", una verdad a la que cualquiera puede llegar por sí solo, pero que todavía no la he oído en boca de ningún político. Terracitas, ir a probarse ropa a tiendas y paseos sí que lo he oído, pero lo que supone no. Evidentemente, este informe no se hizo para que fuese público, y si ha transcendido es por lo que ha pasado. Que sirva como ejemplo de lo que es el auténtico nivel de la clase política.

Y que se recuerde cuando, a 19 de junio, la impresentable de Ayuso y su esbirro Aguado estén en su campaña política continua con unos cuantos cientos de muertos más.
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Son como niños, y quieren ser queridos. Un nuevo ejemplo de uniformados usando un juguetito inútil y con una efectividad real próxima a cero, pero que sirve para que ofrezcan una falsa imagen de eficacia y estar con la última tecnología. Es todo tan ridículo que Berlanga estaría encantado. 
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Dos noticias que se entienden mejor juntas. El día anterior se publica que la sidra se acumula en los lagares porque no se puede comercializar por su canal preferente (el bar), y al día siguiente se conoce que el gobierno regional del Principado de Asturias solicitará adecuar las franjas horarias al horario comercial de la hostelería. 

Es todo de una indecencia que ya no sorprende: ni los tiempos, ni las formas. Las franjas horarias se han establecido para hacer deporte o para ir a dar un paseo (motivos de salud), no para pudrirse en un bar lúgubre mientras se escancia sidra, para ir ya de primera mañana con el puntín. O de media tarde.
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Lo del aeropuerto de Teruel es el nuevo Mar de Aral de los medios de comunicación, esto es: repetir periódicamente una noticia ya sabida (un aérodromo que funciona como aparcamiento y desguace en un sitio despoblado, o un lago aridificado por la codicia) a ver si alguno no se ha enterado. Sigan la pista, porque es para descojonarse. Los últimos en apuntarse han sido los de Lo País, y piden 120 euros al año por leer esas bazofias de informaciones.
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(Relacionado con lo anterior) En el medio de ultraderecha rancia y profunda llamado El Confidencial hay una noticia donde en el titular se combina"perder aceite" con Nelson Piquet. Así, en el año 2020.

jueves, 7 de mayo de 2020

Diario de la falsa normalidad (III): una democracia con comités secretos


En España se solucionan las cosas con un café para todos, la fórmula aplicada con los estatutos de autonomía y con las competencias delegadas. Lo que empezó siendo una fórmula para contentar a las tres autonomías reconocidas durante la II República -con Galicia entrando por pena y de refilón-, se acabó conviertiendo en un miniParlamento en dieciesiete regiones de España, algunos al nivel del ridículo del riojano.  De las virtudes de un invento nuevo al ridículo de su aplicación práctica hasta el extremo, con ese que nadie se quede atrás.

Y así estamos. A pesar de que Pdr Snchz quería que la desescalada no se convirtiese en un circo y una carrera de "qué autonomía abre antes sus grandes superficies", en la realidad el paso de la Fase 0 a la Fase se está convirtiendo en un café para todos, salvo para dos de las autonomías que mejor han gestionado la crisis: tanto Cataluña como Castilla-León han decidido que varias de sus áreas sanitarias -incluyendo sus ciudades más pobladas- no cumplen lo mínimo para poder seguir relajando las medidas.

¿Y las otras quince autonomías? ¡Los cumplen, vaya si los cumplen! Están las que presumen de cumplirlo -como Asturias, que incluso pide pasar directamente a Fase II las escombreras humanas que son los Oscos y "el valle del Oso"- y las que, sin cumplir nada, se apuntan a la fiesta porque no se pueden quedar atrás.

Es el conocido caso de Madrid, el rompeolas de España y el eje central de esta crisis sanitaria. De hecho, se puede narrar todos estos últimos tres meses poniendo a Madrid en el centro de gravedad permanente, y nada queda fuera de su fuerza gravitatoria, ni nada puede escapar. Madrid como origen y como vector de todas las decisiones tomadas.

Para poder hacer el enésimo pueblo Potemkin de esta crisis (a sumar al de Ifema, la gestión de las residencias, los aviones) la comunidad autónoma que rige el PP desde hace 25 años ha ido rebajando día a día el número de infectados, hasta llegar a cifras ridículas -me niego a reproducirlas- que nadie se cree, igual que nadie más allá de los Pirineos se cree ninguna estadística española. No sabemos ni contar a los muertos, como para creerse nada de lo que salga de Ayuso.

Para la representación teatral la Magdalena Penitente de la fiesta en Ifema ha interpretado el rol de cauta y precavida (¿verdad que casa mal con lo que demuestra día a día?), mientras el admirador de Mario Conde y con pelos del culo transplantados a la cabeza conocido como Ignacio Aguado ha interpretado el papel de aguerrido Blas de Lezo que quiere ir más allá del confinamiento. Madrid es libre, y siempre lo será, según los del gramo.

Madrid solicita pasar a Fase I con 610 enfermos ocupando sus 1000 camas UCI, una vez que han desaparecido por arte de la misma magia que las creó las 650 camas adicionales. No llega ni al 50% que se exige en el único criterio transparente sobre la desescalada que ha facilitado el Gobierno, pero ya verán como en estos tres días que quedan hasta el lunes desaparecen 110 enfermos de las UCI madrileñitas. O más, si fuese necesario, como en los goles a Malta en 1983. Lo que haga falta.

El Gobierno central no se va a oponer a lo que pida Madrid, porque al fin y al cabo, también son Madrid. Lo son en lo aparente -desde el Presidente hasta varios de sus Ministros-, y también en el deep State que conforman los 700 funcionarios públicos de alto rango que gobiernan la fontanería institucional del país, ¿cómo van a permitir que su joyita se quede atrás? 

De hecho, en ninguno de los múltiples desplantes que ha protagonizado Ayuso y Madrid durante la crisis del Covid-19 los han desautorizado, ni siquiera cuando han tardado más de tres semanas en dar datos que se pedían para mañana. Ellos van de gestores y les interesa que se conozca la imagen de un Madrid gobernado por una loca arrogante, que en sus políticas tampoco difiere tanto de las del Estado.

Por tanto, den por seguro que el lunes Madrid estará en Fase I como la que más, por eso es mucho más que una autonomía. Estará al mismo nivel que Canarias, Baleares, Murcia o Galicia, regiones con una gestión mucho más eficaz, activa y ejemplar de la crisis, pero que jamás alzarán mucho la voz ante la injusticia palmaria del ir todos de la mano en la desescalada.

En Madrid volverá a haber reuniones de hasta 10 personas, terrazas abiertas al 50% -que con las agradables temperaturas de mayo se convertirán en lo de siempre-, el Rastro abierto con un aforo del 25%, y comercios de menos de 400 metros cuadrados con el 30% de su capacidad. Madrid, en definitiva, pero sin estar petao.

¿Y quien se hace responsable del previsible caos sanitario que va a rebrotar? El Gobierno, el mismo que se escuda en "criterios científicos" que ni siquiera son capaces de publicar más allá de "disponer, o tener acceso, o capacidad para instalar en un plazo máximo de cinco días entre 1´5 y 2 camas de UCI, y entre 37 y 49 camas para enfermos agudos por cada 100.000 habitantes".

Ese es el único criterio conocido, y la valoración de un equipo de doce técnicos de Sanidad. Los que recuerden el post sobre el Comité Científico ya estarán temblando, y con razón. De aquel comité se supieron los nombres, y algunos como Antoni Trilla van a quedar marcados de por vida, y con razón: su vomito en forma de entrevista le acompañará para siempre, igual que al Gobierno la fiesta de disfraces del 8-M y dar el carguito a este zampabollos.

Será por eso que para este sistema por fases han decidido que los nombres de los doce sabios no sean públicos. Lo han leído bien. La democracia equiparable a las de su entorno no revela el nombre de las doce personas que van a tener la responsabilidad de un rebrote porque simplemente son un parapeto para una decisión tomada políticamente, y al ejemplo sangrante de Madrid me remito.

Ayer preguntaron a Fernando Simón por el asunto, y respondió así: "las presiones que sufre cualquier persona de la que se da el nombre, de la sociedad en general y de los medios de comunicación en particular, acaba haciendo muy difícil que pueda trabajar con la suficiente libertad, por lo tanto, si me permiten, no voy a dar nombres (...) Creo que lo mejor que podemos hacer es que hagan su trabajo correctamente y de la forma más independiente posible".

Phantástico, ¿verdad? No sabremos si entre esos doce sabios hay alguien que se opone al desconfinamiento de Madrid -y si lo sabremos será porque es catalán y saldrá señalado por la prensa de ultraderecha-, y encima Fernando Simón lo justifica de una manera que no deja en muy buen lugar a nuestra querida Democracia, esa que va dando lecciones por el mundo.

Están protegiendo a los doce sabios, cuando realmente son ellos los que nos tienen que proteger a nosotros. El caso recuerda poderosamente al del conocido diputado Guitarte, que tuvo que pasar las 48 horas previas a la votación de investidura del actual Gobierno protegido por la Policía y en paradero desconocido para no recibir esas "presiones" que dicen tantísimo de nuestro sistema, casi tanto como una Jefatura del Estado corrupta hasta la médula, o un policía torturador muerto sin pisar la cárcel y pensionado por el Estado por méritos al servicio.

¿Y para qué tanta protección? Sabemos perfectamente que el Comité Científico no servía para nada -que cuenten si recibieron presiones, y de quien-, únicamente eran la claque de lo que ya había decidido el Gobierno. Jamás van a decir nada contrario al sentir popular y, si lo hacen, tampoco serán tenidos en cuenta. Es una protección contra amenazas y presiones que seguramente tendrán, pero también para que no sepamos su nivel de ineptitud, como en el conocido caso de Antoni Trilla.

Por otra parte, un comité secreto de este tipo es algo ilegal (Ley 33/2011 de Salud Pública, artículo 11)*, pero eso le da igual al Gabinete que se pretende legalmente garantista -tres jueces ejerciendo de Ministros, qué vergüenza de Régimen-, y que no deja de ser una banda de la improvisación y el buen rollito ("escudo social", puaj), que vende para prorrogar el Estado de Alarma un o nosotros, o el caos digno de mejor destino, y a buen seguro que vendrá más pronto que tarde.

Este tipo de crisis desvelan cosas del funcionamiento del aparato institucional que se intuyen pero de las que difícilmente tenemos constancia por la omertá periodística, como por ejemplo lo que en Italia conocen como malasanità (chapuzas hospitalarias, imposibles en la mejor sanidad pública del mundo). El hecho de que el comité de expertos del Ministerio de Sanidad sea secreto es solo otra evidencia más de que nuestra democracia es un palafito edificado en una ciénaga al que cada vez se van añadiendo más alturas -¿a qué quieres que te gane?- mientras los cimientos jamás se han reforzado.



* "será pública la composición de los comités que evalúen acciones o realicen recomendaciones de salud pública, los procedimientos de selección, la declaración de intereses de los intervinientes, así como los dictámenes y documentos"
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¡Vamos a más! En el famoso hospital de Igualada, tan útil para el madridismo como ideología, atienden ahora mismo en Urgencias a más gente por traumatismos causados por el deporte que por Covid-19. Estoy seguro que en otros puntos del país pasa lo mismo, pero no son tan icónicos.
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Un ejemplo más de mal titular puesto adrede. Sería "cien mil asturianos MAS pasan a cobrar del Estado", totalizando la mitad de la población.  Peor que cuando la minería y la siderurgia pública, pero seguro que es temporal. Como la reconversión.
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Otro gilipollas de los que proliferan tanto con esta crisis sanitaria, y que confunden su deseo con la realidad: en este caso se cree que los carriles-bici sustituirán a los coches.
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Dentro de los titiriteros, los músicos son tan insufribles como los actores, pero no tienen tanta visibilidad. Especialmente en estos tiempos, con cuarentones de pelo blanco que se creen "músicos" y que ahora se lamentan que el 90% se va a quedar fuera de las ayudas directas del escudo social.  Habría que preguntarse que tipo de cotización hacían como "músicos" para quedarse fuera en unas ayudas que incluyen a trabajadoras del hogar, eventuales, autónomos de todo tipo y hasta el que pasaba por ahí. O que quizás es que no son músicos, sino gente que toca mal un instrumento, que debería estar haciendo otra cosa más acorde a su edad y, especialmente, bajar de su egonube.






martes, 5 de mayo de 2020

Diario de la falsa normalidad (II): la "uve asimétrica"

La raíz cuadrada que se imagina el Gobierno. ¿Es asimétrica, no?
¿Todavía no estás familiarizado con la nueva metáfora del institucionalismo? ¿Harto de escuchar nueva normalidad, luz al final del túnel y no entiende de territorios? Pues prepárate, que los mismos de la recuperación será fuerte, intensa y con forma de uve modifican una vez más su tortuoso criterio y llega la "uve asimétrica".

El viernes el Gobierno envió a Bruselas el Plan de Estabilidad al que está obligado, y que no deja de ser una previsión de las cifras macroeconómicas, esas que sistemáticamente incumple en materia de déficit, y que obliga a que cada diez años haya mendigar dinero a los países europeos ricos, al igual que Italia. La tercera y cuarta economías más grandes de la zona euro son así, y la Moneda Única también.

Según el Ministerio de Economía, en 2020 el PIB -en El Parte de Antena 3 tienen que explicar lo que significa- caerá un 9´2%, el paro se pondrá en el 19% de la población activa, y la deuda pública pasará del 95´5% al 115´5%, todo gracias al Covid-19 y a un modelo de crecimiento basado en industrias como el turismo y la hostelería. Y tal como dicen esto -pero no lo último-, también dicen que en 2021 el PIB crecerá un 6´8% y el paro bajará dos puntos, esto es: habrá recuperación, pero no se volverá a los niveles previos de 2019 ni en 2021, ni en 2022 ni hasta dentro de mucho.

Según la Ministra de Hacienda, es un "shock temporal". Está acostumbrada a decir mongoladas de este estilo, no en vano su gran aval político para saltar a Madrid es haber sido la responsable de las finanzas de la Junta de Andalucía, donde llevan de shock temporal varias décadas. A propaganda tampoco nos gana nadie.

Según Montero, "no habrá ni recortes masivos de gasto ni subidas masivas de impuestos", algo difícil de creer con esas cifras macroeconómicas que nadie puede dar por reales, y que incluye cosas como que la recaudación del Estado solo caerá un 5% (un 2´4% en la Renta), algo sencillamente increíble cuando cifran el paro en el 20%, o el gasto en ERTEs en 17.894 millones para cuatro millones de trabajadores.

Pero son previsiones. Previsiones del Gobierno imprevisor, que vio el virus venir y que no hizo acopio de material -lo que recomendaba la OMS-, ni habilitó UCIs, ni informó a colectivos vulnerables. Esto último en sí mismo es otra metáfora sangrante, otra más de esta larga crisis que ya suma 11.000 muertos en residencias de ancianos. Hay que creer las previsiones del Gobierno pillado de improvisto, porque estaba celebrando los fastos del primer Gobierno de coalición, incluyendo el desfile de disfraces del 8-M.

La realidad es que el PIB ya ha caído un 5´2% en el primer trimestre del año, la mayor caída desde la Guerra Civil. Ese primer trimestre todavía registró una actividad normal de la economía durante más de dos terceras partes de su duración (enero, febrero, principios de marzo) y, aún así, ya ven el batacazo. Esperen a ver el segundo trimestre, con abril, mayo y un junio que era habitualmente de contrataciones por nuestro Silicon Valley de chiringuitos & fiesta. No se ve el fondo del pozo, pero hay luz al final del túnel.

De hecho, ese único dato oficial conocido hace esperar que la caída del PIB a final del año supere el 10%, más en la línea con el peor escenario previsto por el Banco de España, que llega a cifrar el hundimiento en el 13%. Esto va a obligar a financiaciones adicionales de nuestra economía que va a dejar esas peticiones de "coronabonos" y bonos basura (el crédito a fondo perdido de 1´5 billones que propuso Pedro Sánchez hace dos semanas, y que fue recibido con estupor en las cancillerías ante la desfachatez) en juegos de niños.

Y lo peor de todo es que las previsiones pueden quedarse cortas o muy cortas. Sin ánimo de ensalzar a gentuza famosa por su dinero -que es lo que hacen el 100% de los medios de comunicación- ayer se supo que el famoso plutócrata Warren Buffett sigue sin decidirse a invertir gran parte de sus fondos de decenas de miles de millones de euros. Él, elogiado por la prensa como una persona con poderes demiúrgicos sobre donde hay que invertir, permanece a la espera, con algún movimiento de cartera nada sorprendente.

Por ejemplo, se ha desprendido de todas sus acciones en aerolíneas estadounidenses. Sabe perfectamente que solo van a poder sobrevivir con ayudas públicas, y ni siquiera. Está en cuestión todo el modelo de negocio, basado en viaje de capricho y con modelos empresariales con un capital muy apalancado en la compra de nuevos modelos -como el famoso Boeing 737-8 MAX-, que solo conduce a la ruina y a flotas paralizadas, no se sabe durante cuanto tiempo.

Hace bien en no invertir. Ayer se supo que el Ibex había perdido en una sola sesión todo lo ganado en abril, dicen que por la tensión entre China y EE.UU que lleva a una guerra comercial. Es cuestión de tiempo, y más bien breve, que la crisis sanitaria mundial acabe derivando en una crisis económica -ya está aquí, pero hace falta que sean dos trimestres seguidos para que técnicamente se considere como tal- y después financiera, algo en el horizonte cercano vistas las necesidades económicas de grandes economías, o con Argentina volviendo a incurrir en impagos internacionales.

¿Quien invierte así? El rico en autocartera, y el idiota que juega a los dados en la Bolsa y que tiene acciones de Zeltia, como en su día las tuvo de Solaria o cualquier otro chiringuito. Ese que dice "el futuro es de las puntocom" o "la acción del Santander está minusvalorada".  Por supuesto, ninguno de estos que se aventuran a previsiones y a interpretar gráficos como si fuesen letras de abecedario ("uve invertida", "uve pronunciada") contempla en público una posibilidad bien real.

Tan real como que las fronteras siguen cerradas y se empiezan a ver los primeros síntomas de nacionalismo económico ("pasa las vacaciones en tu país", y lo dicen en Alemania) que es el mayor enemigo del libre comercio y el progreso económico, y que la posibilidad real de una cronificación de la enfermedad y su más que probable rebrote está ahí.

Nuestro país ya está al límite, baste ver las previsiones enviadas a Bruselas. Con la misma enfermedad y evolución que se veía en marzo -y que se ha cumplido- hemos pasado de una recuperación "rápida e intensa", que dijo Pdr Snchz en su primera alocución sabatina, a una "uve asimétrica", enunciada por Nadia Calviño el pasado viernes.

Una "uve asimétrica" deja el terreno del abecedario y pasa al de la mala caligrafía, cuando lo que quiere decir realmente es que la recuperación, si la hay, será con forma de raíz cuadrada: la caída ya la estamos viendo, y todavía no se ve el fondo. La recuperación también, visto nuestro modelo económico y cómo están siendo afectados el turismo y la hostelería. Ahora empiezan a ver que, tras el final en trazo indeciso de la uve, sigue una larga recta de crecimiento inapreciable, donde no se recuperan los niveles previos. La raíz cuadrada.

Es más o menos como cuando atorraban con lo de aplanar la curva, sin explicar en ningún momento que, tras el pico, venía una meseta donde nos van a acostumbrar a un número indeterminado de muertos durante mucho tiempo, los normales tras una crisis así. Tan normales que, mientras no haya vacuna, ninguna economía se abrirá totalmente -y menos para cosas como el turismo- por el riesgo de un rebrote. Estamos en un dilema del prisionero de manual, y ya saben como suele acabar ese juego. Y si no, piensen en cómo han gestionado los infectados por Covid-19 en las residencias ante la disyuntiva de llevarlos a un hospital o no. Ahora el enfermo es la economía, y no hay salida a la vista, salvo recortes, impuestos y restricciones. Lo de siempre.

domingo, 3 de mayo de 2020

Diario de la falsa normalidad (I): ¿te has unido ya a la fiesta?

Ya estamos aquí. Y estamos todos, a pesar de la gente que sale disfrazada de deporte a la calle para ir caminando rápido: algo ha fallado de nuevo en la campaña de propaganda del desconfinamiento, porque mucha gente sigue creyendo que únicamente se puede salir "para hacer deporte", reflejo de que los globos-sonda penetran mucho mejor que el BOE o la información oficial.

Ahí están, desde el sábado a primera hora de la mañana, deportistas y paseantes, dependientes y niños, apenas separados por franjas horarias ideadas para las ciudades y poblachones, y este es el aspecto más importante. Esas franjas horarias se pidieron por primera vez en Cataluña, para ser ninguneadas desde Madrid y su prensa afecta -"no son necesarias"- y se aplican ahora, con un anticipo de 48 horas antes de su aplicación.

Es una nueva muestra de que ha habido otra forma de gestionar la crisis y su posterior relajamiento ("alivio", según Pdr Snchz), pero se ha optado por menospreciar y ningunear a los que tenían buenas ideas y mucho más efectivas, en aras de que todos fuesemos de la mano con el desastre sin paliativos madrileñita.

Les pongo únicamente unos cuantos ejemplos de medidas que, propuestas o implementadas en el CC.AA y rechazadas desde Madrid Central, al final han terminado aplicándose. ¿Se acuerdan de cual fue la primera región que usó los test rápidos desde el coche? Galicia, mientras en Madrid se prefería habilitar los aparcamientos de hospitales para tenderetes de campaña ¿El primer presidente autonómico que hizo una rueda de prenda para niños? Torra, tres semanas antes que El Astronauta y Fernando Simón, unánimente elogiados por la propaganda. Y así también con las franjas horarias, horarios de protección comercial para los más vulnerables, y quizás mi preferida: las mascarillas.

La primera región que impuso la obligatoriedad de la mascarilla para usar el transporte público fue el País Vasco, hace dos semanas. Recuerden que, a nivel nacional, la mascarilla sigue siendo únicamente "recomendable" y lo es por la persistente carencia de este bien básico en una epidemia que se contagia en gran medida por las vías respiratorias, a pesar de la terca insistencia del Gobierno en que no eran necesarias cuando hubo el megacontagio madrileño, felizmente exportado a toda España.

Ayer Pdr Snchz realizó su habitual comparecencia pública de los sábados. El Presidente aprovechó el clima de fiesta generalizado por el desconfinamiento de facto (ya no hay horarios de una hora máximo, uno puede salir todo el tiempo que quiera dentro de su franja. Incluso puede hacerlo sin ir vestido de Quechua) para anunciar que, a partir del lunes, el uso de mascarillas será obligatorio en transportes públicos, esto es: menos de 48 horas para prepararse.

Considerará suficiente el reparto cutre realizado por uniformados en las últimas semanas, o que los 14 millones de mascarillas por la face (ya las pagaremos vía impuestos directos e indirectos) que van a regalar (la mitad de ellas para autonomías) satisface las necesidades del usuario del transporte público, que tiene entre ayer y hoy para tener una mascarilla, no vaya a ser que el lunes, cuando coja el autobús o el metro, no haya ningún uniformado dando una quirúrgica basiquísima.

¿Podrá obligar el personal de la estación o el autobusero a alguien a no montar en el autobús? Nadie podría alegar nada, después de eficaces medidas como venderlas en farmacias a 0´96€ -al mismo tiempo que se reparten gratis-, cuando el coste de producción es próximo al céntimo. Nadie duda de que el uso de mascarillas es necesario, aquí el problema son los plazos para el anuncio, y el hecho sangrante de que en otros niveles administrativos han ido varias semanas por delante a la hora de proponer medidas y soluciones efectivas.

Da igual, porque Snchz también aprovechó para hacer una regalo a fondo perdido de nada menos que 16.000 millones de euros a las CC.AA, que ya ha sido saludado por las expertas en pedir (la primera, Castilla-La Mancha) con un "que se reparta por las más afectadas". O sea, Madrid y Cataluña, no precisamente las más pobres y con escasez de recursos para el erial que va a quedar en el país.

Veremos como se hace ese reparto sin cortapisa alguna, quizás el elemento más desasosegante porque lleva implícito que cada autonomía se lo gastará en lo que le de la gana, y no en reforzar su sistema sanitario ante la posibilidad muy real de un repunte. El anuncio ya está hecho, y encima con bastantes elementos de dádiva gubernamental.

La Comunidad de Madrid ha calculado que ha gastado 2000 millones de euros en gastos derivados de la gestión de la crisis, incluyendo a la Presidenta pasando la cuarentena 27 días en un aparthotel pagado por todos, porque debe ser que en su casa no había los elementos necesarios para el aislamiento. O el reparto de bocadillos de calamares y cervezas en la FIESTA de clausura del tenderete sanitario de IFEMA, donde Díaz Ayuso ejerció de mesonera cercana al pueblo en afectos y abrazos cercanos.


Es lo que nos espera durante estas otras ocho semanas que seguirán hasta la nueva normalidad. Un ambiente de fiesta y relajación aupado por la propaganda institucional a todos los niveles, incluyendo unos datos de infectados que no se los creen en ningún país de Occidente, y una serie de mezquinos tanto en el poder como en la ciudadanía, cuya última felonía se conoció ayer a última hora, pero con el margen suficiente para que se empiece a aplicar en dos semanas.

¿Se acuerdan del límite del 30% de aforo en terrazas de hostelería durante la Fase 1? Bien, pues ha subido de manera mágica al 50% gracias a la presión de la ultraderecha -en un bar es más fácil encontrar el fanzine La Razón que El País- y el miedo del Gobierno a no dejar sumarse a la fiesta a la ciudadanía, porque el español vive por y para el bar.

Este tipo de decisiones y cambios de última hora a dos semanas vista de su aplicación reflejan, una vez más, que toda la gestión de la crisis no se ha regido por criterios médicos (¿qué epidemiólogo con un virus que se contagia x5 autoriza eso cuando todavía hay contagio comunitario no trazable?) sino puramente políticos, capaces de cambiar en pocas horas el desconfinamiento de los menores, el uso de recomendado a obligatorio en las mascarillas, o la tasa de ocupación de las terrazas.

Con 186 muertos el día antes de la reapertura comercial ("con cita previa", ya verán que se cumple con la misma eficiencia acostumbrada) y 900 contagios confirmados "por PCR", la medida de que los bares puedan usar el 50% de su capacidad en terrazas deja una sensación poco favorecedora de la clase política, y no olviden nunca que la desescalada está encabezada por la fanática Dolores Ribera.

Debe ser que le parece ecológico y sostenible sentarse a la bartola para pedir una consumición perfectamente sustituible por un consumo en casa, mientras el estudio serológico ni está ni se le espera, pero las medidas de desconfinamiento cada vez se hacen más amplias y estúpidas. Hemos pasado en dos semanas de ir forzosamente a los trabajos necesarios a que estar en una terraza de un puto bar tenga trato diferencial.

Han querido que la nueva normalidad -que pasa por una japonización de la sociedad hasta que haya vacuna, si la hay- venga precedida por una falsa normalidad disfrazada de fiesta, como ayer supieron interpretar en los 30 botellones abortados por la Policía en Madrid, o fiestas en las casas y las calles. Básicamente extendiendo al pueblo común lo que vieron en IFEMA. Estamos a un paso de que digan que el virus no ha sido para tanto. Que el confinamiento más duro de Occidente ha sido excesivo y que se podría haber sido más laxo. Ya lo estoy oyendo de soslayo en las terrazas, en dos semanas. A partir de mañana, en su barrio, en su pueblo, en su ciudad solo quedará el bullicio.
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Desde el 1 de mayo Lo País digital es de pago. Piden 120€ al año por leer sus contenidos, en una estrategia que les dará dinero para sobrevivir -durante toda la crisis han colado dos páginas al día de infografías repetidas un número tras otro, por la falta de contenidos y de publicidad, que no propaganda- y les quitará relevancia, porque al NYT y otras grandes cabeceras les habrá funcionado, pero aquí es dudoso.

Esos 120€ se unen a a cifras muy superiores que la gente paga por plataformas digitales, totalizando una factura anual muy elevada por algo que es simplemente etéreo y que no pesa nada, porque está compuesto de futilidad y entretenimiento. Mención aparte merece la campaña de lanzamiento, con Jabois, travestis y Caparrós loando las virtudes del producto, igual que hicieron con el Negacionista Vigalondo hace diez años. Todo vale, o todo suma.

Yo no pienso pagar un puto duro por leer un medio que ampara a gente tan corrupta como Luz Sánchez-Mellado, Arribas, Maruja Beirut Torres o Fernando Savater, entre otros muchos. La cobertura de esta crisis lo dice todo. Lo leeré cuando lo pirateen, que seguro que ya circula por ahí en PDF igual que otras muchas cabeceras. Se me ocurren 1000 cosas mejores en las que gastar 120 euros.
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Maravilloso lo del concierto de la Colau por 200k. Al margen de las críticas personales a esta peinagatos, refleja una continuidad en la forma de entender Barcelona que no distingue de ideologías y siglas: es la batucada de Carlinhos Brown -repetida dos veces- en el Forum de la Culturas 2004, pero en versión 2020.
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Tras el caso de los policías locales de Benidorm que se comportaron como lo que se espera de ellos -y que deberían ser expulsados, sino fuese porque se valorarán positivamente sus méritos- llega un nuevo caso de comportamiento ejemplar de los uniformados, esta vez en Huesca. De la ciudad de los rascacielos al pueblo de 30.000 habitantes con AVE, la estulticia de los de ni un día sin... demuestra que no conoce territorios ni fronteras: son un auténtico virus.

viernes, 1 de mayo de 2020

Diario de la peste (XLIV): hay que desconfiar del desconfinamiento

Con el inicio de las medidas de desconfinamiento la cifra de muertos diarios pasará a un tercer o cuarto plano. El discurso oficial y el oficialista hace ya tiempo que está en las consecuencias económicas del Covid-19 y, especialmente, en vender una imagen de falsa normalidad -un término mucho más descriptivo que nueva normalidad-  en la que dentro de poco se van a meter todos los inconscientes.

Hay que desconfiar del desconfinamiento debería ser el lema de todos aquellos que hubiesen aprendido la lección subyacente en "es como una gripe". Será difícil que sea así, cuando para mañana muchos ya están desempolvando el disfraz de runner, acicalando la bicicleta, o comprándose unos patines, que nunca es tarde. La zanahoria del deporte, y los otros vegetales que van anunciando como inminentes.

Uno de ellos, quizás el principal junto con los hoteles, son los bares. El bar es el lugar totémico de los españoles, mucho más que otros símbolos artificiales que nos venden, como las banderas, las selecciones deportivas o la playa. El bar, el bar español, es reconocible en cualquier lugar, e incluso supera las diferencias regionales tan marcadas que pueda haber entre el Gran Sur y el País Vasco, o entre Galicia y Murcia, entre Mallorca y Extremadura. El bar es el sitio donde el español se sublima y se convierte en sí mismo.

Será por eso que en los múltiples programas y variaciones que hay sobre el formato televisivo Españoles por el mundo los que aparecen siempre dicen que lo que más extrañan son "las cervezas y el jamón", muchas veces por delante de los amigos y la familia, porque si tomas la decisión vital de pirarte a las antípodas es que hay algo para querer meter kilómetros entre lo que te viene dado y lo que has escogido.

¿Y donde se toman esas cervezas y jamón? En el bar, nunca en casa. Y en un bar donde haya ambiente, porque un bar medio vacío no es un bar, significa que has llegado demasiado pronto o demasiado tarde. El bar, el jolgorio, el ruido de fondo, los modales y los hábitos. El bar como condensado de España.

Los bares han estado cerrados durante estos dos últimos meses, y ahora mismo la presión de la propaganda es tremenda. A pesar de que solo van a poder abrir con un 30% de su aforo durante la Fase I de la desescalada, en los medios de propaganda ilustran las noticias con imágenes de bares llenos y animados, como les gusta a los españoles. El bar como sustituto de la plaza, allí donde ibas a encontrarte con los amigos, y como nuevo foro social.

Consumiendo alcohol, también. Sin reparo alguno. Cantidades generosas, siempre con imágenes de archivo que bien podrían valer para una redada en un discoteca, como para un nuevo caso de burundanga. La estrategia está muy clara: como no va a haber turismo extranjero durante una temporada muy larga -incluso parece improbable que haya vuelos directos antes de octubre- pretenden paliar el descalabro con el consumo interno.

Ir a los bares de celebración, cuando no hay nada que celebrar. No faltan en esta escenificación esos gremios de hosteleros que siempre se están quejando -incluso aunque año tras año se hayan batido todos los récords turísticos-, porque no saben hacer otra cosa mientras pagan las horas extra en negro, o mientras tienen a tres camareros para 60 mesas. Pocos colectivos de empresarios pueden llegar a dar un asco semejante, y mejor no hablamos de los que ni siquiera dan ticket, y cuando lo exiges te dicen que no puedes pagar con tarjeta (contabilidad B).

Hay diferentes tipos de bares, y el cierre no les ha afectado por igual. Está el bar gris y plúmbeo -magníficamente retratado por Fernando León en Los lunes al sol-, ese abierto hace cuarenta años y que desde entonces lo único que se ha renovado es la propaganda de las marcas. Ese bar, regentado por alguien que declara lo mínimo en autónomos para llegar a la pensión, no va a tener problemas para el 30% de aforo, igual que no lo tuvo durante el cierre. Por la mañana recibe a un puñado de clientes (parroquianos, solo van a ese bar y otro más, por variar), que suelen ser de la misma aldea de origen -por eso se llaman Huete, Chantada o El Espinar-  y por la tarde, si hay partido, otro puñado. Algunos repiten.

Después está el bar de moda, regentado por gente rebotada de otros oficios y que se metió al bar porque es lo más socorrido. Entrampados en múltiples créditos y planes de dificil realización, tienen un mobiliario que caduca a los cinco años y en la carta aparecen secciones con nombres como "para picotear" o "para abrir boca". Su gestión económica hace que, o están llenos a más del 80% en la temporada alta para aguantar el resto del año al 30%, o cierran. Sobrevivirán más mal que bien, y alguno ya aparecido en El Parte diciendo "para esto no merece la pena abrir" o "no me da ni para pagar la luz", lo que explica perfectamente el desastre hipotecario de hace 15 años.

Por último, está el bar que no quiere parece bar, sino otra cosa. Esos suelos de supuesto azulejo hidráulico que no deja ser estampado -se ve a los tres meses-, lámparas de chapa barata imitando cobre, sofas de eskay que casi parece cuero (casi), y fotos con el Iron Flat o el puente de Brooklyn, que realmente es el Williamsbourg, pero que más da. Ubicación semicentral en grandes ciudades, y supuesto ambiente distinguido que únicamente atrae a idiotas con Instagram o que siguen las recomendaciones de influencers, tipo "la mejor hamburguesa angus de la ciudad, hecha por el prestigioso Jose María Palazón tras haber vivido en Louisville".

El día de la inauguración, lleno total gracias a los comecanapés profesionales. Después, suerte si llega al 20%. Van a ser los locales que peor lo pasen, y también los que más pongan esas mámparas de metacrilato -el nuevo must de los instagramers-, porque una cosa no está reñida con la otra. El local ya iba así-así, pero siempre hay tiempo para otra inversión, al fin y al cabo el capital sale de mongoles de esos que invierten en el 10% de un local temático en una ciudad groovy con rendimentos superiores al 20% al año, según el señor que les ha asesorado.

No sufran mucho cuando su medio de información les informe del cierre de esos locales-burbuja. Después de años de propaganda de lo bueno que es comer fuera -sigan la pista, ya verán- y las propiedades de la hamburguesa como comida completa (¿acaso no lleva vegetales, incluyendo el pan?) que ha llevado a que el centro de muchas ciudades haya perdido su comercio tradicional para acabar convirtiéndose en locales de comida rápida, igual y plástica, ¿qué hay que lamentar? Yo creo que nada.

Pero se lamentarán. No había pasado ni la primera semana de confinamiento y el grupo Zena -propietario de las franquicias de Burguer King y Starbucks en España- presentaba un ERTE para 17.000 trabajadores. Después se supo que VIPS, cadena de origen madrileño-mexicano, se negaba a pagar el alquiler de sus locales, todos centralísimos. Viven al día, o eso hacen creer para cobrar el máximo de subvenciones del escudo social del propietario de la dacha de Galapagar.

¿Alguien recuerda la implantación de la Ley Antitabaco? También se quejaron amargamente de las "inversiones" que habían tenido que hacer para cumplir la normativa, y también se quejaron de que iban a tener que cerrar, porque sin poder fumar nadie iba a ir al bar. Resulta que se acabó el humo, y las familias preocupadas por los pulmones de los hijos volvieron a los bares, que ampliaron su facturación -un nuevo colectivo consumiendo, y mucho- mientras no perdieron ningún cliente, que ahora se iba a fumar fuera en esos cenadores -terrazas encubiertas- que ha permitido la legislación municipal invadiendo espacio público a cambio de cuatro monedas al año.

No les basta. Ahora piden ampliar el espacio de las terrazas para mantener el número de mesas, y también dejar de pagar las tasas municipales. Cualquiera. Es imposible empatizar con los empresarios de los bares, tan pedigüeños como los mineros y que encima explotan todavía más la baza emocional, porque el bar anida en la fibra sensible del español. Joder, si hay gente que incluso desayuna en el bar, como si no tuviese casa ni cocina.

Particularmente lo que menos me apetece, al menos mientras no haya vacuna, es meterme en un bar. Me parece bastante lógico, pero ya verán como la campaña de propaganda incesante hará que haya que ser solidario con el bar -no olviden esa campaña para pagar por adelantado las consumiciones que vayas a tomar, digna de El Dioni-, que están en juego muchos empleos -la baza que usan tanto para un equipo ciclista disuelto por dopaje como para justificar que quieras un solysombra a las once de la mañana- y que total, de algo hay que morir. Todo junto.

Si se consiguen dejar de lado a los muertos, tal y como hacen los políticos y los periodistas, van a ser meses gloriosos de esa cultura carpetovetónica-landismo tan española, vendiendo los bares como un bien inmaterial de la comunidad ("con estas placas de metacrilato la seguridad está garantizada", "que bien sienta una caña con los amigos") y que, al mismo tiempo que estás consumiendo, sientas que estás realizando una labor múltiple de ayudar a la economía nacional, a los trabajadores y a tí mismo, "porque dos copas de vino al día tienen propiedades cardiovasculares", igual que una cerveza después de hacer deporte.

Se puede vivir perfectamente sin el bar. Estos dos meses lo han demostrado. Y se puede vivir perfectamente sin el bar y todo lo que ofrece otros quince o dieciocho meses más. Es la mejor manera de curarse en salud, que tiene que empezar por uno mismo, especialmente cuando se ve la propaganda desaforada de estos días. En casa no te vas a contagiar, en el bar sí. Ese debería ser el único mensaje si alguien se preocupase de verdad por la salud, pero después de volver al trabajo con 500 muertos al día, y de empezar el desconfinamiento con 300 muertos al día, todavía hay alguien que pueda dudar de que lo único que les importa a las autoridades es la pasta.  Desconfía del desconfinamiento.
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Fantástico. Cuando Pdr Snchz recuperó el mando del PSOE que había perdido por el golpe de Estado andaluz hizo la habitual limpia de desafectos. En este caso, de serviles que se habían arropado en torno al PSOE de la cal viva y de la línea oficialista, como aquel grisáceo Javier Fernández "presidente de la gestora". Como es norma en los partidos, impuso a su candidato en los congresos regionales que se sucedieron tras recuperar la Secretaría General, y fue muy magnánimo allí donde no pudo ganar.

Lo que jamás se ha justificado es que dejase en Aragón al incapaz analfabeto Javier Lambán, una mezcla entre Supermaño, Marianico el corto y las putas para camioneros de Daroca o La Almunia de Doña Godina. Este siniestro personaje, susanista hasta el túetano, deja constantemente muestras de su estulticia, y esta es una más. Debería ser la última. Del brote de Binéfar, vinculado a una instalación cárnica de tamaño soviético y capital mafioso italiano, ni mú. Y eso que lo único que sabe hacer es balar.
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Ya era hora, ¿no? Sin embargo, ya sabemos que de las más de 800.000 denuncias presentadas durante el estado de alarma -y subiendo- muchas de ellas no se elevarán a multa, y esta en concreto está garantizado que no lo haga.
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Los extremeños quieren ir juntos, porque es lo mismo zonas apestadas que otras donde el virus ha pasado de largo. En Portugal se tiene que estar descojonando con tanto idiota al frente.
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Segovia, Guardia Civil y choque generacional.
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Sánchez-Cuenca hizo un libro vitriólico sobre los hintelectuales españoles, pero después se comporta en su canonjía -en la Carlos III- exactamente igual que todo lo que denuncia: despotismo, favoritismo, conchaveo y alcurnia impostada. Este artículo es un buen ejemplo, donde tras una fina capa de pholithologhia se esconde ese mensaje final donde dice que el PSOE ra-ra-ra, y que tralará.

Otro más de los hintelectuales españoles, y no precisamente el mejor dotado. 
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Noticia típica de una narcociudad. Suben a fumar unos porros -o unos chinos de caballo, a saber- al edificio más alto, que en su momento fue el más alto de todo el norte de España. Es tan alto que en la noticia no pone cómo los vieron, dado que no pudo ser desde otro edificio. Los pillan y la Policía narra la hazaña.
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Pueden aprovechar, y dado que el mes está ya acabado, para comprar a través de la publicidad del otro blog.  Ahora que ya pueden abrir los comercios de mercancías, es igual de lícito comprar por Amazon que por cualquier otro sitio. Aprovecho para agradecer su contribución indirecta a todos aquellos que han estado comprando durante este último mes y medio, a pesar de no haber ninguna actualización de contenidos. Bueno, aquí ha habido 44 posts.

miércoles, 29 de abril de 2020

Diario de la peste (XLIII): el virus entiende de provincias

Increíble gráfico publicado hoy por Lo País
A pesar de lo dejado caer por Pdr Snchz, al final el plan de desescalada en el que llevaban trabajando "tres semanas" un grupo de "50 expertos" no se va a aplicar por zonas concretas, sino por provincias. Es otra prueba más de cómo la mentalidad legalista y de madrileñita impregna toda la gestión de la crisis, hasta el punto de usar de unidad administrativa básica una división artificial realizada a principios del s. XIX para que todas las provincias tuviesen el mismo tamaño, y un perímetro resultante del sitio más lejos al que se podía llegar a caballo en un día desde la capital provincial.

Me dirán que podría haber sido peor, que podrían haber usado las cabezas de partido o el pie romano, y no andaríamos muy desencaminados. ¿Área sanitaria de cobertura? Nah, si precisamente es una crisis sanitaria, mucho mejor usar la provincia ¿La Comunidad Autónoma? No, porque Castilla-La Mancha es la tercera región más afectada, pero puede interesar desconfinar antes a Toledo y Guadalajara -barrios de Madrid- que dejar a toda la región en una fase previa. Y así con todo.

Por eso no extraña que el plan presentado ayer se titule Fases de transición a una nueva normalidad, como si fuese un album perdido de O.M.D o una novela de Brian W. Aldiss.  Y da igual lo que aparezca contenido en ese plan (tres semanas, 50 cerebros), que todo será de aplicación provincia a provincia, como si fuesen mónadas inalterables, lo que dará lugar a situaciones estúpidas e incómodas.

No en vano en el comité de expertos que han redactado el plan -y cuya relación aparecía en el anterior post- no había ni un solo geógrafo. ¿Para qué, cuando únicamente es el Caballo de Troya con el que la fanática Teresa Ribera nos va a colar de rondón su plan maximalista de economía verde? ¡Con lo mal que lo está pasando ahora mismo con tanto plástico de un solo uso, rechazo del transporte colectivo y vuelta al coche de gasofa, porque el eléctrico ni está, ni se le espera! Mucho mejor redactar un plan que es muy cauto -y está bien-, pero donde veremos si son capaces de dar un paso atrás como la cifra de contagios se dispare.

E, igual que se dijo cuando las actividades no esenciales volvieron al trabajo tras el periodo vacacional retribuido -que no es de recibo que digan que se preocupan por nuestra salud cuando se ha tenido que volver al tajo con 500 muertos al día-, es de una indecencia mayúscula que se vaya a abrir la veda en Madrid cuando todavía se producen 1000 contagios al día (ha pasado de 363 a 981 en 24 horas). Mil, y recuerden que todas las gráficas comparativas entre países ponen el punto cero a partir de que se producen los 100 contagios al día.

Es por eso que las distintas fases elencadas ayer por el Gobierno se tienen que coger con mucha cautela. Están bien explicadas -muy útil la presentación por áreas de actividad, y también la división por fases temporales muy delimitadas- y, aún así, mucha gente no las entiende. Bien por el analfabetismo funcional que explica nuestra sociedad, bien porque muchos colectivos se han cerrado en banda y todo les va a parecer mal.

Esto es lo que hay. Sin vacuna y con más de 300 muertos al día ya es bastante temerario iniciar la desescalada del estado de Alarma (que intuyo que se prorrogará, esto es simplemente maquillaje dentro de la restricción general) como para encima pedir más gente en los bares, en los hoteles y en las tiendas, cuando ni siquiera van a poder garantizar la más mínima distancia de seguridad.

Como su medio de propaganda favorito ya les informará del grueso de las medidas y lo contenido en cada fase, yo voy a ir al menudeo. A lo que subyace en la estúpida decisión de manter la provincia como ente inmarcesible y unidad de todo, y que va a hacer que el plan de Fases de transición a una nueva normalidad siga añadiendo situaciones berlanguianas a la tragedia diaria que ya se ha cobrado 24.000 victimas, más las 140 que acaban de encontrar al fondo de una hoja de Excel en Galicia.

En la fase 0 que empieza el sábado para cuatro islas, por ejemplo, ya se permite ir a atender huertos de autoconsumo, algo que se prohibió estúpidamente durante la fase hard de la crisis, donde todos eramos soldados y había que dar ejemplo, como Rajoy saliendo a pasear. Es una de las medidas que más demuestran la estupidez de miras del Ejecutivo, donde seguro que ningún miembro tiene uno de esos huertos -se suelen asociar a pobreza, como ir en bici- y que jamás reparó en que son muy útiles para el bienestar psiquico, el nutricional y el físico, por la actividad que se realiza. Mucho mejor dejar ir a pasear el perro.

La otra medida sorprendente de esta inminente fase 0 concierne a la hostelería, donde se permite "la apertura de restaurantes y cafeterías con entrega para llevar, pero sin consumo en el local". Me imagino a esos críticos culinarios elogiando las comidas del Txistu presentadas en bandejas de aluminio, o las virtudes del café en vaso de plástico, que por algo lo sirven así en EE.UU. Huelga decir que todas las provincias (T-O-D-A-S) van a entrar de cabeza en la fase 0, por si tenían alguna duda

Mucho más interés tiene la fase 1, que jamás empezaría antes de dos semanas, donde ya se permitiría el "contacto social en grupos reducidos para personas no vulnerables ni con patologías previas" y que se traduce en que se ya se puede ir a comer pipas al parque con los colegas, o ir a ver a familiares mayores si crees que no eres un vector de la parca; poder ir en el mismo coche a los que convivan en un mismo domicilio; apertura de centros educativos para desinfectar (si han estado cerrados ocho semanas, ¿qué virus va a vivir ahí? ¿qué sentido tiene desinfectar eso, salvo cobrar güita y pasear a la UME?; poder celebrar reuniones científicas de menos de 30 asistentes -no va ir nadie-; "apertura generalizada de comercios que no sean centros comerciales" y solo para un 30% del aforo; horario de atención preferente para mayores de 65 años (¿esto no se podía haber hecho antes, como se ha hecho en otros países?); y reapertura de Rastros y similares con solo un 25% de los puestos.

Esto de los porcentajes es la otra medida básica de este plan, puesto que a los hoteles solo se les permitirá un 30% de las camas, y sin usar las zonas comunes, así como a las terrazas, que van a ser la estrella del verano, para todo aquel que se quiera infectar bien con virus, bien con humo. Es curioso que al mismo tiempo se permita la apertura de bibliotecas, pero ahí ya no ponen nada de aforo: saben que solo se llenan cuando hay exámenes, y como han dado aprobado general....

En la Fase II, que nunca llegaría antes de un mes y pico a ninguna provincia -y ya estamos a principios de junio- "se permite el viaje a segundas residencias siempre que estén en la misma provincia" (la CC.AA con mayor porcentaje es Asturias, los madrileños la tienen en otras provincias), bodas -¿pero hay alguien que todavía se case? ¿para qué?-, apertura de colegios para niños de menos de seis años para que los padres lo puedan aparcar mientras trabajan, reuniones científicas por encima de 50 asistentes -no va a ir nadie-, apertura de centros comerciales (auguro una Edad de Oro para los outlet con todo el stock no vendido y las quiebras) pero solo al 40% de aforo, servicio en mesa en locales de restauración y  reapertura de campeonatos deportivos, pero los museos a un 1/3 del aforo.

Por último, la Fase III para finales de junio, y donde sin duda llegarán muchas provincias destacadísimas y en pole-position (especialmente nuestro Distrito Federal-Unitario) tendrá una reincorporación generalizada a trabajos que hayan estado teletrabajando, un inquietante "revisión del modelo de residencias de mayores", reuniones científicas hasta para 80 asistentes -no irá nadie-, los centros comerciales y rastros podrán subir al 50% de su aforo, el mismo nivel de ocupación que terrazas, bares y hoteles.

No se, para haber estado tres semanas pensando 50 cabezas en el asunto no parece excesivamente detallado ni elaborado. Además, siguen siendo secretos los parámetros que se usarán para pasar de una fase a otra, al margen del ya conocido de "capacidad de doblar el número de camas UCI disponibles", ni tampoco con que herramientas cuenta el Estado para medir el avance o retroceso de la epidemia, al margen de sus triquiñuelas con el número de muertos y con el número de pruebas PCR. 

Visto en Twitter,y real como la vida misma
Es por eso que se advierte en el texto que nadie podrá hacer desplazamientos interprovinciales -salvo que seas de Toledo, Guadalajara o Segovia, ya lo verán- hasta que ambas provincias de origen y destino hayan pasado la Fase III, porque saben perfectamente la razón por la que España ha sido uno de los países más afectados por el virus, pero aún no se atreven a tomar medidas específicas para evitar un rebrote. 

Pasar de fase, como siempre durante esta crisis, dependerá de criterios políticos y no de criterios sanitarios, y por tanto es inútil hablar de provincias (todas son iguales, pero algunas son más iguales que otras), parámetros o directrices. Se ha decretado desescalada hacia la nueva normalidad, y se hace por provincias, porque a uno de Zafra le interesa mucho lo que pasa en Mérida y no en Sevilla, o a uno de Llanes lo que pasa en Ribadeo y no en San Vicente. Porque a uno de Fraga le interesa más lo que pasa en Zaragoza que lo que pase en Lleida, o a uno de Ermua lo que pasa en Bilbao y no en Eibar.  El virus no entiende territorios, pero a fuerza de insistir va a entender de provincias en esta desescalada
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Y es una playa grande. En Andalucía, donde encalaron las casas de blanco por otra peste -y así se quedaron, ahora es "desde tiempos inmemoriales"-, saben como tener a raya a los virus, de la misma forma que el PSOE tenía la fórmula para acabar con el paro y no la usó durante 40 años. 
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El paraíso de los comisionistas. Lo que ha sido Madrid siempre, en un esquema de creacción de riqueza que plasma perfectamente bien la Casa Real.  Por quedarse con un único ejemplo, se han gastado ocho millonazos de euros en hoteles medicalizados o para albergar a personal sanitario. Uno de ellos es el Miguel Ángel, uno de los más lujosos de la capital, porque just do it.

Por cierto, como la oposición ya ha dicho que no fiscalizará la acción del Gobierno regional durante la crisis, olvídense de ver nada más del asunto.
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(Íntimamente relacionado con lo anterior) Una residencia informa a la Comunidad de Madrid de que tienen 17 fiambres, que les ayuden, que no pueden gestionar todo ellos. Que son un centro asistencial y no médico. ¿Respuesta oficial? El silencio administrativo. Y, después, a llorar como una Magdalena Penitente a la Almudena.
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Habrá que recordar siempre este ejemplo cuando un comunista te hable de las virtudes del control de precios, como sabe cualquiera que se dedique a la industria del libro.  Y, por otra parte, hay que recordar que si un mismo producto se vende en farmacia y en supermercados, mejor comprarlo en el supermercado para no pagar el impuesto revolucionario de la concesión administrativa hereditaria que es una Farmacia. A los condones me remito, a las leches infantiles, tiritas...

Recuerden esto bien ahora que llega la propaganda de consume español y veranea en España. 

martes, 28 de abril de 2020

Diario de la peste (XLII): los errores de una desescalada sin datos fiables

Ayer empezó el estudio de seroprevalencia en España, un país que presenta hoy mismo el plan para la nueva normalidad sin esperar a los resultados del alcance efectivo de la pandemia. Dicen tomar todas sus decisiones de acuerdo a la ciencia, pero son incapaces de contar sus muertos, y también mienten de manera bellaca a la OCDE sobre el número de tests realizados.

Van dando palos de ciego, en definitiva. Y sin embargo, sigue la propaganda. Ayer compareció con Fernando Simón la directora del Instituto de Salud Carlos III -el organismo encargado del estudio de seroprevalencia- y, sin venir a cuento, tuvo que soltar la cagada por la boca: "uno de los más importantes del mundo". Acostumbrado a vivir en medio de esas fanfarronadas ("una de las mejores democracias del mundo", "el mejor marisco del mundo"), se acaban desarrollando respuestas inmunológicas de desconfianza.

El estudio es un estudio normal, y que llega tarde, porque las medidas de desconfinamiento ya se están tomando. Entonces, ¿para qué va a servir? Para dar respaldo científico -"parapetarse tras la ciencia", según Casado- a decisiones ya tomadas de antemano y únicamente políticas, como eso de "ir juntos de la mano" en el desconfinamiento y la desescalada. Es un estudio sesgado, para que diga lo que quieren que diga. Y, por supuesto, no es el mejor del mundo, como no podría serlo jamás algo que llega tan tarde.

Confunden hacerlo a lo grande (60.000 personas) con hacerlo bien, y en una pandemia de este tipo la velocidad era lo urgente: miren el caso de Alemania, donde sí han seguido las recomendaciones de la OMS (test, test, y más test) y todavía hay alguien que dice que esconden a los muertos. Simplemente han identificado los focos, los transmisores, y han actuado en consecuencia.

Es difícil que el estudio de seropravalencia español diga algo que conculque las políticas del Gobierno. Está hecho para ratificar la Obra y Gracia de la acción gubernamental y, mediante extrapolación, rebajar la espantosa cifra de letalidad del virus en España, superior al 11% (en el momento de escribir esto, 24k muertos para 210k infectados comprobados por PCR).

Es lo que ha pasado en el Estado de Nueva York. En la región que alberga la capital de Occidente han hecho un estudio a 3000 ciudadanos del que ha salido una tasa de contagio del 13´9%, más o menos 2´7 millones de personas, mientras que en la ciudad de Spiderman el porcentaje se eleva al 21´2%. Es la mayor prevalencia jamás registrada en todo el mundo, y acorde con un virus con un R0 tan elevado, y también con las peculiares características urbanas y geográficas del territorio analizado.

De hecho, en otros estudios serológicos -y que se pueden consultar en el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC)- el máximo porcentaje de positivos por Covid-19 no subía del 3´4%. Son estudios dispares, con poblaciones muestrales muy bajas y en sitios muy diferentes, pero noten el salto entre 3´4% y 21´2%.

En un estudio en Holanda con 4194 donantes de sangre salió un porcentaje de infectados del 3´2%, que por supuesto no sabían que tenían el virus porque de otra manera no hubiesen ido a donar; en Dinamarca, con 3889 donantes de sangre, el porcentaje bajaba al 1´9%. Merece la pena perder un poco de tiempo en la página web del ECDC, y pararse a pensar que lleva a pensar a las autoridades que en España se hará un estudio mejor, por muy grande que sea la población muestral.

Es muy probable que el resultado del estudio, ya predefinido de antemano, tumbe la tasa de letalidad española. Extrapolando los datos de Nueva York (280.000 contagiados, 16.000 muertos) a partir de esa prevalencia del 21´2% de infectados, sale que solo un 0´5% de los contagiados ha muerto por el virus.

En España eso se traduciría en que cerca de 8 de millones de personas han pasado la enfermedad, pero quedarían por infectarse hasta cinco veces más, un panorama nada halagüeño cuando se empiezan a levantar las restricciones, y especialmente viendo quien ha compuesto el panel de expertos de las medidas que van a comunicar hoy. O la directora de la operación, la fanática iluminada Teresa Ribera.

Y queda el problema de la fiabilidad de España con las cifras y las matemáticas. O sea, no sabemos ni contar los muertos (o sí, pero hay que decir que el fenómeno de que mueran 11.000 ancianos en residencias no tiene porque ser del Covid-19) y encima se engaña a la OCDE con la calidad de los test realizados, como para que alguien se crea un estudio de seroprevalencia cuyos resultados llegarán cuando ya no haya estado de alarma, ni confinamiento.

Será el mejor estudio de prevalencia del mundo, igual que ayer Pdr Snchz presumía de ser el octavo país que más test hemos realizado. ¿Cómo puede ser posible eso, si ni siquiera el personal sanitario ha podido acceder a esas pruebas? Pues porque, a la manera picaresca de este país, se han sumado PCR y test rápidos para enviar los resultados compilados por la OCDE, a pesar de que se pedía explícitamente que solo valían los positivos validados por PCR.

Han conseguido hacer internacional el fenomenal lío que tenemos montado a nivel nacional, y de nuevo por no saber contar, o por contar de la manera que más puede beneficiar a la labor gubernamental. La enésima vergüenza internacional ha sido publicitada por Twitter por uno de los responsables estadísticos de Our World in Data, una de las partes más visibles de la OCDE, en sí mismo un organismo internacional básicamente de estadísticas.

¿Y cómo se ha llegado a esta pillada de manual? El domingo la OCDE ofreció su estadísticas de test por cada mil habitantes, pero no aparecía España. Mucha gente que sigue las estadísticas y su actualización se dio cuenta. Entre ellos tuvo que estar el responsable nacional, que el lunes envió a toda prisa la información inflada al organismo con sede en París, y parece que con copia al Ministerio de Sanidad y al Presidente del Gobierno, que twitteó eso de "octavo país del mundo por número de test". Mentira, porque los test rápidos y su escasa fiabilidad sirven para bien poco, y menos para llevar una estadística certera como las que elabora la OCDE.

¿A qué quieres que te gane? ¿A mentiras y estadísticas falsas?
Básicamente se han sumado 1.035.522 pruebas PCR a 310.038 test rápidos, que da que España había hecho 28´6 tests por mil habitantes, cuando en realidad de PCR solo son 22´3, y que supone pasar de la octava posición mundial a la decimoséptima, entre República Checa y Portugal, precisamente dos países de nuestro entorno que lo han hecho mucho mejor y sin presumir de tests. A modo de referencia, la media mundial de los países OCDE encuestados es de 22´9. Una vez más, España está por debajo de la normalidad.

Nadie se hará responsable de este enésimo escándalo sobre la cifras oficiales publicadas y transmitidas. Hay mucho patriota de hojalata que siempre se escuda en datos y cifras ventajistas que casan mal con la realidad, pero que son oficiales, cuando hace mucho tiempo que no hay que creer la propaganda oficial ("es como una gripe").  El organismo público de propaganda conocido como España Global -impulsado por el padre del ultraderechista timador de pisos, y después continuado por Lozano Irene, la amiga personal de Pdr Snchz- hablaba de que España estaba "un 25% por encima de la media" y un a qué quieres que te gane impecable. Es un buen resumen de todo.

Llegados a este punto y en el día en que se anuncian las medidas de desescalada con datos tan poco fiables (¡ni los muertos!) hay que ser extremedamente críticos y cuidadosos con lo que van a plantear estos irresponsables, los mismos del baile foxtrot con las mascarillas, el desconfinamiento de niños y la mejor sanidad pública del mundo. Cada uno debería velar por su propia salud sin pensar en que el Estado te va a venir a rescatar; como mucho, te dejará morir en el pasillo de una carpa habilitada como hospital y después dirá que te ha hecho una PCR, que eras asintomático o que tenías patologías previas. Serás una puta estadística más, con la misma fiabilidad que las vistas hasta ahora. Y entenderás perfectamente el titular de hoy.
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El Watson & Crick es un increíble centro de investigación sobre cáncer inaugurado hace un par de años. Se ha hecho con aspiraciones de referencia mundial, y se ve en el descomunal tamaño. Está en Londres, en una ubicación inmejorable y centralísima: en un lateral de St. Pancras, haciendo juego con la British Library. Solo el solar valdría cientos de millones de libras en el mercado libre, pero se ha preferido destinar algo así a la investigación: cosas de Reino Unido, que juega en otra liga en estas cosas, y otras muchas.

Lamentablemente, por culpa de la crisis del Covid-19, su desarrollo se verá frenado porque van a destinar una parte muy importante de sus recursos (espacio, material, dinero,  y capital humano) en la lucha científica contra la pandemia. El retraso que sufrirán los proyectos de cáncer para los que fue creado no se puede medir ni en tiempo, ni en dinero,  ni en nada cuantificable. Solo estamos viendo la punta del iceberg de las consecuencias de este virus.
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Jajajajaja, el medio de ultraderecha especializado en temas inmobiliarios conocido como El Confidencial saca este artículo tipo Mr. Wonderful apenas unos días después de que la presidenta de Madrid dijese que para salir de la crisis hay que liberalizar los usos del suelo disponible.  Urbanismo de epidemia es lo que va a quedar en la que ya es la capital europea más fea.
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¿Por qué Barajas es el aeropuerto europeo con más aviones aparcados en las pistas? ¿Será por ese hub a Latinoamérica que jamás se ha consolidado? ¿Será por nuestra calidad de vida? ¿Por ser uno de los focos mundiales de la peste? Nooooo, es porque en la brillante ampliación ideada por Álvarez-Cascos se hizo una quinta pista tan disfuncional que se puede ocupar como un aparcamiento sin que, cuando se reanude la actividad, el flujo normal de despegues y aterrizajes se altere lo más mínimo.
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I bet you not.
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¿Y por qué no lo meten en la cárcel? Hasta tres veces lo han pilllado con su todoterreno en los Picos de Europa, y me acuerdo que la primera vez alegó que llevaba ahí desde antes del confinamiento (mentira). Es fácil deducir que se trata de alguien influyente y poderoso. Cosas de #MafiAsturias.
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El hintelectual Javier Gomá sale de su torre de marfil y lo hace en Lo País en una sección patrocinada por un coche. Con 24.000 muertos en el haber, tiene tiempo para pontificar sobre la nada, pero no para decir ni una palabra de las decisiones éticas tomadas. Y qué pelazo, oigan. Que españaza tan previsible.
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Nuevas noticias sobre el timo gallego a base de algas que cotiza en Bolsa.