martes, 9 de octubre de 2012

Otra campaña contra Ryanair

Lo mejor de Ryanair: cuando no hay pasajeros
Como buenos consumidores de medios de comunicación de masas que son ustedes -además de este extremadamente minoritario-, les supongo enterados de la enésima campaña anti-Ryanair desatada al final del verano contra la compañía irlandesa de vuelos a precio justo, una campaña donde confluían intereses políticos y mediáticos, con estos últimos siguiendo la claque que marcan los primeros.

Ryanair es mala, perversa, como quedó bien explicado en un post de hace tiempo. Tan mala que ofrece vuelos a precios justos (si establecemos que son baratos, es que los demás son caros: hay que preguntarse por qué) y encima ¡la gente los compra! ¡y repite! ¡y la compañía cada vez abre más rutas y se expande! ¡Esto es increíble! ¡Una empresa de éxito!

A la habitual retahíla de noticias sobre aviones que piden aterrizar con prioridad (que no emergencia) porque cargan la cantidad justa de combustible (¿saben que hasta no hace mucho tiempo los aviones se desprendían de su combustible sobrante antes de aterrizar?) y que se presenta como una catástrofe, a principios de agosto un avión de Ryanair perdió la presurización de la cabina de vuelo.

Con todo el mundo con teléfonos móviles con cámaras, salieron las imágenes de las mascarillas desplegadas y todo eso; no pasó absolutamente nada de riesgo, pero ahí estaba el alarmismo: parecía la típica serpiente informativa del verano, como las asesinas motos de agua (creo que este año no ha salido), la desaparición del Mar de Aral, o la cerveza y sus propiedades nutritivas.

El Gobierno, de la mano de la gallega y monjil Ana Pastor, tomó cartas en el asunto pero ¿cual es el asunto?  Pretendía poner sanciones a Ryanair por poner en peligro la seguridad aérea, desconociendo que carece competencias en esta materia, que sólo corresponden al país donde esté radicada la empresa. ¿Lo desconocía? Puede ser, puesto que es una persona que ha aterrizado en Fomento como un paracaidista, cuando su formación es en Sanidad, pero es mucho más probable que la puesta en escena fuese muy estudiada para dar la impresión de que el Gobierno hace algo.

El ridículo fue tan espantoso -con la ministra con cara de Mr. Potato haciendo un juego de palabras entre low cost y low security que no le salió bien porque no sabe hablar inglés- que la UE tuvo que señalar que el Gobierno español no puede hacer eso; tantos años de liberalización del tráfico aéreo para que ahora los gobiernos nacionales empiecen a poner barreras alegando las conductas más variopintas.

Quien lo ha tenido claro desde el principio ha sido el impresentable presidente de Ryanair, que ha calificado con las palabras que merece toda esta serie de incidentes magnificados: "es una campaña". Efectivamente: a Ryanair le acusan de tener más de 1.200 incidencias en lo que va de año, metiendo en ese sumatorio asuntos como pérdida de equipaje. Es una campaña con todas las de la regla, y si no vean estos datos.

Iberia, que es una compañía en extinción y que opera menos vuelos que Ryanair (si, es la realidad) en España, acumula más incidentes de los de verdad que la compañía de coste efectivo irlandesa. En este blog especializado, copiado de un piloto que se hizo muy popular hace diez años contando divulgativamente asuntos de uso común en la aviación, se explica muy claro como los medios de comunicación -en parte por el analfabetismo de sus redactores- se confunde incidencia, emergencia y urgencia.

Lo que hay es una campaña contra Ryanair. Como sabrán, la aerolínea Iberia está lanzado su filial de vuelos baratos Iberia Express, que vende más caro que Ryanair o Easyjet, en el enésimo intento desesperado por salvar un modelo de negocio que ha reventado por la competencia y por la aplicación de los más sanos principios del liberalismo.

Iberia, aunque digan que es privada, no lo es. Es una compañía asistida públicamente, por su representatividad. Recuerden que en este país se ha hecho durante los Quince Años de Despilfarro una inversión desmedida en infraestructuras aeroportuarias que ahora, con la quiebra de Spanair -menuda historia ahí, con la Generalitat quebrada financiado a fondo perdido los aviones-, esa Air Europa que es de chiste hasta en el nombre y la evaporación de Iberia, corren el riesgo de caer en la pérfidas manos extranjeras, en gran medida por la incapacidad nacional para gestionarlas eficientemente.

Estos días los periódicos están llenos de ese gran inversor en publicidad en medios que es Iberia: no es casual que en una época en que los medios tienen más autopublicidad (el nuevo coleccionable, el suplemento, el chándal del R. Madrid) que publicidad de empresas salga esta campaña contra la compañia irlandesa, que se anuncia muy poco en medios, especialmente comparada con Iberia e Iberia Express.

Además, ¿cúal es la prueba definitiva cuando hay una campaña en marcha? Mirar lo que hace El Mundo: aquí relata como a unos pasajeros no les dejaron entrar en un avión por la cara con unas ensaimadas, que debían considerar que no eran bulto. A mí de Ryanair lo que más me disgusta son los pasajeros, que piden servicios de jet set cuando han pagado menos de una comida en un restaurante de los malos: exactamente la misma actitud que tienen como ciudadanos ante el Estado. 
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Curiosamente, Sagunto es la misma ciudad donde dio sus primeros pasos el famoso Enrique Bañuelos, el de Astroc, Brasil y ahora el pelotazo en Cataluña.Y todavía siguen hablando de los Altos Hornos, que cerraron en 1984....
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Nicho laboral para licenciados universitarios en una Universidad de provincias norteñas: teleoperador. Eso sí, en tu propia región, lo más valorado. La noticia hiede a franquismo rancio en toda su redacción y estructura, además de las declaraciones.
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A esto se dedica Santiago Niño, uno de los economistas de referencia -es un decir- de los agoreros, quincemistas e inversores en sellos: la Ufología.
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Pinchazo comercial en La Coruña. Reproduzco íntegro esta parte: "las cifras, a día de hoy, muestran una ciudad de 250.000 habitantes con 12 centros comerciales y 427.596 metros cuadrados de superficie bruta alquilable, lo que sitúa la ratio de metros cuadrados comerciales por cada mil habitantes en 1.725, una media que quintuplica la del estado. Todo ello teniendo en cuenta que, desde 2008, la superficie de metros cuadrados comerciales se incrementó un 257%, con la especial aportación de Marineda City, que alberga el 46% de la oferta total de la ciudad"
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De la serie Esto no es como Grecia, no llega esta noticia: el Gobierno heleno financiará con 29 millones de euros la construcción de un circuito de Fórmula-1. Aquí ya lo hicimos, con los resultados esperados.
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"Paseando chapa", esa expresión ferroviaria para cuando un tren parte y llega a una estación sin pasajeros, se hace realidad todos los días

jueves, 4 de octubre de 2012

Pelotazo en Oviedo

Magníficamente integrado en su entorno: color y estructura
En mi afán por divulgar otros ejemplos de pelotazos habidos en España durante los Quince Años de Despilfarro, al margen de los manidos del aeropuerto de Castellón y similares, hoy toca detenerse en Oviedo.

La pequeña ciudad, capital de Asturias, contaba con un campo de fútbol municipal donde jugaba el equipo local, situado en pleno casco urbano. A finales de los noventa se derribó y el equipo se trasladó a un flamante nuevo estadio en el extrarradio, a las faldas del Monte Naranco.

Tan sabia decisión coincidió con el descenso de categoría de la entidad deportiva, que en un año pasó de jugar en Primera División a hacerlo en Tercera, merced a méritos deportivos y económicos: desde luego, era el estadio más flamante de su categoría, con 30.000 asientos para rivalizar con equipos de aldeas. Por ahí sigue, quince años después, en 2ª B. También el estadio, claro.

En el solar del antiguo estadio, que permaneció bajo titularidad municipal,  se desarrolló una operación urbanística consistente en hacer un edificio desmesurado, escasamente pensado y muy de presumir, llamado Palacio de Exposiciones y Congresos Ciudad de Oviedo. Era de iniciativa privada, porque el Ayuntamiento ya tenía un edificio propio con esas mismas finalidades,  inaugurado pocos años antes y bastante adecuado al volumen de la ciudad, qué solo en épocas muy recientes ha conseguido pasar de los 200.000 habitantes.

Sin embargo, estamos hablando de Asturias, una región donde impera el grandonismo, hasta el punto que en el habla local se pone el sufijo -on para ese tipo de cosas. Sumen a esta característica racial de los asturianos los tiempos de despilfarro, la desenfrenada pasión por construir, un alcalde impresentable bajo todos los conceptos, la firma de un arquitecto estrella y tendrán el resultado final.

El Calatravo. Con un nombre tan pomposo que empieza por "Palacio" y acaba varias palabras después, esa otra afición local a rebautizar de manera francamente ingeniosa a las cosas no tardó en encontrar otro nombre para el engendro surgido en el solar del antiguo estadio. No es el nombre más ingenioso, pero al menos transmite parte del horror.

El edificio se compone de una parte central ovoide, rodeado por columnas en 45º que sostienen un edificio en forma de U de tres plantas, que se eleva sobre rasante sin medida alguna con el entorno o el urbanismo existente. Además, es totalmente blanco, como en toda la obra de Santiago Calatrava, autor de este engendro, ya esté el edificio en Valencia, Milwakee -como la galería de arte que hizo ahí- o Barcelona. No, en Zürich no le han dejado, pero ahí tienen criterio.

Ahí van las dimensiones de la obra: auditorio de 2150 personas con cúpula de 45 metros de alto, hall de 2300 m2, 12 salas de reuniones, y eso sólo en el ovoide principal; centro comercial de 65.000 m2 ; y en el edificio de tres plantas hay ¡11.200 m2! de espacio para oficinas, un hotel de 150 habitaciones y 17.400 m2 (habitaciones bien grandes, pues), además de 1800 plazas de aparcamiento para el conjunto.

La obra fue un desastre desde su concepción, su ejecución y su legado. Como en gran parte de las obras de Calatrava, tenía una parte móvil, que nunca se ha podido mover y por la que están en juicios y pleitos entre constructora, arquitecto y promotor; además, el arquitecto había ideado, con total desconocimiento del lugar, una lámina de agua que caía desde gran altura, pero que fue suprimida de la obra final por sus altos costes de mantenimiento, aunque hubiese quedado más justo espetarle un ¡esto no es el Mediterráneo!.

La construcción se inició en 2003 y con una concesión durante 50 años, insisto que bajo iniciativa privada, pero con consentimiento y aquiescencia del Ayuntamiento y la autoridad regional: ahí dieron los permisos de construcción y, peor aún, adquirieron los 11.200 m2 de oficinas para instalar dependencias públicas, como si no hubiese otros edificios disponibles. Fue una subvención encubierta a un complejo que ya nacía mal y renqueante.

El promotor se llama Jovellanos XXI, y es una sociedad inmobiliaria participada por la familia Cosmen, los de la empresa de transporte ALSA, conocida también como El Monopolio y auténtico poder fáctico de la región. Esta misma promotora también intentó hacer de las suyas en otro solar municipal de Oviedo (de hecho, las dos operaciones se conocía como las "de los Palacios"), con su propia y triste historia.

En cualquier otro país se hubiese conservado
Se trata del solar conocido como El Vasco, por ser este el nombre de la antigua estación que se tiró abajo a finales de los ochenta, cuando se sacaron las vías de tren que atravesaban la ciudad. Era una operación de moda en la época: en Madrid se llamó Cinturón Verde (y se enterró la vía que rodeaba la ciudad entre la Estación del Norte, ahora conocida como Príncipe Pío, y Atocha) y allí Cinturón de Hierro.

En Oviedo se hizo lamentablemente mal: la ciudad se quedó sin conexión ferroviaria directa con las cuencas mineras, donde antes se podía llegar en 25 minutos, y el solar quedó vacío hasta la actualidad, con feos asuntos políticos. Jovellanos XXI intentó hacer caja, pero no coló: nada menos que tres rascacielos de 133 metros -para la escala de España lo son, imaginense en Oviedo- diseñados también por Calatrava ("edificio escultura"), inclinados y al lado del muy cuidado casco antiguo de la ciudad.

Afortunadamente, cuando se presentó esa astracanada ya era 2007 y la cosa comenzaba a desinflarse: da miedo pensar si el pelotazo se hubiese propuesto cinco años antes. ¿Miedo? No tanto: basta asomarse al Calatravo finalmente construido y ver una imagen fideligna de lo ideado. Un paisaje apocalíptico, como poco.

Ahora resulta que Jovellanos XXI ha presentado concurso de acreedores (la antigua quiebra, vamos) por 90 millones de euros, con un comunicado que da risa y asco leer, aun cuando viene extractado. El Palacio de Congresos del que alardean que ha traído a "50.000 personas" en año y medio de actividad -como si fuese una cifra para admirar- y  no tiene programación ni actividades programadas en el futuro cercano ni lejano, como es evidente cuando existen ese tipo de instalaciones en todas partes.

Como habrán podido intuir, el horrible edificio desproporcionado acabará en manos municipales, pero no es que los promotores hayan quebrado. Como indican desde Izquierda Unida, Jovellanos XXI vendió el espacio comercial por 121 millones de euros, y las oficinas del Gobierno Regional por 61 millones de euros -esto en sí sólo ya sería un escándalo, además de la subvención encubierta apuntada antes-, por lo que el negocio ya estaba hecho y ahora sólo quedaba deshacerse de lo inservible.

Es más, el Ayuntamiento de Oviedo ni siquiera será parte en el proceso concursal, ya que autorizó en 2010 a Jovellanos XXI a hipotecarse sobre una parcela que era pública, algo que me parece legalmente dudoso. Es la historia de un pelotazo, por la que nadie pasará por la cárcel y mediante la cual una pequeña ciudad de provincias se queda con un armatrostre sin utilidad, con elevados costes de mantenimiento, feo y con problemas de construcción. No es para estar muy orgullosos.
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(Relacionado con el tema principal) Un resumen de la prensa local sobre el Calatravo. Está lleno de chismes, destacando especialmente que el complejo se pretendió llamar "Francisco Álvarez Cascos".Y aquí se dice que tiene 125 usuarios al día, resultado de dividir los usuarios de los días que tiene actividad entre los 365 días del año, una fórmula tramposa pero que da una cierta idea de su función: tremendo lo de que fue inaugurado con la bendición del arzobispo. Parece una escena de La Regenta.
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(10 días después del tema principal del post) Se muere el arquitecto municipal que dio validez con su firma a la operación "de los Palacios". Casualidades de la vida: la quiebra de "El Palacio" vino un poco antes de su quiebra vital. Parece mentira que le dediquen elogios, aunque todo es posible en Vetusta. 
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Crear un macrocomplejo de supuestos usos culturales para acabar presentando la Feria del Cocido: la realidad de España y de una de sus provincias más eso: provincia y España.
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Es que Valencia es muy pequeña y hay muy pocos hoteles, normal que haya coincidencias. En cuanto se supo que sería un juicio con jurado -y las presiones que hubo para su conformación- se intuyó el desastre.
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La clase política reacciona ante el futuro éxito de plataformas como Actualizable.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Cosas que no se creen (y X)


Aunque Enric González lo presenta con un

Los mercados son irracionales

la frase (o cosa que no se cree) circula ampliamente con otras formas como "los mercados son ingobernables" o, sencillamente, con un lacónico "los mercados" asimilable a un casino, azar o lotería.

Es una gran mentira: los mercados son racionales en tanto que quien opera en ellos lo es, y se mueve por intereses y fines muy claros: obtener el máximo beneficio. Parece que alguien no lo ha entendido, y de ahí viene la confusión de pensar que son irracionales, cuando es todo lo contrario.

Decir que son irracionales es la excusa vaga del político que no quiere asumir su déficit, igual que envía al mismo tiempo a ministros a Londres a la sede de The Economist o Financial Times para intentar que la racionalidad del mercado no se cebe en el país. Los mercados son irracionales: y un cuerno. Lo serán en algún aspecto puntual, pero no en toda su actividad.

"Los mercados, especialmente cuando no existe regulación, tienden al fraude, a la especulación, al abuso y al enriquecimiento indecente de quienes ocupan en ellos posiciones dominantes". No se que es enriquecerse indecentemente, si se hace dentro de la legalidad, aunque es relativamente cierta la afirmación. "Pero rara vez se comportan de forma irracional durante períodos prolongados", lo que parece que acerca a Enric González a posturas racionales, por seguir con la terminología de su juego.

"Lo que contemplamos ahora no son unas horas de pánico bursátil más o menos carente de fundamento, sino una resistencia generalizada a prestar dinero a Estados, instituciones públicas y empresas cuya capacidad de devolver los créditos resulta más que discutible". Vamos, auténtica racionalidad: se presta dinero para que se devuelva, y se aplica un interés en función de la probabilidad o no de esa contingencia negativa. Aquí no hay nada de irracional.

Sin embargo, jamás encontrarán esa realidad en el discurso político. Es mejor decir que hay una conspiración en torno al país, el mismo que presenta una magnitudes macroeconómicas de auténtico espanto, llámase el país Grecia, Portugal, Irlanda o España. Los mercados suple ahora la misma función que antes lo hacía el contubernio judeo-masónico, o el comunismo, con el que comparte características de trivialización. 

Menos mal que existen los mercados, y las agencias de calificación privadas al margen de los estados. Con sus fallos, resultan mucho mejores que imaginar como sería el espanto resultante de una agencia pública que supliese sus mismas funciones, como se ha pedido a nivel europeo. Seguro que jamás pondría la calificación de bono basura a ninguno de los estados miembros. 

"Porque, hay que insistir, cuando no se crece se va a la insolvencia" ¡Gran verdad! Y lo es porque hay gastos fijos no productivos -especialmente el pago de pensiones a gente que ya no trabaja-...de ahí el riesgo de impago que los mercados trasladan a nuestra necesidad de financiación. Por cierto, llevamos cinco años de crisis y el ministro del ramo, antes conocido como Ministro de Economía, ya dice que no se van a poder afrontar pagos en un futuro cercano de seguir esta espiral económica. 

En fin, que se nota que Enric González ya llega al final y no se ha currado mucho -aún menos- la argumentación, terminando con esta frase de bachiller: "Cada vez que alguien hable de “mercados irracionales”, piense usted en lo bien que se lo montan los capitostes de las finanzas y ríase". Seguro que se imagina al inversor como un burgués con la panza llena, monúculo, reloj de bolsillo, tirantes y traje a rayas con bombín.

Tanto decir que los mercados son racionales, y termina en la figura del capitalista -porque tiene capital para invertir: en España nuestro capital está invertido en ladrillo que no se puede invertir- grotesca y caricaturizada. Yo no me rio con eso, y mucho menos con la situación económica de este país, que no es debida a fuerzas oscuras e irracionales, sino a su propio dispendio. 

Grado de acuerdo con el artículo: 80%
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Esperanza Aguirre dice que se va, aludiendo vagamente a su supuesto cáncer, que bien podría ser un carcinoma. Después del lamentable debate sobre el Estado de la Región de hace unos días, donde volvió a mostrarse como una persona desquiciada (utilizando el epíteto "comunista" como insulto) parece que ya se han dado cuenta en su entorno de su locura profunda.
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Un ejemplo de libre comercio surgido a raíz de un sistema mafioso y clientelar: el de los libros de texto. Que lo dejen florecer. No lo harán, no.
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Para todos los interesados sobre el poder y sus símbolos, una pequeña historia del palacio presidencial de Haití, convertido en símbolo del terremoto de hace un tiempo. Al final lo derriban, y lo hacen con la ONG de Sean Penn: bonito epitafio.
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Elogio de la emigración. Sacando pecho por formar con recursos propios a profesionales que se van a tener que ganar la vida fuera. Y así, en todas las facultades de ingeniería que hay en las provincias de España. Este sistema no tiene sentido.
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(Ligeramente relacionado con lo anterior) "Por el coste de viajar a Madrid en coche [desde Asturias] es posible comprar cuatro vuelos".  Y eso que es transporte por carretera, imagínense con el AVE en los sitios donde llega.
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Bueno, bueno, bueno, qué columna. La escribe el ascendente economista de referencia del Grupo PRISA, al que siempre llaman para declaraciones en El País o en la SER. Aprovecha para hacer publicidad de su casa en alquiler -en Reino Unido despiden a gente por ese tipo de licencias- y bueno, la digresión que sigue -donde reconoce un error de futurólogo, esa actividad a la que se dedican todos los economistas- es digna de patio de colegio.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Cosas que no se creen (IX)

El decálogo de Enric Gónzalez va tocando a su fin, y qué menos que abordar uno de los topicazos más habituales en estos tiempos o, en expresión del periodista catalán, cosas que no se creen.

La culpa es de los políticos

Pues no, no se cree. Atribuir la culpa de todo a una instancia superior, o extranjera, forma parte de los recursos más antiguos de la humanidad para dar causa a cosas cuya origen se encuentra en el azar, en la naturaleza o en su propia desidia como individuos. Y donde se pone políticos se pueden poner "los Dioses", "el tiempo" o el empedrado, ya me entienden. Parece que la opinión de González va en ese sentido:

"Claro. Todo es culpa de esos políticos a los que nadie vota. Ya." Este es un tema interesante: Enric González vivió en Italia durante una de las hégiras de Berlusconi, y seguramente pudo contrastar de primera mano que ningún italiano confiesa jamás haber votado al empresario constructor y de la televisión. Aquí la gente que votó al PSOE en 2008 callaba a finales de la legislatura, y la que votó al PP ya está callando a principios de la legislatura; de hecho, ahora mismo decir que has votado al PP puede ser una cosa extremadamente impopular, a pesar del nombre del partido.

Son las dos caras de un mismo fenómeno: se vota al que se vota porque se vota, pero después nadie parece haberlo votado; es más, dicen que la culpa es de ellos, y no suya por haberles votado. El fenómeno, que ya digo que es muy antiguo, va a más con el alarmante incremento de la antipolítica y el "todos son iguales", que lo único que demuestra es que el que lo dice es subnormal profundo. No es poca cosa. 

"Echemos un vistazo a nuestro alrededor: jueces, grandes empresarios, grupos de comunicación, estrellas televisivas. Mirémonos a nosotros mismos. Visto lo visto, ¿qué clase de políticos esperamos tener?"  Aquí Enric González explica perfectamente el fenómeno: los políticos no vienen de un cuerpo social extraño, ni son alienígenas -que es como se representa desde hace décadas a los nazis, como no-alemanes-, vienen de la misma sociedad que los vota. 

El "mirémonos a nosotros mismos" viene a incidir en algo en lo que creo firmemente: la mayor parte de la gente que conozco, con contadísimas excepciones, se comportaría de igual o peor manera que los vilipendiados "jueces, grandes empresarios, grupos de comunicación, estrellas televisivas" y políticos de estar en su situación. O peor, insisto. ¿Por qué? Porque vienen del mismo contexto social y cultural, de servirse del Estado mientras puedas, de auténtica negación de lo público y su servicio, de vivir al día y después ya veremos. Y no, no creo que me relacione con ex-convictos, delincuentes o echados a perder.

"Pues eso es lo que hay" Ni más, ni menos: lo que hay en España en el siglo XXI: y son todos españoles y no emigrantes, que quince años después de la Gran Inmigración siguen sin acceder a puesto alguno de poder, relevancia social o impacto mediático. Nuestros problemas son exclusivamente nuestros, porque formamos parte de la misma sociedad.

Eso sí, Enric González no va tan allá y se centra en los -cómo no- partidos políticos: "Y si hemos consentido que los partidos se convirtieran en máquinas recaudadoras (por la vía legal y la ilegal) y avasallaran el terreno que debían ocupar las instituciones, los profesionales y la ciudadanía, algo de culpa nos tocará a la gente". La partitocracia: el mayor ejemplo era el País Vasco, donde si eras joven y con algo de inquietudes era casi imposible escapar del entramado de la izquierda abertzale, que iba con sus ramificaciones de partido desde grupos senderistas hasta la violencia callejera, pasando por todos los puntos intermedios, incluyendo el bar, o la herriko taberna. 

Yo ese modo de integración vertical social por medio de un partido no lo he visto en ninguna otra parte de España: sólo alguien interesado en vender el actual sistema de partidos, y la democracia a la que sustenta con su importante función de canalizar los votos y la expresión ciudadana, como una especie de dictadura, está interesado en colar esa mentira: el que se ha querido mover al margen de partidos en España lo ha conseguido, por lo menos hasta un nivel muy próximo a las altas esferas. 

No tarda mucho Enric González en escribir explícitamente lo que viene apuntando: "Es muy probable que la actual clase política se desplome, como en otros países quebrados". Es lo que le gustaría a él: que el PSOE acabase como el PSI de Pietro Nenni, Sandro Pertini, Bettino Craxi y Giuliano Amato, sólo por citar a los dirigentes más destacados de un partido que fue nuclear en la vida política italiana y desapareció en un sólo año, 1992, al igual que la Democrazia Cristiana.

Esa circunstancia es muy cara a todos los arribistas, agoreros, quincemistas informados -los hay, pero pocos-, golpistas y apocalipticos. De hecho, aquí en España Pedro J. Ramírez vive obsesionado con lograr algo parecido, y que lo pueda ver en vida. Es más: ha dedicado gran parte de su vida profesional y personal a lograr tal objetivo, al menos en lo que al PSOE se refiere. En eso están ahora muchos, desde Gregorio Morán que anuncia en su columna la inminente desaparición de un partido de 130 años de historia (los comunistas siempre han odiado al PSOE, por razones obvias y mezquinas) hasta los upeidistas que aspiran a crecer en votos a costa del PSOE, pasando por una amplísima gama de poderes fácticos, tantos como caben entre los dos ejemplos que he puesto.

Ese suceso, de haberse producido, tendría que haber sido en las elecciones andaluzas de marzo: no pasó de milagro y, de momento, el PSOE tiene cuerda para rato, hundido el proyecto chipiguay de Chacón y Barroso, y con un PP en el poder que hace todo el trabajo a la oposición, ya muy bien trabajado en la campaña electoral de noviembre de 2011, básicamente centrada en adelantar lo que el PP haría una vez en el Gobierno. 

Me temo que habrá partitocracia para rato, con sus males y sus virtudes. "No basta con trabajar y pagar los impuestos, hay que vigilar y exigir":  mientras fluía el dinero a crédito, todo quedaba endulzado. A lo mejor ahora habría que incrementar esa labor de vigilancia y exigencia de la ciudadanía, y eso es labor individual de cada uno. 

Hasta incluso el propio Enric González reconoce esa pervivencia de la partitocracia, que de existir se basa en la estupidez de la masa que les vota: "Si creen que lo que vendrá luego será mejor, hicieron bien en votar a (“la crisis es un tema opinable”) y a Rajoy (“los españoles merecen un Gobierno que no les mienta”), o a esos líderes nacionalistas que se envuelven en la bandera para encubrir lo que trincan". Y eso que el artículo está escrito antes de la histórica manifestación de la Diada de 2012. 

Grado de acuerdo con el artículo: 80%
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"Un estudio dice que el AVE gallego tendrá más usuarios que el catalán" Lo publica El País, sin ninguna crítica aparente. Lo ha hecho UGT, que cifra el número de usuarios para este enorme sumidero de dinero público en ¡cuatro! millones, cuando la CC.AA gallega tiene menos de tres millones de habitantes.
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Inaugurado el mayor puente atirantado del mundo. Está en la zona de Vladivostok, y comunica la capital rusa del Pacífico con una isla de 5.000 habitantes, pero con grandes planes de desarrollo: una residencia presidencial -para Putin, que seguirá siendo presidente de por vida-, expansión de la gran ciudad en torno a la que orbita, desarrollo de hoteles...en fin, una Hainan a la rusa, pero sin clima subtropical. Y bueno, como siempre pasa en este tipo de infraestructuras, tiene ante todo una finalidad propagandística, y más en una región a 10.000 km. de Moscú y demasiado cerca de China. Ha costado 1.000 millones de dólares.

En google maps pueden ver las obras de construcción, y la peculiar geografía de la isla, atravesada por un fiordo largo y estrecho.
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Ehhhhhhhh....sí, vale, de acuerdo, pero mientras sean jóvenes, para que puedan aplicar en su vida lo aprendido. El problema es que aquí se pone a estudiar todo el mundo como una especie de pasaporte a no se sabe qué -bueno, una vida de lujo y hedonismo, según la publicidad-, incluyendo gente muy mayor. Por no hablar de los ninis, que ni trabajan ni estudian, a pesar de que la educación en España es francamente accesible. Ahora se están quejando de que la FP va a costar 180 euros ¡por todo el año! Es que antes era gratis. Como todo. Hasta quejarse.
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Todo el primer párrafo es digno de El Mundo Today. Sin embargo, es la realidad: en casi 50 años de historia nunca ha dado beneficios. Algunas semanas después sale esta otra noticia, que pone en su justo valor esos resultados económicos: 140 millones de pérdidas si no fuese por las transferencias del Estado.
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De la serie esto no es como Grecia, hoy un pequeño guiño al país vecino, Portugal. Resulta que han desaparecido 135.000 niños y niñas portugueses: no es que un imitador de Herodes haya convertido el país en un charco de sangre infantil, es que esos niños sólo existían en las estadísticas, gracias a padres y madres que los declaraban para pagar menos impuestos.

Si investigan, en España saldrán cosas parecidas.

jueves, 6 de septiembre de 2012

El tabú de las enfermedades mentales en los políticos

Tan campechana como siempre
Si ya es bastante tabú hablar de las enfermedades mentales en la población normal, aún lo es más en los políticos, como si estos no pudiesen estar aquejados de las mismas dolencias que el pueblo de donde salen. En cambio, otras enfermedades como el cáncer -cuando es leve- están siendo bien aprovechadas por la clase política para sacar pecho y rédito electoral o legitimista.

Que quede bien claro que este no es un post de antipolítica ni antipolíticos, como no lo lo ha sido nunca este irregular blog de reflexiones rápidas y a vuelapluma. Mejor con políticos que sin ellos, ahora que arrecia tanto la antipolítica populista, contra los sindicatos o los cargos electos, pasando por partídos políticos y, en general, todo el sistema: el caldo de cultivo necesario para cosas que producen pavor y que siempre aprovechan estas circunstancias para medrar.

Hay políticos que enferman en el ejercicio de sus cargos, y a veces es por problemas mentales. Recientemente se ha publicado en España un libro sobre cómo la enfermedad influyó en muchos políticos a la hora de tomar grandes decisiones, porque al fin y al cabo somos-vivimos en la cárcel de un cuerpo finito y que no se puede mudar, aunque muchas veces el pensamiento lo transcienda. No estaba mal, pero era muy mejorable.

En España sería impensable un libro así, a pesar de que a Franco le salieron varios sobre el género, incluyendo uno extremadamente divertido de su dentista, los fotos que el Marqués de Villaverde -su yerno- sacó en el lecho de muerte o uno no muy antiguo sobre su agonía o, por utilizar el lenguaje de la época, "hecho biológico".

Un libro que abordase de una manera objetiva un hecho que nadie relaciona, como la caída en el lecho del olvido más profundo e íntimo a grandes protagonistas de la Transición, desde el conocido caso de Adolfo Suárez hasta Solè-Tura, al parecer con causas químicas basada en el amplio abuso de la familia de anfetaminas para aguantar noches enteras en vela.

Llamar a un político "loco" es una descalificación que, por habitual y generalista, ha perdido todo su significado, pero detengámanos un momento y pensemos en sus implicaciones: estar loco no es hacer como Idi Amin o como Charles Mason, estar loco contempla una serie de actitudes que yo vengo observando desde hace tiempo en Esperanza Aguirre Gil de Biedma, presidente de la Comunidad de Madrid gracias a los mercenarios de Tamayo y Sáez.

Como no es motivo de repasar sus últimos exabruptos, cada vez más frecuentes -desde calentar la final de la Copa del Rey entre el Barça y el Athletic, hasta calificar el asalto a su vivienda en Madrid por dos cuatreros como "terrorismo"-, vayamos directamente a lo ultimísimo, que no será lo último, porque esta señora es incombustible, y del poder no la van a apear ni con camisa de fuerza.

No soy neurólogo, pero creo que Esperanza Aguirre está loca: mal de la chaveta, ida de olla o desquiciada. A lo mejor me manda investigar por poner esto, igual que quiere perseguir a unos universitarios que la abuchearon -sin cuerpo presente- hace unos días en la inauguración del curso académico universitario en la Facultad de Medicina de la UAM. A saber. Con una loca nunca se sabe: hasta un blogger puede ser una amenaza. O un terrorista.

Loca en un sentido como esa vecina que habla sola, esa compañera de trabajo que habla a las paredes o la que ve enemigos en todas partes; loca como sólo una mujer puede estarlo, y ahí están las estadísticas que indican que las enfermedades mentales afectan en mucha mayor proporción a las mujeres que a los hombres, por mucho que un loco se siga representando como Bonaparte. Más bien debería ser como Maria Antonieta.

El último exabrupto de Esperanza Aguirre se ha conocido hoy. A finales de agosto ardió una zona de Madrid muy próxima a El Escorial, donde su familia tiene espléndidas posesiones y donde esta pizpireta política pasó muchos fines de semana de su juventud y vida adulta. Aguirre acudió a la zona de los incendios un día después de que los periodistas le preguntasen por qué no había ido a ver la zona.

Lo hizo sin avisar, pero se encontró con los informadores ahí. Visiblemente contrariada, hizo su papelón: hablar a las cámaras con esa mezcla de chulería asquerosa típica de Madrid, desparpajo de mercado -sección casquería- y arrogancia de alta sociedad española, si es que existe por títulos y no por bienes. Con tanto informador, y esta señora francamente ida de sí, alguien pudo grabar esto:

"Yo no vista nada tan feo (...) Es que habría que matarlos (...). ¿Tú sabes por qué habría que poner la pena de muerte? Me caen mal por los arquitectos porque sus crímenes perduran más allá de su propia vida. Se ha muerto y ahí nos ha dejado esto". La presidente de la CC.AA de Madrid se dirigía al el alcalde de Valmequeda y lo hacía refiriéndose a su lugar de trabajo: el Ayuntamiento de la localidad.

Lo que podría ser un juicio estético, discutible o no, acaba a renglón seguido en una barrabasada de alguien desquiciado, de barra de bar de carretera, de opinión de sainete y bocadillo de entresijos en la pradera, de alguien muy fuera de sí y muy impresentable. Pena de muerte. Crimen. Matar. Y lo dice un cargo político. Ya saben que en cualquier otro sitio hubiese sido abucheada al conocerse estas declaraciones, y hubiese dimitido. Esperanza Aguirre, que dice admirar y conocer tan bien el juego político inglés, sigue plantada en su asiento.

¿Es tan horrible el edificio? No, y creo decirlo objetivamente. Aquí tienen el antiguo edificio, que refleja bien la pobreza de la zona hasta hace 30 años, y también el nuevo. Se ve que Esperanza Aguirre (joven y cuerda) conoció el antiguo, y el choque del nuevo -construido en 1999, ha llovido- le ha pillado mal, porque mal de lo suyo sí que está. Es un edificio que ha obtenido numerosos galardones y obra de una pareja de arquitectos sobrios y muy buenos, sin alaracas.

Ángela García de Paredes y Joaquín García Pedrosa son también los arquitectos del Teatro Vallé-Inclán en Lavapiés (un barrio de Madrid), que junto a la impresionante biblioteca de la UNED de Linazasoro, ha evitado que este barrio céntrico pero enrevesado se convirtiese en un ghetto: multicultural, eso sí. Nada mejor para evitar la deriva de una barrio así que poner equipamientos que fuercen un trasiego de gente que jamás pasaría por ahí de no estar esas instalaciones, perfectamente integradas en el entorno.

Son también los autores de la cubierta de la Villa romana de Olmeda (Palencia), un bellísimo edificio muy discreto, como toda su obra, justamente elogiado por alguien con tan poco olfato estético como Antonio Muñoz Molina, y que les recomiendo vivamente que visiten: por el contenido y por el continente, el mejor elogio que se puede dar a un espacio museístico, y más en este país de proliferación de este tipo de recientos, muchas veces sin justificación alguna

Y, sin ánimo de ser exhaustivo, de un edificio infantil en Gandía (Valencia), pomposamente llamado "Universidad" que, copiando sin muchos miramientos a los japoneses Sanaa y sus enseñanzas arquitectónicas, hacen una adaptación mediterránea de extremado mérito y valor. También contención formal y discreción, una constante de su obra.

Aguirre no tiene porque saber esto, pero si debería haber sido más prudente, una obviedad. Y más cuando ha sido la persona que ha permitido auténticas aberraciones arquitectónicas en la Comunidad de Madrid, empezando por su ley de urbanismo, esa que impide edificar por encima de cuatro alturas, con la tarifa medioambiental y en términos de sostenibilidad que eso supone: eso si que es aberración.

Seguramente a Aguirre le gusta el estilo arquitectónico neoescurialiense, el que mamó de joven. O seguramente es enemiga de todo lo contemporáneo, algo mucho más probable. Que no le gustan los arquitectos lo dejo bien claro en su agria polémica con Navarro Baldeweg -donde no le faltaba razón- por los teatros de Canal, o como despachó con cajas destempladas a FOA por su edificio para la Ciudad de la Justicia no nata, todo en Madrid.

Sin embargo, va más allá, mucho más allá, del juicio estético: "habría que matarlos" porque su legado les sobrevive. Que no de ideas, porque los horrores del urbanismo extensivo y de urban sprawl son mucho peores y tiene raiz política, no arquitectónica. En todo caso, tras este exhabrupto, para mí Esperanza Aguirre -y mira que todo puede ser un recado a Pio Cabanillas, arquitecto y antiguo líder del PP en Madrid- está loca de remate. Sólo así se explican unas declaraciones del género.
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En el párrafo final de la noticia se demuestra que Esperanza Aguirre tiene odio a la arquitectura moderna. 

martes, 28 de agosto de 2012

Cosas que no se creen (VIII)

Muy atento al zeitgeist de su época, y también a lo que dice la prensa de derechas -y El País en su cúpula directiva-, no podía pasar por encima un tema recurrente en estos tiempos de crisis

La culpa es de las autonomías
"Hasta donde pudo entender el último que leyó la Constitución, las Comunidades Autónomas forman parte de la administración estatal" Pues sí, pero hace falta recordarlo. De hecho, fue el vilipendidado -en muchas ocasiones, de manera injusta- Zapatero el que hizo de esta verdad que aparece en la Constitución algo realmente efectivo.

Fue con ocasión de una cumbre hispano-lusa en el primer año de su mandato, donde invitó a los presidentes de las CC.AA limítrofes con el país vecino. Preguntado por la prensa de derechas -o sea, la inmensa totalidad- por qué esa deferencia, Zapatero no tuvo ningún problema en, desde su posición de Presidente del Gobierno de España, recordar que las CC.AA son también Estado, y así aparece en la Constitución. 

Sin embargo, Enric González es extremadamente posibilista al pretender que alguien ha leído la Constitución: la han leído, previo filtro de apuntes, los opositores, y porque es obligatorio; la han leído estudiantes de Derecho y Ciencias Políticas, previo filtro de apuntes y resumenes; la han leído profesores universitarios, pero probablemente no la han releído jamás; y, desde luego, no la han leído jamás bajo la óptica de que las CC.AA también son estructura del Estado, con lo que eso implica. 

No deja de ser paradójico que aquellos que siempre invocan la Constitución como un texto sagrado -incluso se llegan a definir en el ámbito vasco como "constitucionalistas"- sean capaces de realizar una lectura tan torticera del texto constitucional con tal de quitar relevancia a las CC.AA. Es lo que tiene la Carta Magna: criticada en su origen por ser demasiado de izquierdas, después resultó que era demasiado de derechas, a la espera del próximo movimiento pendular donde vuelvan a decir que es demasiado de izquierdas, para entrar a abordar su reforma, especialmente en lo de las CC.AA. Y quizás algo de libertades civiles, pero no nos salgamos del tema. 

Para el periodista González, que ya ven que evita la descalificación de las CC.AA porque no tiene recibo, la culpa la tienen en tanto y cuanto "han derrochado porque han montado sistemas clientelistas directamente emparentados con el antiguo caciquismo, pero sus problemas realmente serios corresponden a Seguridad Social, educación y otras competencias onerosas que fueron del Estado y se traspasaron a las autonomías"

Aquí habría mucho que matizar: han derrochado, pero en la misma medida que el Estado central o, si lo quieren, en la misma medida que permitía un nulo control sobre el crédito disponible -jamás vinculado a los recursos propios de cada territorio, porque siempre iba a salir el Estado central como garante final- y su retorno. Por ejemplo, puertos y aeropuertos, dos de las infraestructuras más onerosas, son competencias de "Madrid" -vamos a utilizar terminología de las CC.AA-, a las que después se suma la región con aportaciones mucho más modestas.

En cuanto al caquismo, desde luego no es algo uniforme en todas las CC.AA. Si lo es, y de una manera decimononica, en Galicia -particularmente Orense-, zonas de Castilla, Castellón y Canarias, pero el Estado de Autonomías y su componente democrático han logrado una renovación de las élites locales, algo de bastante entidad que González prefiere meter en el saco común de la descalificación, al vincular CC.AA con caciquismo, como si la gente votase todavía acompañada de la mirada de Gamazo.

En cuanto a las "competencias onerosas" trasmitidas desde el Estado central, abría que entrar en el tema del café para todos impuesto a y desde las autonomías, donde nadie quería ser menos que los referentes necesarios del País Vasco y Cataluña. Si ellos lo tienen, ¿por qué nosotros no? y así hemos llegado a ejemplos muy conocidos.

Una de las últimas competencias transferidas fue la de justicia, que muchas autonomías acogieron con los brazos abiertos -yo me lo guiso, y yo me lo como-, para después darse cuenta que produce mucho gasto y ningún beneficio en dinero contante y sonante, como pasa con el turno de oficio -boicoteado en las autonomías gobernadas por el PP- y demás servicios que daba el sistema judicial a título gratuito, y donde empiezan a caer las tasas o precios públicos, cuando no directamente los impuestos.

¡Y que decir de esa cosas llamada Ciudad de la Justicia! La hicieron en Cataluña, a la altura de Hospitalet, con un arquitecto de renombre. En Madrid no quisieron ser menos y se pusieron a hacer otra igual, donde el quinto pino, pero ahora se encuentra paralizada, los arquitectos de renombre sin cobrar -o abandonando la obra antes las inviables condiciones impuestas- y la presidenta regional, la lagarta Esperanza Aguirre, agitando el populismo que le es tan caro diciendo que hay que devolver las competencias de Justicia. Porque no tiene dinero, que si no ya hubiese organizado un sistema judicial paralelo, igual que organizó uno de espías.

Sí, en las autonomías se han cometido excesos imperdonables, tan de vergüenza que las propias sedes centrales de los partidos intentan apartarse de sus correligionarios radicados en los municipios y regiones de España, pero el sistema no es absoluto fallido, y más en un estado-nación realmente débil como es el español, con dos regiones que podrían ser perfectamente estados independientes y que solo a base de equilibrios y andar sobre el alambre se aguanta y se va tirando.

¿Qué el sistema funcionaba razonablemente bien porque estaba espléndidamente engrasado con dinero central y europeo, y que una vez desaparecido este puede saltar por los aires? Pues sí, pero es extremadamente ventajista aprovechar la coyuntura económica para poner en cuestión todo, cuando no todo es para borrar y hacer cuenta nueva. Y no creo que se logre, porque en estos 30 años de autonomías se ha hecho una labor de aculturización que ríase usted de Corea del Norte, hasta el punto que muchos ciudadanos se sienten antes partícipes de su región que de su país.

Digo esto porque Enric González lanza una andanada brutal como conclusión: "los gobiernos autonómicos, con la excepción parcial del vasco, no recaudan pero gastan: eso es idóneo para propiciar el descontrol. El sistema se montó mal y funciona mal. Igual que la Unión Europea". Como venía amagando en los anteriores puntos tratados, González acaba atacando a la Unión Europea, de la que dice que funciona mal (¡es increíble! Podrá ser mejorable, pero no funciona nada mal), que está montada mal, que no recauda pero gasta, y que propicia el descontrol.

Es increíble. Parece el discurso de un conservador español. Pero de los de Maeztu o Lucas Mallada, que de Europa sabían únicamente que se hablaba en otros idiomas, no de alguien tan cultivado, viajado y sabio como Enric González. Es un discurso nacionalista-centralista primario, con pocos paliativos. Y no, la culpa no es de la autonomías ni de la Unión Europea: las primeras son parte del problema, pero sólo reproducen a escala regional el esquema nacional; la segunda siempre será la solución y el referente en este país más cercano a África que al Rhin.

Grado de acuerdo con el artículo: 20%
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De la serie esto no es como Grecia, hoy llega un nuevo capítulo que todos sospechábamos. En el país helénico era bien conocida la afición por falsear las cuentas públicas, para hacerlas parecer menos malas de las que realmente eran. Decían que en España eso no era así. Bueno, pues tras el ejemplo de la Comunidad de Madrid, que pasó de lucir pecho por el déficit a, dos meses después e inoculada la propaganda, hacer aflorar 1.000 millones de euros de nada que se les habían olvidado ("por el gasto social" Goebbels estaría orgulloso), ahora llegan las cuentas del Estado central, eso que Rajoy llama "Reino de España".

Resulta que el anunciado crecimiento del PIB durante 2011 del 0´7% ha sido realmente del 0´4%, casi la mitad. Lo sabemos ahora, en el octavo mes de 2012. Esto no es como Grecia. No, no lo es: es peor, porque es mucho más grande.
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(Relacionado con la anterior) La banca española en su conjunto perdió 75.000 millones en depósitos en un único mes, el pasado julio. ¿A cúantos recortes equivale esto? Recuerden que el famoso rescate de Europa estaba cifrado en un máximo de 100.000 millones....
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El Corte Inglés es un Estado dentro de un Estado.

jueves, 23 de agosto de 2012

Cosas que no se creen (VII)

Enric González adopta la valiente postura de sacar el tema de la inmigración como problema, a la que dedica esta sucinta frase: "No fastidiemos. Esa idiotez se desmonta por sí misma".

La inmigración ha sido un problema

Su postura recuerda mucho a la que utilizó Mariano Rajoy es su extremadamente fallida campaña de 2008, la única de la historia de España donde se sacó -de refilón y con el temario bien acotado- este importante tema. Su asesor mexicano de campaña le aconsejó que cualquier interpelación sobre este tema debería ser zanjada así: "soy gallego".

Entiéndase por esa frase que, por su condición de oriundo de esta región ultraperiférica y esquiva con la modernidad, hasta el punto de seguir enviando a sus ciudadanos a la emigración -la segunda ciudad más poblada de gallegos tras Vigo es Buenos Aires-, ya lo decía todo.

Como si un hijo de la burguesía de provincias tuviese algo que ver esos gallegos analfabetos y con bocio que emigraban a los peores países de América y a centroeuropa, y que lo primero que hizo tras acabar la carrera de Derecho fue sacarse una oposición de Registrador de la Propiedad....vamos, justo lo contrario a lo que es la aventura y el drama de la emigración.

En fin, quédense con la cantinela evidente de que personajes tan diametralmente opuestos como Enric González y Mariano Rajoy zanjen el tema con una frase hecha, corta y que sirve para evitar el tema. Es la postura oficial, tanto, tanto, que los dos grandes partides políticos españoles decidieron que tampoco iba a ser tema de debate en la campaña electoral para el 20 de noviembre de 2011.

Precisamente porque una parte muy importante de la población -la que tiene más contacto vecinal con la inmigración- lo considera un problema, la inmigración no forma parte del debate público político o mediático de este país. Ahí está el ejemplo del imparable ascenso de un impresentable como Anglada -en 20 años, presidente de la Generalitat-, aupado a un importante poder municipal en Cataluña tras haber sabido aprovechar los resortes de un discurso antiimigración en una región compuesta por inmigrantes de otras regiones de España. No hay mayor tirano que el que ha sido esclavo.
 
Curiosamente -no tanto-, el PP local ha pescado votos en el mismo caladero que Anglada, pero en Badalona y con un personaje entre grotesco y simiesco, jamás desautorizado desde Madrid, porque todo lo que sea crecer en Cataluña esta bien, a costa de lo que sea.Y mejor no hablemos de la fuerte implantación municipal de un partido predarwinista como España 2000 en Valencia, esa región modelo de tantas cosas.

La inmigración no ha sido un problema: han venido a ocupar puestos de trabajo que los españoles no estaban dispuestos a ocupar, y de paso se han encontrado con una sociedad que daba sanidad, educación y seguridad personal a unos niveles que jamás soñaron con conocer, por no hablar de vacaciones pagadas, derecho a cobrar un sueldo sin trabajar y todo tipo de regalías que conocemos como "Estado de bienestar".

Se lo encontraron así, y no fue creado para ellos. Para cualquiera que piense que la emigración ha sido un problema, que tenga en cuenta que en España hay 2 millones de gitanos (no hay cifras exactas) que jamás han cotizado, expertos usuarios del estado de bienestar, y contra los que jamás se carga las tintas. No vinieron de ningún sitio, ya estaban aquí y se les puede reprochar los mismo que Anglada o el discurso más primario contra la inmigración dice habitualmente.

Yo nunca he visto trabajar a un gitano en los trabajos en los que sí veo mano de obra inmigrante: cuidando a personas necesitadas, en el tajo, tras la barra de un bar, en la sanidad pública, en los servicios de limpieza, en tiendas que abren con el sol y cierran cuando la luna está bien alta, en un taller mecánico y las tareas del campo.

Cataluña, la tierra de Enric González, que decide no entrar en el tema de la inmigración, también tiene muchos gitanos, al margen de la rumba. Evidentemente, comparto la postura del periodista de que la inmigración no ha sido un problema, pero estaría bien explicarlo y no quedarse en la respuesta automática que tanto abunda en este tema, porque cuando el poder político y mediático pacta no entrar en un tema, es que el tema existe y es problemático.

Grado de acuerdo con el artículo: 100%
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La pensión media de jubilación (contributiva) alcanzó los 948,81 euros/mes en agosto. La pensión media de todo el sistema fue de 831,54 euros. Vamos, que puedes haber cotizado toda tu vida y sólo cobrarás de media unos 100 euros más que viudos, inválidos, huérfanos y no contributivos, los otros pensionistas. Este sistema no se tiene en sí. No es ya su esquema piramidal, es que es tremendamente injusto.
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Según un informe de la Comisión Europea, la deuda pública española superará el 100% del PIB para el año 2020. Y eso en el más conservador de los escenarios, en los más probables se pondrá en un 110%. Estaría bien dedicar una serie de artículos a lo que significa eso: bibliotecas sin libros de novedad, infraestructuras decrépitas, imposibilidad de acometer inversión alguna. Simplemente ir pagando la deuda, que se pidió para mantener programas o inversiones improductivas por sí mismas. Es lo que tiene pagar la deuda al 7% o al 8%.
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Interesantísimo artículo sobre la burbuja de aeropuertos en China.Está todo centralmente planificado desde el XII Plan Quinquenal (y no es broma). Aquí otras imagenes curiosas sobre el demencial urbanismo de ese país. 
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Historia parcial e interesada sobre el Centro Niemeyer de Avilés. Empieza mal (califica de década el periodo comprendido entre 1991 y 1997, cuando se gestó y se inauguró el Guggenheim), está escrito con el ojo del culo y quiere ser un tirón de orejas, cuando en realidad es simplemente una caca de vaca. Asturiana, por supuesto.Titular "purgar sus excesos" en una región que ha construido un puerto soviético sin uso, que quiere un AVE sólo de pasajeros, que tiene un Calatrava inútil y horrible -perdón por la redundancia- y en la que todo es "grandonismo" (exceso) es una ironía de muy mal gusto.

jueves, 2 de agosto de 2012

Cosas que no se creen (VI)

Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades


Al parecer, esta frase se está poniendo de moda, incluso para Enric González, que la desautoriza al meterla dentro de sus Cosas que no se creen. Ni el mismo se cree que no se la crea, considerando lo viajado e instruido que está.

Y si, fíjénse como aborda el problema: a partir de la deuda privada familiar. Debe considerar que el Estado -fuertemente endeudado- no ha proveído servicios durante este tiempo "vivido", o que las empresas privadas -aún más fuertemente endeudado- tampoco ha proveído servicio alguno a los ciudadanos durante este tiempo.

"Las familias españolas deben unos 80.000 millones de euros y la suma se reduce cada mes. Si dividimos los 80.000 millones por diez millones de familias, o por cinco millones, sale un endeudamiento medio muy discreto" Pobre hombre, o pobres sus lectores incautos: como lo supongo enterado de la hipoteca media de 150.000 euros, no se que endeudamiento privado le sale muy discreto. O medio.

Consciente de la debilidad de su argumento -ha sacado las hipotecas de ese endeudamiento privado, lo ha computado en los bancos- saca a colación el tema: "El gran problema son las hipotecas, pero no han sido los ciudadanos los que han creado la burbuja inmobiliaria ni los precios astronómicos de los pisos". ¡Toma ya! Es la famosa teoría que achaca toda la culpa a la banca y a los políticos: al parecer, los ciudadanos fueron encañoñados en las oficinas bancarias y obligados a firmar hipotecas a 30 años por un bien que no valía lo que costaba.

Yo creo que los ciudadanos crearon la burbuja inmobiliaria, porque eran la demanda. Si quieren otro día hablamos de la oferta, pero repito que está nunca encañoñó a nadie a firmar. Fue la demanda: de casa en propiedad, de segunda residencia, de no ser menos que el vecino, que con 23 años ya tenía casa, aunque le quedasen 30 para pagarla con su sueldo mileurista. Fue el ciudadano, y mientras no se comprenda esto poco va a cambiar.

Para el periodista González, el ciudadano no creo la burbuja "ni los precios astronómicos de los pisos". ¿Ah no? ¿Entonces quien fue? ¿Alguien que no era ciudadano? ¿Los mercados quizás? ¿Quien fija el precio de los bienes en una economía de libre mercado? La oferta y la demanda, ¿verdad? Si los precios de los pisos fueron creciendo exponencialmente era porque había compradores, y esos eran en gran medida ciudadanos ávidos de ver su inversión revalorizarse artificialmente, porque no adquirían la vivienda por necesidad.

Cualquiera lo puede comprobar: en España no hay chabolas en los alrededores de las grandes ciudades. No existía una demanda de vivienda asentada sobre causas objetivas de carestía de la misma. Lo que había era una demanda desproporcionada, como corresponde a una inversión especulativa en la que el ciudadano era el primer postor e interesado.

Como esto tampoco escapa a Enric González, y como la culpa no puede recaer nunca en el ciudadano, dice "tampoco son culpables los ciudadanos de que el mercado de vivienda en alquiler sea raquítico", pero no dice quien: seguramente los políticos. Son esos mismos ciudadanos que hacen una presión social agobiante si no tienes vivienda en propiedad, y los mismos que invierten los ahorros de una vida en cuatro paredes de ladrillo que después no ponen en alquiler porque piensan que es un bien que siempre se aprecia: una movilización de recursos fenomenal hacia un bien dificilmente convertible en dinero, y menos si lo tienes cerrado.

Sin embargo, la culpa es de la administración, que no ha regulado el mercado de alquiler. Disculpen, ¿pero que hay que regular? Un particular pone en alquiler un bien que es suyo, y el que considera que es justo su precio, lo alquila. Si existe una regulación anquilosada y cuyas culpas recaen en el Estado es la que protege al particular sobre el propietario, y que hace que muchas veces tenga más derechos el arrendatario que el arrendador. Nada de regulación sería lo adecuado, pero ya ha salido muchas veces a lo largo de esta serie lo del proteccionismo franquista que sobrevive en nuestra legislación.

González prosigue con populismo barato, atacando a las empresas: "Las empresas españolas deben aproximadamente el doble que las familias, y el grueso de esa deuda corresponde a los grupos de mayor tamaño: Telefónica, superconstructoras, etcétera". No son constructoras normales, son "super": deben a los bancos, a los que a su vez debe el ciudadano, salvo por el millón de casas sin vender. El resto se vendieron, y muy bien. Es deuda privada familiar, por mucho que se empeñe.

Sin embargo, ahí está la refutación de la gran verdad que es Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades: yo creo que cuando una casa de los años 50 en un barrio obrero de gran ciudad ha podido venderse a 220.000 euros, es que hemos vivido por encima de sus posibilidades. Felicidades al que vendió en su momento, pero toda esta riqueza artificial no se basaba sobre un aumento de la productividad o riqueza de un país, sino sobre una auténtica burbuja de la que todos eran conscientes, especialmente viendo los salarios.

El que se ha quedado atrapado estará pagando durante gran parte de su vida un bien depreciable y depreciado, pero en el que al menos puede vivir, al menos mientras las constantes subidas del IBI, las utilities -vía IVA o vía adecuación al coste del servicio, también subvencionado- o la degeneración de su barrio le deje. Estará viviendo en sus auténticas posibilidades, mientras echa la culpa a los políticos, en ese discurso populista donde es más pecamiso tener a disposición un coche oficial que un crédito de 150.000 euros para un bien que no vale ni la mitad de eso.

Termina así: "Los trabajadores hemos vivido según se podía vivir por las rentas y el crédito disponibles". ¡Jo!  Según las rentas propias y las insufladas por el Estado a través de una educación y sanidad gratuitas, porque la renta transferida de origen público es de órdago, incluyendo la deducción por compra de vivienda -de la que Enric González no dice nada, y que fomentó el boom especulativo de vivienda- que no era más que una subvención encubierta al promotor, que trasladaba su importe al precio final de la vivienda.

"Y el crédito disponibles" Crédito que, lamento repetir, era endosado a los ciudadanos pistola en mano en las oficinas bancarias. Se han dado casos de trabajadores de banco que han salido a la calle a amenazar a los viandantes con que entrasen en la oficina a suscribir un crédito -hipotecario o de consumo privado, esos del TAE al 14%-, tal era la disponibilidad del mismo. Lo daban sin ton ni son, pero alguien iba a pedirlo. Falta eso en el análisis de Enric González, y falta en sus diez puntos. Aquí la culpa es siempre de los demás, nunca del ciudadano, que al parecer ha vivido dentro de sus posiblidades.

Grado de acuerdo con el artículo: 0%. Aquí todo Dios ha vivido por encima de sus posibilidades.
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Está claro que el mejor remedio contra la enfermedad es el copago. Apenas ha pasado un mes desde la introducción del mal llamado copago de la sanidad, y resulta que cae un 20% la receta de medicamentos. Imagino que el pensionista que pasaba por la consulta a ver que le daban y a charlar un rato ya no lo hace. Ahora estaría bien que en vez de cobrar un ridículo 10% del precio de las medicinas a los jubilados, se ponga al 50%, y ya verán como súbitamente sanan muchos más.

domingo, 29 de julio de 2012

Cosas que no se creen (V)

"Cualquiera que haya vivido en España y en otros países sabe que, en comparación con bastantes de nuestros vecinos, los españoles trabajan y trabajan razonablemente bien".

Así empieza Enric González su quinto aldabonazado, tirando de recursos -ha sido corresponsal de El País en muchas de las capitales de el mundo, adquiriendo un envidiable conocimiento de la realidad social de los países, todo lo contrario al corresponsal-bonsai que no sale de su piso- y apelando a un fantasmagórico lector.

Fantasmagórico porque no son tantos los españoles que hayan vivido fuera de España, y los que lo han hecho no leen Jotdown, porque son emigrantes o hijos de emigrantes económicos de los sesenta y setenta. Los otros, los que leen Jotdown, han vivido fuera de España (Erasmus), pero no creo que hayan trabajado. Si en España falta una cultura de trabajo, ni les digo cuando se sale fuera siendo español.

Sin embargo, para González es suficiente para apelar a nuestro conocimiento: no estamos tan mal en comparación con nuestros vecinos. Dado que España sólo limita con tres países de entidad (dejemos a Gibraltar y Andorra para otro día), es de suponer que se refiere a Francia y otros países europeos, y no a Portugal o Marruecos, donde se trabaja si se puede. Como aquí.

Si esa es la comparación, yo creo que en España se trabaja menos que en Europa. Y no me hace falta apelar a alguno de mis escasos lectores.

Trabajamos poco

Las estadísticas dicen que los 12+2 días libres que tienen los españoles son equiparables a los de otros países europeos; incluso dicen que trabajamos algunas horas más. Sin embargo, esos datos casan muy mal con nuestra bajísima tasa de productividad, que más bien parece indicar que, aunque pasamos el mismo tiempo en nuestro puesto de trabajo -incluso más, insisto- que nuestros colegas europeos, ese tiempo no se traduce en una actividad que genere riqueza para el conjunto de la sociedad.

Así lo indica esta información -con interesante tabla añexa- de 2010 y datos de 2007, justo antes del inicio de la Crisis. Desde entonces, las cosas han empeorado muchísimo más: ante la imposibilidad de incrementar la productividad, se ha optado por la otra vía posible en un escenario como el actual, que no es otra que ajustar salarios.

La tabla parece dar la razón a González, con eso de que trabajamos mucho, pero como casi siempre la pregunta no es ¿cuanto? sino ¿como?. Mucho y mal parece la respuesta, a tenor de los datos. Por supuesto, al periodista catalán se le ocurre la respuesta para este desatino muy español: es porque no tenemos buenos jefes. O sindicatos. O patronal.

Dado que los españoles trabajan "razonablemente bien", la respuesta al paripé de trabajar muchas horas pero no productivas es "Otra cosa es la organización del trabajo", pero sin concretar de quien es la responsabilidad: si de la legislación laboral franquista y sobreprotectora, o de los citados anteriormente. Alguien tiene la culpa, pero no el trabajador, que trabaja "razonablemente bien".

Eso es populismo o demagogia, o las dos cosas. Echar siempre balones fuera, un discurso que se viene repitiendo desde que comenzó la crisis: la culpa de nuestro males la tienen los "especuladores", los políticos ladrones o, como dice Enric González durante varios pasajes de su artículo, los "extranjeros", pero no en forma de marroquies o ecuatorianos, sino los pérfidos europeos, que trabajando menos y mejor, vienen aquí reclamando el dinero que nos han prestado mientras nosotros trabajabamos más y peor.

Yo no creo que en España se trabaje "razonablemente bien". Trabaja el que puede, pero no es participe de que en su empresa o trabajo vaya bien o mal, porque no hay ningún incentivo, algo a lo que se mete a continuación: "También es otra cosa lo poco que se incentiva el trabajo: a la sombra de un tentativo Estado del Bienestar se ha formado una espesa maleza disuasoria de subsidios e impuestos, y la llamada “cultura del pelotazo” (recuerden aquello que dijo Carlos Solchaga, ministro socialista, sobre lo fácil que era hacerse rico en España) ha hecho pensar que trabajar es de tontos."

Ahí ya estoy más de acuerdo: en España falta una cultura del trabajo y del esfuerzo, igual que falta una cultura en general -tema ya tratado con anterioridad-, pero eso es culpa de los trabajadores, los primeros que desincentivan al compañero, y no los jefes o poderes ocultos que Enric González no precisa, como por otra parte no hace nunca.

Está muy bien, en aras de aglutinar masas, eso de achacar todos los males a los demás, y dejando la figura del trabajador como "razonablemente bien" en la función que nos ocupa, la de trabajar, pero la realidad no es así. En España los puestos más intensivos de trabajo los han ocupado inmigrantes porque los españoles no los querían, a pesar de que algunos estaban fabulosamente retribuidos.

La cultura del pelotazo no es de Solchaga ("ministro socialista", ojo al recado populista que deja como si la cosa no fuese con el) ni de los ochenta, está radicada en el ser español, es la cultura de jugar a la lotería para dar con el pleno y tirarse la vida a la bartola, sin dar ni palo. Los rentistas (¿qué porcentaje del boom inmobiliario fue por gente que compraba varias casas a crédito para vivir del alquiler?), esa otra figura española tan productiva y galdosiana.

Pero ahí está la cantinela populista, la enésima de Enric González en su desahogo: es mentira que en España trabajemos poco. Yo creo que se trabaja poco y mal, y no es por culpa de agentes externos, es por culpa de los propios trabajadores.

Grado de acuerdo con el artículo: 20%


jueves, 26 de julio de 2012

Cosas que no se creen (IV)

Nuestros jóvenes están muy bien preparados


"Pues no. Los jóvenes españoles están, en general, muy bien titulados, pero los bien preparados son, en porcentaje, pocos más de los de siempre. La masificación universitaria y la falta de empleo han generado una insólita proliferación de posgraduados sin expectativas y una fatigosa abundancia de idiotas con máster. Faltan técnicos medios, falta espíritu emprendedor y faltan oportunidades"

Poco que objetar a este impecable comentario, con visos de convertirse en frase recurrente en lo que tiene de contraposición entre preparados/titulados. Si acaso, abundar más -dentro de un tratamiento superficial a un problema nuclear de la sociedad española- en lo expuesto.

En otros países a los que nos intentabamos parecer, un currículum profesional pone la titulación y, a continuación, las cosas que se saben hacer; en un currículum español, se pone las titulaciones, los títulos y los titulillos, como si la mera posesión de estos ya otorgase las capacidades. Es una diferencia significativa, que abunda en diferencias insalvables.

"Los bien preparados" son una minoría, y lo son en gran medida porque se han formado al margen del itinerario oficial impuesto por el plan de estudios o las tendencias sociales: un caso muy típico de un titulado universitario era dejar los idiomas para después de la licenciatura o el grado, que al parecer era muy difícil compatibilizar ambos. Así, además, se puede vivir del cuento del estudio un poco más, hasta donde aguanten las posibilidades económicas de la familia.

Y no les digo ya las habilidades informáticas, ausentes de cualquier plan de estudios, no vaya a ser que los docentes tuviesen que reciclarse y aprender nuevas cosas, con lo que habían luchado para obtener la plaza fija. Así quedaba la cosa: sin informática y sin idiomas, ¿qué tenían los nuevos universitarios, que salen a hornadas de decenas de miles cada año, para ofrecer en el mundo laboral?

Su título, que al parecer tenía asociado inmediatamente un puesto de trabajo. De ahí la titulitis privilegiada sobre las auténticas capacidades de cada uno: acumular y acumular títulos pensando que detrás del siguiente vendrá el ansiado puesto de trabajo, que tendrá que ser fijo, bien remunerado, con viajes y dietas, y conociendo gente interesante.

El mercado supo responder a esta demanda de títulos. No el mercado laboral, claro, sino el mercado académico, que existe y cómo: con la última reforma universitaria, las licenciaturas pasaron a ser grados (de cinco a cuatro años en la mayoría de los casos), más un máster estipulado con total libertad, que en teoría debería dar la "especialización".

Bueno, pues el catálogo de máster oficiales se ha disparado a una cifra en torno a ¡2.600!, donde pueden imaginar que, en aras de diferenciarse nominalmente -en contenidos no, porque en el 95% son una mera repetición de los contenidos del grado-, ha abundado la imaginación creativa. "Máster en desplazamiento forzado" o "Máster en Artes del Espectáculo Vivo" (¿el circo?) son algunos ejemplos, pero pueden encontrar infinidad de ellos.

Además, está el incontrovertible hecho de que al menos un 30% de los alumnos de enseñanza obligatoria abandonan la misma sin haber conseguido el título, y mira que es fácil porque se puede pasar curso hasta con tres asignaturas repetidas. Para solucionar estas cosas, a Zapatero no se le ocurrió mejor cosa que mejorar los índices españoles dando títulos a quien demostrase experiencia en el sector.

Porque el problema de la educación en España no afecta sólo a la producción de buenos profesionales, sino también a la de simplemente profesionales: será por eso que la emisora más escuchada (la SER) tiene siempre muchas cuñas ocupadas con propaganda de la academia CCC, que ofrece títulos para gente sin título, o profesiones.

Nuestros jóvenes no están muy bien preparados, y esto va a seguir así. Ahora que se va a suprimir la selectividad para volver a introducir la reválida (gobierna la derecha, ¿se acuerdan?) y que después cada universidad estipule sus pruebas de acceso (esto creará, por fin, universidades de primera y segunda categoría, incluso tercera), está bien recordar un dato para los más optimistas.

En la Selectividad, el 90% de los alumnos saca una nota en inglés inferior a la nota media de la prueba. Y eso que la prueba es bien facilita, porque jamás se ha implementado una prueba oral. Mejor no les hablo de las matemáticas.

Grado de acuerdo con el artículo: 100%
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Leyendo esta espeluznante noticia, no me cabe ninguna duda que los políticos son unos ladrones y los principales causantes, junto a los banqueros, de la actual situación.

Cosas que no se creen (III)

"El problema de la mano de obra creado para el proyecto Expo es espectacular (...) en la Sevilla de 1990 no es posible contratar los servicios de un encofrador o un yesero por menos de trescientas mil pesetas, bastante más del doble de lo que gana un titulado universitario en la Administración Pública"
Francisco Gallardo, Guerra en el Sur, Tibidabo, 1990, pág. 61

La cita viene de uno de esos libros de inmediatez política (instant books), género al que soy muy aficionado, más que nada porque se encuentran en las librerías de saldo a precios ridículos. Muchas veces, con el poso del tiempo, encuentras testimonios muy valiosos, pero hay que dejar que reposen.

Hubo un milagro económico

Enric González reduce el desarrollo económico experimentado por España en las últimas décadas a una solución que, por simplista, sólo puede conseguir una dilatadísima difusión entre quincemistas (neologismo: reclamo la autoría), amas de casa y recién llegados a los asuntos económicos: "un proceso de convergencia y unión monetaria con el resto de Europa, por el cual los tipos de interés quedaron por debajo de la inflación real y España se inundó de capital extranjero".

No voy a entrar mucho en el asunto, simplemente planteo la cuestión. ¿Qué es lo que pretende el autor de esta frase, que hubiese una convergencia con países mucho más ricos sin que subiesen los precios? ¿Disfrutar de los servicios y prestaciones de los países más desarrollados del mundo pero con fiscalidades mucho más bajas, y precios de los servicios aún más bajos, cuando no regalados?.

Vean la secuencia maquiavélica: convergencia>tipos de interés por debajo de la inflación real>abordaje del capital extranjero, que por propia definición es pérfido, de ahí lo de "extranjero". Note el avispado lector de este blog que es otra nueva andanada contra la CEE o lo "extranjero", a lo mejor es que España iba mejor con la autarquía y comiéndonos el mercurio de Almadén, que al menos es muy nuestro.

Como ya les digo, este tipo de reducción simplista de fenómenos muy complejos -y que han sido muy beneficiosos para la economía del país- tendrá gran arraigo entre la gente que llama a los políticos "ladrones", cree que podrá pagar una hipoteca de 30 años con 1.000 euros de sueldo al mes y aspira a tener dos coches en propiedad, por lo que no les extrañe que lo encuentren en boca del próximo camarero del bar, o de un taxista. Sorprende, y mucho, verlo escrito en alguien tan bien capacitado como Enric González.

"Vendimos ladrillo, deuda y sol, lo cual equivale a plantar cizaña en el césped: las actividades especulativas desplazaron a las productivas" ¿Qué actividades productivas había en la España pre-CEE? Si se refiere a siderurgias, minería, sector del calzado de Elche, astilleros, el mueble valenciano o las conservas gallegas, están mejor donde están, porque no eran muy productivas; eso sí, empleaban a mucha mano de obra.

Si hubo una actividad especulativa sobre todas las demás fue la vivienda en propiedad, adquirida no para vivir en ella, sino para revenderse o como instrumento de ahorro, pensando que nunca podría bajar. Ahí si que desplazó a actividades productivas, pero también hay que preguntarse qué actividades productivas existían en el país.

Contradiciéndose con el postulado de su tercera cosa que no se cree, afirma que si hubo un milagro en España, que "un mal encofrador ganara más que un buen médico". Por eso pongo esa cita del principio: es un fenómeno que se ha experimentado siempre en países donde no se valora el mérito y si la oportunidad, y España destaca especialmente. Vean si no lo de la I+D, o como en muchos contextos sociolaborales la gente se rie si hablas alguna lengua diferente al mostoleño o el cacereño.

Ese supuesto milagro era el coste de oportunidad en sentido laboral: ¿para qué voy a estudiar y tener un cultura y formación, cuando dejando el insti con 16 me meto de albañil con mi padre y me saco el sueldo de un profesor titular de universidad con cuatro trienios? Esto fue así aquí, y lo sigue siendo en gran medida. Sin embargo, tiene difícil regulación, a no ser que el periodista González quiera establecer topes salariales, o igual salario para todos, como en las sociedades cerradas.

El fenómeno hunde sus raíces en el desprecio a la cultura y la formación que ha habido en este país, y no tiene nada que ver con milagros. Es cerril e ibérico: si lees poesía, eres maricón; si vas de viaje a ver edificios y no a Gandía, un rarito; si desprecias la tele y privilegias la lectura, un aburrido. Como creo que es una cosa consustancial al ser español, y que no he visto en otros países que conozco bastante bien y Enric González aún mejor, será que no ha querido abordar el tema.

Creo que es un gran problema de España, pero Enric González prefiere centrarse en lo suyo. El "gran problema de España" es que "carece de una economía realmente productiva y capaz de competir en el mundo, y por eso no crece, y por eso padece un desempleo endémico". Pues totalmente de acuerdo, pero eso ya estaba así antes del milagro económico o "las mentiras que nos han contado". De ahí viene lo de "milagro", porque nadie se explica el indudable salto adelante dado por nuestra economía en los últimos lustros.

En un batiburrillo de temas y conceptos, González lo acaba mezclando todo. El desempleo endémico -recuerden que en pleno boom había un 8% de población en el paro, 2´2 millones de personas- también se explica, además de por carecer de una economía productiva, a lo bien que se vive con el sistema de protección social, ese que está saltando por los aires porque jamás pidió nada a cambio: sanidad gratis, educación casi gratis (incluyendo el posgrado) para que haya universitarios con 35 años y otro tipo de servicios dados a la generalidad, perfectos para vivir sin trabajar.

Que explique el fenómeno de los temporeros andaluces, o por qué todo el mundo es tan feliz en Cádiz con un 40% de paro incluso en los mejores momentos, o Canarias con un 30% de paro a pesar del maná del turismo, Asturias despoblada e hipersubvencionada...el paro es endémico en España, pero no lo es por las características de su economía (que tuvo que importar 5 millones de extranjeros en su fase expansiva), sino por la falta de una auténtica cultura del trabajo, igual que falta una cultura en general, o al menos el respeto al que la tiene, muchas veces de manera autodidacta. Con estos mimbres, calificar de "milagro" la expansión de la economía es la mejor definición: no hay nada mejor.

Grado de acuerdo con el artículo: 10%
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Todas las grandes partidas de gasto se han ajustado por la crisis, salvo una: las pensiones. Y es la más grande. Esto se debe al caladero de votos que supone este amplio colectivo de población española. Como la situación es insostenible (en junio el gasto en pensiones subió otro 4´4%), parece que ya hay nueva reforma a la vista, a sumar a esa de hace año y medio donde se quitó de un plumazo una media de un 20% de la futura pensión a cobrar si el sistema aguanta.

Lean qué poético es todo: "aplicación del factor de sostenibilidad de las pensiones, que consiste en establecer un mecanismo que ajuste automáticamente el gasto del sistema al incremento del mismo que se derive del aumento de la esperanza de vida. Es decir, que si aumenta la esperanza de vida y no hay más cotizantes para compensar el mayor gasto, se ajustará la cuantía de la pensión. Esto puede hacerse por varios métodos: uno de los que se maneja es sustituir la revalorización en función del IPC por otro índice que combine la esperanza de vida con otros indicadores. También, se pretende adelantar la aplicación del retraso en la edad legal de jubilación a los 67 años, es decir, acelerar los periodos transitorios de la anterior reforma".

Ya saben cómo va la demografía española, y cómo va a ir. A ver si ahora alguien tiene las narices de rebatir que el sistema de pensiones es un sistema piramidal que no tiene nada que envidiar al de Ponzi, Madoff o AFINSA.
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El conocido caso de la ciudad-fantasma construida en China. Hay muchas más, como en España, pero sólo nos quedamos con el icono.