Mostrando entradas con la etiqueta plagio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta plagio. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de junio de 2020

El método Bunbury (el método español)

 
Y nos bañamos en el mar la mar de bien
Mas allá hasta donde no alcanza la vista
Llegaban mis expectativas
El método Bunbury
es el nombre de un libro publicado por una editorial pequeña y por un autor desconocido, y que no voy a leer. Ha causado cierto revuelo bajo estos días porque afirma que Enrique Bunbury ha usado a lo largo de toda su trayectoria artística al menos 550 versos que ya habían sido publicados en otros sitios, y por otros autores. Autores que jamás cita, por supuesto.

La polémica es antigua. El mismo autor, a su vez poeta, ya había publicado en 2008 un artículo sobre el mismo tema en La Clave de Jose Luis Balbín, una revista efímera de esas que proliferaron por esos años, incapaces de darse cuenta de que Internet era para siempre. Revista pequeña equivale a polémica contenida en sus propios márgenes, aunque Bunbury emitió un comunicado donde se comparaba a gente como Dylan o Cohen, y decía que más o menos a ellos también se les habían caído estrofas de otra autoría en sus canciones.

Muy bien, ¿pero 550? ¿En 37 canciones diferentes?  No es casualidad. Es todo un método de trabajo, aunque el autor y los medios que van por ahí reproduciendo el asunto se cuidan muy mucho de usar la palabra en mente de todos. Miedo a llevarse mal con un artísta influyente, y miedo a levantar el avispero de un método de trabajo no exclusivo del narcicista, ahogante y patético artista aragonés.  Y se compara con Dylan o Cohen, y si le dejan con Horacio o con Boecio.

Me marcho y no pienso en la vuelta
Tampoco me apena lo que dejo atrás
Sólo sé que lo que me queda
En un solo bolsillo lo puedo llevar
Aquí se han producido una serie de circunstancias. El autor del libro, Fernando del Val, es a su vez poeta, y les aseguro que algunas de las personas con memoria más aguda que conozco son aficionados a la poesía, y poetas entre sus cuatro paredes. Como todos un poco, pero aquí azuzados por una afición que llega al amor y la locura.

Eso hace que se sepan de memoria cientos de versos, y los puedan recitar al albur. Además, en Fernando del Val se une la condición de ex-fan de Héroes del Silencio, la banda de rock que en los noventa consiguió merecida fama y está en un altar de la música patria -coleccionable para grandes masas en El País incluído- y donde Bunbury ejercía de cantante y letrista, que no compositor.

Ya ven, dos aficiones que se entrecruzan. Que al principio -allá por 1995- le pareció una coincidencia en plan "¡Oye, parece que a mi ídolo también le gusta Pedro Muchahambre, el poeta zamorano!", pero que después empezó a ver la pauta, se desengañó con el aragonés rufián, y al final se decidió a publicar el libro, todo, todo, todo de memoria.

Y me lo creo. Me creo la historia, me creo el método de trabajo -este sí, genuino- y me creo el desengaño con el personaje que es Bunbury, un payaso de sí mismo, ahostiable en el 100% de las ocasiones que aparece en público. El problema es que no hacía falta recurrir a esos mecanimos cerebrales -dicen los neurólogos que los poetas tienen una capacidad cerebral especial para conectar diferentes campos semánticos, y después está Luna Miguel- para demostrar esas cosas.

Me explico. Como saben perfectamente, desde hace unas décadas vivimos un proceso de digitalización y almacenamiento masivo de información, a escalas crecientes, y cuya complicada gestión para hacer accesible o utilizable se ha visto facilitada en gran medida por la introducción de la Inteligencia Artificial. Se forma así una triada magnífica para que, cosas que antes servían para hacer una Tesis Doctoral ("El uso del término maño asociado a terco en la prensa de la época", a base de peinarse hemerotecas enteras a base de microfilms) se puedan hacer con un simple clic.

Quiero que seas feliz
Aunque no sea conmigo
Solo hay que saber qué términos buscar o relacionar, claro, y ahí la intuición humana sigue siendo insustituible. Los programas de filtrado de conversaciones telefónicas -y autorizados legalmente en virtud de las normas antiterroristas que nunca fueron derogadas- se basan en eso: tenemos el big data (pongamos que cientos de millones de conversaciones telefónicas digitalizadas) y buscamos por "gas butano", "Alcanar" y "Mohamed" (o "rotuladores", "Ossa de Montiel" y "Telekom"), y ¡bingo!, siempre y cuando se sepa usar bien.

El problema en este caso es que es poesía, ya de por sí minoritaria, y poco susceptible a la digitalización, muchas veces publicadas por editoriales minúsculas en ediciones para amigos, pero tampoco se crean que Bunbury ha ido a buscar a ese seminal poeta de Talavera de la Reina que publicó en 1993 un opúsculo en "Cuadernos del Río Tajo": entre los poetas a los que ha sustraído su obra se encuentran Benedetti, Rulfo -poquísima obra publicada, poco mérito ahí- y Parra, y también un buen puñado de malditos, que es a la poesía como pertinaz es a sequía.

La poesía siempre ha sido un oficio de pobres, salvo que seas un carota como Luis García Montero -el candidato del Partido Comunista a la alcaldía de Madrid en 2015, obtuvo cero escaños- o Benjamín Prado, que hoy he escuchado en la SER que estaba en el Carrefour de Alcobendas haciendo promoción de algo. Pobres y vapuleados, porque carecen de los conocimientos, o están viejos y fiambres, para demandar a Bunbury y al resto de plagiadores.

Dentro de poco, ni eso. La misma inteligencia artificial parece capaz de hacer todas las combinaciones posibles en los lenguajes conocidos de poesías, imágenes, metáforas y sinestesias, de la misma forma que un suelto publicado recientemente por aquí sobre todas las melodías posibles. Ahí será el paraíso de los amantes de lo ajeno antes de poder crear algo que poder tener como propio, una tradición que en España tiene grandes adeptos.

Estas son mis credenciales
No hay males que duren más que yo
Y prefiero bailar charlestón
No me conviene estar parado
Se conoce el caso de Pérez Reverte, doblemente condenado judicialmente por plagiar, y también el de de Camilo José Cela, que habiendo ganado ya el Nobel concurrió al Planeta -bueno, le encargaron presentar un manuscrito para poder ganar el premio- y el escriba al cargo no se le ocurrió mejor cosa que usar de plantilla el manuscrito de otra persona que había concurrido de buena fe al galardón. Hace falta ser muerto de hambre, pero ahí está Marina Castaño para aseverar la afirmación.

Menos conocido es el caso de Vázquez Montalbán, seguramente por ser de izquierdas, también condenado por plagio, y que sigue teniendo reediciones periódicas de toda su obra, porque sus fans llevan el concepto de acérrimo a otra frontera. ¡Y qué decir del culto y amanerado a lo Bunbury que es Luis Alberto de Cuenca, que ante el desafío de escribir un prólogo para un libro de piratas sableó un libro del género! ¡Eso sí que es meterse dentro del papel de pirata!.

Y estos son autores que publican en tapa gruesa y con sus nombres bien grandes. Si entramos en la piara del periodismo, el plagio es diaria. De temas y contenidos de otros medios extranjeros -total, nadie lee lo de fuera-, de modismos y giros del vecino de al lado, y todo así para siempre, porque sus jefes antes han hecho lo mismo.  Da absolutamente igual que Internet haya hecho más fácil seguir la traza de la autoría de los textos o los temas: jamás les va a pasar nada, salvo un ascenso.

Por tanto lo que ahora se conoce de Bunbury, un artista "total", tiene su marco propio, y no es precisamente el de Dylan o Cohen. Un idiota de su mismo pueblo lo intenta justificar con unos constructos verbales propios de Ribbentrop,  y el consabido "es un gran lector", como dando a entender que se le han traspapelado versos ajenos en sus canciones de opereta y vodevil, mezcla mala de Weill (poco) y Liberace (mucho). De Sabina dicen los mismo -al parecer, tiene una de las mejores colecciones de poesía de España, otra cosa es que los haya leído alguien capaz de escribir "en la sucursal/del Banco Hispanoamericano"-, y ya ven que compositor de ripios está hecho.

A raíz de que en 2008 Fernando del Val publicase el apropiamiento de los versos de Pedro Casariego por parte de Bunbury, el por entonces en boga Muchachada Nui dedicó al transformista aragonés uno de sus famosos Celebrities,   donde ponían en boca del ladrón de ideas y versos esta certera conclusión, que funciona como una entrada de un diccionario:


 Mucha gente dice que yo plagio. Coger cosas de otra gente y hacerlas pasar por tuyas sin citar las fuentes no es plagio. Plagio es cuando le pillas manía a la gente que no es de tu país

Y quizás así entiendan el origen del grueso de los poetas a los que roba Bunbury, que Fangoria viese lo que estaban haciendo los Pet Shop Boys con Liza Minelli y lo intentasen aplicar a Sara Montiel (ya en 1989, después relanzado en 2009), y lo de los periodistas todos los días. El método Bunbury es el método español.
***
Ah, que el Plan Waansee tiene hasta vídeo y todo. Y que ese vídeo ya circulaba desde el día justo en que se grabó, pero los periodistas no lo han podido sacar hasta ahora porque estaban "comprobando su veracidad", esto es: ayudando a que el Plan Waansee se consumase. Vamos a ir dejando claras las responsabilidades de cada uno, ¿de acuerdo?
***
Extremadura en verano y sin piscina....Auguro un incremento de los embarazos no deseados. Y otro tipo de prácticas propias del aburrimiento intrínseco de no poder salir a la calle entre las 12:00 y las 21:00.
***
De manera nada sorprendente, se conoce que el neofranquista intoso, vulgar y agreste que es Santiago Abascal es de origen gallego, y no vasco como le gusta decir: "Abascal se amparó en que tenía el "salvoconducto de su abueliña" materna, María Jesús Álvarez, de 91 y natural de Canaval, municipio lucense de Sober, a la que va a utilizar para ganarse la simpatía de los gallegos". Explica tantas cosas...incluyendo lo de haber montado un bar.
***
Ramón Luis Valcárcel, ese gran estadista arrumbado en el Parlamento Europeo, dice desconocer la claúsula que daba en mano 600 millones de euros a Florentino Pérez por la desaladora no-nata de Escombreras.  Si quiere puede hablar con la Ministra Ribera, que firmó la declaración de impacto ambiental de la Plataforma Castor, la misma por la que el Estado deberá pagar al mismo empresario 1300 millones de euros.
***
¡Buscando la paguita bien rápido! ¡Qué maravilla de cadena trófica! ¡El orgullo de la tradición!
***
Encuentran 145 kilos de cocaína flotando entre Ibiza y Formentera, en estas fechas tan señaladas. 
***
Así titula Lo País, el diario independiente de la mañana.  Lamiendo el culo a las empresas desde hace 45 años. Tal y como escribe De Barrón -que hizo un libro sobre la crisis que produce vergüenza- parece que PWC está haciendo un favor al juez....

lunes, 25 de noviembre de 2019

Títulos universitarios que reflejan un país

Muy grande Chiquito de la Calzada y el auténtico título
La corrupción del Partido Podrido no tiene fin, por muchas llamadas a la regeneración y el cambio que la propaganda de El Sistema se empeñe en realizar. Hoy ha dimitido el Diputado y Presidente del PP de León Jose Miguel González por un asunto que recuerda muchísimo a lo protagonizado por Cristina Cifuentes hace menos de un año.

La chabacana madrileña cursó y obtuvo de manera fraudulenta un Máster de mierda por una universidad pública de mierda, y todo por la vanidad, por el ser algo. ¿Qué sentido tenía que una persona que ya había sido Delegada del Gobierno en Madrid curse un Máster de Gestión Pública? Simplemente el figurar, el que parezca que es algo más que una aparatchinik puesta ahí por la Mafia que integra su partido, especialmente mafioso en su rama madrileña.

La titulitis española, el país de las "dobles titulaciones" (Derecho y ADE, muy popular en los patios de vecinas) y el Máster en Columbia, Princeton o Purdue, como el líder del partido Pablo Casado, que se sacó el 70% de la licenciatura en dos años, cuando ya se sabía que era un joven con posibles en la estructura mafiosa. No bastaba con eso: también tenían que figurar posgrados en universidades de esas que aparecen en las sudaderas de Bershka, que en el fondo eran simples seminarios impartidos en Madrid por lo peor del profesorado de esas instituciones.

En esta nueva historia de corrupción del Partido Podrido se recuperan estos elementos, y entronca con la propia historia del PP leonés, donde militaba y ejercía de dictadora la muy recordada Isabel Carrasco, "El Bicho" según pintadas anónimas aparecidas en el mismo sitio de su ejecución al día siguiente, y que desde este blog rechazamos vivamente.

Tras el trágico deceso de esta política de raza (leonesa), viene a cuento recuperar que su sucesor duró apenas unos meses en el cargo, porque le estalló en la cara el caso de corrupción del Noroeste conocido como Operación Púnica. Básicamente, y porque la zona carece de las millonadas típicas de otras regiones, era una red clientelar de corrupción a base de concesiones y contrataciones de cuantía que puede parece ridícula en el país de los 800 millones en putas, droga y prejubilados, pero que refleja perfectamente la extensión y la naturalización de la corrupción más elemental.

Yo no les culpo si no se acuerdan de Marcos Rodríguez Barazón, el corrupto que acaba de ser reelegido con mayoría absoluta en su pueblo leonés de miseria, esta vez enrolado como "independiente", pero les ruego que tengan en cuenta que durante sus escasos meses al frente del PP leonés solo tuvo una obsesión: defender el legado de Isabel Carrasco -por ejemplo, a cambio de 5500 euros de dinero público por dar una conferencia en su honor-  e impulsar una macroestación de esquí en la Cordillera Cantábrica.

El díficil sistema universitario español apoya a Lagarder
En Asturias está Fuentes de Invierno, y en León San Isidro, dos estaciones de esquí de tamaño ridículo a nivel europeo, y separadas por apenas dos kilómetros. Dos kilómetros, y dos regiones diferentes, que en España significa dos modelos de gestión diferentes, y todo lo que se pueden imaginar, pero que en el caso del irredento noroeste no ahoga la aspiración casi vital de hacer algo mejor, más efectivo y, especialmente, más grande. Ande o no ande.

Esto último es especialmente importante en este caso. Son estaciones de esquí a cota 1500, y muchas veces no tienen nieve, o dura poco. La gente de pasta (¡es esquí!) se pira a los Alpes, o Sierra Nevada o Baqueira. A la Cordillera Cantábrica solo van los funcionarios -en el Noroeste son los ricos-, algún gallego de la misma extracción -es lo más cercano que tiene-, y un puñado de flipados buscando la rotura de ligamento.  Su techo de usuarios es muy bajo, y su futuro en el contexto de calentamiento global muy incierto.

¡Pero que no cunda el pánico! Si se puede hormigar la montaña, se hará. Si es necesario poner una línea de 3 megavatios -verídico- para instalar un nuevo remonte que no lleve a nadie ni en invierno ni en verano, se hará, porque las macroestaciones de esquí "contribuyen a asentar la población rural y dar alternativas a la gente de montaña", o como quiera redactar la propaganda esta parte del briefing que presenta a los medios (y que estos se tragan de manera desinteresada) en esta ocasión.  Y en todas las demás.

El hijo secreto de Martín Villa y Triana, la loca de Astorga
Por eso el corrupto Rodríguez Barazón dedicó sus escasos meses en el poder a esa fijación: impulsar una macroestación asturleonesa, y lo hacía con un interés claro, como era su lucro personal y el de su partido, por medio de un empresario afín. Caído en desgracia este otro títere del Partido Podrido, ¿saben que es lo más gracioso? Que la muñeca diábolica candidata del PP en Asturias en las últimas elecciones regionales ha retomado el proyecto, conociendo perfectamente lo que gusta el grandonismo por ahí y conociendo perfectamente que a la gente le dura la memoria tres o cuatro años.

Es por eso, por la amnesia incapacitante de gran parte del electorado, que el PP leonés encontró una nueva figura de referencia en Jose Miguel González. Joven para los estándares de la zona -treinta y pocos años- y poseedor de una cara de racialidad intensa leonesa -se ven rasgos de Martín Villa y Triana la asesina-, cumplia todos los requisitos exigidos para el puesto: tonto hasta el punto de ser incapaz de sacarse una carrera que ha logrado dominar hasta Susana Díaz, y completamente desconocido para el gran público leonés, que ahí como en otras partes de España vota al PP sí o sí, incluso si pone de candidato a una fregona o un animal de tiro.

Pero tonto de remate, oigan. La exclusiva corresponde a Leonoticias.com, un medio hiperlocal integrado en Vocento, que ya con el trágico exitus de Isabel Carrasco se apuntó buenos tantos. No es tan dificil cuando el panorama mediático local refleja perfectamente los alineamientos políticos, con medios hipercorruptos como el Diario de León, según el cual la paupérrima provincia en medio de la nada está a punto de convertirse en una Baviera norteña, a golpe de ferias de cabras, Palacios de Congresos de Domique Perrault -esto merecería otra entrada, la verdad- e inversiones del Estado en plantas de pellets. Y mejor no hablamos de otros medios que se distribuyen conjuntamente con El Mundo o el ABC, porque las cabeceras madre ya hablan perfectamente de ellos.

No falsiques títulos, cómpralos
Una exclusiva consistente en que Jose Miguel González, flamante neodiputado en la Cortes de Madrid, habría falseado su currículum atribuyéndose una licenciatura en Derecho -cursada a pachas entre la desasosegante Universidad de León y la Complutense- que no era tal. Al principio lo intentó negar, e incluso desde Génova le animaron a querellarse contra el medio. Hizo lo peor: presentó un título falso, algo fácil de comprobar, y ha acabado cayendo por completo.

Parece increíble sino fuese porque les he ido poniendo en antecedentes. Solo desde la estupidez suprema y el recurso a la amnesia del electorado se puede volver a intentar lo de colar un título falso. ¿No se ha aprendido nada de Cristina Cifuentes y su vídeo enseñando su expediente falso? Hoy en día ya no cuela eso; hay gente dispuesta a sacrificar su tiempo por hacer todas las comprobaciones necesarias. Gente que no es necesariamente periodista, ni juez, ni académico,  como pasa en Alemania.

Quizás colase en el reducido e irresperable ambiente leonés -¡a ver quien se mete con el presidente del PP local! ¡La Carrasco los dejó a todos bien amaestrados!-, pero hace falta ser muy cateto, estúpido y limitado para pensar que en cuanto se colgase su currículum del portal de transparencia de las Cortes Españolas el asunto iba a durar mucho. Y en verdad Jose Miguel González debe ser de todo eso en abundancia, puesto que incluso presentó un título falso, de esos que se encargan por milanuncios, y cuya finalidad me es ignota, salvo para poner en el salón de la casa de los padres, esos que han pagado carreras universitarias a hijos que han perdido los mejores años de su vida en drogas, videojuegos, series y putas, y que a la hora de volver al nucleo familiar tras sus cinco años de colegio mayor en una capital tienen que llevar un justificante.

El ridículo es monumental. El partido regenerado, el de todo eso es del pasado y yo no estaba cuando ocurrió incurre, apenas unos meses después de Cifuentes y Casado con sus títulos trucho, en los mismos errores. El PP leonés de la corrupción negra -a Triana le habían prometido un puesto de trabajo vitalicio si decía sí, bwana a la Carrasco, pero todos han pasado de puntillas sobre el asunto, porque es el procedimiento habitual- tiene tal cantera de talentos que no han podido encontrar a nadie mejor que uno que se inventa un título, pero que cumplía los requisitos de Teodoro el Murciano, presidente del Partido Podrido a nivel nacional: joven, sin pasado, obediente. Excepto en el primer asunto, y por simple escasez, no tendrán problemas en encontrar un sustituto, que está vez ya vendrá dotado de serie con unos buenos títulos conseguidos con su esfuerzo. Más o menos como el líder del partido, al que nadie interroga ni interpela sobre su gran mentira curricular.

Porque este país es así, y sus dirigentes (¡un saludo a Rocío Monasterio!) reflejan a la población. A la que les vota.
***
Lo que venimos comentando sobre la capacitación y profesionalidad de los Polícias españoles.
***
Un Policía nacional fuera de servicio, triplicando la tasa de alcohol en sangre, atropella y mata a una persona. Era sábado noche. La velocidad del vehículo no se conoce, pero se intuye. 
***
Balance triunfalista en este completo reportaje sobre las "casas a 60.000 euros", la iniciativa de casas baratas de promoción pública que se hizo en Extremadura, la región de la Ministra Trujillo.