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lunes, 15 de marzo de 2021

La polarización acabará con Pablo Iglesias


Apenas un año ha durado la presencia de Pablo Iglesias en el Gobierno de España. Con nulo olfato político, propio de alguien que ha sentado en el Consejo de Ministros a su concubina y al mismo tiempo se queja de "la poca calidad democrática", el personalísimo líder único de su propio partido político deja la Vicepresidencia "social" para irse directamente a competir por la presidencia de la Comunidad de Madrid. 

Son muchas las razones que explican este enésimo giro en su carrera política, marcada por el oportunismo sectario del que siempre hace gala. Recuerden que empezó como Eurodiputado, puesto donde duró dos años de los cinco para los que fue elegido, pero jamás creyó que tenía que explicar a los electores de Podeis esa ruptura del mandato representativo. ¿Para qué? Su misión siempre ha sido otra, la de ser algo o alguien, más allá de ese 15% de electores que lo votan. 

Como saben, esa moda de hace unos años de "el bipartidismo ha muerto" está en cuestión. El partido insuflado desde El Poder llamado Ciudadanos ha dejado de recibir aliento de los órganos de propaganda, y le está pasando lo mismo que aquel embrión que fue UPyD: en Cataluña han pasado, en dos años y medio, de ganar las elecciones con 37 escaños -recuerden esto cuando les pregunten sobre la influencia de la propaganda- a 7 escaños, sin variar en nada sus planteamientos, o lo ralo de sus élites políticas. 

Ahora mismo se encuentra en pleno proceso de descomposición, de tal calibre que apenas van a quedar unas raspas autonómicas hasta las elecciones de 2023, donde desaparecerá completamente. Su masa de electores, más o menos cifrada en 3 millones, está desplazándose en un 90% al PP, de donde venían. De sus cargos electos poco más se puede decir, con tránsfugas y auténticos vampiros como Fran Hervías sacándose el carnet del partido condenado por corrupción. Y eso que venían a regenerar la vida política y ser implacables con la corrupción. 

Las cosas no son mucho mejores en el antiguo partido Pablemos, descompuesto en una miriada de siglas, con el único denominador común del rechazo al liderazgo personalista, destructivo y de tierra quemada de su Único Líder. Por eso hicieron bien los de Compromís en no unirse en 2015, y por eso les han seguido con posterioridad en Galicia y otros sitios. Mejor no hablamos de cómo han despachado en Andalucía a la otrora elogiada Teresa Rodríguez. Mucha gente que los votó en las municipales y autonómicas de 2015 jamás lo volverá a hacer, y volverán a su abstención de siempre durante muchos procesos electorales venideros. 

En todo caso, el mejor ejemplo es Madrid. Si el efímero Gobierno municipal de Carmena y su equipo fue un ejemplo de eficacia y hacer las cosas bien , en gran parte se debió a haber rechazado desde el principio las injerencias de Pablo Iglesias, con el que acabaron tarifando, hasta el punto de formar otro partido político y presentarse a las nacionales con un resultado de 600.000 votos (solo dos escaños) que siempre han sido una estaca clavada en el corazón de vampiro del dueño de Villa Tinaja. 

Recientemente, a pesar de ser el partido con más representación en el Ayuntamiento de Madrid, el Más Madrid fruto de esa escisión se ha quedado en minoría, porque cuatro cargos electos se ha pirado a no se sabe muy bien donde, pero sin entregar su acta de diputado. Se habla mucho de la descomposición de Ciudadanos, un partido que tenía los mimbres de su propia destrucción, pero muy poco de la descomposición de Podemos y sus escisiones, solo camuflada por su presencia en el Gobierno de España. 

Por otros motivos se ha iniciado un ciclo electoral en la Comunidad de Madrid, uno que ha pillado de sorpresa a todos los actores políticos. Tanto que ni siquiera tenían presentada esa moción de censura de la que tanto han hablado. Tanto que ni siquiera el PSOE tenía buscado alternativa a Ángel Gabilondo, el inexistente líder de la oposición, a pesar de haber lanzado globos-sonda constantes. Mejor así, porque ya sabemos que la alternativa hubiese sido un Pepu, o cualquier otro producto de mercadotecnia. 

Por cuestiones complejas que empiezan en el artículo V de la Constitución Española, Madrid es mucho más que una autonomía. Con el País Vasco pacificado y Cataluña desactivada a base de porrazos y exilio, Madrid ha pasado a ocupar el espacio mediático que antes se repartían ambas regiones de España, y que más o menos es el 40% de la información política del país. No olviden nunca que ninguna de esas zonas llega al 20% de la población, pero así funciona el asunto: parece que son más, y luchan por seguir siendo más, aunque no lo sean. 

Así es como Madrid se ha autoerigido en supuesto baluarte de la libertad y no se qué otras cosas más, como si en el resto de España viviesen con alguna otra opresión que no fuese otra que la de sus mafias locales, en todo caso meras aprendices de la que se enseñorea de la capital y su región federal desde hace décadas. Es un discurso maniqueo (socialismo/comunismo vs. libertad) de graves consecuencias, pero que los irresponsables medios compran con placer, porque les encanta el salseo, y porque todos están radicados en Madrid. 

Si ya la situación estaba mal, la decisión de Pablo Iglesias -decisión personalista, apenas comunicada a su socio de Gobierno una hora antes- viene a añadir más keroseno al ambiente existente, precisamente la misma estrategia que ha perseguido siempre su enferma ideología de base. No olviden nunca que, sabiendo la entrada del delincuente Pablo Hasel en prisión, días antes Pablemos caldeó el ambiente con lo de la supuesta "baja calidad democrática española", aunque aparentemente hubiese dicho el exabrupto refiriéndose a otras cosas. Aparentemente, porque no dice nada de casualidad. De Valtonyc, exiliado político y mucho menos delincuente que Hasel, no ha dicho nada. Casualidad, eh. 

Ni que decir tiene que Iglesias, en su vídeo de 8 minutos donde se autopresenta -esta vez sin consultar a las "bases", que en todo caso refrendarían al 98% búlgaro, como cuando preguntó por Villa Tinaja-, aprovecha para hacer un llamamiento a la "unidad" frente a la ultraderecha, porque quiere presentar la cita electoral como un todo o nada, como un yo o el caos, como una choque entre dos, cuando hay muchas otras opciones políticas en el tablero. Muchas, porque hasta hace solo dos citas electorales, únicamente había dos partidos con opciones de gobernar.

Lo que busca Pablemos es unificar de nuevo el voto de su izquierda, por supuesto en torno suyo. No hay que olvidar nunca que su partido es un partido visceralmente madrileño, fundado como una secta en un departamento universitario -perdón por la redundancia-,e Iglesias es un madrileño que ejerce de tal en todos los aspectos de su vida, incluyendo irse a vivir a la sierra. Al parecer, la desgraciada que ejerce de líder de Más Madrid en la región -la que amenazó en la Asamblea con el gesto de una pistola- ya ha puesto ojitos a la propuesta del líder estalinista, porque se le veía la patita desde hace tiempo. El que está amancebado con una compañera de partido, a la que aupado a un Ministerio para el que carece de la más mínima formación o decoro. 

Por eso mismo le interesa polarizar la campaña. Yo, o la ultraderecha. Votadme a mí, que si no va a gobernar Vox. Es urgentísimo salir de ese marco mental totalmente artificial. Ni Vox va a gobernar más allá de una coalición -ni el más drogado de sus acólitos se imagina haciendo un sorpasso al PP, en cambio Pablemos soñó con el sorpasso a nivel nacional del PSOE-, ni el liderazgo cesarista y despótico de Pablo Iglesias es la única alternativa. Eso sí, de la campaña política más asquerosa desde la Euskadi en 2001 no nos libra nadie, y después dirá que él no ha contribuido nada al asunto. Que han sido los demás. 

Con la irrupción sorpresiva de Pablo Iglesias, de repente el candidato del PSOE ha ganado enteros. Es  muy plausible que una parte importante de los votantes de Ciudadanos que hubiesen votado sin tapujos al PP se lo piensen dos veces ante el ninguneo al que los están sometiendo, y ante la posibilidad real del acuerdo con Vox. Esos votantes podrían recalar en el PSOE, que necesita más que nunca quedar  por delante de Pablemos, como ya ha hecho en la última cita electoral, donde Gabilondo fue el candidato más votado. De largo.

De ser así, el nada humilde Pablo Iglesias jamás presidiría la Comunidad de Madrid -que maneja un presupuesto ingente, que dilapidaría en políticas públicas de corte chavista para aumentar su reducida base de votantes-, y como mucho tendría una consejería, si es que eso puede satisfacer su descomunal ego, el mismo que llevó a poner su careto en el anagrama de la papeleta electoral de su partido al Parlamento Europeo en 2014. Debería ser el fin de su carrera política, algo que no se si ha calculado hasta sus últimas consecuencias. 

Todos damos por descontado que, aún apartandose del Gobierno central, seguirá dando instrucciones y mandatos a los que deja detrás suyo, porque así opera el comunismo, pero ¿hasta donde podrá seguir manteniendo su liderazgo si se da un batacazo en Madrid? Yo confío en que solo los más subnormales y retrasados que han dado su voto a Mas Madrid caigan en la falacia de agrupar el voto en torno al mismo Stalin que los purgó, y que permanezcan más fieles que los de Ciudadanos a su partido. Quizás es demasiado confiar.

Si así es, y si el PSOE se beneficia de la polarización tercermundista que nos espera en esta campaña, habremos jubilado de la primera línea de la política a este desgraciado que vino a regenerar la política, y ha acabado haciendo leyes para trans (una minoría de una minoría), repartiendo dinero que no es suyo en forma de EREs, ultima una Ley de Vivienda que se salta la propiedad privada y beneficia a las mafias de vagos y maleantes, y que anunciaba seriales mientras se morían 100.000 personas en España (imaginen lo que hubiese montado de haber estado en la oposición). 

¿Quería una campaña polarizada? Pues la va a tener. Y va a perder.

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Podría ser increíble, pero no lo es. Un sector económico que no tuvo restricción alguna durante el confinamiento y el posterior periodo de pandemia solicita ayudas públicas por su pérdida de negocio. Ese sector, además, pertenece a una actividad que se ha visto incrementada durante todo este periodo, dado el mayor tiempo de asueto y para reflexionar: los índices de lectura han crecido de forma generalizada. 

Entonces, ¿dónde está la picaresca? ¿Dónde está la mamandurría? Como casi siempre, en #MafiAsturias, la región de las subvenciones, el pedir, el llorar. La del maná del dinero público. 

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(Relacionado con lo anterior) Esto lo explicaba mucho mejor Roberto Saviano en sus libros, pero nunca viene de más dejarlo indicado

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Extenso reportaje-resumen sobre Ponferrada, esa agujero social y moral que ahora vuelve por una serie. No hay gilipollas que no haya hecho su contribución a lo que fue entonces una campaña orquestada desde Madrid para poder poner una muesca más de satanismo al Gobierno del PP de entonces. Ponferrada sigue siendo un agujero inmundo. No ha cambiado en nada.

jueves, 10 de diciembre de 2020

La izquierda agita la Cañada Real

¿Dónde estará el conmutador de la luces de la piscina?

La noche pasada morían varias personas en una nave industrial abandonada en el barrio del Gorg (Badalona), demostrando por una parte que en Barcelona y su área todavía hay terreno para mucha más gentrificación -y ojalá venga pronto y sea extensa- y, por otra parte, los males que atenazan a este país, en su extensión. 

Al parecer, el incendio se produjo porque se cayó una vela en uno de los colchones donde dormían los numeroso ocupantes ilegales de la nave, porque ningún ser humano es ilegal, pero es ilegal que estén donde están. Noten en la lastimera crónica de La Vanguardia enlazada -un periódico en barrena, con analfabetos funcionales como Pedro Vallín ejerciendo de vates- cómo se destaca que "Los inquilinos de la nave no constituían ningún problema de inseguridad en el barrio", cuando ni siquiera eran inquilinos, pero hay que poner la propaganda buenrollista siempre.

Se da la circunstancia de que en Badalona gobierna el PP con el conocido lepenista García Albiol, el único político preVox que agitó la siempre peligrosa bandera de los peligros de la inmigración. Vilipendiado por todos -y con razón-, ha vuelto a la Alcaldía después de que una coalición lo impidiese al poner al frente a un alcalde de la tercera fuerza más votada que resultó ser un borracho crónico. Y fijénse la fecha de cúando lo pillaron.  

No se, parece que en Badalona pasa algo que va más allá de llamar "inquilinos" a okupas, esa clase de problemas que las fuerzas políticas del turnismo y sus muletas (llámense Ciudagramos o Podeis) siempre evitan porque es mejor hablar de los transexuales -una minoría dentro de una minoría-, la ablación, las políticas de género, los libros de texto gratuitos, o la eutanasia. Es por eso mismo que los votantes de Badalona, oh pesar de los pesares, han vuelto a depositar su voto en Albiol. Porque a lo mejor la convivencia no es tan apacible como la pintan. Nunca lo es. 

De manera similar en Madrid ha vuelto a la actualidad la Cañada Real. De manera resumida se puede decir que es el mayor asentamiento chabolista de Europa occidental, una vergüenza y aberración dejado medrar por las diferentes administraciones, hasta el punto de que alcanza más de 20 km. de longitud, en un terreno que debería ser público, pero que está okupado de facto desde hace mucho tiempo, demasiado. Como esa extensión abarca diferentes Ayuntamientos -Madrid capital uno de ellos-, y como a nadie le interesa resolver la situación, ahí sigue, para vergüenza de una ciudad y un país que en los años ochenta invirtió ingentes recursos en acabar con el chabolismo, y casi lo consiguió. 

Todos se pasan pasan la pelota. Nadie tiene la culpa de la Cañada Real, una no go zone que haría las delicias de esos que van a los barrios del sur de Chicago o de Minneapolis para enseñar la segregacion racial y económica, cuando la tienen aquí al lado. Ahora la Cañada Real y su vergüenza continua son noticia porque están sin luz eléctrica desde hace dos meses y medio. 

Hartos de los continuos pinchazos y colapsos de la red por los cultivos industriales de marihuana, la compañía eléctrica ha cortado el suministro a toda la zona. Un suministro que no era tal porque, al ser viviendas ilegales, no pueden tener fluido eléctrico regular. Es algo que se tenía que haber hecho mucho antes, pero aquí topamos de nuevo con la connivencia de las autoridades. 

Los okupas de la Cañada Real se han ido hoy mismo enfrente de la sede de la Concejalía de Vivienda de Madrid a pedir "sus derechos" -ninguno, de hecho- y, aquí viene lo grave, la asquerosa izquierda les ha secundado, hasta unos límites nauseabundos. Han sacado todo su arsenal vacío y de sensiblería noña y, visto que lo del asentamiento ilegal es irresoluble en una democracia -en otros sitios se haría con bulldozer-, el asunto tiene visos de convertirse en uno de los recurrentes durante la legislatura. 

Díaz Ayuso da para lo que da -apenas un monigote-, pero hoy hay estado brillante en la Asamblea de Madrid -precisamente ubicada a sabiendas en Vallecas en los años 80, como símbolo de la lucha contra el chabolismo- cuando la carcundia de una ideología que se muere le ha sacado argumentos como "niños que no pueden estudiar" o "niños que pasan frío", porque no valen para nada más. Merece la pena reproducir lo dicho por la presidenta regional:

"Para tener los Porsches ahí aparcados, bien; para pagar las facturas que es lo que está provocando esos cortes, no"(...)"Si para ustedes Otegi es un hombre de paz, estos delincuentes serán ingenieros agrónomos que estarán haciendo algún tipo de estudio"

Aquí, al margen de lo chabacano y lo impresentable que pueda ser Díaz Ayuso, volvemos al tema de qué quiere hacer la izquierda con los problemas de seguridad y de delincuencia que se plantean en una gestión de Gobierno. Ya se vió lo que intentó Carmena en Lavapiés con aquella especie de "jurados populares" que eran una puta aberración, más digno de una publicacion de los Testigos de Jehová donde las personas aparecen comiendo fruta con los leones, que de alguien con responsabilidades políticas. 

Y lo que quiere hacer la izquierda en estos asunto es esto: nada. Venden como ejemplar y envidiable la convivencia entre entre grupos de delincuentes que viven del robo y de la economía sumergida -y sin intención alguna de salir de ahí jamás- y entre el resto de las personas, que son las que votan. Después pasa lo que pasa cada cuatro años, y nadie se lo explica. Especialmente ellos. 

Peor ha sido lo perpetrado durante la tarde por el programa de la SER en Madrid, presentado por un lametraseros profesional llamado Javier Casal, uno que hacía la pelota a su contertulio Francisco Granados,  y que después se sorprendía de que fuese un corrupto. Han hecho un programa especial desde la Cañada Real -¡se viene campaña! ¡saquen el chubasquero para la mierda!- que merece la pena que escuchen, aunque no sean residentes en Madrid, o el tema les importe lo mismo que un anacardo. Se lo digo porque es una antología del disparate y la propaganda

Niños -mucho, su voz era lo más importante-, frío,  sensiblerismo barato, conculcación de la legalidad porque "las personas...", ninguna solución, un cura -en la cadena que,cuando no tienen nada que poner, ponen algún asunto sexual de la Iglesia- ,y propaganda viciada y nociva. Devolver la electricidad a un asentamiento ilegal que no debería existir no es viable, y noten como apenas se trata el tema de que consumían electricidad de gratis, porque nadie tenía contador. 

Mucho ojo con esto, porque esta izquierda desnortada y sin objetivos -su Supremo Líder ya los ha cumplido todos al sentarse en un Consejo de Ministros y tener un chalet con 2000 metros cuadrados de propiedad- se juega bastante en este debate, que interesa más a los ciudadanos de lo que se pueda creer. Ya es bastante malo ser conscientes de que, en el mundo inmediato, un 20% de la población va a vivir del puto cuento (llámenlo ingreso mínimo vital o salario mínimo) como para que encima lo hagan con todos los suministros gratis, que es otra pretension de la Berdadera Hizquierda -ningún corte de suministro básico como agua, luz o gas-, o con una vivienda legalizada de facto construida sobre suelo público. 

Y quédense con esta paradoja: si el incendio de Badalona se produjo porque se cayó una vela al suelo, es porque no estaban conectados a la red eléctrica. En Madrid ni se plantean que, dado que no tienen luz para estudiar, que se pongan velas; que si no tienen electricidad para la calefacción, que se pongan una estufa catalítica. En Madrid se da por hecho que tienen "derechos", cuando por estar viviendo donde están viviendo, el único derecho que tienen es a irse con 48 horas de antelación antes de que se derribe su casa y se devuelva al estado natural esa patrimonio usurpado a todos, pero que no parece importar a esa izquierda de postureo que dice hablar en nombre de todos. Esa izquierda que volverá a perder en las siguientes elecciones -anticipadas o no-, porque siempre agita los debates equivocados.

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Maravillosa Segunda Marcha Verde marroquí. Primero abren la espita que siempre estará apuntada sobre Canarias -una semana de cayucos y pateras con miles de personas que hay que enviar a la Península, porque no hay patio trasero en las islas- y después EE.UU reconoce la ocupación de facto de Marruecos sobre el Sáhara a cambio del reconocimento de Israel por parte de la dictadura corrupta alauita. Y quien no quiera ver que ambas jugadas están relacionadas es un ciego. 

Ha habido más noticias en estas dos semanas relacionadas con la antigua posesión española que en las dos décadas precedentes. Esto es así. 

Lo más gracioso ha sido la reacción de la inútil e incompetente al frente de Asuntos Exteriores (Spain is back!), que ha dicho que se tienen que cumplir las resoluciones de la ONU. Que lo que diga EE.UU no tiene validez. EE.UU, el mismo país que envió inmediatamente a Colin Powell -nada menos- a estrechar manos entre España y Marruecos tras el incidente de Perejil, no tardando más de 48 horas desde la desocupación del islote. Guste o no, las relaciones en esta parte del mundo -la única en donde el Islam hace frontera y no está en conflicto abierto- se miran con lupa en los sitios importantes. Lo siguiente será Ceuta y Melilla, dos enclaves indefendibles.

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Un organismo que analiza y tipifica los rascacielos del mundo. Una página web increíble.
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Se empieza con el "consume productos de tu región", y se acaba haciendo esta sandez.
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Un titular esperanzador, que sin embargo lo único que revela es una mala redacción periodística.
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Un buen ejemplo de cómo funciona la Mafia mundial de la droga.
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"La gran puta de Murcia es Cartagena". Después piden que nos los tomemos en serio.

martes, 19 de abril de 2011

Esta es la Transición cubana

50 años de dictadura de la familia Castro, and goes on...
Reapareció Fidel en la última jornada del VI Congreso del Partido Comunista (y Único) Cubano, entre vítores de las multitudes ahí reunidas y que en pleno año 2011 del siglo XXI siguen exactamente como hace cincuenta años. Sí, sólo VI, no hacían falta más en tantos años. Son las ventajas de no tener rival.

El PC Cubano se fundó en 1965, unos años después de que el oportunista Fidel Castro se convirtiese a la religión política por excelencia del siglo XX, y lo hizo con la fe propia del converso. Cuando su revolución de 1959 triunfó se presentaba de manera apolítica, su única misión era acabar con la dictadura de Fulgencio Batista, algo que ya queda como anecdótico ante la extrema longevidad demostrada por este antihéroe.

¿Antihéroe? No para todos. Castro tiene un montón de amigos y simpatizantes. Fíjense que hoy mismo los medios nos bombardean con el populismo de derecha que dicen que existe en Europa, y pasan de puntillas sobre nuestro primo cubano, porque Gadafi y Sadam son malos malísimos, pero Castro es como un abuelo un poco severo, especialmente con los que no piensan como el y lo dicen.

Ahí esta ese incalificable libro de Ignacio Ramonet, compuesto en gran parte a través de discursos del propio Castro -aunque no se cita-, y cuyo balance no es en absoluto negativo. Que va, es positivo. El responsable de ese National Geographic de la izquierda mundial que es Le Monde Diplomatique no es capaz de llamar a las cosas por su nombre, quizás como efecto secundario de tantos años de intoxicación de materialismo dialéctico y acumulación primitiva de capital.Tampoco puede Mauricio Vicent, el corresponsal de El País en La Habana, preso de un auténtico síndrome de Estocolmo con la dictadura castrista. 

A la izquierda le gusta Castro y la dictadura de 50 años, ahora mismo hereditaria en su hermano. Es vergonzoso. El día anterior a la reaparición de Castro se hablaba de "renovación" y las típicas palabras huecas de dictadura, jaleadas desde España por nuestra "posición preferente" -lo dice Trini y lo decía Moratinos-, porque llevamos lustros creyendo que en Cuba va a haber una transición.

En Cuba no hay nada, sólo muerte lenta a través de una dictadura personalista y familiar, y aquí está la clave de su particular medida del tiempo, herededa de su padre y de un mundo rural del que emigró, y donde nunca cambiaba nada. Han dejado Cuba como un solar: al igual que en Alemania Oriental, pasarán varias generaciones hasta que la mayor de las Antillas pueda recuperar el tiempo perdido respecto a sus vecinos.

En Cuba hay escasez y pobreza. Racionamiento diario y perenne. Economía centralizada y planificada. Un país de trabajadores del Estado, que reparte limosnas porque las sociedades comunistas practican el esclavismo al prohibir la propiedad privada: todos trabajan para el Estado, que lo posee todo. ¿Y quien posee el Estado? El Partido Unico, el mismo que se acaba de renovar con Raúl Castro, segundo presidente desde su fundación, con la envidiable edad de 79 años, siempre propicia a los cambios y a los golpes de mano.

Esa es la realidad, pero intenten seguir el tratamiento informativo en los medios supuestamente de izquierdas y progresistas: es condescendiente, pacato, misericordioso. Por supuesto, ningún comentario de que entre los centenares de miembros del Comité Central del Partido Único no haya ni un negro ni un mulato, y escasísimas mujeres. El Comunismo predica una igualdad, pero la igualdad también empieza por la piel y la raza: a pesar de que los negros es el grupo más mayoritario en la isla, no gobiernan. Como en el Apartheid, aunque jamás lo verán representado así.

La palabra estrella en esta dictadura esclerotizada, incapaz de todo, es "reforma". Para esto han redactado un documento llamado "Lineamientos de la Política Económica y Social" compuesto por 300 puntos y algún Plan Quinquenal, porque es lo que toca. Los pueden leer aquí. Cojan cualquier punto al azar, y verán la vacuidad de contenido en una sociedad empobrecida. Algunos ejemplos:

* En "Política de precios" se dice:  "El sistema de precios deberá ser objeto de una revisión integral que posibilite medir correctamente los hechos económicos, estimular la eficiencia, el incremento de las exportaciones y la sustitución de importaciones, eliminar subsidios y gratuidades indebidas". Por supuesto, ni tocar el libre mercado, se sigue hablando de "sistema de precios", artificiales e impuestos por el Estado al margen de cualquier criterio económico.

* En "Ciencia" van directamente a la fantasía: "Se deberán sostener y desarrollar los resultados alcanzados en el campo de la biotecnología, la producción de equipos médicos de avanzada, la industria del software, las tecnologías educativas, los servicios científicos y tecnológicos de alto valor agregado; la bioinformática y la nanotecnología". Supongo que esto último es porque en Cuba todo es "nano", y lo es gracias a 50 años de dictadura comunista.

* En "Política Industrial", "Orientar el desarrollo industrial, como dirección fundamental, hacia el fomento de las exportaciones, reduciendo su componente importado", lo que resulta claramente imposible, porque Cuba, tras cinco décadas de brillante gestión económica, sólo puede exportar productos brutos como níquel y azúcar, exactamente igual que con Batista. Ah, también exporta ideología y médicos que la recetan, pero eso no cuenta como "industria".

Esto es la gran reforma cubana. El dictador sucede en su hermano, casi coetáneo. Cuba ha conseguido ser peor que todo lo que aseguraba combatir: es una dictadura hereditaria, no ha conseguido la igualdad sino mayor desigualdad,  y avanza con paso firme no en la derrota del capitalismo, sino en el suicidio colectivo.
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Todavía habrá alguien que se sorprenda: las petroleras británicas estaban sobre la pista de la invasión de Irak.
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Me parece muy bien, pero la cuestión no es esa. La cuestión es saber en qué se ha blanqueado el dinero de tres décadas de puerta de entrada de la cocaína a Europa, uno de los secretos de la Democracia Española, un secreto que cuenta con un periodismo cómplice.  Desde luego, ese dinero no se ha invertido en el territorio. Ah, la noticia pone que en este caso concreto ha sido en  "50 pisos". Uno de ellos en Asturias, el necesario recibidor que sigue a la puerta de entrada...