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miércoles, 8 de abril de 2009

Crisis de Gobierno (extrema decepción)

Algunas cuestiones. La crisis de gobierno es un proceso normal en que la palabra "crisis" significa cambio. Y el cambio suele ser bueno en política. Afortunadamente, queda lejos esa práctica del aznarato de no dejar que ningún ministro dimitiese, para poder lucir lo de "la legislatura más estable", lástima que Manuel Pimentel burlase a última hora aquella plusmarca imbécil, la misma que dejo a un vegetal como Abel Matutes al frente de exteriores a pesar de su mermada salud. Y todo por completar una legislatura entera sin ningún cambio.

Dicho esto, es significativo que el presidente del Gobierno, que tiene la facultad de cambiar su equipo sin consultar con nadie, lo cambie en un tercio (cinco ministros ahora, más Bermejo pimpampum hace un mes) apenas un año después de presentarlo. Y con esas filtraciones a los medios tan comunes en toda su acción de Gobierno. Un año parece poca cosa, aunque todos los ministros ya viniesen de la anterior legislatura, casi todos enganchados a mitad de la misma. Con la perspectiva del tiempo, parece que la auténtica crisis fue la que llevó a Bernat Soria o Cesar Antonio Molina a ocupar una cartera ministerial. Seguro que es así. Por último, el presidente del Gobierno se arroga para sí mismo todas las competencias en Deportes. Es lamentable que una persona con tantas ocupaciones y tantas tareas pendientes tenga que dedicar parte -no cuantificable, pero significativa- de su agenda a cuestiones como estas. Y que haga queriendo. Y en estos momentos. Pasemos a los cambios.

Ministerio de Economía y Vicepresidencia Segunda: Pedro Solbes, uno de los mejores políticos de la historia de este país, deja sus responsabilidades políticas. Con él se van 15 años consecutivos de gestión económica, porque Rodrigo Rato era su discípulo y siempre se han guardado profundo respeto, además de aplicar las mismas políticas, las mismas que han permitido crecer a este país a una media del 3% durante un periodo tan prolongado, el mejor de la Historia y difícilmente igualable. Lo estaba deseando, maniatado por las políticas populistas emprendidas a la loca carrera y con un desánimo creciente, no precisamente una buena imagen al frente de un ministerio vital. En todo caso, su gestión refulge. Su puesto lo ocupará la Ministra talibán Elena Salgado. Al frente de Sanidad y Consumo intentó prohibir el consumo de Whooper XXL, en esos tics tan propios de un ex-fumadora y de cualquier converso, por no hablar de la Ley del Vino. Fue lamentable su candidatura fallida a la presidencia de la OMS. Más tarde pasó a AA.PP, donde ha impulsado el Plan E (conocido como Plan Zapatero para los Ayuntamientos) medida populista y de ridícula efectividad, pero por el premio otorgado, muy del gusto del jefe. Dios nos pille confesados de lo que pueda hacer esta fervorosa creyente al frente de Economía.

Vicepresidente Tercero (Cooperación territorial): Había que hacer algo para quitar a Chaves al frente de la Junta. Jamás ha incubado un delfín, y recientemente no descartaba volver a presentarse a las elecciones de 2012. Increíble, pero cierto. Zapatero lo ha llamado y vuelve a Madrid, porque ya fue Ministro de Trabajo en el Gobierno de 1986, años duros y de huelga general. Es curioso el cargo otorgado al Presidente del PSOE: el mismo que ha incluído en el Estatuto Andaluz la propiedad del Guadalquivir al frente de Cooperación Territorial. Nadie duda de las capacidades negociadoras de Chaves -su último éxito al frente de la Junta Andaluza ha sido comprometer el pago de los 1200 millones de euros de la deuda histórica, una vergüenza que cuesta mucho explicar a los extranjeros- y de que quizás sirva para vigorizar el voto andaluz (en fin...), pero la pregunta es ¿una nueva vicepresidencia? ¿Ahora?

Ministerio de Educación:Ángel Gabilondo, hermano del conocido periodista de las homilías nocturnas y que ya es rector de la UAM y presidente de la CRUE (¿renunciará a algún cargo? ¿lo hará?) se hace con el Ministerio en pleno Bolonia y recupera las competencias de universidades, que apenas han durado diez meses en manos del Ministerio de Ciencia e Innovación. Es una absoluta vergüenza la política errática en este sentido, y al bueno de Gabilondo le va a tocar desfacer todo el entuerto montado por Zapatero cuando creyó que de la Universidad iba a salir I+D+i como el que planta boniatos. Como ha sido un buen gestor al frente de los otros dos organismos referidos, tiene mi plena confianza, aunque también tanto trabajo que lo más normal será fracasar. Por su parte, la Ministra cesante Mercedes Cabrera volverá a su Cátedra tras bregarse en política con escasos resultados: fue la número dos por Madrid en las elecciones de 2004, y después pasó al Ministerio. El trabajo sucio ya lo había hecho María Jesús San Segundo, y ella se ha dedicado a sonreir, dar el último saludo a su pariente Calvo-Sotelo y confirmar que un académico rara vez sirve para la política. Llamarla ministra gris sería piropearla.

Ministerio de Cultura: César Antonio Molina, pésimo poeta gallego y aún peor escritor de viajes por Italia publicados en Babelia, accedió al Ministerio por la plataforma del Cervantes. Su primera misión fue cesar a la desequilibrada de Rosa Regás al frente de la BNE, y fue prácticamente su único éxito: lo tenía fácil y lo hizo de la peor manera posible, con gritos y cabreos telúricos propios de su condición galaica. Ahora andaba enzarzado en una campaña de promoción de su persona, por medio de una revista carísima que publicaba convocatorias caducadas y demás fruslerías. Además, tenía una agria polémica con Exteriores por el monopolio de la promoción de la lengua y cultura española fuera de nuestras fronteras. Le ha costado la cabeza. Eso, y sus formas. Un Ministro pésimo, pero pésimo de verdad. Le sustituye la presidenta de la Academia de Cine Ángeles González-Sinde. Dios mío, una directora de cine al frente de Cultura: como si no tuviesemos bastante con financiar con nuestros impuestos cien películas de calidad ínfima al año (pero españolas). Ahora serán doscientas. A veces dan ganas no de levantarse y volver a las pesadillas habituales: la realidad siempre supera a la ficción. Incluso la cinematográfica.

Ministerio de Sanidad (y Políticas Sociales): La Trini ya tiene Ministerio. Se enfrentó a su pariente Gallardón en las municipales de Madrid 2003, y estuvo ejerciendo la oposición con mucha sonrisa y poca chica hasta que ZP la metió a Secretaria de Estado para Iberoamérica, porque nos dicen que es especialista en relaciones internacionales: allí estaba, con cara compungida en la famosa cumbre del "¿por qué no te callas?". Ahora galardona a su amiga con un Ministerio con competencias ampliadas a una parte muy sensible a los años que nos quedan de propaganda estatal y del "no vamos a dejar a nadie atrás". Políticas Sociales. Vamos, que la vamos a ver hasta en la sopa. A ella y su sonrisa, su mayor capital político, porque oirla hablar y plantearse dónde vamos con esta tropa es lo mismo. Ya la veo inaugurando, con coros y danzas ad hoc, cualquier plan o edificio de propaganda y nula utilidad. En cuanto a Bernat Soria, el ministro saliente, que se vaya con buen viento: dogmático y prácticamente iletrado, mintió en su currículum y después lo intentó negar; se embarcó en la tontería de la vacuna del cáncer cervical sabiendo que era un sacacuartos de gran coste (400 millones) no justificado por su eficacia; y no ha hecho nada, claro.

Ministerio de Fomento: La traca final. Zapatero cede a las presiones y las encuestas y cesa a Magdalena Álvarez, cuyos cinco años de gestión al frente del Ministerio han sido e-jem-pla-res. Esto causará no poco escepticismo a los lectores, y me gustaría explicarlo más en detalle: baste con decir que cuando accedió al Ministerio se encontró con que el presupuesto estaba comprometio hasta más allá de la mitad de la legislatura, con AVE inaugurado (Madrid-BCN) que no funcionaba, con una terminal con un arquitecto local endosado al legítimo arquitecto, y demás chapucerías que dejó la gestión personalista y caudillista de Álvarez-Cascos, perteneciente a esa raza de asturianos encantados de conocerse. Y tengo muchísimos más argumentos. Por lo que a mí respecta, se va una Ministra ejemplar y con un balance espectacular, in-ta-cha-ble.

Aquí llega el apagón, la extrema decepción. Aunque ya circulaba en los mentideros, se ha confirmado. Jose Blanco, Ministro. Y de Fomento. La aspiración máxima del gallego que después se candidará a la Xunta: hacer llegar el AVE -como si eso fuese a solucionar los problemas endémicos de Galicia, empezando por la pobreza miserable de amplias zonas rurales- a su patria. Imaginénse la de fotos que se hará este siniestro personaje de la política española con los trenes-bala y los viaductos. Y todos las obras que quiere emprender este Gobierno, empeñado en ver en el New Deal de hace setenta años la solución para el siglo XXI. Lo vamos a ver más que ahora, cuando se dedicaba a azuzar a las masas con su verbo insultante y su absoluto desprecio a la inteligencia del elector, especialmente si no es de su partido. Lamentable. no tengo palabras.

Zapatero pone a un soldado al frente de un Ministerio que va a tener todavía más protagonismo. Un hombre fiel hasta el lametón, servil y extremadamente limitado, un hombre que no va a saber decir no -porque es un caladero de votos- a locuras ya emprendidas como Punta Llagosteira, el irracional puerto exterior de La Coruña, o fantasías como el AVE del Cantábrico, una estupidez que no tiene cabida. Y todo porque su objetivo es convertirse en caudillo de Galicia. ¡Qué mejor que el Ministerio de Fomento! ¡Si La Voz, como cariñosamente se llama a la hoja parroquial de los gallegos, parece el periódico de Fomento, siempre pidiendo subvecioes y axudas, y siguiendo al milímetro cualquier obra o avance!. Zapatero ha metido al PSOE (Chaves y Blanco, los máximos responsables, ahora se queda Pajín al frente operativo, otra radical) en el Gobierno, y encima ha metido a sus amigos. Quizás sea porque no hay nada mejor ahí fuera. Eso si es que es terrible, que quizás sea verdad.

viernes, 22 de febrero de 2008

Una televisión de perdedores

¡Que cutre es Antena 3! Como defendía una maravilloso fanzine de hace unos (Le Bon Vivant, en su número 4), la denominada cadena amiga es una televisión de perdedores, de loosers. No es el tema de este post, pero sirve para ubicar el conjunto. Antena 3 emite caspa catódica, es su seña de identidad. Los informativos siempre están hablando del tiempo en EE.UU, de enfermedades y remedios milagrosos y, en general, la audiencia target de la cadena es "la familia y los mayores".

Es la tv que emite los Simpsons hasta gastarlos, la misma de Farmacia de Guardia, la que ficha las estrellas de la competencia de Tele5 (Mª Teresa Campos, los viejos de Escenas de Matrimonio, hasta el italiano director general), la del partido del lunes es, en definitiva, la misma que, para contrarrestar el efecto GH 1, en el año 2000, se sacó de la manga El Bus, probablemente el programa más cochambroso de la historia de la televisión. Cutre y de perdedores.

Así no debe extrañar el debate de ayer, presentado con gran alharaca. Matías Prats, el de ING Direct, empezó trabado. No sabía hablar. Al final agradeció lo poco que había intervenido a los dos políticos, y los espectadores también. Fue patético. Eso incluye la presentación de la gran cita. Los colores netamente del PP en el escenario (azul pepero), los planos de escucha a Solbes intentanto pillarlo en un renuncio -no fue posible- y, lo mejor de todo, que fue un TOSTÓN. Como toda la programación de la cadena. Daba ganas de poner la versión subtitulada para sordos, a ver si había algo de emoción.

Vale, el tema no era muy allá. La economía. Solbes nunca habría podido ganarse la vida de animador de fiestas, ya se sabía. Pizarro estuvo inusualmente comedido, por lo general. La pregunta es ¿por qué Antena 3 retransmitió el debate? ¿por qué lo vendía como un éxito? Porque la historia de una televisión no se cambia de la noche a la mañana. Son esclavas de su historia. Y de su audiencia. El debate en sí fue inesperado. Solbes estuvo muy, muy brillante. No entró jamás a la provocación populista-turolense de un hombre que todavía pone alcanfor a sus trajes. Especialmente patético fue cuando, ante la cruda realidad de que las medidas económicas del PP costarían 30.000 millones de euros a las arcas del Estado ("todos los ministerios gastan 70.000, ¿de donde van a detraer ese dinero?"), el hombre del labio torcido elencó al tuerto:

*Suprimiendo el Ministerio de Vivienda
*Los 200.000 euros de la vivienda de Bermejo
*Somos los únicos que financiamos a los terroristas
*Una cuarta medida de la que no me acuerdo

De auténtico bar. Solbes le respondió como responde un viejo profesor a un alumno que entra en el despacho y le propone hacer una tesis sobre los 125 años de corrupción socialista. Con pena. Y con argumentos: diferenció muy bien entre Ministerio de Vivienda y "políticas de vivienda, que creo que es a lo que usted se refiere", y le reprimió por el populismo de sacar lo de Bermejo (que no es su vivienda particular, es del Estado y es de todos, que permitimos que la ocupe un cargo público en el ejercicio de sus funciones) y lo de los terroristas, que tiene cojones. Volvería a las andadas al final del debate, cuando interpelaba al alicantino de barba sobre "que medidas tiene el PSOE para defender a la familia, sustento en las crisis económicas". Fue realmente patético. Un debate bueno de economía, llevado por un advenedizo a los grandes temas de campaña del PP.

No se si alguien se fijo en la cantidad de veces que Pizarro repitió "mire usted". Estuvo muy mal asesorado. Las pocas tablas y datos que mostró eran imposibles de ver. Las de Solbes eran muy telegénicas (color rojo en las columnas de crecimiento, a veces con banderas nacionales), en ningún plano de escucha se le vió en otra posición que no fuese tomando notas y, en general, no pareció que estuviese hablando un político, sino un técnico solvente. Yo creo que Solbes -ahí está su trayectoria y la cantidad de amigos que tiene en todas partes, incluyendo el respeto que ayer le mostró Pizarro- es uno de los mejores ministros de la democracia. Gran parte del éxito económico español de los últimos 15 años (crecimiento ininterrumpido desde 1993) se debe a haber tenido en el Ministerio a sólo dos personas: el propio Solbes y Rato, que beben de las mismas fuentes.

Hoy los medios de la derecha dicen que "Solbes estuvo a la defensiva". Pues viva la defensiva. Y viva Solbes, que demonios, que hace falta tenerlos cuadrados para salir con el ojo medio chulo, en campo enemigo y sin ser político del PSOE a enzarzarse con un arribista. Y salir ganando en seriedad.

jueves, 14 de febrero de 2008

Crisis al 3´8%

La noticia del día no es la nueva subasta de bienes públicos (nuestros impuestos) que ofrecerán los dos partidos con opciones de gobernar. Algo de eso habrá, seguro, aunque tras prometer puestos de trabajo, dinero en cuentas, menos tasas y una porción de la Luna, ya queda poco por trocear. No, no: la noticia del día es que la economía española creció al 3,8% durante el año 2007. La temida crisis ya está aquí.

El partido en la oposición, que se presenta como un buen gestor económico ("han vivido de las rentas que les dejamos") esta centrándo su campaña sobre el miedo, como buen partido de derechas. Miedo a lo extraño, miedo al futuro, miedo a la crisis, miedo a que nos gobiernen unos que no sean ellos. ¿El eje central? La economía y, en menor medida, la inmigración y la delincuencia, si viene mezclado mucho mejor. Así, no es extraño que lleven bombardeando los últimos meses -porque durante la legislatura el fuego artillero ha sido la ETA y el 11-M, además del nacionalismo disgregador- con una terrible crisis económica, para la que hace falta un "decreto brutal" o, en palabras del bardo Pizarro, "vamos cuesta abajo y sin frenos".

Bien, pues la economía española creció durante los últimos 12 meses computables un 3´8%, que es un 1´1% más que la media europea y sólo un 0´1% menos de lo que creció en 2006. Esos son los datos. Es cierto que en el último trimestre hay una desaleración -lógica, por otra parte- y otros indicadores son pésimos, como el aumento del paro (que sin embargo sigue en niveles históricamente bajos, y ojo a lo de históricamente en un país como España, mano de obra de Europa y parte de América) y la inflacción, que corre desbocada. A eso se aferran los agoreros, los que quieren crear una crisis inducida en base a minar la confianza del consumidor. Ya lo dijo Botín hace unos días, cuando presentó sus 9.000 millones de beneficios: "seguimos encantados de dar crédito". Y sólo se pide crédito cuando se tiene confianza.

El PP haría una política más inteligente si, en vez de cuestionar un crecimiento que es a todas luces evidentes, cuestionase el modelo de crecimiento. Pero no puede. Está tan encadenado como el PSOE. La combinación de ladrillo, sol y sangría es el motor del diferencial español respecto a los países de su entorno. Hasta el 2´8% se llega por lo diversificadísimo de nuestra economía, una labor de generaciones y no de ningún partido político en concreto. El 1% adicional, que es una constante de los últimos años, es lo que debería escamar. Se basa en sectores con poco valor añadido, favorecidos desde las propias administraciones públicas. Y en eso son iguales tanto el PP como el PSOE. Ninguno plantea un modelo de crecimiento alternativo, como parecen ver todos sus votantes. Tampoco es tan fácil.

La Unión Europea es una economía integrada que tiende a la especialización de sus regiones. Igual que en EE.UU el automóvil está en Detroit, los seguros en Chicago y el turismo en California y Florida, en la Europa integrada el corazón financiero está en Londres (que no es zona euro), existen bioregiones especializadas en la biotecnológia y, a España, por sus características climáticas y geográficas, le ha caído -y tampoco lo ha evitado- el papel de ser la California de Europa. Sólo hace falta ver la cantidad de foráneos que han adquirido vivienda en la costa mediterránea, que computa como inversión extranjera directa. Ya es un poco tarde para dar marcha atrás, y si está sería muy conveniente. Así las cosas, sería ya el colmo del paroximo ver como España es el primer país que tira piedras contra sus propios factores de producción. No me imagino a Italia tirando piedras contra su moda porque favorece estereotipos de belleza, a Alemania contra sus potentes coches porque a partir de cierta velocidad son ataudes ambulantes o a Francia contra la cria de ocas en cautividad que nos da el paté. Esto es lo que hay, amigos. Crecimiento a tope, y nulas posibilidades de bajarse en marcha. Pero crecimiento, al fin y al cabo.