domingo, 29 de julio de 2012

Cosas que no se creen (V)

"Cualquiera que haya vivido en España y en otros países sabe que, en comparación con bastantes de nuestros vecinos, los españoles trabajan y trabajan razonablemente bien".

Así empieza Enric González su quinto aldabonazado, tirando de recursos -ha sido corresponsal de El País en muchas de las capitales de el mundo, adquiriendo un envidiable conocimiento de la realidad social de los países, todo lo contrario al corresponsal-bonsai que no sale de su piso- y apelando a un fantasmagórico lector.

Fantasmagórico porque no son tantos los españoles que hayan vivido fuera de España, y los que lo han hecho no leen Jotdown, porque son emigrantes o hijos de emigrantes económicos de los sesenta y setenta. Los otros, los que leen Jotdown, han vivido fuera de España (Erasmus), pero no creo que hayan trabajado. Si en España falta una cultura de trabajo, ni les digo cuando se sale fuera siendo español.

Sin embargo, para González es suficiente para apelar a nuestro conocimiento: no estamos tan mal en comparación con nuestros vecinos. Dado que España sólo limita con tres países de entidad (dejemos a Gibraltar y Andorra para otro día), es de suponer que se refiere a Francia y otros países europeos, y no a Portugal o Marruecos, donde se trabaja si se puede. Como aquí.

Si esa es la comparación, yo creo que en España se trabaja menos que en Europa. Y no me hace falta apelar a alguno de mis escasos lectores.

Trabajamos poco

Las estadísticas dicen que los 12+2 días libres que tienen los españoles son equiparables a los de otros países europeos; incluso dicen que trabajamos algunas horas más. Sin embargo, esos datos casan muy mal con nuestra bajísima tasa de productividad, que más bien parece indicar que, aunque pasamos el mismo tiempo en nuestro puesto de trabajo -incluso más, insisto- que nuestros colegas europeos, ese tiempo no se traduce en una actividad que genere riqueza para el conjunto de la sociedad.

Así lo indica esta información -con interesante tabla añexa- de 2010 y datos de 2007, justo antes del inicio de la Crisis. Desde entonces, las cosas han empeorado muchísimo más: ante la imposibilidad de incrementar la productividad, se ha optado por la otra vía posible en un escenario como el actual, que no es otra que ajustar salarios.

La tabla parece dar la razón a González, con eso de que trabajamos mucho, pero como casi siempre la pregunta no es ¿cuanto? sino ¿como?. Mucho y mal parece la respuesta, a tenor de los datos. Por supuesto, al periodista catalán se le ocurre la respuesta para este desatino muy español: es porque no tenemos buenos jefes. O sindicatos. O patronal.

Dado que los españoles trabajan "razonablemente bien", la respuesta al paripé de trabajar muchas horas pero no productivas es "Otra cosa es la organización del trabajo", pero sin concretar de quien es la responsabilidad: si de la legislación laboral franquista y sobreprotectora, o de los citados anteriormente. Alguien tiene la culpa, pero no el trabajador, que trabaja "razonablemente bien".

Eso es populismo o demagogia, o las dos cosas. Echar siempre balones fuera, un discurso que se viene repitiendo desde que comenzó la crisis: la culpa de nuestro males la tienen los "especuladores", los políticos ladrones o, como dice Enric González durante varios pasajes de su artículo, los "extranjeros", pero no en forma de marroquies o ecuatorianos, sino los pérfidos europeos, que trabajando menos y mejor, vienen aquí reclamando el dinero que nos han prestado mientras nosotros trabajabamos más y peor.

Yo no creo que en España se trabaje "razonablemente bien". Trabaja el que puede, pero no es participe de que en su empresa o trabajo vaya bien o mal, porque no hay ningún incentivo, algo a lo que se mete a continuación: "También es otra cosa lo poco que se incentiva el trabajo: a la sombra de un tentativo Estado del Bienestar se ha formado una espesa maleza disuasoria de subsidios e impuestos, y la llamada “cultura del pelotazo” (recuerden aquello que dijo Carlos Solchaga, ministro socialista, sobre lo fácil que era hacerse rico en España) ha hecho pensar que trabajar es de tontos."

Ahí ya estoy más de acuerdo: en España falta una cultura del trabajo y del esfuerzo, igual que falta una cultura en general -tema ya tratado con anterioridad-, pero eso es culpa de los trabajadores, los primeros que desincentivan al compañero, y no los jefes o poderes ocultos que Enric González no precisa, como por otra parte no hace nunca.

Está muy bien, en aras de aglutinar masas, eso de achacar todos los males a los demás, y dejando la figura del trabajador como "razonablemente bien" en la función que nos ocupa, la de trabajar, pero la realidad no es así. En España los puestos más intensivos de trabajo los han ocupado inmigrantes porque los españoles no los querían, a pesar de que algunos estaban fabulosamente retribuidos.

La cultura del pelotazo no es de Solchaga ("ministro socialista", ojo al recado populista que deja como si la cosa no fuese con el) ni de los ochenta, está radicada en el ser español, es la cultura de jugar a la lotería para dar con el pleno y tirarse la vida a la bartola, sin dar ni palo. Los rentistas (¿qué porcentaje del boom inmobiliario fue por gente que compraba varias casas a crédito para vivir del alquiler?), esa otra figura española tan productiva y galdosiana.

Pero ahí está la cantinela populista, la enésima de Enric González en su desahogo: es mentira que en España trabajemos poco. Yo creo que se trabaja poco y mal, y no es por culpa de agentes externos, es por culpa de los propios trabajadores.

Grado de acuerdo con el artículo: 20%


jueves, 26 de julio de 2012

Cosas que no se creen (IV)

Nuestros jóvenes están muy bien preparados


"Pues no. Los jóvenes españoles están, en general, muy bien titulados, pero los bien preparados son, en porcentaje, pocos más de los de siempre. La masificación universitaria y la falta de empleo han generado una insólita proliferación de posgraduados sin expectativas y una fatigosa abundancia de idiotas con máster. Faltan técnicos medios, falta espíritu emprendedor y faltan oportunidades"

Poco que objetar a este impecable comentario, con visos de convertirse en frase recurrente en lo que tiene de contraposición entre preparados/titulados. Si acaso, abundar más -dentro de un tratamiento superficial a un problema nuclear de la sociedad española- en lo expuesto.

En otros países a los que nos intentabamos parecer, un currículum profesional pone la titulación y, a continuación, las cosas que se saben hacer; en un currículum español, se pone las titulaciones, los títulos y los titulillos, como si la mera posesión de estos ya otorgase las capacidades. Es una diferencia significativa, que abunda en diferencias insalvables.

"Los bien preparados" son una minoría, y lo son en gran medida porque se han formado al margen del itinerario oficial impuesto por el plan de estudios o las tendencias sociales: un caso muy típico de un titulado universitario era dejar los idiomas para después de la licenciatura o el grado, que al parecer era muy difícil compatibilizar ambos. Así, además, se puede vivir del cuento del estudio un poco más, hasta donde aguanten las posibilidades económicas de la familia.

Y no les digo ya las habilidades informáticas, ausentes de cualquier plan de estudios, no vaya a ser que los docentes tuviesen que reciclarse y aprender nuevas cosas, con lo que habían luchado para obtener la plaza fija. Así quedaba la cosa: sin informática y sin idiomas, ¿qué tenían los nuevos universitarios, que salen a hornadas de decenas de miles cada año, para ofrecer en el mundo laboral?

Su título, que al parecer tenía asociado inmediatamente un puesto de trabajo. De ahí la titulitis privilegiada sobre las auténticas capacidades de cada uno: acumular y acumular títulos pensando que detrás del siguiente vendrá el ansiado puesto de trabajo, que tendrá que ser fijo, bien remunerado, con viajes y dietas, y conociendo gente interesante.

El mercado supo responder a esta demanda de títulos. No el mercado laboral, claro, sino el mercado académico, que existe y cómo: con la última reforma universitaria, las licenciaturas pasaron a ser grados (de cinco a cuatro años en la mayoría de los casos), más un máster estipulado con total libertad, que en teoría debería dar la "especialización".

Bueno, pues el catálogo de máster oficiales se ha disparado a una cifra en torno a ¡2.600!, donde pueden imaginar que, en aras de diferenciarse nominalmente -en contenidos no, porque en el 95% son una mera repetición de los contenidos del grado-, ha abundado la imaginación creativa. "Máster en desplazamiento forzado" o "Máster en Artes del Espectáculo Vivo" (¿el circo?) son algunos ejemplos, pero pueden encontrar infinidad de ellos.

Además, está el incontrovertible hecho de que al menos un 30% de los alumnos de enseñanza obligatoria abandonan la misma sin haber conseguido el título, y mira que es fácil porque se puede pasar curso hasta con tres asignaturas repetidas. Para solucionar estas cosas, a Zapatero no se le ocurrió mejor cosa que mejorar los índices españoles dando títulos a quien demostrase experiencia en el sector.

Porque el problema de la educación en España no afecta sólo a la producción de buenos profesionales, sino también a la de simplemente profesionales: será por eso que la emisora más escuchada (la SER) tiene siempre muchas cuñas ocupadas con propaganda de la academia CCC, que ofrece títulos para gente sin título, o profesiones.

Nuestros jóvenes no están muy bien preparados, y esto va a seguir así. Ahora que se va a suprimir la selectividad para volver a introducir la reválida (gobierna la derecha, ¿se acuerdan?) y que después cada universidad estipule sus pruebas de acceso (esto creará, por fin, universidades de primera y segunda categoría, incluso tercera), está bien recordar un dato para los más optimistas.

En la Selectividad, el 90% de los alumnos saca una nota en inglés inferior a la nota media de la prueba. Y eso que la prueba es bien facilita, porque jamás se ha implementado una prueba oral. Mejor no les hablo de las matemáticas.

Grado de acuerdo con el artículo: 100%
***
Leyendo esta espeluznante noticia, no me cabe ninguna duda que los políticos son unos ladrones y los principales causantes, junto a los banqueros, de la actual situación.

Cosas que no se creen (III)

"El problema de la mano de obra creado para el proyecto Expo es espectacular (...) en la Sevilla de 1990 no es posible contratar los servicios de un encofrador o un yesero por menos de trescientas mil pesetas, bastante más del doble de lo que gana un titulado universitario en la Administración Pública"
Francisco Gallardo, Guerra en el Sur, Tibidabo, 1990, pág. 61

La cita viene de uno de esos libros de inmediatez política (instant books), género al que soy muy aficionado, más que nada porque se encuentran en las librerías de saldo a precios ridículos. Muchas veces, con el poso del tiempo, encuentras testimonios muy valiosos, pero hay que dejar que reposen.

Hubo un milagro económico

Enric González reduce el desarrollo económico experimentado por España en las últimas décadas a una solución que, por simplista, sólo puede conseguir una dilatadísima difusión entre quincemistas (neologismo: reclamo la autoría), amas de casa y recién llegados a los asuntos económicos: "un proceso de convergencia y unión monetaria con el resto de Europa, por el cual los tipos de interés quedaron por debajo de la inflación real y España se inundó de capital extranjero".

No voy a entrar mucho en el asunto, simplemente planteo la cuestión. ¿Qué es lo que pretende el autor de esta frase, que hubiese una convergencia con países mucho más ricos sin que subiesen los precios? ¿Disfrutar de los servicios y prestaciones de los países más desarrollados del mundo pero con fiscalidades mucho más bajas, y precios de los servicios aún más bajos, cuando no regalados?.

Vean la secuencia maquiavélica: convergencia>tipos de interés por debajo de la inflación real>abordaje del capital extranjero, que por propia definición es pérfido, de ahí lo de "extranjero". Note el avispado lector de este blog que es otra nueva andanada contra la CEE o lo "extranjero", a lo mejor es que España iba mejor con la autarquía y comiéndonos el mercurio de Almadén, que al menos es muy nuestro.

Como ya les digo, este tipo de reducción simplista de fenómenos muy complejos -y que han sido muy beneficiosos para la economía del país- tendrá gran arraigo entre la gente que llama a los políticos "ladrones", cree que podrá pagar una hipoteca de 30 años con 1.000 euros de sueldo al mes y aspira a tener dos coches en propiedad, por lo que no les extrañe que lo encuentren en boca del próximo camarero del bar, o de un taxista. Sorprende, y mucho, verlo escrito en alguien tan bien capacitado como Enric González.

"Vendimos ladrillo, deuda y sol, lo cual equivale a plantar cizaña en el césped: las actividades especulativas desplazaron a las productivas" ¿Qué actividades productivas había en la España pre-CEE? Si se refiere a siderurgias, minería, sector del calzado de Elche, astilleros, el mueble valenciano o las conservas gallegas, están mejor donde están, porque no eran muy productivas; eso sí, empleaban a mucha mano de obra.

Si hubo una actividad especulativa sobre todas las demás fue la vivienda en propiedad, adquirida no para vivir en ella, sino para revenderse o como instrumento de ahorro, pensando que nunca podría bajar. Ahí si que desplazó a actividades productivas, pero también hay que preguntarse qué actividades productivas existían en el país.

Contradiciéndose con el postulado de su tercera cosa que no se cree, afirma que si hubo un milagro en España, que "un mal encofrador ganara más que un buen médico". Por eso pongo esa cita del principio: es un fenómeno que se ha experimentado siempre en países donde no se valora el mérito y si la oportunidad, y España destaca especialmente. Vean si no lo de la I+D, o como en muchos contextos sociolaborales la gente se rie si hablas alguna lengua diferente al mostoleño o el cacereño.

Ese supuesto milagro era el coste de oportunidad en sentido laboral: ¿para qué voy a estudiar y tener un cultura y formación, cuando dejando el insti con 16 me meto de albañil con mi padre y me saco el sueldo de un profesor titular de universidad con cuatro trienios? Esto fue así aquí, y lo sigue siendo en gran medida. Sin embargo, tiene difícil regulación, a no ser que el periodista González quiera establecer topes salariales, o igual salario para todos, como en las sociedades cerradas.

El fenómeno hunde sus raíces en el desprecio a la cultura y la formación que ha habido en este país, y no tiene nada que ver con milagros. Es cerril e ibérico: si lees poesía, eres maricón; si vas de viaje a ver edificios y no a Gandía, un rarito; si desprecias la tele y privilegias la lectura, un aburrido. Como creo que es una cosa consustancial al ser español, y que no he visto en otros países que conozco bastante bien y Enric González aún mejor, será que no ha querido abordar el tema.

Creo que es un gran problema de España, pero Enric González prefiere centrarse en lo suyo. El "gran problema de España" es que "carece de una economía realmente productiva y capaz de competir en el mundo, y por eso no crece, y por eso padece un desempleo endémico". Pues totalmente de acuerdo, pero eso ya estaba así antes del milagro económico o "las mentiras que nos han contado". De ahí viene lo de "milagro", porque nadie se explica el indudable salto adelante dado por nuestra economía en los últimos lustros.

En un batiburrillo de temas y conceptos, González lo acaba mezclando todo. El desempleo endémico -recuerden que en pleno boom había un 8% de población en el paro, 2´2 millones de personas- también se explica, además de por carecer de una economía productiva, a lo bien que se vive con el sistema de protección social, ese que está saltando por los aires porque jamás pidió nada a cambio: sanidad gratis, educación casi gratis (incluyendo el posgrado) para que haya universitarios con 35 años y otro tipo de servicios dados a la generalidad, perfectos para vivir sin trabajar.

Que explique el fenómeno de los temporeros andaluces, o por qué todo el mundo es tan feliz en Cádiz con un 40% de paro incluso en los mejores momentos, o Canarias con un 30% de paro a pesar del maná del turismo, Asturias despoblada e hipersubvencionada...el paro es endémico en España, pero no lo es por las características de su economía (que tuvo que importar 5 millones de extranjeros en su fase expansiva), sino por la falta de una auténtica cultura del trabajo, igual que falta una cultura en general, o al menos el respeto al que la tiene, muchas veces de manera autodidacta. Con estos mimbres, calificar de "milagro" la expansión de la economía es la mejor definición: no hay nada mejor.

Grado de acuerdo con el artículo: 10%
***
Todas las grandes partidas de gasto se han ajustado por la crisis, salvo una: las pensiones. Y es la más grande. Esto se debe al caladero de votos que supone este amplio colectivo de población española. Como la situación es insostenible (en junio el gasto en pensiones subió otro 4´4%), parece que ya hay nueva reforma a la vista, a sumar a esa de hace año y medio donde se quitó de un plumazo una media de un 20% de la futura pensión a cobrar si el sistema aguanta.

Lean qué poético es todo: "aplicación del factor de sostenibilidad de las pensiones, que consiste en establecer un mecanismo que ajuste automáticamente el gasto del sistema al incremento del mismo que se derive del aumento de la esperanza de vida. Es decir, que si aumenta la esperanza de vida y no hay más cotizantes para compensar el mayor gasto, se ajustará la cuantía de la pensión. Esto puede hacerse por varios métodos: uno de los que se maneja es sustituir la revalorización en función del IPC por otro índice que combine la esperanza de vida con otros indicadores. También, se pretende adelantar la aplicación del retraso en la edad legal de jubilación a los 67 años, es decir, acelerar los periodos transitorios de la anterior reforma".

Ya saben cómo va la demografía española, y cómo va a ir. A ver si ahora alguien tiene las narices de rebatir que el sistema de pensiones es un sistema piramidal que no tiene nada que envidiar al de Ponzi, Madoff o AFINSA.
***
El conocido caso de la ciudad-fantasma construida en China. Hay muchas más, como en España, pero sólo nos quedamos con el icono.

miércoles, 25 de julio de 2012

Cosas que no se creen (II)

El siguiente aldabonazo en el decálogo de mentiras muy difundidas propuesto por Enric González es muy sencillo:

España entró en la modernidad

"Ni de broma". Vale, pues no bromearemos, aunque el autor si lo hace, con una juxtaposición bastante paradójica: cita los rascacielos, "infraestructuras de lujo" y el "consumo de tecnología importada" (¿?) que se asientan, al parecer, sobre "un sistema judicial antiguo e ineficaz, una inexplicable incapacidad para invertir colectivamente en investigación y desarrollo y un montaje fiscal tan yeyé que todo lo hace al revés"

Vamos, el balance de una república bananera, de ahí que hable de obras arquitéctonicas/infraestructuras, y después ponga el asunto judicial a un nivel relacionado, la famosa I+D+i y la fiscalidad. Y todo esto dentro de la "modernidad".

En España se han construido rascacielos, entendiendo estos como parte más visible de todo tipo de edificaciones sin uso y gran boato, como mis queridos palacios de congresos. Es cierto, así como el "efecto Guggenheim" de que por el simple hecho de construirlos ya eramos modernos. En cuanto a las infraestructuras "de lujo", supongo que se referirá al AVE, aunque no lo cita. El resto de las infraestructuras no me parecen de lujo, sino en su mayor parte necesarias en un país que carecía de muchas de ellas, incluso las más evidentes.

La palabra "lujo" usada despectivamente lleva a pensar en aeropuertos con decoración de marfil, o simplemente aeropuertos sin uso, pero han costado más las ampliaciones de Barajas y el Prat -muy necesarias- que cualquiera de esos iconos en que los medios de comunicación han convertido el aeropuerto de Castellón o el de Castilla-La Mancha.

La rabieta de Enric González es contra la totalidad, contra la "modernidad". Es indudable, y no creo que nadie razone lo contrario, que España es un país moderno, equiparable a la mayoría de los países de su entorno europeo en esas cosas que tanto escaman al periodista catalán. Se han cometido excesos -especialmente la red de AVE, por su carísimo mantenimiento-, pero creo que el tema infraestructuras será lo más perdurable de todo estos años de derroche, porque al menos quedan hechas, cosa que no se puede hablar de otras fuentes de dispendio.

En cuanto a "tecnología importada", ¿a qué se refiere? ¿Sabe acaso González lo que cuesta desarrollar una tecnología a partir de cero? Probablemente sí, pero quédense de nuevo contra el ataque contra el extranjero -de donde se importa-, que se une al anterior contra la CEE. Pondré un ejemplo muy clarificador de desarrollar una tecnología "nacional" contra una "importada".

Cuando Álvarez-Cascos sacó el concurso de la megaexpansión del AVE a finales de los noventa, repartió la  licitación entre una empresa consolidada en la tecnología y otra española como TALGO que no tenía ni puta idea de lo que hablaba. Hubo que hacer todo desde cero, y encima con un pliego de condiciones que estipulaba trenes a ¡350 km/h! cuando ninguno en el mundo circulaba a esa velocidad.

El coste fue altísimo, pero nuestro. Ahora, en teoría, exportamos ese AVE a Arabia Saudí y dicen que, quizás, a Rusia. No creo que ni aunque se pudiese exportar a EE.UU compensase el enorme gasto de dinero público -transferido a una empresa privada- que supuso ese ardor guerrero de "tecnología nacional" frente a la "importada". Además, si algo lo hacen mejor fuera, ¿por qué intentar fabricarlo aquí? Creo que Enric González conocerá a Adam Smith, aunque quedan dudas después de este arrebato de "Made in Spain".

Lo del sistema judicial "antiguo y ineficaz" no se cómo cogerlo, la verdad. Es cierto, pero como parece que todo gira en torno a la economía...¿Puede ser que sugiera que con una justicia "moderna y eficaz" estos desmanes no hubiesen sucedido? Será que todo forma parte de una idea de "modernidad" muy de los ochenta, la época de Enric González.

Las palabras mágicas de "investigación y desarrollo" no pueden faltar en estos manifiestos flagelantes sobre nuestro destino nacional. Pobre España que, pariendo con dolor y cada mucho tiempo, genios científicos, los tiene que enviar fuera para que triunfen. Es una "inexplicable incapacidad", aunque digo yo que viendo que se produce generación tras generación, debería ser posible explicarlo.

Como González ya ha hablado de "tecnología importada", debería saber que el famoso I+D es en gran parte importado, como corresponde al saber científico. Por qué exportamos tan poco, a pesar de que se han destinado ingentes recursos a este campo -así es, y más considerando el nivel de dónde veníamos- es porque quizás España no sea un país especialmente dotado para la ciencia.

Todo esto se basa en la creencia de que se puede hacer buena investigación y desarrollo en cualquier parte del mundo. Si se asume que el algodón no crece en Suecia, y que las grosellas no se dan en Nigeria, ¿por qué es tan difícil entender que, generación tras generación, no se den las condiciones para el salto en I+D que se propugna para España? Yo creo sinceramente que es por miedo a conocer la respuesta, o afrontar la realidad, con lo que eso supone.

Aquí se apuesta por la inmediatez, y esas apuestas estratégicas no se ven en uno, dos o tres quinquenios. Y qué decir de la clase empresarial, que cuando ven un título de Doctor piensan en un competidor que les viene a quitar el puesto. "Incapacidad para invertir colectivamente" en I+D: dado que el Estado si ha invertido, y muchísimo más de lo que debería, en este campo, el resto de "colectivamente" recae en el sector privado, pero González prefiere no hacer distingos y todo cae en el saco común de la demagogia.

Al parecer, nuestro sistema fiscal funciona así ("al revés"): "fomenta el fraude (estimado en 70.000 millones anuales), da vidilla a una robusta economía sumergida y asfixia a los asalariados y a las empresas medianas". Más demagogia: parece que el sistema fiscal esté montado para funcionar así. González, muy buen conocedor de la realidad italiana (donde hasta Berlusconi, que por algo era empresario, instó a defraudar siendo Jefe del Gobierno) se debe haber equivocado de país, porque no se como calificaría el sistema del país mediterráneo, si reserva esos epítetos para el nuestro.

El sistema fiscal español es mejorable, especialmente en resabios del proteccionismo franquista y social, como que si tu tienes dos fuentes de ingresos, eres culpable de trabajar demasiado y te crujen a impuestos. Lo que no fomenta es la productividad, dentro de un sistema acomodaticio donde el Estado te provee de todo: sanidad gratuita, educación gratuita...¿para que voy a trabajar más, para que pague más impuestos? Total, no me van a dar servicios suplementarios....

Como esto sería meterse de lleno en asuntos que soliviantan a las masas con corazón social-demócrata, no nos separemos de este sistema fiscal "que funciona al revés", fomentando el fraude. El que hace fraude es un caradura y las leyes (incluso esas "antiguas e ineficaces") deberían ser más duras y estrictas; como esto no se cambia de un día para otro, toda este gente que entra en soflamas de "¡nos quitan la Sanidad!" y tal, debería empezar por pedir la factura en todos los sitios, porque ya está bien de echar las culpas a instancias más altas cuando para combatir el fraude, que nos afecta a todos, se puede empezar por pequeñas acciones cotidianas y al alcance de todos. Así a lo mejor no nos "asfixiamos".

Grado de acuerdo con el artículo: 70%




martes, 24 de julio de 2012

Cosas que no se creen (I)

Me gusta mucho Enric González como periodista. Escribe de fábula, tiene una cultura poliédrica que mezcla los gustos elitistas con los populares, maneja la ironía de manera muy poco española y todos los elogios que quieran. No me gusta nada que no se pronunciase sobre la muerte del futbolista Andrés Jarque en Coverciano (Italia), un centro de dopaje reconocido por un gran conocedor de Italia como es el periodista catalán, y que probablemente no lo hiciese por su condición de hincha del Espanyol, ese equipo señor. Esto lo digo porque siempre hay tendencia a idolatrar a la gente especialmente dotada -y Enric González lo es sin lugar a dudas-, cuando tiene las mismas flaquezas, hipocresías y debilidades que todos. No las oculta, pero algunas omisiones dicen mucho más que lo que pueda mostrar.

Ahora tiene una pequeña sección en una revista para gentlemans que no publica fotos de señoras desnudas, un gran acierto, además de querer cuidar los contenidos escritos. Con gran presencia en Internet y crecimiento exponencial, la última columna del gran periodista catalán está obteniendo un inusitado éxito en Internet a base de decir obviedades, pero decirlas muy bien: su especialidad.

Como uno tiende a la dispersión, me apoyaré en el pautado decálogo que establece Enric González para intentar insuflar un poco de vida a este pequeño rincón. Estaré de acuerdo muchas veces con lo que dice, y otras no tanto. Ahora que su pequeño manual de uso va a tener tanto éxito y será enarbolado como memorial de agravios por seguidores del 15-M, la CT (Cultura Española) o el simple castellano tendente a la depresión, nunca viene mal.

La transición del franquismo a la democracia fue un éxito

Jo, y eso que el artículo empieza con un "nos creíamos ricos y resulta que somos pobres", pero enlaza con esto. La crisis financiera y económica ha sacado a la luz una crisis institucional gravísima, con gran desafección del electorado respecto a sus representantes. Como todas las estructuras, todo va muy bien mientras fluye el dinero, y cuando se corta ese flujo salen a la luz ineficiencias bien conocidas, pero en las que nadie había reparado. Un ejemplo: los 17 Defensores del Pueblo, uno por cada Comunidad Autónoma.

González coge una gran idea-bandera de la actual crispación, la de que la Transición no fue tan modélica, idea ya desarrollado por Gregorio Morán hace bastantes años. Al parecer, nos conformamos con que no hubiese sangre -y la hubo, aunque menos de la esperada/deseada por algunos- y califica el 23-F de "asonada patética", cuando Milans del Bosch sacó los tanques a las calles de Valencia, entonces y ahora tercera ciudad del país. 

A partir de ahí empieza un batiburrillo de todo mezclado bajo la idea de que la Transición fue "algo superficial", tutelado por la CEE y la OTAN. Vamos, que no lo quiso el pueblo que iba empujando a la clase política a tomar las decisiones y medidas, entendiendo como pueblo al conjunto de la sociedad, desde el golpismo bunkerizado a la extrema izquierda. 

La CEE tuvo influencia en la Transición, claro. ¿Cómo no iba a tenerla en un país que ya había pedido la adhesión con Franco, y que fue rechazado porque estipula un serio compromiso con los valores democráticos? Si España quería entrar en el club, debía tomar una serie de medidas macroeconómicas difícilmente compatibles con esa economía paternalista del franquismo, con un sector público con gigantismo -baste recordar los astilleros- y escasamente competitivo.

Pero ojito al ataque a la CEE. Hasta esto se tambalea en tiempos de crisis. Da miedo pensar lo que hubiese sido de España sin la CEE y su eficiente tutela. En cuanto a la OTAN, González sabe perfectamente que es un instrumento al servicio de EE.UU, país que con el acuerdo de las bases de 1953 ya tenía todo lo que quería de España. Meter a España en la OTAN -por cierto, lo hizo Calvo-Sotelo en su año y medio en el poder- era meramente crematístico. Eso sí, nos tutelaba...¿de quien? ¿de una amenaza exterior? ¿de una improbabilisima deriva comunista? 

También dirigían "los poderes fácticos", los financieros y "en menor medida" los religiosos. Vamos, aquí hay que presentar que el pueblo fue pastoreado, que no tomó decisiones por sí mismo, y que prácticamente en el referéndum para la Reforma Política -el del harakiri de las Cortes Franquistas- esos poderes en las sombras metieron la papeleta en el sobre de los españoles. Como ya les dije antes, este tipo de obviedades son muy del gusto de la actual marabunta o zombie-walk que impera por la ciberesfera, aunque mucho menos en las calles o en las urnas.

Todo se basó en un "pacto de desmemoria". ¿Qué pacto? Esto es un viejo caballo de batalla, muy bien combatido por Santos Juliá. El que quiso recordar, lo hizo, y el que no -que fue la mayoría- no. Se excavaron fosas, se publicaron libros y se habló en el Parlamento con la Ley de Amnistía, todo eso durante la transición. A lo mejor González insinua que fluoraron el agua, a la manera de Dr. Strangelove...

Al parecer, el régimen resultante de todo este tinglado orquestado en las sombras, se basaba en esa desmemoria inducida no se sabe cómo, y también en la "preservación de las estructuras de capital franquistas" (claro, hubiese sido mejor hacer expropiaciones, convertirlo todo en sociedades públicas bajo la tutela del INI), como si la propiedad privada se hubiese puesto en cuestión en algún momento de la Transición. Lamentable.

Además, para completar el panorama, hay "una serie de apaños lamentables", como el "café para todos" autonómico, que es como una cosa muy de moda. No hace mucho otro bardo catalán como Enric Juliana, mucho menos dotado que González, ha dedicado un libro oportunista sobre la crisis (Modesta España) donde la idea central en esta. El libro es lamentable, envejecerá fatal y está pésimamente estructurado (una metáfora con el Caballero del Verde Gabán quijotesco, un capítulo entero a la religión: escribe en La Vanguardia), pero es muy indicativo del debate.

Las CC.AA han sido un intento muy eficaz para solucionar un problema con el que, como decía Ortega, sólo se puede convivir, nunca solucionar, como es el de regiones de España donde hay un marcado sentimiento nacional ajeno al centralista-castellano. Ha sido un intento, porque iban bien mientras había dinero. Eso se ha acabado y de ahí viene el intento del partido centralista y que se arroga de los más rancios valores de la españolidad de acabar con ellas, aprovechando la crisis. 

Esa será una de las salidas-consecuencia de esta crisis sistémica, la crisis de nuestra vida, cuyos horizontes finales, y como en el tiempo de la Transición, hitos de paso, todavía desconocemos por completo. De cómo se afronte, y en qué grado de arrogancia, dependerán muchas otras cosas. El "café para todos" fue un exceso, como todo, pero no era algo perverso en su concepción inicial. En cuanto a los fueros vascos, poco que comentar: por eso es una región modélica. Que pregunte en Cataluña que tal sienta destinar el 10% de tu PIB a financiar cortijos en Extremadura, mineros silicosos en León y estudiantes universitarios de 35 años en Madrid. 

Como coda, al parecer "se sacrificó la justicia en el altar del orden y, encima, se glorificó el resultado". ¿Qué otra justicia hubiese sido posible? ¿Una Transición incontrolada, con tribunales públicos, quemas de centros de poder y asambleas populares? ¿Eso hubiese sido más "justicia"? No tengo que poner "lo siento": prefiero el orden, aún cuando viniese de un régimen tan cavernario como el franquismo, a los monstruos que salen de las situaciones incontroladas. 

En cuanto a "glorificar el resultado", creo sinceramente que una de las cosas que explican esta grave crisis de confianza en las instituciones es no haber consolidado un régimen de ensalzar el proceso de la Transición. Al principio se centró todo en el Rey, después cada CC.AA  hizo lo suyo y se dejó de lado el pueblo, creando una serie de hitos o pasajes al margen de los más evidentes (la Constitución, el 23-F). Así va la cultura democrática: un juntaletras (muy dotado, pero no es más que eso) pare este decálogo enrabietado y muy poco reflexionado, y millones de adeptos lo van a adoptar como la verdad revelada. 

Es corto, es sencillo, da explicaciones fáciles y pone todo patas arriba. Si todo fue tan maquiavélico, tan tutelado y, por lo visto, tan fallido, ¿cómo han sido posibles estos 30 años de prosperidad, abruptamente amputados por una crisis que transciende nuestras fronteras? No será todo por el flujo de dinero. Sin embargo, González adopta el ideario de los resentidos: es más, les da lustre, prestigio y alcance. Yo creo que la Transición del franquismo a la democracia fue un éxito, y los argumentos de los que piensan lo contrario no me convencen. Grado de acuerdo con el artículo: 20%
***
El País tiene a sueldo a la bloguera y disidente cubana Yoani Sánchez, igual que otros medios tienen al insufrible Raúl Rivero por los mismos méritos. Los dos son deleznables si no fuese por la historia a la que se enfrentan. Sin embargo, es un ejercicio de hipocresía mayúscula encargar como hace El País a su bloguera un reportaje sobre los nuevos restaurantes en La Habana. Los habrá probado todos. En un país como Cuba, con serios problemas para garantizar el aporte calórico diario a su población. De eso no hablarán, no.

miércoles, 27 de junio de 2012

Hay un trasatlántico en Ávila

Ávila, puerto de mar
Ávila siempre ha estado lejos de todo. Ya estaba fuera de las principales vías de comunicación de la época romana, y su altura (1150 metros) tampoco favorecía un gran asentamiento durante la época musulmana, así como su extremadamente pobre tierra, apta para la cria de vacuno (el famoso chuletón) y las afloraciones rocosas, que como saben no se pueden comer.

Era una "villa de frontera" entre la zona cristiana y la de adoración a Alá, objeto de pillajes, alguno ilustre como el de Almanzor en el siglo X. Sin embargo, la estrategia subyacente en esa etiqueta llamada "Reconquista" incluía políticas de repoblamiento y asentamiento de población en los territorios re-conquistados, lo que favoreció el auge de Ávila a partir del s. XI.

Empezó Fernando I y después Alfonso VI, que aseguró definitivamente lo que venía siendo el llamado "desierto estratégico", que no era más que la amplia franja entre el Duero y el Tajo. Ahí Ávila empieza a ser clave en la siguiente expansión al sur, como la importantísima toma de Toledo en 1084, donde sirvió de cabeza de puente.

A mediados del s. XIII, Ávila tiene 19 parroquias -es un índice de medición de la riqueza- y una considerable población cristiana de origen vasco, cántabro, franco y castellano, además de los consabidos mudéjares, musulmanes y judíos. La antigua sinanagoga, irreconocible, es ahora un hostal barato.

Ávila es, por tanto, una ciudad de origen militar con importante función eclesiástica: en pocos sitios se ve un ejemplo tan claro, al estar la catedral fusionada con la muralla, ya que se construyeron al unísono, aunque el templo religioso no se acabó hasta el siglo XV, y aún así faltó dinero para la segunda torre: el centro del poder peninsular ya había dejado atrás ese "desierto estrátegico", primero por el fin de la Reconquista en Andalucía, y luego por la expansión a América.

Vistas desde la cafetería
Las murallas que dan fama universal a Ávila comenzaron a construirse en el s. XI por Raimundo de Borgoña (¡ay los francos, la mitad de la Península tiene su sangre!), yerno de Alfonso VI, y cubren una superficie de 31 hectáreas con forma de cuadrilátero irregular (900 x 400 metros, un perímetro de casi 2´5 km), con 88 torres, nueve puertas y, al final del siglo,  6.000 personas, con un importante espacio dedicado a la ganadería y la agricultura para sobrevivir en caso de asedio.

Ahí acaba Ávila. Las numerosas fundaciones de conventos y monasterios -en parte para dar "ocupación" tras el fin de las empresas militares-, tan típico de ciudades castellanas, son un buen ejemplo de lo que se conocerá como "ciudad conventual", que en Ávila alcanza su éxtasis particular con la vida y obra -por este orden- de Teresa de Cepeda y Ahumada, y San Juan de la Cruz, pero la ciudad y su importancia ya habían acabado hace siglos.

La Revolución Industrial dejó en Ávila una línea de tren que, a pesar de la relativa cercanía a Madrid -apenas 100 km.- era un espejismo de comunicación por el importante sistema montañoso a superar, y porque después de Ávila la siguiente estación en importancia en esa línea era Salamanca, y para eso no se hace un tren. El tren entendido como factor de progreso, como en otras partes de España, no hizo parada en Ávila, que vivía su existencia entre bostezos y una castellanidad eterna. Por inamovible.

Es en este tipo de ciudades donde se pueden ver fácilmente los hitos de la historia de España plasmada en sus construcciones, y ¿qué mayor hito reciente que los 15 años de Despilfarro? En Ávila, además de los numerosos carteles de instituciones públicas carentes de contenido que adornan la ciudad, los 15 años de orgía de gasto incontenido han dejado un curioso transatlántico llamado Centro Municipal de Exposiciones y Congresos de Ávila.

Emplazamiento urbano. Nótese el aparcamiento y el picadero
El juguetito, con el que toda ciudad ha querido contar en estos últimos años, es un magnífico edificio -nada de ironía aquí- construido por el notable arquitecto navarro Patxi Mangado, que consiguó la fama con otro edificio de características similares construido en su Pamplona, llamado Baluarte. Una cereza tira de otra cereza, y como en el caso de otros arquitectos que, habiendo logrado un encargo importante se especializan en este tipo de obras que les dio la primera fama, Mangado fue a ganar -no digo que lo escogiesen a dedo porque en Ávila quisiesen tener un centro igual que el pamplonica, no- limpiamente un concurso internacional con un gran, gran proyecto.

El primer gran es por la dimensiones, sobre las que abundaré más adelante. Y el segundo gran es porque el edificio resultante -ya lo era el proyecto, aunque al final se ha prescindido de la pasarela sobre  el río Adaje- es muy bueno, como mucha de la arquitectura realizada en España en estos 15 años de desenfreno.

Situado en los antiguos terrenos al noroeste del alfoz de Ávila, extramuros pero pegado a los mismos y sólo separado por la carretera por la que suben casi anualmente los ciclistas en una de las llegadas más famosas de la Vuelta, el edificio logra no ser intrusivo, al moderar la altura -sólo tiene dos plantas en altura y las dos cajas escénicas, más otras bajo rasante aprovechando la pendiente que baja al río y continua el otero donde está situada Ávila-, se extiende a lo largo y está realizado de manera noble, con un gran muro corrido de cristal que evita el "efecto muro" de las edificaciones mastodónticas. Muy de Piacentini, si me permiten la osadía.

El momento "guau, soy un arquitecto y hay que impactar" (especialmente al jurado-político que me va a encargar la obra) lo deja muy moderado, con un cubierta-escultura de perfiles irregulares que hace de tejado para la sala de exposiciones, un volumen enterrado que se adosa al rectángulo de la edificación principal. El edificio es muy bueno, especialmente en su integración con el paisaje.

Área de exposiciones, muy adecuada a Ávila
Los problemas vienen con el gigantismo y la poca adecuación del proyecto a la realidad de su emplazamiento, uno de los males de estos 15 años. Y ha sido, como todo, por voluntad política. Según la presentación firmada por Juan Jose Vicente Herrera, el casi analfabeto presidente vitalicio de Castilla y León, estamos ante "un proyecto que tiene la entidad de las grandes obras arquitectónicas capaces de convertirse en símbolos de una ciudad, y de contribuir como parte protagonista en su crecimiento, desarrollo y futuro".

Vamos, que querían un Guggenheim, entendiendo por esto no un "edificio arrugado" -estamos en Castilla, señores-, sino un "edifico estrella" que, por algún poder mágico -digamos místico en homenaje a Santa Teresa- logre lo que esta ciudad castellana no ha logrado en siglos y siglos de apatía, siesta y amargor.

"Se dota a Ávila de un instrumento más que propicia su desarrollo, que contribuye a hacer ciudad, y siempre tratando de respetar el complejo equilibrio entre modernidad y tradición, difícil de lograr en ciudades como la abulense, tan ricas arquitectónicamente", según el Consejero de Fomento de la Junta de Castilla y León en el momento de la adjudicación e impresión de los folletos de propaganda, Antonio Silván Rodríguez.

Proyecto original, con la pasarela sobre el río
El "complejo equilibrio" sería más bien el de una Comunidad Autónoma pobre por naturaleza y mentalidad, envejecida a niveles insostenibles, y que no ve más elemento de progreso que enterrar decenas de millones de euros en un proyecto del que les paso las características tipológicas, para que se pasmen:

18.900 metros de superficie construida. Una plaza de entrada digna de Albert Speer -sí, mucho granito- en sus dimensiones, nada menos que ¡10.000 m2!. Un auditorio principal de 1600 m2, con capacidad para 1412 espectadores, y dos salas divisibles de 444 y 968 espectadores respectivamente, con un espacio escénico de 432 m2; Una sala de cámara de 490 m2 y un espacio escénico de 140 m2 con capacidad para 440 personas; una sala de exposiciones con una altura de 15 metros y una superficie total de 2000 m2, con 6 salas anejas con superficie de 510 m2 y con capacidades para hasta 80 personas cada una; cafetería y restaurante en 750 m2; además, los diferentes vestíbulos incluyen uno de 750 m2. La guinda a esta locura la pone una ¡sala de prensa! de 72 m2 con capacidad para ¡70! periodistas, que a saber con qué criterios de viabilidad se planificó.

Yo no voy a utilizar esa conocida unidad de conversión que es "una hectárea=un campo de fútbol". Ahí están las dimensiones del edificio construido -al final han sido un poco menores a lo proyectado-  y finalmente inaugurado con el nombre de "Lienzo norte", por la ubicación geográfica respecto a la muralla. Ahí están para que cada uno vea la adecuación del proyecto a una ciudad que cuenta con 60.000 habitantes, contando perros y gatos, y que es un destino turístico europeo de tercera fila.

Quizás si el auditorio-centro de congresos se hubiese construido en los ochenta, o cuando era una dotación novedosa, hubiese tenido algo de éxito. No fue así, y no tiene sentido alguno, aún menos cuando está dentro del área de influencia de Madrid -como cualquier sitio a 250 km. alrededor de la capital-, que es capaz de construir cuantos centros de este tipo necesite,  y con la misma falta de sentido.

La inauguración, con dos especialistas
"La riqueza patrimonial de Ávila y lo estratégico de su posición en relación con la capital de España hacen pensar en un contexto óptimo donde han desarrollarse buen número de eventos congresuales y de actividades diversas. Junto a la necesaria dinamización y servicio de la vida interna de la ciudad le ocupa (sic) a la nueva dotación un papel de relación exterior de difusión y de reclamo. El edificio nace pues con vocación de acoger Congresos, reuniones, exposiciones y actos culturales. La versatilidad y funcionalidad de todos sus espacios es objetivo prioritario en la definición y construcción del edificio", se leía en el panfleto de publicidad cuando se concedió el proyecto.

"Congresos". Ya. Con esas dimensiones, aspirarían a acoger el Congreso Anual de Oncología, o algo así. La realidad, sin embargo, siempre es terca, y esa "relación" con Madrid no parece muy favorecedora. La programación para los próximos tres meses se basa en actuaciones del Club de la Comedia, cine infantil en 3D a precio subvencionado, el Campeonato de España de ajedrez y finales de curso de las academias de baile "Mirabrás", zumba fitness Master Class, Debora´s Dancers, ballet Eoan, la II Feria de Antigüedades de Ávila y final del concurso de Clarinete. Tal cual.

"Será un edificio con voluntad de emblema y con afán de significar y representar la vida económica de Ávila" Pues lo ha logrado plenamente. El día que lo visité había un camión del circo en el aparcamiento. Probablemente llevaba ahí un tiempo. "Es un edificio cuyos espacios mantienen, por encima de todo, una vocación de servicio. Su organización permite una gran capacidad de adaptación a los distintos requerimientos funcionales". Sí, como la próxima feria de destockaje y de outlet.

Ningún Congreso a la vista, claro. Tampoco ayudan las tarifas, que se pueden consultar en la web, aunque sean más económicas que en otros sitios. Al final, para lo que da ubicar un trasatlántico de ese tamaño en un sitio como Ávila es para actuaciones de teatro colegial y poco más, con la cafetería con 20 lámparas de Poulsen (modelo AJ Royal) de las 1.000 euros unidad para el cocktail de bodas de pueblo, y otra sensación de dinero público tirado por la borda, una expresión muy adecuada para este trasatlántico. Huelga decir que todo se ha pagado con deuda.

Ávila ha vuelto a perder el tren del progreso y se ha quedado con un edificio con la misma utilidad que las murallas, cuando la frontera (en este caso, económica) ya se ha movido a otra parte.

Y así, en toda España.

jueves, 21 de junio de 2012

¿Quien asesora al Rey? ¿Por qué lo hace tan mal?

The Rock will stand forever
No acaban los dislates, no. Ayer mismo el Rey de España Juan Carlos I cometió otra de la innumerable serie de torpezas que han caracterizado esta última parte de su reinado representativo, unas torpezas que no pueden ser únicamente atribuidas a su libre albedrío, y que ya apuntan directamente a una operación interesada en su contra.

Una más en una larga lista, donde la más recordada al margen de las de origen militar fue la del pontevedrés Mario Conde. No es posible tanta torpeza en la primera institución del Estado, la que da continuidad histórica a este país -incluso aunque haya cambiado de dinastía, vale- y que ejerce sus funciones con bastante eficacia.

Vean si no la pésima gestión del llamado caso Urdangarín -una más de las múltiples piezas del caso Palma Arena, a su vez una más de los múltiples casos de corrupción en Baleares, la que debía ser la CC.AA más rica de España es de las que más flirtea con la quiebra-, donde por intentar dar más protagonismo al Rey se acabó confundiendo la figura del yerno con la del Monarca. Fue una buena muestra de lo que se venía encima.

El lamentable discurso de Navidad, donde la reacción de cualquier ciudadano medio fue acotar las palabras del Rey con varios insultos, ante la lamentable redacción del mensaje -no vamos a entrar en la dicción, que ya son treinta años-, como si este no hubiese pasado los filtros oportunos, ni siquiera el final del propio Jefe del Estado.

"Junto a la crisis económica, me preocupa también enormemente la desconfianza que parece estar extendiéndose en algunos sectores de la opinión pública respecto a la credibilidad y prestigio de algunas de nuestras instituciones. Necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos.Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar".

¿Por qué dijo esto el Rey? Porque por primera vez en la historia de la actual democracia la Monarquía que representa suspendía en la encuesta periódica que el Centro de Investigaciones Sociológicas realiza. Vivimos  en la dictadura de los sociólogos, esos que asesoran a políticos como Zapatero para que haga tal o cual guiño a mujeres o gays, o a Rajoy, en manos de Arriola -sociólogo- y que nombra ministro de Educación y Cultura (uno de los más visibles) a un inteligentísimo catedrático ¿de qué? Lo han adivinado: de sociología.

Suspende la Monarquía en la encuesta del CIS, y el Rey empieza a decir esas tonterías, desgranándolas una a una: "cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o a la ética, es natural que la sociedad reaccione (...) Afortunadamente vivimos en un Estado de derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La Justicia es igual para todos".

¡Y eso lo dice alguien que, según nuestro ordenamiento jurídico, es "irresponsable" ante la Ley! La figura jurídica, ideada para que el Rey nunca pudiese ser encausado, se ha revelado muy útil en el desempeño de sus funciones, aunque la mayor parte de la ciudadanía no lo entienda ni lo quiera entender, pero tampoco hace falta que lo restriegue a la cara con un "la Justicia es igual para todos".

Primer error, y muy grave. El segundo vino con el famoso viaje de caza a Botswana, que directamente hay que calificar de conspiración contra el Rey. Y si no les gusta el Rey por los motivos que sean, conspiración contra la primera institución del Estado. Y si no les gusta el Estado, hagánselo mirar, que eso de la acracia siempre ha tenido nombre de enfermedad.

Vamos a ver: ¿es que nadie se ha dado cuenta de la fenomenal concatenación de casualidades que confluyeron en el famoso incidente? Como sabrán, el Rey se fue de caza en un viaje privado a Botswana, una actividad que le pirra y a la que ha dedicado grandes recursos de tiempo y empeño a lo largo de su vida. El Rey, acostumbrado a no hacer nada a nivel organizativo -igual que los políticos, por eso hay redes como la Gürtel, de conseguidores/organizadores/facilitadores- fue en la fecha que le indicaron sus espléndidos amigos, que le invitaron a título de gratis total, como se indicó para apaciguar la tormenta.

¿Por qué esa fecha? Casualmente, y digo casualmente con la misma gracia que antes, supimos del viaje privado del Rey porque sufrió un accidente y tuvo que informar a la ciudadanía, visto que antes no había informado al resto de las instituciones del Estado. Casualmente, eso se produjo el mismísimo día de la celebración del aniversario de la proclamación II República, ese periodo histórico extremadamente denso que muchos han mitificado como una especie de Valhalla.

Es un día en que los republicanos, inarticulados como fuerza política por la misma inconsistencia que caracteriza su ideario, adquieren cierta visibilidad en los reductos que tienen (twitter) y cantan sus proclamas de un futuro que llegará mañana sí o sí (igual que el comunismo), aunque algunos de los creyentes en esta fatua esperanza hayan muerto. De viejos.

¡Menudo regalo! ¡365 días que tiene el año y se tiene que conocer la noticia del accidente del Rey precisamente ese! ¡Vaya puntería con el elefante y el calendario! Al parecer, la fecha fue escogida porque coincidía con la Pascua ortodoxa, la religión de la familia de la Reina consorte y griega que tiene España, que se había desplazado a su lugar de origen, pero también coincidía con el famoso -para algunos- 14 de abril.

La noticia se conoció por la mañana -estaba escuchando a Montserrat Domínguez en la SER, y la buena periodista a la que han condenado a un reducto igual que a Gabilondo, se indignó bastante, la reacción que esperaban los urdidores en el conjunto de la ciudadanía-, con un detalle muy, muy significativo para los familiarizados con las tramas arribistas que ha habido recientemente en la Historia de España: no se comunicó hasta que el Rey hubo aterrizado en España en el avión medicalizado que fue a recogerle al África sur.

Parece que todavía hay alguien que vela por el Rey en la Casa Real o su entorno; o quizás fue el propio monarca. No me quiero imaginar la situación de interinidad que se podría producir con la que está cayendo en caso de que el Rey quedase incapacitado, o algo aún peor, en un viaje privado a un país de pandereta para cazar elefantes. No se sabe como se cayó, pero si se sabe que salió de la operación de cadera como si nada. Y pidiendo perdón, como si tuviese que rendir cuentas de su vida privada o de a lo que dedica su ocio. Es el efecto "Sálvame" en la sociedad, o el de los sociólogos urdidores, siempre tan próximos a lo que supuestamente quiere la ciudadanía.

Afortunadamente, esa más que posible situación de interinidad se salvó anunciando el accidente cuando ya estaba en suelo español; sin embargo, la erosión gravísima de la figura del Rey y la importante función que desempeña en la vida política española ha surtido el efecto deseado. Sinceramente, ¿no había nadie en la Casa Real que hubiese evitado que una empresa de safaris pusiese fotos del Rey en Internet? ¿Por qué da la sensación de que hay un topo dentro de la Casa Real que va filtrando noticias y fotos de amantes, desaveniencias y aconseja hacer un vídeo humillante de disculpas? ¿Dónde ha quedado la tradicional discrección? ¿Hay alguien que haga bien su trabajo en esa institución tan sensible?

Ojo, que el contexto es de órdago: con una crisis económica que contaremos a nuestros nietos -y con deudas que todavía pagaremos por entonces, se lo aseguro-, con un Estado autonómico cuestionado aprovechando el caballo del ahorro económico, con un País Vasco que va hacia la independencia ahora que va descubrir los logros de la vía política, y con una ciudadanía aletargada esperando el siguiente golpe, parece que la figura del Rey se puede zarandear mejor que nunca. Hay alguien o algunos que lo están haciendo, y a saber con qué oscuros fines.

Y aquí llegamos a lo de ayer. Desde que el Partido Popular subió al poder está azuzando el tema de Gibraltar, territorio ubicado en la Península Ibérica de plena soberanía británica, porque para eso se entregó en un tratado internacional vigente. Como si volviesemos a los tiempos de Castiella, tan inspiradores para el conjunto del Gobierno.

Al parecer, los gibraltareños están hostigando a los pescadores de Algeciras, que no pueden faenar por sus aguas. Hablan de "400 o 500 familias" en riesgo, cuando dudo que haya tanta gente que trabaje en ese polo de industrialización del franquismo, que al menos tuvo el acierto de poner un puerto de categoría en el Estrecho de Gibraltar, algo que nadie se había planteado antes.

Tras varios rifirrafes que no pasarían de un breve en un periódico, ayer el Rey visitó Algeciras ¡vestido con el uniforme de Capitán Mayor de los ejércitos de España! ¡Y se fotografió mirando a Gibraltar! O esta completamente desquiciado -un poco gagá si que está, como se ve en su reproches a la prensa- o está francamente mal asesorado y sin rumbo.

¿A qué viene ese gesto? No recuerdo que hiciese lo mismo con Perejil -que también hubiese sido de chiste-, ni que lo haya hecho en ninguna actividad fuera de las propias de su Alto Mando del ejército y en funciones representativas. También en el 23-F, claro, porque era un colega que hablaba a los colegas, ya me entienden.

Según la Casa Real, responsable inmediato de este dislate -aunque no último, que se guarda en las penumbras-, oficialmente el Rey estuvo ayer visitando el patrullero oceánico "Rio Segura" -la mayor embarcación de la Guardia Civil, que lucha schumpeterianamente con la Policía por esas competencias- y el Centro de Vigilancia Costera de la zona -llega la temporada de pateras, no les extrañe que la propaganda oficial vuelve a activar el tema-, pero no dice nada de lo de Gibraltar.

Sin embargo, ahí están las fotos. Y la falta de oportunidad y el más mínimo tacto, claro. El patrullero de alta mar -impropio de la Guardia Civil- lleva tiempo operando, y el centro de Vigilancia mucho más. ¿Por qué ahora? Por mucho que quieran disimular ("ya estaba previsto desde enero", dice el sucesor de Roldán, con méritos semejantes), han azuzado al Rey en este nuevo circo, donde incluso se entrevistó -vestido de jefe de la FF.AA- con los pescadores.  ¡Toma ya!

A saber en qué acaba esto, pero viendo esa foto completamente desquiciante sólo cabe esperar que vaya a peor.

(Añadido posterior) A las tres semanas de escribir esto reparé en otra "curiosa coincidencia" de esta campaña de desprestigio del Rey y la institución que encabeza. El pasado 28 de diciembre, en plenas vacaciones de Navidad y cuando más gente "comenta" cosas de este tipo, se publicó por primera vez el sueldo oficial de Juan Carlos I en calidad de Jefe del Estado. Aquí la discusión no es si cobra mucho o poco, porque el dato se publica para que todos pensemos que es "mucho". Y para reforzar esta opinión inducida y condicionada, ese mismo día del 28 de diciembre pasado se publicó casualmente otro importante dato sobre sueldos.

Ya ven, lo dicho antes: el año tiene 365 días y en el mismo día salen esos dos datos para que la gente los correlacione, en perjuicio del Rey. ¿Cúal es el otro dato? Nada menos que el del salario mínimo interprofesional, que se congela para 2013.  Después de treinta y muchos años de no saber el sueldo del Rey, lo publican el mismo día que el de la congelación del salario mínimo. Pobre Juan Carlos, le están moviendo la silla -a él y su institución- y todavía no se ha dado cuenta.
***
De la redacción de Cinco Días llega este artículo indecente. Afirma que, como apenas hay 20.000 sentencias judiciales al año sobre impagos de arrendamientos urbanos, la cosa no es para tanto...el problema es que en el mismo artículo, y de entrada, la poco perspicaz redactora afirma que la mayor parte de los alquileres no están legalizados....de ahí que no se recurra a la vía judicial, lumbreras.
***
Estas son las condiciones laborales que ofrece el Huffington Post a los colaboradores españoles: da mucho prestigio escribir ahí. Por eso tienes que hacerlo gratis. La publicidad (y el pago a los blogueros famosetes) ya lo hacen ellos solitos.
***
"A final de año, cuando hay superavit, se piden facturas para cubrir el presupuesto" Una frase que revela el descontrol con las cuentas públicas que ha habido en este país, al margen de la corrupción.

viernes, 24 de febrero de 2012

What happens in Vegas stays in Vegas

Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas. Este principio, todo un leiv motiv en EE.UU, parece que dentro de poco tendrá acomodo en España, país muy dado a refranes y que, sin lugar a dudas,  hará buen uso de lo que significa la frase.

Como ya les habrá llegado por su medio de propaganda habitual, el gran empresario del juego Sheldom Adelson, que tiene nombre de personaje de Dickens, quiere poner plaza europea a su exitosa franquicia del juego que empezó en Las Vegas con el Venetian.

El empresario, que ya ha tenido dos experiencias extranjeras y exitosas en Macao y Singapur, pretende hacer lo mismo en nuestro país. Sin embargo, los dos diminutos ex-establecimientos coloniales en Asia no son comparables a España, a pesar de que contemos con nuestras pequeñas colonias (Gibraltar, Rota, Andorra, Mallorca) dentro de las fronteras naturales.

De hecho, la propia expansión de Las Vegas a mediados del siglo XX -a principios de siglo era una parada de diligencias con cuatro casamatas- se realiza en un Estado diferente (pero colindante) con California, de donde vendrían todos sus visitantes en los primeros años. Nadie quería un centro de juego en su demarcación, y se instaló ahí para dar posibilidad de desarrollo a un Estado como Nevada, con todas las condiciones climáticas y ambientales para ser siempre pobre. De ahí que ahora mismo las reservas indias también cuenten con sus casinos, y Atlantic City en la costa este.

¿Ven la geografía de los megacasinos? Plazas fuertes (Campione d´Italia, un condado de Treviño italiano en Suiza)  o lugares aislados. Estados diminutos (añadan Mónaco a la lista) o fallidos. Jamás en toda la vida el mundo del juego ha tenido la oportunidad de desarrollar un macroproyecto como el que se baraja para España en las inmediaciones de una gran ciudad, sea esta Barcelona o Madrid, puesto que ambas están en la puja por llevarse este jackpot.

¿Y por qué ha sido así? Pues hay condiciones físicas y de otra índole que condicionan, pero especialmente por la regulación. El juego, como otro tipo de adicciones, siempre ha sido objeto de control por el Estado, que a su vez se nutre de los fortísimos impuestos que recaen, de manera muy justa, en esta actividad: alguien que destina dinero al juego es porque le sobra. También porque es un adicto y no controla sus impulsos, pero esa es otra historia sobre la nunca reparan.

También influye, claro, que con el juego vienen asociadas otro tipo de cosas muy feas, de esas de las que Hollywood hace películas de promoción de Las Vegas (hay de todo, desde Scorsesse hasta Sodenbergh, pasando por una comedia publicidad descarada con Cameron Díaz y Ashton Kutcher o Resacón en Las Vegas), donde prima la Mafia, la organización que impulso la ciudad de Nevada a partir de los cuarenta.

A quien le guste este enfoque de la historia, desde el punto de vista arquitectónico y social, les recomiendo el delicioso libro de Simón Marchán-Fiz Resplandor Pop y simulación postmoderna, una joya dentro del panorama editorial español, y que sigue la línea de Venturi y Adams. No deja de ser absolutamente fascinante lo logrado en apenas un siglo: de cuatro casas a dos millones de habitantes. Y todo por el juego.

Lo que admiro de Las Vegas lo admiro en EE.UU, pero no me gustaría en mi país. What happened in Las Vegas should remain in Las Vegas. Aquí lo que se está jugando es plantar una ciudad del juego al lado de una de las dos mayores ciudades de nuestro país, ese mismo que quería cambiar el modelo productivo. ¿Qué trae un macroconjunto de casinos? Precariedad y continuidad con el mismo modelo, si no peor.

Evidentemente, Sheldon Adelson ha visto la oportunidad de su vida: poder plantar su negocio no en establecimientos cuarteleros del siglo XIX, sino en un país con un nivel de desarrollo muy alto bajo los estándares mundiales. Si, también Singapur lo es, pero ya me entienden: no es comparable una isla-península de pocos millones con lo que es la costa y el lugar de destino de los europeos: la California de Europa.

La oportunidad se presenta pocas veces en la vida: se requiere un Estado en bancarrota, puesto contra las cuerdas y con cierta creencia hacia las soluciones milagreras. Así está España hoy por hoy, y seguramente también Grecia y Portugal, pero no tienen el peso específico de Madrid o Barcelona, con sus áreas metropolitanas de más de cinco millones de personas. Con sus aeropuertos internacionales de gran capacidad. Con todo ya hecho, o susceptible de hacerse para acoger al amigo americano (¡Berlanga, qué grande y visionario fuiste!)

La repelente presidenta regional de Madrid, Esperanza Aguirre, no ha dudado en decir -aunque después lo ha matizado: es que ella es muy liberal- que "si hay que hacer cualquier modificación legal que esté dentro de mis principios, se hará" para que el señor Adelson se sienta a gusto y deje sus millones aquí. Por cierto, nunca serán tantos millones como los que se va a llevar, o los que les vamos a dar de gratis. Artur Mas, un poco más comedido, también está dispuesto a cosas similares. Afortunadamente, sus competencias se limitan a lo regional, pero el proyecto ya está en manos estatales, igual de ávidas de poder presentar al electorado el enésimo timo, una especie de Juegos Olímpicos del Juego, si me permiten el juego de palabras.

Desde el 26 de junio de 2011 el Gobierno central saliente y el que acaba de entrar conoce lo que exige Sheldom Adelson, lo que se suele exigir a un país colonial cuando se pone una plantación de bananas o de caña de azúcar. No ha parecido importarles, porque todo sigue adelante, inflado con cifras propias de la propaganda comunista: inversión directa en diez años de hasta 18.800 millones de euros (¡pero si sólo va a construir edificios, y ese es el precio de tres T-4 en Barajas!) y creación de ¡164.000 empleos directos y 97.000 indirectos!, cuando si existiese algo de periodismo crítico en este país dirían que esa cifra no la consigue ni la creación de una nueva tecnología alfa (tipo Internet o en su momento la siderurgia), cuanto menos un conjunto de casinos.

¡Qué vergüenza!

Es para indignarse, se lo aseguro. Para conseguir esa cifra inventada, Adelson pide reformar el Estatuto de Trabajadores, la Ley de Extranjería (para traer trabajadores de fuera de Europa, los especializados en casinos se supone), dos años de exención en la cuota patronal a la Seguridad Social (y otros tres al 50%) y hacer un Máster en Gestión y Administración de Empresas del Juego, algo a lo que seguro que se apuntan las numerosas universidades privadas de Madrid o Barcelona, cuando no las públicas.

También pide (el anterior enlace es muy completo) auténticas claudicaciones como cesión de suelo público, "expropiaciones de suelo que ya está en manos privadas" (¿por qué? ¿por equipamiento de interés general?) , exclusividad de negocio durante 10 años (Aguirre, ¿dónde está tu liberalismo?), marco regulatorio especial de ¡30 años!, licencias sin concurso, cambiar la ley de blanqueo de capitales (hasta 2.000 euros todo legal), vacaciones fiscales, bonificación en el impuesto de transmisiones patrimoniales, permitir fumar en sus casinos, etc...si, crear un virreinato al lado de una de las dos mayores urbes de España. Esto no es como Macao o Singapur; es peor, mucho peor.

Claro, a pesar de la "inversión directa de hasta 18.800 millones de euros", también pide líneas de AVE, metro, autopistas, trenes...¡toma ya con la inversión!. Y eso es lo que hemos sabido: a saber como estarán llevando las negociaciones entre bambalinas. Adelson ya ha dicho que el país será España (¡ojalá la UE nos salve de esto!) y que la decisión la tomará antes de julio.

Madrid parece la mejor posicionada, aunque a Adams le gusta más Barcelona. En Madrid, encantados. Ahí que posaron con los mismos colores alcaldesa y presidenta hablando de la gran oportunidad que "empezará con un casino" y, a medida que vaya creciendo, acabará, como en los cuentos de Grimm "con seis casinos, doce hoteles de 36.000 plazas, tres campos de golf, nueve teatros, un recinto para ¡15.000 personas"....

Ya lo ha dicho Botella, que está en la alcaldía de Madrid por su valía y no por ser la esposa de Aznar, "es esos 200.000 puestos de trabajo los que nos deben invitar a movernos", refrendada por Aguirre: "es un rayo de luz en estos momentos de oscuridad". Ella, tan anglosajona para lo que le interesa, ha puesto como ejemplo de interveciones legales semejantes los Docklands de Londres.

El puerto de Londres alcanzó su mayor expansión poco después de la II G.M, y desde entonces decayó con la pérdida del imperio y de la propia situación de Reino Unido en el mundo. Decenas de kms. de muelles y atraques quedaron en desuso, y lo mismo en Glasgow, Liverpool, Newcastle y todas las ciudades portuarias e industriales del país. A principios de los ochenta, la zona conocida como la Isla de los Perros (una mínima parte de las Docklands) se erigió como un experimento donde se permitió edificar en altura (un horror para el gusto británico), surgiendo Canary Warf (250 metros de altura), un metro en superficie, sector terciario y demás, con sonoros fracasos como la Cúpula del Milenio de Rogers. Se instalaron bancos y aseguradoras, no casinos. La zona dista mucho de ser un éxito, pero ha funcionado.

Aguirre, como en tantas otras ocasiones, habla de oídas. Las Docklands no son un ejemplo válido, por lo mismo que Madrid no es Londres. Que hable de lo que hicieron en Glasgow, con los mismos planteamientos y saliendo del mismo lugar, y lo que hay ahora: nada, un par de museos, un centro de congresos y la sede de la BBC para Escocia. En 30 kms. de muelles hay 2 kms. ocupados. La regulación legal especial no siempre sirve.

Encima, en este país que nos ha tocado, se plantea para poner casinos, una industria con mucho i+d asociado, mucho progreso y que define un país y una región. ¡Cómo si no supiesen perfectamente lo que viene asociado con el casino y el juego! Y lo van a hacer, les da igual. Lo que pasa en Madrid se queda en Madrid. Manejan todo como si fuese una finca privada de su propiedad. Quizás lo sea. Van a hacer todo lo posible porque lo sea. Y quedará en Madrid.
***
La España de la crisis. Lo mejor son los colores de las letras.
***
Una magnífica noticia económica. Y cuando acabe el proceso de rebaja de salarios en la que estamos metidos para mejorar nuestra competitividad, será aún mejor. Es la única salida cuando se ha perdido la batalla de la productividad.
***
Una pesadilla económica. ¿Por qué las protegidas evolucionan de tal modo que pueden llegar a ser más caras que las libres? Eso es lo que no responde el artículo, porque la respuesta se basa precisamente en que son protegidas y, por tanto, ajenas al devenir del mercado. Relacionado con esto, en este artículo se refleja mi opinión de una manera en la que raras veces me he sentido tan identificado.
***
El Benidorn del norte. Que desde 1979 todos sus PGU hayan sido tumbados por los tribunales da buena cuenta del nivel de corrupción de este encantador municipio. Que Rubalcaba veranee desde entonces por ahí también.
***
Un artículo bastante decente (y bien escrito) sobre algunos aspectos inmobiliarios. Y este lo complementa.
***
En el fondo, esta noticia humaniza a alguien tan inhumano como Erik Honecker.
***
Una de las claves de por qué no hay salida a la crisis. Por cierto, por fin se empieza a hablar un poco claramente de estos asuntos y no a brochazos gruesos.

lunes, 16 de enero de 2012

Se va el caimán

El mejor animalillo político de Peridis
Desconfíen de los análisis que vayan a leer por ahí sobre la reciente muerte de Fraga, cuyos mayores hitos políticos verán también reflejados en una cuidadosa mezcla entre anécdotas chuscas y años señeros. Esta misma mañana he escuchado que su mayor mérito se encuentra en la Transición, un mérito atribuible casi por automatismo a cualquier jerarca del franquismo, y cuya razón última se encuentra en el propio concepto que nos han machacado de la Transición.

Lo de Fraga y este país es de verlo y no creerlo. Quizás la mayor prueba es que un personaje tan conocido y tan importante en la configuración de la actual democracia española no tiene ni una mísera biografía que no pase por ser una hagiografía (las hay con fotos y todo) laudatoria sobre la figura, que en algunos momentos de su vida llegó a cultivar el culto a la personalidad -el fraguismo- sin ningún tapujo.

Lo que sigue es un pequeño resumen de la vida de Fraga, así como lo veo yo, sin perder de vista que alguien que sobrevive tanto tiempo y en tantos regimenes distintos es porque tiene una habilidad política innata, la misma que caracteriza su acción: el resistir, el inmovilismo, lo gris. La pregunta vital a la que hay que responder en una persona que ha tenido esas cotas de responsabilidad en esos momentos es muy sencilla: ¿habría sido diferente España sin Fraga? Sí, y mucho mejor.

Hijo del que sería alcalde de Villalba (Lugo interior: riánse de la España secular) durante la Dictadura de Primo de Rivera, Fraga nació poco antes de esta, en la lejana fecha de 1922. Con el turnismo, vamos. Probablemente no fuese consciente de esto, pero es algo que modela su manera de concebir la política y con la que edificó su mayor legado, que le transciende en gran medida.

Fue número uno de sus múltiples promociones a cargos públicos, estableciendo una norma que ha continuado el partido que formó, integrado en sus partes más altas por gente con los mismos méritos, en una especie de meritocracia burocrática que haría estremecer a Schumpeter o a Orwell. Lo primero, el Estado, y ahí dedicó gran parte de su obra en su pasó por el mundo académico.

En su rápido ascenso dentro de la estructura del franquismo, el joven e hiperactivo Fraga pasó por sitios tan dispares como el Instituto de Cultura Hispánica (un intento neoimperial hacia Iberoamérica, muy del gusto de Falange y del primer franquismo, pero cuyo hálito llega hasta el Cervantes actual) y el Instituto de Estudios Políticos, actual CEPC, que era el think tank de la época. De ahí salían importantes mamotetros destinados a justificar la dictadura, lo órganico, el partido único y el Sindicato Vertical, al mismo tiempo que se acogía a Carl Schmitt para que orientase un poco con su clarividencia a lo que iba surgiendo.

Con 40 años y en 1962 pasa a ser Ministro de Información y Turismo hasta 1969. A él corresponde la idea de los teleclubs, que era poner una tele en cada pueblo para que pudiesen tragar la propaganda del régimen , consistente en niños prodigios, charadas y nada de información relevante. Hoy leerán lo de la Ley de Prensa e Imprenta de 1966, que continúo la censura militar vigente desde 1939 dándole una pátina de libertad: básicamente consiste en que el primer artículo garantiza la libertad de información y el segundo la deroga, aunque permitió abrir resquicios por los que se colaron los no adictos al régimen. En Turismo convirtió a España en la costa de Europa, creó la red de Paradores Nacionales -aunque ya había un intento anterior- y se vendía a sí mismo como joven y reformador, incluyendo el mitificado y casposo baño en Palomares. Hacía propaganda y turismo, especialmente de el mismo.

En 1969 cayó en desgracia tras haber intentado poner una zancadilla a los opusdeistas con el Caso MATESA, que por sí sólo explica todavía hoy tantas cosas de este país, y se fue de Embajador a Londres. Hay unas fotos tremendas donde se deja retratar con bombín y tuxedo, de tan simpático y aperturista que era. La propaganda llegará a un momento en que nos venderán que estuvo "exiliado" en Londres, ya lo verán, de tan demócrata que era.

No duró mucho ahí, pero la imagen de Fraga viviendo el swinging London de los sesenta, o paseando por Carnaby Street inquieta a cualquiera. ¿Se imaginan un encuentro entre Fraga y Twiggy? Tremendo, aunque hay equivalentes con Joselito y Marisol. Volvió a España rápidamente, porque el hecho biológico estaba rondando y había que tener posiciones en plaza. En los años entre 1970 y 1975 está el Fraga más poliédrico, alternando la empresa privada (llegó a tener acciones de la empresa que acabaría fundando El País, que en su origen se concibió como órgano de alabanza hacia su persona, pero cuando se desvinculó acabó siendo una cosa muy diferente), sus múltiples iniciativas políticas y el enconado esfuerzo de asomar la cabeza donde fuese y como fuese: si repasan las revistas de corazón de la época es muy habitual verlo.

Muerto su paisano Franco y hechos los respectivos honores, Fraga es nombrado Vicepresidente y Ministro de Gobernación (de los grises) por Arias Navarro, el chacalito de Málaga. Imaginénse: se ha muerto el dictador y hay un Ministro al que le gusta la autoridad, la notoriedad y los flashes dispuesto a promocionarse entre su electorado natural. Resultado: varios muertos en represiones de huelgas y manifestaciones, aunque no todo el mérito es de Fraga, que no estaba dando a la porra o al gatillo. La Policía era la que era, y no hay duda de que se ordenó mano dura, pero tampoco disparos a la barriga al modo Casas Viejas.

La pérdida de confianza del Rey en Arias Navarro y el nombramiento de Suárez sacan a Fraga del Gobierno, por lo que ya se puede dedicar plenamente a lo suyo: promocionarse. Funda Alianza Popular (su énesima marca política de la época) tras el verano del 1976, y concurre a las elecciones de junio de 1977 con nada menos que otros siete exministros del franquismo. Con esa tropa, inútil hablar de propósitos o ideologías. Eso sí, era un demócrata e  hizo mucho en la Transición, como si duda dirán en El Parte de hoy.

La apuesta de Fraga fue un fracaso rotundo, y así sería siempre: menos del 10% de los votos y 16 diputados, y con el mismo sistema electoral de ahora. Estaba claro que los españoles se equivocaban al no apostar por un político honesto, íntegro, nada cabezón y nada arrogante. En 1979 Fraga les dió una nueva oportunidad y los españolitos, que ya se sabe que no se pueden gobernar por sí solos, el 6% de los votos y 10 diputados a su nuevo invento político, a pesar de que se vendía como el autor único de la neonata Constitución.

En el famoso 23-F el apuesto gallego era de los que no sabían nada: vamos, el líder de la derecha no sabía nada de un intento golpista militar y decimonónico que pretendía poner un Gobierno de paja liderado por un paisano. Aún así, fue de los que se tiró cuerpo a tierra con el primer tiroteo (al techo), al revés que Suárez, Carrillo y Gutiérrez Mellado, los únicos que estuvieron a la altura de las circunstancias.

Con los socialistas en el poder lanzaba furibundos ataques desde la tribuna de oradores del Congreso, incluyendo unos muy divertidos apoyando la guerra sucia contra ETA, que seguramente ya hayan sido borrados de las actas. En 1986, con una soberana derrota a pesar de la reconversión industrial, a Fraga le hicieron ver (bueno, ya se lo habían hecho ver en esas elecciones, presentando aquel efímero partido de derecha rancia que fue el encabezado por Roca) que no valía como cabeza de lista de un partido de derechas por su tremendo pasado, pero el se resistía a creerlo.

Así fue: primero promocionó a Herrero de Minón, a Tocino, después a Hernández Mancha, a Gallardón y por último a Aznar, un poco a regañadientes. De este época data su mayor legado político, ese que le transciende y le supera: la unidad de la derecha en España, único país de Europa donde sucede algo así. Fraga siempre lo había intentando, y de hecho su acción política durante la Transición se basa en eso, lástima que la UCD le minase el caladero de votos, por muy centrista que quisiera pasar.

Con su ansia de figurar, encabeza la candidatura de Alianza Popular a las primeras elecciones al Parlamento Europeo que se efectuan en España, las de 1987: tampoco ganó, claro, pero apareció en todos los carteles electorales. De esa época también es muy meritorio los dos escaños de Ruiz-Mateos. En 1989, para ganar por fin en algo y dejando a Aznar al frente de AP, se presenta a las elecciones a la Xunta de Galicia, hablando en gallego y adoptando un discurso regionalista (ese es el término querido, y no autonómico) con mucha gaita, folklore pobre y axuda do Apostol.

Gana, cómo no. En su tierra Fraga es un mito, como la vaca y el coche. Ahí se queda 15 años con sucesivas mayorías absolutas, mientras la región seguía siendo de las más pobres de Europa (por debajo del 75% de la renta media europea) y todos los medios comprados y ensalzando su figura. Todavía en 2004, y ya completamente gagá (el término lo utilizó su paisano Rajoy para definirlo) se publicaba un publireportaje en la Voz donde se volvía a insistir en ese mito que rodea a las personas autoritarias o que venden imagen de que mandan: que nunca duerme, que aprovecha los viajes en coche para una siestecita como mucho.

Hablar del horror construido en Compostela bajo la palabra "cultura", la revitalización del Camino de Santiago, el recinto ferial de Silleda o el Prestige daría para mucho, pero es ya un Fraga crepuscular, al que invitan a Madrid para ponerlo como un jarrón chino en los Congresos Nacionales del Partido Único de la derecha que el ideó -y que le salió bien, por una vez en la vida-, una especie de Di Stefano al que hay que aguantar sus salidas de tono. Con su ánimo de aferrarse al poder, fue propuesto senador por su CC.AA y ahí estuvo hasta hace nada, porque las recientes elecciones del 20-N fueron las primeras en las que se quedó sin ningún cargo.

Gris, inmovilista, escasamente creativo (ideó el sistema político español esperando un turnismo, y también lo logró), con un pasado increíble (¿se imaginan a un Ministro de una dictadura dando lecciones en una democracia en otro país que no fuese España?), el mejor epitafío y realidad no puede ser otro que este: tras 50 años en el poder, nadie se ha atrevido a escribir una biografía digna de tal nombre sobre mí.
***
Pasa esto mismo en el País Vasco y sería una de las primeras noticias a nivel nacional. Como pasa, y pasa frecuentemente, en otra región folklórica, no pasa nada.
***
Según el Ministro de Economía De Guindos, muy bien retratado en la entrevista, la burbuja inmobiliaria comenzó en España en 2004. Antes no, que para eso gobernaban los suyos y el formaba parte del equipo. Hace falta ser caradura.