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sábado, 4 de junio de 2011

¡Quieren una ley mordaza disfrazada bajo Igualdad de Trato!

El gran Mauro Entrialgo,siempre agudo y conciso
Es un tema especialmente desagradable porque lo enarbolan el mismo tipo de gentuza que cree que con la norma antitabaco le cercenan sus derechos, que descargan libremente lo que les da la gana de Internet es un derecho adquirido y que el "gratis total" que funciona con todo lo público en este país es un derecho irrenunciable, cuando no es ni lo primero ni lo segundo.

El Gobierno con diez meses de vida a la vista está ultimando una Ley sobre Igualdad de Trato, que como el título sugiere "pretende el establecimiento de un marco legal adecuado para la prevención, atención y eliminación de todas las formas de discriminación, el impulso de la aplicación transversal de la igualdad de trato en la formulación, ejecución y evaluación de las políticas públicas, la coordinación entre
las diferentes Administraciones públicas y la colaboración entre las mismas, los agentes sociales y la sociedad civil organizada, todo ello para favorecer la corresponsabilidad social ante la discriminación".

En este sentido, es una Ley muy consecuente con los ocho años de Gobierno socialista de Jose Luis Rodríguez Zapatero, y tampoco puede sorprender a mucha gente. Sorprende, sin embargo, a esa gente que se aglutina genéricamente bajo la denominación de "la gente de Internet" cuando en el telediario tienen que sacar un vídeo gracioso, o los grupos que se crean en Facebook cuando pasa alguna novedad, la misma a los que la pésima Ministra González-Sinde no consultó en los pasos previos a la aprobación de la Ley conocida con su nombre, como si fuese una senadora de EE.UU y no una pobre señora hija de un director de cine de baja calidad, y ella misma una guionista de cine de aún más pésima calidad.

En aquella ocasión la Ministra de la Cultura protagonizó lo que uno de los invitados calificó de la "cena del miedo". A mí, sinceramente, me parecían de miedo todos los comensales, y no sólo la Ministra. La idea también era terrorífica: formar un pool de supuestos personajes influyentes en la cultura para pulsar su opinión de cara a la aprobación de la Ley Sinde, esa por la que al parecer se van a cercenar las libertades individuales porque no te vas a poder bajar una puta mierda de serie americana de 60 horas (¿pero realmente a alguien interesa lo de Baltimore? ¿Quien tiene tanto tiempo libre?) o las obras completas de Bach, si alguien desease esto y tuviese un tera libre en su última compra de equipos de almacenaje de cultura empaquetada digitalmente. Ya sabrán de que les hablo.

Con posterioridad, Álex de la Iglesia se entrevistó con los llamados "cibernautas", o al menos algunos de los más representativos. Era algo más lógico, pero acabó perdiendo la partida, y también los Goya. Ganará la batalla a largo plazo ("Internet no es el futuro, es el presente": parece mentira que se tenga que decir eso. La Academia del Cine no es muy diferente de la de Historia), y también ha ganado la batalla del sentido común. Eso sí, que nadie piense que allí en la Internet hay una inteligencia colectiva o algo así. Fíjense si no en el colectivo Anonymous, que escoje una careta de un cómic en donde el protagonista hace saltar el Parlamento británico, una acción realmente elogiable y que merece, al parecer, incluso la emulación por medio de caretas de payaso.

¡Que nos quitan nuestra descargas gratuitas! ¡Que nos quitan nuestro derecho a fumar en donde nos sale de la boquilla! ¡Que nos quitan nuestro derecho a vivir! ¡Dejádnos vivir!. Más o menos de esto van las reivindicaciones de esta gente, y la Ley sobre Igualdad de Trato parece que va a ser el nuevo caballo de batalla de estos celosos defensores de la libertad, especialmente la que empieza por uno mismo. Pero no se engañen: no son ningún Bentham ni ningún Locke. Simplemente ven enemigos donde no los hay.

Conviene señalar, antes de entrar en mayores análisis, que la Ley en cuestión es "una ley de garantías, que no pretende tanto reconocer nuevos derechos como garantizar los que ya existen". Ojo, aquí no es una Ley como la de Dependencia: reconoce y ampara derechos que ya existen, como cualquiera que no haya leído la Constitución Española de 1978 conoce. Simplemente promueve una tutela efectiva de los mismos.

¿Y cual ha sido la reacción de "la gente de Internet"? Vean este ejemplo carismático, que es el mismo por donde yo he tenido acceso a este tema. El autor personaliza la Ley -esta visto que es tendencia, cualquier día llamamos a las leyes Helms-Burton- en la ministra Leire Pajín. Estoy seguro que si el impulsor hubiese sido Jaúregui o Chaves no hubiese sido lo mismo, pero ya saben que la joven política del PSOE es objeto de cualquier tipo de comentarios, desde los del alcalde de Valladolid -que ha vuelto a ganar, por supuesto- hasta los del vulgo más vulgar.

Es más, ya es una "Ley mordaza". ¿La Igualdad de trato es algo digno de mordaza? ¿Ese accesorio no es más lógico en una Ley de tenencia de animales? ¿Que quieren decir? Ah ya, la censura, ese peligro tan grave que cada vez que conviene, se azuza desde Internet, a saber con qué fin o viendo no se qué demonios. Una buena pista es lo que se escribe en este blog: "someter todos los ámbitos de la vida a los caprichos del gobierno", al que ya imagino con capucha negra y una cruz ardiendo tras un tribunal sumarísimo. La imagen no está escogida al azar: evidentemente, como casi siempre que sale a colación el término "censura", de su mano viene el término asociado "inquisición".

Y es que esta "gente de Internet" suele ser patética en sus argumentos, su argumentación y en su paranoia de ver enemigos donde no los hay.

El post es demencial y desquiciante, baste ver los ejemplos que utiliza. Sólo desde una interpretación muy torticera de la Ley -ahí tienen el anteproyecto, para que cada cual lo lea y piense si es tan ofensivo como parece ser- se podría aplicar de esa manera y, aunque es algo posible en virtud de qué juez toque, eso pasa prácticamente con cualquier Ley ya aprobada, e incluso con la propia Constitución. En caso de duda, recuerden: "una ley de garantías, que no pretende tanto reconocer nuevos derechos como garantizar los que ya existen".

Pues no. Parece, por el revuelo causado, que el PSOE -personaliza así, porque el infeliz de este blog dice "el gobierno" puede entrar en "todos los ámbitos de nuestra vida a capricho- ha dado una vuelta de tuerca más y camina directamente hacia la implantación de una Monarquía Parlamentaria Socialista donde sólo exista el Pravda. Son así: no el PSOE, claro, si no la gente que está en Internet y piensa que está al margen de todo.

Atentos, que esta es gorda: "esta ley considera discriminación casi cualquier decisión que podamos tomar en nuestros blogs, o en cualquier ámbito de nuestra vida social. No es algo hecho por capricho, de forma accidental o fruto de la casualidad. Antes bien, estamos ante una “ley comodín” con la que el poder político podrá perseguir y castigar a cualquier ciudadano cuando le dé la gana, por casi cualquier causa: una eficaz herramienta legal para reprimir al discrepante".

¿Se dan cuenta? ¡Y nosotros sin saberlo! ¡Se está cayendo el mundo, van a acabar con nuestras libertades, a mí me hicieron leer 1984 en el colegio, se perfectamente lo que pretenden! ¡No nos engañarán! ¡Bajo la Ley sobre Igualdad de Trato se esconde un siniestro plan para controlar el pensamiento y una "eficaz herramienta legal para reprimir al discrepante"! Nada menos, por otra parte.

Además, se creará un comisario político ad hoc "nombrado por el Gobierno por Real Decreto"? ¿Pero que pretenden? ¿Que lo nombre el Parlamento como si fuese el Defensor del Pueblo, que por otra parte no sirve para nada? Aquí hay otra posible lectura, muy compatible con la de esta gente que ve liberticidas por todas partes (¡que yo quiero fumar, coño! ¡Me voy al asador de Málaga, allí si que saben ser libres!), que es la creación de otro alto cargo en la administración: terrible, más chupópteros.

Tras pasar como un elefante sobre cosas como la carga de prueba o la censura -que la tendrá que hacer el proveedor, como por otra parte ya está recogido en otros ordenamientos anteriores a Internet- se termina con esta soflama: "Una ley mucho peor que la ley Sinde para la libertad de expresión". Con esta arenga ya se ha ganado la inquebrantable adhesión de todos los adictos al consumo compulsivo de contenidos gratuitos por Internet, esto es: el 99% de los internautas. Ahora bien, no se qué problemas hay con la libertad de expresión en la Ley Sinde. Seguramente quebranta el derecho a la información, porque no puedo descargar Star Trek en arameo, que lo necesito para el trabajo del máster.

Al grano y la conclusión: sólo desde una mente enferma y llena de agujeros se puede leer la Ley sobre Igualdad de Trato bajo esa óptica censora, en vez de celebrarla como algo necesario en un ámbito donde rije el "todo vale". O valía. A eso es a lo que tienen miedo.