lunes, 25 de febrero de 2008

¿Quien lo hará?

Hoy se disputa el esperado debate electoral entre los dos únicos candidatos con posibilidad de convertirse en presidente del Gobierno. Han pasado 15 años desde la última ocasión que el pueblo, soberano que consiente en que dos ciudadanos con sus mismos atributos y poderes le represente, tuvo la ocasión de poder ver un cara a cara. Las razones ya han sido explicadas: el PP consideró que perdió las elecciones de 1993 por el segundo debate, donde -esta vez sí- hubo una auténtica apisonadora socialista. Y no querían volver a pasar por la experiencia.

Las cosas han cambiado. Yo, a nivel personal, tengo miedo con el debate de hoy. No porque esté a favor o en contra de uno u otro, en absoluto, sino porque el candidato de la oposición, el que se quiere hacer con el poder, acude a la cita con todas las encuestas en contra. Y tratará de ganar en un día lo que ha ido perdiendo en cuatro años de legislatura en la oposición tirados a la basura, porque no hay que olvidar que tres de esos años han sido cebados con el monotema del 11-M, de tan triste recuerdo para cualquiera que sepa leer y escribir. Rajoy irá al ataque, para recuperar el ánimo de un partido que vió como el jueves su fichaje estrella caía estrellado, apisonado, ante unos de esos raros casos de españoles (Moneo, Indurain, Manuel Marín, por citar tres ámbitos diversos) que, teniendo todo para presumir, optan por la modestia, la calma y el buen hacer.

No es el caso de Rajoy, claro. En los ocho años del aznarato, el pontevedrés estuvo en cuatro ministerios diferentes una media de 1´5 años, con una gestión que se podría calificar de muy gallega: ni para arriba ni para abajo, como estaban. Educación, Interior y dedazo de Aznar tras su "brillante gestión de la crisis del Prestige". Después ha sido un espantajo, como corresponde a un político al que le entregan una mayoría absoluta y pasa a la oposición. Quizás no sea responsable directo de los motivos, pero desde luego no los ha atajado, al contrario: los ha alentado, dado cancha y para la historia quedará su alusión, el mismo día de la sentencia del 11-M, sobre los "autores intelectuales", una figura jurídica inexistente salvo en la gente que se ha educado con libros de doctrina política donde las conspiraciones judeo-masónicas (o la versión de izquierdas: el club Bildeberg) ocupaban un lugar prefente en la historia de la humanidad, al lado de la Revolución Francesa o la II Guerra Mundial.

¿Por qué Rajoy no puede abandonar su pasado? Porque no sabe a quien contentar. Es el problema de concentrar en una sola sigla política todo un espectro idelógico que, en todos nuestros países del entorno, se encuentra disgregado, como es de natural lógica. Y encima va a tener que ir al ataque. A mí, como ciudadano de a pie, me preocupa el descrédito a la política que hoy se barrunta. La ponzoña que va a salir a la luz. Porque Rajoy no lucha por conquistar nuevo electorado, sino por asentar el suyo. Y les tendrá que dar carnaza. Saldrán a la palestra Josu Ternera, el 11-M y los Gal, si me apuran, porque lo de la crisis económica (¡al 3´8%!) pasó a mejor vida hasta dos días antes de las elecciones, cuando salgan los datos de paro.

Ayer uno de esos payasos que trabajan en la Sexta (El follonero, les juro que era la primera vez que lo veía) arrancó de ZP y Rajoy el compromiso de que daría su voto al primero que dijese el nombre de Javier Bardem durante el debate. El gallego dijo que sería él quien ganase ese voto ridículo, de auténtico bufón (¿por qué la Sexta fomenta tanto la antipolítica?), dado que abre el debate. ¿Será el quien lo haga? ¿O será Zapatero, siempre atento a las minorías, incluídas las de Payasos sin Fronteras? Quizás no sea esa la pregunta. Quizás la pregunta sea quien de estos dos botarates saca partidísticamente el tema del terrorismo. Que no está descontando que sea Rajoy, ojo.
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Este hombre está tan mal asesorado que es capaz de tener abierta esta página y no indignarse, siquiera por mínima decencia.