jueves, 5 de junio de 2014

Sobre las ciudades de llegada

Grindtorp (Täby, Gran Estocolmo), un sitio como los descritos
Se ha publicado en España, con cierto retraso -la edición original es de 2010- el notable libro Arrival City: The Last great migration, un destacado libro obra del canadiense Douglas Saunders, de profesión periodista y, a juzgar por este libro, uno de los buenos de su gremio.

El libro presenta, con una prosa fluida y sin apenas resultar monótono o aburrido, varios casus de lo que  el autor denomina con el neologismo ciudad de llegada, que no es otra que el primer asentamiento en la gran ciudad para los emigrados desde el campo. A pesar de incidir en el repelente abuso anglosajón de presentarnos a familias enteras con su nombre o filiación, el libro contiene un montón de ejemplos y circunstancias fácilmente extrapolables a cualquier ámbito.

No es casualidad que el autor sea canadiense: el gran país -por extensión- norteamericano ha demandado siempre más y más población foránea para ocupar y ocuparse de los vastos recursos de su territorio, empezando por el principal: el terreno. Sin embargo, no es un libro que trate de la experiencia canadiense, apenas reflejada en un casus, y de los menos transcentes. Es un libro con una pretensión global, en gran parte conseguida.

La tesis principal es que el mundo está viviendo la última gran migración del campo a la ciudad, y que esto traerá múltiples consecuencias. Ya se está viendo en China, donde se calcula que hasta 400 millones de personas desempeñan oficios manuales en las grandes aglomeraciones propiciadas por la dictadura comunista, pero que realmente no están establecidos en ellas, y si muy vinculados todavía a su pueblo, donde envían y dependen de sus remesas urbanas. Y lo mismo con la India.

Si estos lugares les parecen exóticos y alejados de su realidad cotidiana, también sale Europa. Uno de los pasajes más notables -de hecho, está muy bien escrito y presentado- nos lleva al confín polaco con Bielorusia, donde las explotaciones agrícolas están siendo abandonas y concentradas para que sean rentables, propiciando un éxodo a la ciudad, en este caso extranjeras: gran parte del supuesto milagro económico polaco, al igual que el español de los 60, consiste en haber enviado a todos estos agricultores a otros países, desde donde envían importantes remesas a las regiones más desfavorecidas del país.

El libro carece de gran aparato de notas -está escrito por un periodista, y no es pretencioso a pesar de un desasosegante comienzo- y de grandes teorías; de hecho, solo afronta el contexto histórico de las migraciones campo-ciudad a partir de la página 150, y tampoco muy bien (la Revolución Francesa la hicieron campesinos, ejem), pero esto no significa que sea vacuo: es muy apreciable la forma en la que va dejando teorías y explicaciones muy plausibles en cada caso presentado, nunca demasiado a la vez, nunca nada intranscendente.

Una parte importante del libro, y el tratamiento diferenciado más extenso, está dedicado a Estambul y los gecendoku -arrabales de inmigrantes en una de las grandes ciudades de llegada del mundo-, hasta el punto que al lector le queda la duda de que no haya sido un proyecto de libro paralelo que no germinó. Es el capítulo más ambicioso, y fracasa en gran parte por la pretensión de mostrar el fenómeno como el germen de todos los cambios en Turquía, el país que muchos países en desarrollo toman como referente.

El libro ofrece una visión del fenómeno en general muy positivo -con grandes elogios a la experiencia española, brevemente representada con el ejemplo de Parla (Madrid)-, con agudas lecciones sobre lo mal que les ha ido a los países que han intentado acabar o regular con las ciudades de llegada que, según lo expuesto por Saunders, si son flexibles y permiten a sus residentes adquirir la condición de ciudadanos y propietarios -todavía ambas cosas van muy asociadas-, contribuyen a la prosperidad del país y de sus individuos.

Es difícil rebatir esta tesis: allí donde el Estado se ha dedicado a combatir el fenómeno inexorable de la emigración del campo a la ciudad -en 2006 el 50% de la humanidad vivía en ciudades, para 2050 será el 80%-, el Estado ha fracasado o se ha quedado atrasado. Como es sabido, emigran los mejores, entendido esto no como algo meritocrático, sino como los más valientes o dispuestos a arriesgar, y toda esa energía, o se deja fluir libremente, o se vuelve levantisca. Ahí están muy bien puestos los ejemplos del gran suburbio teheraní de Emanzadeh´Isa, la horrible ciudad de la miseria chavista de Petare en Caracas o Mulund, en Bombay, donde se confinó a los musulmanes indios del estado colindante.

El libro no abunda en experiencias de como influye el urbanismo en el éxito o el fracaso de estas ciudades de llegada: si que tiene protagonismo en los ejemplos descritos de Les Pyramides en Evry (Gran París, el municipio donde fue alcalde el ahora famoso Manuel Valls), la típica utopía urbanista de los años 60, ideada de espaldas al ciudadano y edificada en honor del motor de explosión. Convertida rápidamente en una cárcel para sus habitantes porque todo es peatonal y no se pueden abrir comercios;  esos comercios con el que los inmigrantes prosperan a base de vender bienes o servicios a sus iguales, y que tan bien podemos comprobar en la realidad española.

Otro ejemplo traído por Saunders, y muy acertadamente, es el de Slotervaart, arrabal del Gran Amsterdam construido en los mismos tiempos y las mismas premisas utópicas que Les Pyramides. Fue ahí donde vivían los que después asesinaron a Theo Van Gogh, y donde las autoridades de la próspera y sin problemas financieros Holanda arrasaron todo el barrio para dar equipamientos y dejar que fuese un ghetto para inmigrantes, con medidas útiles como construir bloques asequibles para clase media holandesa, y que las escuelas dejasen de ser la extensión académica del ambiente rural que los padres emigrantes se habían traído de Borneo, Larache o Surinam.

Lo mejor del libro es que, presentando geografías exóticas o lejanas, no es difícil reconocer trazas comunes a cualquier país o ciudad que haya actuado de polo de atracción de inmigrantes; es un relato de éxito muy seductor y esperanzador, donde señala claramente el problema común -los turcos de Alemania no se han integrado porque jamás les han ofrecido ciudadanía, ni siquiera a los ya nacidos en el país- y también una conclusión muy evidente: la ciudad de llegada, si es dejada fluir libremente, es una ciudad de paso, puesto que se prospera hacia otras metas o lugares, dejando sitio en ella -mientras mejoran sus condiciones, puesto que nada te hace cuidar más las cosas que ser propietario de las mismas- para los nuevos recién llegados.

El tema escogido es fascinante, y es una pena que no se citen casos como los de Jeddah, la ciudad del mundo que más ha crecido, y lo ha hecho trayendo a gente de fuera de la petromonarquía medieval saudita, atraida por las altas subvenciones a la vida; o el paso testimonial por África, con el análisis de un arrabal de Kenia y unas referencias oportunistas y muy poco acertadas sobre Egipto y la conocida como primavera árabe. ¡Con lo bien que hubiese quedado para los fines del libro referencias a Lobito, en Angola, o el cruel ejemplo de Lagos, la megalópolis peor planificada del mundo!.

Como es un gran libro, ha tardado cuatro años en llegar al lector español; como es un tema que no nos importa en un país que durante varios años atraía más inmigrantes que ningún otro de la UE, ha tardado cuatro años en traducirse y publicarse -por cierto, sin ningún error y muy bien volcado al castellano-; como es un gran libro, no lo leerá nadie. Pero eso ya es otra historia.
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Algún día un historiador hará una buen resumen de este época y reparará en cosas como esta: subvenciones de dinero público (¡hasta 8500 euros!) para montar -y quemar, claro- hogueras de San Juan.¿Donde? En #gallegogrado, pero podría ser en cualquier otro sitio de España.
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Berlanga y Azcona se quedaron cortos. 
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El Museo Íbero de Jaen, otro más de esos equipamientos culturales fracasados, porque jamás contaron con un estudio de viabilidad, y sólo como vehículo para cobrar comisiones por la construcción y colocar a familiares como bedeles, para que esten cotilleando en las salas. Ojo al título de la tesis que está preparando el arquitecto. Es todo como de risa.


domingo, 1 de junio de 2014

Una estafa de libro

Soy intelectual, ¿oichesmes?
Por deudas contraídas que no ha menester comentar aquí, me he visto obligado a leer el último libro de César Antonio Molina, el gallego que fue Ministro de Cultura con Zapatero, especialista en ir saltando de cargo en cargo, y, según leo en las guardas "poeta reconocido, antologado y traducido, excelente crítico y ensayista". El libro es una soberana estafa al improbable lector que se acerque a este Narciso de sí mismo, y voy a explicar por qué.

A pesar de titularse La caza de los intelectuales. La cultura bajo sospecha, el libro es una mera compilación -arbitraria, desordenada, desigual, escasamente original, desgraciada- de diferentes escritos del autor, donde se juntan por arte de magia laudos, viajes, diatribas y tonterías sin fin, con un supuesto hilo imaginario que recorre la obra y al que está referido el título.

Al poeta Molina le encanta ver publicados sus farragosos y escasamente inteligibles escritos en soberanos volúmenes, a la manera gallega de que es mejor que algo pese a que tenga gravedad. Ya me vi obligado a leer su anterior deposición del género, el horripilante Lugares donde se calma el dolor, una mezcla de guía Baedecker, reflexiones de BUP y galleguidad desopilante por roma y vulgar, un volumen de título indicativo, al igual que otros del mismo autor como Donde la eternidad envejece, Vivir sin ser visto y Esperando los años que no vuelven. Es la alegría del huerto. De grelos.

Al poeta Molina le encanta ser parte de algo, y ahora se ha inventado que es un intelectual. Perseguido. Por eso perpetra este libro donde no explica nada, pero donde el lector tiene que inferir que, oh injusticia de las injusticias, el ex-Ministro es también un intelectual perseguido. El mismo lo deja caer en algunos pasajes, francamente bochornosos, de su estúpido libro, publicado como no podía ser de otra forma, en la colección Imago Mundi -et errumabo ego te- de Destino, especialista en el género.

Un básico de cualquier biblioteca
"¿Por qué tantos hombres de sabiduría se han metido en política?, se pregunta el autor, en clara alusión a su propia experiencia" es una frase que se puede leer en la contraportada, al lado de un dudoso "análisis equilibrado, incisivo, valiente y esclarecedor". Es por estas cosas por las que creo que este libro es una estafa al lector: en ningún momento se explica que el libro es una recopilación de miscelánea. No hay ni prólogo, y el índice es una irritante sucesión de títulos mostrencos sin citar un solo nombre.

Solo leyendo y perdiendo tiempo en las más de 500 páginas se puede adivinar esto. Es cierto que hay un cierto orden cronológico -empieza por su querido Séneca, acaba con unos infames artículos de historia intelectual y cositas del Holocausto-, pero no hay un orden mental. Insisto: es una recopilación de artículos de muy diverso origen. En ningún momento se dice esto al lector. Una estafa.

Así pues, el libro entra de lleno en la tradición españolísima de los desagraviados por sí mismos. Escrito con rencor gallego, entronca directamente con ese libro que publicó Jose Barrionuevo -sí, el mismo- donde incorporaba su propia vicisitud personal de terrorista a la tradición española de perseguidos por la Justicia. Se llama Procesos políticos en España (2003), igual que este se llama La caza de los intelectuales, ¿lo cogen?

Yo no voy a hacer un resumen del libro: ya lo he hecho. Es un libro deleznable en su propia concepción, y el autor ha aprovechado la rueda de lanzamiento para lanzar calumnias e insidias que atraigan los focos sobre un producto cultural tan deficiente que puede ser considerado una estafa. Simplemente les voy a extractar los momentos más divertidos.

El poeta Molinas posee un estilo obtruso y escasamente atractivo. Cuando está en sus viajes, se dedica a relatar todo, apoyándose en guías de turismo; cuando reseña a un autor, cita todas sus obras como si fuese un ejercicio académico: así, es muy normal encontrarse que, en plena diatriba para explicarnos las bondades de un autor ponga entre dos puntos "también escribió Zulanita de tal", o cualquier otra majadería.

Leer este libro ha sido un dolor de muelas. Como comulgar con ruedas de Molinas. Cualquier cosa vale y, lo que es peor: no he aprendido nada. Esta afirmación no encierra ninguna fanfarronada, es la pura realidad: es un libro que no aporta nada, absolutamente nada novedoso. Es más, dice cosas que son pura mentira o invención, como que Jovellanos murió "habiendo entrado las tropas francesas en Asturias, Jovellanos se embarcó en Puerto de Vega, en Navia, y falleció en medio de una tormenta" (pág. 91).

Jovellanos murió en una cama en Puerto de Vega, no embarcado y en medio de una tormenta. Podría ser un error -el libro tiene varios, es lo que pasa cuando estás copiando con el único ánimo de emborronar páginas y más páginas-, pero es algo más cuando descubres que, más adelante y hablando de Blanco-White (pág. 125), te planta sin rubor tres páginas literales de escritos del pensador español -con Azaña copia directamente ¡once páginas! de sus Diarios- donde este escribe, en un prolijo párrafo, como murió realmente Jovellanos.

Este detalle, y otros que no comentaré, inducen a pensar que este supuesto intelectual gallego, tan agraviado, no lee ni lo que escribe, o que dice escribir cosas que realmente no escribe. Ustedes verán con que opción se queda, pero esta bastante claro. Cuando era Ministro, una vez le hicieron en Caiga quien Caiga o algo así una pregunta cultural, de esas que salen en Pasapalabra, a ver si la sabía y, ni corto ni perezoso, pasó de responder. Se giró y se fue. Galleguidad absoluta.

Leyendo este libro no hay que preguntarse si Molinas es un intelectual perseguido, sino como es posible que alguien así se considere intelectual, y aproveche para despreciar a su sucesora en el cargo que le dio fama, que tiene igual o parecidos méritos que este gallegoide rencoroso. Miren que frase (pág. 206): "Horas después viajo rápidamente a Londres para ver a varios editores interesados en la publicación de alguno de mis libros, difícil tarea en un mercado tan gélido y tan poco proclive a entender a los demás" ¿No será porque son una basura, maldito Narciso?

Inquietante parecido físico. Y de valor nominal.
La selección de retratados es disparatada, llena de lugares comunes, otros no tanto (Milosz) y, especialmente, vacíos, que vaticinan la gran sima de conocimientos de este personaje que afirma (pág. 477) que lee mucho, y desde joven. Poco ha calado de eso, como demuestra la nausebunda diatriba contra Internet -esperable en alguien nacido en Galicia de la posguerra- que hay en las páginas finales, o el vulgar lugar común sobre Bruselas, donde no falta el típico desprecio sobre las cosas que realmente conocen los de su estofa (comer, comer y comer, y fingir que se leen libros): "En el restaurante Aux Armes de Bruselas como patatas fritas con mejillones. Son pequeños y no tiene el sabor de los de Lorbé, pero ¡qué remedio!". Ya. Igual que Bruselas es mejor que toda Galicia junta, paleto.

En la foto que aparece en la guarda del libro posa de tal manera que parece un émulo de su paisana Rosalía de Castro. Como último desprecio al lector, el libro carece de ningún índice onomástico o analítico. Una auténtica estafa. Parecer culto se ha convertido en una auténtica obsesión entre este tipo de gente, pero basta rascar un poco la pátina de roña y pueblo y se ve su auténtica catadura. Miren sino al presidente de este juntaletras y ripios, capaz de cualquier cosa en vez de decir que desconoce de lo que se está hablando. Erre que erre. Cosas de gallegos y su oximorón: intelectual.

lunes, 26 de mayo de 2014

Podemos: a otro con ese cáliz

El logo del partido a efectos de estas elecciones
La abstención ha vuelto a ganar la convocatoria quinquenal para elegir nuestros representantes en el Parlamento Europeo: el 55% del electorado se ha quedado en casa. Además, el partido ganador de los comicios sólo ha obtenido uno de cada cuatro de los votos válidos, una cifra paupérrima para unos que gobiernan a nivel nacional y en gran parte de las autonomías con mayoría absoluta.

Ese es el principal resumen de las elecciones europeas. Todo lo demás son lecturas ventajistas de cada cual, incluyendo la primera y muy difundida de "se ha roto el bipartidismo". Aunque la suma conjunta de los votos del PP y PSOE haya caído del 50% por primera vez en el actual regimen constitucional, sólo con esta cifra se podría gobernar holgadamente y con acuerdos puntuales extrapolando los datos a unas generales, donde no hay distrito único y sí premios a la mayoría camuflados bajo la Ley D´Hondt.

Repito: mucha gente se ha quedado en casa. El 55% del electorado, nada menos. El escaso atractivo de las europeas para la masa, cierta desafección política y quizás algo de castigo son las razones: tengan en cuenta que en el distrito de Salamanca de Madrid, tradicional bastión del PP y con gente que se levanta para votar a las 09:00 de la mañana, la participación ha caído un 5%.

De hecho, el partido ganador de las elecciones pierde más de dos millones de votos, que no han ido a parar a Vox ni a UPD: simplemente se han quedado en letargo hasta las elecciones que realmente cuentan. Y, por favor, que nadie crea que ese voto ha ido a otro tipo de formaciones (aún) más exóticas. Es un voto que volverá a surgir, y esto es un aviso para esos que claman por el fin del bipartidismo, igual que en 2008 decían que había acabado el capitalismo.

El fenómeno de la jornada electoral es Podemos, el partido configurado en torno al culto a la persona de Pablo Iglesias, un tertuliano televisivo y representante genuino de los indignados, o la etiqueta que quieran poner a la amalgama surgida de la última de las primaveras árabes de 2011. Con absoluto silencio mediático de todos los medios de propaganda oficiales, han conseguido en apenas unos meses concentrar 1´25 millones de votos, que se traducen en 5 parlamentarios en Estrasburgo.

El 8% del electorado: traduzcan esta cifra, o la forma prácticamente inmediata de conseguirlo, a cualquier ámbito de su entorno cotidiano. Rentabilidad bancaria, mejora deportiva o, ¿por qué irse tan lejos?, una cifra de share televisivo. Partiendo de la nada. O no, porque el caldo de cultivo estaba ya bien hecho desde hace tres años.

Podemos se ha quedado por debajo del Partido Comunista a nivel nacional, pero ha ganado con solvencia en tradicionales feudos de los de la hoz y el martillo como Asturias, Rivas o el centro de Madrid. Esto significa que, allí donde el elector ha sufrido en sus propias carnes la hégira de los de la revolución por llegar, ha optado por Podemos más que allí donde no han tenido nunca responsabilidades políticas. Ojo al detalle.

El que ha querido vota a la ultraizquierda ha dispuesto de la tradicional oferta de esta ideología del siglo XX. Sin embargo, parece que Podemos ha conseguido captar ese voto remanente o costra que se resiste elección a elección, el que se sólo se moviliza, a la manera de los ejércitos de las sombras del final de El Señor de los Anillos, en las grandes batallas o en las elecciones realmente importantes, como las de 1982 o 2004.

¿A tí que te importa? Seguro que antes que vosotros, amargados
Hay mucho de eso detrás de Podemos. Empezando por el líder, un matón de barrio de actitud chulesca, y siguiendo por el quinto eurodiputado elegido, alguien que está ahí por sus capacidades y no por ir en silla de ruedas, y pasando por otra que jamás se quita la camiseta verde de enseñanza pública. Falta uno con la bata de médico siempre puesta, pero todo se andará.

Podemos ha concentrado el voto protesta urbanita y precarizado, sin más. Con un programa político que produce vergüenza por la falta de ideas y por defender únicamente valores materiales -exactamente igual que el quincemismo, una revuelta dentro de la riqueza-, Podemos se va a Europa a....nada, porque 5 diputados entre los setecientos y pico del Parlamento Europeo representan lo que representan.

A eso quiero llegar: Podemos representa a un segmento de la sociedad que siempre ha existido, y ha conseguido movilizarlo por una mezcla de oportunismo, demagogia, propaganda del siglo XXI y algunas de las peores prácticas de los partidos tradicionales, de los que no es más que una excrecencia. No una escisión: una excrecencia.

Ni revolución, ni nada parecido. Es simplemente un invitado incómodo, porque aporta a la masa electoral un masa esquiva de votantes (esos que se quedaban en casa "como castigo") y que, en contextos de baja participación y distrito único como las elecciones europeas, se ve sobrerepresentada. España no es Lavapiés, ni todos vemos la tele los sábados por la noche para ver al mismo tipo que en la Facultad aleccionaba y adoctrinaba. Y con los mismos modos.

Es muy probable que Podemos haya alcanzado su techo electoral en esta convocatoria. Es lo que suele pasar con estos partidos tumultuarios y de aluvión de diferentes causas, compuesto además con gente con el sentido arácnido agudizado, y que ve peligros y enemigos por todas partes. Habrá, entonces, cumplido su función en el sistema.

Como lo hizo el quincemismo. Al margen de cualquier otra consideración, aquella algarada callejera de jóvenes bien alimentados sirvió para que toda una generación  se haya quedado vacunada contra los males del asamblearismo, la mano alzada y las comunas. Son cosas que, basta conocerlas o haberlas vivido por dentro, para abrazar el individualismo y la libertad personal: hay miles de ejemplos a lo largo del siglo XX, y de las mentes más egregias.

Por tanto, la función de Podemos en el sistema es haber incorporado una masa de votantes esquivos al mismo, ampliando el total de votantes. Paradójicamente, han fortalecido el sistema.  Y, si quieren reformar el sistema desde dentro, a la manera postulada por Gramsci, solo podrán convertirse en sistema: diputados, escaños, regalías y prebendas varias. La revolución es otra cosa, y queda muy grande a esta panda de costrosos y desengañados con el capitalismo simplemente porque a ellos no les va bien, o quieren vender eso.
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¿Es mejor alquilar o comprar una vivienda? Pues depende, pero en casi todas las comparaciones sale a cuenta alquilar. Una tabla interactiva como esta debería ser obligatoria en todas las oficinas bancarias para el siguiente ciclo alcista de la vivienda, pero no creo que el Banco de España tenga esta idea.
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Buena chapuza: en Francia han fabricado los nuevos trenes regionales mal, y ahora la solución pasa por reformar 1.300 andenes. La tontería costará 50 millones de euros. En el túnel de Pajares ya van enterrados 3.000 millones de euros y jamás podrán circular los trenes para los que fueron ideados: ni en número, ni en velocidad.Sin embargo, el error francés ha obtenido titulares en todo el mundo.

lunes, 19 de mayo de 2014

Cabos sueltos (ya los están atando)

Lo anunciaba ufano el Ministro de Interior Jorge Fernández Díaz, alguien que ya en 1983 olía a fosa séptica: "el caso está básicamente resuelto" o "quedan cabos sueltos". Tan sueltos que, en en los últimos días, se han ido atando por arte de magia, aún más mágica que el yonki casualmente muerto, mientras se abrían otras incógnitas.

Si se acuerdan, y han seguido con orden este culebrón, era muy raro que la Policía a) no encontrase el arma de fuego usada en el asesinato de La Carrasca b) que no facilitase ninguna información sobre el arma empleada, a pesar de saber que era de fuego. ¿Balística? No pregunte ¿Impactos? Primero tres, luego dos, sólo dos impactaron, se encasquilló, al final eran tres y los tres impactaron...En desatino.

El Taurus supuestamente empleado en el crimen, con el que se han saldado la mayoría de las informaciones sobre el caso, es un revolver Magnun calibre 38, muy lejos de las primeras informaciones que apuntaban -perdón por la expresión- a un calibre reducido, propio de tiro deportivo (por favor, lean los comentarios de los lectores a la primera entrada del serial, para ver hasta que punto se puede ser pábulo con las informaciones aportadas por la Policía).

Taurus es la marca fabricante, igual que otras más conocidas por nuestra reciente y violenta historia como Astra. Es una marca brasileña, país que, como España, fabrica un buen número de armas ligeras, en su mayor parte bajo licencia, o simplemente burdas copias de los modelos más conocidos. Es el típico revolver muy aparente -¡se parece a los de las películas!-, pero que ha quedado desfasado por el auge de las pistolas automáticas. Por eso se fabrica en Brasil.

Sin embargo, es un revólver. Se diferencia de una pistola en su alimentación por tambor, que hace que -perdón por volver a ese nuevo referente, pero creo que es el más cercano para todos nosotros- se produzca mucho menos ese cinematográfico momento en el que se encasquilla, y pasa raramente en la realidad. Más seguro, menos rápido. Según la información facilitada por la Policía, ahora resulta que dos balas impactaron en el cuerpo, y la de remate en la cabeza. Parece que después se encasquilló.

¿De qué va esto? El tiro en la cabeza es el tercero, y es el de remate. ¿Para qué tanta insistencia en que se encasquilló la pistola? Hay hasta una imagen policial de las balas que quedaron en el tambor, al parecer tal y como entregó la agente Raquel Gago el arma del crimen. De las balas, y de los casquillos, porque otra característica del revolver es que el casquillo queda en el tambor, y no sale disparado lateralmente como en las automáticas.

Quien escogió el arma del crimen lo hizo muy bien. Es totalmente absurda la teoría de un magnum sobre una automática porque se encasquillan menos. La ejecución fue muy profesional, tanto que solo hizo falta tres balas. El Taurus se escogió porque, al no dejar casquillo, si se hace desaparecer el arma (¡un saludo a Raquel Gago!) es absolutamente imposible relacionar con pruebas balísticas el proyectil alojado en el cuerpo con el arma que lo ha disparado.

Queda a la Policía explicar, si puede, por qué habló en un primer momento de "tres impactos y uno que erró", no vaya a ser que alguien piense que habían encontrado un casquillo para hacer avanzar la investigación sin el arma homicida, cosa jamás hecha por cuerpo de policía alguno de esos que hay por el mundo, esa que buscaron durante 30 horas. En fin, ya no se volverá sobre ese asunto. Bala arriba, bala abajo.

Otro cabo suelto es cómo consiguieron el Taurus. La misma fuente de propaganda nos ha dicho que en Gijón, y de un yonki, como si los yonkis fuesen armados. No hay mas explicación. Hasta los muy cotillas medios locales, tan dados a hablar de todo (aquí incluso publican la foto del domicilio en la ciudad de la familia de chiflados. Atencíón: la foto del domicilio privado de un Inspector de Policía) cuando les interesa, no han publicado ni una mísera de información sobre "el yonki".

No es la única laguna en su cobertura informativa: hasta ayer mismo tampoco habían publicado ningún testimonio sobre los ¡veinte años! de vida en la ciudad de las asesinas leonesas, y lo publicado es muy discretito: el colegio de Triana -la única alumna con ese nombre, ya les dije que era paradójico que nadie se acordase de ella con ese nombre tan exótico- y que la madre era muy dominante. Como todas. Cosas de los hijos únicos y la estructura matriarcal del noroeste español.

Veinte años, y ningún testimonio directo en la ciudad. Pablín o Pablete, llamaban al comisario, el mismo que volverá a la comisaría. "Eran muy reservadas". Ya, claro. Al menos ya es algo más que de "el yonki", supuestamente muerto hace 2 años. Y eso que era de Gijón y no cazurro. Ni se han consultado los archivos para buscar en nombre, no vaya a ser que salga alguien diciendo "jamás ha tenido una pipa", como es normal entre los yonkis.

Agentes: os queda por resolver ese "cabo suelto". A ver si le dais identidad y pábulo a esa línea del caso.

El burdo intento de decir que fue Raquel Gago, desde los 24 años agente de multas en León, la que puso en contacto a las dos asesinas con el yonki pistolero es tan grosero que clama al cielo, especialmente cuando tenían en la misma casa al Comisario -y lo fue de estupefacientes- durante 20 años en la supuesta ciudad donde se adquirió el arma homicida. ¡Que una vulgar ponemultas pueda andar tirando de "contactos" para comprar pistolas, y ni siquiera en la única ciudad que ha conocido!

¡Pobre Raquel Gago! Pensaba que todo iba según el plan, pero al ser capturada su "amiga íntima", quedó claro que su coartada -estaba con un agente de la ORA- se caía. Este mismo trabajador municipal ha declarado que Gago estaba esperando, que llegó alguien y que depositó un paquete en el coche, todo sin la menor prisa. "Tarda mucho en volver de la frutería" tiene potencial para convertirse en una frase de uso chanante en los ambientes festivos de León.

Recordemos que la agente Gago fue dejada en libertad tras entregar el arma en la noche del martes al miércoles, en contra de cualquier sentido común, aunque aquí -penúltimo párrafo- llegan a decir que fue algo deliberado. Llegó incluso a ir a su trabajo al día siguiente, aguantó 40 minutos y la mandaron para casa. Después, dos meses de suspensión de empleo y sueldo. Ahora, la cárcel. Una brillante instrución por parte de la magistrada del caso que, por seguir en su tónica, tiene a las tres reo en cárcel bajo la acusación de homicidio, y no de asesinato a pesar de la evidente planificación y sangre fría.

Es la misma magistrada que se traga la versión, difundida DESDE LA PRIMERA HORA del asesinato (esto es, a las 19:00 ya circulaba) de que el comisario Pablín o Pablete no tiene nada que ver con el crimen, a pesar de los evidentes vasos comunicantes: de ciudad, de filiación, de profesión.  Desde primera hora, y sin conocer donde estaba el arma homicida (no tenían ni casquillos, pero ya sabían que no era "el arma reglamentaria") ya se difundía esa especie, no vaya a ser que algún periodista, de los pocos que no están a sueldo, pusiese un titular alarmista con "comisario de Policía/lider política asesinada".

La magistrada ha preguntado a la agente Gago si era la pareja sentimental de Triana. Al parecer, ha contestado que no. Una pena de respuesta, porque explicaría muchos "cabos sin atar", so pena de que alguien interprete esto como una invitación al bondage en el sexo sáfico.  De hecho, lo más normal es que no sean pareja, porque yo ya me hacía la pregunta en el capítulo anterior de este vodevil: "y a ver de qué eran amigas, puesto que era agente municipal desde los 24 años, y le saca 6 años a Triana la Teleco".

Pues eso. Eran amigas. Las informaciones locales añaden lo de "íntimas", y cuando voy a una droguería se qué clase de  productos se refieren a lo "íntimo". Sólo así se explica, desde la amistad, que una agente se implique hasta la médula -hasta el corazón, quería decir- en un asesinato. ¡Lo que no habrá sufrido la amiga Triana en el hombro de Raquel, sollozando la pérdida de su plaza! Nadie ha querido explicar de qué se conocían: ni del pueblo, ni de trayectoria, ni de profesión, eso está claro. Eran amigas y residentes en León, como en los concursos de la tele.

Magdalenas del sexo convexo nunca lo han tenido fácil en pueblos con apariencia de ciudad, por eso acaban emigrando a grandes capitales, o a ciudades más liberales.  Imagino que su relación sería secreta en un sitio como León, especialmente con los agravantes de ser militante del PP e hija de Comisario, aunque hacían poco por disimularlo: al parecer, algunas veces Raquel Gago -que cobraría 1000 euros al mes- acudía al cuartel en el Mercedes de dos plazas deportivo de su amiga Triana.

Esos símbolos de estatus en pueblos, como un Mercedes descapotable estando en el paro. Y el ático, que no era más que un bajocubierta escriturado como trastero ("a efectos del IBI", escriben en El Mundo sabiendo sobremanera cómo son sus lectores), en uno de esos tantos pufos cotidianos en los que las Trianas que hay por el mundo, y nos dicen que pueden ser como usted o como yo, incurren una y otra vez. ¡Qué terquedad!. "Jamás se supo de ninguna pareja suya". Un deportivo biplaza, y no el Peugeot 306.

El enlazado es un artículo lamentable, compuesto a partir de retales de lo publicado en medios locales, pero sin ir más allá.  En la misma línea, o más baja, está El País, donde se califica a León de ciudad "pequeñoburguesa" -una etiqueta marxista que hacía años que no se usaba en el periódico para referirse a nada- y que certifica que la cobertura informativa de este caso ha sido pésima.

¿Quien se puede creer lo de "abundante munición"? ¿O lo de las prácticas de tiro que se apuntan al final de este otro artículo? ¡Pobre Raquel Gago, la quieren hacer culpable de todo, y ella piensa que la han vendido! En parte, sí. Gago compró el arma. Gago instruyó sobre su manejo, hasta el punto de tres tiros precisos y certeros. En breve, Gago tenía la droga en el ático-trastero (a efectos del IBI) de Triana. Ya lo verán. De momento, la importante cantidad de droga intervenida ¡no aparece entre las acusaciones!Desde luego, están buscando que hacer con ella, o como justificarla. Raquel, te ha tocado a tí. También.

Pablín o Pablete, nada de nada. Una se va a la "cárcel de policías" (¿cúantos hay dentro? ¿de que están juzgados y condenados?) y el otro, con efecto inmediato, solicita y ve concedido el traslado a Gijón. Sí, allí donde fue Comisario de Estupefacientes, esos que no encuentran su lugar en la causa. Allí de donde vino el arma homicida. Allí, donde la prensa es incapaz de publicar el nombre de un yonki que ya está muerto.

Antes de ese forzoso viaje, obligado por las trágicas circunstancias personales acaecidas -parece una medida sorprendente, habida cuenta de lo sucedido, y por el poco tiempo transcurrido-, el Comisario injustamente corneado por la vida, porque tener un par de asesinas en casa le puede pasar a cualquiera, ha tenido tiempo de pasar por la cárcel para ver a su mujer e  hija. Dos horas.

Supongo que la juez, en virtud de sus atribuciones, tendrá ya la transcripción de la conversación, aunque lo más probable es que, como el Comisario jamás ha tenido nada que ver, ni siquiera haya encargado la escucha. Caso cerrado. Y los cabos sueltos se los comerá el tiempo.


jueves, 15 de mayo de 2014

Montserrat Triana, María Montserrat y la María

Como era evidente a todas luces, las dos chifladas de León que ejecutaron a La Carrasca no actuaron solas: entre la noche del martes al miércoles, y cuando la Policía llevaba 30 horas rastreando la zona para encontrar el arma del crimen, la agente de policía local Raquel Gago entregó a sus compañeros una bolsa con la pistola Taurus -una quincalla- que tantos desvelos había causado.

Según su relato, una de las asesinas se la había entregado en el intervalo que hubo entre el crimen y su detención. Según los primeros relatos, este había sido extremadamente breve (10 minutos), pero ahora parece que ya se estira hasta los 50 minutos. Se la había entregado, sin que ella se diese cuenta, dentro de una bandolera.

Sin darle mayor importancia, dejó el paquete en la parte de atrás de su coche, todo siempre bajo su relato. Hasta 30 horas después del asesinato. Es una historia sencillamente increíble, y más sabiendo que la agente y una de las asesinas eran "íntimas amigas", y que, en el cometido de sus funciones, había estado en el dispositivo del velatorio a La Carrasca.

León, cinco y poco de la tarde de un día laborable, y ambas amigas se encuentran por casualidad. No ha transcendido si la agente Raquel Gago, pues este es su nombre, vio a su amiga azorada o nerviosa. Le debió parecer de lo más normal recoger un paquete y verla salir a las carreras (o no, ya saben la diferencia entre 10 y 50 minutos); o si, mientras veía pasar el cortejo fúnebre ante La Carrasca, y sabiendo desde el primer momento que su amiga estaba detenida, reparar en el paquete que le había dado bastantes horas antes. Ese del que no se había dado cuenta.

Lo que parece evidente para cualquiera -que estaba en el ajo, y que era la cómplice necesaria para hacer desaparecer el arma porque ¿quién va a sospechar de un agente?- no lo es tanto para el juez que lleva el caso, que la ha dejado en libertad con la obligación de presentarse a declarar en breve. ¿Por qué la agente Gago estaba en ese lugar y a esa hora? ¿Por qué no está en prisión incondicional?

Ahí están María Montserrat, madre y autora confesa del asesinato, y Montserrat Triana, hija y despechada opositora a la Diputación de León. Un lector me preguntaba si había una razón detrás de que no pusiese los nombres de las dos asesinas: no la hay, simplemente me parecen unos nombres extraños a unas leonesas de pura cepa, y muy característicos. Habrá tiempo de abundar en esto más adelante.

La agente Gago confirma lo que se intuía desde un primer momento: esposa e hija de Comisario que se convierten en tiradoras expertas, adquieren un arma de fuego en el mercado negro porque en casa no tienen acceso al mismo y planean una fuga perfecta -hasta pagando el ticket de aparcamiento- después del asesinato con total impunidad, y todo ello sin asesoramiento policial, incluido el negarse a declarar durante el primer día de detención.

Está por ver el grado de implicación de la agente Gago, que seguramente acabó entregando el arma ante el miedo atroz a que su amiga del alma -y a ver de qué eran amigas, puesto que era agente municipal desde los 24 años, y le saca 6 años a Triana la Teleco- la acabase delatando. Aquí cabe plantearse el contrafactual: si el asesinato hubiese salido bien,  ¿cómo se hubiese deshecho del arma la agente Gago?

¿Tirándola en una antigua mina o, en su condición de Policía, encontrándola casualmente -trabajaba habitualmente en la zona- y como parte de su trabajo,  para después entregarla a sus compañeros y así  crear más confusión? Nadie hubiese sospechado de su relato porque, recuerden, Montserrat y Triana eran insospechables: militantes del PP, esposa e hija de Comisario...¿Quién hubiese podido tirar del hilo de la amistad entre Triana y Raquel Gago? Nadie.

El plan salió mal y Raquel Gago se encontró conque tenía el arma del crimen dentro de su coche y no tenía modo alguno de justificar decentemente eso, al menos no para nadie que no fuese el juez del caso, al que imagino advertido de la gravedad de imputar a una agente en un caso de crimen entre militantes y cargos electos del partido del Poder, así con mayúsculas.

Bueno, pues aquí vuelve a pasar por encima del caso el espíritu de Azcona y Berlanga: según Gago, que acudió a la comisaría acompañada del "novio de su hermana, que es Policía Nacional" (vaya imagen de emancipación que está dando la juventud femenina leonesa), se había encontrado con Triana, habían tenido una conversación normal y, sin que se diese cuenta, en ese momento había dejado en el maletero la bolsa con la pistola. Y que no se había dado cuenta hasta mucho después, cuando iba a meter la bici.

Para avalar lo descabellado de este relato, ha llegado a afirmar que su amiga tenía un juego de llaves de su coche. Llaves mágicas, puesto que permiten abrir el maletero sin que nadie se de cuenta. Y que ambos vehículos tenían un ticket del Sistema de Estacionamiento Regulado de la misma hora. Que le había dejado el coche a ella esa misma tarde. O lo que sea. Seguro que llevaba 30 horas meándose de miedo ante la que le iba a caer. Una cobarde, que tiene que ir a declarar ante compañeros acompañada del novio de su hermana, también compañero. También cabe que su amiga del alma  quisiese meterla en el embolado de manera pérfida, pero no parece plausible. Ya saben, el arma "cayó en manos de la Policía", según El País. Concretamente, desde el Cielo. O desde la Comisaría.

Pero, si Raquel Gago es una roñosa y una cobarde a la altura de su amiga y su madre, capaz incluso de estar en el velatorio de La Carrasca sabiendo que tenía el arma homicida en el coche, ¿Qué hay que decir de otro de esos policías que hay en el relato de esta truculenta historia? Y son tres: el Policía jubilado que desbarata el plan supuestamente perfecto, ideado y ejecutado con colaboración policial; la citada Raquel Gago, colaboradora necesaria; y el padre y marido de las dos chifladas leonesas.

Desde un primer momento la propaganda de Régimen lo ha apartado de los sucesos, en contra de cualquier lógica humana. Ayer se supo que había pedido la baja ("a petición propia", la noticia está borrada pero se conserva su dirección, ojo al detalle) de su destino en Astorga, y automáticamente le habían concedido el traslado a Gijón (¡en un día!), donde ejerció durante veinte años -se dicen pronto: veinte años- y donde residió toda la familia durante ese periodo. Mientras tanto, su familia está internada en la cárcel de Mansilla de las Mulas, pero el ya ha pedido -y le han concedido- el traslado a un región diferente en tiempo record. Prioridades de cada uno, desde luego.

La ciudad costera asturiana tiene su importancia en este relato: al parecer, y según la Propaganda oficial, las dos enajenadas militantes del PP adquirieron las dos armas de fuego en esa ciudad, y a un yonki que, casualmente, hace un año que ha fallecido. Por tanto, las tuvieron que adquirir incluso antes. Mucho tiempo, dos años y cinco intentos fallidos de asesinato, dice la Propaganda.  Para completar el relato -que el yonki no puede corroborar ni desmentir, mira que fácil se lo dejan al juez-, también adquirieron "importante cantidad de munición" para ensayar el asesinato, porque insisto en que lo del tiro de remate en el suelo es obra de alguien muy practicado.

Todo esto según lo relatado por la madre ante los compañeros de su marido, claro. Y lo que los compañeros de su marido nos han dicho, claro. ¿Está clara la veracidad del relato oficial y sus fuentes? Clarísima. Todo encaja: tiempos, el vendepistolas muerto, el marido-padre que no sabe nada....La familia conservaba un piso en la ciudad asturiana, donde acudían regularmente para ver el mar -como tantos otros leoneses- y donde también eran socios de la conocida institución deportiva Real Club Covadonga. Hacían vida social y eran conocidas, además de por sus nombres foráneos y hasta pintorescos, por el cargo de su marido, y por el hecho no suficientemente destacado de que Triana había hecho toda su escolarización obligatoria en Gijón.

Este hecho me tiene ofuscado: ni el diario local El Comercio ni el regional La Nueva España han tenido a bien recabar ningún testimonio de los compañeros de instituto o amigos en la ciudad de la pareja de chifladas (no hay ni fotos de colegio, ni de nada), aunque si que remarcan que no eran de allí. Montserrat y Triana -menudos nombres, ya les avisaba- de nombre, no precisamente Ana y Laura,  y nadie se acuerda de ellas. Es lo típico en estos casos. Lo hace hasta El País yendo a Astorga ("Extranjeras", que hipocresía), en un artículo que es el día y la noche de otro similar en el Diario de León.

El diario nacional intenta vender a la pareja asesina como una locas y unas extrañas incluso en su mísero pueblo, y el provincial justo lo contrario. Los medios asturianos son incapaces de encontrar un solo testimonio sobre ambas, y mira que son especialistas en el género ese de "era prima del conocido restaurador" o "colaboraba activamente en", que hacen de Asturias ese aldea tan entrañable para el que le guste el género.

¿Con qué versión nos quedamos? ¿Eran un par de chifladas que iban siempre de la mano y no hablaban con nadie, o eran unas ases de la vida social, pagando clubs privados y practicando el bienqueda con cualquiera? Yo me quedo con lo segundo, pero ahora que han caído en desgracia nadie las conoce. Ni siquiera su amiga Raquel Gago, o en la ciudad donde pasaron los mejores años de su vida.

Es importante este matiz. El relato oficial pretende hacernos creer que estas pijas de pueblo son capaces de contactar con un maleante que posee pistolas "y abundante munición" para vender. ¿Cómo lo hicieron? ¿Por la sección de anuncios por contactos? ¿pateando los bajos fondos de Gijón, una ciudad que no tiene chabolismo ni zonas de miseria?  Cuando hacían sus pesquisas en pos de pistolas del mercado negro, ¿iban vestidas de Zara o en chándal?. ¿O quizás contaron con la agenda de contactos de su marido y padre, que no casualmente en Gijón estaba en la unidad de estupefacientes? Ya saben que la mitad de los camellos de poca monta son confidentes de la Policía.

¡Virgen Santa, el comisario de estupefacientes en uno de los puertos de entrada de la droga en Europa! En Gijón se han llegado a dar casos de fardos de droga flotando en la playa en plena temporada turística, o el dueño de un kiosko en el sitio más céntrico de la ciudad que guardaba en su finca una piedra hueca a la manera de un zulo con decenas de kilos de cocaína, y eso sólo por citarles los casos más espectaculares y no entrar en el ambiente general de la ciudad.

¡El comisario de estupefacientes en la región donde se vivía Trashorras, no en vano confidente de la Policía y aficionado al tráfico de explosivos con yihadistas islámicos! ¿Ustedes saben lo que hizo el Ministerio del Interior cuando se descubrió la "rama asturiana" del 11-M? Relevó a toda la cúpula de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en la región ante la corrupción generalizada encontrada, donde se pagaba a confidentes con la droga incautada. Entre otras cosas que es mejor no abundar en ellas.

Droga. Ajá. En el registro policial de la casa de Triana en León, un ático en una zona bien considerada, además de numerosa documentación sobre como ejecutar el plan -incluyendo mapas y recortes de periódico de La Carrasca, como en la pelis malas: falta una diana dibujada en la cara de la finada- se encontró 1´5 kg de marihuana -cifra rebajada después a 0´5 kg- y, según las informaciones de hoy mismo, también hachís.

Lo siento, pero la teleco despechada en lo laboral no casa con el perfil de camello, por mucho que haya una serie de televisión sobre amas de casa que, ante las estrecheces, se hacen traficantes. Pija de pueblo de manual y con una cantidad de droga en casa para ser considerada un dealer, y que  tampoco casa en el perfil de consumidora, ni la cantidad era para autoconsumo.

Quiero pensar que el hallazgo no está relacionada con esta noticia de hace un año, donde dos cargos electos del PP de la provincia también manejaban importantes cantidades de marihuana. Quizás la desarticulación de Gürtel haya hecho que la financiación de partido sea mucho más imaginativa que la simple extorsión pero, insisto una vez más, el padre y marido de las dos asesinas ¡era comisario de estupefacientes! ¡Y el que supuestamente les facilitó las armas -ya fallecido, pobrecito- era un yonki!

¡Y no un arma, dos! Porque en el registro del ático también se encontró una segunda arma, supuestamente también sin número de serie, ¡que no se había localizado en el primer registro de la casa! ¡Apareció ahí cuando fueron a mirar otra vez! Demencial. Hay fotos de policías mirando al río, a ver si saltaba la pistola como una trucha.

Quiero pensar eso, pero no puedo. En esta historia, que el demócrata Ministro de Interior ya da por "básicamente" resuelta -y noten la ambivalencia del término-, me da que se ha zanjado todo a las bravas (como con el Yak, como con el Prestige)  y para evitar males mayores a las ya de por sí debilitadas instituciones de este país. Drogas. Policía (tres). Luchas internas del partido en el Poder. Armas que aparecen y desaparecen. Y el comisario de Policía, que vale más por lo que calla en función de sus antiguas responsabilidades, no ha tenido nada que ver con el crimen, ¿te enteras? Caso cerrado.
***
Qué pena no tener más tiempo para tratar in extenso este y otros temas: las bajas laborables se desploman hasta en un 45% desde el inicio de la crisis. El sindicato hará una lectura ("hay más miedo de perder el puesto"), pero yo hago la más evidente, y la que cada uno puede constatar por sí mismo: no es que España sea un país de vagos y de gente poco afecta al trabajo, es que la dieta mediterránea nos ha hecho más resistentes a la enfermedad.

martes, 13 de mayo de 2014

La familia siempre protege, asesora y ampara

A lo mejor a la Audiencia Nacional le resulta interesante el contenido de este post en este blog minoritario; si es así, bienvenidos. Voy a expresar mis dudas sobre lo que conocemos en torno al extraño suceso del asesinato de La Carrasca (y no soy el único) y, cómo no, el nivel de propaganda que estamos viviendo, normal cuando falta información básica.

Han pasado 24 horas y no se encuentra el arma del crimen. El Bernesga es un río de montaña y, en mayo y en León, lleva ya poca agua. De hecho, el caudal del agua apenas alza un par de pies a la altura del lugar del deceso, pero los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado -han llegado a desplazar a la zona hasta GEOs, tiene narices- son incapaces de encontrar la pistola.

No es un asunto baladí, como sabrá cualquiera que sea aficionado al género negro, o simplemente haya seguido a Ana Rosa Quintana con el caso Marta del Castillo, que ha consumido ingentes cantidades de recursos públicos (incluyendo remover un basurero, al coste de 600.000 mil euros) para encontrar esas cosas que son importantes para la justicia en un estado de derecho: el arma, o el cadáver.

Hasta entonces, habrá poco o nada contra contra la madre e hija vengativas. Sí, testigos que dicen que las vieron huir del lugar de los hechos, pero no basta para una acusación de asesinato, como tampoco bastan las especulaciones sobre relaciones extramatrimoniales, que no son más que las típicas comidillas de los pueblos, y León lo es sobremanera.

Hay un hilo que comunica toda la planificación del asesinato: está muy bien montado. Al parecer, hubo cuatro disparos. Tres por la espalda, y uno de remate en la cabeza, cuando el cuerpo ya estaba tendido. Eso es obra de alguien entrenado porque, a diferencia de lo que ocurre en las películas, disparar un arma -y más si es la primera vez- requiere cierta habilidad: no mucha, pero algo sí para que tres certeros tiros por la espalda y uno en la cabeza lleguen a asegurar la presa.

En el anterior post sobre el caso ya indiqué la conveniencia del lugar elegido para el asesinato: en un pasarela no tienes por donde escapar. Además,  a las cinco y poco León es otra de esas heroicas ciudades que duermen la siesta, y seguramente la mejor hora para la acción enferma llevada a cabo: la pega es que un policía jubilado estaba por la zona y, según la propaganda, fue el que dio el aviso y las señas de las presuntas asesinas. 

Ya que no se encuentra el arma del crimen, quedan las pruebas balísticas. El clásico de Ana Terradillos, la periodista de la SER especializada en terrorismo y encantada de conocerse, era decir a las dos horas de cualquier atentado de ETA el "nueve milímetros Parabellum". Aquí, y porque El Mundo lo cuenta de hurtadillas en el primer enlace indicado, se sabe que son de un calibre inferior -dicen que de tiro deportivo- al del arma reglamentaria del marido y padre de las presuntas asesinas.

Sí, ese arma que, desde un primer momento, nos dijeron que estaba en posesión del auténtico desconocido de todo este caso, el marido inspector de Policía que no sabía nada. Las mujeres de su casa se convierten en expertas tiradoras, adquieren un arma (o recogen) y planifican un asesinato a sangre fría en el seno del hogar común, y él no se paspa de nada. Seguramente porque se dedicaba a la fontanería o a leer a Kant.

Es altamente probable, y la sola mención produce rechazo, que el Inspector de Policía jamás viese en casa el drama de la hija desdichada en lo laboral, hasta el punto de tener que devolver parte del finiquito a la Diputación, gobernada por La Carrasca. Estoy seguro de que el caso de la hija jamás se habló en cena alguna y, si salió por intercesión de El Maligno, siempre fue en términos correctos y jamás con un "¡como el juicio salga a devolver, le pego un par de tiros!". Un enemigo común une más que los vínculos paterno-filiales, o los meramente conyugales.

Un hecho en el que los medios de propaganda no reparan es que las presuntas asesinas intentaron la huida. A pesar de la pasarela y lo descubierto que deja, tenían un coche (el Diario de León refiere una breve huida en un Mercedes) en el otro lado del río, ese donde está la ciudad. Lo contrario hubiese sido estar en el lado que la planificación urbanística de León ha llenado de servicios y equipamientos (pabellón deportivo, estación de autobuses, la estación de tren, los bomberos, el centro de salud: todo junto y en línea) y ningún aparcamiento. ¿Lo tenían en doble fila? ¿Tienen miedo las esposas e hijas de jefes de Policía de aparcar en doble fila?

Querían huir. No es un asesinato de esos "voy a cargármela y después ya pagaré, pero el gustazo no me lo quita nadie". No. Querían seguir con sus vidas de militantes de base -no tanto- del Partido Popular y el relativo estatus social que da ser parientas del jefe de Policía del poblachón triste y gris que es Astorga. Y, si querían huir, estaban dispuestas a ver cómo su pariente común, el auténtico desconocido de este caso, llevase un peso en la investigación. O simplemente tuviese acceso a la información del caso, por esa camadería tan sana entre los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Creo que es legítimo plantearse la hipótesis: si ese policía jubilado que escuchó las detonaciones no hubiese dado el aviso (un par de sospechosas a la fuga, cogen un coche de tal y cual características a la altura del Puente de Palencia) y las presuntas asesinas hubiesen culminado su fuga ¿se imaginan como estaríamos ahora, a 32 horas del asesinato? Concretando ¿se imaginan como estarían los comentaristas a sueldo del PP -como Luis Herrero, o como FJ Losantos, ambos con pagos desde Gürtel, pero pongan el nombre que quieran- ante el asesinato de La Carrasca?

Todo se ha neutralizado por la rápida detención de las sospechosas y la dolorosa asunción, para algunos, de que eran parte de la famiglia política. De la misma, en concreto. En caso contrario, la atención se hubiese desviado: hacia lo que indicasen los medios de propaganda. Me dirán que, con un caso de despido y enfrentamiento personal tan acusado, las sospechas hubiesen salido de cualquier manera, pero ¿son capaces de decirme algún periodista o medio de provincias que se hubiese atrevido a publicar "la hija del jefe de Policía de Astorga tuvo un contencioso abierto con La Carrasca"? ¿Se imaginan las consecuencias para el que publicase algo así?

Mataron a Isabel Carrasco con la eficacia de profesionales. Tres tiros al cuerpo y uno a la cabeza, de remate. Según la propaganda, todavía no está seguro quien apretó el gatillo, que es un prueba bien sencillita y rápida. Atención: no saben quien disparó, que es más fácil -aún- que encontrar el arma en un río que alza dos palmos de agua. Dicen que llevaban guantes, lo que añade dificultad a la sencillez de la prueba, pero también abunda en la teoría de lo perfectamente planificado. Querían huir. Tenían contactos -y qué contactos- en la Policía.

Y acabarán huyendo. Es mi firme creencia. La casta política-dirigente, al menos donde está enquistada, también protege a los suyos en casos de crímenes de este tipo. Las dos presuntas asesinas siguen la pauta: niegan el crimen, dicen que estaban por ahí de casualidad y, dando ejemplo de haber estado muy bien asesoradas por alguien que conoce los entresijos del sistema, ¡se niegan a colaborar! ¡Madre e hija de un inspector de Policía se niegan a colaborar con el cuerpo! ¡Ni Azcona lo haría mejor!

Con esa postura, y con el arma desaparecida para clamor del sentido común y de la eficacia de la labor policial, como mucho les van a caer un puñado -en un puño hay cinco dedos- de años y poco más. Nadie, de la entre la casta política-dirigente (sector alto) que ha acudido al funeral de hoy en la catedral de León ha dicho lo de "el peso de la justicia" o un directo "que se pudran en la cárcel", al contrario. De puntillas sobre el asunto, porque eran parte (menor) de esa casta, pero de los suyos al fin y al cabo.

Ya lo verán.

Oposición asesina

Este año el deshielo fue muy rápido y una riada se cargó una de las pasarelas que, a su paso por León, sirven para franquear el río Bernesga. Ahí estaba la pasarela, a ras de agua, con el metal retorcido por la fuerza del agua, y partes del tablero de hormigón arrancadas. Las aguas hace ya tiempo que se habían amansado para los sucesos de ayer.

Fue en otra pasarela sobre el Bernesga, la que lleva a la altura del centro de salud, donde ayer cayó abatida Isabel Carrasco La Carrasca, furibunda presidente de la Diputación provincial de León, máxima responsable del PP en la provincia y otros doce cargos públicos (renumerados) más. Ninguno le sirvió cuando dos de los tres disparos con arma de fuego impactaron en su menudo cuerpo.

Eran las 17:20 de la tarde y la dirigente política se dirigía a Valladolid a batir palmas en el mítin que, dentro de la campaña a las elecciones europeas, iba a dar Rajoy. Ya saben que la campaña se está caracterizando por la elevada altura del debate político y el aluvión de nuevas propuestas. Isabel Carrasco se dirigía, pues, a su trabajo.

De trabajo va la principal hipótesis barajada por la Policía y la prensa afecta. Rápidamente detenida -matar a alguien en una pasarela peatonal garantiza que alcanzas tu objetivo, pero también que no vas a tener huida: no creo que ni lo contemplase-, la autora material de los hechos se ha negado a declarar, pero como León es un pueblo -donde las vacas pastas entre las eras donde la ciudad empieza a perder densidad- todo se supo a la media hora.

Al parecer, se trata de la mujer del inspector jefe de Policía de Astorga, poblachón de la provincia de León y la auténtica plasmación de esa definión castellana de "ciudad de curas y militares". Y si no, vean la epopeya de los hijos más ilustres de la localidad, los Panero. Al parecer, su hija fue despedida de su trabajo en la Diputación allá por 2011, y recientemente había salido la sentencia final -en contra de sus intereses- sobre el recurso que había interpuesto.

Es una historia muy sórdida, especialmente cuando se desciende a los detalles. Podría estar ambientada perfectamente en Caltanisetta o Agrigento, pero lo está en León, la depauperada provincia del noroeste español: fíjense hasta que punto, que una madre despechada por el porvenir de su hija no encuentra mejor solución que un par de tiros.

La hija, también detenida, estudió Ingeniero de Telecomunicaciones en Santander -no hay que alejarse mucho del terruño, y después ya te saldrá un carguito en alguna administración-, por lo que debe de haber hecho el trayecto a través de Reinosa unas cuantas veces, ese trayecto que pasa por lo más abandonado de la provincia.

Madre e hija eran militantes del PP. Estaría bien, pero no pasará, que se supiese las circunstacias por las que la hija accedió al trabajo en la Diputación, y que cometidos tenía. Era interina y esperaba "su plaza". Cuando salió a concurso, se vio superada por otro candidato (en argot, le hicieron la cama, puesto que ya tenía lo necesario para la plaza: el carnet de militante y estar dentro), este se fue al poco tiempo, y La Carrasca decidió "amortizar la plaza", esto es: no cubrirla. Era 2011.

Ese parece ser el móvil, aunque insisto en que las dos detenidas no han declarado. Algo se rompió en la relación que parecían tener segura. "Tu acaba la carrera, que ya te buscaré yo algo en la Diputación". La Carrasca tenía mala fama, tanto que ni siquiera medios tan mojigatos con El País guardan las formas en estos días de dolor por la muerte de alguien tan querido por la comunidad, entendida esta a la manera de Álex de la Iglesia, y donde el bloque de pisos es la clase política leonesa. 

Hay cierto consenso en torno a que Isabel Carrasco, trístemente abatida por dos balazos a quemarropa, era una bruja. Ella mismo cultivó en vida esta imagen, de mujer agreste que se impone en un mundo de hombres y, en muchos casos, era peor que ellos: y estamos hablando de León. De gesto adusto y agresivo, se mostraba así de ufana ante la cuestión de los 150.000 euros de dinero público que se embolsaba al año en función de su increíble acumulación de cargos, ninguno delegado. Podía con todo.

En una provincia depauperada como León, el poder de La Carrasca era tremendo. No sólo en conseguir puestos públicos, sino en adjudicar ayudas o priorizar según que cosas, siempre por el bien común y, como demuestra este caso, nunca en interés de particulares. Ese poder, y su arbitrariedad a la hora de administrarlo, la ha llevado a morir acribillada.

Ahora bien, habrá el que argumente que la dirigente asesinada lo ha sido por haber sido inflexible y no haber concedido esa plaza a dedo. Muy bien, si admitimos eso, también podemos admitir que ha muerto en accidente de trabajo, o cualquier otra barrabasada sin sentido alguno, como que finalmente las Diputaciones tienen un sentido para seguir existiendo: proveer cargos, o quitar vidas.

¿Cuanto tardará en salir que madre e hija estaban enajenadas? Es una hipótesis más plausible que un elaborado plan para matar al objeto de sus odios -la amortizada tiene 35 años, ¿tan poco futuro laboral veía para sí misma?-, incluyendo escoger bien el lugar del crimen. Por supuesto, los medios de propaganda ya nos han dicho que el arma no es la reglamentaria del marido de la asesina, faltaría más.

Seguro que fue a conseguirla al animado mercado negro de armas de fuego en León, quizás contactando un domingo en el espantoso Rastro de Papalaguinda, porque ¿cómo no vas a recurrir a los bajos fondos cuando puedes encontrar lo mismo en tu propio hogar familiar? Correligionarias de partido, insisto. Venganza gitana, por seguir con el Rastro que cada semana se celebra a las orillas del Bernesga.

La historia está muy clara, y refleja muchas miserias de la zona y de nuestra era: una mujer relativamente joven y "bien titulada" -formada requiere más conocimiento del caso- se ve desamparada por perder un trabajo en la Diputación, hasta el punto que su madre se toma la venganza matando a la causante de sus males, siendo ambas hija y esposa de un jefe de Policía provincial. Auténtica España negra y miserable en cuanto a sus aspiraciones vitales, filiciación y resultado final.

lunes, 3 de marzo de 2014

Extrañas derrotas en el Mar Negro

Como suele pasar en este país, y en otros de "nuestro entorno", cada vez que surge una crisis geopolítica, nuestros medios de propaganda se llenan de expertos surgidos de debajo de las piedras, páginas de periódicos con siluetas de barcos y aviones asociadas a cantidades que muestran el "balance militar" y páginas enteras de lugares comunes, tópicos, incultura y absoluto desconocimiento de un mínimo de conocimiento militar.

Estamos hablando de Ucrania, pero vale para Siria, Libia, Taiwan, Sudán del Sur y lo que les venga en gana. Seguro que si han llegado a este recóndito espacio de la ciberesfera ya habrán leído varias veces tonterías sin mucha relevancia actual sobre los tártaros, el siglo XVIII y la noche de los tiempos, cuando lo que importa es el aquí y el ahora.

Yo no voy a entrar en esos temas bizantinos (pequeño guiño a Justiniano), aunque me fascina la obcecación en presentar a Ucrania como una especie de imperio Austro-Húngaro o Yugoslavia (por eso la cárcel de nacionalidades), cuando es lo más normal conociendo su extensión -el país más grande de Europa tras Rusia, más que Francia- y, especialmente, su ubicación. Lo siento por los ucranianos, pero están en un sitio muy malo, quizás el segundo peor sitio después de Polonia.

A cualquiera familiarizado con los caóticos y heterogéneos temas que se tratan en este rincón no le debería sorprender el enfoque que voy a aportar a la actual crisis ucraniana. Lo que sigue es un relato aproximado de hechos ciertos y comprobables -pierdan su tiempo en los enlaces- y alguna elucubración que intentaré fundamentar.

El viernes 7 de febrero se inauguraron los JJ.OO de invierno en Sochi (Rusia), un evento ideado y planificado por Vladimir Putin y su corte para mayor gloria de su país y de ellos mismos: exactamente como hacen todos los países que albergan los fastos olímpicos, pero aquí acrecentado con un gasto muy elevado, una discutible ubicación y un dato muy concreto. A diferencia de otros jerarcas mundiales, que suelen asistir a la ceremonia de inauguración, clausura y alguna otra competición donde tengan medalla segura, el antiguo espía de la KGB estuvo en el recindo olímpico la mayoría de los días.

Coincidiendo con esta glorificación personal, la prensa occidental desató una furibunda campaña de propaganda antirusa, con los periódicos más conservadores a la cabeza. Que si las instalaciones eran cutres, que si Rusia es una dictadura, que si los chechenos...todo, todo, todo reproches aplicables (y aún mucho peor) al nauseabundo régimen comunista chino, el mismo que celebró los JJ.OO en 2008 ante aplausos occidentales y, una vez apagada la llama, lanzó una represión digna de su perversa ideología contra los uigures, los musulmanes no-Han que viven en el extremo noroccidental del país.

En esta acción ha destacado especialmente el WSJ, que ha dedicado portadas casi diarias a ridiculizar a Putin, incluyendo una del día final donde caricaturiza al presidente ruso con un nivel digno de Beria. Como ya saben que en este mundo sólo hay ocho-diez medios que ofrecen noticias propias (y el resto replican) la operación de propaganda ya estaba hecha. El supuesto capital de popularidad al rebufo de los JJ.OO -que han sido bastante exitosos en muchos aspectos- totalmente dilapidado. Y desde el primer momento.

¿Y qué hago hablando de los JJ.OO? Bueno, aquí empieza lo interesante. Desde 1936 el tránsito de los Dardanelos y el Bósforo, los dos caprichos geográficos que dan acceso al mismo mar que baña Ucrania y Sochi, está regulado por un tratado internacional, uno de los tantos que hubo que componer en la larga y fracasada postguerra de la Gran Guerra Mundial.

En el mismo, conocido como Convención de Montreux, se estipula que cualquier buque de guerra en tránsito desde o hacia el Mar Negro tiene que informar a las autoridades turcas de su paso. En su tiempo fue un apaño de Reino Unido y Francia hacia su antiguo enemigo en la Gran Guerra, y para alejarlo de la tentación de volverse a alinear con Alemania.

El apaño continuó, con gran éxito, en la Guerra Fria, especialmente por sus claúsulas de limitación de tonelaje y del calibre de las armas. Los soviéticos tenían el Mar Negro como un Mare suyum -y en verdad lo es- y los estadounidenses apenas podían enviar buques menores de la VI Flota. Y ahí sigue vigente, con alguna enmienda. Es muy útil en esta historia porque los buques de guerra de países no ribereños del Mar Negro tienen que informar de su entrada y, atención, de su fecha previsa de salida.

Con el extraño y exótico motivo de los JJ.OO y el consiguiente comodín de "ayudar en el combate contra el terrorismo", los EE.UU tenían en el Mar Negro desde el 3 de febrero los buques USS Ramage (un Arleigh-Burke con AEGIS) y el USS Mount Whitney, el buque insignia de la VI Flota, que supuestamente sólo tiene armas defensivas. Entre los dos suman una tripulación de 600 hombres, dos tercios de los cuales en el segundo buque, supuestos marines (carne de cañon) formados en guerra electrónica (la especialización más compleja de un militar). Ya. 

La decisión la tomó el Pentágono el 20 de enero pasado, cuando lo de los JJ.OO se sabía desde hace siete años. Pueden aducir que fue a raíz de los atentados en Volgogrado, pero ese tipo de atentados no requieren la presencia de dos buques de combate. Son cañonazos para moscas. Y ni tan siquiera cañones. El USS Mount Whitney. Ya.

Hace un par de años, en una ocasión que viene al pelo, lo definí como "un buque de combate poderosísimo, pero no tiene ningún cañón". Es un buque de guerra electrónica, capaz de guiar todo el grupo de combate de la VI Flota y de interceptar, filtrar y sabotear todas las comunicaciones de un país. Al mismo tiempo. En el mundo militar, cuando algo es tecnológicamente posible, den por sentado que ya existe. Y todos tenemos en mente a la NSA en cuanto pasamos nuestras ideas desde el cerebro a cualquier medio electrónico.

Ya quedó atrás la política de las cañoñeras y los acorazados. Algo como el USS Mount Whitney  (o el futuro USS Zumwalt) se bastan de sobra para conseguir los efectos deseados. ¿Qué hacía el buque insignia de la VI Flota, que no es precisamente un buque-escuela de los que se envían como parte de los agasajos entre potencias marinas, en el Mar Negro justo cuando se ha producido lo de Ucrania? Ustedes pueden creer que combatiendo el terrorismo en Sochi. Yo no me lo creo.

USS Mount Whitney

Lo de Ucrania: lo que era una protesta callejera heterogénea y muy delimitada fue creciendo durante la disputa de los JJ.OO, azuzada por unas imágenes de propaganda que incluso los propios periodistas no dudaban en elogiar. Las fotos del Maidan parecían sacadas por los mejores periodistas, no ya del fotoperiodismo, sino de las pasarelas de moda. En fin, como en Libia: carteles perfectamente diseñados colgando de ventanas, un vídeo de un tía que parece modelo hablando de los héroes (aquí no son terroristas ni alborotadores) y el aroma familiar de la propaganda orquestada e in crescendo.

Este se produjo en la vigilia de la clausura de Sochi, con el muy panoli de Putin ocupado en otras cosas. Francotiradores sin identificar, pero identificados unánimente por nuestros medios de comunicación como gubernamentales, dispararon contra la multitud concentrada en la principal plaza de Kiev. El presidente ucraniano, razonablemente elegido en elecciones libres, plurales y con observadores occidentales, tras intentar alcanzar un acuerdo con la UE para reconducir la situación -y donde la UE cambió de palabra a las 24 horas, dejándolo vendido- perdió el poder en una noche de fin de semana. En una noche.

Yanukovich haría lo normal en estos casos en los que los medios de propaganda occidental empiezan a decir -como con Gadafi, que supuestamente estaba volando camino de Venezuela- que hay un vacío de poder: llamaría a los capitanes de las regiones militares y a los gobernadores civiles -por este orden- para afirmar su autoridad. Estos, a su vez, intentarían comunicarse entre ellos. Y si no podía ser, buscarían la información en los medios de propaganda generalistas, los mismos que propagaron machonamente que el presidente ya no estaba en Kiev. No debió funcionar nada esa noche, porque en 24 horas Yanukovich había perdido un poder que nadie, salvo una minoría muy concentrada y localizada, había puesto en cuestión.

Mientras tanto todo esto pasaba, el USS Mount Whitney navegaba en el Mar Negro.

De hecho, ha salido de ahí el 27 de febrero, tras estar tres días en Estambul. La caída de Yanukovich fue en la noche entre el 22 y el 23 de febrero. Se fue un dia antes de acabar los JJ.OO. Lo más gracioso es que su  buque escolta está en reparaciones. De hecho, desde las primeras informaciones sobre el USS Rampage este ha cambiado al  USS Taylor. Que ha tenido un accidente. Que han  relevado al comandante. El accidente, eso sí, bien cerquita de un puerto amigo. Por favor, lean el anterior enlace. O este, donde explican con la palabra adecuada ("charada") el cambio de nombre de los barcos

El USS Mount Whitney ya no está en la zona. Misión cumplida. Por si acaso, cumpliendo la fecha de salida por los estrechos turcos, prevista para el final de los fastos olímpicos. Un accidente muy oportuno el de su escolta, que desvía atenciones. Una derrota -por itinerario del barco- hábilmente modificada. ¡Menos mal que los terroristas no atacaron Sochi el último día, cuando la flotilla americana ya estaba en otra misión! ¡Con la bonita contribución que han hecho, durante dos semanas estacionados a 20 millas de la costa rusa y en aguas internacionales!

El mismo día de la caída de Yanukovich sacaron y pasearon a la corrupta Timoshenko para que el consumidor habitual de propaganda pudiese digerir bien la lógica de bueno/malo (con el detalle de la silla de ruedas, ojo) y, no habiendo pasado 24 horas, ya se habían tomado todas las residencias de lujo gitano-asiático de la oligarquía política caída, caída porque entró en pánico por razones desconocidas teniendo todo con ellos. Toma de residencias que surte un gran efecto en la opinión pública: eran malos y robaban.

Al igual que en 2004 con la revolución naranja, cuando a la organización con base en Langley (Virginia) le dio por sembrar se supuestas revoluciones de colores y espontáneas la geografía del mundo que no tiene bajo su control (aquel año fue Birmania y una república centroasiática ex-soviética, además de Ucrania), operación saldada con desigual éxito, todo huele a operación orquestada.

Ni revolución popular, ni ansias de Europa de una Ucrania entendida como un todo. Lo decía muy bien Hobsbawn: con la caída de la URSS, se dió la situación inédita de un imperio que caía manteniendo todo su arsenal. Desde entonces, la política de EE.UU ha sido aislar a Rusia, como demuestra el escudo antimisiles, que sólo los lectores de La Razón y Tony Blair pueden creer que sea para evitar los petardos de Irán o Corea del Norte.

Ucrania es una pieza muy ambiciosa en el Gran Juego, quizás demasiado. La operación ha sido genial (en serio, piénsenlo bien) y prácticamente incruenta. Habrá que ver como reacciona Putin, de momento conformándose con Crimea, otro abalorio en la colección de ex-joyas imperiales como Kalingrado, Abjazia, Transniester, al igual que las Malvinas, Gibraltar o Hong Kong lo eran o lo son del Imperio Británico. Y ya verá como en las próximas elecciones libres de Ucrania gana los prooccidentales, a pesar del peso demográfico de los prorusos. La democracia es la forma de refrendar lo que se consigue con las armas. Electrónicas, en este caso.
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¿Quien se acordará de esta noticia cuando nos caiga encima la siguiente campaña de propaganda antiRyanair?  Extremadura, la región donde uno de cada tres trabajadores lo es del sector público.
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Artículo-denuncia en El País. Fíjense en el jeto del redactor y lo insulso de lo denunciado. Lo que hay que plantearse es por qué se propuso ese plan ferroviario, con el consentimiento de Pepiño Blanco. En pleno 2010. Lo propuesto no se construirá en este generación ni en la siguiente. Y casi mejor así.
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Más de trenes. El AVE andaluz (porque se empeñó la Junta) entre Sevilla y Antequera está paralizado. Ahora lo quieren convertir en circuito de pruebas. 
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Escocia tiene posesiones territoriales a 300 millas de su costa. ¿Y Cataluña que? Quiero una reivindicación de Alghero ¡ya!
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La India quiere poner un impuesto a la comida-basura...La India, donde todavía hoy hay episodios de hambruna....
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Siguen saliendo los proyectos-fantasma para dar uso al puerto soviético de El Musel. Y no paran en sus pretensiones de castillos en el aire. Incluso un desguace de barcos. De hecho, hasta han dado vida-zombie a la ZALIA.
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Burgos, Polo de Promoción Industrial.  Ni citan los XXV años de paz, que desmemoria....
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Un thinktank alemán estima que su país necesita 120.000 millones de euros en infraestructuras en los próximos 10 años...Que pidan fondos de cohexión...

lunes, 10 de febrero de 2014

Mongolia es un país, no un periódico

Siempre buscando el secuestro por parte de la autoridad
Me han pasado un libro con la recomendación "te gustará" y ahí me he visto leyendo un panfletillo que, en contra del tópico de "barato", no lo es en absoluto: hace falta tener cara para pedir 17€ por Papel mojado. La crisis de la prensa y el fracaso de los periódicos en España, publicado por Debate a partir de retales sacados de Mongolia, una revista que se explica por su nombre.

Si he leído el libro, además de por la recomendación sincera, es porque pertenece al subgénero "periodistas despedidos de El País que rumian rencor por doquier", todo un fenómeno de nuestra democracia y que dura ya varias décadas, con figuras ilustres como Martín Prieto hasta el último afectado, el tal Pere Rusiñol que firma la introducción y gran parte de las columnas que se publican en Mongolia bajo el epígrafe "Reality News".

En teoría, esa es la parte seria de una publicación que se caracteriza por el mal gusto, los fotomontajes, un humor austral (por argentino), un precio en kiosko de 3€ (e impreso en papel de periodico) y por ser un testimonio tangible de la decadencia del periodismo y de nuestra sociedad. Nos intentan vender El Papus, pero sin un mínimo de gracia. Dicen que tienen 40.000 ejemplares de tirada. Conozco alguna biblioteca pública que se ha suscrito.

Esa parte seria tiene auténtica obsesión por el esquema informativo español, porque está escrito por expulsados de la torre de marfil que ha sido siempre Prisa. Es una sección que combina escrutinio del registro mercantil con cotilleos, difamaciones, códigos-clave, mala baba, historias viejas, mala baba, delirios de vanguardia del proletariado y mala baba.

El libro está estructurado en función a un complejo sistema: de las escasas 120 páginas, 34 son para El País, 26 a Público, 13 a La Vanguardia y 8 para El Mundo. Como lo ven: el periódico más nauseabundo de Europa, y sólo obtiene la parte final y la de menor cuantía en un libro que lleva por título (y portada como de informa policial) toda una declaración de intenciones. Y tanto: parece que estén buscando trabajo en el antiguo reino de Pedro J. del que, empero, han sido incapaces de vaticinar su caída. La de Cebrián la anuncian del orden de 50 veces.

Odio y rencor es lo que define a este carísimo panfleto. No hay ni siquiera una labor de edición que evite que el lector tenga que leer sucesivas veces que Cebrián cobra 12 millones de euros: el dato vuelve una y otra vez como una gota malaya. El libro es la mera regurgitación de bilis de unos despedidos (con bastante razón, a tenor de lo demostrado), tan falsos que sólo pueden firmar el libro como Reality News/Mongolia.

La sección dedicada a Prisa se puede resumir en esto: eramos muy buenos, pero Cebrián nos ha hundido y puestos en manos del pérfido capital, llegando a apuntar un capítulo a La Caixa y el Opus. En El País incluso han cometido la tropelía de publicar fotos de Isidre Fainé, a la sazón mandamás de la empresa de la Infanta Cristina, como si el lector de El País no estuviese acostumbrado, con la anterior hégira, a ver fotos de Polanco y de la gallega de la Barreiros, al menos mientras estaba amancebada con el empresario editor.

Es un libro rídiculo. El interés de la lectura va en función a las salvajadas que se dicen. En la página 41, por ejemplo, se lee: "Música para los oidos del subdirector de Opinión, ex maoísta reconvertido en neocon con ingredientes de cristiano renacido". No ponen el nombre, pero el lector interesado -no yo, desde luego- puede identificar fácilmente a la persona definida a brochazos. Y con odio moruno, aunque el nombre Pere sea tan catalán.

Hay múltiples ejemplos: en un artículo titulado 36 notas sobre la crisis de El País, y que no son más que 36 chascarrillos escritos como desahogo, sin orden ni presentación alguna, el número 13 es una vulgar exhibición de apodos que habrá hecho las delicias a los iniciados, y el número 27 dice que, entre los despedidos por el ERE de El País, están "el que más sabe de energía, el gran corresponsal de guerra, el mejor escritor, el mejor polemista, el que mejor conoce la UE, el gran experto en ETA" y el gagá de Jose Yoldi. Acabáramos. Falta un Premio Nobel.

Una resentida histórica como Maruja Torres, en la presentación en BCN
Este es el nivel. De Público dicen que iba muy bien, que tal y que cual, pero que no lo quisieron rescatar, que Roures tiene un yate, que tal y que cual; de La Vanguardia, remontándose a la noche de los tiempos, cotilleos de redactores que se casan con la hija del jefe; de El Mundo, que Casimiro García-Titadyn presionó a unos testigos protegidos del 11-M para que alterasen su testimonio, cosa ya sabida porque aparecio en esos medios tan vilipendiados por, oh paradoja, un estercolero que se llama Mongolia.

Ok, muy bien. Yo me pongo el primero en la cola para criticar los espantosos periódicos que tenemos en España, pero también se muy bien cual es el peor de todos. También se muy bien que una revista grotesca como Mongolia no es la más adecuada para esta misión de agitprop. Lo que queda claro con este libro-panfleto es que la crisis de los medios es en gran parte responsabilidad de los propios periodistas, que solo hablan cuando los expulsan del paraíso con espada flamigerante: ahí está el perenne recuerdo de los propagandistas de Canal Nou denunciando manipulación, pero cuando estaban despedidos. Es más: tuvieron que cerrar el medio para que cantasen.

Basta ya de acusar a los jefazos, porque gran parte de la cadena de la mierda informativa la han hecho estos periodistas, tan indeseables entonces como ahora. Este libro (porque tiene lomo e ISBN) es sólo un ejemplo más.
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Es hasta normal en el país y la ciudad que perdió una escultura de Richard Serra valorada en millones de euros y con un peso de toneladas. 
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El comunismo era esto. Y retratos gigantes por las calles.
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Como previsto, el Calatravo de Oviedo ha pasado a manos municipales. Uno de los Ayuntamientos más endeudados de España, lejos de estar contrariado con la jugarreta empresarial que le han hecho los de la familia de El Monopolio (de transporte de pasajeros en carretera), están encantados y dicen que van a hacer del edificio propio de una petromonarquía pérsica "un motor económico" para toda la región
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Otro famoso "motor económico" era el famoso Niemeyer y su "Isla de la Innovación" asociada. Fíjense en esta noticia, donde al final y de sopetón nos dicen que la mujer del primer responsable de la pirámide (ya se que no tiene esa forma, pero me entienden) blanca de Avilés aparece en los títulos de crédito de la pelicula que Woody Allen rodó (parcialmente, y porque le dieron dinero público y troskista de Roures) en Asturias. Seguro que aparece "desinteresadamente".
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Se pusieron con el Plan E. Están tan pegadas unas a otras que parecen un montaje escultórico con fines artísticos. 
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Y, por terminar con algo más de #MafiAsturias, lean esta noticia. Una parcela en la mejor zona de la ciudad. No se sabe el propietario, sí a lo que se dedicaba. Pero no ponen nada más. Unos días antes salía esta otra noticia: empresarios venezolanos tienen 42 millones de euros "a plazo fijo" en un pueblo costero cuyo PIB anual es una quinta parte de esa fabulosa cifra. ¿Narcotráfico? Sí mi amol