lunes, 9 de octubre de 2017

¿Quién será el próximo Ángel Berrueta?

El dominó ha seguido su curso y la estrategia de tensión preconizada por Felipe VI El Incendario en su bochornoso discurso grabado a la Nación es ya bien visible, incluso para los "equidistantes". Las calles están llenas de lo peor de la Hezpañolez, esa que nos decían que se había evaporado con los fastos de 1992, y que simplemente seguía donde siempre: agazapada en los bares, en las tiendas, en los colegios, en las familias. En la sociedad española.

En España nunca ha habido, ni lo habrá, ese patriotismo constitucional del que hablaba Habermas porque, a diferencia de la Alemania natal del filósofo, aquí jamás se han tomado ajustes con el pasado nazi-fascista-clerical que está en la base de la legitimidad del actual Régimen: Constitucional en la forma jurídica, pero realmente impuesto con las armas de 1939 y la posguerra que duró una década más, hasta la última cartilla de racionamiento.

Para ese patriotismo constitucional se necesita un pueblo que, por ejemplo, no requiera que todos los años les expliquen el funcionamiento de las campanadas. La falsa modernidad española se asentaba en un indudable progreso económico, pero jamás lo ha hecho en un cambio político-cultural: de ahí vienen todos los males que están aflorando estos días, impulsados de manera plenamente conscientes por la clase política, que piensa que llenando las calles con lo peor de la sociedad van a ganar legitimidad.

Está en cuestión la Sagrada Unidad de la Patria, un tema que escuece a los educados en ese dogma de fe como algo inquebrantable e incuestionable.  El patriotismo español realmente existente no es Constitucional, es la expresión rancia y primaria que consiste en perseguir al que no piensa como uno, y al que se identifica invariableme como la Anti-España, con todo un ramillete de conceptos adheridos como "rojo", "débil" o "diferente".

A lo largo de estos cuarenta años de II Restauración se había conseguido mantener más o menos embotellada a la fiera del nacionalismo español. A base de pan, circo -incluyendo el dopaje de Estado- y libertad sexual, amén de la derrota espectacular del 23-F, ese porcentaje nada desdeñable de la sociedad española ha estado callado o encauzado en el gran catch-all party que es el PP, el partido de la derecha unificada, único ejemplo en Europa occidental, incluso con su nodriza Ciudadanos.

Con la Gran Crisis empezaron a saltar las costuras, especialmente por la vía del pan, y ni siquiera los redoblados esfuerzos para fortalecer los otros dos divertimentos de La Masa han conseguido tener a la fiera domada. Ahora, aprovechando la crisis separatista catalana, tienen vía libre para demostrar su pleno arraigo social, porque ni la Policía les molesta. No son los malos, simplemente son sus nacionalistas.

Es realmente lamentable que en la manifestación unionista de Barcelona ("con 25 grupos políticos adheridos", entre ellos Falange) las imágenes aéreas las tomase la Policía, que no puede tomar bando por ninguna de las partes, pero que lo hace sin que nadie les repruebe.  Recuerden esto cuando todo se desboque aún más, y cuando vayan por ahí buscando las causas del desastre.

Es momento de recordar a Ángel Berrueta. El nombre quizás no le diga nada a nadie, pero merece su pequeño lugar en la Historia de España, al menos la que nos construimos cada uno, en nuestro fuero interno, a base de hechos significativos y detalles fuera del foco. Porque hay fotos que valen mucho más de lo que muestran, y también nombres que traen aparejados situaciones que jamás se deberían olvidar.

El 11 de marzo de 2004 un grupo terrorista islámico atacó en el eslabón más débil de la débil cadena de aliados que se había procurado EE.UU en la guerra de agresión a Irak. Fue un ataque perfectamente planificado contra población civil que usaba medios de transporte público, en absoluto un objetivo militar: buscaban una carnicería, y la lograron en gran medida, porque es muy fácil hacer algo así cuando te mueve el odio religioso.

El Gobierno, que había hecho de su participación en esa guerra una seña de identidad, interpretó rápidamente las consecuencias de haber sido golpeados de esa manera, y en vísperas de unas elecciones generales donde defendía una mayoría absoluta: se enrocó en la explicación más favorable a sus intereses, aunque esa significase enfrentar con mentiras y falsos testimonios a españoles contra españoles. Como ahora.

Insistió tercamente en que el atentado había sido obra de la banda terrorista asentada en el país, cuando jamás habían hecho algo ni siquiera parecido, porque lo más fácil es poner bombas en trenes. Lo hizo hasta tal punto que dictaba los editoriales y portadas de los periódicos, que accedían gustosos a las sugerencias gubernamentales, exactamente como ahora, con la jefa de prensa de Rajoy agradeciendo la Unidad Nacional y Unidad Editorial en torno al desgraciado presidente del Gobierno.

La historia posterior es bien conocida: toda la clase política responsable de aquel desastre acabó quemada y expulsada en el arco de cuatro años, tras una legislatura vergonzosa con insinuaciones ultras sobre los que habían ganado las elecciones. Todos, menos el gallego Rajoy, capaz de sobrevivir aplicando su estrategia de siempre: quedarse quieto, que pase el tiempo. Que ya lo arreglará todo.

Lo que no es tan conocido es lo que pasó en Navarra aquellos días. Dentro de la estrategia de tensión azuzada por los pirómanos de entonces había que "significarse", lo que tarde o temprano nos pedirán también con el actual separatismo catalán. Te empiezan pidiendo que te pongas un pin o un lacito, y después que cuelgues trapos de colores de las fachadas, o que guardes cinco minutos de silencio en la puerta de tu trabajo, so pena de ser señalado como "diferente", "colaboracionista" o "proetarra", la frase favorita de la ultraderecha a lo largo de estos años.

Te empiezan diciendo eso, o directamente pasan por tu comercio para que pongas un cartel con el lema del momento, en aquel 14 de marzo de 2004 era "No al terrorismo, ETA no", hoy podría ser "No al separatismo, Cataluña es España".  Eso le pasó a Ángel Berroeta: la mujer de un Policía había pasado por su panadería para que colgase el trapo votivo, y se negó. Discutió con la mujer. A los pocos minutos, se presentó el marido y le descerrajó cuatro tiros, mientras era jaleado por el hijo común, que lo había acuchillado previamente Vivían en el piso contiguo.

Se conocían, y seguro que conocían las simpatías de cada uno. Lo que le estaban pidiendo al asesinado era que se significase. Se negó, y lo pagó con su vida.  Para mí, otra víctima más del 11-M, pero con la particularidad que se puede considerar perfectamente una víctima de la estrategia de tensión desatada por el partido que azuza el Hezpañolismo llegada la ocasión, y con estos fines.

Se dictó sentencia en un año. Al asesino le cayeron 20 años, al hijo 15 y a la mujer otros 10, como autora ideológica, aunque todos sabemos que la autoría intelectual del asesinato estaba en Madrid. Todos ya están sueltos, porque en este Estado de Derecho con el que algunos se llenan la boca esta gentuza puede campar a sus anchas, en vez de pudrirse de por vida en la cárcel. Porque saben que el Estado de Derecho siempre tendrá un cariñito especial hacia los patriotas comprometidos, cuando debería combatir a todos por igual. A los separatistas, a los terroristas y los ultranacionalistas españoles, que en el fondo son el mismo enemigo.

Ahora, trece años después, estamos en la misma situación. Las hienas que azuzan el Hezpañolismo están enardecidas con las rojigualdas por doquier, y piensan que suman más que los votos depositados en cifras millonarias por los habitantes del territorio desafecto con España. Está al caer un nuevo Ángel Berrueta, y no se sabe si volverá a ser en Pamplona, Valencia o Barcelona. Dirán que fue un accidente o una riña enquistada de hace tiempo. Que no ha sido política. El problema es que la mecha acabará prendiendo, y lo que se presentará como caso aislado puede traer muchos más casos aislados, en la tradición cainita de este país. Ya sabemos quienes llevan las pistolas. Y gran parte del odio.

jueves, 5 de octubre de 2017

"El referendum no ha existido"


Ninguna frase -ninguna- resume el excepcional momento político que se vive en España, donde se están entremezclando problemas muy antiguos con otros que, igual de antiguos, se creían resueltos o aletargados para siempre, y que resulta que están latentes e interaccionando con el detonante de todo: la enésima crisis en la relación del Estado con Cataluña, su región más importante, y donde está la ciudad más importante de la Península Ibérica.

Por tanto, la frase del titular es simplemente un anzuelo para abordar estos días de vértigo absoluto, donde se tambalea el suelo que pisamos y esas libertades y prosperidad que la inmensa mayoría daba por descontando, como si España hubiese abandonado para siempre su historia trágica y su gusto por lo doliente, trucado en mala hora por esa imagen artificial de alegría y palmas. Estamos en la España de siempre, y el tiempo dirá cuanto de espejismo ha habido en estas últimas décadas.

El Gobierno Central interpretó el desafío del referendum del 1 de octubre desde la esclorisis de una Constitución elevada a rango de Texto Sagrado -no se puede tocar, no se puede alterar, hay que adolararla como es, "nosotros los Constitucionalistas"- y desde la mentalidad de siempre de la derecha española: esto es una finca, y los jornaleros vuelven a recoger el algodón después de una buena somanta de palos.


Solo desde la Ley iban a responder a un problema político como el catalán, donde un bloque de fuerzas dispares y con la mayoría en el Parlamento regional fue a las elecciones con un programa muy claro:  se decía todo lo explícitamente que permite la Ley que iban a hacer un referendum de autodeterminación. Consiguieron formar Gobierno, y aplicaron su programa electoral.

A pesar de todas las trabas legales y la persecución jurídico-policial, una admirable red social consiguió perpetrar lo que era una soberana bofetada al Estado central: una consulta popular libre, con todas las garantías legales y plena de Derecho, convocada por un Gobierno legítimo a la totalidad de su población. Un acto de desobediencia masiva, que ojalá se hubiese visto en otras ocasiones y con otros temas. De ese día quedan las páginas más honrosas de toda esta triste historia: una sociedad civil que ideó sistemas de todo tipo para poder organizar la consulta, y que burló el aparato estatal en cifras millonarias.

No se podía haber hecho peor por parte de las autoridades centrales. Enrocadas en la solución legal a un conflicto político, solo han llovido amenazas de empapelamientos, y un despliegue policial comparable a un cuerpo expedicionario con ganas de dar un escarmiento.  Se llegaron a organizar sesiones de palmas espontáneas cuando las fuerzas represoras salían de sus acuartelamientos hacia la región desafecta, y aupadas a gritos de "A por ellos" que no fueron reprobados por mando alguno. Cuando iban a combatir a otros españoles.

El clima ideal para el ambiente del 1 de octubre, día de la consulta. Como no pudieron impedir su organización -el Ministerio del Interior no capturó ninguna urna en los días previos, reflejo de su poca implantanción en el terreno- e iban presentando como éxito cerrar webs de colegios electorales o la incautación de las tarjetas censales, lo que pasó ese día se puede resumir en una palabra: sabotaje.

Superados en número y misiones encargadas, y traicionados de manera previsible por los Mossos, los comandos de Policía y Guardia Civil desplegados en Cataluña se dedicaron desde primera hora de apertura de los colegios electorales a esa misión: el sabotaje, por vía de llevarse las urnas de las sedes electorales. No identificaban a nadie -eso tenía que haber sido cosa de los Mossos en las horas previas-, e iban con toda la prisa que les dejaba la multitud agolpada para defender su voto, y su derecho a decidir.

Así fueron las primeras horas, que dejaron las imágenes más dramáticas e icónicas. Cuando naufragó todo definitivamente. Con el desastre ya consumado, se dio la orden de ir más tranquilos y la tarde se dedicó a hacer razzias en peligrosísimos pueblos de hasta 200 habitantes, donde las urnas se habían cerrado a primera hora. Eso sí, al caer la noche hubo una foto colectiva y conmemorativa del cuerpo expedicionario acantonado en el ya famoso barco, una foto para la Historia de España, y que hubiese podido tomar Gutiérrez Solana de haber sido fotógrafo. De haber vivido nuestros tiempos, que son los suyos.

¿Qué había que celebrar? ¿Para qué esa foto ignomiosa, después de reprimir de manera desproporcionada una multitud que, de manera milagrosa, no se alteró y no se revolvió contra comandos que en muchos casos superaban en proporción de 100 a 1?  ¿Quien está al mando de esa gente, de sobras sabido que son lo más bajo de la sociedad, pero que ni siquiera parecían tener control de sus responsables jerárquicos? ¿Cómo se puede haber permitido algo así?

Cumplían ordenes, ya. ¿Cuales eran las órdenes? Impedir un referendum "ilegal", un referendum que tanto la Vicepresidente del Gobierno tildó como "inexistente" a las 14:00 -tenía el discurso ya preparado, pasase lo que pasase, independientemente del fracaso del sabotaje encargado- y que el Presidente del Gobierno ratificó con los mismos términos a las 22:00. "Inexistente".

Esa era la consigna, transmitida por las bien engrasadas correas de transmisión del Poder Central a sus órganos de propaganda, porque saben perfectamente lo que es un referendum de autodeterminación. Desde aquella cosa llamada Revolución Francesa, todo el poder político -todo- y su autoridad emana del pueblo, de ahí la redundancia de usar la palabra "referendum vinculante": todo referendum es vinculante, porque emana de la única fuente de poder, y cuando este se pronuncia es con una única finalidad. No la de formar Gobierno, no la de dilatar la toma de decisiones en otras instituciones políticas: se vota para decidir sobre un asunto concreto, y se votó todo lo libremente que dejó la labor de sabotaje y hostigamiento de las Autoridades Centrales, perfectamente conocedoras de las implicaciones de una votación de este tipo.

El resultado no podía sorprender a nadie, y en todo caso es "inexistente" para los que se han enrocado en su Texto Sagrado Intocable, ese mismo que proclama la Unidad de la Nación Española como algo eterno, como si fuese una Ley Física. Los promotores del legítimo referendum, siguiendo el plan establecido, aprovecharon los dramáticos acontecimientos para su habitual victimismo -el nacionalismo catalán y sus llantos de fossares, borns y demás camafeos de derrotas- y para convocar una huelga general que ya estaba dentro del plan inicial, pero ahora adornada con "para protestar por la violencia policial". Cuando el Gobierno te llama a la huelga, desconfía, pero ya está lejos la época de cuestionar.

Incluso entonces se podía haber reconducido mínimamente la situación, en mi opinión. Entonces, después de la jornada de huelga, se produjo el acabóse:

Un Rey pirómano

A las seis de la tarde se anunció que el Rey de España, que tiene como funciones establecidas la de garante de la unidad del Estado, iba a dirigirse a la nación. Su padre, en casi cuarenta años de reinado, solo lo hizo en una ocasión fuera del foclkore de la Nochebuena. Hasta entonces, no se había sabido nada suyo, siguiendo la estrategia de "inexistente".

El discurso no pudo ser más desasosegante. Consiguió en diez minutos avivar los rescoldos atávicos de este país, y de una manera inequívoca, y lo hizo con un discurso que podría haber firmado Milosevic o Ratko Mladic veinte años antes. Pasando por encima la brutalidad de la represión, se dirigió a sus leales:

Sé muy bien que en Cataluña también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas. A quienes así lo sienten, les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos
A quienes así lo sienten. Los sentimientos, eh, y eso que estos eran los legalistas. Los sentimientos: las banderas. Parece que se esté dirigiendo a una minoría que, embolsada en Vukovar, aguarda que lleguen sus correligionarios a salvarles. Sabido es que el Rey en una Monarquía Parlamentaria es un guiñol en manos del Gobierno, y por tanto este editorial de Estado que es un discurso real, lleva la firma del PP.

Podría haber sido un desliz, pero no. Era todo un mensaje a futuro, a la peor de las situaciones. La de españoles enfrentados contra españoles, como tantas veces a lo largo de nuestra historia -esa que los historiadores nos dicen que es perfectamente equiparable a la de otras naciones europeas, como si todas hubiesen tenido cinco guerras civiles en los últimos 200 años-, un discurso repugnante por sus implicaciones.

Así lo supieron interpretar las otras naciones que hay en España, y también el representante de un partido con cinco millones de votos. Lo que empezó como una crisis regional ha derivado a una crisis democrática -la brutalidad policial, la indignidad de celebrar una represión- y ahora es, sencillamente, una crisis de modelo de Estado: el de una Monarquía que no tiende puentes, y el de un Estado incapaz de dar cauce dentro de su Inviolable Texto Sagrado a las naciones que alberga.

Por supuesto, los cortesanos desplegaron la artillería habitual de "se ha ganado la Corona" y demás, pero la impresión generalizada fue de preocupación. No cabía otra cosa diferente que mano dura cuando te quieren segregar una parte de la hacienda, pero el mensaje implícito de dirigirse a minorías españolas acosadas, que era el discurso del PP con los Policías y Guardias Civiles hostigados....

La línea ha seguido hasta hoy, donde la Ministra de Defensa, siguiendo la línea yugoslava, ha dicho que "el Estado de Derecho tiene la obligación de defender a sus ciudadanos", como si estos estuviesen amenazados o acosados por alguien más que no sean las propias fuerzas expedicionarias que se emplearon en el sabotaje del 1-0.  Es como si estuviesen hablando a un escenario futuro donde habrá "minorías españolas" en Cataluña. Como si estas no hubiesen podido votar en el referendum "inexistente", o careciesen de los mismo derechos que el resto de ciudadanos.

Un Presidente del Gobierno inexistente



La inacción política del Gobierno Central es lacerante: han recurrido al Aranzadi para frenar un movimiento político, y así estamos. Con la peor crisis democrática en décadas -al margen de la de tracto continuo de la cleptocracia, de la que se han nutrido todas las autoridades ahora enfrentadas-, y sigue en su rol de gallego que no hace nada, que deja correr el tiempo a ver si este vuelve a jugar a su favor. El que se mueve, pierde la oportunidad de volver al lugar donde estaba, o como quieran metaforizar la desesperante manera de concebir el tiempo y el espacio que tienen los gallegos. Si te mueves, no sales en la foto.

Mientras el Parlamento Europeo y el Parlamento Francés han discutido ya la grave crisis catalana, el pontevedrés ha aplazado hasta la semana que viene comparecer en el Congreso español: es la típica manera de concebir el parlamentarismo de la derecha española, que apela a la "unidad de los partidos" pero desprecia el órgano deliberador por excelencia, donde estamos representados todos.  La crisis ha servido para mostrar, de manera todavía más evidente, los resortes autoritarios de la derecha: porrazo y escarmiento, persecución judicial, Rey títere, desprecio absoluto por el Parlamento.

Incluso hoy, sometido a una entrevista-masaje de EFE, lo ha llegado a decir explícitamente: "haré lo que tenga que hacer cuando lo tenga que hacer". Como si no se hubiese perdido ya un tiempo vital. Es una persona incapacitada para tantas cosas que entre estas se incluyen el diálogo, o desenrocarse de su postura de ignorar las cosas, como si fuesen a desaparecer por sí solas. Solo ha movido lo del corredor mediterráneo ferroviario, de súbita importancia repentinamente, como si esto se arreglase con caramelitos.

Seguro que está actuando en la sombra, y hablamos sin saber. Baste recordar que cuando Puigdemont fue elegido presidente de la Generalitat, ni siquiera habló con el. Tuvo que ser una broma radiofónica -donde picó, y de donde se deduce que se moría de ganas por hablar- la que revelase esto: siempre se ha negado a hablar, y ahí sigue. Como buen gallego, seguro de que el tiempo le dará la razón. Siempre se la dan, porque viven pensando en la muerte, que es el final del tiempo. Y el que se quede en el mundo, que resuelva los problemas que dejan sin solucionar. Por eso es una de las regiones más atrasadas de Europa occidental.

A futuro



El mandato recibido por la Generalitat es claro: declaración de independencia de Cataluña, bajo la forma de República. Es la misión de las autoridades catalanas, y todos los escenarios que se están manejando, después de haber perdido tanto tiempo, apuntan a que será así. Por eso los discursos desde Madrid hablando a minorías embolsadas. Por eso esa sombra balcánica que es todavía más angustiosa. En este escenario de independencia -que sería cumplir lo que el pueblo ha expresado- se abren múltiples posibilidades.

Cataluña, en contra de toda la propaganda centralista, es viable como Estado independiente. Recibiría el apoyo en el plazo de meses de las otras pequeñas naciones europeas desgajadas en los últimos años, mientras desde Madrid se reirán de ellas, igual que se reían de las "urnas chinas", y todos los escenarios agoreros económicos serían más bien para el conjunto de España, dado que Cataluña es un territorio del que extrae anualmente 16.000 millones de euros.

El problema es lo que quedaría aquí. Quedaría la Hezpañolez que, en efecto rebote del nacionalismo separatista catalán, ha retoñado por el resto del país. Quedaría un Rey que no ha podido impedir la secesión de un territorio y que, como "garante de la Unidad Nacional" no tendría sentido alguno. Ni el, ni su institución. Y quedaría un Gobierno de derechas permanente, galvanizado por tener un enemigo exterior, al menos algo más tangible que la francmasonería.

En cuanto a la izquierda, ni se la ve, ni se la espera. Recuerden que el PP gobierna en minoría, pero nadie se ha planteado derribar a este Gobierno que ha empleado la porra y la represión para un conflicto político. Como para plantearse una reforma Constitucional. Qué digo, si la Constitución no se puede cambiar, es Sagrada y Pluscuamperfecta.

Soluciones


Si se pudiese reconducir la situación, que lo dudo porque son muchos los sentimientos tocados, España debería caminar hacia un modelo federal real, y no el café para todos de la España de las Autonomías, donde La Rioja tiene un parlamento regional. Una Constitución de nuevo cuño, donde se reconozca la especifidad de Cataluña y su derecho a un trato fiscal preferente, como mayor contribuyente del Reino que es.

Que cada autonomía se pague sus vicios con lo que ella misma produce, con un fondo común que no pueda ser una caja opaca de la que hasta hace poco nos ocultaban su contenido -las famosas balanzas fiscales- y donde las instituciones federales-supraautonómicas estén repartidas por toda la geografía, y no solo en Madrid, la capital de un estado centralista.

Pero ya es demasiado tarde. Cataluña se ha ido. Siempre ha mostrado gran desafección por todo lo que afecta al resto del Estado: proclamó la independencia el mismo 14 de abril de 1931, y ahí se tuvo que desplazar parte del Gobierno provisional republicano a calmar los ánimos. Tras aprobar el Estatut, que consumió gran parte de los esfuerzos de la joven República, Azaña dijo el 25 de abril de 1932 en Barcelona: "¡Ya no hay reyes que te declaren la guerra, Cataluña!"

El Rey pasó a llamarse República, y le declaró la guerra en 1934. El Rey pasó a llamarse Caudillo, y retiró las instituciones de autogobierno. El Rey recibió los poderes del Caudillo, y devolvió el autogobierno incluso antes de que hubiese Constitución en España. Nada ha servido, porque en esta historia de sentimientos las cosas estaban rotas desde hace tiempo. Ahora su hijo ha quemado todos los puentes con Cataluña, aporreada y humillada ("el referendum no ha existido"), y que se dispone a irse sola. No encontrarán ninguna otra libertad de las que ya disfrutaban en España, pero nadie puede negar que no tengan razón en intentarlo. No con esta España, que no es la única posible.

domingo, 29 de enero de 2017

Rafa Nadal, empresario inmobiliario

Nadal, con la primera piedra: de ahí esos brazacos
Sabido es que en España se idolatra a ciertos personajes hasta el punto de considerarlos ejemplo de valores, mejor deportistas de la historia y ciudadano ejemplar, aun cuando haya defraudado fiscalmente,   esté vinculado a prácticas médicas que en cualquier deporte se calificarían de dudosas,  tenga un TUE -certificado para doparse legalmente- del tamaño de un camión, 
y cobre dinero público tanto por dejarse entrevistar (¿te creías que lo hacía gratis porque es español?) como por promocionar el jamoncito y el aceite por esos mundos de Dios.

Ahí está, en un estatus de deidad a pesar de todo este largo historial, y en gran parte lo es por la impresión generalizada de que es una buena persona. Que, como mucho, lo manipulan y zarandean desde el entorno para comportarse de esta manera. Que no sabía lo que firmaba, en popular expresión usada últimamente en los juicios por esposas y, ¿por qué no?, por deportistas representados-simbiotizados por su representante o tío.

El miércoles 19 de octubre de 2016 Rafa Nadal, famoso tenista comprometido, inauguraba la improbable Rafa Nadal Academy  y el Centro Internacional de Tenis Rafa Nadal, construidas ambas en Manacor, municipio mallorquín de donde es oriundo. "Es un proyecto muy especial y doblemente especial porque está en mi casa. Es un sueño hecho realidad".

El "sueño hecho realidad" tiene esta memoria de calidades: 26 pistas de tenis, 10 de pádel, dos piscinas, un área de fitness, un campo de fútbol 7 y una pista adicional polivalente. Además, también hay un Museo sobre adivinan quien (nutrido con fondos de la Fundación Rafa Nadal), un bar-restaurante que sirve comida healthy, una clínica (¡que no falte nunca!) y el Rafa Nadal Sports Residence, un hotelazo con 65 habitaciones de 130 euros la noche.

Mallorca y hoteles, ajá. La isla que ha forjado las dinastías de los Matutes, Meliá, Riu y tantas otras no podía quedarse atrás en esta ocasión en que su hijo más ilustre a nivel mundial (lo siento, Ramón Llull no es conocido en China), y que menos que apoyarle con otra cosa muy mallorquina, la tierra de Canellas, Munar o Jaume Matas, el primer ministro del Régimen de la II Restauración que ha pasado por la cárcel por corrupción.

El apoyo administrativo ha sido la tramitación de un Plan Urbanístico especial que ha permitido cementar 24000 metros cuadrados fuera del anillo -la part forana, en lengua local: Manacor es un pueblo concéntrico, con un núcleo urbano muy concentrado- a mayor gloria de Rafa Nadal, porque así se llaman todas las instalaciones del complejo. Aunque se comenzó a edificar en 2014, el proyecto recibe la calificación de "interés general" por parte del Consell ya en 2011 y una tramitación de "puesta en marcha urgente", no vaya a ser que no hubiese pistas de tenis donde la ciudadanía se explayase imitando a su ídolo.

Un momento: 24000 metros cuadrados de colada en una isla con serios problemas de masificación urbanística, con un fuerte movimiento popular del tipo "Salvemos nuestra tierra" (pero yo soy rico gracias a todo lo que se ha hecho, sino seguiría en el campo) y en plenos años de la supuesta crisis...¿cómo se logra eso?

Pues muy fácil: el nombre de Rafa Nadal abre puertas. Lo hace en España y en parte del extranjero, no lo va a hacer en Mallorca y Manacor. Hasta ahí podríamos llegar: hasta el pueblo primigenio, y en forma de un Plan Especial que supone una modificación radical del PGOU y que requirió la aprobación de una Ley Especial en el Parlamento Autonómico, rendido ante los encantos del campeón de las raquetas.

De extra en El Libro de la Selva
Todo especial, a la altura del excepcional campeón: tan especial que reducía el porcentaje que terreno destinado a uso público que contiene toda operación inmobiliaria, saltarse los controles previos municipales y, cómo no, la evaluación de impacto ambiental, que tantos buenos proyectos inmobiliarios ha tirado al traste en España, y todo por salvar unos vencejos, unas jaras y algún lince. Donde esté el nombre del famosete de turno, que se quite la naturaleza. Ya crecerá de nuevo.

Ha sido tal la claudicación del poder político, que en teoría vela por los intereses de la mayoría y no por los de un particular, por muchas lesiones, TUE y Roland Garros que tenga, que ni siquiera se ha pagado la licencia de obras municipal, estimada en torno a 700.000 euros, como si el famoso deportista no tuviese liquidez o, peor aún, no quisiese contribuir al desarrollo de su pueblo de una vía directa, y solo lo haga indirectamente: con los empleos generados, la fama, la promoción y toda esa retahíla de cosas que se dicen cuando hay proyectos de este tipo.

Al parecer, el clan Nadal negoció esas ventajosísimas condiciones de la mejor manera mediterránea, con continuas amenazas de llevarse el proyecto "a la península" -con el descrédito que eso supondría para Mallorca y su perfil de votantes, cuando debería ser orgullo ante el chantaje al que se veían sometidos los políticos- y que, en cuanto les decían que la Ley era así, decían que todo eran trabas o pegas y se levantaban de la mesa.

Cuando algún técnico municipal cualificado exigía cumplir la Ley, como por ejemplo ceder el 15% del terreno usado para uso público, los Nadal directamente tocaban el botón político, hasta el punto de crearse la Ley ad-hoc citada más arriba, aprobada por Jose Ramón Bauzá (el farmaceútico presidente del PP) con apoyo del PSOE, una grosse koalition balear más grosse que el brazo del manacorí. Al fin y al cabo, la isla es casi un Land alemán y es normal que tengan parte de sus usos políticos. Los otros vienen de Sicilia.

Así fue la creación, y ahora lleva unos meses en uso. En un uso muy distinto del que se aprobó el pelotazo urbanístico, lo que lo convierte en doble pelotazo: si el trámite especial era porque era una "instalación de interés general" o cualquier otra tontería similar, resulta que el interés general ha acabado convertido en que la "residencia con escuela para los futuros tenistas" (al estilo Masia o similar), ahora es la AIS American International School, una escuela privada de élite, donde se dan clases con ese nivel de exigencia que ustedes esperan. Y las 65 habitaciones funcionan como las de un hotel. Repito: como las de un hotel, falta el Trip Advisor con sus estrellitas. De explotación privada.

Un negocio redondo. Bajo el marchamo el inmaculado nombre de Rafael Nadal (véase el primer párrafo) se ha construido en seis hectáreas de suelo rústico sin pagar un duro al Ayuntamiento y ahora se recogen los beneficios de un hotel que oferta sus plazas a 130 euros la noche. Y el curso anual en la Academy de pelota-raqueta -también conocido con el anglicismo de tenis- a 56.000 euros.

Uno pensaría que los Nadal estarían agradecidos a la Ilustre y (Hasta ahora) Invicta Villa de Manacor, pero no es así. Nunca es así con esta gente, nunca, al contrario: el clan se ha querellado contra el Ayuntamiento por expropiarles un terreno adyacente a la "Academy" que habían comprado años antes por el módico precio de un millón de euros y ahora piden ¡14 millones de euros! por estar, cómo no, pegado a su pelotazo. Tan pegado que lo usaron para acumular materiales de obra, bloqueando un camino público. Porque lo público se hace privado en todo este asunto, muy bien explicado en este vídeo, con el delicioso acento mallorquín.

La suma aproximada de la Operación Manacor para los Nadal debe ser así: 56.000 euros por cada pringado que paga un año de tenis, el fortísimo cánon anual que debe pagar la AIS por usar las instalaciones, el uso hotelero de las habitaciones y la cafetería y el posible pelotazo adicional de 14 millones de euros, que nadie duda que saldrá adelante. Y todo bajo el nombre de alguien que parece no saber lo que firma, que simplemente se tumba en la camilla y dice "lo que usted quiera, doctor", o que coge la pluma y dice "firmo donde quieras, Toni".

Antes todo esto era campo
El complejo edificado es horrible, huelga decirlo. Como denuncia el colectivo mallorquín Terraferida, destroza 6 hectáreas con "un impacto visual y paisajístico desmesurado", en el entorno histórico de la pedanía de Sa Torre dels Enagistes. Por otra parte, no tardará en presentar vicios de construcción, porque se ha levantado en solo año y medio, al parecer por las prisas de tener la obra terminada, no vaya a ser que la Ley ad-hoc acabase en el Supremo, como tenía que haber sido y no ha sido por...bueno, Rafa Nadal tiene muchos amigos. Todos quieren ser amigos de Nadal. Hasta el Rey de España.

Todos, incluso Telefónica, la empresa más poderosa de España -que tiene tanto dinero que puede fichar a Zaplana para no hacer nada, o a cualquiera que le pidan desde el poder político en justa retribución por mantener la cuota fija telefónica, 24 euros todos los meses que pagamos al antiguo monopolio-, desde hace años vinculada a Nadal y que es el  patrocinador de todo el complejo, cuyo nombre oficial es Rafa Nadal Academy by Movistar.  Una gran decisión empresarial, como todas las de esta empresa.

En el acto de inauguración, presentado por el profesor de inglés Michael Robinson (también trabaja el lado humano del deporte, como por ejemplo construir por la cara y la fuerza del nombre una aberración como la Rafa Nadal Academy) el interesado promotor urbanístico y tenista local afirmó: "es un sueño hecho realidad". Sí, gracias a cambios en la Ley, favores y la sensación de que en este país se puede hacer de todo con total impunidad si alcanzas la condición de intocable.
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Bartolín y la larga saga que inició 
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Fantástico artículo sobre el Nobel de Economía a Schiller, la estupidez de comprarse una casa en propiedad y, en fin, el buen periodismo cuando es breve, declarativo y muy directo. 
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Fomento, muy interesado en el futuro de la ZALIA. Al mismo tiempo, salen trapos sucios sobre el asunto.Todo es sucio: fíjese que proceloso cauce ha tenido que seguir todo esto para que se oiga en el Parlamento.
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Sobre el cambio de huso horario en España, artículo en el NYT. 
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Sorprendentemente, o no tanto, todavía se ve a gente por la calle con camisetas o sudaderas donde pone DDR.  
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Me he reído muchísimo con esto. Molaría ver el informe completo, o incluso tener una copia. A saber cuanto han pagado por esa sarta de tonterías y mentiras.
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Mamandurria andaluza en su pura esencia: Sevilla programa nueve exposiciones sobre Murillo entre 2017 y 2018, aprovechando un aniversario.  ¿No se podía hacer una o dos exposiciones en vez de nueve? Nooooo, porque en eso consiste la mamandurria: según el alcalde, será «el acontecimiento más importante desde la Expo 92» en la ciudad. Pues eso.
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El Estado regala 150 mil euros de nuestro dinero a librerías...ojo al detalle de los proyectos subvencionados. 

sábado, 10 de diciembre de 2016

Boicot a los débiles, sumisos con el fútbol

Folcklore asturiano
Esta es una historia asquerosa que está a punto de estallar, cuando se tenía que haber pinchado hace ya mucho tiempo, tanto como el que el existe. Ahora está el fútbol de por medio y las cosas van a empeorar muchísimo a nivel mediático, de imagen y de exponer la realidad de una izquierda trasnochada y caduca en sus preceptos y en sus intimidaciones.

Si entrasemos en la mente enferma que está detrás de todo, seguro que aparecerían referencias al Nuevo Testamento, que son deicidas, la Revolución de octubre y que grande yes, Pachín, pero no hace falta ir tan lejos, al contrario. Es una historia que pasa en España, pasa en fechas recientes, y avergüenza a cualquiera que no sea un fanático.

En febrero de 2009 la cantante israelí Noa estaba de gira por España cuando se topó con un boicot instigado desde la ultraizquierda y "grupos propalestinos". El boicot podría haber sido no ir a sus conciertos, pero como son activistas no se podían conformar con eso, no: en San Sebastián, cuatro energúmenos se subieron al escenario a los pocos segundos de empezar la actuación, y desplegaron una pancarta donde se podía leer "Israel, no gracias", aunque en los anteriores conciertos en Sevilla y Barcelona no pasó nada.

¿Por qué el boicot? Por ser israelí. Tan simple como eso. Por ser embajadora cultural. Por pronunciarse en contra de Hamas, claro, algo gravísimo al parecer. Porque la ultraizquierda en España siempre está buscando enemigos, reales o imaginados, y es mucho más fácil atacar a una artista de gira que ir con una flotilla -un crucero- a las costas de Israel, con las consecuencias previstas.

En Gijón, Asturias, la cosa fue mucho peor que en San Sebastián. Los organizadores del boicot convocaron una concentración a las puertas del teatro municipal donde iba a actuar Noa. ¿Quien organizaba? El conocido como Comité de Solidaridad con la Causa Árabe y la Plataforma Asturiana con Palestina, al parecer no satisfechas con traer a saharauis a la metrópoli cuarenta años después de romper vínculos, y muy ofendidas con estas palabras irreprochables de Noa:

"Esa bestia llamada Hamas que los ha aterrorizado y asesinado, que ha convertido a Gaza en un basural lleno de pobreza, enfermedad y miseria. Sólo puedo desearles que Israel haga el trabajo que todos necesitamos que haga (...) Hamas no llama a la liberación de Palestina, sino a la destrucción de Israel, es decir, de mí, de mis hijos y de mi familia".

Se juntaron unas cien personas con pancartas como "Sionismo, bestia exterminadora", una décima parte de las que hubo dentro del Teatro Municipal, ajenas al llamamiento al boicot. Una décima parte.  Siempre son menos, pero como se hacen notar, como recurren a la intimidación y el hostigamiento, pues siempre parecen más. También los medios ayudan a su difusión.

Fue un incidente vergonzoso, que tuvo réplica aún peor en 2014. En el mismo escenario que Noa actuaba esta vez el grupo israelí Sheketak, culpable exactamente de lo mismo: de ser israelí. Basta con eso para esa gentuza. Esta vez no se conformaron con cantar consignas y exhibir pancartas repugnantes a las puertas, sino que quisieron acceder al recinto, para hacer el boicot efectivo. 

La Policía tuvo que cargar -Europa occidental, en el año 2014-, dejando un reguero de golpes y alguna cabeza ensangrentada, entre ellas la de un conocido sindicalista -¡Asturias! ¡En Sicilia se llaman de otra manera!-, siempre tan preocupados por lo que pasa fuera y no por lo que pasa dentro. Según los convocantes, "esta es la segunda vez que el Ayuntamiento colabora con Israel, la primera fue en el Festival de Cine. No estamos en contra de los cantantes sino lo que ellos representan, que es el estado de Israel" ¿Queda claro? 

Esta vez fueron más que en 2009. Según los del boicot, eran 500, cifra difícilmente creíble, pero según las crónicas consiguieron su objetivo: dentro no había casi público para ver la actuación de Sheketak, que seguramente se llevaron una inmejorable imagen de la ciudad de Gijón. Desde luego, muy ajustada a la realidad. 

Después hubo un juicio por el intento de asalto al teatro, un juicio en el que la Fiscal fue hostigada e intimidada incluso en su ámbito privado (¡Asturias! ¡En Calabria los llaman de otra manera!), con toda la parafernalia que la ultraizquierda suele adornar sus excesos, en este caso calificando a los agresores de "los nueve del Jovellanos" -por el nombre del Teatro-, en la más pura tradición sindicalista-victimista, cuando en esa región detentan todo el poder y jamás son víctimas. Por supuesto, salieron absueltos. 

Pero no es el tema, no. Como a esta gentuza no se la pueda parar en su superioridad moral (recuerden: el boicot no era contra los artistas, sino por "representar al Estado de Israel", como si fuesen con uniforme y banderas) y tampoco parece que se le puede parar con la justicia, han seguido adelante, para bochorno de la gente normal, la que ellos no representan. 

El 13 de enero de este año el Pleno del Ayuntamiento de Gijón, ciudad de casi 300.000 habitantes, aprobó una moción con los votos a favor del PSOE, Podemos e Izquierda Unida, donde se declara el boicot contra el"Apartheid y la ocupación israelí", además de reconocer "el Estado de Palestina" y de declarar el concejo de Gijón como "Espacio Libre de Apartheid Israelí", destacando la adopción de "medidas legales oportunas para no realizar actividades comerciales con empresas cómplices de violaciones del Derecho Internacional". En el primer Pleno del año. Pueden leer completa la podedumbre aquí. Produce escalofríos. Produce aún más escalofrío cómo trató el periódico local el asunto, y no se pueden perder el enlace.

Por esas fechas el Ayuntamiento de Langreo, otra ciudad de la zona, también hacía lo propio, algo que la Justicia ya ha conculcado. En Gijón la Justicia dice que no puede hacer nada, porque (mucha atención) "el acuerdo del Pleno carece de efectos jurídicos frente a los administrados, ya que no estamos ante un acto administrativo en sentido técnico y estricto como declaración de voluntad o resolución que produzca efectos jurídicos en la esfera o ámbito jurídico de los administrados"

O sea, que la Justicia no es la misma en una ciudad que en otra, y eso que la sentencia conculcadora es el Tribunal Superior de Justicia. O que al juez al que le ha caido el caso le hace tilín la moción, donde sí que hay efectos jurídicos, dado el acuerdo del Pleno gijonés se remitió a las empresas municipales, entre ellas la que organiza los festejos y eventos, por lo que ya no irán más Noas ni Sheketaks, ni ningún otro representante del "Apartheid israelí", usando su lenguaje enfermo. 

A punto de acabar el año, sigue vigente el execrable acuerdo plenario -el único en España que sigue así, porque los otros similares aprobados han sido tumbados por los jueces en Cataluña, Andalucía y Madrid-, y con un añadido que le va a dar una relevancia mediática realmente dañina para la ciudad. Por alguna razón que no creo que esté dentro de la esfera de la casualidad, la Federación Española de Fútbol que preside desde hace décadas Angel María Villar ha decretado que el partido España-Israel de balompié que clasifica para el Mundial de Rusia 2018 se dispute en Gijón. Un partido oficial. El próximo 24 de marzo.

Ya saben la caja de resonancia que es el fútbol. En Israel, por razones históricas que no hace falta comentar aquí, están muy informados de lo que pasa en Gijón, porque siempre tienen que estar alerta. Es su sino histórico. La persona que les informa ya ha dejado caer que les molesta lo de tener que ir a jugar a una ciudad que les discrimina -sí, así es el término- y deja caer veladamente la posibilidad de ir a mayores. 

"No nos queda claro por qué entre todos los lugares de España se ha tenido que elegir a esta ciudad" A mí tampoco, pero estoy seguro que no es casualidad. De aquí no va a salir nada bueno, como nada bueno se lleva viviendo desde 2009, y esta vez con cariz de escándalo internacional con caja de resonancia muy mediática incluída ("es ya un tema de debate en los periódicos de Israel"), no precisamente lo mejor para una ciudad que intenta vivir del turismo, además de las subvenciones.

"Hay no sé cuantos estados musulmanes en el mundo y ninguno cumple estándares de derechos humanos. Y el único al que señalan es la única democracia de Oriente Medio. Es una declaración antisemita. Esto se tenía que romper por alguna parte y ha salido en el fútbol", dice Ángel Mas, presidente de ACOM, la asociación que lleva la batalla por el sentido común en este caso.  Ya, pero es que vosotros sois culpalbles. Deicidas. O lo que toque achacar a cada generación. 

¿Y qué dice la izquierda caduca y trasnochada -perdón por la redundancia- que padece Gijón y, por extensión, Asturias? Están "resignados". No por el indecente boicot, sino  porque "la decisión viene de arriba y no podemos hacer nada". Sí, de la todopoderosa Federación de Fútbol. Es más fácil hacer el boicot a Noa y un grupo de folk que a miles y miles de potenciales votantes yendo con sus camisetas de tribu a un estadio. Porque no tienen lo que hay que tener, nunca lo han tenido. Por eso está su ciudad y su región como está. En el fondo, a lo mejor lo del partido de fútbol está bien por poner negro sobre blanco en las incongruencias sangrantes de la izquierda, pero el desastre va a ser tremendo. Al tiempo.
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"Para nosotros Fidel Castro no ha muerto, es un gallego más" Muy freudiano, sí. Esto, en cambio, es más de realismo doloroso gallego.
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Una pequeña ventana a lo que fue la espléndida época de entreguerras para el neonato estado checoslovaco.
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Fin al seguro médico privado, pero pagado con dinero público, de la Asociación de la Prensa Madrileña. Era el gran reclamo para que se afiliasen jóvenes lisensiados: conozco un caso de una que se hizo una colonoscopia con 25 años simplemente porque era gratis y le apetecía.
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Mina de hierro en Australia, o una colonia china. 
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Sucinto y muy comprensivo artículo sobre la subida de precio en España desde la llegada del PP al poder.
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Se ha hablado poco de esta idea de C´s, que solo serviría para apartar de la educación pública a profesores con sentido crítico. Porque esa es su finalidad. 

lunes, 5 de diciembre de 2016

"El periodismo tiene que emocionar"

Coach Fernando Drake
Como previsto, el caso Pedro Simón -y tiene que ser así, no caso Nadia- ha seguido el derrotero esperado hace solo unos días, cuando se publicó la anterior entrada. Al padre que usaba a su hija como los productores usaban a Joselito o Marisol le ha salido, a la manera de Gowex o Pescanova, un pasado bastante oscuro, y lo que queda por salir.

De momento, además de admitir que jamás ha estado en Houston o en Afganistán, se conoce que estuvo en el talego por robar a su empresa al menos 20 millones de pesetas, bastante más que el frío equivalente a 120.000 euros que puedan leer por ahí, porque fue hace 20 años, e ingresó en el maco en el año 2001, tras ser condenado a cuatro años de trullo.

La "importante multinacional" en la que trabajaba, siempre según la versión de Pedro Simón, no era más que una embotelladora y distribuidora de bebidas, en donde ejercía de responsable para la isla de Menorca. El problema de esas islas es que lo tienen que importar todo, y ahí debió ver un filón el conocido como Fernando Blanco Botana, aunque guste de llamarse Fernando Drake, incluso en el artículo firmado por su amigo el periodista.

Su esquema era muy sencillo, según la sentencia que lo condenaba: "fue suministrando productos de la empresa a espaldas y sin conocimiento de ésta, quedándose para sí lo que cobraba”. El cliente recibía el producto, y la empresa suministradora no recibía nada, porque lo apuntaba todo a pérdida o impagos. En un sitio tan pequeño como Menorca, y durante tres años: ahora se entiende porque prefería ser llamado Fernando "Drake", en vez de sus apellidos gallegoides.

Leyendo la sentencia, se saca que nació en 1964 y empezó a trabajar en esa empresa cuando ya tenía 30 años: queda para los periodistas esclarecer todo ese periodo inicial de su vida, donde seguro que también salen bastantes pufos y estafas. De lo que no queda ninguna duda es que es un profesional de la mala mentira, porque en la sentencia, a pesar de pedir la absolución en su defensa, admite que creo una cartera de clientes ficticios, pero que lo hizo porque vio que faltaban existencias en el almacén y "tenía miedo de que lo despidiesen". Como el actual miedo a que "me quitasen mi hija", o modo de sustento.

Sin embargo, el protagonista no este buscavidas, padre a los 40 años, sino Pedro Simón. Porque es el caso Pedro Simón. El periodista de El Mundo es el que ha sido el gran bregador de la historia e, involuntariamente, el que ha puesto en manos de la Fiscalía a su amigo, porque así se trataban entre los dos. Como ya había indicado, durmió en la casa de la familia que mercadeaba con su hija (no olvidemos el rol de la madre, que dice no haber notado nada raro, porque debe ser que es ciega), algo muy de praxis de Gay Talese o Norman Mailer, o sencillamente de Pedro Simón.

En La Sexta, esa cadena televisiva que no ha cambiado nada desde que escribí esto hace muchos años (apenas el bozal entre Roures y Planeta), entrevistaron a Pedro Simón durante los éxitosos días posteriores a su artículo-fantasía en estos términos, que se pueden leer en la cartela superior: DIO A CONOCER LA LUCHA DE LOS PADRES DE NADIA. Por eso es el caso Pedro Simón. Que nadie le quite su protagonismo, porque él mismo no lo hizo cuando podía, aunque no se descarta que lo haga en el futuro, cuando salga de la madriguera donde está refugiado.

Con Ana Rosa Quintana, madre a los 51 años
Merece la pena transcribir lo que dice el periodista Simón, no vaya a ver que el vídeo se pierda, igual que se puede ver que La Sexta ya ha retirado un vídeo de su web ("El vídeo ha sido despublicado", curioso verbo), para que quede constancia de la catadura del personaje incluso cuando ya no se puedan ver sus mohínes, sus ojos entreabiertos, su parsimonia cuando bromean sobre si "es el novio de Nadia".

"Fernando es una persona muy especial. Cuando yo le conocí era una persona que te transmitía una fuerza sobrehumana, ¿no? Hay que tener en cuenta que cuando Nadia nace pesaba 700 gramos. Ellos tardan en tener un diagnóstico, hasta que no tiene año y medio no se lo dan...a partir de entonces empieza una apasionada historia de amor, de amor loco, loco y hermoso, en la que todo consiste en tratar de salvar a la hija. Eso supone que venden todo. Venden el piso de Valladolid, el piso de Mallorca, el piso de Madrid, el Porsche amarillo del que siempre habla Fernando, venden todos los objetos de la casa, incluída la cama, y van durmiendo en el suelo de casa".

"Todo para recaudar fondos, para intentar investigar algo que no tiene cura, pero Fernando no se resigna y sigue buscando. Yo tengo hijos pequeños y no se si hubiese tenido la capacidad de lucha que tienen Fernando y Marga. Ellos ante un "no" pues...un "no" porque usted lo dice [ojito a la consideración de la profesión médica de este impresentable], yo voy a comprar tiempo. Es lo que ellos han hecho. De algún modo cada operación era como si hablasemos de las máquinas recreativas, ellos ganaban varios bonus de vida, pues hasta cuatro o cinco años de vida cada operación de Nadia".

"Entonces Nadia tenía un problema ahora un problema crucial, y era ahora [el periodista Simón se golpea las palmas, como apremiando] porque se operaba o entraba de forma irreversible en una decadencia que le llevaría a la muerte en un año o por ahí. Entonces lo que van a intentar con esta operación es comprar otros cuatro años de vida [está permanentemente sobreimpresionado el número de la cuenta corriente, como en la teletienda] porque Fernando y Marga lo que quieren es tiempo"

Es curioso, pero pedían dinero. Con Pedro Simón de gancho. Y la hija, claro, pero con Pedro Simón de gancho, entregado de manera lasciva a la causa. Si ven el vídeo, podrán ver a la presentadora Mamen Mendizabal -que antes presentaba noticieros poniendo caretos cuando algo no le gustaba- en arrumacos y escenas dignas del sátrapa de Corea del Norte con sus súbditos, al menos cuando hay una cámara grabando. Auténtica telebasura con baby explotation, sin que la Fiscalía actuase de oficio.

En las islas se sabe todo
Después Hilario Pino, superviviente de un cáncer en el que supongo que no le ofrecieron Bio-Bac porque la Fiscalía actuó a tiempo, le pregunta a nuestro protagonista algo clave "Pedro, contar esta historia, contar todas las interioridades, me imagino que es algo más que periodismo" La cursiva es mía, por supuesto. El haberse quedado en la casa de la familia Blanco es de Pedro Simón. Prestarse a esta baby-explotation, un mojón más en su carrera de rebuscar en los mismos sitios que los carroñeros, también, así como la respuesta:

"Sí, además hay un riesgo porque Fernando es un caos, tiene la cabeza en otras cosas, pero si que creo que el periodismo tiene que informar, tiene que entretener y sí que creo que tiene que emocionar y si que creo que sirve de algún modo para tratar de cambiar algunas cosas. No vamos a cambiar el mundo, pero si transformamos una pequeña realidad...preguntales a Fernando y a Marga para ellos que es el mundo [una cuenta corriente bien nutrida] Yo no tengo nada que ver en esto, evidentemente [La Fiscalía lo debería investigar de oficio] pero es la gente que ha leído la historia...que siempre hablamos de lo malo [especialmente los carroñeros como tú], pero hay gente cojonuda...y da gustazo ser de España"

Olé. El espectáculo de telebasura, 25 años de la polémica con ¿Quien sabe donde?, Confesiones y Código Uno  se cierra con el estafador condenado por robar en su propia empresa llorando, un clásico del género y de la actuación. Un clásico de Pedro Simón, que aquí condensa su deontología profesional en un vídeo inenarrable. "Todo el mundo se cree periodista, hay que volver a la esencia" A los lloros, a la explotación de niños, a inventarse historias. A eso.

El periodismo no tiene que "emocionar", simplemente informar, igual que las sentencias judiciales no tienen que ser "ejemplificantes", sino justas. Es increíble que haya que recordar esto a alguien que va por ahí -ver el último link- pontificando pomposamente sobre una profesión que deshonra continuamente, y donde tendría muy difícil ganarse el sustento de ahora en adelante de no ser porque es una Mafia interna.

A este respecto es muy significativo lo que cuenta Salvador Sostres, que no necesita presentación en su condición de polemólogo y agente de la provocación, de lo que vive. Por eso medró y prosperó en El Mundo, la misma cabecera que la de Simón, la misma de siempre, hasta que lo echaron porque un nuevo director quería hacer un gesto de cara a la galería, el único que hizo en el año en el que duró en el cargo.

Sostres se metió en un lío por bocazas -y las tiene mucho peores, pero ya les digo que le pagan por eso- y ahora nos cuenta que Pedro Simón hizo una recogida de firmas por la redacción para que lo echaran del periódico, es más: para que "no pudiera volver a trabajar jamás “ni en El Mundo ni en cualquier otro medio de Unidad Editorial”". Todo un héroe, Pedro Simón, muy bien retratado en su catadura moral.

Sin embargo, lo que cuenta del pequeño artículo de Sostres es que deja caer que  habría que "investigar todas las historias que nos ha contado este chico, para comprobar qué más hay de falso en ellas" (iniciativa a la que me sumo, y para la que pido la colaboración del que pueda), y si lo dice es porque algo sabe o se huele y, especialmente, esto:

"Por cínico que sea tu portentoso negocio lastimero con que exprimes el dolor ajeno buscando sólo tu lucimiento, yo nunca abuso del débil, comprendo la imperfección y mi mejor don es perdonar". Como son de la famiglia periodística, le perdona, a pesar de la canallada que instigó contra él. Pedro Simón tenía razón: el periodismo realmente tiene que "emocionar",  de la misma forma que emociana El Padrino o Uno de los nuestros. De los suyos, como siempre. 
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Completo resumen de las intervenciones televisivas del timador condenado Fernando Blanco y su negocio.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Nadia conoce a nadie

Jayson Blair es un periodista del New York Times que ha pasado a la historia porque se inventaba la noticias. No era el primero, ni fue el último, pero su caso es significativo porque la dirección del periódico más famoso del mundo lo había promocionado por ser negro, en un intento de querer quitarse la imagen de periódico de blancos para blancos. No se sabe si en su vano intento de curarse en imagen también se incluía saltarse los controles internos sobre la credibilidad de noticias, que en el caso del afroamericano Blair contempló viajes inventados, crónicas copiadas de agencias, y confesiones que nunca ocurrieron.

El Mundo es un periódico en las antípodas del New York Times. La mentira es su leiv motiv desde su fundación, muchas veces planificada en forma de campañas que duran meses, con titulares imposibles de comprender si el día anterior no has leído el serial en el que están ocupados. Es un periódico que fomenta, ampara y respalda la mentira, como en el reciente caso de la información falsa sobre Trías, el por entonces alcalde Barcelona, y que era un cortapega de un informe policial de esos sin autorización judicial, lo que en la SER llegaron a llamar "policía política", hasta darse cuenta que ellos también se nutren de la misma fuente, con Ana Terradillos de altavoz.

Es imposible que un periódico así tenga ningún tipo de control interno, y menos con un periodista estrella como Pedro Simón, especializado en pobreza y en miserias del ser humano, y armado con un estilo entre amarillo y vómito, con toda una amplia gama de colores intermedios entre esas dos tonalidades. Adelante con lo que tengas, Pedro, al fin y al cabo galardonado con el Ortega y Gasset -el premio Lenin del periodismo español, y con la misma credibilidad- y por otros galardones de la APM, siempre atenta al talento de sus afiliados, más imaginado que real.

Con periodicidad intensa, el periodista Simón publica en El Mundo y en organizaciones filiales sus artículos, y el domingo pasado no fue una excepción, anunciado con estos términos dignos de ¡Pronto! o El Caso:

El artículo contiene una menor perfectamente identificable -el pixelado de caras se deja para los hijos de celebrities- incluso con su domicilio y nombre, y que es usada sin ningún tapujo para obtener dinero. Como la causa es de la consideradas nobles -si un rumano usa a su hija enferma para mendigar en el Metro, le secuestran a la hija y lo meten en la cárcel- y como el escriba era Pedro Simón, a nadie le extrañó, al contrario.

El peligro de las redes sociales para los inventores de historias
El artículo recibió apoyos explícitos de ese tipo de periodistas que viven de lo mismo, incluso del realizador de vídeo Jordi Evolé o de la viperina Ana Pastor. Todos con la niña afectada por un síndrome genético, y demostrando no tener ni idea de conceptos básicos de la medicina o el sentido común, y mucho menos del periodismo, un oficio en el que son grotescos personajes, más preocupados de construir su imagen-marca personal -y a fe que lo han logrado- que de honrar la profesión siquiera haciendo bien el trabajo para el que no están capacitados.

Resulta que una lectura ni siquiera atenta de la pieza del periodista Simón ya daba para sospechar. Padre con supuesto cáncer de páncreas desde hace tres años -un cáncer de páncreas no te da ese plazo-, una niña con una enfermedad con solo 36 casos documentados en el mundo, "se llevó a la niña a Afganistán en mitad de la guerra -bajo las bombas y las balas- para convencer al especialista que le faltaba" (con un vuelo chárter, me imagino), uno operación que pone "el cerebro a cero" -debe ser familiar entre el gremio periodista- y más detalles realmente repulsivos, porque buscan conmover con los mismos ejemplos que encontrariais en un panfleto de una secta.

A los pocos días un medio sin relevancia (Hipertextual, y también el risible Malaprensa) indicó que la historia de Pedro Simón, porque es la historia de Pedro Simón y no de la menor afectada, tenía grandes lagunas.  La respuesta del periodista estrella, a punto de ser estrellado, fue tan repugnante que merece destacarse con la debida atención, empezando por el título, un Olor a cadáver premonitorio:


En un país en el que todo el mundo es seleccionador nacional de fútbol, analista político, profesor de autoescuela, pedagogo, enólogo y hasta juez de la Audiencia Nacional; que el periodismo sea una de las profesiones diarias de 46 millones de españoles que trabajan en otra cosa es lo normal. Nadie se atreve a decirle al cirujano cómo seccionar un órgano; todo el mundo se atreve a decirle al periodista por dónde titular.
El quehacer del viejo oficio, las cuatro o cinco normas eternas de la profesión, los códigos sagrados del tinglado; todo, digo, está siendo pasado por la parrilla del revisionismo tuitero. Como si fuera una venganza ancestral y ya hubiese llegado la hora de ponernos en nuestro sitio. Que debe de ser la calle.
Ninguna profesión se ha devaluado tanto en la última década como la periodística.
Habla de "códigos sagrados" de la profesión, cuando vive desde hace años de explotar la miseria. De niños incluso, al margen de este caso concreto. Pero el problema, como para tantos de sus compañeros, es el "revisionismo tuitero", esto es: que le contradigan. Que le digan que su periódico y él mismo son una vergüenza. Que es un gran artífice de la devaluación de la profesión que señala. Será que no es un "código sagrado" comprobar las tonterías que puede llegar a decir un padre enajenado, pero no tanto como para seguir sableando pasta aprovechando la lastimosa condición de su hija. Código sagrado, el que me sale del nabo. Como siempre en El Mundo.

Esa fue la respuesta que dio, a mitad de semana, Pedro Simón. Sin embargo, hace un par de días El País se sumó al "revisionismo tuitero". No es ninguna tontería, porque los culpables de este historia ya habían desdeñado con esa respuesta la información de Hipertextual y Malaprensa, que para eso son minoritarios. Que un periódico como El País se sume a una ofensiva contra El Mundo es lo que ha revitalizado el caso, que ahora ya estaría olvidado porque precisamente hoy Simón publica un artículo sobre un adicto al crack. Mierda sobre mierda para tapar mierda, la estrategia de siempre de su medio.

Ha sido algo inesperado, porque en un espíritu gremial mal entendido, los ataques entre ambas cabeceras son escasos, algo que jamás he entendido dado que El Mundo desprestigia a todo el gremio.  Ellos sabrán, y a la vista están los resultados para todos. El movimiento ha descolocado a muchos, incluyendo a ese madrileñita odioso llamado Iñako Díaz-Guerra, un balón de fútbol dotado de brazos y piernas a modo de cuerpo, y que opera en las redes sociales como albacea de Pedro Simón, refractario al mundo contemporáneo:

O sea, lo mezquino no es la mentira sobre la mentira de su protegido Pedro Simón, si no que haya "fuego amigo" entre compañeros, intentando desviar el tema a que ya había otros medios -a los que ni siquiera habían citado- que lo habían sacado antes. Este infraser cuenta con un consultorio sentimental en el suplemento de fin de semana de El Mundo, una revista de humor con algo parecido a reportajes. 

No, no: lo mezquino es alguien como Pedro Simón, que iba dando lecciones por ahí de periodistas falsos y falsarios (merece la pena detenerse a leer esto de hace solo un par de meses) todavía salga hoy con excusas de "todo el mundo se equivoca" o "no soy el único que me invento noticias" y reciba el respaldo de los mismos que dieron eco a su reportaje de fantasía, de baby explotation, entre ellos la misma Ana Pastor que pedía en 2013 nada menos que el Pulitzer para el fontanero de la miseria.
En otro país Pedro Simón estaría despedido, y todos sus trabajos anteriores auditados para comprobar las fuentes, declaraciones y hechos. Como se  hizo Jayson Blair. Pero esto es España, el mismo país donde se padece desde 1990 la mierda de periódico que es El Mundo, controlado por un grupo italiano que no publica nada ni remotamente parecido en su país, pero que en España ha encontrado un filón. Ruinoso como negocio, pero el segundo diario generalista más leído.

Tanto, tanto, que con ese reportaje de fantasía y cuevas en Afganistán el padre de la niña enferma ha captado 159.000 euros, y que ahora dice que devolverá "al que lo pida". El que no, pues lo tendrá bien merecido por panoli. Como el Colegio de Periodistas no va a expulsar a Pedro Simón, al menos que la Fiscalía de Menores se haga cargo de la niña, usada como reclamo por su padre para obtener dinero que no se va a emplear en ninguna terapia mágica, porque su enfermedad es irreversible. Al respecto, es indicativo que ya en 2012 el periodista Simón sirviese de manager informativo para los intereses de esta familia, indicando cuenta corriente y todo.

Por cierto, noten como en la información original el nombre real del padre-empresario no aparece, sino un peliculero "Fernando Drake Blanco". Será que tenía que mantener oculto su auténtico nombre por algún motivo. Por ejemplo, Hacienda. En los próximos días seguirán nuevas evoluciones del caso -las mismas que hubo con Gowex y Pescanova, por ejemplo-, pero lo que no cambiará nunca es El Mundo ni la escoria que perpetra en ese periódico: del primer al último redactor, presente y pasado.
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Un francotirador se cargó en Libia a tres cabecillas del Estado Islámico en solo diez días. No sirvió de nada.
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Bonita prueba de que es más útil saber usar bien el avión que coger el tren.
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Fantástico articulo sobre la contaminación por lindano (una de las sustancias más cancerígenas que existen) en Sabiñañigo.
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Así se protege Chicago, la genuina ciudad de los rascacielos, del boom de rascacielos que hay a nivel mundial. 
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Libros que no son libros, o artefactos que imitan libros.
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Uno de los símbolos de Oviedo, del que hicieron santo y seña durante la hégira del pimplado Gabino de Lorenzo, a la chatarra.
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Las nuevas ciudades para acoger el último gran éxodo de la Humanidad: el del campo a la ciudad.
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Interesantísimo artículo sobre "el primer cargo político del país obligado a dejar su puesto por un caso de corrupción", en 1986. Dice mucho de la evolución del país y de la ciudad donde se produjo, especialmente si tenemos en cuenta lo que le pasó al que delató el caso.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Se amplia otra vez el Museo del Prado: todos a callar y a tragar

Traza oculta, nombre de la propuesta ganadora
A alguien con poder e influencia se le ocurrió hace poco tiempo que, dado que el Museo del Prado cumple 200 años en 2019, había que hacer algo transcendente, al margen de la habitual inundación de folletos, exposiciones y nueva iluminación que franquean estos aniversarios, artificialmente inflados por mor de la propaganda. Como el país es el que es, no se ha ocurrido mejor cosa que otra ampliación del Museo.

El concurso se ha convocado en abril -y eso que decían que el Gobierno en funciones no puede hacer estas cosas, eh- y se ha fallado hoy mismo, todo un récord en la Historia de España y en, particular, del Museo. Para no meterse en problemas, se ha sacado pecho de que no habrá ningún tipo de obra subterránea -porque nunca se sabe lo que puede aparecer en una zona donde antes estaba el Palacio del Buen Retiro- y de que toda la operación costará únicamente 30 millones de euros. De partida.

¿Qué bien, no? El Museo del Prado, ¿quien puede estar en contra? Según se lee en la propaganda, se "permitirá ampliar el espacio expositivo". Claro, es una ampliación. Otra más, tras la eterna de Moneo que se prolongó por espacio de décadas -con embrollo judicial de por medio-, y esperemos que más afortunada, aunque es mucho esperar.

La de Moneo desplazó la entrada a la parte trasera, creando nuevos y necesarios espacios para cafetería, grupos y demás, y la tontería absoluta del "Claustro de los Jerónimos", uno de los pocos edificios antiguos de Madrid, en pésimo estado de conservación, y donde ahora se exhiben, fuera de escala y a modo de "en algún lugar había que ponerlos" los espléndidos bronces de los Leoni. Para llegar hay que subir unas escalaras automáticas tipo centro comercial, y todavía no conozco a nadie que, al llegar, no haya puesto cara de estupor.

Ah, sí, que también se ganó espacio para los talleres y la "labor investigadora del Museo". ¿Hacía falta hacerlo ahí, con una obra millonaria y de acabados dudosos, desde el suelo de travertino a spina hasta el rojo pompeyano, pasando por el cobre? Imposible criticarlo, porque es el Prado, es Moneo, y es probablemente el salón más noble de España. Oremos, y a callar.

Y por eso, porque no se ha podido criticar, se llega ahora a esta nueva ampliación, donde el Prado salta al Salón de Reinos, donde durante mucho tiempo estuvo el Museo del Ejército hasta que el idiota de Ruiz-Gallardón lo regaló a Toledo para que Bono pudiese dar algo de contenido a la millonaria reforma del Alcázar, porque la cacareada biblioteca del sitio -"de las más importantes de Europa", y en Oxford, París o Roma riéndose- no atrae más que estudiantes del poblachón manchego.

Desde entonces, se estaba esperando la dentellada del Prado. La ampliación "natural", porque los museos crecen y crecen como tumores, aquí y en la Cochinchina. A la fase final han llegado ocho proyectos, y se ha escogido el de Norman Foster con el arquitecto fracasado local Carlos Rubio, no vaya a ser que piensen que es obra de un extranjero, al igual que le pasó a Richard Rogers con la T-4, obligado a concursar con Lamela -un arquitecto que llevaba 30 años sin hacer obra grande, por motivos evidentes para todos- para poder tener opciones de ganar.

El proyecto es una mierda. Lo es por el planteamiento -las prisas, el hecho de ganar 5700 m2 de superficie, pero de los que únicamente 2500 son de espacios expositivos- y por un hecho muy poco destacado en este día de propaganda neoImperial: no se sabe a qué cojones lo van a dedicar. Como lo leen.

Montan un concurso a toda prisa porque el aniversario se echa encima, y lo montan sin saber para qué va a servir. "Espacio expositivo" ¿de qué? No lo saben. Lo único que saben es que, en la habitual jerga enferma del gremio arquitectónico, se "rentabiliza al máximo el uso museístico en el edificio y crea un gran atrio de acceso en la fachada sur, imprimiendo a este espacio un carácter semiabierto y permeable al exterior, pero suficientemente controlado para que sirva de protección a la fachada original del Salón de Reinos, en la que se recuperan sus huecos y balconadas. Sobre dicha fachada emerge la prolongación de un gran espacio expositivo en planta tercera, con mayor altura libre y anchura que el actual, formando la cubierta del atrio, a la vez terraza orientada al campus"

Yo les traduzco: "semiabierto y permeable al exterior" significa que quieren quitar el tráfico de la zona, ya de por sí prácticamente residencial y residual, pero es algo para lo que no tienen competencias, que pertenecen al Ayuntamiento. Al respecto, recordar que cuando Nouvel hizo su fracasada ampliación del Reina Sofía - encargo a dedo fingiendo un concurso: querían una copia del KKK de Lucerna, su obra maestra- también le prometieron quitar el tráfico y el túnel de la Ronda de Valencia, cosa que jamás se hizo y así ha quedado el edificio-refinería: como una caja de resonancia del intenso tráfico de la zona.

Los renders de la propuesta ganadora no llevan a engaño. Dentro de la pantomima del gremio, muestran a muchedumbres que llegan al Salón del Reino por una plaza peatonal, y dentro les espera una gran galería llena de....mesas de hostelería. Lo pueden ver aquí. En principio nadie está en contra de peatonalizar una zona, ni de poner cafeterías asociadas a equipamientos culturales -una vez más, como en todo este sector, el ejemplo británico es el mejor-, el problema es que se dan por hecho muchas cosas que no funcionan bajo el principio de "hechos consumados".

Pero las prisas cuentan. Al magno fallo del jurado invitaron a la alcaldesa de Madrid, una señora de más de setenta años incapaz de decir que no, y que tendrá que aceptar el trágala -magnífica palabra del castellano- de manera sumisa, porque si no la insultarán desde todas las almenas mediáticas, algo que ya recibe habitualmente, pero ahora con el epíteto de "Carmena obstruye la ampliación del Prado", que en el universo simbólico del español vulgar está a la altura de la Constitución, "nuestra lengua" y la tortilla de patatas, que por algo se apellida "española".

Otra palabra que necesita traducción es eso de campus, ya puesto en cursiva con toda la intención.  El campus es ese espacio que pretenden peatonalizar-apropiarse, porque entre el edifio histórico del Prado -el de Villanueva, un edificio magnífico y digno de la mejor capital europea- y el Salón del Reino no hay vínculo material. ¿Qué mejor palabra que campus, como si fuese una Universidad y no un Museo? ¿Quien no ha oído hablar del campus del Louvre, el campus de los Museos Vaticanos o el campus de la Tate?

Supongo que quedará un buen edificio, porque es raro un edificio de Foster que no sea notable, y ahí está su otra obra madrileña, una de las cuatro torres de la Ciudad Deportiva, la única que no hace llorar a Vitrubio. Un edificio que aumenta la edificabilidad del Salón de Reinos en la tercera planta -Carmena, trágala también en el expediente urbanístico- tanto en altura como en anchura, apoyándose directamente en lo que queda de los "huecos y balconadas", "recuperándolas", como si estuviesen perdidas.

Muy bien. Entra dentro de lo que es la arquitectura de hoy en día. Lo que no se entiende, y nadie va a conseguir explicarme, es como en un país lleno de infraestructuras que no sirven, que todavía no ha salido de una crisis parcialmente provocada por construir sin ningún tipo de estudio de viabilidad y pertinencia, se pueda plantear una ampliación de un Museo sin saber que uso se le va a dar, salvo el más que evidente de convertir el nuevo espacio expositivo en un chiringuito para fiestas, picoteo y más y más tontería, todo a cargo del erario público. Y miren las imágenes del "proyecto ganador" para cercionarse que es así. Pero es el Prado. Todos a callar. Y a tragar.
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El artículo tiene muchas lecturas y cuestiones para analizar, pero quédense con este dato: el 45% de los titulados españoles trabajan por debajo de su cualificación. Y si sois padres, hermanos, primos, vecinos o allegados de alguien que vaya a empezar en el sistema universitario, no cejeis en esfuerzos de disuadirlos de estudiar cosas como Turismo, Filosofía, Sociología, Relaciones Laborales o Periodismo. Os lo deberían agradecer toda la vida.
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1 de cada 4 hogares asturianos dependen de una pensión de jubilación.
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Esta noticia ilustra muy bien cómo la corrupción es una lluvia fina que cala.
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Gabino de Lorenzo, uno de los políticos más impresentables de esta Segunda Restauración borbónica, tenía cocinas en dependencias públicas. El origen del dinero, totalmente irregular. Su función, aún más.
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Interesantísimo artículo sobre la guerra comercial entre Rusia y Arabia Saudí por el mercado petrolero indio.
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En Toulouse, ciudad muy próspera gracias a la industria aeroespacial, una universidad de prestigio y a ser la capital en un radio de 400 km, están planificando 40.000 viviendas más.  Les da igual el túnel de Canfranc, como es natural. Comparen su situación con la de Zaragoza, por favor. Los del teleférico entre la nada y el vacío.
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Extremadura lleva reclamando 40 años una autovía entre Badajoz y Cáceres, y lo hace mediante lloros y artículos como este, donde se demuestra que no hay necesidad de algo así.
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El mayor buque-establo del mundo. Es como un crucero. En todos los sentidos.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Donald Trump, el triunfo que nadie vio

Magnífica viñeta sobre la candidata Clinton
Donald Trump, un palazzinaro -constructor, en maravillosa definición italiana para definir a esa subespecie de empresarios-, ha ganado las elecciones de EE.UU por el Partido Republicano, que vuelve al poder tras el paréntesis de Barack Obama, apenas un gran orador que en ocho años de mandato no ha acabado la Guerra de Irak, ni la de Afganistán, y ha alentado una peligrosisíma revuelta en países que, mal que bien, operaban bajo lógica estatal-westfaliana, como Siria o Libia.

Eso en política exterior, claro. La que nos afecta a nosotros, porque EE.UU es el centinela del mundo libre, que en absoluto en la mayoría del mundo. Sin embargo, el electorado de EE.UU vota bajo preceptos de política interna, igual que el de todos los países salvo en España en 2004, y aún con reservas, porque lo que pasó fue que la política exterior se convirtió en política interior.

En los últimos años ha florecido en España, además del enteradillo de siempre, la vil especie del politólogo, que no es más que un futurólogo con escasa formación -solo hace falta ver como son las facultades del ramo en este país-, un amplio campo que va desde el actual tertuliano estrella de Prisa, y secundariamente catedrático de la UAM, hasta los idiotas genuinamente españoles de Politikon, pasando por Belen Barreiro o la mismísima cúpula de Podemos.

Un plaga bíblica. Toda esta gente se basa en cuatro o cinco consignas de corte populista -lo mismo que dicen ver en candidatos políticos, pero nunca en sus aportaciones de tertulianos o comentaristas- y en no decir jamás cosas -aunque las piensen- que se desvie mucho del flow general, bien sea el marcado por el grupo mediático donde hacen sus deposiciones, el del departamento, o el del partido político donde aspiran a medrar.

Están limitados, por tanto, para prever -que es su trabajo, puesto que en gran medida son futurólogos como los economistas, y no tanto analizar- los diferentes escenarios posibles. ¿Quien en el panorama mediático español apostaba por una victoria clara de Trump, como finalmente ha pasado con un contundente 276 frente a 218 votos electorales? Nadie, porque el seguimiento de la campaña se ha basado en reproducir las groserías de Trump, en enviar a corresponsales a su enésima visita a Detroit y en eso de que Hillary Clinton es mujer, algo que ve cualquiera.

Trump ha ganado viniendo políticamente de la nada, algo muy bien visto por el electorado americano, un país que desde su fundación ha premiado ese tipo de trayectorias, al menos mucho más que pertenecer a una dinastía como los Bush -recuerden que uno de los derrotados en las primarias republicanas fue Jeb, el hermano de George Bush, que llegó a gobernador de Florida-, la trágica de los Kennedy o lo que intentaban ahora con los Clinton: que la exprimera dama y exsecretaria de Estado fuese presidente de los EE.UU.

Es una historia muy americana. En Demolition Man, una película injustamente olvidada y ambientada en un futuro idealizado, el personaje principal interpretado por Sylvester Stallone se despierta después de un montón de año hibernado, y se sorprende al ver un cartel electoral donde Arnold Schwarzenegger es el presidente de EE.UU. Es una película rodada mucho antes de que se convirtiese en Gobernador de California, pero que capta perfectamente el posibilismo americano, ese que hizo de un actor como Reagan presidente, o a un luchador de lucha libre gobernador de Minnessota.

Trump, a pesar de los esfuerzos de la propaganda, era presidenciable. Encaja perfectamente con ese gusto por lo grotesco de los americanos, y encima tenía enfrente a la mejor rival posible, una persona repugnante a la que todos los grandes medios americanos han hecho la corte -todos, incluso los conservadores Washington Post o Wall Street Journal- y responsable directa de torturas a detenidos, una práctica de la que no se puede acusar a Trump.

De todo lo demás ha sido acusado: mujeriego, explotador de trabajadores, racista, agente del KGB -¡se lo juro! ¡Y hasta en medios como el londinense The Economist-, que si el Zutabe del Ku-Kux-Klan lo apoyaba, corruptor de menores, y todo en una orquestada campaña típica del circo electoral estadounidense, y siempre con la consigna de que es un "populista", como si hubiese organizado en persona el Obamacare que quería continuar la Clinton, y que ahora se enfrenta a su desaparición, como gran parte del ridículo legado de Barack Obama.

La victoria de Trump ha sido fruto de varios factores, que seguramente vuestro politólogo de cabecera ya está preparando para su intervención de esta tarde -copiando de medios de internacionales, nunca pensando por sí mismo-, pero los principales son estos: ha conseguido retener gran parte del electorado tradicional republicano -las únicas defecciones fueron precisamente de cabecillas, y bastante irrelevantes como Powell o Condolezza Rice- y ha conseguido atraer a ese americano anti-establishment, que se ha visto insultado durante TODA LA CAMPAÑA por no haber sido educado en Yale como la Clinton, y que se siente más identificado con alguien como Trump -al que le gustan las mujeres guapas y el dinero, como a la inmensa mayoría- que con la torturadora.

Ahora queda la resaca, que va a ser grande. Entre las promesas electorales de Trump se encuentran las realizables -como el muro en la frontera con México- y las irrealizables -como volver a abrir los astilleros de Philadelphia- y la mayor amenaza para nosotros, que al fin y al cabo es lo que cuenta en lo que son las elecciones de otro país que dista miles de kilómetros: la promesa de Trump de hacer un repliegue del paraguas militar estadounidense.

¿Cómo? ¡Pero si es republicano! ¡Mi medio de propagana me ha dicho que son imperialistas y que les gusta la guerra! ¡Que les apoya la industria militar! Sí, si, pero no. En el pensamiento político americano siempre ha existido la pulsión al aislamiento, favorecido por su envidiable posición geoestratégica -al norte, un país primo hermano, al sur, un país que vive en otro siglo, al este y al oeste, los dos mayores oceános del mundo-, y es algo que se ve tanto en demócratas -Rooselvelt no entra en guerra hasta finales de 1941, y cuando es atacado vilmente- como en republicanos, porque no hay que olvidar que Bush Jr. tenía ese mismo plan -favorecido por el final de la Guerra Fría, que logró su padre- hasta que se topó de bruces con el 11-S. Con otro ataque directo.

Trump lo ha dicho en campaña. America first. EE.UU es un país de grandes constrastes, donde la pobreza extrema -y hay pobreza de blancos, impresiona mucho- convive con la opulencia más extrema, a veces con apenas una milla de diferencia. Será difícil que acabe con eso, pero una de las medidas prometidas es hacer un repliegue de las tropas, esas que cuestan al año 600.000 millones de dólares, y la cifra está bien puesta.

Eso es lo que más va a afectar a España, si realmente lo lleva a cabo. Somos un país de frontera, y de frontera continental, cultural y económica. Si efectivamente EE.UU vuelve a su introspección natural, los presupuestos militares europeos tendrán que incrementarse, a costa del Estado del Bienestar ese con el que le gusta llenarse la boca la vergonzosa izquierda europea, como si fuese un Derecho Natural adquirido. Ese Estado del Bienestar, que en muchos casos supone el 50% del gasto público, es gracias a que EE.UU ofrece su protección militar. EE.UU, el mismo país donde no existe nada equivalente, porque en parte destinan esos fondos a Defensa.

Por otra parte, no se preocupen en exceso. Como demostró Weber, las estructuras burocrático-estatales tienden a la estabilidad, y ni siquiera un presidente inepto es capaz de cambiar las inercias y equilibrios de la lógica estatal establecida. El sistema americano es presidencialista y Trump va a tener competencias personales muy importantes, pero estará rodeado de un equipo de gente conocedora de El Sistema, que es lo que permanece en el tiempo, allí y aquí. Ya insisto en que el mayor peligro para nosotros -que nos tiene que dar igual el muro con México o el Obamacare- es la promesa del repliegue americano, que no se traducirá en un cierre de Rota, pero si en dejar de hacer de gendarme mundial. En dejarnos, simplemente, con nosotros mismos, con lo que eso conlleva en la Historia europea.
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Interesante reflexión sobre el futuro del periodismo de calidad, y lo que tiene que costar.
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Muy interesante: en una época con tipos de interés cercanos al 0%, ¿donde invierten los fondos de pensiones? En casinos,en refugiados, en depuradoras...
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Luis del Rivero, que seguramente recordarán por Sacyr, el intento de asalto al BBVA en 2004 auspiciado por el PSOE, su colección de coches antiguos dignos de una petromonarquía y el 20% de Repsol, habla ante sus paisanos, los murcianos. Definir esto como grotesco es poco.
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Un sindicato agrario extremeño se queda ilegalmente (roba, en argot) con 1´8 millones de subvenciones europeas para agricultores.
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Un artículo sobre demografía que no cae en el alarmismo, casi es milagroso.