viernes, 10 de octubre de 2014

Black is black (I want my cash back)

Por alguna razón ignota -dicen que de nuevo el Partido X está detrás de la filtración- han vuelto a sacar basura asociada a la inmensa sentina que era Caja Madrid. Desde hace unos días, se conoce que una serie de cargos, consejeros o amiguetes de la institución disponían de una tarjetas de crédito que no dejaban ninguna traza fiscal, y que se entregaban con libre albedrío a cambio de no molestar en el consejo de administración.

Hoy, y con exclusiva del eldiario.es, se ha conocido el tabulado detallado de los cargos a estas tarjetas, un material interesante por lo que tiene de bruto, pero escasamente relevante o transcendente. Entre todos los gastos, que van de 2003 a 2011, no suman más de 15 millones de euros: el desfalco de la caja pública no ha sido ahí, porque es una cantidad despreciable dentro de los gastos sin medida que caracterizaron los Años del Despilfarro.

Tiene mucho más interés saber que la opacidad fiscal se conseguía aduciendo a "fallos informáticos".  Desconozco cual es el montante total que las diferentes cajas de ahorros y bancos califican cada año como "fallo informático", pero debe ser abultada porque, al margen del que se produce por el propio funcionamiento -y para eso hacen arqueos periódicos en cada oficina bancaria, para intentar paliar los desajustes entre lo que entra y lo que sale-, pueden colar este gasto añadido sin que nadie se de cuenta.

O eso parece. La excusa del "fallo informático" parece otra mentira dulce entregada a la opinión pública para no abundar en demasía en lo que parece, a todas luces, como una caja B dentro de la entidad, donde se cargaban gastos de todo tipo. No se que tal sentaría en Europa que se supiesen esas cosas: mejor dejar todo en 15 millones de euros, actualmente calderilla tras decenas de miles de millones de rescate bancario, que abundar en las cloacas del sistema financiero.

¿Se encontró Blesa al entrar en Caja Madrid con el tenderete ya montado, o lo ideó el mismo? Blesa, el amigo de Aznar -porque prepararon las oposiciones a técnico de Hacienda juntos- que, con esos poderes -y no hacían falta más- acabo al frente de esa institución, con tres siglos de antigüedad y que llevó hasta su fin.

Esas son las preguntas pertinentes, y no detenerse en la menudencia de tal o cual gasto detallado, aunque ya verán que es difícil resistirse a la tentación, y yo no lo voy a hacer. Al fin y al cabo, es lo que hay de novedad, pero no de exclusividad. Solo con extrema candidez se puede pensar que el sistema de caja B de Caja Madrid, ideado para pagar a afines y amiguetes al margen de las retribuciones oficiales, no existía en otras entidades.

Se puede confiar poco o nada en que algún día se sepa. Las instituciones de control en este país (Tribunal de Cuentas, CNMV, Banco de España) tienen sus propias vidas zombie, llenas de escándalos acordes a su función -enchufes, dejación de funciones- que hacen casi milagroso que se puedan poner a investigar algo que afecta a quienes les controlan: los políticos.

Porque eso es lo que hay en las llamadas tarjetas black de Caja Madrid: como era una caja, sus órganos de gobierno se repartían entre políticos y sindicalistas. Después metían de consejeros a miembros de la casta terrateniente castellana que domina este país, y todo arreglado en un concíbulo que ríase usted de la endogamia de los Habsburgo.

Todos se beneficiaban del maná de dinero que no había que declarar: bien untaditos, bien calladitos. Alguno ha intentado devolver el dinero una vez que se ha hecho público -y nunca antes- el listado de beneficiarios, seguramente porque quiere seguir haciendo carrera; sin embargo, la mayor parte de los tarjeteros de negro es gente sobradamente amortizada. Estoy pensando en Rato, que también ha devuelto parte del dinero, y que se encontró el chiringuito montado y lo usó en su beneficio.

Lo que sigue es un repaso somero por algunos de los gastos más destacados, usando la herramienta de consulta facilitada por elpais.com, y la de eldiario.es, que es más tosca y menos útil. Los cargos que voy a destacar son los que encuentro mirando por encima, y no miro si son repetidos, o el total. Son sólo 15 millones de euros, insisto: el escándalo está en otra parte. Aquí lo que cuenta es ver algunos gastos suntuarios, y la tremenda jeta de alguno de los protagonistas.

Por ejemplo, Fernández Norniella, que llego a ser ¡Secretario de Estado de Hacienda! cuando Rato era ministro. No es para menos: ambos son asturianos de Madrid, y no vean como une ese clan. Aquí lo realmente sangrante es que este habitual de los consejos de administración de las grandes corporaciones de España tenía una tarjeta opaca para Hacienda ¡cuando había sido el segundo máximo responsable del organismo público, sólo por detrás del Ministro!

Disculpen si exagero, pero este detalle es italiano: ni servicio público, ni nada. No se puede escudar en que no conocía las condiciones de la tarjeta, menos aún cuando se fundió 185mil euros que jamás declaró, como si sus abundantes remuneraciones de sus abundantes puestos de consejero no le bastasen.  Del desglose de sus gastos se ven abundantes compras periódicas en El Corte Inglés, especialmente al final, y siempre por la misma cuantía: 400 euros redondos. Todo parece apuntar a tarjetas regalo. Tarjetas regalo de un regalo. De todos.

Sin embargo, a mí me ha impactado el cargo del 14/07/2011: suscripción de 14´99 euros a Unidad Editorial. Uno de los cuatro gatos que se apuntó a la puta mierda de Orbyt lo era con una tarjeta black y con dinero de todos. En el fondo, todo son vasos comunicantes en los productos de la editora de El Mundo

Otro caso paradigmático es el de Alberto Recarte, paradigma de liberal a-là-madrileña, esto es: un liberal del BOE, del contrato único, de la competencia limitada, y de los amiguetes. Ya te cito a Hayek cuando me haya embolsado el fajo, tolay. Vinculado a la fosa séptica que es Libertad Digital desde sus inicios -¡la batalla de las ideas, amigos!-, este pájaro de la Castellana quemó 135mil euros sin declararlos al Estado, que el no tiene la culpa de que el BitCoin -que rompe el monopolio estatal en la impresión de moneda- no estuviese a punto para adecuarse a sus ideas liberales. Utopía, yo voy más lejos que tú.

En un principio declaró que había usado la tarjeta para "restaurantes y comprar libros" -doy fe de que lo autoproclamados liberales madrileños usan los libros para decorar; en caso de Burns Marañon, para apoyar el televisor con el fútbol siempre puesto-, pero el desglose de su gasto indica lo contrario: apenas unos cientos de euros en libros. Uno de ellos sería "Camino de servidumbre" encuadernado en guafléx. Todavía no lo ha podido acabar: por eso no ha comprado ningún libro más. Es que en la Costa del Sol no hay mucho ambiente intelectual.

Uno fantástico es Virgilio Zapatero, que iba de socialista moderado y ajeno a las batallas -exMinistro y exrector de la UAH-, y que tiene 36mil euros. Dice que todo es una conspiración: en breve presentará la denuncia ante la Policía, a ver si le queda algún amigo por ahí. Seguro que le robaron la tarjeta, una donde tenía apuntados cargos de libros en Antonio Machado -más que Recarte-, pero especialmente pitanza en restaurantes y paradores. Que el cerebro consume mucha energía leyendo.

¡Qué decir de Miguel Corsini, expresidente de RENFE! ¡Lo que no sabrá de corruptelas este vividor! Se inició vendido chatarra en forma de Talgo a EE.UU, y después emparentó nada menos que con una hija del Marqués de Mondéjar, que en tiempos fuera ¡jefe de la Casa Real! Con la subida del PP al poder en 1996, Rato lo nombró presidente del monopolio del tren vía ibérica en España, donde pudo aplicar sus conocimientos de comisionista en el llamado contrato del siglo, el del AVE que firmó Álvarez-Cascos en 1999. Sí, ese donde se pedían "trenes a 350 km/h" que no eran posibles tecnológicamente. Que la utopía sea más rápida, que la estamos alcanzando. Una vez más.

Corsini sólo se gastó 47mil euros, porque es rico por sí solo. No es broma: se cuenta que los mejores terrenos de Renfe se los ha quedado el o apoderados. Viajes, muchos viajes, y un cargo sorprendente (18/02/2011) en "Neurología aplicada": 300 euros por decirle que sí, que las voces que oye en su cabeza son normales. Haaaaaazte aún más ricooooooo, cásate con la Koplowitz. O algo así.

Moral Santín, además de uno de los que más uso la tarjeta (nada menos que 477mil euros) es paradigmático porque es uno de los fundadores del Partido Comunista "de los Pueblos de España", y hasta que se cayó el Muro era un defensor prosoviético de Plaza Roja y toda la vaina, compadre. Después, como tantos de su perversa filiación política y religiosa, se pasó al dinero. Lo hubiese hecho antes, pero el dinero del PCUS solo daba para peluquines, y hasta el coche lo tenía que poner Ceauscescu.

Tiene cargos habituales en la dacha berciana conocida como Palacio de Canedo, siempre de viaje a Galicia. O a su pueblo, pues era oriundo de El Bierzo. Le agradaría el ambiente de mansedumbre, tan propia de la utopía socialista. A veces también se quedaba en el Parador de Villafranca del Bierzo, antes de cruzar la frontera hacía Galicia. Y muchos más locales de la zona. Le gustaba repartir el dinero.

Sin embargo, en los últimos años su actitud cambió, y paso a sacar cada semana, y del cajero, 600 euros en efectivo, el máximo que te deja la máquina escupedinero. Andaría, como buen comunista, con la mosca detrás de la oreja por alguna caza; ya saben, había empezado la crisis y en cualquier momento se podría producir el advenimiento de la lucha final, y mejor estar preparado. Si hay que hacer las barricadas con fajos, se hacen. Pero de viejos periódicos impresos en Moscú.

Es inútil seguir más. Mercedes de la Merced, que la diñó con poco más de 50 años, tiene miles de euros en Manolos (y si no saben lo que son, vean Sexo en Nueva York. O en Soria, de donde era oriunda y acudía regularmente en bus de línea a visitar a sus padres); como es fiambre, nadie la cita en su repaso a las tarjetas black; Spottorno, el presidente de la Fundación Caja Madrid, 232 mil euros en camisas, restaurantes, parkings y toda acción cultural que se precie; Blesa, Rato...

En fin, ahí tienen el material bruto. Es divertido hacer filtros por el negocio que hace el cargo -hay gente que ha comprado hasta en H&M- o por fechas -ese desgraciado que compra las flores del 1 de noviembre-, pero no olviden que todo esto es minucia. Eran regalitos comparado con lo que se ha movido, y todo el gasto es irrelevante en el conjunto, donde lo importante es el sistema para ocultar al fisco ¿Había connivencia de la Visa y Mastercard?  Porque 15 millones en errores informáticos....

Sin embargo, surte muy bien su efecto -deseado, sin duda- de soliviantar a la ciudadanía. Relativamente: no se han verificado casos de ciudadanos que hayan ido a cancelar sus cuentas a Bankia, que es Caja Madrid maquillada y rescatada con el dinero de todos. Exactamente el mismo tipo de dinero que se habían gastado en los años precedentes, y en esas gilipolleces para las que sus sueldos y remuneraciones daban de sobra. Todo gasto suntuario, privilegio sobre privilegio. Negro sobre negro, como la realidad de este país.

8 comentarios:

Alberto García dijo...

Me imagino que no ha lugar, pero, son todos castellanos o asimilados? (asturianos, cántabros, madrileños de pueblo veraniego...) Porque se habla mucho de la proverbial tacañería de los catalanes, pero los castellanos... Y es que cobrar en millones de euros y pagar los 15 euros de orbyt con la black es de ser muy desgraciado. Bueno, el desprecio del corrupto, del 'yo me lo merezco'... La confirmación del país bananero que somos y que la transición no fue más que una milonga.
Gracias por el post y espero que haya más.

Un saludo

Alberto

Anónimo dijo...

Albert García: Para mí, eso que comentas no es relevante. Al fin y al cabo, el principal ámbito de actuación de las cajas (antes de la unión actual en entidades grandes) es regional, por lo que sus consejos de administración están conformados por gente más o menos del mismo ámbito geográfico. En el caso de Caja Madrid, al ser una entidad ya de por sí muy grande y muy extendida, hay muchas personas de otras regiones, además de cabezas visibles de partidos, sindicatos, etc. por el hecho de estar las sedes centrales de todos estos en Madrid y tener derecho a meter consejeros. Por seguir la dirección en la que tú apuntas, hay que ver la implantación que tiene Caja Madrid en Cataluña. Allí son otras cajas las mayoritarias, por lo que no es raro que el tema que nos ocupa no salpique a políticos, conseguidores y sindicalistas catalanes, igual que creo que ocurre con el País Vasco. Como apunta Sergio, creo que el tema de las tarjetas (u otro modo de acceder a cierto dinero) es común a todas las entidades financieras del país (Cataluña ha tenido sus propios escándalos en el pasado, por ejemplo); sólo falta que se destapen.

Con respecto a la segunda parte de tu comentario, decir que España ya era un país bananero desde antes de 1936. El leit motiv de "la Transición es la culpable de la mayoría de los males actuales" no me vale. La crisis moral en la que estamos sumidos no es más que parte de las consecuencias del declive del imperio español, finiquitado con la pérdida de las últimas colonias, hecho del que han pasado sólo 116 años. Esto puede sonar viejuno, pero creo que las raíces del problema están ahí

cristina dijo...

Gracias Sergio por el post, y sí, yo también he leído en el diario.es los gastos de estos "patriotas de lo ajeno", y cuanto más leía más me ponía de mala baba, pero como bien dices, el latrocinio de esta caja no son las blacks.
Saludos!

Pablo Vega dijo...

Me gustaría conocer datos adicionales de las 3 (4) personas que no utilizaron la tarjeta, aún teniéndola a su nombre: ¿Motivos éticos?, ¿se olían que algo iba a pasar?, ¿nunca llegaron las tarjetas a sus manos?.

¿Sabéis si hay algo más de información en algún sitio?.

Por otro lado, se critica habitualmente al Partido X por fascista. ¿Es esto fascismo?. No lo sé, lo pregunto.

Saludos.

Anónimo dijo...

Pablo Vega, las Black son una muestra de Socialismo..., de Reparto de la riqueza.

Anónimo dijo...

Lo de Camino de servidumbre encuadernado en guáflex me ha matado de la risa. Supongo que el volumen sería vecino de estantería de una edición de Los enemigos de la libertad con sobrecubierta de plastiquillo transparente, a la antigua usanza del Círculo de Lectores.

Sergio ciclismo dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Alberto: sí, de regiones sin entidad suficiente

Anónimo: ¡Todavía el 98!, titulaba Azaña uno de sus más grandes escritos. Me ha venido a la cabeza al leer tu comentario.

Pablo Vega: no sabía nada de que el Partido X era fascista, ¿no lo estarás confundiendo con Manos Limpias?

Anónimo: muy agudo. Al fin y al cabo, las black son la renta universal no básica. Dinero gratis sin pedir nada a cambio.

Anónimo: esa cubierta de plástico transparente...en cuanto de rompía, ya no tenía solución.

Anónimo dijo...

Pablo Vega: yo más bien diría por motivos estéticos, desgraciadamente

Sergio: 1898... puede seguir explicando muchas cosas de la sociedad actual. Por cierto, que para ver un buen uso del castellano, Manuel Azaña es un interesante árbol al que arrimarse