Mostrando entradas con la etiqueta huelga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta huelga. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de diciembre de 2010

Fenomenal cortina de humo

¿Cúal fue la noticia del viernes para la inmensa mayoría de la población? Seguramente contestarían, sin dudarlo, que la huelga no convocada realizada por los controladores aéreos, que dio pie a que los periodistas tuviesen carnaza en pleno puente -momento bajo de noticias-, con ese tratamiento informático de refugiados kosovares otorgado a los viajeros retenidos.

¡Qué digo retenidos! Se llegó a leer secuestro o extorsión, e incluso en La Sexta  sacaban páginas de Facebook tan originales como Me cago en la puta madre de los controladores, de gran calado informativo. No hay otro colectivo que agrupe tanto los odios interpartidistas como el de los controladores aéreos: nunca la derecha y la izquierda estuvieron tan unidos. Son el perfecto chivo expiatorio para todo, por si alguien tenía alguna duda después de la persecución de típico corte estalinista que empezó hace seis meses Pepiño Blanco, deleitándose en explicar los sueldos de los más favorecidos y señalando con el dedo.

Reparen en que en junio, durante la huelga del Metro de Madrid, estos huelguistas eran buenos para la izquierda, porque se oponían a Esperanza Aguirre. Es el mismo tipo de huelguista, el que tiene acceso a un sector clave que puede paralizar con su no asistencia al trabajo: unos van en raíles y otros van en motores a reacción, pero uno y otro obtienen diferente tratamiento. Por ejemplo: a unos los militarizan (¡con que regodeo se deleitaban en explicar las sanciones y la medida! ¡Qué miedo!) y a otros no. Unos dejan paralizados a 600.000 usuarios en los cálculos más desorbitados y otros a 3.000.000.000, pero parece que es más importante las alas que los vagones de metro. Distinta tabla de medir, que lo llaman.

Sin embargo, no es el tema de hoy. Como recordarán, el presidente del Gobierno no acudió a la Cumbre Iberoamericana porque el quería asistir al Consejo de Ministros del viernes, dadas las importantes medidas a tomar. Atención: la cumbre que se saltó Zapatero es de las más importantes citas internacionales anuales, y la primera vez que faltaba el Presidente del Gobierno español. En teoría, no se supo lo de la huelga secreta de los controladores hasta las cinco de la tarde, pero ZP ya había anunciado tres o cuatro días antes que no iría a la cumbre. Y todo por el Consejo de Ministros de marras y "las medidas de economía sostenible" que se iban a aprobar, no por la huelga.

Aquí llegamos al primer asunto clave. ¿Hay alguien que se crea que el Gobierno no sabía lo de la huelga? ¿Que no lo sabía Rubalcaba Sitel? Venga ya: es imposible coordinar a los 2.500 controladores aéreos que hay en España sin que nadie se entere, y más cuando estamos hablando de un colectivo especializado en montarla en momentos clave como el puente de cinco días de Diciembre. Ofende al sentido común que no los tuviesen vigilados, máxime cuando ya habían anunciado posibles medidas de este tipo desde el centro de control de Santiago de Compostela, o sencillamente viendo la condiciones leoninas que les ha impuesto el Ministerio de Fomento y la camino-de-ser privatizada AENA.

Esta claro que el Gobierno lo sabía. ¿Por qué no se informó? A saber. A mí lo que me preocupa es que nadie más se haga la pregunta o vea la concatenación de los hechos. La medida huelguista, en todo caso, le ha venido de perlas al Gobierno. Aquí llegamos al segundo punto clave: ¿qué pasó en el Consejo de Ministros del viernes? Pues pasó algo que hubiese sido la noticia del día, del puente y de las Navidades, el tema de conversación preferente en bares, medios de transporte y hogares familiares. Un tema que, aportunamente sepultado bajo toneladas de información-basura ("Ahora vamos a entrevista a esta familia que se ha quedado sin viaje a EuroDisney", "Vemos como la UME reparte mantas y bebidas calientes") y un Rubalcaba de nuevo superstar (hasta conferencia de prensa a las dos de la mañana: Rubalcaba kaiser, Rubalcaba El Eficiente, Rubalcaba ra-ra-ra) ha pasado completamente desapercibido.

Para mí esta es la noticia del viernes. El Consejo de Ministros dejó establecido que el próximo 28 de enero habrá reforma de las pensiones con acuerdo o sin el. Lean bien la frase: sin Pacto de Toledo ni otras zarandajas, porque este pacto tenía previsto pronunciarse avanzada la primavera. El Gobierno no puede esperar: manu militari -una vez más: una vez que se abre la puerta y se crea un precedente es difícil volver a cerrarla- en un tema clave de esta sociedad del bienestar creada en los últimos 50 años en el contexto europeo y que muchos daban por eterna y, peor aún, como si hubiese existido siempre.

Afortunadamente para Rubalcaba Sitel, su imagen anunciando esta impopular medida -es lo que tiene ser Portavoz del Gobierno: no siempre vas a dar noticias buenas y favorecedoras para tu imagen personal- no apareció en ninguno de los informativos que la gente consumió masivamente durante las 24 horas de huelga, y cuando ya pasó el revuelo todo estuvo olvidado. Perfecta cortina de humo, una más.
***
La España muy profunda. Cavernosa. Por cierto, en aquella película de los noventa titulada Airbag salía una escena muy parecida: gallegos, Guardia Civil y putas. No son términos que ponga yo al tuntún: están en la noticia titulada "Uniformes en el burdel". Algunas líneas son fantásticas: "un guardia civil jubilado que era propietario de un burdel", "red de tráfico de mujeres, drogas, armas y explosivos, quizás con dos muertes a sus espaldas", "Pero lo más llamativo es que ni siquiera la oposición aprovecha la ocasión para echar leña al fuego" y "Nadie en Lugo veía extraño que estos burdeles patrocinasen eventos deportivos y hasta fiestas patronales en la ciudad y la provincia". ¡Y todavía hay gente que lo flipa con The Wire y quiere ir a Baltimore!
***
Un partido nuevo, joven y democrático.
***
Todo vale en el PP catalán para captar reductos de voto ya explotados por gente como Anglada en su momento. A tenor de que han quedado como la tercera fuerza política en un tradicional territorio hostil, la jugada ha salido perfecta. Lástima el pelo de la dehesa. O del
***
Everybody talks about Rubalcaba
***
Atentos al toque milagrero de todo el asunto. Después del carbón, el petróleo. Lo dice el Dr. Kurata. Hasta el nombre es de chiste.

jueves, 23 de septiembre de 2010

El auténtico termómetro de la huelga general

Ya se están ultimando los preparativos de la quinta huelga general de la democracia, consistentes en que los sindicatos intentan obtener más huelguistas a la fuerza mediante el viejo truco de paralizar los transportes. Así empezaron con huelgas de tranvías y ferroviarios, de siempre uno de los colectivos más sindicalizados cuando había otro mundo.


La impresión previa es que no va a haber huelga masiva. La reforma laboral por la que se convoca la movilización obrera es asumida tácitamente por la mayoría de la población, y aseguraría que si la reforma no se hubiese quedado en el actual espantajo y hubiese apostado por un mercado de trabajo flexible y móvil, hubiese obtenido aún más respaldo tácito. Lo veremos el 29 de septiembre, la fecha en la que nos han convocado, estemos afiliados o no, nos interesen los sindicatos y sus posiciones organicistas o no.

Escuchando el penoso panorama de las tertulias radiofónicas se ha convertido en un lugar común hablar de la huelga de 1988, la que montaron a Felipe Gónzalez una panda de resentidos encabezados por Nicolás Redondo. Este siniestro personaje, cuyo legado heredó su aún más siniestro hijo (el del pacto con Mayor Oreja, el de la reunión con Damborenea en Colindres), nunca llevó muy bien que le ganase la pugna por el PSOE un joven abogado laborista sevillano que, cuando llegó al poder aupado por el mayor refrendo popular de la historia -en muchos sentidos irrepetible- se encontró con el desastroso panorama de una economía estatalista y paternalista.

La política económica aplicada por Boyer y después por Solchaga fue un éxito rotundo, y si algo hay que reprocharles es no haber ido más lejos, como estaba haciendo en esos momentos Margaret Thatcher en el Reino Unido. Algo debió parecer mal a los sindicatos en 1988 que ahí que convocaron a una huelga general, a ver si alguien se acuerda del motivo. Yo me acuerdo de la de unos años después, contra los contratos temporales y las ETT, tiene cojones. Ahora protestan porque la indemnización por despido, inasumible por la mayor parte de los empresarios -por eso hacen contratos temporales y apenas fijos- intente tener algo de racionalidad y no ser otra rémora más del franquismo.

En fin. Según los tertulianos, uno de los mejores momentos de ese 1988 fue que RTVE cortó la señal. Si, el ente público que vive de las subvenciones públicas y que en aquel momento estaba compuesto al 100% por funcionarios (incluyendo los fontaneros, electricistas y conductores) fue a la huelga. "Ahí fue cuando se vio que la huelga iba en serio", opina el Sr. Facha en MierdaRadio.es, mientras que Doña Enriqueta apostilla en la Radio de Luis del Olmo que "Zapatero es tan malo que deja a Felipe a la altura de un buen gobernante, ¡ponme otro gin-tonic!". Lo escucharán estos días en mayor o menor medida.

A mí lo que haga RTVE y su basura de programación y profesionales, o si Pepa Sastre va a la huelga o no, o si Fran Llorente logrará hacer un telediario entero con noticias de alumbramientos de animales en el zoo me trae sin cuidado. Es simplemente vergonzoso que un trabajador público vaya a la huelga contra una reforma laboral que ni le va ni le viene, y si le interesasen algo los derechos de los trabajadores no se habría procurado un asiento en El Ente. Son simplemente unos caraduras.

En una huelga general cuando en el poder está un partido que no es derechas suelen salir extraños compañeros de viaje. Obispos; reputados empresarios que odian el sindicalismo y lo que significa, pero si con permitir la huelga ese día hacen daño, pues se suman; policías aquejados de súbitas toses compulsivas y, en general, toda la ralea que se suma al llamamiento a la holganza para una loable misión pública: joder, y cúanto más mejor. No son sindicalistas los únicos piquetes en liza en un llamamiento a huelga general.

Sin embargo, el auténtico termómetro de la huelga general no está en estos o aquellos, sino en la institución que mejor representa España y su cultura empresarial: El Corte Inglés. La empresa familiar, la mayor cadena de grandes almacenes de Europa y caracterizada de siempre por su extrema opacidad (¿herederá Isidoro en Dimas? ¿no lo hará?) fue y será el auténtico medidor de la huelga general de dentro de una semana, como lo fue en 1988 y en sucesivas ocasiones.

Aquel año la huelga fue de las buenas, y el propio Felipe González reconoció que fue una cosa que le hizo mucha mella. Cerró todo, todo menos El Corte Inglés. El único centro de toda España que consiguieron cerrar los piquetes informativos fue el de Bilbao, y sólo a partir de las tres de la tarde y por las especiales características que tenía la ciudad del Nervión a finales de los ochenta. También sus sindicatos, justo es decirlo.

En El Corte Inglés no existe la huelga. El fundador César Rodríguez ya inculcó a su sobrino Ramón Areces lo que significaba ese mal de que los trabajadores se organizasen colectivamente para reclamar sus derechos o mejoras en las condiciones de trabajo, y así ha quedado fijado de por vida en la empresa astur-cubana. La representación sindical en el conjunto de las empresas de El Corte Inglés, que tiene una cifra de empleados de cinco dígitos y es el mayor empleador privado del país, está a cargo de dos sindicatos amarillos, esto es: directamente relacionados con los intereses de la empresa.

Los sindicatos mayoritarios en el resto del mundo laboral en España, conocidos como CC.OO y UGT, no llegan al 10% de los trabajadores, por lo general gente que con su afiliación ya ha tirado por la borda sus posibilidades de ascender en la estructura empresarial medieval de la empresa. Eso sí, las cifras de afiliación a sindicatos en El Corte Inglés están entre las más altas del país, excepción hecha de las regiones hegemónicas de la izquierda, donde la gente se afilia al sindicato por las mismas razones por las que se afilian en El Corte Inglés.

CC.OO y UGT, que como buenas organizaciones aspiran a ser hegemónicas (interlocutores válidos en el lenguaje políticamente correcto), saben perfectamente que la piedra de toque en una huelga está en El Corte Inglés. También la Policía, que desde primeras horas de la mañana -muy primeras en este caso, para evitar la clásica silicona en la cerradura y métodos más contemporáneos- vigila los centros de la empresa que jamás se pone en huelga. Esta, alérgica a aparecer en los medios por cualquier noticia, será tratada por "unos grandes almacenes": no les hará falta buscar el triángulo verde en la imagen que unos periodistas que no irán a la huelga distribuirán, porque ya sabrán que se tratará de la empresa gestionada por la Fundación Ramón Areces. En cuanto a lo que diga la noticia, no tengan ninguna duda: El Corte Inglés abrirá, como ha hecho siempre desde 1934, y seguirá siendo el termómetro de las huelgas en España.

miércoles, 29 de octubre de 2008

La escuela, de nuevo escenario de confrontación política

Este año el tradicional puente del 1 de noviembre cae muy mal. De sábado. En Italia hoy ha habido huelga general en los centros educativos. Les aseguro que mañana continuará. Y el puente del 1 de noviembre podrá ser disfrutado por todos: alumnos, profesores y padres -ergo: la totalidad de Italia- que se tendrán que pedir el día libre per non lasciare i bambini.

La excusa oficial es la aprobación de la Ley Gelmini, llamada así por la actual ministra de Educación italiana. La reforma, que se empezará a aplicar el próximo curso, tiene dos medidas visibles, y otras no tanto. Las visibles son: 1) La reintrodución del profesor único en Primaria 2) Una valoración de la conducta, que hará media con el resto de las materias. Son medidas terribles, contundentes, ¡que menos que salir a la calle a manifestarse y a pedir la dimisión de la Ministra, la abolición de la neonata Ley y una piscina en cada casa! Por supuesto, la deprimente y decadente izquierda italiana -perdón por la redundancia- ha enarbolado la bandera.

Se trata de una reforma escolar para que vuelva el mérito y el respeto a las escuelas. Yo no voy a caer en la trampa de presentar las escuelas como si fuese el far-west o en plan Mentes Peligrosas. En las escuelas hay lo que hay, y probablemente lo seguirá habiendo. Las medidas de Gelmini no acabarán con el problema de la erosión de la autoridad y unos jóvenes que cada día lo quieren todo antes, mejor y con menos esfuerzo. Sin embargo, son medidas que sólo pueden suscitar el consenso general. Por cierto, fíjense como se introduce algo muy parecido a Educación para la Ciudadanía y nadie hace alharacas.

El auténtico caballo de batalla es la figura del maestro único. Se ve el típico ramalazo de la derecha de que el tiempo pasado siempre fue mejor: esa figura del maestro único, fuente de autoridad y disciplina, de un tiempo que nunca volverá. Y se ve también una medida que para mí sólo es de aplauso: con la figura del único enseñante, se van a ir a la calle casi 86.000 profesores-parásito, incubados al calor de un estado ineficiente que reduce el paro contratando y contratando a gente que jamás sacará la oposición y que después exigirá su plaza fija. Y ahí es donde la izquierda ha cogido el caballo.

Siempre, siempre, las manifestaciones de estudiantes. Causa horror y espanto ver a chavales de ocho-diez años portando pancartas escritas por los padres e instrumentalizados en una causa política, en un país que se desgarra por las costuras. Los tristes tópicos de siempre salen del baúl ("Quieren acabar con la enseñanza pública", "Quiero ir a la universidad", "No a una escuela para ricos"), sabedores de que son la bandera de enganche más fácil. Un día se ganarán mi corazón si veo una pancarta que ponga la auténtica razón por la que van la mayoría de los estudiantes: "Quiero ligar". Les pongo esa de arriba, obra de adolescentes: "Era un estudiante modelo y nunca me manifeste. Fd: Silvio Berlusconi". Bravo. ¿Qué hay de reprochable en esa pancarta? Nada. Entonces, ¿por qué han escogido esa frase para estropear una sábana? Porque el que no se manifiesta es un esquirol. Brillante.

A diferencia de España, la escuela en Italia es profundamente laica y estatal. Obra de Mussolini, justo es decirlo. A pesar de que Franco copió el modelo fascista italiano para la configuración del Estado nacido el 18 de julio -y la Educación es una parte esencial del Estado, aquí y en la Cochinchina-, en esta materia tan sensible para el futuro de una nación se entregó con armas y bagajes a la Iglesia, que en España no es otra que la católica. Y así seguimos. A Pilar del Castillo, que hizo una Ley de Educación también muy contestada a pesar de que atacaba directamente la endogamia universitaria, le hicieron lo mismo. No, no y no. El entonces en la oposición ZP prometió que la derogaría nada más ganar las elecciones, y algún voto arañaría entre los sub-21 por ese motivo.

Dicho y hecho. La olvidada y loable ministra María Jesús San Segundo fue la encargada de llevar adelante la promesa electoral. Una vez que hubo cumplido la misión, tuvo la dignidad de presentar de abandonar el cargo. Conviene recordar que esta ejemplar Ministra no es la típica maestra con querencia por los niños y a acurrucarse en las clases -como no lo era Pilar del Castillo, Catedrática de Ciencia Política-, y que es Doctora por una prestigiosa Universidad anglosajona, de esas que siempre aparecen en las camisetas. Para que después digan que ir a la Universidad no sirve para nada.

¿Saben que ha prometido el cenizo y deleznable Veltroni -líder de la izquierda en Italia-? Un referendum para derogar una Ley que optimiza los recursos del Estado, que reintroduce el mérito en la escuela y que valora la conducta, porque la escuela forma ciudadanos y no estudiantes. Para ello no ha dudado en aliarse con el populista y demagogo Di Pietro. Y así, juntos de la mano, a golpe de Ley y contra-Ley, todos al abismo. Estaría bien que la izquierda algún día tuviese un dialógo serio sobre estas cuestiones y no el muy educativo "no, no, no". Acabarán pidiendo la escuela religiosa, ya verán, porque fue Mussolini el que quitó la educación a los curas y monjas.