jueves, 31 de enero de 2008

Propaganda para el que le quiera oir

Jo, mira que me gustaría hablar de otro en la campaña electoral, pero es que Pizarro lo aglutina todo. Es carne de blog, mucho más que empresario de raza. Ayer se le ocurrió la jaimitada de explicar al empresariado catalán sus propuestas económicas. Las de ahora, no de cuando decía que Gas Natural vendía "papelitos" y "estampitas", o esas cosas tan despectivas hacia la comunidad autónoma, sus habitantes y, particularmente, su empresariado.

Si tenemos que hacer caso a la crónica de El País, logró reunir en un auditorio de 400 personas a 270. Claro, estás reuniones con empresarios no son como los mítines en plazas difíciles, donde se fletan unos autobuses, se pagan los bocadillos a los jubilados y ya tienes asegurado un lleno hasta la bandera. No es por abundar en el fracaso, pero es que no estaban los presidentes de Abertis, Gas Natural (faltaría más) o Agbar, que es algo como ir a París y no ver la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo y ver el Sena desde el autobús. Para que me entiendan.

Más interés que la crónica social del acto reviste lo que se dijo. El País apenas apunta esa cuestión. El Periódico, un diario que hay que sujetar con pinzas y mascarilla, publica una crónica nada benevolente. Antes de reproducir nada, conviene recordar lo del post de ayer, donde Pizarro demostró que no tenía ninguna palabra y que no se cree lo que predica. Fíjense que perla: "Defiendo la transparencia, que se sepa qué aporta cada uno, qué vende, qué recibe por IVA, pero se sabrá también que los andaluces y extremeños son los más subvencionados". Muy del gusto catalán, incluso si me apuran del sentido común, pero ¿quien apostaría a que dice lo mismo en Andalucía y Extremadura? ¿A que no? Pues eso. Carnaza para la fieras. Y si se pone a hablar de subvencionados, que cite a los asturianos, los más subvencionados -con mucha diferencia- en toda España. Por cierto, no se pierdan el detalle de que el propio Rajoy ("Don Mariano") le tuvo que matizar a las pocas horas.

A la derecha que encarna Pizarro, esa derecha que no es equiparable a la europea pero que al mismo tiempo la supera porque no es racista, le gustan las fórmulas populistas. Hemos pasado del "hacer que España funcione", que es un perogrullada propia de un anuncio de 3 en 1, al pizarriano "Pocas leyes y muy claritas, y tribunales rapidísimos". ¡Que miedo da lo de pocas leyes en un empresario que negocio en plena OPA! ¡Que miedo da! ¡Tribunales rapidísimos! ¡Qué miedo!. Y por cierto, que vago. Esas cosas las oigo yo en el bar de la esquina, en el taxis y en las cafeterías llenas de funcionarios a las 11:00 de la mañana.

Pero lo importante, que ningún otro medio refleja, aparece en las páginas de Cataluña de El País. En plena embriaguez populista, que refleja muy bien la crónica, Pizarro habló de recuperar los once diputados que el PP sacó en Cataluña en el año 2000. Vamos, recuperar cinco. Hace falta no tener ni idea de lo que pasa para soñar con eso. Entre esos diputados se incluye recuperar uno en Girona, una provincia en la que ni AP ni el PP han sacado nunca un solo diputado, excluyendo las circunstancias excepcionales del año 2000. En las elecciones de 2004 sacó 41.000 votos de 359.000 emitidos. Un 11%. En Lérida, otra provincia en donde Pizarro aspira arañar un escaño, logró un 14,6%, 34.000 votos de 234.000 emitidos. Aquí lo tienen un poco más factible, pero difícil. ¡Que manera de vender humo la de Pizarro!.