martes, 5 de octubre de 2010

Felicidades Tomás

Por segunda vez la militancia del PSOE, cuando se le da la opción de escoger, ha optado por el candidato no oficialista. Al igual que pasó en 1998 a nivel estatal, cuando Josep Borrell ganó a Joaquín Almunia en las primarias para elegir un candidato a las generales del 2000, el militante de base -y bastante dirigente- ha optado por la opción que salía con desventaja. En el proceso sale reforzado el partido y una pequeña porción de democracia, esa que hace que algún día se pueda soñar con algo que, si no llega a listas abiertas, por lo menos menos rígidas que las actuales.

Hace 12 años el PSOE todavía estaba groggie por la pérdida de 14 años de poder ininterrumpidos, que hubiesen podido ser 15 si no fuese por el boicot de CiU a los presupuestos de 1996, que forzó el adelanto de unas elecciones que se tenían que haber celebrado en 1997. Ese año sisado al electorado de 1993, y regalado a la derecha de una manera lastimosa, se perdió completamente: Felipe González siguió como líder de la oposición en una labor en la que ya no cabía, y acabó dimitiendo.

El Congreso del PSOE eligió a Almunia, veterano del primer Gobierno González en 1982 con la cartera de trabajo, vasco de familia judia, inteligente a un nivel poco visto en la política nacional -ahí está su posterior carrera internacional, donde ahora mismo es Comisario Europeo de Economía, que es algo más que una Comisaría cualquiera- pero con el hálito del continuismo. He olvidado de donde vino la idea de las primarias, pero el caso es que siendo Secretario General de PSOE y apoyado por toda la nomenklatura de la época perdió.

Las bases votaron por Borrell, que tuvo que dimitir al año por un escándalo de corrupción de dos colaboradores estrechos cuando tenía la cartera de Hacienda y al final el candidato acabó siendo Almunia, que obtuvo los peores resultados del PSOE desde las elecciones de 1979 y, en aquella repugnante alianza con la Izquierda Unida demediada del estalinista Francisco Frutos, el mejor resultado de la derecha: una mayoría absoluta que será difícil que pueda volver a repetir en una generación. O dos. O las que sean hasta que se olviden los excesos en los que se incurrió cuando se da todo el poder a determinada gente.

Donde si disfrutan de mayoría absoluta, y no tiene visos de cambiar, es en la Comunidad de Madrid. No tenía porque ser así: en 2003 no lograron la mayoría necesaria (un eufemismo para evitar el término absoluto, que tan malos recuerdos trae) y hubo que recurrir al transfuguismo de Tamayo y Sáez para que se proclamase presidenta Esperanza Aguirre, que después repitió las elecciones para arrasar, al igual que en 2007.

Al margen de los méritos de Esperanza Aguirre, que los tiene y no en escasa cuantía, y un electorado fiel y que la venera como una santa laica, gran parte de su rodillo electoral se debe al tristísimo espectáculo que, elección tras elección ofrece el PSOE madrileño. En 1999 presentaron como candidatos a Fernando Morán para la alcaldía y a Cristina Almeida a la Comunidad, el primero un cadáver político y virtualmente físico, y la segunda la típica pizpireta del Partido Comunista que, oliendo que por ahí no iban a crecer los laureles, se pira al PSOE, como López Garrido o Rosa Aguilar. En 2003 fue el turno de Simancas para la C.M, con el resultado conculcado por una sucia maniobra Made in Calabria, y de Trinidad Jiménez para la alcaldía, donde se enfrentaba a su primo Gallardón.

Perdió, claro. De esa campaña sólo se recuerda su chupa de cuero, su poco pulido acento andaluz -no como ahora-, que es digno de todo respeto pero casa mal con la realidad sociológica madrileña, y que la botarate sólo estuvo una temporadita en la oposición, porque en cuanto el PSOE ganó las generales de 2004 y se hubo asentado en el ejercido del poder, fue llamada a rebato por su gurú Zapatero, que la colocó en la Secretaría de Estado para Iberoamérica -su formación es en Relaciones Internacionales, aunque no se le conoce fluidez con los idiomas- donde dejó una frase para la historia: "la prioridad de España es América". 30 años para entrar en lo que entonces se llamaba el Mercado Común y viene esta a decir que lo que importa está al otro lado del Atlántico. En fin.

Quédense con el síntoma: a cada cita electoral, un candidato nuevo. En 2007 repitió Simancas para la Comunidad, y Zapatero designó a dedo para la Alcaldía a su consejero y amiguete Miguel Sebastián, sin ninguna experiencia en estas lides. Ambos empeoraron los resultados de 2003. En todo este periplo el PSOE en Madrid ha ido sin rumbo, dándose cabezazos y sin contar para nada. Para las elecciones de 2011 de nuevo el dedazo de Zapatero dispuso: al melifluo y prácticamente siciliano Lissavetzky para la Alcaldía, a pesar de que en los últimos seis años ha sido presidente del Consejo Superior de Deportes. ¿Su mérito? Que aparece mucho en la tele asociado al éxito, y eso para Miguel Barroso, el Rasputín de la Moncloa que toma las decisiones de este tipo, es más que suficiente.

¿Y para la Comunidad? Pues Zapatero pensó en su amiga Trini, la de la chupa de cuero. La que mostró su compromiso con los madrileños durando un año en la oposición para después pirarse a dar viajecitos a América, estár en la cumbre del por qué no te callas y sonreir mucho. Como es fotogénica y mujer, se podrá enfrentar a Esperanza Aguirre, pensó Barroso o cualquier otro idiota de los que aconsejan al Secretario General del Partido. ¿Qué pasaba entonces con el que había sido el líder del PSOE madrileño en la ingrata tarea de oposición al poder omnívodo de Esperanza Aguirre?

Tomás Goméz ganó las elecciones de su pueblo con el mayor refrendo entre los municipios de más de 50.000 habitantes en España. Nada menos que el 70% de Parla, una ciudad-dormitorio en la periferia sur de Madrid, votó por este político nacido en Holanda en 1968 -como tantos otros hijos de la emigración económica española, esa que no sale en Españoles por el Mundo- y que había convertido su desapacible pueblo en una pequeña ciudad con servicios entre pintorescos o sencillamente inimaginables no mucho tiempo ha: un tranvía de dudosa utilidad, pero que refuerza la autoestima; una playa de agua salada, para los que no se pueden ir de vacaciones al mar; y algo que desconocemos, pero que hizo que le votase el 70% del electorado. Un respeto, pues.

Como en el depauperado PSM no había nada -tras la dimisión de Simancas se nombró una Comisión Gestora con Cristina Narbona al frente- fue el propio Zapatero el que pidió a Tomás Gómez que se hiciese cargo del partido a nivel regional. Al principio no quería y acabó cediendo, para que, tres años después, venga el mismo que le rogó que ocupase el puesto, a dárselo a dedo a la boca llena de dientes de Trinidad Jiménez. Se rebeló.

Fue este verano y fue un teatrillo bien montado. Sirvió para llenar los anoréxicos periódicos y titulares de agosto, y así presentar al gran público a Tomás Gómez, bastante desconocido hasta entonces. Zapatero llamó hasta en dos ocasiones al parleño para convencerle de que renunciase a su pulso para optar a la presidencia de la C.M ante la candidata oficialista, y en las dos ocasiones mandó a tomar churros al de León. Pues habrá primarias, decretó. Pues muy bien, y ese es un gesto que le honra.

Al principio se mostró abiertamente a favor de Trinidad, pero después le dijeron que cabía la remota posibilidad de que perdiese y entonces se asociase la figura de la derrota a la del Presidente que la había apoyado. Intentó ser equidistinte, pero sus dos perrillos que intentan puentearle para optar a la Presidencia por si acaso pasa algo le hicieron la pelota de la mejor manera que se puede hacer la pelota a un líder mesiánico ("veo a Trini como candidata", "veo la salida de la crisis", "veo una España con pleno empleo"): acosando y zancadilleando a Tomás Gómez.

Estos dos siniestros personajes son José Blanco y Rubalcaba. El primero no ha dejado de ejercer como secretario de organización del partido (a Leire la tienen apartada, cada vez que salía era una sangría de votos: la tienen para leer comunicados al pie de la letra y que no se salga del guión, que sube el pan), que es el puesto que le mola, y más ahora que ya no tiene os cartos para gastar en maquetas de Ibertrén, algo tan freudiano como que su padre era empleado raso de Renfe en la Galicia muy, muy, muy rural, la del interior de Lugo. Imaginénse el panorama: ¿dónde va ese Tomás Gómez desafiando al Amado Líder? ¡Traidor! Con Rubalcaba lo mismo, amenazando veladamente al joven madrileño.

Peor aún ha sido la actitud de algunos medios, especialmente la Cadena SER. Este órgano de propaganda e intoxicación ya dio buenas muestras de su calaña cuando en la campaña de 2007 se cebó con el candidato Sebastián por sacar una foto de Monserrat Corulla en pleno debate electoral con Gallardón. Esta Montserrat está ahora mismo siendo juzgada por la Operación Malaya, pero por la época previa a las elecciones intimaba con Faraón Gallardón para recalificar un jugosísimo solar en pleno centro en un hotel de cinco estrellas. ¿Se creen que la SER investigó algo de eso? Qué va, se dedico a insultar a Sebastíán por "ensuciar la campaña" (¿?) y cosas que harían entumecer a un lector de La Razón.

Estamos hablando de la misma Cadena SER que se enorgullece de ser un medio de investigación, ataque y denuncia, que paradójicamente (o no tanto) jamás ha dicho nada de a qué se dedican actualmente Tamayo y Saez, si viven en un chalet o conducen un deportivo. Creo que sería francamente interesante para su audiencia, pero no lo hacen. Les gusta hablar de espías en la Comunidad de Madrid, cosas de Sanidad, lo mala-malísima que es Esperanza Aguirre, pero no de lo otro.

Con Tomás Gómez han hecho lo mismo. Se han dedicado a minusvalorarle y reírse, y al mismo tiempo entrevistar a SuperTrini que, por si no lo sabían, es supersimpática e ideal. Pues toma, ¡zas! en toda la cara: Tomás Gómez ha ganado las primarias del PSOE madrileño contra todos los medios y todo el aparato, y será el candidato a la presidencia de la Comunidad. Indudablemente no podrá ganar a Esperanza Aguirre, pero seguro que hará un papel muy digno y el elector que vote al PSOE no se sentirá estafado, porque será un tipo de aquí, que ha luchado por Madrid en estos años de hégira de derecha castellana rancia y bituminosa, y por una cosa muy esquiva en política: se lo ha ganado en las urnas. Muy pocos pueden decir eso.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

BRAVO!! Sergio. Suscribo tus palabras UNA a UNA.

Anónimo dijo...

Al hilo de tu post:

http://www.publico.es/espana/340227/guerra-incluye-a-zapatero-entre-los-perdedores-de-las-primarias

Susana dijo...

Sublime post.
La Constitucion Española dice que los partidos politicos deben ser democraticos en su estructura, sin embargo, no parece que esto suceda en la toma de decisiones/elecciones claves. Me alegro que en algunos casos como este si sea asi.

Niandra dijo...

Sólo un apunte:

Trinidad Jiménez estuvo en la oposición en el Ayuntamiento de Madrid más de 3 años, hasta septiembre de 2006, no solo 1 año como indicas.

http://www.elpais.com/articulo/espana/Trinidad/Jimenez/encabezara/nueva/Secretaria/Estado/Iberoamerica/elpporesp/20060906elpepunac_4/Tes

Anónimo dijo...

Desde luego el Tamayazo fue un escandolo tremendo que nadie quiso investigar.http://www.publico.es/espana/302187/tamayo-amenaza-a-aguirre-con-tirar-de-la-manta
¿alguna teoria conspirativa?
El enfrentamiento trini Gomez refleja la lucha interna en el psoe, bastantes no quieren a zapatero como presidenciable. Gomez no se hubiera atrevido a desafiar a Zapatero sino hubiera tenido grandes respaldos dentro del partido( gonzalez leguina ibarra etc)

Sergio dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Niandra: lo he intentado maquillar, gracias.

Julio dijo...

Ah mira por donde descubro también este blog. Estuve leyendo algunos post pasados y me gustó el dedicado a las Elecciones Autonómicas de Galicia y País Vasco; sobre todo las líneas dedicadas al señor Baltarín. Este personaje seguirá ahí rodeados de sus "gaiteros" de Centristas, menudo cáncer.
Bueno esto último no venía al caso ni tiene que ver con el este post...pero ahí queda dicho.

Anónimo dijo...

¿Cuáles son los méritos de Aguirre?
¿Sanidad? ¿Educación? Se me escapan...

Juan Ramón dijo...

Yo diría que los méritos de Aguirre pasan principalmente por ser de derechas, así, sin ningún complejo centrista.
Respecto al post de Sergio: no comparto tu optimismo democrático ni de lejos. Tomás Gómez, mil veces preferible a Trinidad Jiménez (aunque su ejecutoria respecto de Cajamadrid es, cuando menos, confusa), era el candidato del aparato. ¿De qué aparato? De la Federación Madrileña, casi nada (algo de peso mantendrán ahí los citados Leguina o González). si no, no hubiera reunido las firmas suficientes para poder presentarse, no hubiera podido acceder a las listas de afiliados... La falta de democracia interna en los partidos sigue en plena forma, me temo.
En este post, http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=288 lo explican muy bien, y yo no puedo dejar de estar de acuerdo.

Anónimo dijo...

"el mejor resultado de la derecha: una mayoría absoluta que será difícil que pueda volver a repetir en una generación. O dos. O las que sean hasta que se olviden los excesos en los que se incurrió cuando se da todo el poder a determinada gente."

Ni 7 años tardaron, y los otros esperan que pase lo mismo ahora.

Sergio dijo...

Pues resulta que no han esperado 2 generaciones para tener una mayoría más amplia. A mi personalmente Tomás Gómez no me da buena espina, y mucha gente piensa gual, aunqeu no te falta razón al defenderle contra las otras opciones. De los últimos candidatos, tanto a la alcaldía como a la comunidad del partido ganador y del segundo, sólo queda él, ninguno de los que votamos o votaron en su día sigue ahí, esa es la democracia que tenemos.