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miércoles, 11 de diciembre de 2019

Del E = mc2 al E = R × U = p × D × τ / T

El USS Enterprise haciendo gala de su propulsión nuclear
Tras este impronunciable fórmula del titular se esconde la ecuación del fin del mundo. Toda la vida pensando que era E=mc2 y, gracias a la propaganda y al actual histerismo con la "emergencia climática", hemos dejado atrás la era del átomo y la destrucción mutua asegurada por exactamente los mismos conceptos apocalípticos que durante la Guerra Fría: a nadie se le escapa que lo de punto de no retorno bebe intelectualmente de Día del Juicio Final. 

Todo está presentado de manera correcta y científica en este paper divulgativo publicado recientemente en la prestigiosa Nature. Ahí se explica que la E de E = R × U = p × D × τ / T  es "emergencia climática", y que el resto de elementos de la ecuación son la R de Riesgo (probabilidad (p)multiplicado por daño (D)) y U de Urgencia (en situaciones de emergencia, el tiempo de respuesta a un indicador (τ) dividido por el tiempo de intervención restante para evitar la catástrofe apocalíptica (T).

Si el tiempo de reacción es más largo que el tiempo de intervención restante (τ / T> 1), el Planeta se va al garete. Bueno, el planeta tal y como lo conocemos -con nosotros como civilización en el centro de la existencia-, pero no necesariamente la vida, algo ya sustancialmente más positivo que en el Guerra Fría y el Holocausto Nuclear, donde solo iban a sobrevivir las cucarachas, los suizos y los que estuviesen en el NORAD. 

De hecho, el artículo es muy cauto en todos los aspectos, como corresponde a un artículo científico y en un área donde constantemente se piden más estudios para poder establecer modelos. Lo más interesante es que pone muy claro el peliculero efecto cascada, una metáfora muy del gusto de todo este ámbito, y que consiste en que acontecimientos climáticos previstos pueden llevar a acontecimientos climáticos imprevistos que retroalimenten a los primeros, los neutralicen, o lleven a nuevos escenarios. 

Es más o menos lo que se ha usado siempre en la historiografía con la conocida rama del What if?, o plantearse la dificultad de escenarios alternativos si se hubiese tomado tal o cuales decisiones en cada momento. Es, por sublimar todo a los elementos fundamentales, la vida misma, o lo del aleteo de la mariposa esa en China y la tormenta en California. 

Para la rama die-hard de la emergencia climática lo que hace dos décadas se planteaba con escenarios de aumento de las temperaturas de 5º se lo plantean ya con el aumento de 2º: en 20 años -que en Edad Geológica es menos de un pestañeo- han rebajado el listón de esa manera, según ellos ante la avalancha de evidencias. 

De esas evidencias, la que está actualmente más de moda es la del deshielo de los casquetes polares y el consiguiente aumento del nivel del mar. Se da ya por hecho que el Oceano Ártico será navegable en su totalidad durante el verano, y el miedo está ahora concentrado en la Antártida occidental, cuyo colapso es algo que el propio paper tiene que admitir que ha sucedido en bastantes ocasiones, y sin intervención humana alguna. Vamos, hay incluso algunos que dicen que bajo la Antártida occidental está la mayor concentración de volcanes del mundo, y que si se retira el hielo entrarán en actividad, como ha pasado desde el fin de la última era glacial en Kamchatka o Islandia.


Producción de carbón en el mundo
El artículo en cuestión ya da prácticamente por hecho que el nivel del mar se elevará "10 metros" -solo el deshielo de Groenlandia ya lo subiría 7 metros- durante los próximos siglos, así como el fin del 99% del coral del mundo (por la triple vía de calentamiento, acidificación y contaminación, y todas ellas mezcladas). Por supuesto, también hay palabras para la Amazonia, y para la corriente del Golfo, todo unido bajo la palabra "interacción", y todo, todo, todo por acción del ser humano. 

Es ahí donde más chirría todo este discurso apocalíptico de los acólitos de la Nueva Fe de la emergencia climática. Como en este caso son científicos y es una revista seria, no les ha quedado más remedio que referirse a que en épocas muy recientes la Tierra ha tenido cambios climáticos, y recurrentes. 

Son los conocidos ciclos de Dansgaard-Oeschger -fluctuaciones muy rápidas de temperatura ocurridas durante la última era glacial, ya en sí misma un cambio climático recurrente, y que se encuentran en la base del auge del homínido- y los igualmente conocidos ciclos de Bond, que han sucedido ayer mismo y de los que tu medio de propaganda favorito no te habrá informado. 

Los ocho ciclos de Bond, conocidos desde 1997, postulan que cada más o menos 1000 años hay una fluctuación significativa en la temperatura, las mareas, el nivel del mar y las corrientes atmosféricas, que bien puede llevar a un clima desértico o a un clima mucho más húmedo. Es lo que explica el gran Jared Diamond en Colapso, porque los ciclos de Bondt más o menos constados han coincidido con el fin de algunas de las civilizaciones. 

Por ejemplo, el periodo de sequía sucedido hace 4200 años llevó al fin del Imperio Acadio y del Antiguo Egipto, además de una de las primeras civilizaciones que surgían en el Río Amarillo y la del Valle del Indo, algunos de cuyos habitantes iniciarían la emigración buscando mejores tierras que les llevarían a Europa, trayéndose consigo su lenguaje (el indo-europeo). 

Y este fue un ciclo de Bond de sequía y aumento de temperaturas, pero resulta que el suceso mejor documentado con evidencias fuera de toda controversia es un periodo de enfriamiento sucedido hace 8200 años, en el 6200 antes de Cristo. El fin de la era glacial y el casquete de hielo que retrocedía causó que el gran lago glaciar que había por encima de los actuales Grandes Lagos vertiese de manera súbita todo su agua en el Atlántico, interrumpiendo de manera muy rápida la corriente del Golfo. El nivel de los oceános subió cuatro metros, pero también bajó el nivel de Co2 en la atmósfera durante al menos 300 años, y también el de metano y otros gases ahora famosos por el efecto invernadero.

Todo eso pasó sin intervención alguna del ser humano, y pasó por derivas que un ecologista llamaría naturales, igual que lo son las ligeras oscilaciones que tiene la Tierra -que están en la base de los ciclos de Bond- o los diferentes periodos de actividad del Sol y que, oh casualidad, está en una fase muy activa en la actualidad. 

De toda la propaganda y monserga que hay en torno a esta "emergencia climática" es cierto que el nivel actual de C02 en la atmósfera es fruto de la actividad humana, y que son niveles que no se veían desde hace millones de años, cuando la temperatura de la Tierra estaba 18º por encima de los actuales. 

Es ahí, y también por el posible efecto cascada -aunque creo que está exagerado sobremanera- donde se debería actuar.  China ha impulsado su actual y vertiginoso desarrollo en un consumo de carbón de manera extensiva, típico de las dictaduras comunistas, y no a va a renunciar a la única forma de combustible fósil de la que dispone en grandes cantidades. Tampoco el resto de países que han convertido a ese país en la gran fábrica del mundo, y que no van a renunciar a un modo de producción capitalista que se basa en el reemplazo periódico de los bienes de consumo, mucho antes de que hayan agotado su vida útil. 

Si quieren ser ecologistas y salvar el planeta, el paso es consumir menos. De todo, y ahora mismo, incluyendo propaganda de Cumbres Climáticas. Tu posible contribución individual a la ecuación a través del τ / T. 

Y si asumimos que los cambios climáticos son cíclicos en la Tierra y que el ser humano no puede intervenir a esas escalas planetarias -como explican todas la mitologías desde la antigüedad y hasta la actualidad-, pues se vivirá mejor y no con la tremenda nube negra de pesimismo vital que ya teníamos durante la Guerra Fría, que es un poco a lo que va el discurso ecologista: a vivir con miedo a que se caiga el cielo encima.
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Marbella. Instituto de clase media-alta. Viene la Policía con perros adiestrados para encontrar droga. Encuentan a cinco alumnos de 12 años con hachís. Noten que la noticia se centra en qué hacían los polícias dentro del colegio, y no en el auténtico problema, del que se dan datos alucinantes como "menudeo de drogas en el pasillo".
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Escandaloso publireportaje en Lo País pagado por Ence, la empresa maderera que llena de olor a mierda Pontevedra, y así lo seguirá haciendo durante décadas al haber sido renovada su concesión. Soledad Gallego-Díaz, ecologista trasnochada que cree que en Japón hay un holocausto nuclear, asiente conforme mientras cobra el cheque.
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Una extremeña se sincera de manera brutal: "Los vecinos somos un poco guarros". Y lo hace dentro de la enésima noticia que el periódico regional dedica a la incuria y suciedad que cualquiera puede percibir en esa bella región, maltratada por sus habitantes.
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El mayor barco portacontenedores del mundo: 400 metros de eslora y puede llevar casi 24.000 contenedores.  Por supuesto, en su primera singladura ya iba cargado hasta los topes, porque venía provisto de los productos para la campaña navideña.
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Lo bueno de que Teruel sea pequeño es que un hurto del 9 de noviembre ya está juzgado. No era un robo cualquiera: un concejal de Ciudadanos guindó un bolso a una mujer, casualmente una jueza de la Audiencia  Provincial. Han leído bien: un concejal en ejercicio -con 42.000 euros de sueldo, que en Teruel son 80.000 reales-  robó un bolso, sustrajo lo que tenía de valor -140 euros- y...bueno, lean la noticia, porque es rocambolesca.

1800 euros de multa, y la vergüenza pública toda la vida. Decir a estas alturas -diez diputados- que Ciudadanos era, es y será un partido de asaltacaminos es ya demasiado evidente. Como que este ladronzuelo fuese concejal de Deportes y paisano de Aspas Cutanda.
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Villarejo tenía también material para extorsionar al Rey emérito: un hijo ilegitimo, concebido cuando tenía 19 años.

jueves, 5 de octubre de 2017

"El referendum no ha existido"


Ninguna frase -ninguna- resume el excepcional momento político que se vive en España, donde se están entremezclando problemas muy antiguos con otros que, igual de antiguos, se creían resueltos o aletargados para siempre, y que resulta que están latentes e interaccionando con el detonante de todo: la enésima crisis en la relación del Estado con Cataluña, su región más importante, y donde está la ciudad más importante de la Península Ibérica.

Por tanto, la frase del titular es simplemente un anzuelo para abordar estos días de vértigo absoluto, donde se tambalea el suelo que pisamos y esas libertades y prosperidad que la inmensa mayoría daba por descontando, como si España hubiese abandonado para siempre su historia trágica y su gusto por lo doliente, trucado en mala hora por esa imagen artificial de alegría y palmas. Estamos en la España de siempre, y el tiempo dirá cuanto de espejismo ha habido en estas últimas décadas.

El Gobierno Central interpretó el desafío del referendum del 1 de octubre desde la esclorisis de una Constitución elevada a rango de Texto Sagrado -no se puede tocar, no se puede alterar, hay que adolararla como es, "nosotros los Constitucionalistas"- y desde la mentalidad de siempre de la derecha española: esto es una finca, y los jornaleros vuelven a recoger el algodón después de una buena somanta de palos.


Solo desde la Ley iban a responder a un problema político como el catalán, donde un bloque de fuerzas dispares y con la mayoría en el Parlamento regional fue a las elecciones con un programa muy claro:  se decía todo lo explícitamente que permite la Ley que iban a hacer un referendum de autodeterminación. Consiguieron formar Gobierno, y aplicaron su programa electoral.

A pesar de todas las trabas legales y la persecución jurídico-policial, una admirable red social consiguió perpetrar lo que era una soberana bofetada al Estado central: una consulta popular libre, con todas las garantías legales y plena de Derecho, convocada por un Gobierno legítimo a la totalidad de su población. Un acto de desobediencia masiva, que ojalá se hubiese visto en otras ocasiones y con otros temas. De ese día quedan las páginas más honrosas de toda esta triste historia: una sociedad civil que ideó sistemas de todo tipo para poder organizar la consulta, y que burló el aparato estatal en cifras millonarias.

No se podía haber hecho peor por parte de las autoridades centrales. Enrocadas en la solución legal a un conflicto político, solo han llovido amenazas de empapelamientos, y un despliegue policial comparable a un cuerpo expedicionario con ganas de dar un escarmiento.  Se llegaron a organizar sesiones de palmas espontáneas cuando las fuerzas represoras salían de sus acuartelamientos hacia la región desafecta, y aupadas a gritos de "A por ellos" que no fueron reprobados por mando alguno. Cuando iban a combatir a otros españoles.

El clima ideal para el ambiente del 1 de octubre, día de la consulta. Como no pudieron impedir su organización -el Ministerio del Interior no capturó ninguna urna en los días previos, reflejo de su poca implantanción en el terreno- e iban presentando como éxito cerrar webs de colegios electorales o la incautación de las tarjetas censales, lo que pasó ese día se puede resumir en una palabra: sabotaje.

Superados en número y misiones encargadas, y traicionados de manera previsible por los Mossos, los comandos de Policía y Guardia Civil desplegados en Cataluña se dedicaron desde primera hora de apertura de los colegios electorales a esa misión: el sabotaje, por vía de llevarse las urnas de las sedes electorales. No identificaban a nadie -eso tenía que haber sido cosa de los Mossos en las horas previas-, e iban con toda la prisa que les dejaba la multitud agolpada para defender su voto, y su derecho a decidir.

Así fueron las primeras horas, que dejaron las imágenes más dramáticas e icónicas. Cuando naufragó todo definitivamente. Con el desastre ya consumado, se dio la orden de ir más tranquilos y la tarde se dedicó a hacer razzias en peligrosísimos pueblos de hasta 200 habitantes, donde las urnas se habían cerrado a primera hora. Eso sí, al caer la noche hubo una foto colectiva y conmemorativa del cuerpo expedicionario acantonado en el ya famoso barco, una foto para la Historia de España, y que hubiese podido tomar Gutiérrez Solana de haber sido fotógrafo. De haber vivido nuestros tiempos, que son los suyos.

¿Qué había que celebrar? ¿Para qué esa foto ignomiosa, después de reprimir de manera desproporcionada una multitud que, de manera milagrosa, no se alteró y no se revolvió contra comandos que en muchos casos superaban en proporción de 100 a 1?  ¿Quien está al mando de esa gente, de sobras sabido que son lo más bajo de la sociedad, pero que ni siquiera parecían tener control de sus responsables jerárquicos? ¿Cómo se puede haber permitido algo así?

Cumplían ordenes, ya. ¿Cuales eran las órdenes? Impedir un referendum "ilegal", un referendum que tanto la Vicepresidente del Gobierno tildó como "inexistente" a las 14:00 -tenía el discurso ya preparado, pasase lo que pasase, independientemente del fracaso del sabotaje encargado- y que el Presidente del Gobierno ratificó con los mismos términos a las 22:00. "Inexistente".

Esa era la consigna, transmitida por las bien engrasadas correas de transmisión del Poder Central a sus órganos de propaganda, porque saben perfectamente lo que es un referendum de autodeterminación. Desde aquella cosa llamada Revolución Francesa, todo el poder político -todo- y su autoridad emana del pueblo, de ahí la redundancia de usar la palabra "referendum vinculante": todo referendum es vinculante, porque emana de la única fuente de poder, y cuando este se pronuncia es con una única finalidad. No la de formar Gobierno, no la de dilatar la toma de decisiones en otras instituciones políticas: se vota para decidir sobre un asunto concreto, y se votó todo lo libremente que dejó la labor de sabotaje y hostigamiento de las Autoridades Centrales, perfectamente conocedoras de las implicaciones de una votación de este tipo.

El resultado no podía sorprender a nadie, y en todo caso es "inexistente" para los que se han enrocado en su Texto Sagrado Intocable, ese mismo que proclama la Unidad de la Nación Española como algo eterno, como si fuese una Ley Física. Los promotores del legítimo referendum, siguiendo el plan establecido, aprovecharon los dramáticos acontecimientos para su habitual victimismo -el nacionalismo catalán y sus llantos de fossares, borns y demás camafeos de derrotas- y para convocar una huelga general que ya estaba dentro del plan inicial, pero ahora adornada con "para protestar por la violencia policial". Cuando el Gobierno te llama a la huelga, desconfía, pero ya está lejos la época de cuestionar.

Incluso entonces se podía haber reconducido mínimamente la situación, en mi opinión. Entonces, después de la jornada de huelga, se produjo el acabóse:

Un Rey pirómano

A las seis de la tarde se anunció que el Rey de España, que tiene como funciones establecidas la de garante de la unidad del Estado, iba a dirigirse a la nación. Su padre, en casi cuarenta años de reinado, solo lo hizo en una ocasión fuera del foclkore de la Nochebuena. Hasta entonces, no se había sabido nada suyo, siguiendo la estrategia de "inexistente".

El discurso no pudo ser más desasosegante. Consiguió en diez minutos avivar los rescoldos atávicos de este país, y de una manera inequívoca, y lo hizo con un discurso que podría haber firmado Milosevic o Ratko Mladic veinte años antes. Pasando por encima la brutalidad de la represión, se dirigió a sus leales:

Sé muy bien que en Cataluña también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas. A quienes así lo sienten, les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos
A quienes así lo sienten. Los sentimientos, eh, y eso que estos eran los legalistas. Los sentimientos: las banderas. Parece que se esté dirigiendo a una minoría que, embolsada en Vukovar, aguarda que lleguen sus correligionarios a salvarles. Sabido es que el Rey en una Monarquía Parlamentaria es un guiñol en manos del Gobierno, y por tanto este editorial de Estado que es un discurso real, lleva la firma del PP.

Podría haber sido un desliz, pero no. Era todo un mensaje a futuro, a la peor de las situaciones. La de españoles enfrentados contra españoles, como tantas veces a lo largo de nuestra historia -esa que los historiadores nos dicen que es perfectamente equiparable a la de otras naciones europeas, como si todas hubiesen tenido cinco guerras civiles en los últimos 200 años-, un discurso repugnante por sus implicaciones.

Así lo supieron interpretar las otras naciones que hay en España, y también el representante de un partido con cinco millones de votos. Lo que empezó como una crisis regional ha derivado a una crisis democrática -la brutalidad policial, la indignidad de celebrar una represión- y ahora es, sencillamente, una crisis de modelo de Estado: el de una Monarquía que no tiende puentes, y el de un Estado incapaz de dar cauce dentro de su Inviolable Texto Sagrado a las naciones que alberga.

Por supuesto, los cortesanos desplegaron la artillería habitual de "se ha ganado la Corona" y demás, pero la impresión generalizada fue de preocupación. No cabía otra cosa diferente que mano dura cuando te quieren segregar una parte de la hacienda, pero el mensaje implícito de dirigirse a minorías españolas acosadas, que era el discurso del PP con los Policías y Guardias Civiles hostigados....

La línea ha seguido hasta hoy, donde la Ministra de Defensa, siguiendo la línea yugoslava, ha dicho que "el Estado de Derecho tiene la obligación de defender a sus ciudadanos", como si estos estuviesen amenazados o acosados por alguien más que no sean las propias fuerzas expedicionarias que se emplearon en el sabotaje del 1-0.  Es como si estuviesen hablando a un escenario futuro donde habrá "minorías españolas" en Cataluña. Como si estas no hubiesen podido votar en el referendum "inexistente", o careciesen de los mismo derechos que el resto de ciudadanos.

Un Presidente del Gobierno inexistente



La inacción política del Gobierno Central es lacerante: han recurrido al Aranzadi para frenar un movimiento político, y así estamos. Con la peor crisis democrática en décadas -al margen de la de tracto continuo de la cleptocracia, de la que se han nutrido todas las autoridades ahora enfrentadas-, y sigue en su rol de gallego que no hace nada, que deja correr el tiempo a ver si este vuelve a jugar a su favor. El que se mueve, pierde la oportunidad de volver al lugar donde estaba, o como quieran metaforizar la desesperante manera de concebir el tiempo y el espacio que tienen los gallegos. Si te mueves, no sales en la foto.

Mientras el Parlamento Europeo y el Parlamento Francés han discutido ya la grave crisis catalana, el pontevedrés ha aplazado hasta la semana que viene comparecer en el Congreso español: es la típica manera de concebir el parlamentarismo de la derecha española, que apela a la "unidad de los partidos" pero desprecia el órgano deliberador por excelencia, donde estamos representados todos.  La crisis ha servido para mostrar, de manera todavía más evidente, los resortes autoritarios de la derecha: porrazo y escarmiento, persecución judicial, Rey títere, desprecio absoluto por el Parlamento.

Incluso hoy, sometido a una entrevista-masaje de EFE, lo ha llegado a decir explícitamente: "haré lo que tenga que hacer cuando lo tenga que hacer". Como si no se hubiese perdido ya un tiempo vital. Es una persona incapacitada para tantas cosas que entre estas se incluyen el diálogo, o desenrocarse de su postura de ignorar las cosas, como si fuesen a desaparecer por sí solas. Solo ha movido lo del corredor mediterráneo ferroviario, de súbita importancia repentinamente, como si esto se arreglase con caramelitos.

Seguro que está actuando en la sombra, y hablamos sin saber. Baste recordar que cuando Puigdemont fue elegido presidente de la Generalitat, ni siquiera habló con el. Tuvo que ser una broma radiofónica -donde picó, y de donde se deduce que se moría de ganas por hablar- la que revelase esto: siempre se ha negado a hablar, y ahí sigue. Como buen gallego, seguro de que el tiempo le dará la razón. Siempre se la dan, porque viven pensando en la muerte, que es el final del tiempo. Y el que se quede en el mundo, que resuelva los problemas que dejan sin solucionar. Por eso es una de las regiones más atrasadas de Europa occidental.

A futuro



El mandato recibido por la Generalitat es claro: declaración de independencia de Cataluña, bajo la forma de República. Es la misión de las autoridades catalanas, y todos los escenarios que se están manejando, después de haber perdido tanto tiempo, apuntan a que será así. Por eso los discursos desde Madrid hablando a minorías embolsadas. Por eso esa sombra balcánica que es todavía más angustiosa. En este escenario de independencia -que sería cumplir lo que el pueblo ha expresado- se abren múltiples posibilidades.

Cataluña, en contra de toda la propaganda centralista, es viable como Estado independiente. Recibiría el apoyo en el plazo de meses de las otras pequeñas naciones europeas desgajadas en los últimos años, mientras desde Madrid se reirán de ellas, igual que se reían de las "urnas chinas", y todos los escenarios agoreros económicos serían más bien para el conjunto de España, dado que Cataluña es un territorio del que extrae anualmente 16.000 millones de euros.

El problema es lo que quedaría aquí. Quedaría la Hezpañolez que, en efecto rebote del nacionalismo separatista catalán, ha retoñado por el resto del país. Quedaría un Rey que no ha podido impedir la secesión de un territorio y que, como "garante de la Unidad Nacional" no tendría sentido alguno. Ni el, ni su institución. Y quedaría un Gobierno de derechas permanente, galvanizado por tener un enemigo exterior, al menos algo más tangible que la francmasonería.

En cuanto a la izquierda, ni se la ve, ni se la espera. Recuerden que el PP gobierna en minoría, pero nadie se ha planteado derribar a este Gobierno que ha empleado la porra y la represión para un conflicto político. Como para plantearse una reforma Constitucional. Qué digo, si la Constitución no se puede cambiar, es Sagrada y Pluscuamperfecta.

Soluciones


Si se pudiese reconducir la situación, que lo dudo porque son muchos los sentimientos tocados, España debería caminar hacia un modelo federal real, y no el café para todos de la España de las Autonomías, donde La Rioja tiene un parlamento regional. Una Constitución de nuevo cuño, donde se reconozca la especifidad de Cataluña y su derecho a un trato fiscal preferente, como mayor contribuyente del Reino que es.

Que cada autonomía se pague sus vicios con lo que ella misma produce, con un fondo común que no pueda ser una caja opaca de la que hasta hace poco nos ocultaban su contenido -las famosas balanzas fiscales- y donde las instituciones federales-supraautonómicas estén repartidas por toda la geografía, y no solo en Madrid, la capital de un estado centralista.

Pero ya es demasiado tarde. Cataluña se ha ido. Siempre ha mostrado gran desafección por todo lo que afecta al resto del Estado: proclamó la independencia el mismo 14 de abril de 1931, y ahí se tuvo que desplazar parte del Gobierno provisional republicano a calmar los ánimos. Tras aprobar el Estatut, que consumió gran parte de los esfuerzos de la joven República, Azaña dijo el 25 de abril de 1932 en Barcelona: "¡Ya no hay reyes que te declaren la guerra, Cataluña!"

El Rey pasó a llamarse República, y le declaró la guerra en 1934. El Rey pasó a llamarse Caudillo, y retiró las instituciones de autogobierno. El Rey recibió los poderes del Caudillo, y devolvió el autogobierno incluso antes de que hubiese Constitución en España. Nada ha servido, porque en esta historia de sentimientos las cosas estaban rotas desde hace tiempo. Ahora su hijo ha quemado todos los puentes con Cataluña, aporreada y humillada ("el referendum no ha existido"), y que se dispone a irse sola. No encontrarán ninguna otra libertad de las que ya disfrutaban en España, pero nadie puede negar que no tengan razón en intentarlo. No con esta España, que no es la única posible.

sábado, 26 de octubre de 2013

Cuitas familiares

Algo hemos mejorado en este país con los libros incómodos. A pesar del brutal silencio informativo de los grandes medios, es bastante fácil encontrar -y con abundantes ejemplares: la tirada ha sido millonaria- el libro Adiós, Princesa el ajuste de cuentas que un primo de Letizia Ortiz se tomado con grandes dosis de despecho hacia su pariente.

Los grandes medios, y también las principales cadenas de libros y las revistas de corazón (menos Diez Minutos). Es un libro clandestino, pero no tanto, como no podría ser menos con algo publicado en 2013, entendido como siglo XXI, y en el contexto de una sociedad abierta. Publicado por la editorial Foca de Ramón Akal, especializada en el género de denuncia (por poner algo), el libro se lee fácilmente en un par de sentadas, y tiene poquitos elementos de valor.

No es uno de ellos la conocida noticia del aborto de la madre lde la que reinará como Leonor I. El libro comienza con ese capítulo, que es de una mezquindad absoluta y de una bajeza muy villana por parte de David Rocasolano, que se quedó con los documentos de la interrupción voluntaria del embarazo que le ordenó destruir su prima cuando consolidó su relación a mayores.

Para no quedar como un vulgar ladrón, Rocasolano recurre a una tradición de la literatura española: la del manuscrito encontrado, como un Cide Hamete cualquiera. Según su versión, el destruyó todos los documentos, pero en 2008 un misterioso personaje le mostró que también los tenían otros, y que cuando acudió a Ramón Akal por lo del libro, el también los tenía. Así aparecen publicados en el libro.

Todo suena a impostura legal para cubrirse las espaldas. Es de lo más patetico del relato, y que se ramifica cuando Rocasolano comenta que en una cena con el Rey el padre de Letizia le preguntó por el libro de Jesus Cacho (el biógrafo a sueldo de Mario Conde, ahora convertido en periodista al margen del sistema, o eso quiere hacer creer), publicado por Ramón Akal en Foca allá por 2001:

-¿Y que le pareció El negocio de la libertad, majestad? El de Jesús Cacho es un tema delicado...
La situación es absurda, y más cuando Rocasolano añade, dentro de su malidicente relato "Yo lo había leído en la fecha de su publicación, y me sorprendió por su valentía y por su rigor investigador", en un pasaje que parece redactado directamente por Ramón Akal. Y seguramente sea así: el libro está muy masticadito, muy bien presentado en cuanto a redacción, como para pensar que es únicamente autoría de Rocasolano.

Abogado de profesión, se pasa todo el libro riéndose de lo burros y tontos que son en la Familia Real -por ejemplo, que no tienen libros, pero como una gran parte de los españoles-, como dando a entender que el los tiene. Ya, y que leyó esa puta mierda de libro que es El negocio de la libertad "cuando salió". Por supuesto, eso es compatible con su declaración de "soy muy futbolero" y la modestia propia de afirmar que "casi llego a jugar en el Real Madrid". Como Julio Iglesias.

Rocasolano, firmando en la Feria del Libro de Madrid
¿Por qué este libro? Simplemente porque fue borboneado. De este chico salió una información muy fea en 2009 por un caso de turbios asuntos inmobiliarios, y se quedó con el culo al aire. Nadie de la Casa Real, ni siquiera su influyente prima, movió un dedo por el. Borboneado. Se ha tomado cumplida venganza, porque el libro va más allá del aborto de su prima

"Felipe, coño, teniendo ahí a todo el Centro Nacional de Inteligencia y me escoges a mí". Bueno, precisamente por eso. El primo de Letizia cumplía la función que cumplía, y en el libro queda muy claro, igual que su bajeza. Es una sucesión de historias familiares sin mayor interés, pero que seguro que están teniendo su público entre toda esa ralea de gente que, viniendo de una aldea de cuatro perros en Orense, gusta mucho de estar cotilleando siempre sobre la Familia Real, como un desahogo de sus frustaciones personales. Es otra función que cumple la Monarquía en la sociedad.

No merece la pena detenerse en esos detalles, aunque algunos son muy graciosos ("Vicálvaro -donde el piso de soltera de Letizia-, cuya fuente fundamental de ingresos es la mayor fábrica del mundo de tierra para gatos") y seguramente escogidos por Ramón Akal entre muchos otros por dos características destacadas: su villanía, y dejar como tontos de bote a todos los miembros de la Familia Real, menos al Príncipe Felipe, que se queda en tonto a secas.

El único interés del libro corresponde a las capitulaciones reales que tuvo que firmar Letizia Ortiz antes del matrimonio, donde el Rocasolano abogado y no cotilla le advirtió que eran ilegales, puesto que implicaban renunciar a la custodia de los hijos o hijas que saliesen de ese matrimonio, algo que en todo caso siempre tiene que fijar un juez y que no se puede estipular en un contrato público ni privado, de esos que tanto gustan en la Casa Real, como el del préstamo de Juan Carlos a su hija Cristina. Ese que no tenía tipo de interés y que era una donación encubierta.

No deja de ser curioso que los Príncipes de Asturias hayan dejado su descendencia en dos hijas, no vaya ser que a la tercera saliese un niño con intenciones sálicas. A saber que firmó la pobre tía tonta que aparece reflejada en el libro. Cuando salió, la pasada primavera, la Casa Real ya advirtió que no haría ninguna declaración sobre lo publicado. Tampoco ha habido ninguna querella, por lo que el libro tiene auténtica carta de validez, si es que no la tenía ya por la proximidad entre primos, que iba más allá de lo sanguíneo. El problema es que el libro no sirve para nada. En este sentido, viene a dar la razón a la Familia Real y su aversión a la letra impresa.
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Mas sobre el Premio Nobel de Economía Schiller y su espectacular clarividencia sobre algunas cosas.

jueves, 21 de junio de 2012

¿Quien asesora al Rey? ¿Por qué lo hace tan mal?

The Rock will stand forever
No acaban los dislates, no. Ayer mismo el Rey de España Juan Carlos I cometió otra de la innumerable serie de torpezas que han caracterizado esta última parte de su reinado representativo, unas torpezas que no pueden ser únicamente atribuidas a su libre albedrío, y que ya apuntan directamente a una operación interesada en su contra.

Una más en una larga lista, donde la más recordada al margen de las de origen militar fue la del pontevedrés Mario Conde. No es posible tanta torpeza en la primera institución del Estado, la que da continuidad histórica a este país -incluso aunque haya cambiado de dinastía, vale- y que ejerce sus funciones con bastante eficacia.

Vean si no la pésima gestión del llamado caso Urdangarín -una más de las múltiples piezas del caso Palma Arena, a su vez una más de los múltiples casos de corrupción en Baleares, la que debía ser la CC.AA más rica de España es de las que más flirtea con la quiebra-, donde por intentar dar más protagonismo al Rey se acabó confundiendo la figura del yerno con la del Monarca. Fue una buena muestra de lo que se venía encima.

El lamentable discurso de Navidad, donde la reacción de cualquier ciudadano medio fue acotar las palabras del Rey con varios insultos, ante la lamentable redacción del mensaje -no vamos a entrar en la dicción, que ya son treinta años-, como si este no hubiese pasado los filtros oportunos, ni siquiera el final del propio Jefe del Estado.

"Junto a la crisis económica, me preocupa también enormemente la desconfianza que parece estar extendiéndose en algunos sectores de la opinión pública respecto a la credibilidad y prestigio de algunas de nuestras instituciones. Necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos.Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar".

¿Por qué dijo esto el Rey? Porque por primera vez en la historia de la actual democracia la Monarquía que representa suspendía en la encuesta periódica que el Centro de Investigaciones Sociológicas realiza. Vivimos  en la dictadura de los sociólogos, esos que asesoran a políticos como Zapatero para que haga tal o cual guiño a mujeres o gays, o a Rajoy, en manos de Arriola -sociólogo- y que nombra ministro de Educación y Cultura (uno de los más visibles) a un inteligentísimo catedrático ¿de qué? Lo han adivinado: de sociología.

Suspende la Monarquía en la encuesta del CIS, y el Rey empieza a decir esas tonterías, desgranándolas una a una: "cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o a la ética, es natural que la sociedad reaccione (...) Afortunadamente vivimos en un Estado de derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La Justicia es igual para todos".

¡Y eso lo dice alguien que, según nuestro ordenamiento jurídico, es "irresponsable" ante la Ley! La figura jurídica, ideada para que el Rey nunca pudiese ser encausado, se ha revelado muy útil en el desempeño de sus funciones, aunque la mayor parte de la ciudadanía no lo entienda ni lo quiera entender, pero tampoco hace falta que lo restriegue a la cara con un "la Justicia es igual para todos".

Primer error, y muy grave. El segundo vino con el famoso viaje de caza a Botswana, que directamente hay que calificar de conspiración contra el Rey. Y si no les gusta el Rey por los motivos que sean, conspiración contra la primera institución del Estado. Y si no les gusta el Estado, hagánselo mirar, que eso de la acracia siempre ha tenido nombre de enfermedad.

Vamos a ver: ¿es que nadie se ha dado cuenta de la fenomenal concatenación de casualidades que confluyeron en el famoso incidente? Como sabrán, el Rey se fue de caza en un viaje privado a Botswana, una actividad que le pirra y a la que ha dedicado grandes recursos de tiempo y empeño a lo largo de su vida. El Rey, acostumbrado a no hacer nada a nivel organizativo -igual que los políticos, por eso hay redes como la Gürtel, de conseguidores/organizadores/facilitadores- fue en la fecha que le indicaron sus espléndidos amigos, que le invitaron a título de gratis total, como se indicó para apaciguar la tormenta.

¿Por qué esa fecha? Casualmente, y digo casualmente con la misma gracia que antes, supimos del viaje privado del Rey porque sufrió un accidente y tuvo que informar a la ciudadanía, visto que antes no había informado al resto de las instituciones del Estado. Casualmente, eso se produjo el mismísimo día de la celebración del aniversario de la proclamación II República, ese periodo histórico extremadamente denso que muchos han mitificado como una especie de Valhalla.

Es un día en que los republicanos, inarticulados como fuerza política por la misma inconsistencia que caracteriza su ideario, adquieren cierta visibilidad en los reductos que tienen (twitter) y cantan sus proclamas de un futuro que llegará mañana sí o sí (igual que el comunismo), aunque algunos de los creyentes en esta fatua esperanza hayan muerto. De viejos.

¡Menudo regalo! ¡365 días que tiene el año y se tiene que conocer la noticia del accidente del Rey precisamente ese! ¡Vaya puntería con el elefante y el calendario! Al parecer, la fecha fue escogida porque coincidía con la Pascua ortodoxa, la religión de la familia de la Reina consorte y griega que tiene España, que se había desplazado a su lugar de origen, pero también coincidía con el famoso -para algunos- 14 de abril.

La noticia se conoció por la mañana -estaba escuchando a Montserrat Domínguez en la SER, y la buena periodista a la que han condenado a un reducto igual que a Gabilondo, se indignó bastante, la reacción que esperaban los urdidores en el conjunto de la ciudadanía-, con un detalle muy, muy significativo para los familiarizados con las tramas arribistas que ha habido recientemente en la Historia de España: no se comunicó hasta que el Rey hubo aterrizado en España en el avión medicalizado que fue a recogerle al África sur.

Parece que todavía hay alguien que vela por el Rey en la Casa Real o su entorno; o quizás fue el propio monarca. No me quiero imaginar la situación de interinidad que se podría producir con la que está cayendo en caso de que el Rey quedase incapacitado, o algo aún peor, en un viaje privado a un país de pandereta para cazar elefantes. No se sabe como se cayó, pero si se sabe que salió de la operación de cadera como si nada. Y pidiendo perdón, como si tuviese que rendir cuentas de su vida privada o de a lo que dedica su ocio. Es el efecto "Sálvame" en la sociedad, o el de los sociólogos urdidores, siempre tan próximos a lo que supuestamente quiere la ciudadanía.

Afortunadamente, esa más que posible situación de interinidad se salvó anunciando el accidente cuando ya estaba en suelo español; sin embargo, la erosión gravísima de la figura del Rey y la importante función que desempeña en la vida política española ha surtido el efecto deseado. Sinceramente, ¿no había nadie en la Casa Real que hubiese evitado que una empresa de safaris pusiese fotos del Rey en Internet? ¿Por qué da la sensación de que hay un topo dentro de la Casa Real que va filtrando noticias y fotos de amantes, desaveniencias y aconseja hacer un vídeo humillante de disculpas? ¿Dónde ha quedado la tradicional discrección? ¿Hay alguien que haga bien su trabajo en esa institución tan sensible?

Ojo, que el contexto es de órdago: con una crisis económica que contaremos a nuestros nietos -y con deudas que todavía pagaremos por entonces, se lo aseguro-, con un Estado autonómico cuestionado aprovechando el caballo del ahorro económico, con un País Vasco que va hacia la independencia ahora que va descubrir los logros de la vía política, y con una ciudadanía aletargada esperando el siguiente golpe, parece que la figura del Rey se puede zarandear mejor que nunca. Hay alguien o algunos que lo están haciendo, y a saber con qué oscuros fines.

Y aquí llegamos a lo de ayer. Desde que el Partido Popular subió al poder está azuzando el tema de Gibraltar, territorio ubicado en la Península Ibérica de plena soberanía británica, porque para eso se entregó en un tratado internacional vigente. Como si volviesemos a los tiempos de Castiella, tan inspiradores para el conjunto del Gobierno.

Al parecer, los gibraltareños están hostigando a los pescadores de Algeciras, que no pueden faenar por sus aguas. Hablan de "400 o 500 familias" en riesgo, cuando dudo que haya tanta gente que trabaje en ese polo de industrialización del franquismo, que al menos tuvo el acierto de poner un puerto de categoría en el Estrecho de Gibraltar, algo que nadie se había planteado antes.

Tras varios rifirrafes que no pasarían de un breve en un periódico, ayer el Rey visitó Algeciras ¡vestido con el uniforme de Capitán Mayor de los ejércitos de España! ¡Y se fotografió mirando a Gibraltar! O esta completamente desquiciado -un poco gagá si que está, como se ve en su reproches a la prensa- o está francamente mal asesorado y sin rumbo.

¿A qué viene ese gesto? No recuerdo que hiciese lo mismo con Perejil -que también hubiese sido de chiste-, ni que lo haya hecho en ninguna actividad fuera de las propias de su Alto Mando del ejército y en funciones representativas. También en el 23-F, claro, porque era un colega que hablaba a los colegas, ya me entienden.

Según la Casa Real, responsable inmediato de este dislate -aunque no último, que se guarda en las penumbras-, oficialmente el Rey estuvo ayer visitando el patrullero oceánico "Rio Segura" -la mayor embarcación de la Guardia Civil, que lucha schumpeterianamente con la Policía por esas competencias- y el Centro de Vigilancia Costera de la zona -llega la temporada de pateras, no les extrañe que la propaganda oficial vuelve a activar el tema-, pero no dice nada de lo de Gibraltar.

Sin embargo, ahí están las fotos. Y la falta de oportunidad y el más mínimo tacto, claro. El patrullero de alta mar -impropio de la Guardia Civil- lleva tiempo operando, y el centro de Vigilancia mucho más. ¿Por qué ahora? Por mucho que quieran disimular ("ya estaba previsto desde enero", dice el sucesor de Roldán, con méritos semejantes), han azuzado al Rey en este nuevo circo, donde incluso se entrevistó -vestido de jefe de la FF.AA- con los pescadores.  ¡Toma ya!

A saber en qué acaba esto, pero viendo esa foto completamente desquiciante sólo cabe esperar que vaya a peor.

(Añadido posterior) A las tres semanas de escribir esto reparé en otra "curiosa coincidencia" de esta campaña de desprestigio del Rey y la institución que encabeza. El pasado 28 de diciembre, en plenas vacaciones de Navidad y cuando más gente "comenta" cosas de este tipo, se publicó por primera vez el sueldo oficial de Juan Carlos I en calidad de Jefe del Estado. Aquí la discusión no es si cobra mucho o poco, porque el dato se publica para que todos pensemos que es "mucho". Y para reforzar esta opinión inducida y condicionada, ese mismo día del 28 de diciembre pasado se publicó casualmente otro importante dato sobre sueldos.

Ya ven, lo dicho antes: el año tiene 365 días y en el mismo día salen esos dos datos para que la gente los correlacione, en perjuicio del Rey. ¿Cúal es el otro dato? Nada menos que el del salario mínimo interprofesional, que se congela para 2013.  Después de treinta y muchos años de no saber el sueldo del Rey, lo publican el mismo día que el de la congelación del salario mínimo. Pobre Juan Carlos, le están moviendo la silla -a él y su institución- y todavía no se ha dado cuenta.
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De la redacción de Cinco Días llega este artículo indecente. Afirma que, como apenas hay 20.000 sentencias judiciales al año sobre impagos de arrendamientos urbanos, la cosa no es para tanto...el problema es que en el mismo artículo, y de entrada, la poco perspicaz redactora afirma que la mayor parte de los alquileres no están legalizados....de ahí que no se recurra a la vía judicial, lumbreras.
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Estas son las condiciones laborales que ofrece el Huffington Post a los colaboradores españoles: da mucho prestigio escribir ahí. Por eso tienes que hacerlo gratis. La publicidad (y el pago a los blogueros famosetes) ya lo hacen ellos solitos.
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"A final de año, cuando hay superavit, se piden facturas para cubrir el presupuesto" Una frase que revela el descontrol con las cuentas públicas que ha habido en este país, al margen de la corrupción.