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| Cuanto más verde, más Vox |
Termina así, en gran medida, el trampantojo de Ciudadanos, un partido que decía que venía a romper el bipartidismo y que únicamente se dedicó a consolidarlo allí donde estuviese, porque su auténtica misión fue siempre la de contrarrestar el voto protesta que podría caer en Podemos. Neutralizado el breve auge de los neocomunistas que aspiraban a conquistar los cielos y acabaron conquistando el casoplón en la sierra, su función de muñidores del sistema ha concluido.
Se van así al garete los culpables del cordón sanitario al PSOE porque sí, decidido de manera pintoresca antes de las elecciones del 28-A. Ellos pretendían vender que Vox era un socio más fiable y acabaron devorados por la hydra del franquismo sociológico, mucho más real que la de ese supuesto liberalismo español. Con estos sí que no hay duda de que jamás pactarán con el PSOE, y ahora tienen una relevancia que Ciudadanos despreció al no querer entrar en el Gobierno de la nación.
Por la aritmética política y por el sistema parlamentario, el PSOE solo podría sacar adelante el acuerdo de investidura con la abstencion del PP y con alguno de los partidos de taifas que están proliferando por doquier en esta agonía del Régimen del 78. Podria también, como especulan los de la izquierda posibilista, con los comunistas de Podemos, pero esos quieren tener vicepresidentes y ministros con 37 diputados, y jamás facilitarán un gobierno socialista a cambio de nada.
Por eso mismo es más fácil que el PP se haga a un lado en la investidura -al igual que hizo el PSOE en 2015 con Rajoy- que haya un Gobierno del PSOE con el resto de fuerzas del arco parlamentario, para encima tener que aguantar los reproches de que pacta con Bildu, el PNV, Puigdemont y eso que los de siempre han conceptualizado como la antiEspaña, y que es la España realmente existente, cada vez más.
Es la situación ideal para el siguiente escalón de Vox: si el PP cede y permite la investidura del PSOE, el partido neofranquista se podrá presentar como la única oposición al Gobierno, al fin y al cabo y a es la tercera fuerza por número de parlamentarios; si el PSOE logra formar Gobierno con el apoyo de la antiEspaña, todavía más, porque gran parte de su discurso se centra en la denuncia del Estado de las Autonomías, que ha permitido que haya en el Parlamento cosas como lo de Teruel Existe. O el payaso de Cantabria.
Como se expuso por aquí cuando entraron por primera vez en un parlamento -hace menos de un año, y parece que haya pasado un siglo- gran parte del éxito de Vox viene de que ha puesto de nuevo en el centro del debate político los temas por los que la política es política: inmigración, fronteras, o identidad, temas que habían sido excluídos conscientemente por todos los demás partidos para que todo siguiese siendo un comedero de perros llamado bipartidismo con muñidores como Podemos o Ciudadanos.
Parecía que era mucho mejor hablar de si la Seguridad Social tenía que cubrir la atención bucodental (¡vamos a hacer a papa-Estado responsable de una cosa que es de higiene personal e intrasferible!), de los derechos de los travestis -minoría dentro de una minoría- o de los repartidores de Glovo, llevados a la campaña electoral por el dueño de Villa Tinaja, con toda la desfachatez de la que es capaz. Y es mucha.
En ese sentido, la irrupción de Vox es muy positiva, como en su momento lo fue la de Podemos. Sin embargo, el sistema del Régimen del 78 hace aguas por todos lados, y es muy significativo que mientras ningún partido puede ya alcanzar mayorías para gobernar, cada vez hay más partidos minoritarios-regionalistas representados, que es el reverso de la misma moneda.
Han sido las elecciones en las que Bildu va a sacar por primera vez grupo parlamentario propio -a expensas de que les apliquen la doctrina Amaiur-, en las que los partidos independentistas catalanes van a sacar más diputados en el Parlamento de Madrid, y con la presencia de partidos como Más País, BNG, esos de Teruel Existe y demás pintorequismos de este gran país, convertido ya en un reino de taifas.
Ojo con el caso de los turolenses, que en breve será imitado por sorianos, zamoranos y demás. Refleja muy a las claras de que no existe un proyecto común de nación (algo que ve cualquiera con los presos políticos y exiliados que ha provocado que la parte más rica de España quisiese votar sobre su futuro) y que lo ideado en 1978 se está agotando a marchas forzadas.
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| Vox triunfa entre los españoles perdedores |
Es especialmente significativo lo sucedido en Madrid. Vox ha ganado con un 30% de los votos en un municipio como Valdemoro, que en diez años ha pasado de ser el bastión del PP en el deprimente sur de la región (aupado por Francisco Granados, oriundo) a serlo de Ciudadanos y ahora de Vox. Un gilipollas como Kiko Lllaneras diría que es "el Ohio de la derecha", pero es siempre la misma mierda: wannabes que pretenden ser algo que no son.
Ahí es donde ha arrasado Vox: en el corredor del Henares, un lugar de distopía ballardiana y chándal los domingos, y especialmente en el tercer cinturón de Madrid, esos municipios a más de 40 km. de la Puerta del Sol donde viven derrotados por la vida y que ven cómo diariamente los inmigrantes les superan en todo. Algunos indocumentados los llaman clase obrera, y no son nada de eso: son carne de un partido fascista que no se va a ir de ahí ni con salfumán, y que ya ha superado todas las barreras de contención, básicamente porque nunca las ha habido.
El cóctel perfecto de España ra-ra-ra, el de "primero, los españoles" (escupido por Abascal en pleno debate electoral sin que nadie le replicase) y, ya si alguien ha estudiado por ahí, lo de la denuncia del "multilateralismo" y volver a los acuerdos "bilaterales entre naciones", por no hablar de la herencia "grecoromana", camino de ser lo mismo que fue lo de los celtíberos para el franquismo 1.0. Uno de Pinto o de Maqueda (Toledo) diciendo eso.
Vox, a diferencia de Ciudadanos y Podemos, ha venido para quedarse. Tiene un campo fértil y una ocasión propicia para crecer por encima de la barrera del 20% que supone el techo electoral de los neofascistas en Italia, Grecia o Alemania. Tiene el potencial de ser como el lepenismo, esto es: la única alternativa al bipartidismo.
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(íntimamente relacionado) "Vox triunfa en los diez pueblos más pobres de España, situados en Andalucía"
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En El Ferrol, uno más de los espantosos inframundos que hay en Galicia, unos vecinos piden quitar árboles de las calles porque "oscurecen y golpean las ventanas".
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¡Nadie podía saberlo en un microestado!
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¿Cúal es la finalidad de este artículo sobre Ferlosio de Félix de Azua? Simple y llanamente -baste mirar las fotos, o las continuas imprecaciones en el texto- decir que las recientemente completadas obras completas del escritor no son tales, que hay muchos inéditos. Otra cosa es que esos inéditos valgan algo, como la inmensa producción de los drogadictos y locos, pero eso no se dice.
Esta es la razón, y no otra, por la que Ferlosio quiso que la entrevista que propicia el artículo no saliese a la luz en 1997, cuando se realizó. En cuanto a si los manuscritos tienen valor, pues el típico caso de un cadáver fresco y el de unos herederos que quieren hacer caja, como siempre en estos caso.
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Qué pena que un buen artículo -más por el tema que por la elaboración- se vea malogrado por esas referencias tan extemporáneas.
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Un policía vota cuando quiere, no cuando se constituya la mesa y se abra el colegio electoral.
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Estudio chorra donde los haya. Después resultará que está bien, pero esa tesis central de que las zonas verdes gentrifican....en fin, en ciudades como Madrid llenaron de parques zonas del sur durante los ochenta y los noventa, y siguieron siendo iguales: pobres y descuidadas. Y así en otros muchos sitios.

