Lo anunciaba ufano el Ministro de Interior Jorge Fernández Díaz,
alguien que ya en 1983 olía a fosa séptica: "el caso está básicamente resuelto" o "quedan cabos sueltos". Tan sueltos que, en en los últimos días, se han ido atando por arte de magia, aún más mágica que el yonki casualmente muerto, mientras se abrían otras incógnitas.
Si se acuerdan, y han seguido con orden este culebrón, era muy raro que la Policía a) no encontrase el arma de fuego usada en el asesinato de
La Carrasca b) que no facilitase ninguna información sobre el arma empleada, a pesar de saber que era de fuego. ¿Balística? No pregunte ¿Impactos? Primero tres, luego dos, sólo dos impactaron, se encasquilló, al final eran tres y los tres impactaron...En desatino.
El
Taurus supuestamente empleado en el crimen, con el que se han saldado la mayoría de las informaciones sobre el caso, es un revolver
Magnun calibre 38, muy lejos de las primeras informaciones que apuntaban -perdón por la expresión- a un calibre reducido, propio de tiro deportivo (por favor, lean los comentarios de los lectores a la primera entrada del serial, para ver hasta que punto se puede ser pábulo con las informaciones aportadas por la Policía).
Taurus es la marca fabricante, igual que otras más conocidas por nuestra reciente y violenta historia como Astra.
Es una marca brasileña, país que, como España, fabrica un buen número de armas ligeras, en su mayor parte bajo licencia, o simplemente burdas copias de los modelos más conocidos. Es el típico revolver muy aparente -¡se parece a los de las películas!-, pero que ha quedado desfasado por el auge de las pistolas automáticas. Por eso se fabrica en Brasil.
Sin embargo, es un revólver. Se diferencia de una pistola en su alimentación por tambor, que hace que -perdón por volver a ese nuevo referente, pero creo que es el más cercano para todos nosotros- se produzca mucho menos ese cinematográfico momento en el que se encasquilla, y pasa raramente en la realidad. Más seguro, menos rápido. Según la información facilitada por la Policía, ahora resulta que dos balas impactaron en el cuerpo, y la de remate en la cabeza. Parece que después se encasquilló.
¿De qué va esto? El tiro en la cabeza es el tercero, y es el de remate. ¿Para qué tanta insistencia en que se encasquilló la pistola? Hay hasta una imagen policial de las balas que quedaron en el tambor, al parecer tal y como entregó la agente Raquel Gago el arma del crimen. De las balas, y de los casquillos, porque otra característica del revolver es que el casquillo queda en el tambor, y no sale disparado lateralmente como en las automáticas.
Quien escogió el arma del crimen lo hizo muy bien. Es totalmente absurda la teoría de un
magnum sobre una automática porque se encasquillan menos. La ejecución fue muy profesional, tanto que solo hizo falta tres balas. El
Taurus se escogió porque, al no dejar casquillo, si se hace desaparecer el arma (¡un saludo a Raquel Gago!) es absolutamente imposible relacionar con pruebas balísticas el proyectil alojado en el cuerpo con el arma que lo ha disparado.
Queda a la Policía explicar, si puede, por qué habló en un primer momento de "tres impactos y uno que erró", no vaya a ser que alguien piense que habían encontrado un casquillo para hacer avanzar la investigación sin el arma homicida, cosa jamás hecha por cuerpo de policía alguno de esos que hay por el mundo, esa que buscaron durante 30 horas. En fin, ya no se volverá sobre ese asunto. Bala arriba, bala abajo.
Otro cabo suelto es cómo consiguieron el
Taurus. La misma fuente de propaganda nos ha dicho que en Gijón, y de un yonki, como si los yonkis fuesen armados. No hay mas explicación. Hasta los muy cotillas medios locales, tan dados a hablar de todo (aquí
incluso publican la foto del domicilio en la ciudad de la familia de chiflados. Atencíón: la foto del domicilio privado de un Inspector de Policía) cuando les interesa, no han publicado ni una mísera de información sobre "el yonki".
No es la única laguna en su cobertura informativa: hasta ayer mismo tampoco habían publicado ningún testimonio sobre los ¡veinte años! de vida en la ciudad de las asesinas leonesas, y
lo publicado es muy discretito: el colegio de Triana -la única alumna con ese nombre, ya les dije que era paradójico que nadie se acordase de ella con ese nombre tan exótico- y que la madre era muy dominante. Como todas. Cosas de los hijos únicos y la estructura matriarcal del noroeste español.
Veinte años, y ningún testimonio directo en la ciudad.
Pablín o
Pablete, llamaban al comisario, el mismo que volverá a la comisaría. "Eran muy reservadas". Ya, claro. Al menos ya es algo más que de "el yonki", supuestamente muerto hace 2 años. Y eso que era de Gijón y no cazurro. Ni se han consultado los archivos para buscar en nombre, no vaya a ser que salga alguien diciendo "jamás ha tenido una pipa", como es normal entre los yonkis.
Agentes: os queda por resolver ese "cabo suelto". A ver si le dais identidad y pábulo a esa línea del caso.
El burdo intento de decir que fue Raquel Gago, desde los 24 años agente de multas en León,
la que puso en contacto a las dos asesinas con el yonki pistolero es tan grosero que clama al cielo, especialmente cuando tenían en la misma casa al Comisario -y lo fue de estupefacientes- durante 20 años en la supuesta ciudad donde se adquirió el arma homicida. ¡Que una vulgar
ponemultas pueda andar tirando de "contactos" para comprar pistolas, y ni siquiera en la única ciudad que ha conocido!
¡Pobre Raquel Gago! Pensaba que todo iba según el plan, pero al ser capturada su "amiga íntima", quedó claro que su coartada -estaba con
un agente de la ORA- se caía. Este mismo trabajador municipal
ha declarado que Gago estaba esperando, que llegó alguien y que depositó un paquete en el coche, todo sin la menor prisa. "Tarda mucho en volver de la frutería" tiene potencial para c
onvertirse en una frase de uso chanante en los ambientes festivos de León.
Recordemos que la agente Gago fue dejada en libertad tras entregar el arma en la noche del martes al miércoles, en contra de cualquier sentido común, aunque
aquí -penúltimo párrafo- llegan a decir que fue algo deliberado. Llegó incluso a ir a su trabajo al día siguiente, aguantó 40 minutos y la mandaron para casa. Después, dos meses de suspensión de empleo y sueldo. Ahora, la cárcel. Una brillante instrución por parte de la magistrada del caso que, por seguir en su tónica, tiene a las tres reo en cárcel
bajo la acusación de homicidio, y no de asesinato a pesar de la evidente planificación y sangre fría.
Es la misma magistrada que se traga la versión, difundida DESDE LA PRIMERA HORA del asesinato (esto es, a las 19:00 ya circulaba) de que el comisario
Pablín o
Pablete no tiene nada que ver con el crimen, a pesar de los evidentes vasos comunicantes: de ciudad, de filiación, de profesión. Desde primera hora, y sin conocer donde estaba el arma homicida (no tenían ni casquillos, pero ya sabían que no era "el arma reglamentaria") ya se difundía esa especie, no vaya a ser que algún periodista, de los pocos que no están a sueldo, pusiese un titular alarmista con "comisario de Policía/lider política asesinada".
La magistrada ha preguntado a la agente Gago si era la pareja sentimental de Triana. Al parecer, ha contestado que no. Una pena de respuesta, porque explicaría muchos "cabos sin atar", so pena de que alguien interprete esto como una invitación al
bondage en el sexo sáfico. De hecho, lo más normal es que no sean pareja, porque yo ya me hacía la pregunta en el capítulo anterior de este vodevil: "y a ver de qué eran amigas, puesto que era agente municipal desde los 24 años, y le saca 6 años a Triana
la Teleco".
Pues eso. Eran amigas. Las informaciones locales añaden lo de "íntimas", y cuando voy a una droguería se qué clase de productos se refieren a lo "íntimo". Sólo así se explica, desde la amistad, que una agente se implique hasta la médula -hasta el corazón, quería decir- en un asesinato. ¡Lo que no habrá sufrido la amiga Triana en el hombro de Raquel, sollozando la pérdida de
su plaza!
Nadie ha querido explicar de qué se conocían: ni del pueblo, ni de trayectoria, ni de profesión, eso está claro. Eran amigas y residentes en León, como en los concursos de la tele.
Magdalenas del sexo convexo nunca lo han tenido fácil en pueblos con apariencia de ciudad, por eso acaban emigrando a grandes capitales, o a ciudades más liberales. Imagino que su relación sería secreta en un sitio como León, especialmente con los agravantes de ser militante del PP e hija de Comisario, aunque hacían poco por disimularlo: al parecer, algunas veces Raquel Gago -que cobraría 1000 euros al mes- acudía al cuartel en el Mercedes de dos plazas deportivo de su amiga Triana.
Esos símbolos de estatus en pueblos, como un Mercedes descapotable estando en el paro. Y el ático, que
no era más que un bajocubierta escriturado como trastero ("a efectos del IBI", escriben en
El Mundo sabiendo sobremanera cómo son sus lectores), en uno de esos tantos pufos cotidianos en los que las Trianas que hay por el mundo, y nos dicen que pueden ser como usted o como yo, incurren una y otra vez. ¡Qué terquedad!. "Jamás se supo de ninguna pareja suya". Un deportivo biplaza, y no el Peugeot 306.
El enlazado es un artículo lamentable, compuesto a partir de retales de lo publicado en medios locales, pero sin ir más allá. En la misma línea, o más baja, está
El País,
donde se califica a León de ciudad "pequeñoburguesa" -una etiqueta marxista que hacía años que no se usaba en el periódico para referirse a nada- y que certifica que la cobertura informativa de este caso ha sido pésima.
¿Quien se puede creer lo de "abundante munición"? ¿O lo de las prácticas de tiro que se apuntan al final de este otro
artículo? ¡Pobre Raquel Gago, la quieren hacer culpable de todo, y
ella piensa que la han vendido! En parte, sí. Gago compró el arma. Gago instruyó sobre su manejo, hasta el punto de tres tiros precisos y certeros. En breve, Gago tenía la droga en el ático-trastero (a efectos del IBI) de Triana. Ya lo verán. De momento,
la importante cantidad de droga intervenida ¡no aparece entre las acusaciones!Desde luego, están buscando que hacer con ella, o como justificarla. Raquel, te ha tocado a tí. También.
Pablín o
Pablete, nada de nada. Una se va a la "cárcel de policías" (¿cúantos hay dentro? ¿de que están juzgados y condenados?) y el otro, con efecto inmediato, solicita y ve concedido el traslado a Gijón. Sí, allí donde fue Comisario de Estupefacientes, esos que no encuentran su lugar en la causa. Allí de donde vino el arma homicida. Allí, donde la prensa es incapaz de publicar el nombre de un yonki que ya está muerto.
Antes de ese forzoso viaje, obligado por las trágicas circunstancias personales acaecidas -parece una medida sorprendente, habida cuenta de lo sucedido, y por el poco tiempo transcurrido-, el Comisario injustamente corneado por la vida, porque tener un par de asesinas en casa le puede pasar a cualquiera,
ha tenido tiempo de pasar por la cárcel para ver a su mujer e hija. Dos horas.
Supongo que la juez, en virtud de sus atribuciones, tendrá ya la transcripción de la conversación, aunque lo más probable es que, como el Comisario jamás ha tenido nada que ver, ni siquiera haya encargado la escucha. Caso cerrado. Y los cabos sueltos se los comerá el tiempo.