lunes, 23 de agosto de 2010

Palomares es plutonio

Una de las fotos más conocidas del franquismo y sus cuarenta años de cutrez y miseria es la que presenta a un tornasolado Fraga dándose un baño en Palomares (Almería). El tema de por qué conseguimos ver como entrañable una foto como esta daría para mucho, pero no es el caso de hoy. Ni siquiera lo es el contumaz político gallego.

Era 1966 y ocupaba la cartera de Ministro de Información y Turismo, lo que en cualquier dictadura se llama (fuera de sus fronteras, eso sí) Ministro de Propaganda. Y Turismo, que en el depauperado régimen franquista venía a ser lo mismo: las excelentes divisas en "moneda fuerte", como se decía por la época, vinieron muy bien a aquel régimen cavernoso y militar-católico, que hubiese durado quince años menos sin el soplo de aire forzado que supuso la llegada masiva de turistas a partir de 1962. Como Cuba.

Sin embargo, una pertinaz conjura judeo-masónica casi da al traste con aquel maná en forma de centroeuropeos que comenzaba a llegar a nuestras desoladas costas. Como es bien sabido, el regimen ultraespañol del general Franco se entregó de piernas abiertas a EE.UU con el acuerdo de 1953. Allí se contemplaba dejar el país para uso y disfrute de la nación del dólar dentro de su estrategia de contención del comunismo.

Se instalaron bases navales en Rota (ahí sigue, y cada vez más importante) y un sitio perdido de Galicia, se usó Barcelona como caladero y aliviadero de la Flota del Mediterráneo, se desplegaron escuadrones de cazas en Zaragoza y Torrejón, y la base sevillana de Morón sigue siendo clave en la estrategia global de EE.UU. El país sigue tapizado de extraños superadares para seguimiento de satélites que dejan los de Contact (Jodie Foster) a la altura de paraguas. Sí, ese acuerdo también permitió al franquismo dar una bocanada de aire en un momento muy angustioso, porque la auténtica ideología imperante era esa: sobrevivir, aunque hubiese que tragarse las consignas pronunciadas unos pocos años antes. Sobrevivir, y dejar todo atado y bien atado.

Dentro de las estrategias militares de la época y en el marco de la Guerra Fría, era costumbre tener siempre varios escuadrones de bombarderos en vuelo continuo para garantizar una respuesta inmediata y termonuclear en caso de ataque pérfido de la URSS: los misiles intercontinentales todavía se quedaban en poco más que continentales y los submarinos nucleares lanzamisiles (SSBN) no estaban muy evolucionados.

Claro, para mantener esa disuasión aérea había que hacer repostajes en vuelo, una técnica también reciente para la época, y que resultaba muy peligrosa. Bueno, esto es una forma bonita de decirlo: cuando se tienen volando permanentemente bombarderos con cabezas nucleares armadas, las posibilidades de que se produzca un accidente se incrementan exponencialmente, por lo menos mucho más que si están en un silo o en un hangar esperando a ser montadas. Sin embargo, era lo que permitía el nivel tecnológico de la época y no somos quien para juzgarlo. La URSS nunca atacó y su misión como armas de disuasión, que es lo que son las armas nucleares, funcionó.

El 17 de enero un B-52 chocó contra el avión cisterna con el que estaba efectuando maniobras de repostaje a 9.000 metros de altura sobre la vertical de Palomares, un pueblo de cabras y labradores no muy lejos de la costa almeriense. El avión viajaba con cuatro bombas de hidrógeno, mucho más potentes que las nucleares, a razón de 1´5 megatones cada una: baste decir que en Hiroshima (siempre se pone esta misma comparación, es como lo de hectárea=campo de fútbol) eran de 20 kilotones. Unas 75 veces más potentes. Cada una.

Dos bombas quedaron simplemente abolladas (aquí una foto). Las otras dos cayeron a tierra cerca del pueblo, detonando el explosivo convencional que inicia la reacción en cadena, pero como no llegaron a armarse no se produjo el fenómeno físico para el que fueron diseñadas, y que hubiese cambiado algo más que la historia de el inocente pueblo almeriense. Es algo más gordo que Málaga se hubiese quedado sin espetos o Almería sin tomates: ahora estaríamos hablando de un lugar de mourning, como dicen los yankis, al nivel de las dos conocidas ciudades japonesas.

De resultas de la detonación se diseminaron en el aire y en el campo alrededor de 20 kgs de plutonio, un elemento muy feo y malvado que tarda decenas de miles de años en perder su capacidad de matar y envenenar. El Ejército de EE.UU dedicó 80 millones de dólares de la época, o así nos dice la wikipedia, para limpiar el destrozo, dentro de las posibilidades de 1966. Empaquetaron todo y se lo llevaron para su país. O eso creíamos y eso nos hizo creer la propaganda de entonces (80 millones de dólares era una pasta gansísima y difícil de creer) y ahora.

En el año 2004 el CSIC y el CIEMAT, ante la presión inmobiliaria que ha arrasado todo el litoral español hasta el punto de que parece que las dos bombas-H hubiesen llegado a detonar, realizaron un informe donde alertaban de los peligros de mover las tierras que quedaron acordonadas -y siempre monitorizadas-, además de encontrar otros fotos de pestilencia plutónica, incluyendo uno con equipo que ¡oh!, casualidad-casualidad, EE.UU no se llevó a su país-continente.

Hasta entonces la rememoración del espantoso accidente había transcurrido en los términos establecidos por el Franquismo y la democracia: el bañador Meyba de Fraga y todos a reir la guasa gorda. Y cuando no, alguna cosa trágica y muy bien escrita de Pablo Ordaz, pero todo enmarcadito dentro de la tónica de ese franquismo-pop y noñería que tan bien se ha perfeccionado con ¡Cuéntame!, en vez de decir lo que realmente era: un cementerio nuclear. Y sí, también está Paco, el de la Bomba, igual que Pepe Isbert estaba en Calabuig de Berlanga, pero el plutonio es el plutonio.

Hoy hemos sabido que EE.UU, que durante estos 44 años ha ido pagando estudios ambientales y sanitarios en Palomares, dejó de hacerlo en 2009.  No es que esos estudios fuesen altruistas, sino que seguramente servían para hacer un buen estudio científico de la exposición prolongada de una población civil a la contaminación por plutonio (¡y qué buenas están las sardinitas en Almería!), de la misma forma que se enviaban soldados a Utah y Arizona a ver qué les pasaba tras ser irradiados por unos cuantos kilotones, pero al menos podían indicar si alguien necesitaba otro tipo de tratamiento médico que no fuese el placebo del Meyba y el tomate de invernadero.

Son 403.000 dólares anuales que EE.UU se ahorrará, una minucia bajo cualquier punto de vista, pero muy significativos. Desaparece el dinero y desaparece cualquier vínculo de EE.UU con la zona, pero la mierda radioactiva seguirá ahí. Unos cuantos miles de años más. El suceso, que en cualquier otro país que no fuese de pandereta provocaría una Marcha Verde (lo del color es por los inexistentes ecologistas, más preocupados en hablar de la gamba y los manglares, y no por el recuerdo marroquí) y una firme postura del Gobierno, aquí se trata como un problema administrativo.

Y con la voz muy bajita, no vaya a ser que algún turista sume 2+2 con eso de que turismo y plutonio no casan muy bien. Exactamente igual que en los tiempos de Fraga y su famoso baño.
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Un experto en la materia de la que se trata. Y el que tenga alguna duda o contrarie al vate y sus aduladores, ya será diagnosticado con alguna de las enfermedades que recetan: independentista, partidista, rojo, no lector de sus libros, no participador de sus foros, no llevar gafas de maoísta despistado...simplemente, no ser uno de ellos. Una religión laica. Pero lo justo.
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Una curiosa ayuda aparecida en el BOE.
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Me costó comprender que era una noticia realmente ocurrida y no una invención.
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Esto es Galicia y esto es Orense, la Bielorusia de España. El atractivo opositor, que habla como habla la gente del pueblo ("títulos", "carrera en Madrid") lo explica todo aquí.
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Despierten. España es esto. Bueno, quizás habría que decir que Madrid es esto, tras el reciente caso del Parque Europa de Torrejón, pagado con dinero del Plan E, pero sabiendo que la idea será copiada por los alcaldes de otros municipios me quedo con la primera afirmación.

domingo, 27 de junio de 2010

El Estado siempre tiene la culpa

¿Qué pasa cuando se crea una sociedad dependiente y acostumbrada a pedir cuentas al Estado por todo, incluso por las res-ponsabilidades más personales? Hace poco, con ocasión de la crisis de la aviación aérea por culpa de las cenizas volcánicas islandesas, conocimos que una ciudadana española paralizada en China había llegado a ponerse en contacto con su Embajada para ver si le podían poner un vuelo a Europa, que su situación era desesperada.

El Estado-mamá que tiene que acudir al rescate de todos, incluso el que está en China de ocio o negocio o de lo otro que quiera estar. El Estado-mamá al que se intenta endosar la responsabilidad civil subsidiaria (que ponga la pela, vamos) en las situaciones más grotescas y desesperadas, porque a eso nos ha acostumbrado.

En la noche de San Juan de 2010 un tren Euromed arrolló a un numeroso grupo de personas que atravesaron la vía a la altura de la estación de Castelldefels (Barcelona). Las primeras noticias en los medios, pásmense, fueron orientadas a buscar deficiencias en el paso subterráneo o cosas así, e incluso no han faltado comentarios de que si el túnel existente y recién inaugurado debería ser más amplio -ya es lo es tres veces superior a la normativa existente- o si el dispositivo de seguridad por esta noche tan especial debería haber empezado antes de las 23:30. El accidente ocurrió a las 23:23.

Para el que no conozca la zona, la primera línea ferroviaria que se construyó en la Península Ibérica -la Corona española había dispuesto la primera línea ferroviaria del país en Cuba unos cuantos años antes, para el transporte de caña de azúcar- fue la Barcelona-Mataró, que iba y va paralela a la costa porque así no había que hacer desmontes y porque era lo más fácil. 150 años después la línea costera catalana permanece básicamente invariable, ejerciendo un cinturón de hierro que hace que todas las poblaciones del Maresme y del sur de la gran aglomeración urbana, como es el caso de Castelldefels, estén separadas del mar por una barrera infranqueable.

Mientras en el caso de la Liguria italiana, con una línea trazada en sus orígenes de la misma manera y con más razón -ahí sí que cae la montaña a pico sobre la costa- se hizo un fenomenal esfuerzo inversor para alejar la línea ferroviaria al interior y dejar la antigua plataforma como vía verde, en nuestro querido país se han dejado pasar años y años de prosperidad económica -insisto: la línea tiene 150 años- para dejar ese horror urbanístico tal y como estaba. Resulta una frase muy manida en estos casos, pero es la justa: la línea es la que es y hay que adaptarse a ella.

O no. Resulta que una serie de personas, la mayoría muy jóvenes, decidieron que era mejor cruzar por las vías a ir por el paso subterráneo, una decisión trágica y evitable, porque en las estaciones está escrito en castellano y catalán lo de "prohibído cruzar las vías". Y pasa lo mismo en Alemania, en Francia, en Reino Unido y en todos los países de bien: prohibído cruzar las vías. ¿Y qué han hecho nuestros medios? Pues llorar con medio ojo la pérdida de vidas, porque ya saben que aquí hay vidas que pesan menos que otras.

Cuando el atentado de la ETA contra la T-4 de Barajas murieron dos personas que estaban durmiendo en el aparcamiento dentro de sus coches. No oyeron los avisos de evacuación. La banda terrorista, que no pretendía causar muertos y por eso avisó, también se llevó una sorpresa, sorpresa relativa porque cuando colocas un pepinazo de esa potencia -el mayor atentado de ETA en costes materiales, y con mucha diferencia- lo más normal es que te cargues a alguien, y no vale lo de "involutariamente". Menos hipocresía, por favor. Bueno, pues los medios trataron la muerte de Diego Armando Estacio y su otro compatriota como muertos de serie "b", nada de duelos y quebrantos. Incluso la nausebunda banda terrorista pretendió seguir negociando y hacer como si no hubiesen muerto.

Y de eso hay también mucho en la tragedia de Castelldefels. Los doce muertos se distribuyen así: sudaméricanos y una rumana. Imagínense que se hubiesen distribuido así: once catalanes y un turolense. Todavía estaríamos, a cuatro días de la tragedia, viendo imágenes de los familiares desolados, del coche aparcado sin que nadie lo mueva y de los compañeros del Insti depositando flores en el pupitre. Ya lo he dicho antes, pero habrá que repetirlo: así funcionan los medios, y no los he inventado yo.

Pero el desatino de los que informan no acaba ahí. Reparen en la combinación: adolescentes que cruzan las vías del tren en la noche de San Juan, tras asistir a un concierto de un cantante latino. ¿Imprudencia o temeridad? ¿Qué papel juega la ingesta de alcohol cuando se toma una decisión tan trágica? Pues de eso no han dicho nada, de la más que probable ebriedad de esos jóvenes que han perdido la vida, pero bien que colaron en los primeros momentos la canallada de que el paso subterráneo estaba colapsado (mentira: no hay ni un testimonio que diga eso, y si lo está esperas tu turno y joderse, porque la vía es la que es y está donde está y en ningún momento se justifica cruzarla) o que había poca iluminación.

Y así estamos: parece que unos dulces jóvenes que venían de pasar una fiesta inocente y nada alcoholizada como San Juan volvían a sus casas cuando una línea de tren recién trazada se tropezó en su camino. Sólo nos ha faltado leer que el Euromed, que circulaba a 139 km/h, tenía exceso de velocidad, y que si hubiese frenado a tiempo se hubiese evitado la tragedia. O si hubiese tocado la sirena, como hay que hacer en el paso de cualquier estación. Habrá que estar atentos en los próximos días a ver si hay alguna reclamación sobre este asunto, pero la cosa parece muy clara para todos: una neglicencia clarísima. Por una vez no se pedirá responsabilidades a Mamá-Estado.

miércoles, 23 de junio de 2010

El Síndrome de Diógenes, delito en Venezuela

La increíble fábrica del humor que es la Venezuela chavista no deja de proponer chistes y situaciones cómicas que merecerían un blog exclusivo. Aquí sólo nos llega lo más grotesco y visible de la Revolución Bolivariana que acabará dejando el país al nivel de Cuba y otros grandes ejemplos internacionales de economías intervenidas y estatalistas.

Sólo nos llega lo más grotesco y visible porque aunque la prensa nacional tiene querencia por informarnos de lo que pasa al otro lado del Atlántico como si nos interesase -y de Portugal, nuestro vecino, nunca dice nada-, y para rellenar las páginas de humor prefiere a Berlusconi, cuyo simple estornudo es noticia, que para eso es de derechas y pérfido y malísimo, mientras que Chávez sólo es un histrión al que reirle las gracias.

En Venezuela existe el llamado "delito de acaparamiento" desde 1994, unos cuantos años de la llegada democrática de Chávez al poder. Esta tipificado como una retención o restricción de la oferta, circulación o distribución de bienes o servicios de primera necesidad, con la finalidad de provocar escasez y aumento de los precios . La lista de esos bienes de primera necesidad es muy heterogénea, y va desde el vinagre hasta el lavado y engrase de vehículos, lo que en cualquier país se considera un servicio y no un producto. ¿Puede haber un acaparamiento de un servicio en un mercado libre? Sí, y se llama concesión administrativa, pero salvo que los talleres mecánicos en Venezuela estén regidos por funcionarios, la cosa no se entiende.

Chavez siempre ha llevado a cabo unos pintorescos planes para acabar con el hambre y la pobreza en Venezuela, como repartir comida gratis o ostigar a los productores ganaderos, porque según su particular visión suben el precio de la leche adrede. Además, ha conseguido centralizar la venta y distribución de muchos productos a través del Estado, como en esas exitosas economías de socialismo real que tanto beneficio dieron a la población que las padeció durante el siglo XX. El resultado más inmediato, como siempre que se paraliza la mano invisible del mercado, ha sido estanterías vacías y desabastecimiento de productos.

Evidentemente, la culpa de este fenómeno tan típico de la intervención estatal en la economía ha sido una especie de confabulación empresarial para acaparar productos y hacer que suban de precio, cuando de toda la vida los productores lo que hacen es pactar el precio para no hacerse la competencia, no desabastecer el mercado. En consecuencia, el delito de acaparamiento ha sido esgrimido para sancionar o amenazar con la expropiación a muchos empresarios que, simplemente, no tenían con que llenar las estanterías debido a que no pueden importar esos productos porque en Venezuela se aplica la penosa política de sustitución de importaciones. Los supuestos productores locales no aprovechan la oportunidad porque simplemente hay productos que no se pueden sustituir por la producción propia, y menos en un pais tan poco productivo y empeñado en engañar a la economía con el enorme chute de divisas que le procura su industria del petróleo.

¿Que Chavez prohibe importar mantequilla a pesar de que se vende casi regalada en los mercados internacionales y producirla en Venezuela cuesta diez veces más cara? Bueno, si cierra el mercado a las importaciones siempre habrá un empresario que se arriesgue a producir la mantequilla sabiendo que tiene el mercado asegurado. Sin embargo, esto es una distorsión del mercado y no siempre se llega a tiempo. De hecho, ahí están las colas y los desabastecimientos.

En consecuencia, el delito de acaparar ha girado hacia el ciudadano, que ya vive en sus carnes lo mismo que el homus sovieticus: si durante cinco días vas al mercado estatal buscando mantequilla y no la encuentras, cuando llega la partida de la granja "oficial", te llevas para casa varias unidades más de las que necesitas ante el riesgo de que te quedes sin ella. Y así empieza el trueque, porque este ciudadano intercambiará sus "excedentes"  de mantequilla por una rueda de camión a otro que tenga siete y ningún camión, pero que sencillamente las ha acaparado simplemente porque es su única vía de acceder a productos de primera necesidad.

En una economía dirigida e interventista como la venezolana, que va del paternalismo más rancio al dirigismo más soviético, todo ciudadano es susceptible de ser acaparador. Y como la ley la interpreta quien la interpreta, es probable que el síndrome de Diógenes llene las cárceles venezolanas no de opositores -todavía hay diferencias entre el régimen chavista y los peores ejemplos posibles, pero todo se andará-, sino de simples ciudadanos cuyo delito es haber dicho "a mí deme dos" ante la perspectiva de no volver a ver una botella de vino en dos meses.

La historia del chavismo y su revolución bolivariana está telegrafiada desde que a finales de los noventa llegó al poder. Al principio estos intelectuales ranciones que padecemos en Europa y Oliver Stone vieron algo en ella, una especie de barbudos cubanos de su generación. Que Carlos Andrés Pérez era un ladrón y además socialdemocráta, doble delito. Que Venezuela podía ser el Kuwait de Sudámerica y era un país con graves carencias. Que Chavez iba a solucionar todo eso. Pues sí: está consiguiendo que los problemas de Venezuela empiecen a ser los mismos de Cuba, y que es algo tan sencillo como que un ciudadano, cuando sale a la calle, su primer pensamiento sea el de ir a hacer la compra a ver que se puede llevar al plato hoy.
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El pinchazo de otra burbuja, en este caso académica. Y lo que tiene que venir.

miércoles, 16 de junio de 2010

Las minas de Afganistán

Estos días los medios se han hecho eco de una noticia tonta y noña. Hasta aquí, ninguna novedad. Pero cuando el protagonista de la noticia es Afganistán y unas supuestas reservas inexplotadas de fabulosos minerales, hay que poner más atención y ver dónde está el embaucamiento.

Un informe de una agencia estatal de EE.UU afirma que el país centroasiático posee unas reservas mineras estimadas en casi un billón de dólares (un milón de millones, no mil millones como suele pasar con noticias que vienen de este país) y que bueno, el desarrollo de este país sin salida al mar, extremadamente montañoso, con un clima cruel y conocido en los mercados internacionales únicamente por su producción de amapolas de opio pasa por explotar estos recursos.

Informes de este tipo se hacen en las diferentes agencias estadounidenses casi a diario, lo que pasa es que en esta ocasión el New York Times ha sacado un artículo y de ahí todos han copiado, como es consuetudinario. Al parecer, en este rincón perdido de Dios -pero no de sus fervientes creyentes- hay cobre, hierro, cobalto y litio, el elemento mágico que no puede faltar en cualquier fábula reinterpretada de la Isla del Tesoro, que es de lo que hoy estamos hablando.

Este litio es el componente fundamental donde bascula toda la actual industria de gadgets basados en la portabilidad, porque permite fabricar pilas de energía relativamente duraderas, en todo caso un burdo apaño para hacer olvidar que uno de los mayores problemas de la Humanidad es la incapacidad técnica de poder almacenar energía eléctrica. De esta manera, el litio asume el rol que antes tuvo el coltán, los diamantes, el petróleo, las especias, el bacalao o la seda: un producto-arrastre que desata guerras, codicias, ambiciones y guerras, como si Afganistán no hubiese tenido ya bastantes.

Evidentemente, el descubrimiento de esta supuesta riqueza minera -basada en estimaciones muy por lo grueso- ha completado la ecuación que todo buen progresista tenía en su cabeza. La intervención internacional en Afganistán, que va a cumplir una década, no estaba movida por el fin de acabar con un régimen medieval que prohíbía las cometas, la educación a las mujeres, volaba inofensivas esculturas gigantes y servía de plataforma operativa al peor terrorismo internacional, qué va, sino porque los americanos -siempre ellos- sabían que allí había este tesoro e iban a por él. Un poco como lo de Irak con el petróleo, pero con aún menos fundamento.

La jaimitada no tiene ningún fundamento. Ya en los principios de esta guerra sin fin se dijo que Afganistán era clave para pasar un faraónico oleoducto que sacaría el petróleo del Caspio hacia China o hacia algún puerto en Pakistán, tanto por decir alguna burrada. Como si un oleoducto se tendiese de la misma manera que un cable teléfonico, o como si el flujo de petróleo estimado justificase la fortísima inversión a través de uno de los terrenos más abruptos de la tierra, con muchas zonas por encima de los cuatro mil o los cinco mil metros de altura.

Aquí llegamos a la clave de la cuestión. Supongamos que el informe realizado por el Servicio Geológico de EE.UU no sea una de sus habituales exageraciones y que la cantidad, calidad y relativa escasez en el planeta (esto es: que no sea más rentable sacarlos de otro lugar) de minerales en Afganistán permitiese una explotación comercial y no subvencionada. ¿Por dónde se exportaría? ¿Por alguna autopista inexistente? ¿Por alguna vía de tren inexistente? ¿Por barco en un país sin mar?

El problema de los recursos naturales es saber explotarlos. Ahí tenemos el reciente ejemplo de Bolivia, que prefirió quedarse sin explotar su gas natural a recibir una cantidad por hectómetro cúbico que consideraban muy baja. Sin salida al mar, lejos de las grandes aglomeraciones urbanas de Brasil y Argentina que podrían ser sus mercados naturales, la única forma de colocar ese hidrocarburo era pensar en global y para eso nada mejor que las multinacionales, con muy mala fama por el país y por el subcontinente en general. Los bolivianos han conservado su gas, pero si no pueden sacar ningún partido díganme a mí de qué sirve en un país que es el más pobre de su zona, y eso es mucho.

Hombre, en el caso afgano los chinos -de ser cierta esa fabulosa cifra detrás del eco mediático de estos días- pondrían algún ejército de esclavos a hacer una autopista por el paso del Khyber o por donde fuese, pero también llevaría muchos años y mucho dinero. Por tanto, de toda esta historia, el único mineral en claro que se ha sacado -un combustible más bien- es armamento para las mentes bienpensantes, que ya tienen la excusa oculta para la intervención militar en la zona. Sólo así se explican titulares como este, fruto de la ignorancia más profunda. O este. O este otro, donde se abunda en la leyenda de los tesoros ocultos y todo esa cosa tan sentimental.

En conclusión, el potencial minero de Afganistán sigue estando donde estaba: bajo tierra, sin visos de ser explotado y difícil de cuantificar. Afganistán, en todo caso, sabe mucho de potencial y de minas: en lo primero es capaz de lograr a nivel internacional mucha más resonancia de la que puede asimilar, como se vío cuando la invasión rusa y la actual guerra; en lo segundo, en las minas anticarro y antipersona que todavía están en muchas partes del país en guerra. Esa sí que es la auténtica realidad de Afganistán y no sueños de tesoros ocultos o prosperidad futura. Y lo demás, todo cuentos.
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Hacia el pleno empleo. Orense, la última playa de los herederos de Gamazo y el sistema de la Restauración.
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Otra medida para crear empleo y actividad, imposible de calificar; bueno, sí, populista por eso de los mayores y los ascensores tras una vida de trabajo.
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El lógico fin de la iniciativa. Tarjeta ONA. O no.
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Si las tasas universitarias reflejasen el coste auténtico de cada plaza de alumno, seguro que se espabilarían más. Será que León tiene muchas distracciones e impide concentrarse...

miércoles, 3 de febrero de 2010

Nada es eterno

Considerando que el padre de Inditex tardó bastantes años en romper su anonimato -y lo hizo con una anodina fotografía, casi obligado-, pues que a nadie le extrañe que el gigante textil español esté produciendo últimamente una serie de noticias que, encadenadas, dan una conclusión bastante evidente.

De momento están pasando de forma dispersa, parece que haya miedo a poner un hilo conductor a la cascada. Al principio cerraron una tienda de Zara en plena Gran Vía de Bilbao, quizás por el alto coste del alquiler. O quizás ya por otras cosas, como una demencial política de ir al copo en las vías comerciales más importants. Después vinieron noticias de cierres conjuntos de varias enseñas del grupo. O de su conversión a esa cosa cutronga e intento triste de competir con Primark que es la enseña Lefties.

Ahora ya viene el repliegue total, como el que van a realizar en toda la República Checa. Cierre total de todas las tiendas de la compañía Inditex: no un local en una calle concreta, no una marca que vaya mal, no, no, es que se van con todo el equipo. La noticia es de hoy, esperemos que los medios nacionales la reproduzcan en su justa medida. De ser cierta la noticia que publica el diario económico checo, significaría el cierre de 15 tiendas. Aprovechen la ocasión para fijarse en lo cutre de la página web de esta multinacional y lo cutre de su disposición, contabilizando tiendas como si fuesen morcillas. O prueben a comparar esta cutre-web con la de H&M.

Durante mucho tiempo se vendió el éxito de Inditex como algo dispuesto a durar en el tiempo. Desde luego, tiene su mérito indudable que alguien que empezó haciendo delantales en Galicia pudiese llegar a constituir una empresa como Zara. De dónde sacó los capitales iniciales -y también los posteriores- nunca nadie se ha preguntado nada, dejando todo a la creatividad y al sistema de gestión de ventas, que vino ya avanzada la empresa. El problema es perdurar.

Hoy mismo uno puede viajar por todas las ciudades europeas de categoría A (capitales) y encontrar enseñas del grupo Inditex en todas las calles comerciales. También en ciudades de categoría B (terceras y cuartas ciudades de un país). Supongo que también pasa lo mismo en otras partes del mundo. Sin embargo, hay que tener presente que esos locales comerciales, muchos de ellos históricos, han visto pasar por sus muros y vitrinas a muchas otras empresas antes que Inditex.

Pensar que un sistema como el capitalista -o comes o te comen, sólo se puede crecer- una empresa va a durar ad eternum es ser muy ingenuo o desconocer simplemente la historia. Oxford Street, Marianhilfestrasse o la praguense Na Prikope han visto pasar a muchas otras empresas en sus historias centenarias, al igual que la Gran Vía de Madrid o el Carrer del Angel de Barcelona. Inditex será una más.

Esto no quiere decir que la empresa vaya a cerrar ni nada por el estilo, aunque en las escuelas de negocio se estudian los problemas asociados al crecimiento y los riesgos crecientes cuanto más grande se es. Desde luego, no da muy buena imagen que entre los estafados por Madoff estuviesen su ex-mujer del fundador -y todavía accionista-, a la que un día escuché en un programa de radio y me pareció pariente de la Duquesa de Alba. Hablaba de algo así como una cooperativa para ayudar a proyectos de mujeres y cosas así.

Ya ven. Una de las enseñas de Inditex es que jamás hacían publicidad en los medios tradicionales. Apenas un pequeño anuncio cuando empiezan las rebajas y poco más. Quizás ahora empecemos a ver más publicidad de esta empresa. Por cierto, yo no veo nada particular en la República Checa que no pueda haber en otro país. Vendrán más, y vendrán cierres más gordos.
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"Ninguna obviamente en Asturias". ¿Por qué tan obvio?
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Lo peor de todo es que las imágenes son de una tormenta. La periodista analfabeta responsable de la información, la típica becaria ascendida a funcionaria por eso de primar la juventud, debe pensar que cuando hay un terremoto también se rasga el cielo y cae el diluvio universal, como en las películas de catástrofes. Qué triste todo.
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Mil visitantes en un año a un total de seis museos, aunque los llamen de otra manera para disimular. Cada uno con su funcionario de turno sentado en la silla y vendiendo imaginarios tickets. Esto cada vez se parece más a los países de socialismo real: te pagan por fingir que trabajas. Hay museos para fingir visitantes. Tras el carbón no hay nada, sólo la emigración. Es bueno que sea así.

martes, 15 de diciembre de 2009

Historia de una pelea de bar

Como seguramente sabrán, no hace mucho el periodista Herman Tertsch fue agredido por un desconocido, que le propinó una patada por la espalda. Esta es su versión. De resultas, convalece en un hospital con un par de costillas rotas y alguna complicación más. En torno a este desagradable incidente ha surgido una curiosa polvareda que explica bastante bien el clima de Madrid.

La trayectoria de Tertsch está bien resumida en su entrada de la wikipedia. No dejen de reparar en un punto destacado: entre 1993 y 1996, la legislatura final de Felipe González, llegó a ser jefe de opinión de El País. En contra de lo que la propaganda insistente quiere hacer creer, en ese momento el diario era muy crítico con los sucesivos escándalos de corrupción -inventados o no- que salpicaban al sedicente presidente, y no es difícil entrever el estilo punzante de Tertsch en bastantes soflamas.

Con el tiempo ha ido encauzando su odio -en su juventud militó en el Partido Comunista de Euskadi- y, a la manera de una significativa parte de sus correligionarios de juventud, ha acabado en las marismas de eso que en España se llama "derechas" -así, en plural- y que no es más que excrecencias neofranquistas, cada vez menos disimuladas. El probablemente se considera un liberal, de la misma forma que yo considero que el Sol gira en torno a la Tierra. Actualmente presentaba el informativo de la noche de Telemadrid, con la misma soltura televisiva que Gabilondo, heredando el cargo por el que pasaron Germán Yanke -repudiado por otra autoconsiderada liberal, Esperanza Aguirre- y Sánchez Drago.

Sorprendió de entrada que medios afines a este converso no investigasen el caso y se dedicasen a proclamar las típicas consignas de liberticidio y demás. Es un indicio fundamental para desconfiar de la versión de los hechos. También aludir, como Berlusconi, a un clima de agresión externo. Afortunadamente, tanto 20minutos como los medios de Mediapro (La Sexta y Público) han ido allí donde no han estado ni Telemadrid -su propio canal, tiene narices-, ni ese El Mundo tan sensible a los ataques a la prensa ni otros miembros de esa papilla ("las derechas": come y calla) donde, todo hay que decirlo, Tertsch da un toque de distinción y cultura.

Como era fácil intuir, detrás de la agresión no hay una intencionalidad premeditada. Eso también lo sabía la Policía, que no ha dado mayor relevancia al asunto, y suerte que lo ha investigado: ni el propio Tertsch ha presentado denuncia, se limita a estar convaleciente y decir sus cositas, para el que las quiera oir. Algunas ya apuntan a la razón final de todo este embrollo inducido e inflado. Al parecer, la certera patada (que nadie vea intencionalidad en "certera", es simplemente asombro ante los resultados de un único golpe) se produjo a las 04:30 de la madrugada de un día entre semana en el pub Tony 2, sito en la calle Almirante 9 de Madrid.

Detengámonos aquí. Algunos medios han hablado de "Chueca" y sí, está muy cerca, pero la calle Almirante y el dédalo de calles estrechas que la rodean son casas burguesas típicamente decimonónicas y en donde está la casa familiar del alcalde Ruiz-Gallardón. De hecho, es una conocida zona de ocio nocturno para la gente de la edad de Tertsch, con conocidos café como el Olivier -muy utilizado durante la Transición-, un bar llamado Bristol donde sirven 100 tipos diferentes de Ginebra o tiendas de moda para viejas que se creen jóvenes como Aratat, que sobrevive desde los ochenta.

O sea, que esas insinuaciones de "Chueca" sobran, o más bien reflejan la incultura y la tontuna que afecta a todos los compañeros de profesión de Tertsch. Según se lee aquí, el agredido llevaba ya dos horas y media en el local y estaba "en muy mal estado", lo que combinado con las características de local sólo puede significar una cosa. Está discutiendo con un empresario de la noche y en ese momento se produce la agresión. ¿Ven qué fácil? Por eso no había testigos ni testimonios del incidente: parecía que Tertsch estuviese solo en el bar y se sirviese las copas él mismo. Nadie vio nada, porque seguramente eran empleados -pasados, presentes o futuros- del contertulio.

Eso sí, mucho más épico inventarse una agresión mediática, "moros", "profesionales" o gente de la SGAE, que reconocer una trifulca de bar, algo bastante habitual cuando te dan las 04:30 de la mañana en un día de entre semana. Es más, en esta misma noticia enlazada, no hubo ninguna patada certera, sino una caída de culo del periodista, que se golpea con un taburete. También se dice que discutió con los responsables de la clínica que le atendió, ¿quizás sobre lo que debía poner el parte de lesiones? ¿Puede un facultativo distinguir entre una patada y una caída? Yo creo que sí, pero no me hagan caso, que no soy médico.

En fin, ya tienen todos los elementos para hacerse su versión. La fantasmagórica o la de realpolitik, muy alejada de pretensiones ideológicas. Las causas finales ya las apunta el propio Tertsch en sus declaraciones desde la cama, igual que se intuían en sus soflamas y deriva profesional: ¿por qué son tabú las enfermedades mentales?

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Qué curioso. El artículo apunta todo a causas macroeconómicas (¡la crisis!) cuando es algo inmemorial: ¿no tendrá nada que ver las cuantiosas pensiones de sus padres y la política materno-filial? Por no hablar que la diminuta CC.AA es una de las que cuentan con un mayor índice de segunda residencia en propiedad dentro de la misma provincia...
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Si el problema no es el incendio, común a las estructuras antiguas y que hace que los teatros y las óperas hayan ardido siempre con mucho éxito. El problema es que seguramente se aprovechará el incendio -que ha afectado a cuatro filas de sillas- para remodelar a fondo la sala y convertirla en otra caja impersonal y repetida, muy del gusto de la zona.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Bartolín ya tiene heredero

Vivimos en una sociedad donde las anécdotas más famosas se están repitiendo continuamente: las nuevas generaciones conocen perfectamente lo de la empanadilla de Martes y Trece o la bronca de Umbral, a pesar de que nunca lo vivieron y difícilmente podrán ubicar en su contexto a tal o cual. A través de programas de zapping o youtube.com se reproponen continuamente estos momentos señeros de la chanza y el ridículo.

No son los mejores. Siempre me ha sorprendido como ha caído en el olvido el caso de Bartolín, sin duda uno de los más divertidos y ridículos de la historia reciente de este país. Puede ser porque no haya una imagen que sintetice todo el asunto, pero es que tampoco hay ninguna parodia (y eso que se presta bastante), quizás por el tabú del tema.

El 28 de mayo de 1998 un concejal del PP de La Carolina (Jaén), aparece en Irún asegurando haber sido secuestrado por ETA. Era la época en la que Mayor Oreja era Ministro de Interior y había auténtica psicosis por ETA, sus secuestros y cualquier cosa que quisiese Don Jaime, que para eso tenía siempre el ojo avizor. También pertenece a la misma época el supuesto secuestro de Martín Prieto, que simplemente se había ido de señoritas sin avisar -evidentemente- a la señora. El periodista no estaba viviendo su mejor época, si es que ha vivido alguna desde sus famosas crónicas del juicio del 23-F, cuando trabajaba en El País.

Bartolín contó a la Policía que había aparecido prácticamente en la frontera francesa porque dos terroristas de ETA le habían narcotizado, lo habían montado en el AVE para llevarlo a Madrid y después lo habían llevado en furgoneta hasta Irún, donde se había logrado zafar de los secuestradores. La historia se caía por su propio peso, y más cuando se empezaron a conocer detalles del personaje: fundador de la Nuevas Generaciones en el industrioso municipio jienense, ahijado del carismático y ya alcalde durante el franquismo Ramón Palacios e hijo de su chófer de toda la vida, y con bastantes detalles de infantilismo. Conviene recordar que La Carolina siempre ha sido el bastión del PP en el agro jienense, deudor del PER y otras cosas, pero siempre es peor el remedio que la enfermedad, sobretodo si esta no es tal: simplemente un mal endémico.

Bueno, si no conocen la historia recuperen las crónicas de la época, porque es digna de la mejor tradición española, la de Esteso y Pajares. No se volvió a saber mucho de su persona tras el juicio de 2001, pero su figura sigue ahí para el que la quiera recuperar: supongo que el cine español, que goza de tan buenos guionistas (una ha llegado incluso a Ministra), no considerará necesario narrar esta historia que tan buenos mimbres tiene, porque el tema es tabú. Una persona que vive obsesionada por el secuestro se autosecuestra.

Pues bien, hete aquí que años después volvemos a tener una historia parecida. El Guardia Civil que vive obsesionado con un atentado de ETA (y con razón: era el compañero del agente asesinado en el ataque a la casa-cuartel de Leiza en 2002) se autoatenta ayer mismo. Así lo dicen claramente El País y El Mundo, extrañamente coincidentes una asunto en el que siempre están enfrentados. Las pruebas parecen bastante claras: el agente, natural de Málaga y de 34 años, dice que le han tiroteado mientras descubría un tubo lanzagranadas en las inmediaciones del cuartel. Efectivamente, tiene cuatro tiros: uno en el brazo y tres en el chaleco, pero los casquillos son de munición del instituto armado, por no hablar de que el tubo de PVC (ETA a veces los ha utilizado como lanzagranadas baratos y cutres) ni siquiera tiene iniciador.

El nuevo Bartolín se llama Salvador Menéndez. Los medios -con razón- han decidido dar muy poca relevancia al asunto, porque sólo abunda en el descrédito de cuerpos y fuerzas que no lo deben tener nunca, por razones obvias. Sin embargo, en la tranquila mañana de domingo lluvioso en toda España fue la noticia protagonista, y fue francamente curioso ver como se iba desinflando con las horas. Sin embargo, estaría bien que informasen cual va a ser el expediente o la sanción propuesta al agente autolesionado, sobretodo para hacer de aviso a navegantes y que no haya imitadores.
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Qué noticia tan divertida y esclarecedora, sobre todo la última línea.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Piratas del Índico

Lo que parece una novela del gran Emilio Salgari se lleva materializando desde hace una larga temporada: piratas en el oceáno Índico. En el siglo XXI. Poniendo en jaque a la comunidad internacional (ejem) y consiguiendo ser el tema preferente en la información nacional: el ya famoso Alakrana, los dos somalís de turismo judicial por España y los mercenarios en los atuneros, que de todo hay.

Para dar más lustre al esperpento, últimamente aparecen en la sección de cartas al director de varios periódicos reversos de la moneda realmente sorprendentes: que los piratas somalís son en realidad guardacostas que están protegiendo las aguas de su soberanía de los auténticos piratas, los barcos que esquilman sus caladeros y no pagan derechos de explotación.

Parece de humor pero no lo es. Me pregunto si estos lectores, tan celosos de los derechos de la Zona Exclusiva Económica de un país que ni siquiera está constituido, habrán reparado en que estos guardacostas no tienen como objetivo exclusivo los pesqueros, sino que les encantan los petroleros, los buques cargueros y todo lo que flote y sea fácilmente asaltable. El día que secuestraron un petrolero de 300.000 toneladas en su primer viaje la comunidad internacional (ejem) lanzó la denominada Operación Atalanta, consistente en enviar barcos de la mejor tecnología a dar vueltas por el Índico a ver si cazan algún cayuco con muertos de hambre y Kalasnikov a bordo.

El éxito ha sido dispar. Los secuestros se han seguido produciendo y no ha habido efecto disuasión. Cuando estás desesperado, como es el caso de los piratas somalís, da lo mismo que te envien al USS Enterprise. Además, la efectividad táctica de la operación es muy dudosa: pudiendo disparar y hundir los barcos, que es como se ha combatido históricamente la pirateria, se envian salvas de aviso; pudiendo establecer un bloqueo en los principales puertos que quedan en la devastada Somalia, se ha preferido hacer dar vueltas a los barcos; pudiendo acabar con el problema, se ha decidido prolongarlo.

¿Las razones? Como siempre bastante ocultas y al mismo tiempo al alcance de todos. Gracias a la piratería los seguros de fletes (Lloyd´s sabe bastante de eso) se han disparado, produciendo pingües beneficios en uno de los sitios de mayor tráfico comercial del mundo. Beneficios para las aseguradoras y las compañías de seguridad privada, y también beneficios para los auténticos piratas, los que están tierra adentro: ¿cómo se creen que cobran los fabulosos rescates de millones de doláres? ¿en billetes no consecutivos y sin numerar, entrega en mano en Mogadiscio?

Eso sería bueno, pero el mundo no es así. Cobran en cuentas radicadas en bancos de Londres, porque ya era raro que una noticia de piratería no tuviese como un actor principal a los compatriotas de Lord Elgin y Thomas Drake. ¿Y por qué no se actua siguiendo esas cuentas o bloqueándolas? A saber. También se amenazó, en los días posteriores al 11-S, con bloquear los paraísos fiscales (EE.UU indicó expresamente a Chipre, un país con grandes intereses navieros) porque tenían bastante certeza de que mucho de la financiación económica del terrorismo islámico se movía por esos conductos. Se hicieron cuatro cosas y todo siguió igual.

Si empezaba con Emilio Salgari habrá que concluir con Julio Verne. No deja de ser otro signo de nuestros tiempos que modernas fragatas con el AEGIS no sean capaces de controlar a esquifes y que se movilice todo el aparato judicial de un país por un par de desesperados intentando paliar el hambre. He aquí un caso de conflicto entre lógicas estatales y lógicas de la globalización, el poder difuso y los actores no categorizables bajo el cánon clásico. Bienvenidos al siglo XXI: piratas en el Índico y también en la Audiencia Nacional. Vivir para ver.
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La resaca del 20º aniversario
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Galicia, "una gran aglomeración europea" y "un aeropuerto con tres (Coruña, Vigo, Santiago) terminales". Desde luego, la prensa regional es una fuente inagotable de humor. "Es lo que tenemos": humor a los cuatro vientos.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Periodismo de cámara al hombro

Hola amigos, hoy vamos a hablar de un tema muy menor, pero que muy menor: el programa Comando Actualidad, la copia barata y cutre que RTVE (pagada por todos) ha hecho de Callejeros. Este era un programa que, cámara en ristre, empezó retratando realidades sociales que raramente tenían espacio en la televisión a especializarse en sacar cosas cada vez más raras.

A esto, en estos tiempos enfermos que nos han tocado vivir, se llama periodismo de investigación. ¿Investigación de qué narices? Muchas veces el reportero cutre y analfabeto (fíjense que tipo de preguntas hacen: ¿y usted come aquí? es una de las preferidas) únicamente va a la barriada de turno, o a la inmobiliaria de turno y se deja llevar con lo que va apareciendo. Si está grabando y pasa uno con el yate u otro con la furgoneta de reparto, ahí que se cambia y va a por otro objetivo, al rico olor de lo soez, lo cutre o lo espectacular.

Por supuesto, olvídense de que estos reporteros investiguen sobre el dinero negro, la corrupción política, la compra de títulos universitarios (incluyendo doctorados) en universidades privadas, clínicas de aborto ilegales, la vida de los exreclusos y su difícil inclusión en la sociedad, gente con baja laboral que practica deporte, la cadena de frío en la distribución alimentaria o donde se recicla el dinero del tráfico de drogas en el Estrecho, por poner sólo algunos temas que se me ocurren y sobre los que no se investiga.

El modelo creado por Callejeros y repetido por RTVE (Cuatro es una cadena privada y puede hacer lo que le de la gana, el Ente lo pagamos entre todos) está muy definido y es inútil repetirlo, porque ya lo conocen. De hecho, incubo la teoría de que este programa está ideado para fomentar el odio social en estos tiempos de crisis: una de sus especialidades es sacar las excentricidades de ricos, para que desde el sillón de su casa el adocenado exclame "¡Pero que hijoputa!", porque ya saben que en este país cualquiera que sea rico es directamente culpable.

Es bastante útil en estos tiempos de negra crisis económica que nos ha tocado vivir: poniendo que algunos no lo pasan mal, se consigue desviar la atención de que realmente gran parte de la crisis vendrá por tener que pagar el paro (improductivo por definición, y más en este modelo), no precisamente a ricos. Por seguir con este hilo, fíjense en como los medios desgranan las ganancias de la banca (sería mucho mejor que tuviesen pérdidas) y grandes empresas, con ese tufillo de antiguo adoctrinado en el marxismo, eso de que el gran capital es culpable y que sus beneficios nos pertenecen, o hay que repartirlos. Mejor aún: colectivizarlos.

La última entrega de la bazofia de programa que es Comando Actualidad ya se quitó directamente la careta y su tema fue Usted, ¿qué cobra?. Es una de las preguntas estrella de este reporterismo. También refleja mucho la mentalidad de pobretones y muertos de hambre de quien lo realiza. La pregunta es en sí misma ofensiva: no sólo porque está mal escrita (¿no será mejor preguntar "cúanto"? Si preguntas ¿qué cobra? la respuesta será "mi salario"), sino porque este es un país donde gran parte de la gente prefiere no decir por ahí lo que cobra.

Claro, eso indigna mucho a los reporteros. Centrémonos en el rude boy de la imagen, a tamaño real de los centímetros cúbicos de su cerebro. Extremadamente ofensivo -no pregunta, inquiere-, pagado de sí mismo y despectivo con todos los entrevistados, a los que llega a vacilar, este auténtico subproducto de la televisión ejerce de cabecilla (ejem) del programa y de los reporteros. En el programa enlazado arriba, el lema era "seis de cada diez españoles cobra en torno a 1000 euros". Probablemente el mismo pertenezca a ese 60%, pero nadie ha tenido el arrojo de preguntárselo: como para hacerlo, con esa cara y esas patillas de ir repartiendo hostias a quien no conteste lo que el quiere.

En torno al minuto 10 le agarra un billete de 50 a un pobre infeliz (la gente se cuadra cuando ve una cámara) y pregunta si se ven mucho por ahí: debe pensar que la gente va al cajero y saca el dinero en billetes de 20, uno por vez. En el minuto 14 se acomoda de tal manera que los entrevistados le puedan oler el aliento y, cuando le cuentan que están el paro y recibiendo la ayuda social, no se le ocurre preguntar qué narices están haciendo en una terraza, al rico solecito del otoño malagueño: hoy no tocaba. Cuando entrevista a yonkis si que suele preguntar por qué se gastan el dinero en mandanga.

Más adelante se va a Belvis de Monroy, Navalmoral de la Mata y Almaraz, tres bellas localidades de la siempre bella provincia de Cáceres. Para la ocasión se cambia su polo Lacoste por una chaquetilla de Ralph Laurent: cada uno viste como quiere, pero este payo agitanado ha llegado a preguntar a la gente por su vestimenta. Eso sólo lo hace una persona que cree que viste bien, y a la vista está que este pobre hombre tiene un concepto muy distorsionado de la realidad. Evidentemente, acaba preguntando a la gente que trabaja en la nuclear que hay por la zona. En el minuto 55 se queda contrariado (reconoce la moto: le pega) porque el entrevistado le lleva la contraria: si vives en un pueblo, en casa de tus padres, te puedes permitir todos los lujos, pero es algo que casa mal con su taimado reportaje.

El interés del reportaje era mostrar que el 60% de los españoles es mileurista: este lamentable programa concluye que es igual de mileurista uno que cobra esa cantidad raspada que un profesor que cobra 1.600. ¡Que digo concluye! Ya parte con esa idea preconcebida, y si se topa con ejemplos que llevan la contraria, sigue adelante. Total, es tan fácil de hacer como coger un coche, pasar las dietas y ponerse a grabar lo que van contando. Y mientras tanto, el sufrido contribuyente de este mierda de televisión pública a pagarle el corte de patillas a este intransigente con cámara (en otro reportaje 27´30": "Ya vas desprendiendo olorcillo. Se impregna ¿eh?". Parece que hable de el mismo). ¡Menudo país!.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Cómo se ve El Corte Inglés desde fuera

Como se que mis escasísimos lectores no necesitan que les hable de The Economist, haré lo mismo con El Corte Inglés, e iré directamente al artículo que el primero publicó sobre el segundo el pasado 24 de septiembre. Es uno de los breves que aparecen en las páginas de análisis por áreas geográficas, y está escrito en el habitual estilo del influyente medio británico.

Titulado El paciente inglés, el artículo trata -en un estilo imposible de encontrar en España- sobre esta empresa opaca, enorme y muy poderosa que es el invento de Ramón Areces, magistralmente narrado en un libro censurado por la propia empresa a principios de los noventa. Para ubicar todo en su contexto, recordemos que El Corte Inglés es de los mayores inversores publicitarios en medios de todo el país, y ¡ay! de aquel que ose hablar mal de la empresa que da de comer a 100.000 empleados, que no se organizan en sindicato por razones aún más opacas.

A El Corte Inglés las cosas no le van bien. Decidieron expandirse tímidamente fuera de España con la participación en los californianos grandes almacenes Gottschalks, que recientemente han quebrado sin dejar asomo de beneficio. Sí, también han abierto dos exitosos centros en Portugal -y otro a punto de llegar- y desde hace un lustro en Roma se rumorea que han comprado un edificio entero en el centro para hacer su incursión italiana, pero nada se concreta. El Corte Inglés es básicamente un imperio español. Españolazo, diría.

Un amigo mío, de fuertes convinciones ideológicas -y a pesar de todo amigo- me resumía su ideal de España va bien con esta fórmula: "El Madrid ganando Copas de Europa y las marujas arrasando en El Corte Inglés". ¡Qué años tan felices los de finales de los noventa y gran parte de esta década! La cadena de grandes almacenes se enmarcó en una política expansionista por la piel de toro que llevó a abrir centros en lugares tan pintorescos como Linares (Jaén), casi siempre asociados a grandes expansiones urbanísticas que rentabilizarían la fortísima inversión -es una empresa familiar, sin cotización en bolsa- y que se han quedado en aguas de borraja. Hay megacentros ubicados en nudos de carreteras donde no se ve un alma ni un sábado por la mañana: pongan los nombres en la sección de comentarios y trazaremos una geografía aproximada.

La apuesta por Supercor y Opencor -tiendas de conveniencia con precios altísimos, ubicados en zonas nuevas donde han impedido que surgiese un pequeño comercio rival, cuando no en mercados tradicionales fagocitados para el evento- ha salido bien por su propia naturaleza -a ver quien compite en horarios-, pero no tanto Sfera, un intento tardío y espantoso de combatir a Inditex: ropa horrible y carísima, en la mejor tradición de las marcas propias de la firma, las impagables Nudos, Green Coast y demás. El Corte Inglés siempre ha sido de naftalina y caspa, y no solo en ropa: su cadena de hipers Hipercor ("si te fijas bien, en nuestro nombre está la palabra precio", reza la última publicidad) es bien conocida porque tu vas a por un bote de tomate y te llevas una cazuelita de barro, presentada como regalo pero que realmente estás pagando en el precio. La agencia de viajes, que tiene un montón de clientes institucionales, merecería un post aparte.

La crisis ha golpeado muy fuerte este modelo de negocio, basado en un supuesto mejor servicio y un sobreprecio realmente alto. Por ejemplo, la empresa no ha fichado este año a los tradicionales jovencitos para el verano -para cubrir bajas de vacaciones- y a pedido a sus empleados (que tienen un sistema de fidelidad bien plasmado por Alex de la Iglesia en la maravillosa Crimen Ferpecto) que apoyen a la empresa dedicando más horas. No ha trascendido mucho más -ni revueltas ni huelgas, claro-, como tampoco se ha leído un análisis serio sobre el demoledor dato de que han reducido su beneficio en un 47%. Fuentes del grupo lo han atribuido a "la crisis internacional", pero ya han visto el peso internacional de este conglomerado: más bien habría que decir "la crisis nacional".

Otra medida ha sido introducir en su catálogo de productos de alimentación una marca blanca propia, de nombre Aliada. Tras años intentando imponer la marca El Corte Inglés, que era objeto frecuente de descuentos y 3x2. Me dicen que la marca está bien de precios, pero claro, la pregunta es ¿por qué no lo hicieron antes?. Bueno, pues porque es mucho mejor cobrar un sobreprecio altísimo por el mismo producto: como yo creo en el libre mercado, defiendo que haya gente que quiera comprar eso y no un producto exactamente igual, pero ahora que se han acabado las vacas flacas, parece que ese mismo consumidor que ejercía su libertad de compra ha decidido dar la espalda a El Corte Inglés, para gran dolor de una casa que siempre había apostado por fidelizar al cliente.

Dado su poder intangible, que The Economist apunta muy bien en el cierre de su información, habrá que ver por donde van los tiros en el futuro más próximo. ¿Si imaginan un medio publicando la ominosa noticia de que un centro comercial de El Corte Inglés tiene que cerrar? Dios no lo quiera, pero es una posibilidad real. También que no se informe de esto mismo, o se camufle bajo la fórmula "posponer", "cese temporal de la convivencia" o "ajuste relativo de las condiciones laborales". Con El Corte Inglés hemos topado, y todo es posible. No les extrañe que nos tengamos que enterar de algunas cosas leyendo medios extranjeros, una constante recurrente en la historia de este país.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Ciencia en España, ¿para qué?

El País publica hoy uno de sus habituales globos-sonda y todo el mundo entra al trapo. Esta vez le ha tocado el turno la piedra filosofal de la investigación en España, que tanto se cita y que, al parecer ("Las cifras que está manejando", una fórmula imprecisa y que no aporta nada), verá reducida su cuantía en los próximos PGE (Presupuestos) en un 37%, algo a todas luces exagerado aunque sólo fuese por la publicidad negativa.

Como lo que le interesa a la noticia es crear revuelo, mejor exagerar (" La alarma ha empezado a circular en la comunidad de ciencia y tecnología" y la periodista se dedica a meter gasolina) y así se presiona antes del trámite parlamentario, donde se verán grandes presiones publicitarias sobre el compromiso con la ciencia y plin-plan: ¿cuando presentaba ZP eso de la Ley de Economía sostenible? Ah, en unos días, ya me parecía a mí...

Habrá un recorte medio del 6% en los presupuestos de los Ministerios y que en los borradores que se manejan la dentella a la I+D de financiación pública es francamente importante. Como de dineros estamos hablando, las muestras de rasgarse las vestiduras y hablar, no ya del futuro de nuestro país, sino de "nuestros hijos" no se han hecho esperar y parece que vayamos a entrar en una nueva época de oscurantismo y sacrificio de cabras ante el dios Sol.

En principio, que haya una moderación del gasto en todos los ministerios y que el de Ciencia e Innovación responda solidariamente como el resto de departamentos entra dentro de la lógica. Tal y como se está planteando el debate parece que es un Ministerio en el que no hay que reducir nada, al contrario: aumentar a la rica llamada de el progreso, el futuro y el avance, como si eso viniese con apretar un botón o, en este caso, con meter más pasta.

Después se podrá discutir si el recorte es mucho o poco, pero al menos se recorta. Quizás habría que aprovechar la oportunidad para plantearse varios dogmas de fe sobre la ciencia en España. Cada país tiende a especializarse en lo que es mejor, y en España eso es el sol, la playa y la fiesta, y no se sabe muy bien como encaja la ciencia en todo eso. No digo que los nuestros no sean igual de capaces que los alemanes, pero ahí están los datos de productividad general y si merece la pena invertir en ciencia en este país.

De hecho, hasta la región que más ha apostado por la I+D ha instalado uno de sus centros punteros (el CRG de Barcelona) en primera línea de playa urbana para poder así atraer a los investigadores con la habitual combinación española, lo que es bastante significativo. Se ha avanzado mucho en el nivel de publicaciones científicas y, en general, en todos los indicadores de calidad, pero a los investigadores les encanta quejarse.

Y reclamar dinero público, claro, porque en eso no se diferencian en absoluto de los jornaleros, los transportistas, los parados, los autónomos, los bancos y todos los colectivos que piden dinero al Estado. ¿En qué se gasta ese dinero? En inflar equipos de investigación por medio de becarios que, a tenor de su currículum académico, lo mejor que podrían hacer los científicos titulares es indicarles otras salidas en el mercado laboral. También en mucho viaje, porque es maravilloso lo de vivir como un ejecutivo con el dinero público, y lo que luce en el patio de vecinas que su Ernestito esté en Hawai en un congreso con un poster de colores que nadie mirará.

Porque esa es otra: aquí cada hijo de vecino cree que su churumbel es un genio, cuando lo más probable es que no de para nada más que técnico. Hay un diferencia muy importante entre las dos cosas, pero a ver quien hace caer del burro al chaval que si, que siempre ha sacado buenas notas, pero eso no basta. Falta una autocrítica general: si con treinta años estás renqueando para conseguir un nuevo proyecto, dedícate a otra cosa. O emigra, que el mercado es muy dinámico.

En plata: lo que los investigadores quieren es convertirse en funcionarios de la ciencia, con un puesto fijo sin criterios de producción (porque una vez fijo a ver quien reclama), cuando realmente se tienen que ganar el puesto cada lustro en función a sus resultados. El panorama en España es así: licenciados a los 25, porque ¿que es eso de acabar a los 23?; Doctor raramente antes de los treinta; y a los 37 reclamando, con dos hijos a la espalda, un puesto fijo, que muchas veces se adjudica por arraigo en el lugar, lo de los hijos y que los que adjudican la plaza lo conocen de toda la vida.

Yo estoy convencido de que el auténticamente talentoso acaba logrando la estabilidad y el éxito, pero estos años se ha producido una superpoblación de medianías que, sabiendo perfectamente lo que les esperaba, seguían adelante creyéndose promesas inventadas o no de un futuro brillante. Ahora se ha acabado la pasta gansa y vienen los lloros y las palabras gruesas. A mí no me da más pena un científico que un ganadero, pero están acostumbrados a ser los primeros de la clase y han demostrado bien poquito. Y encima la prensa les jalea.
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Algunos no padecen ni la crisis inmobiliaria, ni la inspección de Hacienda por la disparidad entre lo escriturado y lo pagado, ni eso de los problemas de os novos. Me pregunto si tendrá la misma cara de roedor que el padre.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Kale borroka en Pozuelo

Pozuelo de Alarcón es un municipio a las puertas de Madrid famoso en toda España por ser el segundo con mayor renta per cápita y por tener un porcentaje de voto al PP por encima del 65% del electorado. También viven algunos ex-altos cargos del Estado y se pueden imaginar la extracción social: lo que vulgarmente se denomina pijos, que es una definición vacía.

El domingo fue noticia por algo más que las corruptelas Gürtel de sus ediles, la horrible iglesia obra del antiguamente brillante Fernando Higueras o la inauguración de un centro comercial, esas pequeñas fruslerías que sazonan la vida cotidiana en este tipo de poblaciones. Nada menos que una auténtica revuelta popular, con asalto a recintos del Estado incluída, saldada con abundante pérdida de material, bastantes polícias (nacionales, ojo) heridos y un puñado de detenidos.

No deja de ser curioso que todavía existan personas que auguran un estallido social inminente (por el efecto 2000, por el separatismo, por el fin del capitalismo, por la gripe A, por la crisis...la inminencia siempre se desplaza para un poco más tarde) y que se vayan a tener que tragar sus teorías conspirativas con la triste realidad que el mayor episodio de violencia urbana en la última década en todo el territorio nacional no haya sido en una barriada azotada por el paro, en un pueblo guipuzcoano, en un feo valle asturiano o en un municipio de terratenientes en el sur, sino en Pozuelo de Alarcón.

La cosa fue así. En septiembre los ricos municipios asomados a la A-6 (Majadahonda, Las Rozas, Pozuelo) celebran sus fiestas patronales, en una sucesión contínua de falso rito y orgía. Se habilita uno de los escasos solares que están sin urbanizar (sin enladrillar) y allí se junta una muy poca variopinta fauna. Ojo, este dato es importante: la gente es muy homogénea. Camiseta, polito, náuticos, el complemento de moda de la estación y cuidadito como te vean pinta de guarro o alguna camiseta incorrecta, porque lo más normal es que salgas vapuleado. De hecho, no hace mucho la caseta ferial de un partido político no muy querido por esa zona fue asaltada y vandalizada, pero no se investigó nada. También ha habido agresiones continuas a militantes y simpatizantes de esas conductas políticas desvíadas.

La noche del sábado empezó el jolgorio y el ayuntamiento decidió permitir el botellón controlado hasta las tres de la mañana. Conviene apuntar que el botellón no es sólo alcohol, porque algunos medios han achacado a la abundante ingesta de bebidas espiritosas los desafortunados hechos que se produjeron, qué va: el botellón en las fiestas patronales es una nariz abierta como la boca de un túnel, es una lengua seca como un sello y, en las fiestas de estos municipios, mucho más porque hay mucho más, ampliamente entendido. Y si no piensen en lo que les voy a relatar, que no se puede hacer estando borracho.

La Policía dice que acudieron a socorrer a un joven que presentaba una herida en la cabeza por un botellazo, un accidente normal en estas fiestas. Y que empezó a lloverles botellazos, piedras y de todo. Yo me lo creo. Los de la algarada, aquí en este impresionante testimonio de pijo, dicen que las fuerzas del orden fueron provocando y que se lo buscaron. No me lo creo. Si hubiese sido así se hubiesen metido en un lío: pobre del policía que le salte un diente a un hijo de concejal, miembro del consejo asesor de una consultora o pariente de ministro. En plata: la Policía no carga igual en Vallecas que en Pozuelo, si es que alguna vez ha cargado en esta población.

Sin embargo, los habitantes de Pozuelo y comarca han demostrado estar a la mejor altura de Hernani, colocando barricadas, achantando a las fuerzas del orden -tuvieron que pedir refuerzos a Madrid y enviaron a los antidisturbios-, quemando coches patrullas (dos de ellos camuflados, para que vean hasta que punto estaban al tanto) y el hecho más noticiable, el intento de asalto a la Comisaría a cargo de 400 individuos, según fuentes policiales. Me imagino que habrán sido todos hombres, porque no me imagino a las de pendientes de perlas y taconitos subiendose a la valla. En todo caso, como la Comisaría tiene cámaras a lo mejor alguna imagen se acaba filtrando y los 400 acaban convirtiéndose en 40, porque bien está decir que todo parece muy exagerado, especialmente en el parte policial: tampoco van a reconocer que se tuvieron que refugiar por el asalto furioso de una exigua cantidad de jóvenes, mucho mejor poner "cuatrocientos", como en Tebas o Salamina.

La idea (y la fuerza) de asaltar una comisaría sólo puede ser posible por la conjunción de dos factores: la droga (especialmente cocaína y speed, que corre como los ríos en esas celebraciones y colectivos, mucho más que en otros estigmatizados por Callejeros) y que la Policía no quiso emplear toda su fuerza, por razones ya comentadas. Pero ahí queda: la mayor revuelta callejera que se recuerda en España y sucede en Pozuelo, un municipio con esta intachable hoja de servicios democrática. El Alcalde ha salido diciendo que todo es obra de "enérgumenos de fuera del municipio", lo cual es una fina ironía que supera al idiota que la ha pronunciado.

Se dice que nadie es de Madrid, ciudad acostumbrada a acoger a todo el mundo y no preguntarle de dónde es, quizás el mejor elogio que se puede decir, pero en el caso de los prósperos municipios del noroeste esta aseveración alcanza porcentajes búlgaros. Estas poblaciones están llenas de élites o aspirantes a tales de todo el norte español (incluso vascos, pero menos que la diáspora esa de Mayor Oreja), Castilla y Levante, atraídos al rico calor del dinero, los contactos y las oportunidades de la capital, además del importante factor de un entorno sano, blanco y cristiano. Aquí no hay moros, negros o rumanos, qué va, aquí lo que hay son españolazos de tomo y lomo, de los que ponen la bandera en el jardín de su casa -como un famoso expresidente que reside en una urbanización del municipio, que saluda al visitante con una bandera gigantesca-, que se ve que comparten ese atávico odio a la Policía. Lo digo porque viendo lo que cuentan los medios y el alcalde alguien va a pensar que todo esto es por inmigración y no, es por la estupidez, que se concentra en determinados puntos.

¿Saben que es lo mejor de todo? Que es época de exámenes.

martes, 30 de junio de 2009

Lo que tiene la peste azteca

O el mal de Moctezuma. O la gripe mexicana. Llámenlo como quieran, pero no olviden el origen. Ya van unos cuantos meses de nueva gripe y la pobre ha cambiado varias veces de nombre, desde el injusto apelativo de "porcina" -que en Egipto aprovecharon para exterminar la piara de la minoría copta- hasta la actual y políticamente correcta de "gripe A", no se sabe si porque habrá "B", "C" y "Z". ¡Con lo fácil que es llamarla gripe mexicana! Hasta la OMS en su página web tiene la dirección HTML con el "swineflu" de peste porcina, ya ven que credibilidad dan con la tontería esa de "gripe A".

Tiempos de pandemia. Y, por tanto, de bastante estupidez, un efecto secundario que siempre que hay una nueva peste se propaga con igual o mayor rapidez y con muchos más devastadores efectos. Lo pudimos ver con la glosopeda, con el SARS y ahora con esta variante de la gripe, que es más inocua de la que estamos acostumbrados, y que no va a desaparecer: simplemente se solaparán. Hoy ha fallecido la primera persona en España, una joven de origen marroquí que cumplió ayer 20 años y que estaba embarazada. Los médicos, visto que perdían al paciente -el cuadro se complicó por su asma y porque hasta tres veces fue al hospital y no le hicieron las pruebas, pero eso hay que leerlo en la letra pequeña- forzaron el parto y ahora el pequeño Ryan vivirá sin su madre, de la que no sabemos si quiso dar a la luz o no: me pregunto que pensará la Conferencia Episcopal de todo esto. Bah, da igual: todos sabemos la respuesta.

Cada año mueren en todo el mundo 8.000 personas por causas directas asociadas a la gripe tradicional. Con la nueva habrá que empezar a convivir, guste o no. Los gobiernos deberían acabar ya con el gasto mayúsculo que supone ir siguiendo la evolución de la pandemia, porque ya no la para nadie: lo ha dicho la OMS y lo dice el sentido común, pero parece que vende mucho más dar la imagen de que se está actuando contra algo bastante difícil de combatir, dado el carácter mutante del organismo infeccioso. Hasta el propio Stephen King, en La Danza de la Muerte, se dio cuenta de esto. Nuestra Ministra de Sanidad, especializada en política internacional (¡ay!) probablemente no tenga al autor americano entre los de cabecera -le pega más un Carlos Fuentes o una Almudena Grandes-, pero sabe perfectamente chupar cámara como la sonrisa del régimen que es.

La muerte de esta desgraciada joven marroquí vuelve a traer a los primeros titulares un asunto que se había aletargado, siguiendo el ciclo natural de la gripe: las altas temperaturas no favorecen su difusión, pero piensen en el hemisferio austral, donde ahora empieza el invierno, y dense cuenta -o consulten la página de la OMS- como prolifera por Argentina, Australia o Chile. Bueno, pues eso mismo pasará en España a partir de octubre-noviembre, cuando aparezcan los abrigos. Probablemente usted y yo contraigamos la nueva gripe, y dependiendo de nuestro estado de salud general nos irá de tal o cual manera. Bien, pues esta razón que está implícita en la declaración de pandemia decretada por la OMS hace un mes todavía no ha salido de la boca de nuestra Ministra, tan generosa para decir "solidaridad", "esfuerzo" o "contribución" (está la van a oir más, se lo aseguro), pero tan rácana a la hora de presentar la verdad, porque vende mucho más parecer que se está actuando.

Fíjense si no en la vergüenza que como ciudadano español tiene que pasar uno cuando ve anuncios como este: ya se había anunciado hace semanas, pero la casualidad ha querido que coincidiese la muerte de la pobre marroquí con el acto promocional con foto y todo. Fíjense como sonrien, y eso que lo que están montando es una fábrica que estará ¡para 2012! y será llevada por ¡una empresa privada!, concretamente laboratorios Rovi: mientras los políticos hablan de "inversión" y "puestos de trabajo", el presidente del laboratorio habla de "50 millones de facturación", porque es lo suyo y lo que le pega. Trini dice que también harán vacunas para otros países, probablemente para ser ofrecidas gratis como ayuda exterior, que al fin y al cabo es de lo que dice entender.

La planta estará ubicada en el cacareado parque científico de Granada, un erial en torno a las facultades de la ciudad -donde todos sus licenciados emigran, of course- y un Museo de la Ciencia construido para los alumnos de la Logse: por fin tendrá sentido. Y si para ello "la Junta de Andalucía aportará los terrenos, la construcción del edificio y el equipamiento, lo que conlleva una inversión de 12 millones de euros" y el laboratorio Rovi "48 millones para completar la construcción y el equipamiento y para las actividades de investigación y producción del ensayo clínico, al tiempo que asumirá los costes de su funcionamiento", pues tanto mejor no, ¿verdad? ¿A que mola que las previsiones de facturación hagan que esta empresa privada recupere más del 100% de su inversión en sólo un año? ¿A que mola saber que siempre va a encontrar comprador en el Estado, que después facilitará las vacunas por ahí, al margen de cualquier criterio de mercado?

"El acuerdo prevé también la creación de una fundación sin ánimo de lucro para desarrollar los trabajos técnicos necesarios". Phantástico. Así ya queda todo completo. Ya les digo que cuando hay una pandemia la primera víctima es la inteligencia. Miren a Trini, que saldrá sonriendo en la primera entrega solidaria de vacunas, aunque todavía no sabemos si los asesores de imagen del PSOE seguirán recomendando a la gente de este partido ese gesto irritante de las yemas de los dedos juntas que tanto se prodiga hoy en día. Esto si que es una epidemia y de las buenas: no se despegan jamás y pueden observar los síntomas en la Salgado, ZP, López Aguilar o cualquier otro. Si esta nueva gripe hay que llamarla con algún apelativo al origen geográfico, ¿cómo calificamos la manía gestual e impostada de los líderes del PSOE? ¿Por qué Trini no actua contra este mal que junta las manos de manera antinatural y condescendiente hacia los ciudadanos? ¿Por qué tanto paternalismo? Nos tratan como estúpidos y sentimos que nos están protegiendo. Esto si que es una peste.

lunes, 25 de mayo de 2009

Otra vez con la bomba de Corea del Norte

La falta de la más mínima cultura militar hace que el ciudadano medio trague cualquier tipo de mentira sobre armamento o geoestrategia. Es tremendo como una y otra vez medios supuestamente serios cuelan las mismas mentiras y las mismas amenazas fantasmagóricas, sin que nadie abra la boca y diga que todo es un teatro y una mascarada.

Por no irse muy lejos, baste recordar la intervención de Colin Powell en el Consejo de Segurida de la ONU, cuando la preparación diplomática del ataque a Irak en 2003. El inteligente militar sacó un bote minúsculo de cristal y dijo que con eso Irak podría hacer un montón de cosas. Por supuesto, no dijo que en cualquier tipo de arma lo importante es el vector de lanzamiento. Les pongo un ejemplo: si yo tengo una bomba-H y no tengo con que lanzarla, me explota en el mismo lugar. Irak no tenía ningún vector de lanzamiento (llegaron a sacar avionetas de cartón diciendo que con eso podrían lanzar un ataque en 10 minutos) y, como supimos después aunque Hans Blix ya lo decía desde hace tiempo, tampoco tenía ninguna arma química o biológica. Y de tenerla, no cabe en ese bote mostrado en aquella vergüenza que fue vender la agresión a Irak.

Colin Powell sabía de lo que hablaba. Después todos han dicho que la inteligencia militar les dio pruebas falsas, pero no es excusa suficiente en alguien que ha ostentado las cuatro estrellas y sabe de lo que habla, por mucho que fuese más político que militar. Sin embargo, Powell sabía a quien iban dirigidas sus palabras: a una inmensa mayoría de la humanidad que, cuando les dicen las palabras "misil" o "bomba" se imagina un pepino como los de las películas, capaz de llegar a cualquier parte, destruir cualquier cosa y, especialmente, muy fácil de conseguir, como si se comprase en un zoco. Y esa inmensa mayoría de la humanidad incluye puestos de muy alta responsabilidad.

Les cuento todo esto por lo que está pasando con Corea del Norte. El régimen estalinista vive de la ayuda internacional (sí señores, es así: igual que Cuba pero sin turismo) y claro, con la crisis económica esa ayuda se ha reducido. ¿Cúal es la manera de volver a reclamar atención y pactar sotto voce más arroz y frijoles para sacar de la hambruna a sus 25 millones de habitantes? La amenaza con armas fantasmagóricas de las que Occidente sabe perfectamente que no son ningún riesgo (salvo para los propios norcoreanos) y, sin embargo, sigue el juego el juego a la dictadura asiática.

Ya fue así en 2005-2006. La dictadura personalista de Kim Jong-Il anunció que tenía la bomba nuclear, que es como si yo digo que he estado en la Luna. Después, para demostrar que era verdad algo que a todas luces no es cierto, hizo estallar una gran carga de explosivos, de tal manera que se registrase el temblor sísmico. Y todos le dieron la razón: "tienen la bomba nuclear". Bueno, pues es men-ti-ra. Y Occidente lo sabe perfectamente, como también lo saben los rusos y los chinos, países con los que hace frontera. Cuando hay una explosión nuclear no basta con el temblor sísmico, que puede ser logrado con una gran carga de explosivos. Los nazis lo hicieron en 1945 en Pomerania, para intentar asustar a los soviéticos. La única manera de verificar la reacción nuclear es que se liberan a la atmósfera unos isótopos muy específicos, una especie de ADN nuclear. Bien, pues ya han pasado tres años y pico de la supuesta prueba nuclear norcoreana y todavía se siguen buscando esos isótopos.

La ocasión fue aprovechada por los norcoreanos para negociar unas ayudas muy ventajosas que han permitido languidecer a ese régimen oprobioso otros años más, pero se han cortado a raíz de la crisis económica. Como las economías de planificación centralizada son así, se avecina un invierno de hambruna, una circunstancia familiar para los sufridos coreanos al norte del paralelo 38, por lo que la casta dirigente vuelve a repetir la operación: ayer otra "bomba nuclear" y tres misiles tierra-aire. Los misiles tierra-aire no son misiles como los de las películas, esos que destruyen ciudades y bla-bla-bla, son misiles de tecnología soviética de los 60, muy gordos (para que se vean bien en las paradas militares y porque toda la tecnología soviética gastaba mucho combustible) y que si se lanzan sin un objetivo aéreo no pasan de fuegos artificiales, con colas de humo muy vistosas.

Bueno, pues hoy ya tienen los titulares muy gordos en todos los periódicos y telediarios. Una vez más, el analfabetismo militar hace estragos. Para más escarnio, hoy han vuelto a lanzar dos misiles, terribles, con un alcance de ¡130 kms.!, por lo que probablemente son una evolución de los Frog (código OTAN) soviéticos, unos misiles tácticos que sí, en puridad son balísticos, pero una vez más no son como los que aparecen en las películas ni los que nos venden los medios de comunicación. Hay que decirlo francamente: los misiles que tiene Corea del Norte, como los que tiene Irán, son una birria, como no se puede esperar menos de unos régimenes (el persa un poco menos) que viven en la edad de piedra tecnológica, la que han querido sus dirigentes para sus esclavos. Resumen: ni tienen la bomba ni tienen el vector de lanzamiento.

La historia de los misiles balísticos empieza en la Alemania nazi y de la mano de un absoluto genio del siglo XX y de la historia de la Humanidad como fue Wernher von Braun, que dio un salto de décadas en una tecnología de la que se intuían sus posibilidades y se habían hecho pruebas, pero que llevó a un estadio que aún hoy no pega nada con el nivel tecnológico de la II Guerra Mundial, igual que el Proyecto Manhattan y la bomba nuclear. Así fue que nada más concluida la guerra se lo llevaron con todos los honores a EE.UU y fue el artífice del proyecto Saturno, que llevó el hombre a la Luna. Los soviéticos se tuvieron que contentar con recoger lo que no se había volado en Peemünde, donde se fabricaban las V-2, y a partir de ahi y con sus espías en EE.UU desarrollar su propia tecnología de misiles balísticos.

El famoso Scud no deja de ser una V-2 estilizada y de muy poca precisión. Los misiles que tienen Irán y Corea del Norte son Scud modificados para ponerles más carga de combustible y, a veces, más carga útil militar, pero eso es lo más difícil. Ojo, estamos hablando de una tecnología de ¡1944!. Es absolutamente mentira que Irán o Corea del Norte tengan misiles que, con grandes esfuerzos, puedan ir más lejos de 1.500 kms. Sin embargo, nos venden la doble mentira de que cuentan con esos vectores de lanzamiento y, más mentira aún, que cuentan con algo más que explosivos para rellenar las cabezas. Entonces la pregunta es ¿por qué lo hacen?

Simplemente porque todo esto es un teatrillo para justificar altos presupuestos militares en una era en la que EE.UU no afronta ningún desafío estratégico, para justificar la presencia militar en Japón y Corea del Norte (sobran las razones, pero parece que siempre hay que buscar más, como en la agresión a Irak) y porque es muy rediticio vender el miedo a unos países que, en el caso de Corea del Norte, se han quedado en la Edad de Piedra tecnológica.
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¡Que aberraciones produce la política de la subvención! ¡Lo que importa es que sea nuestro! ¡Abajo cualquier otro criterio! ¡Viva la locura!